lunes, 4 de mayo de 2026

Excursión 916: Los puentes de la Zagoria. Grecia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Kipoi 
Final: Kipoi
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,9 Km 
Desnivel [+]: 380 m 
Desnivel [--]: 380 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

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RESUMEN
Hay muchos puentes famosos. El Puente sobre el Rio Kwai, Los Puentes de Madison, el Puente de Brooklyn, el Puente de Vallekas, el Puente de Los Franceses, incluso el puente de la Constitución, El puente del Pilar o el puente del 1 de Mayo. Pero va ser que no, esta crónica no se refiere a ninguno de estos. Me toca hablar de la excursión que hicimos en Grecia por una zona poco conocida por los mortales que se llama Zagoria y que tiene puentes.

La mitad del planeta ha visitado Grecia, y la otra mitad, aunque no haya estado físicamente en ese viejo país, ha oído, visto, leído o estudiado sobre sitios como Tesalónica y su Torre Blanca, El Monte Olimpo y sus Dioses, Meteora y sus monasterios, Ioánnina, su lago Pamvótida y su isla llena de monasterios, Lepanto y su Manco, Las Termopilas, sus pilas térmicas y su paso, Delfos y su Oráculo, Vikos y su Garganta y por supuesto Atenas, su Partenón y su Acrópolis (se rumorea que en 2746 lo habrán terminado de reconstruir, para entonces las Cariátides estarán con la cabeza más plana de lo que ya están). Pero ¿Zagoria? ¿y eso que es?

Por cierto, ya que he menciono Meteora, insisto en mi teoría. Los monasterios se hicieron sin dificultad alguna cuando el terreno era plano como la meseta castellana, y una vez hechos se liaron a excavar alrededor para que parecieses tan espectaculares como los vemos ahora. Ahí lo dejo.

En todos estos sitios y en varios más, hemos estado en nuestro viaje a Grecia. Pero también, en medio de todo esto, hemos tenido tiempo para acercarnos y hacer una ruta por una zona apartada llamada Zagoria.

En fin, vayamos con la crónica de esta jornada.

Estamos en La Zagoria, al noroeste de Grecia, pegaditos a la frontera con Albania. Se trata de una zona poco visitada por los turistas, que para ir unos días a Grecia difícilmente se acercan a esta esquinita. Es más válida para senderistas, como nosotros, o para corredores, ya que como vimos a lo largo de la ruta, por estas pistas se hacen diferentes carreras: Maratones, medios maratones, incluso una de 100km. No esta mal.

Zagoria
, significa algo así como "más allá de las montañas", en alguna lengua eslava. Sólo por el nombre se puede entender por qué es menos visitada que otras zonas de Grecia. Zona montañosa, balcánica, en Epiro, y rodeada por los montes Pindo.

En ella hay un montón de minúsculas aldeítas, unas 46, hechas de pizarra. Y que la mayoría de ellas están unidas mediante caminos construidos en el siglo XVII. Gran parte trascurren junto al rio Voidomatis (Voïdomátis Potamós). Nuestra guía Bea me aclara que Potamós significa rio, y que por eso el nombre del animal gordo ese que se llama Hipopótamo, ‘Caballo de Rio’, bastante más feo que los caballos de tierra de toda la vida. Esto último, lo de más feo, no me lo explica Bea, es cosa mía.

Bueno, desde Ioánnina llegamos en autobús a una de esas 46 aldeítas: Kipi (Kipoi), que significa "pueblo de puentes". En ella iniciamos una ruta circular de algo más de 10 km y 360 de desnivel, con sencillos ´subibaja’ (esto me recuerda una adivinanza) y sólo una subida significativa en la segunda parte de del recorrido.

Estos caminos y puentes, estrechos, bien erigidos y bien conservados, se construyeron a conciencia, ya que esto era también una ruta comercial, que a través de las montañas permitía ahorrar grandes distancias. En su época de mayor esplendor llevaba mercancías hasta Viena y Bucarest.

Zona retirada, carromatos y mulas con mercancías. La leyenda esta servida: estaba llena de bandoleros y asalta caminos, que con frecuencia arruinaban el viaje a los comerciantes. Hay otra leyenda sobre los puentes.

Al estar en cañones, podía haber grandes corrientes de aire y viento. Motivo por el que en los puentes había campanas colgadas, así el ruido de las campañas avisaba a los comerciantes del posible riesgo de caídas desde los puentes a consecuencia del viento, sobre todo si la niebla o la noche no permitían ver el puente.

Nada más iniciar el recorrido, a las afueras de Kipi, ya tenemos el primer puente. Es muy estrecho y con unas protecciones laterales muy bajas, hecho con lajas de pizarra. Es el Puente de Mylos (Puente del Molino). Es muy bonito, con tres arcos. Lo cruzamos y ¿qué hay al otro lado? Pues un molino. El puente cruza un pequeño afluente del Voidomatis, el Bagiotiko. Tanto en el puente como en el molino hacemos un montón de fotos.

Seguimos caminando en el sentido de las agujas del reloj hacia el sureste. Es un camino estrecho de pizarra, como los puentes, flanqueado por arbustos sombríos.

Cuando llevamos 1,6 km llegamos al segundo puente: el Puente de Plakidas o Kalogeriko, el más icónico. También de tres arcos y de pizarra. Continuamos por una serpenteante y sombría cuesta, hasta el km 2,8, en que una brusca bajada nos devuelve de nuevo al nivel del rio.

Me llama la atención que de vez en cuando alguna de las piedras que forman el camino esta pintada de rojo, al principio pensé que era obra de algún gracioso, pero se trataba de marcas para ver piedras que sobresalían más de lo normal. La pintura era para llamar la atención avisando y evitar un tropezón con la piedra y el posterior porrazo. Queda feo, pero al menos tienen un fin útil.

Al final de la bajada llevamos 3,5 del recorrido. Caminamos durante unos metros por la carretera por la que previamente habíamos pasado en autobús, y aquí mismo tenemos el tercer puente de nuestro recorrido. Es el Puente de Noutsos o Kokkoros, muy grande y con un solo arco y una pequeña ventana a la derecha del arco. Al igual que los anteriores es de pizarra y con bajas vallas laterales, algo más ancho. Es paralelo a la actual carretera y a su puente. La proximidad a la carretera hace que sea un punto de parada rápida de autobuses para hacerse fotos en el puente. Efectivamente, coincidimos con un autobús.

Al otro lado del Puente de Kokkoros se alza una mole rocosa, que casi a la altura del puente tiene una cueva perfectamente visible. Tras cruzar el puente el camino sigue a la izquierda, mediante una escalera que nos baja al nivel del rio, pasando por debajo del puente de la carretera. En esta zona el rio esta seco.

Seguimos el cauce del Voidomatis. En este tramo las paredes rocosas parecen empujarnos al rio. Tras aproximadamente 1,5 km nos desviamos a la derecha y a unos 400 metros llegamos al cuarto puente. Es el Puente de Misiou, también de un solo arco.

Retrocedemos esos mismos 400 metros y comenzamos una fuerte ascensión en zigzag para llegar a otra de esas 46 aldeas: Koukouli. Un letrero nos indica este desvío, así como la posibilidad de volver a Kipi por un camino más corto del que hemos utilizado. Los primeros 600 metros de ascensión son en zigzag. Tras ellos cruzamos de nuevo la carretera y seguimos ascendiendo durante otros 800 metros.

Ya cerca del pueblo se abren claros en la vegetación y hay rebaños de vacas. Llegamos a Koukouli, que es el punto más alto del recorrido. Estamos a 910 metros de altitud. La subida ha sido de 1,4 km y unos 200 m de desnivel. Al entrar en el pueblo llevamos 7,4 km.

A la entrada del pueblo hay una fuente, de la que bebo, aunque más adelante, en el interior del pueblo, una paisana nos indica que el agua de esa fuente no es buena. Sigo vivo.

Es un pueblo bonito, todo de pizarra, calles y casas. Está a media altura en la montaña, por lo que tiene bonitas vistas. Muchos de sus edificios están en perfectas condiciones, pero da la sensación de que apenas tiene vida, no vemos a casi nadie. Tal vez por ser día de diario. Seguramente en fin de semana o en periodo vacacional estaría con mucha más gente.

Hacemos una parada en una bonita terraza de un bar, bajo un enorme platanero, para comer los bocadillos. Teníamos idea de beber o comer algo del bar, pero está cerrado. Sin embargo, cuando nos disponemos a continuar, una mujer que habíamos visto a la entrada reclama ahora nuestra atención para llevarnos hasta otro bar, que sin duda abrió específicamente al vernos por el pueblo. Nos ofrece café y lo que queramos. La mayoría tomamos café, alguien toma vino, otros cerveza, incluso yo me atrevo con un trago de "tsipouro". Esa especie de orujo griego que tan rico está, aunque seguramente no era el momento mas apropiado ya que aún nos quedaba camino por delante.

Salimos del pueblo y en el km 8,5 nos desviamos hacia la izquierda tomando un sendero por el que bajamos hasta Kipi. Cuando llevamos 10 km, a la entrada del pueblo pasamos por el ultimo puente: Puente de Lazaridis.

Tras acabar la ruta, de vuelta a Ioánnina, hacemos una parada en Perama, para visitar una cueva, junto al lago Pamvotida, al otro lado de la ciudad. La cueva es muy grande y espectacular, con incontables estalactitas y estalagmitas, de la que sólo es visitable algo más de 1 km, una quinta parte de longitud total.

A mi me gustó, si bien para conseguir el camino interior hicieron un excesivo destrozo. Además en su conservación tampoco parece que tengan mucho interés.

Alguna de las personas que la recorrieron con nosotros se dedicaban a tocar todo lo que podían, retrasando la formación de las columnas un montón de años cada vez que manoseaban algo.

Interesante y bonita excursión, por la que hemos pasado 5 puentes y conocido el origen de ellos y la importancia en su época de esplendor. La pondré 4 sicarias.
Jorge Montero

FOTOS

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