Mostrando entradas con la etiqueta Arroyo de la Angostura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arroyo de la Angostura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de agosto de 2026

Excursión 941: Del Puerto de Cotos a la isla de Rascafría

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos 
Final: La Isla. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,9 Km 
Desnivel [+]: 600 m 
Desnivel [--]: 600 m
Tipo: Sólo de ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Antonio nos convocó el domingo para hacer una excursión de verano, fresquita y cuesta abajo. El plan era salir desde el puerto de Cotos y terminar en La Isla de Rascafría, después de unos 12 kilómetros y aproximadamente 500 metros de desnivel negativo.

El plan era sencillo: quedar a las diez y media en el aparcamiento de La Isla, dejar allí los coches y, desde ese punto, subir hasta el puerto de Cotos en el menor número de coches posibles. Al llegar al puerto de Cotos cada grupo decidió por donde ir al refugio del Pingarrón

Para llegar hasta el refugio, algunos siguieron la carretera que va hacia Valdesquí, mientras que otros se decidieron por una senda lateral. Poco después nos desviamos de la carretera para tomar la pista que sale hacia la izquierda , al llegar a un claro puedes ver la pista de Valdesqui, irreconocible en verano, y las majestuosas Cabezas de Hierro con su impresionante subida por las Cerradillas.

Al llegar al refugio del Pingarrón nos encontramos con una temperatura bastante más fresca de la esperada.

El que no había venido suficientemente abrigado tuvo que empezar a sacar algo de ropa. Poco a poco fuimos reuniéndonos hasta completar el grupo: 17 senderomagos dispuestos a disfrutar de la ruta.

Y entonces sí, empezamos nuestra particular bajada. Descendimos hasta el arroyo de las Guarramillas por una senda tremendamente frondosa y protegida por la sombra de los árboles. El fresco todavía nos acompañaba y, cuando llegamos a la poza de Sócrates, nos pareció que aquel era un lugar perfecto para hacernos la clásica foto de grupo.

El sitio era precioso, aunque la fotografía no hizo justicia al paisaje. Entre las sombras y los claros de luz se produjo un efecto bastante extraño en la cámara. Eso sí, hay un detalle que queda perfectamente reflejado: prácticamente todos aparecemos con toda la ropa que llevábamos encima, señal inequívoca que la ruta de verano estaba siendo bien fresquita.

Continuamos caminando junto al arroyo de las Guarramillas, pensando que más adelante encontraríamos un lugar mejor para repetir la foto de grupo. Poco después llegó uno de esos momentos que siempre aportan un poco de diversión a cualquier ruta: cruzar el arroyo de las Cerradillas.

Y es que cruzar un arroyo nunca es simplemente cruzarlo. Hay que buscar el mejor paso, hacer algún equilibrio imposible, echar una mano al compañero. Al fin y al cabo, esos pequeños momentos siempre dan un plus de diversión a nuestras rutas.

Seguimos por el sendero entre los pinares y empezamos a notar que la temperatura iba subiendo poco a poco.

El fresco de primera hora empezaba a desaparecer y, con él, también empezaban a sobrar las capas de ropa. El camino era tremendamente agradable, la temperatura se había vuelto perfecta y los olores del campo eran sencillamente fabulosos.

Hasta que llegamos a un lugar que nos resultó especialmente bonito y también bastante conocido. Ante nosotros apareció una magnífica panorámica del valle del Lozoya, un auténtico mirador natural desde el que disfrutar de las vistas.

Esta vez no hubo dudas: aquel era el lugar perfecto para nuestra foto de grupo. Y ahora sí, la foto salió estupendamente. Nada que ver con la primera. Después de quedarnos un rato disfrutando de las vistas y contemplando el paisaje, retomamos nuestra bajada.

El sendero comenzó a ponerse algo más entretenido. Algunos pasos requerían prestar un poco de atención, pero estaban bastante bien y no suponían mayor problema. Mientras tanto, la temperatura seguía subiendo y, como consecuencia lógica, la ropa seguía desapareciendo.

Cuando llegamos al Tejo Centenario, ya cerca de la cascada escondida, decidimos que había llegado el momento del Ángelus.

Nos sentamos en un lugar realmente bonito. Algunos aprovecharon para acercarse a descubrir la cascada, otros bajaron hasta el río y otros hicieron lo que probablemente era la actividad más importante de todas: comer y descansar un rato.

Con las fuerzas recuperadas, continuamos descendiendo, tuvimos algún tramo de bajada bastante pedregoso que añadió un poco de emoción al recorrido, pero después volvimos a encontrarnos con una pista ancha, cómoda y mucho más fácil de caminar.

Por ella cruzamos el arroyo de la Majada del Espino y, poco después, abandonamos la pista para tomar un sendero más cercano al arroyo.

Los helechos estaban espectaculares. A estas alturas del verano conservaban un verdor intenso que aportaba todavía más sensación de frescor al camino. Entre los pinos fuimos encontrando también algunos de esos árboles curiosos que siempre llaman nuestra atención cuando hacemos esta ruta.

Finalmente volvimos a enlazar con la pista, la PRM-25, para llegar hasta la parte trasera de la conocida Poza de Pepa. Y allí hicimos nuestra parada para comer.

Pocas veces se puede encontrar un sitio mejor para sacar el bocata de mediodía. El lugar era sencillamente idílico: agua transparente, pequeñas cascadas, grandes piedras, vegetación y un verde intenso que lo envolvía todo. Algunos aprovechamos incluso para meter los pies en el agua y refrescarnos. Después de comer, continuamos la marcha en dirección a la poza de la Angostura. Resultaba curioso comprobar que el arroyo todavía llevaba bastante agua, a pesar de que en esta época del año prácticamente no ha llovido.

Seguimos caminando entre los pinares hasta alcanzar la presa del Pradillo. Fuimos bordeándola y, poco a poco, nos acercábamos al final de nuestra ruta, donde habíamos dejado los coches por la mañana.

Desde allí , en coche, subimos al puerto de Cotos, esta vez para recoger los coches de los conductores que los habían dejado arriba.

Y así terminamos una magnífica excursión de verano.

Fueron casi 12 kilómetros, unos 600 metros de agradable desnivel negativo, mucha agua, sombra, bosques, arroyos, buenas vistas, bocata junto a una poza y, sobre todo, 17 senderomagos compartiendo un estupendo día de montaña.

Por todo esto a esta ruta hay que ponerle 5 sicarias sin lugar a dudas.
Fernando Ramos

jueves, 28 de agosto de 2025

Excursión 871: Mirador de los Robledos y Valle del Lozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría
Final: 
La Isla. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,8 Km 
Desnivel [+]: 205 m 
Desnivel [--]: 205 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Agosto, aunque a finales. Calor, aunque más bien poco. Aun así: NUEVA JORNADA DE RUTA DEL AGUA. Para estar fresquitos y si es posible para que los ‘acuáticos’ nos demos un bañito. En esta ocasión, parece que la última acuática de la temporada, vamos a repetir una bonita excursión que ya hicimos el verano pasado. Será por el rio Lozoya, ese en cuyas aguas si te bañas se te pone la nariz como una …… como una….. po ….pooooo ……. ¡zanahoria! Eso eso, ‘si te bañas en el Lozoya se te pone la nariz como una zanahoria`.

Zanahorias aparte, resulta que el día salió más bien fresco, a priori frio, lo que después de las largas olas de calor de este verano, es de agradecer. Pero entonces que: ¿llevamos bañador o llevamos forro polar? En muchos casos ganó el bañador, aunque apostaría a que en alguna mochila había un forro polar o un anorak.

Nos reunimos en el aparcamiento de antiguo restaurante de Los Claveles, pegadito al de La Isla, en la M-604, cerca de Rascafría. Comenzamos a caminar rio arriba, pasamos junto al puente de La Isla, sin cruzarlo.

Por debajo pasa el arroyo de la Angostura, aunque Google Maps le denomina río Lozoya (el de la zanahoria). Realmente este nombre lo adopta tras la unión del Angostura con el Aguilón, unos km aguas abajo.

Algo más adelante llegamos a la cascada del embalse del Pradillo, siempre espectacular. En esta ocasión con menos agua que en otras temporadas.

Aprovechamos para hacer un montón de fotos. Seguimos caminado aguas arriba dejando el embalse a nuestra izquierda, en cuya cola hay varios árboles caídos. y una pequeña construcción de la presa.

Ligeramente más arriba giramos bruscamente a la derecha, alejándonos del rio y cruzamos la carretera que une el Puerto de Cotos con Rascafría (M-604), e iniciamos una cuesta.

Apenas unos metros después, cuando llevamos 1,5 km, hacemos una breve parada junto a una construcción-almacén. Paco nos cuenta (como siempre que pasamos por aquí) que allí estaba la llamada ‘Casa de la Horca’ y el motivo de este nombre. En tiempos en que esta zona era territorio segoviano y como Rascafría estaba muy lejos de Segovia, este pueblo tenía la potestad de juzgar y condenar.

Y aquí es donde ahorcaban a los condenados a muerte. Hasta aquí venían andando, cruzando el llamado Puente de Perdón. Que se llamaba así porque los presos tenían una última oportunidad de apelar su sentencia en el propio puente. Si eran perdonados, podían cruzarlo y ser liberados, pero si no, continuaban hacia la Casa de la Horca para ser ajusticiados

Este es el motivo histórico del nombre del puente. Actualmente podemos considerar un nuevo motivo para ese nombre: A los que lo cruzan andando, se les perdona la abusiva cuota que sí se aplica a los que lo cruzan un poco más adelante en coche, nada menos que 9 €, si quieres acceder a la zona de Las Presillas.

Continuamos ascendiendo un poco, vemos varias patrullas forestales, tal vez debidas al riesgo de incendios que ha habido en este agosto, con tan tristes resultados que todos conocemos. En esta zona hay muchas moras. Cato algunas y verifico que estaban en su punto. 

Pasamos junto a una lagunilla, que esta vallada, ya que es un criadero de anfibios. Y está vallada para que ¿no cojamos ranas? ¿no las asustemos? ¿no pisoteemos el entorno?

Pasamos junto a un depósito de agua e inmediatamente después, cuando llevamos 3,4 km Llegamos a la explanada totalmente despejada de árboles, en que se encuentra el Mirador de los Robledos, que da nombre a la ruta, y nos hacemos en él la foto de grupo.

Aquí también destacan una de esas señalizaciones tipo brújula en que se nos indica el nombre del monte o zona a que señala la aguja cuando la giramos. Vemos El Paular, Rascafría, Peñalara, Claveles, etc. También esta el monolito-monumento dedicado a los Agentes Forestales.

Seguimos, metiéndonos de nuevo en el bosque, y al llegar a un puente que cruza el arroyo de La Umbría, paramos para el Ángelus.

Poco después, en un nuevo giro a la derecha, alcanzamos el arroyo del Pedrosillo y seguimos por una amplia pista paralela al arroyo. Pasamos por unas cuantas casas y fincas de recreo o vacaciones. Como una con una cuadra de caballos (km 7) o la llamada Pinar de los Alemanes (km 8,4).

Esta pista desemboca en la carretera, cerca del Monasterio de El Paular. La cruzamos y retrocedemos por ella unos 100 metros, para girar a la izquierda y entrar en la zona de Las Presillas. Cruzamos el rio por un puente que, aunque no es el del Perdón, como llegamos andando, somos perdonados de la correspondiente cuota. Vemos que han instalado barreras de acceso y todo, no vaya a ser que algún coche se cuele sin ser perdonado.

Y llegamos a Las Presillas (9,5 km), esas fenomenales piscinas naturales llenadas con aguas del rio Lozoya. Sí, aquí ya sí se llama zanahoria, digo Lozoya.

Me llama la atención que no hay mucha gente, tal vez por ser miércoles, tal vez porque el día iba a ser fresquito, tal vez porque aún en agosto mucha gente esta fuera de vacaciones, tal vez por el castigo de los 9 €, o tal vez por una mezcla de todo ello.

Unos cuantos nos damos un refrescante y relajante baño, que, además de dejarnos la nariz como una zanahoria, nos deja como nuevos. ¿Qué como estaba el agua? Pues fenomenal.

Para mi gusto más caliente que fría, pero seguro que hay quien opina que estaba helada. A ver, seré raro, pero es que a mi me gusta que el agua me refresque, y no que me caliente, si esta fría pues nadas un poco y se acabó el frio. Tras el baño comemos el bocata en la terraza del bar-chiringuito que hay en Las Presillas.

Cruzamos el rio allí mismo y seguimos de nuevo aguas arriba. Un poco más adelante pasamos por la desembocadura del arroyo Aguilón siguiendo por el Angostura, que es como se llama hasta aquí, y aún vuelve a cambiar de nombre más arriba, pasando a ser  arroyo de las Guarramillas, por ser éstas donde nace.

Algo mas adelante, hacemos una paradita en una fantástica y refrescante poza, junto a un puente sobre el rio (km 10,5 de nuestra ruta). Cruzamos el puente y seguimos junto al agua, esta zona es especialmente encantadora.

Pasamos junto a una fuente, que, por algún tipo de fenómeno paranormal extraterrestre no la tenía controlada Carlos Revilla. Lleva una inscripción: Fuente del Acampado. Parece que este nombre se puso recientemente por los miembros de un campamento de Acción Católica.

Cuando llevamos casi unos 12 km nos encontramos con una antigua central eléctrica, ‘la fábrica de la luz´, como se las llamaba entonces. En su interior aun quedan resto de la maquinaria que se usaba. 

También están los restos de un caserón, la que fue en su momento la del guarda que velaba por el correcto funcionamiento de la central.

De nuevo cruzamos el rio y cuando ya casi estamos terminando (km 12,5) pasamos junto a una construcción de madera, que tiene toda la pinta de haber sido hasta no hace demasiado un bar/merendero. Una pena que ya no lo sea. Está en un sitio es muy agradable.

Y terminamos, unos 13 km. Y para cerrar la jornada vamos a tomar algo al bar de La Isla, por el que habíamos pasado al inicio de la ruta. Donde nos invita Leonor, que acaba de ser abuela. Felicidades Leonor.

No sé qué tiene este bar. Más de una vez no solemos ser bien recibidos, en esta ocasión la camarera parece cabrearse con nosotros ‘porque esta muy liada y no da abasto`. Tal vez necesite un ayudante y así tratar mejor a los clientes en vez de espantarles.

Por lo demás, bonita y refrescante ruta, la califico con 4 sicarias.
Jorge Montero

jueves, 14 de agosto de 2025

Excursión 869: Valle de la Angostura desde la Isla

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla. Rascafría 
Final: 
La Isla. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,9 Km 
Desnivel [+]: 266 m 
Desnivel [--]: 266 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para mitigar los calores de la ola de calor que padecemos, Paco Nieto nos propuso esta ruta por el siempre fresco Valle de la Angostura y doce irreductibles senderomagos nos decidimos a hacerla.

Iniciamos la marcha en el aparcamiento del restaurante Los Claveles, a pocos metros de la zona recreativa de la Isla, y que cerró hace ya unos años, una pena porque se comía muy bien allí. La temperatura que tenemos es de 20 grados y no subió mucho más el resto de la marcha.

Comenzamos a remontar el arroyo de la Angostura por su margen izquierda. Al poco, nos deleitamos con el espectáculo visual y sonoro que es el salto de agua de la presa del Pradillo, en la que se desbordaba menos agua de lo habitual, fruto del intenso estiaje al que estamos sometidos. Contemplar cómo las aguas quietas y tranquilas del embalase, de repente se tornan bravas y salvajes, es de una gran belleza.

Tras las inevitables fotos, continuamos por la senda que asciende pegada al agua, pasando junto a la estación medidora del caudal, que da paso a un por momentos escarpado repecho repleto de robles, cercano a la pista que discurre paralela al arroyo, para luego serenarse en praderas a la ribera del arroyo.

Junto a una de ellas, se abre un claro en la que el estruendo del agua vuelve a ser más prodigioso, estamos junto a un pequeño salto que precipita toda el agua del arroyo por un estrecho paso entre las rocas, cayendo en una poza con yacussi incluido.

Nos dimos un largo rato de descanso mientras alguna ¿quién sería? Se refrescó un poco y José María nos hacía la foto de grupo.

Aguas arriba, la ortografía del terreno nos obligó a alejarnos del arroyo, continuando por la pista que al poco nos deja a las puertas del romántico puente de la Angostura. Medio en penumbra, rodeado de vegetación y musgo, es uno de los rincones más bellos de este Valle de la Angostura, que toma su nombre precisamente del estrechamiento rocoso existente en el puente.

El Puente de la Angostura parece haberse quedado anclado en el tiempo, por su perfecta conexión con el entorno.

Se trata de una majestuosa construcción en mampostería fabricada por orden de Felipe II para poder circular en carruaje desde su palacio en la Granja de San Ildefonso hasta el Monasterio del Paular.

Al cruzar el puente, cambiamos de margen por la que seguir remontando el arroyo, haciéndolo ahora por la derecha.

Cruzamos una extensa pradera para encontrarnos con otro rincón de singular belleza, la que es sin duda la mejor poza del valle, casi una piscina. Aquí paramos a tomar el tentempié mientras tres se refrescaban (se admiten apuestas).

Continuamos por el Camino de las Vueltas, ascendiendo arroyo arriba por la pista que se aleja un poco del arroyo para luego acercarse a él, alcanzando otra joya paisajística, la que llamados “poza de Pepa”, por haber sido escenario, cuando no estaba prohibido, de innumerables baños de nuestra compañera,

Continuamos remontando el arroyo hasta cruzarlo por el puente de madera de los Hoyones, cambiando así nuevamente de orilla. Al poco, nos encontramos con el arroyo de la Laguna Grande de Peñalara, que junto con el de las Cerradillas, el de Guarramillas y el Aguilón, más abajo, conforman las fuentes del río Lozoya.

Al cabo de un buen trecho de subida por la pista, nos desviamos a la izquierda por otra que desciende hacia el arroyo y va a dar a un vado de bloques de cemento, por el que cruzamos, cambiado así de nuevo de orilla.

Tras agruparnos, iniciamos el descenso por una vereda que se va estrechando conforme bordea la loma de la margen derecha del arroyo hasta llegar de nuevo al puente de los Hoyones.

Nos vamos encontrando todo tipo de arbolado, pinos silvestres, abedules, chopos y sauces.

Cruzando de nuevo el puente, continuamos el descenso por la pista de la margen izquierda del arroyo hasta alcanzar de nuevo el puente de la Angostura.

Lo cruzamos para volver de nuevo a la poza cercana, donde habíamos tomado el tentempié y que ahora volvió a ofrecernos su sombra, agua y fresco para tomar allí los bocadillos. Ni que decir tiene que algunos (tres de nuevo) se refrescaron en su gélida agua.

Tras el descanso y viendo que comenzaba a tronar, con cierta prisa continuamos el regreso.

Descendemos ahora por el bello sendero que, entre altos pinos y verdes helechos, desciende algo separado de la margen derecha del arroyo, hasta alcanzar de nuevo el embalse del Pradillo, con sus bellos reflejos e impresionante cascada.

Un poco más adelante, tras un desvío a la izquierda, llegamos al bar de la Isla, donde paramos a tomar las cervezas y cafés de fin de ruta.

Solo quedaba cruzar el puente sobre nuestro arroyo de la Angostura, cantarín compañero del día y llegar al aparcamiento de los Claveles, donde habíamos dejado los coches.

Por todo lo disfrutado esta excursión con mucha sombra y agua, se merece 4,5 sicarias.
Javier Miguel