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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Excursión 884: La Dehesa Bonita desde Somosierra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Somosierra 
Final: 
Puerto de Somosierra
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,8 Km 
Desnivel [+]: 405 m 
Desnivel [--]: 405 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Al llegar al punto de encuentro, en el Puerto de Somosierra, hay una sorpresa en forma de pequeño tentempié calentito, con la excusa de mi reciente cumpleaños. Las nubes apuntaban a un día pasado por agua y frio, pero al poco de empezar a andar nos sobran capas de ropa.

La ruta arranca en dirección a la salida del pueblo de Somosierra en busca de la N-I, hacia Madrid. Pasamos delante de la antigua fragua que conserva el potro utilizado para inmovilizar las caballerizas, un pequeño abrevadero y la fuente utilizada como lavadero. Todo está convenientemente restaurado y da idea de la entidad que llegó a alcanzar esta localidad.

Un poco más adelante, por encima de una pequeña valla de piedra vemos asomar las cabezas de varios burros que nos miran con curiosidad y que dócilmente, se dejan acariciar. Parecen decirnos que los llevemos con nosotros.

Al abandonar la zona “urbana” de Somosierra, encontramos una puerta con un letrero que pide “Cierra el zarzo o cancela”. No consigo saber a que quieren referirse con el término “zarzo”, según el diccionario de la RAE, no se hace referencia a sinónimo alguno de puerta.

Una vez superada la cancela, se abre un sendero en el que encontramos el primer árbol “especial” de los que vamos a ver por el camino: Un “Serval de los Cazadores”, que luce sus frutos rojos y que recibe su nombre precisamente por que los cazadores utilizan dicho fruto como cebo para atraer pájaros.

El camino discurre unos metros en descenso hasta llegar a un pequeño arroyo, cuyo “pequeño hilo de agua” superamos sin dificultad.

Empieza el camino ascendente por un sendero alfombrado de hojas de roble que nos recuerdan, que por fin ha llegado el otoño de verdad. Estamos camino del primer “Árbol Singular” de nuestra ruta de hoy, el Acebo de la Dehesa de Somosierra, catalogado con el número 78 y en el que podemos observar sus características hojas con pinchos en la zona baja del árbol, que alertan a los animales del inconveniente de ingerirlas, estos pinchos desaparecen en las hojas situadas en la zona alta del árbol donde ya no son tan alcanzables.

A continuación el Abedul de la Dehesa de Somosierra II, también catalogado como “Árbol Singular” con el número 18. Más adelante el Mostajo de la Dehesa I, identificado con el número 223.

Estamos en una zona que merece tal calificación de singular, por la cantidad de ejemplares espectaculares de árboles autóctonos de esta zona, aclimatados a las extremas condiciones meteorológicas que se dan en el entorno.

La ruta avanza hasta alcanzar el “Mirador de la Dehesa Bonita” desde el que las vistas son espectaculares: La Nacional I recortándose en la ladera de la montaña con el incesante paso de camiones camino del norte de la península. Aprovechamos este punto para hacernos la “foto de grupo” en la que dejar reflejo de todos los participantes en la ruta de hoy.

Más adelante, alcanzamos un abrevadero identificado como de la Fuenfría, en cuyo entorno hacemos una parada para el tentempié de media mañana.

Nada más arrancar a andar, encontramos el último árbol singular que vimos en la ruta de hoy: el Abedul de la Dehesa de Somosierra l, espectacular de más de 17 m y que con una antigüedad de 150 años es de los más antiguos catalogados en el entorno de Somosierra.

Un rebaño de cabras que sestea entre los árboles nos miran con curiosidad mientras avanzamos por la ruta, hasta que alcanzamos un camino ancho y despejado, en el que encontramos un espectacular insecto que no podemos evitar fotografiar.

El camino nos lleva hasta un depósito de agua utilizado para “restaurar la cubierta vegetal en los montes de Somosierra, de Montejo de la Sierra y del Monte de Prádena del Rincón”, de nuevo estamos en un lugar con unas estupendas vistas de la Dehesa Bonita y de Somosierra.

Como era de esperar, en el ancho camino por el que avanzamos tenemos que afrontar un fuerte viento, dado que no tenemos la protección de los árboles que hemos abandonado un par de kilómetros atrás.

Ya en tendencia descendente, encontramos un lugar en el que si están los árboles que nos proporcionan la protección del viento y que nos van a permitir hacer la parada para comer antes de afrontar el último tramo con el que llegaremos de regreso a Somosierra.

En este último tramo, una de las curiosidades de esta ruta: La Cascada de los Litueros con poca agua, y la sorpresa de que a pesar del sol comienza a llover, dificultando el último tramo del paseo y animándonos a acelerar el paso para llegar rápidos a las edificaciones de Somosierra en el entorno del puerto.

Antes de alcanzar los coches, la obligada visita a la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, con su interior adornado de flores y la placa en el exterior que recuerda a los españoles y polacos que participaron en 1808 en la batalla de Somosierra.

El arcoíris que parece unir ambos lados del puerto, nos despide, tras una estupenda ruta, que valoro con un 4, en la que hemos disfrutado de un cuidado entorno natural, sus árboles singulares, las vistas de ambos lados de Somosierra y la Cascada de los Litueros a la que tendremos que volver para ver con más agua.
Ricardo Fernández

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Excursión 740: Dehesa Bonita de Somosierra y Cascada de los Litueros

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Somosierra
Final: Puerto de Somosierra
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 13,1 Km 
Desnivel [+]: 475 m 
Desnivel [--]: 475 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 45

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Salimos 4 senderomagos de Majadahonda con muchas ganas de disfrutar de esta bonita excursión del otoño.

Durante el camino, por la carretera de Burgos hubo mucha niebla pero afortunadamente cuando llegamos al punto de encuentro había desaparecido y hacia un sol radiante.

Llegamos casi a las 10,30 y aparcamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, en el puerto de Somosierra, donde ya estaban esperando una gran multitud de compañeros; esta salida ha sido muy concurrida supongo que por el buen tiempo y porque no era de gran dificultad.

Al momento, enfilamos la carretera y en unos pocos pasos nos desviamos a la izquierda y entramos en un bosque de robles con sus hojas amarillentas, la llaman la “dehesa bonita”, muchas de las cuales ya estaban en el suelo y te deleitabas mirándolas, pero, ¡¡horror!!, nos encontramos con el arroyo de la Dehesa que llevaba bastante agua y que parecía un poco complicado de vadear.

Dudamos entre quitarnos los zapatos, lo que algunos hicieron, o buscar un punto por donde poder pasar.

Finalmente se encontró un tronco un poco resbalosillo para poder cruzar y con la ayuda inestimable de Ángel, Santiago y Joaquín, pasamos todos y no hubo que lamentar que nadie cayera al agua.

Continuamos el paseo por este entorno tan bonito y agradable, sin pendientes, en un día cálido y soleado, pisando una mullida alfombra de hojas de robles y nos íbamos parando de vez en cuando para ver algunos árboles singulares como el precioso Acebo de la Dehesa de Somosierra (AS nº 78), que tiene 12 metros de altura y unos 250 años, mas adelante un magnífico castaño, el  Abedul de la Dehesa (AS nº 18), que tiene una altura de 25 metros y más de 200 años, ante el que posa nuestra excelente guía, Celia y un cerca el Mostajo de la Dehesa (AS nº 224), con 12 metros y unos 120 años.

Al ir a buscar el otro Mostajo de la Dehesa (AS nº 223), parte del recorrido estaba un poco fangoso y Julián se hundió con una pierna hasta la rodilla; fue necesaria la ayuda de dos compañeros para ayudarlo a salir del atolladero, nunca mejor dicho. Por fin lo encontramos, tiene 15 metros y unos 150 años. También nos encontramos con unos acebos alineados que parecían un muro, ¡¡qué bonito!! 

Salimos del robledal y disfrutamos de unas vistas excelentes en el Mirador de la Dehesa Bonita, un balcón rocoso con excelentes vistas. Desde lo alto podíamos ver, mientras tomábamos el tentempié de media mañana, una masa arbórea de colores amarillos y ocres, puro otoño, vamos. 

Volvimos sobre nuestros pasos hasta alcanzar la Fuenfría, una fuente con forma de alargado pilón, con un agua que hacía honor a su nombre. Un poco más abajo hay otro árbol singular bien escondido, un  abedul (AS nº 17), con 17 metros de altura y unos 150 años.

Más adelante cruzamos el arroyo de la Dehesa un par de veces, esta vez sin ninguna dificultad.

Seguimos caminando por unos pinares al lado del arroyo para salir a una pista, ya sin arboleda y un poco cuesta arriba, que cruza el arroyo de los Cambronales y, poco después nos paramos donde hay un refugio que sirve de punto de vigilancia de incendios forestales, para reunir a todo el grupo.

Desde allí se tiene una amplia panorámica de toda la Sierra de Guadarrama, desde los Montes Carpetanos, Peñalara y Cuerda Larga, y más cercano, se puede ver el pueblo de Somosierra.

Seguimos caminando por la pista y nuevamente entramos en otro pinar, hasta que llegamos a unas piedras y  pudimos ver desde lejos la chorrera de los Litueros, lugar excelente para quedamos a comer mientras disfrutábamos de las vistas.

A partir de ahí empezamos a bajar por una pista que conducía a donde estaban los coches, pero nos desviamos a la derecha para ver de cerca la Chorrera; este recorrido fue, al menos para mí, el más dificultoso. La pista de subida estaba un poco enfangada del agua procedente de los arroyos de los Cambronales y Prado Antón y después de subir empezamos a bajar, sin senda, por en medio de la maleza, !!hacía falta un machete para poder avanzar!!

Una vez abajo nos encontramos con el arroyo de las Pedrizas que hubo que vadear con cuidadín, con la ayuda de los bastones y de algunos compañeros, y quiero agradecer a Santiago sus consejos sobre la forma correcta de pasar el mismo.

Después otra subida por un camino un poco estrecho y ya POR FIN podíamos ver la cascada de los Litueros desde enfrente, donde el arroyo de la Peña, procedente de la Cebollera, se precipita entre impresionantes rocas graníticas desde una altura de 40 metros, formando la cascadas con más caudal y altura de la Comunidad de Madrid. Espectacular, me encantó, bueno nos encantó a todos.

De regreso, vadeamos el punto en que el arroyo de la Peña se une al de las Pedrizas, dando lugar al río Duratón, uno de los pocos cursos de agua de la Comunidad de Madrid que no vierte sus aguas al río Tajo, si no al río Duero, aguas abajo de la localidad de Peñafiel, tras 106 km de recorrido.

Enfilamos hacia el puerto de Somosierra, donde habíamos dejado los coches, subimos por un tramo de la antigua N-1 los últimos metros de esta maravillosa y otoñal excursión, que bien se merece la máxima puntuación, un 5.
Margarita Balbontín

miércoles, 19 de octubre de 2016

Excursión 319: El ferrocarril Translozoya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Villavieja del Lozoya
Final: 
Villavieja del Lozoya
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  18,5 Km
Desnivel [+]: 365 m
Desnivel [--]: 340 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 22

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN

Aunque la previsión meteorológica no lo indicaba, partimos de casa con una intensa lluvia y unos atascos monumentales en Madrid y alrededores. El ambiente ya era otro al acercarnos a Villavieja de Lozoya, punto de encuentro y comienzo de la ruta, estaba húmedo pero sin lluvia.

Éramos pocos caminantes con respecto a otras veces, pero con muchas ganas de disfrutar de uno de los primeros días de otoño de la temporada. Tan solo hacía una semana que habían aparecido las primeras lluvias.

Comenzamos a caminar a buen ritmo. El camino estaba manso y en el campo la hierba empezaba a brotar todavía muy fina y frágil, insuficiente para repintar el marrón existente resultante del agostado y  largo verano. No así los arboles de ribera, que ya empezaban  a naranjear. Descubrimos asimismo con emoción, que comenzaban a aparecer las primeras setas de la temporada; en este caso, pequeños ejemplares de  tentadora amanita muscaria.

Por  la Colada de la Solana, cuesta arriba, seguimos hasta encontrarnos con la vía del tren, ruta Madrid-Burgos, abandonada y con síntomas de degradación acelerada -el vandalismo que no cesa- y que se quiere rehabilitar para el uso del Translozoya, un tren que recorrería los pueblos de la Sierra Norte de Madrid.

Enseguida nos metemos en un túnel, hay que echar mano de linternas, que nos harán descubrir restos de animales, partes de caballo o de vaca, huesos, pieles acartonadas. Se ve como algo natural, deben llevar allí muchos años, no desagrada. A la salida del túnel, un tremendo puente sobre el arroyo del Buitraguillo, un barranco de gran altura que da un poco de vértigo, y que se acrecienta al ver los numerosos amarres para “puenting”, señal de que allí se debe practicar ese deporte.

 En los andenes de la estación abandonada de Gascones-Buitrago nos tomamos el correspondiente aperitivo. Bonita estampa del grupo, sentado a lo largo del andén central, con los pies en la vía; recordaba la famosa foto “ Lunch atop a Skyscraper” de Nueva York, aunque  en este caso no había peligro.

Teníamos el encargo de recuperar el palo de pruno de José María, olvidado en el túnel en una anterior ruta; de eso hace casi 3 años, pero no pudo ser, y por el contrario, a la entrada del mismo se quedaron despistados los palos de Paco R. Lo que sí encontramos fueron aquellos cervatillos recién nacidos entonces, que en un momento vimos trotando como adultos  delante de nosotros.

Como la niebla a lo lejos seguía descansando aburrida en la cima de los picos y crestas de alrededor, se descartó el plan inicial de subir al cerro de la Cabeza. Seguimos a media montaña hasta alcanzar el arroyo de la Trocha, giramos a la izquierda y caminamos en paralelo hasta toparnos de nuevo con la vía del tren. En este punto nos dispusimos  a explorar un nuevo túnel,  más corto en este caso y de camino hacia Braojos. En su Casa de Cultura, y consiguiente bar, nos permitieron disfrutar de nuestros bocatas montañeros, acompañados de cerveza fría, e incluso saborear un café antes de ponernos de nuevo en marcha.

Ya camino de Villavieja, antes de llegar, y a falta de camino, atravesamos una extensa  finca. Al lado había otra con toros bravos y justo a la salida nos damos de bruces con el ganadero; nos temíamos una bronca y, por el contrario, nos abrió el paso de un par de  barreras, y encima se disculpaba por que teníamos que pisar barro.

Terminamos la jornada en Villavieja, disfrutando de nuevo con la consiguiente cerveza de despedida y  recordando que por la mañana su  alcalde, muy interesado por nuestro grupo, nos había invitado a las próximas jornadas culturales del año 2017.

En resumen, una estupenda y bonita  ruta otoñal, Madi le concede una puntuación de 4 sicarias.
Ángel R.Otero