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miércoles, 5 de abril de 2023

Excursión 688: De Rascafría a Lozoya y vuelta

FICHA TÉCNICA
Inicio: Rascafría 
Final: Rascafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 22,7 Km 
Desnivel [+]: 70 m 
Desnivel [--]: 70 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta 



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
It was a crisp sunny Wednesday morning and we gathered at the meeting point in Rascafría.

Being in the middle of the Easter holidays perhaps we were less in number than the usual amount of attendees, but the hikers were as jolly as ever to start the weekly adventure.

Car doors slammed as hikers double kissed or slapped each other on the backs as they greeted newcomers and familiar faces, and we quickly set off on our way at 10.45 It seemed it was going to be an easy hike with little climb involved and we happily started along a lovely little path.

Only 15 minutes had passed and hikers started taking off their outer layers as the outdoor temperature warmed up quickly to around 16 degrees. We walked down country lanes observing horses in their fields and the distinct smell of spring everywhere. Daisies and dandelions followed us along the path to our first town called Oteruelo del Valle.

We crossed a cute little river over a bridge and walked into the tiny and empty town square where we saw an old horse harness where villagers hundreds of years ago shoed their horses in a clever sling. It was entertaining to see some brave hikers had a laugh dangling themselves in the harness. We passed a lovely looking church called Iglesia Parroquial de Santa Marina Virgen y Mártir de Alameda del Valle.

We crossed the silent town in a matter of minutes and we were off to the next town where we saw a sort of tower which I imagined was used to see the lovely views. A couple jolly hikers couldn’t resist the temptation to climb up and have a look.

Shortly after that we could see water insight! The Embalse de Pinilla greeted us. Some hikers skirted the water´s edge braving the sticks and bushes along the way while others enjoyed the view from a distance. Soon it was clear our path had ended and we all had to cross a few metres of thick bushes to get to our first resting point.

We enjoyed a short but restful break under the shade of some trees, we shared chorizo, almonds and chocolate and gulped down water to hydrate us on our way. No sooner had we started to enjoy the view of the lake and the beautiful spring scene, than it was time to get up and keep moving.

We faced the bushes by the lake once more and walked alongside the water.

As we stayed close to the water to avoid the bushes but not too close to sink into the mud some of us noticed strong enticing aromas of a plant that smelled like mint by the edge of the lake, perhaps the warm sun was encouraging the scent of this fresh perfume to fill the air as we walked along. We then arrived at a path where we found we were not alone in this paradise but there were joggers and cyclists all enjoying the wonderful Spring day.

Our path then took us alongside a river and we could feel we were getting closer to civilisation with the familiar sounds of a town drawing closer. It was the beautiful town of Lozoya. We filled up our water bottles in the fountain, grabbed some cheeky drinks from a little corner store, turned on our heels and headed back to exactly where we had just come from.

We followed the river back to our path and arrived at the lunch spot, a perfect place to cater for the twenty something hikers, with enough benches for everyone, although some people enjoyed leaning on the trunk of a tree.

We enjoyed a longer break this time, time to catch up and laugh and even place bets on the coming football match in the afternoon.

It was then that it became apparent that we were only half way along on the hike and that we still had a long way to go to get back to our cars. However it was comforting to know that the route would be slightly different this time.

We set off again, the hikers were full of lunch and ready to go! The pleasant surprise for me was that almost all the way back we were able to enjoy the majesty of the snow capped Penalara mountain. It was a gorgeous sight to see in the scene with the bright blue sky and yellow flowers all along the vibrant green fields . As we walked we passed many cows and trees in blossom. It really was such a beautiful way to return.

Then we meandered through back paths of villages to the sounds of sheep baaing and little streams flowing near our paths. Hikers made their way back to the meeting points through various routes crossing a town in a variety of exciting ways. Then people started checking their smart watches, phones and GPS as it felt like we were getting closer, yet it just felt a bit too long. The sun was beating down hard and by now every hiker had peeled off all jumpers, and were down to their very last layers.

We came the town Oteruelo with the horse sling and realised we were very close to the end. Before we knew it we were crossing the river and were back to where we had started. It was a victorious day and we enjoyed a well deserved alcohol free beer, beer or chamomile tea at a lovely local restaurant.

Well done everyone! And thanks to everyone for making me feel so welcome on the hike, I had an absolutely wonderful day! Hope to see you all again soon!
Rita Zaccarelli 


miércoles, 11 de octubre de 2017

Excursión 371: Los pueblos del Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Monasterio de El Paular
Final: Lozoya

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  19,8 Km
Desnivel [+]: 261m
Desnivel [--]: 320 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua:
Ciclable:
Valoración: 4
Participantes: 27

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Mediados de Octubre y seguimos en este largo verano que parece no tener fin. Pero gracias al buen tiempo pudimos disfrutar de una excursión fácil y razonablemente fresquita a lo largo del rio Lozoya donde los árboles empezaban poco a poco a otoñar, quizás sólo por el recuerdo de que otros años a estas alturas sus hojas eran de color amarillo o rojo y muchos de ellos ya habían empezado a perderlas. A mí, que por fin estoy volviendo a la normalidad y a disfrutar de nuevo de las excursiones, me pareció esta marcha una magnifica propuesta, ya desde la convocatoria. Por eso no pude negarme cuando bien avanzada la marcha nuestro Boss me propuso hacer la crónica. Así que, ahí va.

El punto de partida era el aparcamiento del monasterio del Paular. Mientras iban llegando los 27 participantes a esta marcha, algunos aprovechamos para ser los primeros en comprar la lotería de Navidad del GMSMA, al mismo tiempo que notábamos que se nos ponía ese nudo en el estómago que se forma cuando empiezas a darte cuenta de lo cerca que está de nuevo la Navidad.

El comienzo prometía, ya que empezamos cruzando el río por el Puente del Perdón, justo enfrente del monasterio. Aunque construido en el siglo XIV, el actual puente es una remodelación del XVIII de sillería de granito con tres arcos de medio punto y dos descansaderos con bancos de piedra en forma de semicírculo. Una preciosidad.

Giramos a la izquierda por un ancho camino por el que poco a poco íbamos adentrándonos en el bosque de los finlandeses, un paraje espectacular con abetos, chopos, abedules y otras especies de árboles propias del norte de Europa. Pasear por este lugar y sobre todo cuando te vas acercando al pequeño embarcadero donde se forma una represa en el río, junto al que se encuentra una caseta de madera que en su día se utilizó como sauna, te hace sentir como si de verdad estuvieras en Finlandia. Aunque nos hubiera gustado verlo con más agua y los árboles un poco más otoñales, no nos defraudó.

Nos costó volver a coger el camino, pero nos esperaba un día largo y poco a poco retomamos nuestra senda. Cruzamos de nuevo el río, que bajaba con muy poca agua, y casi sin darnos cuenta llegamos al primer pueblo de nuestro recorrido: Rascafría. La mayoría de senderistas se dedicarían a ver este precioso pueblo, pero los gmsmanos se dedicaron a asaltar la famosa chocolatería San Lázaro, unos a comprar y otros a probar los exquisitos y muy variados chocolates que se hacen en este lugar.

Dejamos Rascafría y seguimos camino a Oteruelo del Valle, donde tomamos el tentempié mañanero poco antes de llegar al pueblo. Me llamó la atención lo señalizadas que están las diferentes sendas por esta zona y lo remodelado que está este pequeño pueblo en el que destaca la espadaña de su iglesia, y en el que las nuevas casas de fin de semana se mezclan con las antiguas de los escasos habitantes de lugar.

De allí nos dirigimos a Alameda del Valle donde rodeamos la vistosa Iglesia de Santa Marina y seguimos avanzando hacia el puente que cruza la cola del embalse de la Pinilla. Sobre el puente nos hicimos la foto de grupo y nos separamos de nuestras estrellas fugaces, que desde allí volvieron directamente al pueblo de Pinilla del Valle. Es de destacar lo bajo que está el embalse, que le costará unos cuantos años lluviosos llegar al menos al 50% de su capacidad. Seguimos hacia el otro lado del embalse para visitar lo que para mí sería la parte más especial de nuestra ruta de hoy: El Valle de los Neandertales.

No sabía yo de la existencia de este proyecto, cuyo objetivo es estudiar los yacimientos arqueopaleontológicos descubiertos cerca de Pinilla del Valle. Pero revisando la wiki he visto que se trata de un conjunto que en la actualidad incluye siete yacimientos cársticos con cronologías que abarcan desde el último tercio del Pleistoceno Medio hasta mediados del Pleistoceno Superior (entre 300.000-40.000 años antes de la actualidad). Los yacimientos contienen registro tanto de los animales y plantas que vivieron en el Valle a lo largo de todo este tiempo, como de los seres humanos que eligieron las cuevas y abrigos como morada, y de las actividades que realizaron. Paseamos un buen rato por el yacimiento denominado El Abrigo de Navalmaíllo, descubierto en 2002. Se trata de un campamento de Neandertales de hace unos 70.000 años, que conserva los restos de las actividades que grupos de homínidos realizaron aprovechando el abrigo de la roca.

Empujados por la fuerza que nos habían transmitido nuestros ancestros, nos animamos a completar la última parte de nuestra ruta. Seguimos camino bordeando el embalse de la Pinilla por una senda ya más estrecha hasta llegar a la presa. No pudimos cruzar por ella ya que la rodeaba una infranqueable valla, así que la bordeamos por la carretera hasta llegar a un pequeño puente que había aguas abajo por el que finalmente cruzamos al otro lado, donde nos refrescamos e hicimos muchas fotos disfrutando del salto de agua de la central hidroeléctrica.

A estas alturas de la excursión, cuando habíamos sobrepasado la distancia prevista en algunos kilometrillos y ya próximos a Lozoya, lo único que nos sostenía era la magnífica cerveza que nos íbamos a tomar en alguna terracita del pueblo. Así que, unos atajando y otros completando formalmente toda la ruta, llegamos a Lozoya donde celebramos el magnífico día, la reincorporación de Vicente, la vuelta de Carmen y mi cumpleaños.

Una muy bonita excursión que, por sus paisajes, el paseo por los yacimientos prehistóricos y lo bien que lo pasamos, se ha merecido 4 sicarias.
Leonor Moliz

FOTO REPORTAJES

miércoles, 4 de mayo de 2016

Excursión 293: Gargantilla del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Gargantilla del Lozoya
Final: Gargantilla del Lozoya
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  14,9 Km
Desnivel [+]: 481 m
Desnivel [--]: 482 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 43

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
La convocatoria del Boss para este miércoles, prometía una tranquila y bonita excursión de 17 km (fueron menos al final), con espectaculares vistas de los montes, aún con un poco de nieve en sus atalayas, diseñada por Melchor, que sería también el guía eventual de la excursión, la número 293 del GMSMA.

A las 8.30 ya estábamos los senderomagos de Campamento metidos en el coche camino de la N-I, soportando el terrible atasco que había en la M-40, que según me explicaron a la llegada, fue debido “a un accidente en la M-50 y que había provocado atascos en las demás autovías, debido al efecto alas de mariposa”. Bueno es otra forma de explicar el caos que se forma en estos tramos viales en las mañanas laborables madrileñas y que en esta ocasión casi nos hace llegar tarde al punto de encuentro, a pesar que la cita era a las 10.30.

El inicio y fin de ruta era Gargantilla del Lozoya, pequeña población madrileña que se cree formada por gente que huía de la peste o para no pagar impuestos (hoy tendría millones de habitantes y no los 300 actuales, je je je je…).


Dicen los doctos que aquí tuvo lugar la ceremonia de la proclamación de Juana la “Beltraneja” como princesa heredera del Trono de Castilla, así como sus desposorios con el Duque de Guyena, hermano de Luis XI de Francia.

El pueblo cuenta con una nueva fuente en la plaza de la que se sacaron diversas instantáneas y que fue testigo de los saludos y bienvenidas de rigor entre la gran concurrencia de senderomagos que había hoy; por cierto que se notaba la algarabía de la hinchada rojiblanca con que cuenta el GMSMA por su reciente triunfo sobre el Bayer (enhorabuena).

Iniciamos la marcha saliendo del pueblo y posando los telefónicos delante de la central del mismo para recuerdo un poco nostálgico de nuestra etapa laboral y entregándonos de sopetón al ascenso de Los Collados y Las Salineras, con más de 300 metros de desnivel. ¿Por qué casi todas las marchas se inician con una subida de órdago?

Menos mal que en los pequeños descansos que hacíamos para retomar aliento, éramos recompensados con una hermosa panorámica del embalse de Riosequillo y sus poblaciones anexas. Además, el terreno estaba plagado de vegetación colorida y olorosa, que según los muchos expertos en agro que tiene el GMSMA correspondía al romero, tomillo y cantueso-lavanda stoechas-tomillo borriquero (que en cada sitio le llaman diferente).

Sea como sea,  la dificultad del repecho de estos 2 kilómetros iniciales  fue esfumándose con estos deleites de la vista y el olfato, acompañados del murmullo de los muchos regueros de agua que  había. 
Llegados arriba y después de hacer un amago de reagrupación de los 43 participantes [el Boss ordenó por los walkie-talkies seguir sin parada], se continuó la marcha por encima de los diferentes collados y cerros (Peñote, Portillo, Chaparral, Fuentes,..), esta vez sin ninguna dificultad orográfica.

El suelo estaba plagado de flores blancas, amarillas y moradas, con los robles iniciando sus brotes de hojas, exponente ejemplar de los que significa la Primavera. Angel V., nuestro fotógrafo oficial en la prensa castellano-leonesa y pronto en la prensa de papel couché, no pudo vencer la tentación de desparramarse por la alfombra floral y tomarse una foto de recuerdo.


Hablando de fotografías, hasta ahora Paco Nieto y Angel R. eran adictos a posar subidos en todo risco, piedra o hito destacado en el camino, pero veo que ha surgido una nueva tendencia que parece molar mucho y consiste en posar encima de los piedros realizando figuras arriesgadas, teniendo a Jorge M. como pionero y que quizás nos adoctrine en su técnica en próximas marchas.

En este paisaje casi idílico transcurrieron los siguientes 3 kms, disfrutando de la maravillosa panorámica con algo de nieve en las cimas y bajo las acertadas reseñas de José María, que además de nuestro reportero oficial es uno de los muchos “ingenieros de picos y montes”  que abundan en GMSMA:

“…aquél “monte” es el Nevero, el otro “pico” es Cebollera, aquel “monte” Peña Cabra, los “Montes Carpetanos”, “pico” de  Peñalara, los “montes” de Cuerda Larga que destaca “pico” Cabeza Hierro,… “

Yo siempre he dicho que esto de venir al monte y conocerte todos los picos, como les ocurre a la gran mayoría de los senderomagos, debe ser una experiencia tan satisfactoria como ir a un guateque y saber a quién le gustas realmente de antemano, jajajaja…

Y cuando ya estábamos embelesados por tanta belleza, he aquí que llegamos a un mirador natural, donde la vista ya era de escándalo: a nuestros pies el embalse de Pinilla con el valle de Lozoya-Rascarfria-El Paular y al fondo recortando el cielo, el macizo de Peñalara y Cuerda Larga. Allí tomamos un pequeño refrigerio admirando un paisaje del que Turner hubiera querido disponer para sus cuadros.

No me extraña que Paco Nieto escogiera esta visión para tomar una instantánea a la nueva incorporación Luz LL. que sería cabecera de la excursión en el blog. Al hilo de esta cuestión, he detectado que tanto estar en la foto cabecera de la excursión en el blog como en el tema semanal pictórico de nuestro galáctico dibujante Marcos C., se está convirtiendo en objeto de deseo casi comparable con ser portada de Interviu.

Los siguientes 2 kms se caminaron en un plis-plas, bajando sin parar hacia el río Lozoya a su salida del embalse de Pinilla, disfrutando de la descrita bella panorámica y como detalles: hicimos foto de grupo en “El Chaparral”, pasamos por debajo de la carretera de Lozoya M-604 y nos refrescamos en una generosa fuente que hay seguido.

El par de kilómetros que nos separaban del Puente del Canto, lugar previsto del bocata, para nuestro deleite discurría al lado del río Lozoya que nos fue acompañando con el murmullo de sus hoy abundantes aguas cantarinas que se mezclan y fluyen por los recovecos y hoyas que a lo largo de los siglos se han ido dibujando en la piedra calcárea que forma su curso. Cuántas fotos se hicieron los senderomagos en estas cascadas formadas en ese tramo, y no digamos cuando llegamos al puente. Parecíamos auténticos japoneses paseando por Toledo.

El Puente del Canto o del Congosto, de origen medieval seguramente, se levanta sobre unas de estas profundas gargantas del río y que mediante un arco de medio punto prolongado da paso al camino segoviano que se dirigía a El Paular.

La estampa de un lado y otro del puente es espectacular y allí dimos cuenta del bocata como si estuviéramos en la platea de un teatro, admirando las rocas recortadas y la figura del puente, a la vez que escuchábamos la sinfonía que hacían los remolinos y cascadas del río.

No había mejor lugar para que el Boss en presencia de José María impusiera a Paco Nieto la estrella blanqui-roja, perdón perdón perdón, quería decir estrella roja sobre fondo blanco correspondiente a las 200 excursiones realizadas por este entusiasta senderomago que junto con otros ilustres dan vida y futuro al GMSMA.

Después de saborear las viandas en este envidiable paraje, nos pusimos de nuevo en marcha para recorrer el último tramo de la ruta que discurría por sendas fáciles a la derecha del río Lozoya al que cruzamos en el puente que hay a la altura de La Horcajada, atravesamos de nuevo la M-604 y nos adentramos en los últimos 3 km que tenían un leve desnivel hasta llegar de nuevo a Gargantilla.

Esta parte de la excusión la hicimos bajo un sol ya casi justiciero, aunque las amenas charlas en los diferentes grupos de caminantes y el recuerdo de tanta belleza disfrutada nos hicieron más liviano el calor.

Al pasar una alambrada entre unas piedra grandes, un asustado lagarto atrajo las miradas entusiastas de los afortunados senderomagos que pasaban, los cuales trataron de conseguir una fotografía rápida antes de que se escondiera.

Que yo sepa, solamente Angel R. y el
Boss tuvieron la suerte de plasmar esos tonos amarillo verdosos y azules del precioso y no pequeño saurio.

De reseñar en este trayecto también la vista lejana del viaducto ferroviario de Taboada (1928) de unos 45m de altura máxima que correspondiente a la línea Madrid-Burgos y que algunos aficionados han utilizado para hacer puenting.

Los caballos y vacas pastando tranquilamente con sus jóvenes crías, un rebaño de ovejas que se encaminaba solo al aprisco quizás empujado por el calor y una escultura de un lobo en un cercado, fueron algunas anécdotas de esta parte. Ya cerca del pueblo pasamos al lado de unas antiguas minas de plomo y plata que se explotaron sólo unos años a mediados del siglo XIX,

Eran las 4 de la tarde más o menos cuando nos saludaba la cigüeña en su nido fijado a la antigua espadaña de la iglesia local. Si bien Gargantilla del Lozoya cuenta con historia, fuente, arquitectura rural,…no puede presumir de tener un bar abierto el miércoles a las 16:00 para que los senderomagos del GMSMA pudieran finalizar su excursión como es tradicional con una jarrita fría de cerveza; de los 3 bares que contamos ninguno abierto, por lo que algunos se desplazaron a Lozoya para cumplir la costumbre de celebrar el final de la excursión.

Melchor, aunque a lo largo de la marcha ya muchos te fueron felicitando por la bonita ruta propuesta y guiada, yo debo decirte  que aunque tu exigente consorte alguna vez pueda ponerte algún ” pero”, hoy lo has hecho de vicio. Gracias tío

Y siempre aceptando la posible corrección posterior de “nuestros mayores” y “estrellas rojas”,  le doy 4,5 sicarias a esta vistosa y agradable excursión.
Alejandro Merino

P.D. Enhorabuena también a la numerosa hinchada merengue del GMSMA que a estas horas han conseguido llegar a la final de Milán. Madrid es una ciudad envidiada por muchos, pero hoy sobre todo por el mundo del futbol.