* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
Los pueblos de la pequeña región de Zagoria, en el Épiro, al noroeste de la Grecia continental, parecen tener una querencia especial por la suelas rotas.
Pavimentan sus calles y caminos con piezas planas de caliza del lugar, de dos a tres dedos de grosor, puestas de canto y separadas un par de centímetros una de otra.
Cada pieza sobresale del ras, si es que lo hay, lo que le pareció al solador cuando las puso y casi a cada metro, la calzada es atravesada por una hilera emergente de más losas de canto de modo que el conjunto da como resultado un pavimento no apto para personas con fascitis plantar o con algún esguince mal curado, pero que aporta una gran belleza al conjunto arquitectónico del pueblo.
Por uno de esos caminos empezamos en la pequeña villa de Monodendri (Μονοδέντρι), caminando por las calles de suelo empedrado para salir a un camino, también empedrado, que nos lleva al pequeño Monasterio de Santa Paraskevi (Μονή Αγίας Παρασκευής).
Este camino, de suave bajada, nos ofrece por nuestra derecha un anticipo de lo que va a ser el espectacular Cañón de Vikos (o Bikos) del que espero que cuenten cosas muy interesantes los que anduvieron por sus profundidades.
Pasado el zaguán del edificio, encontramos una vieja escalinata a nuestra izquierda. Fue breve el recorrido monacal, apenas 75 metros.
La escalinata enlaza con una senda de esas que en algunas ocasiones y a algunos caminantes quitan el hipo. Se trata de una senda muy aérea, lo justo en anchura para que pase una persona y lo justo en altura para apreciar la profundidad del Cañón. Está prohibido caerse.
A derecha e izquierda podemos contemplar las abruptas y verdes laderas coronadas de cantiles calizos. Dicen que es uno de los cañones más profundos del mundo atendiendo a la relación entre la diferencia de cotas superior e inferior y la distancia entre las cotas más altas de uno y otro lado. Es impresionante.
Tras caminar tan solo 1,5 km. decidimos darnos la vuelta. La senda se estrecha aún más y quedan más cosas por ver. Nos tomamos un café en Monodendri.
El siguiente tramo de nuestra particular excursión discurre por otro sendero, no tan aéreo pero igual de espectacular: el Mirador de Oxiá. En esta ocasión nos acompaña Dimitri, nuestro conductor, que tenía ganas de conocerlo.
A nuestros pies tenemos el cauce seco por el que pasarán los compañeros del otro equipo y a nuestras cabezas, más calizas. Vuelve a ser espectacular. Volvemos sobre nuestros pasos hasta el autobús. Ya llevamos 4,8 km. acumulados en nuestras piernas.
Nueva parada. El Bosque de Piedra (Πέτρινο Δάσος, Pétrino Dásos) un curioso conjunto de calizas emergentes que por su estructura en estratos de entre 5 y 20 cm dan la apariencia de milhojas pétreas de hasta 10 metros de altura.
Nos damos un paseo por el pequeño laberinto para meter a nuestras, ya doloridas piernas, otros 500 metros, ¡por lo menos!
Seguimos en el autobús que nos lleva a la localidad de Vicos (Βικος), donde termina la ruta "de los otros".
La idea es bajar al fondo del Barranco de Vikos para conocer la poza que según nuestra guía, Bea, es espectacular.
La bajada es un tanto abrupta. Una senda pavimentada con losas, de caliza, por supuesto, desciende casi 300 m. en solo 2 km de recorrido.
Terminando el descenso llegamos a una pequeña pradera donde nos encontramos con la ermita de Santa María de Vikos (Μονή της Παναγίας του Βικου) y, enseguida, llegamos a las fuentes del Voidomatis (Βοϊδοματης), que es el nombre del río que hasta aquí sería el Vikos.
El agua estaba fría. Era difícil mantener los pies sumergidos más de un par de minutos. Nadie se atrevió a bañarse, pero se estaba muy bien en este lugar de pozas azules y sombras acogedoras.
Queríamos haber coincidido en este punto con el grupo de "los otros", pero llegaba la hora de volver. Nos cruzamos con ellos al poco de ponernos en marcha. La subida, al tran-tran. Y al final, la consabida cervecita.
Y tras la foto de grupo para que conste esto como excursión puntuable, nos ponemos en marcha camino del hotel.
Por las vistas y el esfuerzo hecho (9,3 km. y 420 m. desnivel), le otorgo 4 sicarias a esta jornada.
Juan
FOTOS















No hay comentarios:
Publicar un comentario