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lunes, 4 de mayo de 2026

Excursión 916: Los puentes de la Zagoria. Grecia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Kipoi 
Final: Kipoi
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,9 Km 
Desnivel [+]: 380 m 
Desnivel [--]: 380 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hay muchos puentes famosos. El Puente sobre el Rio Kwai, Los Puentes de Madison, el Puente de Brooklyn, el Puente de Vallekas, el Puente de Los Franceses, incluso el puente de la Constitución, El puente del Pilar o el puente del 1 de Mayo. Pero va ser que no, esta crónica no se refiere a ninguno de estos. Me toca hablar de la excursión que hicimos en Grecia por una zona poco conocida por los mortales que se llama Zagoria y que tiene puentes.

La mitad del planeta ha visitado Grecia, y la otra mitad, aunque no haya estado físicamente en ese viejo país, ha oído, visto, leído o estudiado sobre sitios como Tesalónica y su Torre Blanca, El Monte Olimpo y sus Dioses, Meteora y sus monasterios, Ioánnina, su lago Pamvótida y su isla llena de monasterios, Lepanto y su Manco, Las Termopilas, sus pilas térmicas y su paso, Delfos y su Oráculo, Vikos y su Garganta y por supuesto Atenas, su Partenón y su Acrópolis (se rumorea que en 2746 lo habrán terminado de reconstruir, para entonces las Cariátides estarán con la cabeza más plana de lo que ya están). Pero ¿Zagoria? ¿y eso que es?

Por cierto, ya que he menciono Meteora, insisto en mi teoría. Los monasterios se hicieron sin dificultad alguna cuando el terreno era plano como la meseta castellana, y una vez hechos se liaron a excavar alrededor para que parecieses tan espectaculares como los vemos ahora. Ahí lo dejo.

En todos estos sitios y en varios más, hemos estado en nuestro viaje a Grecia. Pero también, en medio de todo esto, hemos tenido tiempo para acercarnos y hacer una ruta por una zona apartada llamada Zagoria.

En fin, vayamos con la crónica de esta jornada.

Estamos en La Zagoria, al noroeste de Grecia, pegaditos a la frontera con Albania. Se trata de una zona poco visitada por los turistas, que para ir unos días a Grecia difícilmente se acercan a esta esquinita. Es más válida para senderistas, como nosotros, o para corredores, ya que como vimos a lo largo de la ruta, por estas pistas se hacen diferentes carreras: Maratones, medios maratones, incluso una de 100km. No esta mal.

Zagoria
, significa algo así como "más allá de las montañas", en alguna lengua eslava. Sólo por el nombre se puede entender por qué es menos visitada que otras zonas de Grecia. Zona montañosa, balcánica, en Epiro, y rodeada por los montes Pindo.

En ella hay un montón de minúsculas aldeítas, unas 46, hechas de pizarra. Y que la mayoría de ellas están unidas mediante caminos construidos en el siglo XVII. Gran parte trascurren junto al rio Voidomatis (Voïdomátis Potamós). Nuestra guía Bea me aclara que Potamós significa rio, y que por eso el nombre del animal gordo ese que se llama Hipopótamo, ‘Caballo de Rio’, bastante más feo que los caballos de tierra de toda la vida. Esto último, lo de más feo, no me lo explica Bea, es cosa mía.

Bueno, desde Ioánnina llegamos en autobús a una de esas 46 aldeítas: Kipi (Kipoi), que significa "pueblo de puentes". En ella iniciamos una ruta circular de algo más de 10 km y 360 de desnivel, con sencillos ´subibaja’ (esto me recuerda una adivinanza) y sólo una subida significativa en la segunda parte de del recorrido.

Estos caminos y puentes, estrechos, bien erigidos y bien conservados, se construyeron a conciencia, ya que esto era también una ruta comercial, que a través de las montañas permitía ahorrar grandes distancias. En su época de mayor esplendor llevaba mercancías hasta Viena y Bucarest.

Zona retirada, carromatos y mulas con mercancías. La leyenda esta servida: estaba llena de bandoleros y asalta caminos, que con frecuencia arruinaban el viaje a los comerciantes. Hay otra leyenda sobre los puentes.

Al estar en cañones, podía haber grandes corrientes de aire y viento. Motivo por el que en los puentes había campanas colgadas, así el ruido de las campañas avisaba a los comerciantes del posible riesgo de caídas desde los puentes a consecuencia del viento, sobre todo si la niebla o la noche no permitían ver el puente.

Nada más iniciar el recorrido, a las afueras de Kipi, ya tenemos el primer puente. Es muy estrecho y con unas protecciones laterales muy bajas, hecho con lajas de pizarra. Es el Puente de Mylos (Puente del Molino). Es muy bonito, con tres arcos. Lo cruzamos y ¿qué hay al otro lado? Pues un molino. El puente cruza un pequeño afluente del Voidomatis, el Bagiotiko. Tanto en el puente como en el molino hacemos un montón de fotos.

Seguimos caminando en el sentido de las agujas del reloj hacia el sureste. Es un camino estrecho de pizarra, como los puentes, flanqueado por arbustos sombríos.

Cuando llevamos 1,6 km llegamos al segundo puente: el Puente de Plakidas o Kalogeriko, el más icónico. También de tres arcos y de pizarra. Continuamos por una serpenteante y sombría cuesta, hasta el km 2,8, en que una brusca bajada nos devuelve de nuevo al nivel del rio.

Me llama la atención que de vez en cuando alguna de las piedras que forman el camino esta pintada de rojo, al principio pensé que era obra de algún gracioso, pero se trataba de marcas para ver piedras que sobresalían más de lo normal. La pintura era para llamar la atención avisando y evitar un tropezón con la piedra y el posterior porrazo. Queda feo, pero al menos tienen un fin útil.

Al final de la bajada llevamos 3,5 del recorrido. Caminamos durante unos metros por la carretera por la que previamente habíamos pasado en autobús, y aquí mismo tenemos el tercer puente de nuestro recorrido. Es el Puente de Noutsos o Kokkoros, muy grande y con un solo arco y una pequeña ventana a la derecha del arco. Al igual que los anteriores es de pizarra y con bajas vallas laterales, algo más ancho. Es paralelo a la actual carretera y a su puente. La proximidad a la carretera hace que sea un punto de parada rápida de autobuses para hacerse fotos en el puente. Efectivamente, coincidimos con un autobús.

Al otro lado del Puente de Kokkoros se alza una mole rocosa, que casi a la altura del puente tiene una cueva perfectamente visible. Tras cruzar el puente el camino sigue a la izquierda, mediante una escalera que nos baja al nivel del rio, pasando por debajo del puente de la carretera. En esta zona el rio esta seco.

Seguimos el cauce del Voidomatis. En este tramo las paredes rocosas parecen empujarnos al rio. Tras aproximadamente 1,5 km nos desviamos a la derecha y a unos 400 metros llegamos al cuarto puente. Es el Puente de Misiou, también de un solo arco.

Retrocedemos esos mismos 400 metros y comenzamos una fuerte ascensión en zigzag para llegar a otra de esas 46 aldeas: Koukouli. Un letrero nos indica este desvío, así como la posibilidad de volver a Kipi por un camino más corto del que hemos utilizado. Los primeros 600 metros de ascensión son en zigzag. Tras ellos cruzamos de nuevo la carretera y seguimos ascendiendo durante otros 800 metros.

Ya cerca del pueblo se abren claros en la vegetación y hay rebaños de vacas. Llegamos a Koukouli, que es el punto más alto del recorrido. Estamos a 910 metros de altitud. La subida ha sido de 1,4 km y unos 200 m de desnivel. Al entrar en el pueblo llevamos 7,4 km.

A la entrada del pueblo hay una fuente, de la que bebo, aunque más adelante, en el interior del pueblo, una paisana nos indica que el agua de esa fuente no es buena. Sigo vivo.

Es un pueblo bonito, todo de pizarra, calles y casas. Está a media altura en la montaña, por lo que tiene bonitas vistas. Muchos de sus edificios están en perfectas condiciones, pero da la sensación de que apenas tiene vida, no vemos a casi nadie. Tal vez por ser día de diario. Seguramente en fin de semana o en periodo vacacional estaría con mucha más gente.

Hacemos una parada en una bonita terraza de un bar, bajo un enorme platanero, para comer los bocadillos. Teníamos idea de beber o comer algo del bar, pero está cerrado. Sin embargo, cuando nos disponemos a continuar, una mujer que habíamos visto a la entrada reclama ahora nuestra atención para llevarnos hasta otro bar, que sin duda abrió específicamente al vernos por el pueblo. Nos ofrece café y lo que queramos. La mayoría tomamos café, alguien toma vino, otros cerveza, incluso yo me atrevo con un trago de "tsipouro". Esa especie de orujo griego que tan rico está, aunque seguramente no era el momento mas apropiado ya que aún nos quedaba camino por delante.

Salimos del pueblo y en el km 8,5 nos desviamos hacia la izquierda tomando un sendero por el que bajamos hasta Kipi. Cuando llevamos 10 km, a la entrada del pueblo pasamos por el ultimo puente: Puente de Lazaridis.

Tras acabar la ruta, de vuelta a Ioánnina, hacemos una parada en Perama, para visitar una cueva, junto al lago Pamvotida, al otro lado de la ciudad. La cueva es muy grande y espectacular, con incontables estalactitas y estalagmitas, de la que sólo es visitable algo más de 1 km, una quinta parte de longitud total.

A mi me gustó, si bien para conseguir el camino interior hicieron un excesivo destrozo. Además en su conservación tampoco parece que tengan mucho interés.

Alguna de las personas que la recorrieron con nosotros se dedicaban a tocar todo lo que podían, retrasando la formación de las columnas un montón de años cada vez que manoseaban algo.

Interesante y bonita excursión, por la que hemos pasado 5 puentes y conocido el origen de ellos y la importancia en su época de esplendor. La pondré 4 sicarias.
Jorge Montero

FOTOS

miércoles, 4 de mayo de 2022

Excursión 621: Ruta de la peonías en Villanueva de la Cañada

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Palancar
Final: El Palancar
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 13,3 Km 
Desnivel [+]: 76 m 
Desnivel [--]: 76 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 46

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Hace tiempo que teníamos programada con Antonio realizar "la ruta de las peonías" y que coincidiera con su floración.

Para poder asegurarme de que así fuera, una vez a la semana desde el mes de marzo me acercaba a la zona para comprobarlo. Los primeros días fueron apareciendo las plantas con sus bonitas hojas, pero sin flores.

En el mes de abril aparecieron los primeros capullos para que a mediados de mes se vieran ya a punto de abrir mostrando toda su belleza. En pocos días estarían las flores en todo su esplendor. Otra semana más y ninguna flor, pero sí muchos capullos ¡qué raro!

El viernes 29 de abril quedé con mi primo Enrique para investigar el recorrido y comprobar si las peonías ya mostraban sus bellas flores. Nos adentramos en la zona y todo seguía igual en el margen derecho del arroyo, muchos capullos, pero ninguna flor.

Analizamos detenidamente las peonías y vimos tallos cortados llegando a la conclusión de que alguien nada más florecer las cortaba y se las llevaba. Para asegurarnos cruzamos al otro lado del arroyo, de difícil acceso y pudimos confirmar nuestras sospechas, en esta orilla si había plantas intactas con sus hojas, capullos y flores.

Ya de regreso nos encontramos con un matrimonio con quien hablamos del tema y nos corroboraron que efectivamente, unos días atrás, vieron a unas señoras con unos niños en la zona con ramos de peonías, que les habían advertido que eso que hacían estaba sancionado y además no estaba bien, pero hicieron caso omiso.

Con este panorama decidí comentar con Antonio que era el momento de realizar la ruta, porque si esperamos un poco más, no veríamos las flores, ahora por lo menos veremos las bonitas hojas y los capullos a punto de abrir.

Para más inri el domingo, en una cadena de Televisión hablando de la belleza de los ramos de flores, terminaron poniendo en primer lugar los ramos de peonías. Ya lo que faltaba para desanimarme del todo.

Como el tiempo era el adecuado Antonio hizo la convocatoria que tituló acertadamente “ruta en busca de las peonías”. El miércoles día cuatro nos reunimos en el club social de la Raya del Palancar 44 senderomagos.

A las 10:30 y sin Antonio, iniciamos la ruta desde el término municipal de Villanueva de la Cañada, para nada más cruzar la carretera encontrarnos en el término municipal de Brunete (El Valle de los Rosales). El primer tramo de la ruta lo hicimos entre la carretera que separa los dos términos y el parque de la Constitución, un poco abandonado, pero que ya nos brindaba bellos colores naturales. 

Unos 200 metros más adelante cruzamos la carretera que enlaza el Valle de los Rosales con Brunete, para situarnos de nuevo en el término municipal de Villanueva de la Cañada (Urbanización Guadamonte).

Un corto recorrido entre preciosas Encinas centenarias, quejigos y jaras con sus bellas flores blancas, para inmediatamente cruzar la Urbanización de Guadamonte.

En una de las parcelas que dan al campo pudimos ver un bonito pavo real, mostrándonos su espectacular colorido.

Continuamos caminando entre Encinas, jaras y algún romero por una senda apenas marcada, donde pudimos ver a algún conejo que salía asustado viendo tanta gente; para llegar a las inmediaciones de una granja escuela donde se escuchaba el alegre griterío de los niños visitando todo tipo de animales.

En este lugar volvemos a tomar dirección a Villanueva de la Cañada, pero por el término de Brunete. Con el extraño cambio de dirección empiezan a surgir las preguntas y exclamaciones ¡¿dónde están las peonías?! ¡¡Por esa encina ya hemos pasado dos veces!! ¡Este ritmo está siendo un poco cansino!

Pues todo tenía una explicación: el motivo de los pequeños rodeos “hacer tiempo para que llegara la hora del ángelus “en la zona infantil del parque de la Constitución, donde se incorporarían Antonio y Enrique, para continuar la marcha con nosotros.

Además, tenía preparada una pequeña sorpresa para el grupo, en este lugar donde había dejado aparcado mi coche por la mañana; como el pasado 25 de abril (día de San Marcos) fue mi santo y cumpleaños quería sorprender al grupo con unas cervecitas frescas, unas tortillas con espárragos trigueros y setas de cardo, recogidas por estos lares el día anterior, además de una hogaza de pan casero con masa madre en horno de leña.

Pero el pequeño rodeo no sirvió de nada, porque Antonio y Enrique no llegaron a tiempo, ya que las tortillas y el pan desaparecieron rápidamente, cuando quise reaccionar para guardarles un pincho de tortilla y un trozo de pan solo quedaba alguna Coca-Cola y unas cuantas cervezas, como dice el refrán: ¡a falta de peonías, buenas son tortillas y pan!

De todas formas el momento fue muy bonito y agradezco a este maravilloso grupo el trato recibido incluido el canto del cumpleaños feliz.

Aprovechamos el momento para hacer la foto del grupo junto a las atracciones infantiles y reanudamos la marcha en busca de las deseadas peonías.

Como no tenía muy seguro que pudiéramos encontrarlas y recorriendo un amplio camino que nos permite divisar al fondo la increíble Sierra de Gredos, pasando por Abantos, Siete Picos, la Bola del Mundo, la Maliciosa, las cabezas, la Pedriza y el cerro San Pedro, le añadiré un nuevo título a la excursión:” paleta de colores en la naturaleza”.

Con una visión general, se aprecia por encima del horizonte, la silueta de la sierra de color azul oscuro, con tonos violáceos y por encima los cielos Velazqueños con azules celestes, grises, blancos de España y amarillo de Nápoles, para darle luz a las nubes.

Por debajo del horizonte unos extensos campos de trigo con verdes más oscuros, cercanos al verde esmeralda y campos de cebada con verdes más claros, próximos al verde veronés y pequeños toques de amarillo Nápoles, acompañados de solitarias encinas centenarias.

Casi llegando a Villanueva de la Cañada y antes de alcanzar la carretera de circunvalación, tomamos el desvío a la derecha junto al arroyo del Molinillo.

Aquí empieza la exposición de colores y aromas, primero el cantueso (espliego) con sus bonitos tonos violáceos y su agradable olor, el impresionante amarillo cadmio de las flores de la retama, también de agradable olor, el blanco puro de las flores del espino albar (majuelo), el tomillo rastrero de diminutas flores blancas y hojas muy olorosas, el blanco brillante de las jaras y el romero de color liláceo y blanquecino muy empleado en medicina y como condimento.

Cruzamos ahora la carretera de la Raya, para adentrarnos en una zona de vegetación más espesa, de encinas, quejigos, jaras y rosa canina aún sin florecer, pero con algunos de sus frutos (escaramujos) que han pasado de un color rojo intenso, a un rojo inglés y siena tostada.

Mi amigo Luis, con el que hicimos dos salidas con las canoas, hace una exquisita mermelada con estos frutos, también puedo deciros que cuando la Rosa canina está en flor, están incubando las perdices.

En este tramo del recorrido, también podemos apreciar los agallones y agallas de los quejigos, de colores que van desde el ocre amarillo, pasando por el sombra natural, tierra de siena y siena tostada.

A pesar de tanta belleza, sigue apareciendo la pregunta: ¿dónde están las peonías? ¿ya estamos cerca?, pero la incertidumbre de poder verlas se hace cada vez más presente.

Tomamos un pequeño desvío para atravesar el arroyo y de repente, en un giro a la derecha, aparecen las primeras peonías: cerradas, semiabiertas y alguna en flor.

Atravesamos de nuevo el arroyo para llegar a la zona por excelencia, una amplia pradera, con grandes troncos de fresno y abundantes plantas de peonías, que como temíamos, apenas tienen flores abiertas, aunque si muchos capullos; cruzamos al otro lado del arroyo, menos accesible y de vegetación más espesa, donde pudimos ver gran cantidad de peonías en todo su esplendor, con sus grandes flores terminales solitarias, de tonos carmín granza y rosados.

Es una pena que la zona más abundante que debía ser un manto de color rosado, en contraste con los verdes, apenas quedaba alguna flor. El tiempo se nos echaba encima y nos espera el cocido en puchero de barro, por lo que retomamos el regreso de inmediato.

Hemos disfrutado de “la paleta de colores y aromas” que nos ha brindado la naturaleza.

Y para terminar quiero contaros una bonita historia, que me contó mi amigo médico José Luis, en una de las salidas que hacemos por el campo, para buscar espárragos trigueros y setas de cardo (a algunos de vosotros ya se la he contado).

Uno de esos días, caminando nos encontramos con unas hojas enormes de color verde, salpicadas con manchas blancas y con puntiagudos pinchos. 

José Luis, me preguntó si conocía qué planta era, le contesté que no sabía y me dijo, este es el cardo Mariano y empezó a contarme la historia: “cuando nació Jesús, el rey Herodes, que había sido informado que sería destronado por Jesús, mandó matar a todos los niños recién nacidos, con el fin de asegurar que también mataría al niño Jesús.

Por este motivo San José cogió un carro y montó en él a la virgen María y al niño Jesús, para huir de los soldados de Herodes.

En el camino de huida, los soldados se iban acercando al carro de San José, éste mandó a la virgen que cogiera al niño Jesús y se ocultaran entre unos cardos muy crecidos y espesos que había al lado del camino, con tan mala suerte que el niño Jesús se pinchó con uno de ellos y se puso a llorar, entonces la virgen María se sacó el pecho y dio de mamar al niño, para que dejara de llorar.

Los soldados llegaron a la altura del carro de San José, como vieron que se encontraba solo, se marcharon, entonces la virgen María, apartó al niño de su pecho y se derramó la leche, salpicando su blanco puro sobre las hojas del cardo”, y de ahí su nombre de cardo Mariano.

A parte de esta historia, Nicolás nos ha contado las bondades de este cardo en medicina al que le tiene mucha fe.

Y con esta bonita historia y el rico cocido como colofón de la ruta termino ofreciéndole por sus bellos y aromáticos colores, desde el blanco puro salpicando las hojas del cardo Mariano a las bellas y solitarias peonías de color carmín granza y rosado, le doy una puntuación de 5 sicarias.
Marcos Cid Martín

PALETA DE COLORES 

FOTO REPORTAJES


miércoles, 4 de mayo de 2016

Excursión 293: Gargantilla del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Gargantilla del Lozoya
Final: Gargantilla del Lozoya
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,9 Km
Desnivel [+]: 481 m
Desnivel [--]: 482 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 43

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
La convocatoria del Boss para este miércoles, prometía una tranquila y bonita excursión de 17 km (fueron menos al final), con espectaculares vistas de los montes, aún con un poco de nieve en sus atalayas, diseñada por Melchor, que sería también el guía eventual de la excursión, la número 293 del GMSMA.

A las 8.30 ya estábamos los senderomagos de Campamento metidos en el coche camino de la N-I, soportando el terrible atasco que había en la M-40, que según me explicaron a la llegada, fue debido “a un accidente en la M-50 y que había provocado atascos en las demás autovías, debido al efecto alas de mariposa”. Bueno es otra forma de explicar el caos que se forma en estos tramos viales en las mañanas laborables madrileñas y que en esta ocasión casi nos hace llegar tarde al punto de encuentro, a pesar que la cita era a las 10.30.

El inicio y fin de ruta era Gargantilla del Lozoya, pequeña población madrileña que se cree formada por gente que huía de la peste o para no pagar impuestos (hoy tendría millones de habitantes y no los 300 actuales, je je je je…).


Dicen los doctos que aquí tuvo lugar la ceremonia de la proclamación de Juana la “Beltraneja” como princesa heredera del Trono de Castilla, así como sus desposorios con el Duque de Guyena, hermano de Luis XI de Francia.

El pueblo cuenta con una nueva fuente en la plaza de la que se sacaron diversas instantáneas y que fue testigo de los saludos y bienvenidas de rigor entre la gran concurrencia de senderomagos que había hoy; por cierto que se notaba la algarabía de la hinchada rojiblanca con que cuenta el GMSMA por su reciente triunfo sobre el Bayer (enhorabuena).

Iniciamos la marcha saliendo del pueblo y posando los telefónicos delante de la central del mismo para recuerdo un poco nostálgico de nuestra etapa laboral y entregándonos de sopetón al ascenso de Los Collados y Las Salineras, con más de 300 metros de desnivel. ¿Por qué casi todas las marchas se inician con una subida de órdago?

Menos mal que en los pequeños descansos que hacíamos para retomar aliento, éramos recompensados con una hermosa panorámica del embalse de Riosequillo y sus poblaciones anexas. Además, el terreno estaba plagado de vegetación colorida y olorosa, que según los muchos expertos en agro que tiene el GMSMA correspondía al romero, tomillo y cantueso-lavanda stoechas-tomillo borriquero (que en cada sitio le llaman diferente).

Sea como sea,  la dificultad del repecho de estos 2 kilómetros iniciales  fue esfumándose con estos deleites de la vista y el olfato, acompañados del murmullo de los muchos regueros de agua que  había. 
Llegados arriba y después de hacer un amago de reagrupación de los 43 participantes [el Boss ordenó por los walkie-talkies seguir sin parada], se continuó la marcha por encima de los diferentes collados y cerros (Peñote, Portillo, Chaparral, Fuentes,..), esta vez sin ninguna dificultad orográfica.

El suelo estaba plagado de flores blancas, amarillas y moradas, con los robles iniciando sus brotes de hojas, exponente ejemplar de los que significa la Primavera. Angel V., nuestro fotógrafo oficial en la prensa castellano-leonesa y pronto en la prensa de papel couché, no pudo vencer la tentación de desparramarse por la alfombra floral y tomarse una foto de recuerdo.


Hablando de fotografías, hasta ahora Paco Nieto y Angel R. eran adictos a posar subidos en todo risco, piedra o hito destacado en el camino, pero veo que ha surgido una nueva tendencia que parece molar mucho y consiste en posar encima de los piedros realizando figuras arriesgadas, teniendo a Jorge M. como pionero y que quizás nos adoctrine en su técnica en próximas marchas.

En este paisaje casi idílico transcurrieron los siguientes 3 kms, disfrutando de la maravillosa panorámica con algo de nieve en las cimas y bajo las acertadas reseñas de José María, que además de nuestro reportero oficial es uno de los muchos “ingenieros de picos y montes”  que abundan en GMSMA:

“…aquél “monte” es el Nevero, el otro “pico” es Cebollera, aquel “monte” Peña Cabra, los “Montes Carpetanos”, “pico” de  Peñalara, los “montes” de Cuerda Larga que destaca “pico” Cabeza Hierro,… “

Yo siempre he dicho que esto de venir al monte y conocerte todos los picos, como les ocurre a la gran mayoría de los senderomagos, debe ser una experiencia tan satisfactoria como ir a un guateque y saber a quién le gustas realmente de antemano, jajajaja…

Y cuando ya estábamos embelesados por tanta belleza, he aquí que llegamos a un mirador natural, donde la vista ya era de escándalo: a nuestros pies el embalse de Pinilla con el valle de Lozoya-Rascarfria-El Paular y al fondo recortando el cielo, el macizo de Peñalara y Cuerda Larga. Allí tomamos un pequeño refrigerio admirando un paisaje del que Turner hubiera querido disponer para sus cuadros.

No me extraña que Paco Nieto escogiera esta visión para tomar una instantánea a la nueva incorporación Luz LL. que sería cabecera de la excursión en el blog. Al hilo de esta cuestión, he detectado que tanto estar en la foto cabecera de la excursión en el blog como en el tema semanal pictórico de nuestro galáctico dibujante Marcos C., se está convirtiendo en objeto de deseo casi comparable con ser portada de Interviu.

Los siguientes 2 kms se caminaron en un plis-plas, bajando sin parar hacia el río Lozoya a su salida del embalse de Pinilla, disfrutando de la descrita bella panorámica y como detalles: hicimos foto de grupo en “El Chaparral”, pasamos por debajo de la carretera de Lozoya M-604 y nos refrescamos en una generosa fuente que hay seguido.

El par de kilómetros que nos separaban del Puente del Canto, lugar previsto del bocata, para nuestro deleite discurría al lado del río Lozoya que nos fue acompañando con el murmullo de sus hoy abundantes aguas cantarinas que se mezclan y fluyen por los recovecos y hoyas que a lo largo de los siglos se han ido dibujando en la piedra calcárea que forma su curso. Cuántas fotos se hicieron los senderomagos en estas cascadas formadas en ese tramo, y no digamos cuando llegamos al puente. Parecíamos auténticos japoneses paseando por Toledo.

El Puente del Canto o del Congosto, de origen medieval seguramente, se levanta sobre unas de estas profundas gargantas del río y que mediante un arco de medio punto prolongado da paso al camino segoviano que se dirigía a El Paular.

La estampa de un lado y otro del puente es espectacular y allí dimos cuenta del bocata como si estuviéramos en la platea de un teatro, admirando las rocas recortadas y la figura del puente, a la vez que escuchábamos la sinfonía que hacían los remolinos y cascadas del río.

No había mejor lugar para que el Boss en presencia de José María impusiera a Paco Nieto la estrella blanqui-roja, perdón perdón perdón, quería decir estrella roja sobre fondo blanco correspondiente a las 200 excursiones realizadas por este entusiasta senderomago que junto con otros ilustres dan vida y futuro al GMSMA.

Después de saborear las viandas en este envidiable paraje, nos pusimos de nuevo en marcha para recorrer el último tramo de la ruta que discurría por sendas fáciles a la derecha del río Lozoya al que cruzamos en el puente que hay a la altura de La Horcajada, atravesamos de nuevo la M-604 y nos adentramos en los últimos 3 km que tenían un leve desnivel hasta llegar de nuevo a Gargantilla.

Esta parte de la excusión la hicimos bajo un sol ya casi justiciero, aunque las amenas charlas en los diferentes grupos de caminantes y el recuerdo de tanta belleza disfrutada nos hicieron más liviano el calor.

Al pasar una alambrada entre unas piedra grandes, un asustado lagarto atrajo las miradas entusiastas de los afortunados senderomagos que pasaban, los cuales trataron de conseguir una fotografía rápida antes de que se escondiera.

Que yo sepa, solamente Angel R. y el
Boss tuvieron la suerte de plasmar esos tonos amarillo verdosos y azules del precioso y no pequeño saurio.

De reseñar en este trayecto también la vista lejana del viaducto ferroviario de Taboada (1928) de unos 45m de altura máxima que correspondiente a la línea Madrid-Burgos y que algunos aficionados han utilizado para hacer puenting.

Los caballos y vacas pastando tranquilamente con sus jóvenes crías, un rebaño de ovejas que se encaminaba solo al aprisco quizás empujado por el calor y una escultura de un lobo en un cercado, fueron algunas anécdotas de esta parte. Ya cerca del pueblo pasamos al lado de unas antiguas minas de plomo y plata que se explotaron sólo unos años a mediados del siglo XIX,

Eran las 4 de la tarde más o menos cuando nos saludaba la cigüeña en su nido fijado a la antigua espadaña de la iglesia local. Si bien Gargantilla del Lozoya cuenta con historia, fuente, arquitectura rural,…no puede presumir de tener un bar abierto el miércoles a las 16:00 para que los senderomagos del GMSMA pudieran finalizar su excursión como es tradicional con una jarrita fría de cerveza; de los 3 bares que contamos ninguno abierto, por lo que algunos se desplazaron a Lozoya para cumplir la costumbre de celebrar el final de la excursión.

Melchor, aunque a lo largo de la marcha ya muchos te fueron felicitando por la bonita ruta propuesta y guiada, yo debo decirte  que aunque tu exigente consorte alguna vez pueda ponerte algún ” pero”, hoy lo has hecho de vicio. Gracias tío

Y siempre aceptando la posible corrección posterior de “nuestros mayores” y “estrellas rojas”,  le doy 4,5 sicarias a esta vistosa y agradable excursión.
Alejandro Merino

P.D. Enhorabuena también a la numerosa hinchada merengue del GMSMA que a estas horas han conseguido llegar a la final de Milán. Madrid es una ciudad envidiada por muchos, pero hoy sobre todo por el mundo del futbol.