miércoles, 25 de abril de 2018

Excursión 401: Brunete y Castillo de Villafranca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Brunete
Final: 
Brunete

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  19,2 Km
Desnivel [+]: 118 m
Desnivel [--]: 118 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 47

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
En esta ocasión el punto de encuentro de los 47 senderomagos participantes de esta excursión fue la Plaza Mayor de Brunete, de claro estilo herreriano, que fue declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid en 2016. Es el epicentro del casco histórico, desde el que parten las principales calles del pueblo, y también el pulmón de la vida de sus vecinos.

La alta participación en la excursión siempre es un indicativo de la escasa dificultad de la ruta y de que su finalización estará acompañada por comida a “mesa puesta” en algún restaurante de la zona, como contrapunto al habitual “bocadillo montañero”. Ignoro si éstas fueron las causas, pero lo cierto es que contamos con la presencia por primera de un alemán, Horst Zaun, amigo de Sol y que congenió perfectamente, como no podía ser de otra manera por su origen, con sus perros Twiter y Vito.

Una vez se comprobó la presencia de todos iniciamos la marcha hacia el Parque de Nuestra Señora de la Asunción, coronado en su centro por el “Templete” (quiosco de música), espacio para la cultura y el encuentro de los vecinos. Continuamos hacia el sur en dirección a la carretera M-600 que cruzamos para caminar paralelos a ella durante 300 metros; en ese punto encontramos unos de los búnkeres presentes en la zona y que constituyen la huella de una de las más famosas batallas de nuestra  guerra civil, conocida como la batalla de Brunete. 

Si bien hay que precisar que no visitamos todos, en total son 14 fortines, que aún se conservan y que están incluidos en el Catálogo de Bienes Protegidos de la Comunidad de Madrid. Los búnkeres de esta zona del municipio tienen forma abombada, signo inequívoco de que fueron construidos por el bando republicano.

Retrocedimos un poco sobre nuestros pasos y cruzamos una carretera a la altura del supermercado Aldi, -¡ay, que no se puede hacer publicidad!-, para establecer nuestro primer contacto con el medio propio del senderista, el campo. Nuestras primeras pisadas nos llevaron a otro par de búnkeres con las mismas características del mencionado anteriormente.

Tras recorrer 1.300 metros en dirección norte llegamos a la Fuente del Caño Nuevo, una de las fuentes del municipio de Brunete llenas de magia e historia. Está situada en el margen derecho de la carretera M-513 dirección Boadilla del Monte y tiene un siglo de antigüedad, aunque se cree que el pozo que la alimenta pudiera remontarse a épocas anteriores. Fue construida con un solo caño y en grandes bloques de granito tallados.

Hecha la visita a la fuente cruzamos la carretera M-513 para atravesar la finca de Los Pilares y enlazar con un camino sin nombre, ahí dejo eso para los amantes de los bautizos, en la finca de las Hoyas. A lo largo del mismo pudimos disfrutar del contraste del amarillo de las flores con el verde de los prados, especialmente acentuado por las lluvias con las que en las últimas fechas hemos sido agraciados.

Nuestro rumbo nos llevó hasta el arroyo del Alamillo que cruzamos en la confluencia de nuestro innombrable camino, no por nada, sino porque como ya he dicho no tiene nombre, con el Camino de las Vacas. No abandonamos nuestro camino, al que ya tomamos cariño, para llegar a la Urbanización El Valle de Los Rosales dónde está ubicada la casa de Marcos Cid.

Allí hicimos un punto y seguido a nuestra ruta porque Marcos, con motivo de su cumpleaños, nos quiso agasajar con un impresionante aperitivo a base de los productos, que con su pericia busca en el campo: acederas, que he de confesar es la primera vez que comía, espárragos, boletus y otras setas. ¡Magnifico aperitivo en inmejorable compañía!, ¿qué más se puede pedir? Quiero aprovechar esta tribuna, con la que he sido agraciado en esta ocasión, para trasladar nuestro agradecimiento  a Marcos y eespecialmente a su mujer, Maite, por la hospitalidad con la que fuimos recibidos en su casa,  y prueba de que este sentimiento era compartido por todos, le obsequiamos con una caja de lápices para que continúe decorando nuestras excursiones con sus fantásticos dibujos. Grandes Maite y Marcos!  Os queremos!, que diría Fernando Sangüesa.

Todo lo bueno se acaba, así que retomamos nuestra marcha dirigiendo nuestros pasos al suroeste para buscar el Camino del Olivar del Veliso. El día era muy caluroso teniendo en cuenta la época del año en la que estábamos, así que pronto, cada cual a su manera, iniciamos nuestro particular calvario, pero entre los penitentes llamaba la atención uno de ellos: José María Mascaraque. Me explico, José María en un acto que le honra, cuando salimos de la casa de Marcos cogió una bolsa de botellines, vacíos eso sí, para tirarla en un  contenedor de basura. El caso es que el contenedor no aparecía y José María no pudo cumplir con su propósito hasta, según mis cálculos, 8,5 Km después. Posiblemente pueda tratarse de nuevo récord Guinness de transporte a pie de botellines!!!

Bueno que me enrollo; hecho este pequeño inciso, prosigamos la ruta. Una vez en el citado camino nuestro rumbo cambió a sureste y a unos 300 metros abandonamos el término municipal de Brunete para adentrarnos en el de Villanueva de la Cañada. Tras 400 metros más de andadura, con las vistas de los campos de colza en flor, parece que el olivar cambia de dueño adoptando nuestro camino el nombre de su propietario y pasar a llamarse camino del Olivar de Benito.

Finalmente, 200 metros más allá, nos adentramos en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama. El paisaje cambió a partir de ese momento emergiendo de los prados un gran número de encinas, circunstancia que ayudaba a mitigar el calor creciente de la mañana. Dirigiéndonos ahora hacia el oeste dejábamos a nuestra derecha los cerros de Las Vacas y de La Mocha, para llegar después de 2 Km de marcha y con las vistas del Castillo de Villafranca como testigo, a las inmediaciones del río Aulencia; justo detrás se encuentra la estación de seguimiento de satélites de Villafranca del Castillo, el equivalente del centro de Robledo pero de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Giramos a la derecha, para seguir nuestra marcha por la margen derecha del río plagada de fresnos de gran porte hasta llegar al punto donde el Aulencia desemboca en el Guadarrama. Unos metros más allá encontramos una tubería sobre el río, la intención era cruzarle, pero visto lo peligroso que podía ser, desestimamos hacerlo. 

Solo quedaba retomar nuestros pasos para llegar a las proximidades del castillo de Villafranca donde realizamos nuestra consabida “foto de grupo”.  El Catillo de Villafranca, también llamado de Aulencia, se erige sobre una loma denominada cerro Horcajo. Se trata de una construcción fortificada de tipo mudéjar castellano, en la cual se presume que pudo vivir el jefe árabe de la zona. Su construcción no está fechada. La primera referencia al castillo se encuentra en un testimonio de Don Alfonso, en Madrit (Madrid), en el año 1450, donde se le nombra como fortaleza; más información para los curiosos aquí

Un último vistazo al castillo para iniciar el camino de vuelta a Brunete. Tomamos dirección noroeste por una senda que discurría paralela al río Aulencia, pasando por el Barranco de los Muertos. A unos 600 metros, cuando la senda llegó a las inmediaciones del Barranco del Molinillo, la abandonamos para tomar otra menos marcada que discurría, dirección oeste, paralela a este último barranco, que constituye el curso del arroyo de su mismo nombre, seco en esta época del año como pudimos comprobar cuando tuvimos que cruzarlo. Un giro a la izquierda, para tomar rumbo sur, y una  ligera ascensión nos llevaría de nuevo a los caminos transitados horas antes, los caminos de los Olivares sean éstos de quien sean: Benito o Veliso que tanto monta!

El camino nos condujo, después de 4 Km en los que el calor empezaba a hacer mella en nuestros cuerpos, hasta la glorieta Olímpica de Brunete. Ya sólo restaba lo más sencillo, llegar hasta el restaurante “El Rincón de Brunete” para dar buena cuenta, por este orden, de cervezas, entrantes y paella. Puesto que celebrábamos cumpleaños no podía faltar en el menú una tarta, pero no una tarta cualquiera, sino una muy especial elaborada por Ana Chini para la ocasión, y que nos permitió comprobar sus excelentes dotes de repostera.

Durante la entrañable comida, como todas las que se celebran en este grupo, recibimos la visita de los nietos de Enrique, que residen en el pueblo y no querían dejar pasar la ocasión de ver a su abuelo vestido de faena.

Calificación de la ruta: 6 sicarias. Sí, ya sé que la nota máxima es el 5, pero en esta ocasión y saltándome las normas establecidas por la organización, considero que no se pueden calificar con menos iniciativas como la de Marcos. Gracias y felicidades!!! 
José Luis Benavete 

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