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jueves, 28 de agosto de 2025

Excursión 871: Mirador de los Robledos y Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría
Final: 
La Isla. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 205 m 
Desnivel [--]: 205 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Agosto, aunque a finales. Calor, aunque más bien poco. Aun así: NUEVA JORNADA DE RUTA DEL AGUA. Para estar fresquitos y si es posible para que los ‘acuáticos’ nos demos un bañito. En esta ocasión, parece que la última acuática de la temporada, vamos a repetir una bonita excursión que ya hicimos el verano pasado. Será por el rio Lozoya, ese en cuyas aguas si te bañas se te pone la nariz como una …… como una….. po ….pooooo ……. ¡zanahoria! Eso eso, ‘si te bañas en el Lozoya se te pone la nariz como una zanahoria`.

Zanahorias aparte, resulta que el día salió más bien fresco, a priori frio, lo que después de las largas olas de calor de este verano, es de agradecer. Pero entonces que: ¿llevamos bañador o llevamos forro polar? En muchos casos ganó el bañador, aunque apostaría a que en alguna mochila había un forro polar o un anorak.

Nos reunimos en el aparcamiento de antiguo restaurante de Los Claveles, pegadito al de La Isla, en la M-604, cerca de Rascafría. Comenzamos a caminar rio arriba, pasamos junto al puente de La Isla, sin cruzarlo.

Por debajo pasa el arroyo de la Angostura, aunque Google Maps le denomina río Lozoya (el de la zanahoria). Realmente este nombre lo adopta tras la unión del Angostura con el Aguilón, unos km aguas abajo.

Algo más adelante llegamos a la cascada del embalse del Pradillo, siempre espectacular. En esta ocasión con menos agua que en otras temporadas.

Aprovechamos para hacer un montón de fotos. Seguimos caminado aguas arriba dejando el embalse a nuestra izquierda, en cuya cola hay varios árboles caídos. y una pequeña construcción de la presa.

Ligeramente más arriba giramos bruscamente a la derecha, alejándonos del rio y cruzamos la carretera que une el Puerto de Cotos con Rascafría (M-604), e iniciamos una cuesta.

Apenas unos metros después, cuando llevamos 1,5 km, hacemos una breve parada junto a una construcción-almacén. Paco nos cuenta (como siempre que pasamos por aquí) que allí estaba la llamada ‘Casa de la Horca’ y el motivo de este nombre. En tiempos en que esta zona era territorio segoviano y como Rascafría estaba muy lejos de Segovia, este pueblo tenía la potestad de juzgar y condenar.

Y aquí es donde ahorcaban a los condenados a muerte. Hasta aquí venían andando, cruzando el llamado Puente de Perdón. Que se llamaba así porque los presos tenían una última oportunidad de apelar su sentencia en el propio puente. Si eran perdonados, podían cruzarlo y ser liberados, pero si no, continuaban hacia la Casa de la Horca para ser ajusticiados

Este es el motivo histórico del nombre del puente. Actualmente podemos considerar un nuevo motivo para ese nombre: A los que lo cruzan andando, se les perdona la abusiva cuota que sí se aplica a los que lo cruzan un poco más adelante en coche, nada menos que 9 €, si quieres acceder a la zona de Las Presillas.

Continuamos ascendiendo un poco, vemos varias patrullas forestales, tal vez debidas al riesgo de incendios que ha habido en este agosto, con tan tristes resultados que todos conocemos. En esta zona hay muchas moras. Cato algunas y verifico que estaban en su punto. 

Pasamos junto a una lagunilla, que esta vallada, ya que es un criadero de anfibios. Y está vallada para que ¿no cojamos ranas? ¿no las asustemos? ¿no pisoteemos el entorno?

Pasamos junto a un depósito de agua e inmediatamente después, cuando llevamos 3,4 km Llegamos a la explanada totalmente despejada de árboles, en que se encuentra el Mirador de los Robledos, que da nombre a la ruta, y nos hacemos en él la foto de grupo.

Aquí también destacan una de esas señalizaciones tipo brújula en que se nos indica el nombre del monte o zona a que señala la aguja cuando la giramos. Vemos El Paular, Rascafría, Peñalara, Claveles, etc. También esta el monolito-monumento dedicado a los Agentes Forestales.

Seguimos, metiéndonos de nuevo en el bosque, y al llegar a un puente que cruza el arroyo de La Umbría, paramos para el Ángelus.

Poco después, en un nuevo giro a la derecha, alcanzamos el arroyo del Pedrosillo y seguimos por una amplia pista paralela al arroyo. Pasamos por unas cuantas casas y fincas de recreo o vacaciones. Como una con una cuadra de caballos (km 7) o la llamada Pinar de los Alemanes (km 8,4).

Esta pista desemboca en la carretera, cerca del Monasterio de El Paular. La cruzamos y retrocedemos por ella unos 100 metros, para girar a la izquierda y entrar en la zona de Las Presillas. Cruzamos el rio por un puente que, aunque no es el del Perdón, como llegamos andando, somos perdonados de la correspondiente cuota. Vemos que han instalado barreras de acceso y todo, no vaya a ser que algún coche se cuele sin ser perdonado.

Y llegamos a Las Presillas (9,5 km), esas fenomenales piscinas naturales llenadas con aguas del rio Lozoya. Sí, aquí ya sí se llama zanahoria, digo Lozoya.

Me llama la atención que no hay mucha gente, tal vez por ser miércoles, tal vez porque el día iba a ser fresquito, tal vez porque aún en agosto mucha gente esta fuera de vacaciones, tal vez por el castigo de los 9 €, o tal vez por una mezcla de todo ello.

Unos cuantos nos damos un refrescante y relajante baño, que, además de dejarnos la nariz como una zanahoria, nos deja como nuevos. ¿Qué como estaba el agua? Pues fenomenal.

Para mi gusto más caliente que fría, pero seguro que hay quien opina que estaba helada. A ver, seré raro, pero es que a mi me gusta que el agua me refresque, y no que me caliente, si esta fría pues nadas un poco y se acabó el frio. Tras el baño comemos el bocata en la terraza del bar-chiringuito que hay en Las Presillas.

Cruzamos el rio allí mismo y seguimos de nuevo aguas arriba. Un poco más adelante pasamos por la desembocadura del arroyo Aguilón siguiendo por el Angostura, que es como se llama hasta aquí, y aún vuelve a cambiar de nombre más arriba, pasando a ser  arroyo de las Guarramillas, por ser éstas donde nace.

Algo mas adelante, hacemos una paradita en una fantástica y refrescante poza, junto a un puente sobre el rio (km 10,5 de nuestra ruta). Cruzamos el puente y seguimos junto al agua, esta zona es especialmente encantadora.

Pasamos junto a una fuente, que, por algún tipo de fenómeno paranormal extraterrestre no la tenía controlada Carlos Revilla. Lleva una inscripción: Fuente del Acampado. Parece que este nombre se puso recientemente por los miembros de un campamento de Acción Católica.

Cuando llevamos casi unos 12 km nos encontramos con una antigua central eléctrica, ‘la fábrica de la luz´, como se las llamaba entonces. En su interior aun quedan resto de la maquinaria que se usaba. 

También están los restos de un caserón, la que fue en su momento la del guarda que velaba por el correcto funcionamiento de la central.

De nuevo cruzamos el rio y cuando ya casi estamos terminando (km 12,5) pasamos junto a una construcción de madera, que tiene toda la pinta de haber sido hasta no hace demasiado un bar/merendero. Una pena que ya no lo sea. Está en un sitio es muy agradable.

Y terminamos, unos 13 km. Y para cerrar la jornada vamos a tomar algo al bar de La Isla, por el que habíamos pasado al inicio de la ruta. Donde nos invita Leonor, que acaba de ser abuela. Felicidades Leonor.

No sé qué tiene este bar. Más de una vez no solemos ser bien recibidos, en esta ocasión la camarera parece cabrearse con nosotros ‘porque esta muy liada y no da abasto`. Tal vez necesite un ayudante y así tratar mejor a los clientes en vez de espantarles.

Por lo demás, bonita y refrescante ruta, la califico con 4 sicarias.
Jorge Montero

miércoles, 17 de julio de 2024

Excursión 789: Las Presillas y Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría 
Final: La Isla. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13 Km 
Desnivel [+]: 205 m 
Desnivel [--]: 205 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Como la semana pasada, el aparcamiento de Los Claveles en Rascafría fue el lugar de encuentro. Con la guía de Paco Nieto esta vez, formamos un grupo sobresaliente (es decir de 10).

Aunque algo se decía en la convocatoria de ir a Las Presillas, la excursión empezó justamente en la dirección completamente opuesta.

Eso nos permitió ver la cascada y el embalse de la Presa del Pradillo desde una perspectiva contraria a la de la semana pasada. Siempre muy bonita y propicia a las fotos de recuerdo.

Hoy andaba con nosotros José Antonio S. venido una vez más de Mallorca a pasar unos días en Valsaín ¡Bienvenido! Por el borde del embalse continuamos después por una senda sintiendo el frescor que nos transmitía la vista de los helechos.

Cambiamos, al fin, de dirección y acometimos una breve pero intensa subidita para alcanzar otra pista que ya tomamos en la dirección esperada.

Alcanzamos la "casa de la horca" junto a la cual Paco Nieto nos relató el motivo de tan terrible nombre: efectivamente allí eran ajusticiados los condenados que no habían recibido el perdón en el puente de ese nombre; bien por no pedirlo o por serles denegado.

Dejamos atrás la zona y nos encaminamos a un depósito de agua que recoge la del arroyo de Navalahuesa. Allí nuestra amiga Pepa encontró una loseta de hormigón con su nombre escrito ante la que posó para una bonita foto

Dejamos el pinar por un momento y la pista, ahora al sol, nos llevó, pasando delante de un puesto de vigilancia de los guardas forestales, hasta una pradera donde se levanta un menhir de granito, en una gran explanada.

Es un monumento dedicado en 1977 a los guardias forestales. Al cumplirse el centenario la la fundación de la organización por Alfonso XII. Nos fuimos a ver las vistas desde un punto cercano punto que se denomina "Mirador de los Robledos".

Un buen sitio, sin duda, para hacer la foto de grupo. A la vista la impresionante mole de Peñalara. Hay también una girola en la que se pueden identificar todos los picos que sr ven (y son muchos) en una panorámica de 360º. Ese fue el punto más alto de la excursión.

Ahora había que bajar por la Colada del Camino de las Vueltas de nuevo a la orilla del Lozoya. Cruzamos el arroyo de la Umbría, donde Paco Nieto nos hizo otra foto de grupo pero esta vez sin él.

También cruzamos por puentes el arroyo del Brezal y Hoyo Claveles o del Pedrosillo, todos ellos rodeados de pinos y verdes helechos, que daban frescor a la zona.

En nuestro camino descubrimos una parcela recientemente vallada y nos preguntamos de qué se trataba. Carlos R. se acercó hasta el cartel que lo explicaba. Se trata del proyecto HIDROFOREST: una parcela para determinar el tipo de manejo de vegetación para la optimización del recurso hídrico.

A los pocos metros paramos para el tentempié de media mañana y después nuestras tres mascotas de hoy: Tofe, Jara y Luna nos muestran el camino a seguir. 

Una pista que da servicio a varias fincas, a derecha e izquierda, con unas casonas de gran tamaño y mucho nivel. Incluso una con un curioso apilamiento de troncos de madera

Mas adelante nos volvimos a encontrar el arroyo del Pedrosillo que baja a unir sus aguas a las del río Lozoya Pasa por debajo de un puente sobre el que discurre la carretera M-604 que baja del puerto de Cotos. Anduvimos unos pocos metros por la citada carretera y giramos a la izquierda. Ya estamos llegando al punto clave de la excursión de hoy.

Entramos en el área de: ¡Las Presillas!. Hoy abarrotadas de gente.

Unos se bañaron y otros descansamos tranquilamente en el bar del área recreativa para luego comer todos aquí.

Después de reponer fuerzas y relajarnos cruzamos Las Presillas e iniciamos el camino de retorno.

Salimos del área recreativa y nos fuimos a buscar la orilla del río Lozoya. Hubo que cruzar el arroyo Aguilón el que viene de las cascadas de El Purgatorio.

Donde se juntan los arroyos Aguilón y de la Angostura es donde empieza realmente a denominarse río Lozoya. Por tanto: el que remontamos a partir de ahí es el arroyo de la Angostura.

Bajo un bonito puente de madera el arroyo forma una poza ante la cual nuestros habituales bañistas no se resistieron a la tentación de otro chapuzón.

En sombritas a un lado y otro del puente los compañeros les esperamos. Subimos lo más cerca posible del arroyo para aprovechar la sombra y el frescor del agua.

Pasamos junto a la antigua "fábrica de la luz". Cuyos restos dan idea de su funcionamiento con el agua que bajaba por una gruesa tubería desde el embalse de la Presa del Pradillo.

Enfrente de la derruida fábrica cambiamos de orilla por un puente al que hicimos fotos y ya por la margen izquierda remontamos al arroyo de la Angostura hasta llegar de nuevo al aparcamiento donde habíamos dejado los coches por la mañana.

Una excursión suave, sin mucho calor, con dos baños para algunos y con comida en mesa que nos permitió disfrutar de lo que es pasear por el campo y a la que califico con 4 sicarias.
José María Pérez

miércoles, 11 de octubre de 2017

Excursión 371: Los pueblos del Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Monasterio de El Paular
Final: Lozoya

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  19,8 Km
Desnivel [+]: 261m
Desnivel [--]: 320 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua:
Ciclable:
Valoración: 4
Participantes: 27

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Mediados de Octubre y seguimos en este largo verano que parece no tener fin. Pero gracias al buen tiempo pudimos disfrutar de una excursión fácil y razonablemente fresquita a lo largo del rio Lozoya donde los árboles empezaban poco a poco a otoñar, quizás sólo por el recuerdo de que otros años a estas alturas sus hojas eran de color amarillo o rojo y muchos de ellos ya habían empezado a perderlas. A mí, que por fin estoy volviendo a la normalidad y a disfrutar de nuevo de las excursiones, me pareció esta marcha una magnifica propuesta, ya desde la convocatoria. Por eso no pude negarme cuando bien avanzada la marcha nuestro Boss me propuso hacer la crónica. Así que, ahí va.

El punto de partida era el aparcamiento del monasterio del Paular. Mientras iban llegando los 27 participantes a esta marcha, algunos aprovechamos para ser los primeros en comprar la lotería de Navidad del GMSMA, al mismo tiempo que notábamos que se nos ponía ese nudo en el estómago que se forma cuando empiezas a darte cuenta de lo cerca que está de nuevo la Navidad.

El comienzo prometía, ya que empezamos cruzando el río por el Puente del Perdón, justo enfrente del monasterio. Aunque construido en el siglo XIV, el actual puente es una remodelación del XVIII de sillería de granito con tres arcos de medio punto y dos descansaderos con bancos de piedra en forma de semicírculo. Una preciosidad.

Giramos a la izquierda por un ancho camino por el que poco a poco íbamos adentrándonos en el bosque de los finlandeses, un paraje espectacular con abetos, chopos, abedules y otras especies de árboles propias del norte de Europa. Pasear por este lugar y sobre todo cuando te vas acercando al pequeño embarcadero donde se forma una represa en el río, junto al que se encuentra una caseta de madera que en su día se utilizó como sauna, te hace sentir como si de verdad estuvieras en Finlandia. Aunque nos hubiera gustado verlo con más agua y los árboles un poco más otoñales, no nos defraudó.

Nos costó volver a coger el camino, pero nos esperaba un día largo y poco a poco retomamos nuestra senda. Cruzamos de nuevo el río, que bajaba con muy poca agua, y casi sin darnos cuenta llegamos al primer pueblo de nuestro recorrido: Rascafría. La mayoría de senderistas se dedicarían a ver este precioso pueblo, pero los gmsmanos se dedicaron a asaltar la famosa chocolatería San Lázaro, unos a comprar y otros a probar los exquisitos y muy variados chocolates que se hacen en este lugar.

Dejamos Rascafría y seguimos camino a Oteruelo del Valle, donde tomamos el tentempié mañanero poco antes de llegar al pueblo. Me llamó la atención lo señalizadas que están las diferentes sendas por esta zona y lo remodelado que está este pequeño pueblo en el que destaca la espadaña de su iglesia, y en el que las nuevas casas de fin de semana se mezclan con las antiguas de los escasos habitantes de lugar.

De allí nos dirigimos a Alameda del Valle donde rodeamos la vistosa Iglesia de Santa Marina y seguimos avanzando hacia el puente que cruza la cola del embalse de la Pinilla. Sobre el puente nos hicimos la foto de grupo y nos separamos de nuestras estrellas fugaces, que desde allí volvieron directamente al pueblo de Pinilla del Valle. Es de destacar lo bajo que está el embalse, que le costará unos cuantos años lluviosos llegar al menos al 50% de su capacidad. Seguimos hacia el otro lado del embalse para visitar lo que para mí sería la parte más especial de nuestra ruta de hoy: El Valle de los Neandertales.

No sabía yo de la existencia de este proyecto, cuyo objetivo es estudiar los yacimientos arqueopaleontológicos descubiertos cerca de Pinilla del Valle. Pero revisando la wiki he visto que se trata de un conjunto que en la actualidad incluye siete yacimientos cársticos con cronologías que abarcan desde el último tercio del Pleistoceno Medio hasta mediados del Pleistoceno Superior (entre 300.000-40.000 años antes de la actualidad). Los yacimientos contienen registro tanto de los animales y plantas que vivieron en el Valle a lo largo de todo este tiempo, como de los seres humanos que eligieron las cuevas y abrigos como morada, y de las actividades que realizaron. Paseamos un buen rato por el yacimiento denominado El Abrigo de Navalmaíllo, descubierto en 2002. Se trata de un campamento de Neandertales de hace unos 70.000 años, que conserva los restos de las actividades que grupos de homínidos realizaron aprovechando el abrigo de la roca.

Empujados por la fuerza que nos habían transmitido nuestros ancestros, nos animamos a completar la última parte de nuestra ruta. Seguimos camino bordeando el embalse de la Pinilla por una senda ya más estrecha hasta llegar a la presa. No pudimos cruzar por ella ya que la rodeaba una infranqueable valla, así que la bordeamos por la carretera hasta llegar a un pequeño puente que había aguas abajo por el que finalmente cruzamos al otro lado, donde nos refrescamos e hicimos muchas fotos disfrutando del salto de agua de la central hidroeléctrica.

A estas alturas de la excursión, cuando habíamos sobrepasado la distancia prevista en algunos kilometrillos y ya próximos a Lozoya, lo único que nos sostenía era la magnífica cerveza que nos íbamos a tomar en alguna terracita del pueblo. Así que, unos atajando y otros completando formalmente toda la ruta, llegamos a Lozoya donde celebramos el magnífico día, la reincorporación de Vicente, la vuelta de Carmen y mi cumpleaños.

Una muy bonita excursión que, por sus paisajes, el paseo por los yacimientos prehistóricos y lo bien que lo pasamos, se ha merecido 4 sicarias.
Leonor Moliz

FOTO REPORTAJES