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miércoles, 10 de abril de 2019

Excursión 459: Los miradores de Segovia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Zamarramala
Final: Zamarramala
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,4 Km
Desnivel [+]: 357 m
Desnivel [--]: 357 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 43

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

“Qué bonita es Segovia, la mires por donde la mires” … Creo que era lo que estaban comentando nuestras queridas senderomagas segovianas, cuando decidieron ponerse a la tarea de preparar una preciosa y entrañable excursión por los miradores de Segovia, a la que no le faltó de nada. 

A pesar de que el tiempo pronosticaba lluvia, acudimos a la cita de este miércoles 43 senderomagos, lo que da una buena idea de la expectación generada por la convocatoria.

Punto de encuentro: el aparcamiento del restaurante “la Postal”, en Zamarramala, el primero y último de los miradores que recorreríamos a lo largo de la mañana. La vista de Segovia desde Zamarramala nunca defrauda, así que, con el ánimo subido por este magnífico comienzo, cambiamos los palos por paraguas y nos aprestamos a seguir a nuestras guías hasta nuestro siguiente objetivo, la iglesia de la Vera Cruz. 

Cruzamos la carretera cerca de la Ermita de San Roque y bajamos la ladera siguiendo la senda que lleva directamente a la iglesia. Yo no había estado nunca en su interior, pero esta vez estaba todo preparado y pudimos no sólo entrar y visitarla, sino también escuchar a María que nos hizo de guía: 

Aprendimos que la iglesia de la Vera Cruz data del año 1208 y que fue levantada por los caballeros del Santo Sepulcro. Que cuando esta Orden se unió a la Orden Militar y Hospitalaria de Malta en 1531, quedó en poder de esta última y actualmente, desde 1951, pertenece a esta misma Orden que la restauró y que celebra en ella sus oficios y cultos.

También nos habló de sus características arquitectónicas: de estilo románico, consta de una nave de planta dodecagonal, que circunda un edificio pequeño de dos alturas, al que se añadieron tres ábsides, una sacristía semicircular y una torre de planta cuadrada. Una edificación realmente singular que, según nos dijo, se basa en los baptisterios romanos de los primeros tiempos del cristianismo. Y un montón de información más, que nos ayudó a conocer mejor este singular monumento. 

Casi nos tuvieron que arrancar de allí para seguir nuestra ruta. Después de las primeras fotos de grupo con la vista de Segovia desde la iglesia de la Vera Cruz, que hizo Ángel V. (con pena de no poder hacer toda la ruta con nosotros), continuamos por el camino que sigue el curso del Eresma a media ladera hacia el mirador del Parral de San Vicente. Un precioso camino, con unas vistas inigualables de la ciudad amurallada y del valle del río.

Aunque el mirador más destacado de esta ladera es el del Parral, hay que decir que todo el camino es un gran mirador desde el que se puede ver gran parte de los edificios más emblemáticos a los dos lados del río. Seguimos camino hasta el convento de clausura más antiguo de Segovia, el monasterio de San Vicente el Real. 

Desde el monasterio, bajamos a coger el camino del valle del río Eresma dirección al interior de la ciudad. Pasamos por el monasterio de Sta. María del Parral, grandioso complejo que no pudimos visitar, pero en el que Marcos H. nos contó la curiosa leyenda a la que hace mención la placa de la entrada. Una las muchas de las historias de Segovia y sus gentes que nos fue regalando a lo largo de la excursión.

Cruzamos el puente del río más próximo a la Casa de la Moneda y nos dirigimos al interior de la muralla que atravesamos por la puerta de Santiago, mientras Jorge M. nos contaba algunos cotilleos de los nobles segovianos. Tras pasar por el jardín de los poetas llegamos al Alcázar. Un último vistazo al valle del Eresma y al camino que habíamos recorrido.

Una vez que bordeamos el Alcázar, cambiamos de valle y de vistas. Estábamos ya en el mirador del Clamores, con una espectacular vista de este lado de la ciudad y del frondoso valle del río.

Yo pensaba que continuaríamos el recorrido por el interior de la muralla, pero de pronto cruzamos y empezamos a bajar la muralla para seguir por el exterior. Un camino que va prácticamente colgado sobre el Clamores que casi no se veía con la abundante vegetación. Lucio se congratulaba del buen trabajo que habían realizado en el acondicionamiento de este lado de la muralla. ¡Todo un descubrimiento este tramo del recorrido! 

Acabamos en el barrio de la judería y entramos de nuevo en la ciudad por la puerta de San Andrés, llamada también puerta del Socorro. La puerta más monumental de las tres que quedan de la muralla, según nos indicó Carolina con el cariño y los buenos recuerdos de quien la ha cruzado infinidad de veces.

Lo primero que se ve desde la puerta, en la plaza del Socorro, es la estatua de Agapito Marazuela, que dedicó gran parte de su vida a la recuperación del folclore castellano. Una estatua bien merecida. A muchos nos sorprendió que lo representaran con una guitarra en vez de con su famosa dulzaina, pero como nos comentó Celia, representante de la familia Marazuela en el GMSMA, también fue un gran guitarrista. Seguimos subiendo la judería nueva y finalmente, bordeando la Catedral, alcanzamos la Plaza Mayor. 

No todas las sorpresas que nos habían preparado eran paisajísticas o culturales. Descubrimos que también querían enseñarnos otros monumentos, esta vez gastronómicos: tentempié diferente para la hora del Ángelus.

Rápidamente, nos organizamos en grupos para tomar un aperitivo en los bares y restaurantes más típicos la Plaza Mayor: “La Concha”, Negresco, Bahía, Bar José, un poco más lejos José María (para los amantes del vino), y un largo etc. Todos son buenos en la plaza Mayor. Sin duda, esta alternativa a los frutos secos y barritas energéticas tuvo mucho que ver con lo bien que caminamos el último tramo de nuestro recorrido. 

De allí nos dirigimos hacia la judería vieja para bajar y cruzar por el puente de la Estrella a la margen izquierda del Clamores, hasta llegar al cementerio judío en la ladera del Pinarillo.

Según nos contaron nuestras guías, los judíos aprovecharon la roca caliza existente en esta zona para hacer dos tipos de enterramientos: unos en cuevas, utilizando las que ya estaban formadas por la naturaleza ampliándolas y acondicionándolas y otros en fosas antropomórficas cuyos sepulcros están orientados hacia el este-oeste.

Desde el mirador del Pinarillo, las vistas de la muralla, la Catedral y los edificios del recinto amurallado, son espectaculares. Tras bajar a los pies del Alcázar volvimos a subir la ladera, para alcanzar el mirador del Último Pino con su magnífica vista del Alcázar tras el pinar. Una subida fuertecilla, que nos podríamos haber evitado si hubiéramos ido directamente por el camino de arriba, pero… ¿Quién se resiste a una foto a los pies del Alcázar? Nosotros, no. 

Cuando ya creíamos haberlo visto todo, llegamos al mirador del Alcázar y los dos Valles. En mi opinión y creo que en la de muchos de los que allí nos juntamos, es el mejor mirador de Segovia, con la impresionante vista del Alcázar en primer plano. Todo el mundo quería hacerse fotos: de uno en uno, en pequeños grupos, los segovianos, los segovianos y consortes… ¡¡¡TODOS!!! 

Desde allí también alcanzamos a ver Zamarramala y el restaurante La Postal, destino final de nuestro recorrido mañanero, al que nos dirigimos atravesando el puente sobre el Eresma al lado del Arco de la Fuencisla.

Pero antes de llegar al puente, Carolina quiso que recorriéramos un trocito del camino natural del río Eresma, hasta la zona de fósiles, para enseñarnos que, aunque ahora Segovia se encuentra a mil metros sobre el nivel del mar, no siempre ha sido así. Hace unos 80 millones de años, había playas y un clima similar al del mar Caribe.

Sólo algunos atrevidos se acercaron hasta el abrigo del Molino, yacimiento arqueológico donde se pueden encontrar restos de los primeros pobladores de Segovia. De vuelta, para que no notáramos que ya nos rugían las tripas, Marcos H. nos entretuvo con la leyenda de la judía María del Salto, cuya imagen pudimos intuir en el Arco de la Fuencisla, en la carretera de Arévalo.

No podíamos cruzar el puente sin intentar tirar al mismo en señal de agradecimiento a Carolina, María, Celia y Begoña mientras el boss y los más cantarines, les dedicamos una jota segoviana. Finalmente, tras una última mirada a la ciudad, llegamos al restaurante, donde nos esperaba la última sorpresa del día. 

Carolina, con voluntad de hierro y gran poder de convicción, consiguió reservar sólo para nosotros el vagón al lado del restaurante principal, donde disfrutamos de una comida excelente con entrega de medallas al final.

Éramos tantos que aquello se convirtió en la gala de los Oscar. Pero por fin tengo en mi poder la ansiada estrella negra. ¡Quien me lo iba a decir! Aprovecho el final de esta larga crónica para agradecer de corazón, a todos, vuestra ayuda y amistad durante todos estos años. Especial mención a las botas de Juan y a la paciencia de Santi.

No hay mejor forma de conocer los sitios que de la mano de la gente que los vive y los quiere, y este caso no ha sido una excepción. Bien es verdad que nuestras anfitrionas se encontraron con un público entregado ya que, en el GMSMA, quien no es segoviano de origen lo es de corazón, aunque sólo sea por la cantidad de veces que hemos disfrutado de sus montañas, sus caminos, su gastronomía y lo más importante… su gente.

A pesar de la lluvia, Madi ha otorgado a esta preciosa excursión 5 sicarias. 
Leonor

miércoles, 1 de marzo de 2017

Excursión 336: Camino de San Frutos. Etapa 1. Segovia - Espirdo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia
Final: Espirdo
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  14 Km
Desnivel [+]: 221 m
Desnivel [--]: 65 m
Tipo: Solo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: No
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 43

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
El miércoles iniciamos una excursión tranquila, fácil y soleada por tierras segovianas. Esta excursión es la primera que hacemos de unas cuantas que entre todas forman lo que se llama El Camino de San Frutos.

Consta de aproximadamente de 88 Km y antaño era un camino de peregrinación entre Segovia y la ermita de San Frutos en las Hoces del Río Duratón. Camino con importantes restos del patrimonio histórico-artístico y natural.

Nuestro compañero y segoviano Ángel Vallés recorrió en su momento 47 Km de éste camino. Fue él el que nos animó a realizarlo.

Iniciamos ésta primera etapa, de unos 14 Km entre Segovia y Espirdo, en el aparcamiento de la Fuencisla, a la sombra de la imponente silueta del Alcázar de Segovia, allí nos reunimos todos. Unos veníamos desde el pueblo de Espirdo, dónde nos distribuimos en algunos coches para unirnos a los que habían quedado directamente en la Fuencisla.

Comenzamos el camino 42 senderomagos hacia la iglesia románica de la Vera Cruz, del siglo XIII. Seguimos por Zamarramala y a las puertas de la ermita del Calvario cogemos un camino agrícola que nos lleva hasta La Lastrilla. Menos mal que no era verano, porque aunque se soportaba el calor, no había un solo árbol en todo el recorrido. Era todo sembrados, eso sí, con impresionantes vistas de la sierra de Guadarrama, destacando la imponente silueta de la Mujer Muerta, que parecía estar tapada con un manto blanco.

Tras visitar la Lastrilla, seguimos el camino para pasar por debajo de la SG-20 y tirarnos por los suelos para salvar una alambrada. Las risas se sucedían unas detrás de otras. Después de que no se enganchara ninguno seguimos hacia el vértice geodésico de La Cabrilla,en sus proximidades tomamos un descanso y lo que cada uno quiso. Continuamos por el caserio de Matavacas en dirección a Bernuy de Porreros.

A este pueblo llegamos por caminos entre sembrados hasta, allí nos sellaron las credenciales, que custodiaba Ángel Vallés y que sellará en Zamarramala y La Lastrilla. Desde aquí nos dirigimos hacia Arroyo de San Medel y Las Huertas, donde se encuentra una zona recreativa con aparatos para hacer ejercicio y mesas con barbacoas para recuperar con creces las calorías perdidas después.

Ya no quedaba mucho, seguimos y llegamos a las revueltas que hace el arroyo,y por fin a Espirdo, último pueblo de ésta primera etapa del Camino de San Frutos.

De nuevo nos distribuimos en los coches, unos para recoger otros coches y otros para dirigirnos a Torrecaballeros, al restaurante del rancho de la Aldegüela dónde nos atendieron y comimos fenomenal en un ambiente entrañable.

Mención aparte merece Ángel Vallés que cumpliendo 74 años, parece que tiene 40. Felicidades Ángel. También me alegro por las recuperaciones de Leonor y Carlos.

Para terminar éste fenomenal día, algunos se dieron un buen baño en el SPA, cortesía de Casilda. En definitiva creo que todos hemos pasado una excelente jornada, con una marcha fácil y cómoda.

Si la excursión de la Pedriza, la Najarra y la Maliciosa tienen 4-4,5 y 5 sicarias ; ¿ésta?, no más de 3 y generoso.
Manuel C.

FOTO REPORTAJES

miércoles, 4 de junio de 2014

Excursión 191: Vuelta a Segovia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia

Final: Segovia
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,1 Km 
Desnivel [+]: 279 m 
Desnivel [--]: 239 m 

Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 28


MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Hoy el GMSMA ha tenido la gran idea de acercarse  a Segovia,  la ciudad que todo el mundo conoce por el Acueducto romano, el Alcázar de cuento de hadas y el cochinillo asado. Me ha tocado a mí, segoviano de nacimiento, demostrar que Segovia es muuuucho más.

La ciudad tiene una gran riqueza monumental,  como la catedral gótica, las iglesias románicas,  el color de sus piedras, las callejuelas, los palacios, los jardines, pero  además tiene un cinturón verde inigualable alrededor de los dos ríos que delimitan Segovia: El Eresma y el Clamores.

Segovia nos recibió con una temperatura ideal y con los campos floridos, llenos de amapolas. Había tantas, que Antonio D. ha bautizado esta excursión como la de las amapolas.

Son muchas cosas las que hemos visto, pero hay tres que son las que más han gustado al grupo, y de las que apenas nadie había oído hablar.

La primera fue el Mirador del Monasterio del Parral, desde donde se divisa, a lo lejos, el Alcázar, la Catedral, la iglesia de San Esteban, y toda la ciudad amurallada;  de cerca, el cinturón verde que rodea la muralla y el rio Eresma; y abajo la casa de la Moneda y el Monasterio del Parral. José Luis H dice que ese mirador es el Albaicín segoviano.

Yo creo que tiene mucha razón, pero claro, es más bonito éste, aunque el de Granada no está mal.

El segundo enclave, que más admiraciones ha conseguido, es el Mirador de El Alcázar, situado en el Pinarillo.

Parecía que teníamos el Alcázar al alcance de la mano, tan solo separado por la fosa natural del rio Clamores.

Algunos nos hubiésemos quedado allí un buen rato, pero nos esperaba el cochinillo en el Ventorro, así que habrá que volver otro día.

El tercer enclave, que más ha sorprendido, es la Plaza de San Lorenzo, ya que íbamos andando por un barrio humilde, y de pronto nos encontramos con “Hervas”, como muy bien dijo Vicente A. La plaza con su Iglesia románica y la arquitectura popular castellana que la rodea, incluida la forma de poner las tejas, nos gustó mucho a todos.

A petición de varias personas del grupo, paso a describir el paseo. Espero que os sirva, para esa segunda excursión que todos habéis prometido hacer con vuestra familia y amigos.

Comenzamos la excursión en el Ventorro de San Pedro Abanto, en el antiguo Camino de Castilla (hoy carretera de Arévalo), siguiendo la senda que trascurre paralela al río Eresma.

Entramos en Segovia por el Arco de la Fuencisla, también conocido como el de María del Salto, por el milagro que ocurrió a principios del siglo XV.

Tras dejar a la izquierda el Santuario de la Fuencisla, patrona de Segovia, y el convento de los Carmelitas, donde está enterrado San Juan de la Cruz, enseguida alcanzamos  la pradera de San Marcos,  donde confluyen el Eresma y el Clamores, y donde se nos presenta imponente, como un barco a punto de partir, el Alcázar.

Entramos a la ciudad amurallada, por la Puerta de Santiago, a través  del Paseo de San Juan de la Cruz, para llegar a la torre más bonita de Segovia, la de la iglesia de San Esteban y a continuación muy rápidamente pasamos por los sitios más emblemáticos de Segovia: casa de Antonio Machado, Catedral, Plaza Mayor, Iglesia de San Miguel (donde fue coronada Isabel la Católica), plaza de Juan Bravo y el Acueducto.

Desde aquí nos dirigimos al Barrio de San Lorenzo, donde todos quedamos impresionados por la plaza, tanto por la iglesia, como la arquitectura de las viviendas que la circundan.

Por la Senda de los Molinos nos dirigimos de nuevo a buscar al Eresma, y tras encontrarle, hicimos un descanso para tomar el aperitivo y reponer fuerzas, a continuación recorrimos la Alameda que Antonio Machado hacia todas las tardes, durante los años que estuvo en Segovia.

Al final de la alameda descubrimos la Casa de la Moneda y el Monasterio del Parral, desde el que iniciamos una pequeña subida donde divisamos las mejores vistas de Segovia. Lo que vimos desde allí se puede resumir en dos palabras ¡¡im-presionante!!

Continuamos hasta la Iglesia de la Vera Cruz, fundada por los Caballeros del Santo Sepulcro hace más de 800 años, para después volver a la pradera de La Fuencisla.

Esta vez cogimos la senda del Clamores, y  durante el paseo fuimos disfrutando del frescor del agua y de la sombra de los sauces y chopos. Antes de llegar al final del paseo, frente al puente de la Estrella, salimos para ir al cementerio medieval judío, que está en el paraje conocido como El Pinarillo.

En el Pinarillo disfrutamos de dos miradores, desde los que se divisa la Catedral y el Alcázar, tan solo separados  de nosotros por la fosa natural que el Clamores ha ido labrando.

Después de disfrutar de los campos de amapolas, que le daban un encanto especial a la catedral, desembocamos, de nuevo en la puerta de la Fuencisla, donde nos encaminados e nuevo al Ventorro de San Pedro de Abanto, donde nos esperaban los cochinillos, las migas, los judiones,…..Todos salimos satisfechos.  ¡Volveremos!

Por todo ello, la agencia Madi ha considerado otorgar 4,5 sicarias a esta bonita excursión.
Marcos


FOTOS

miércoles, 9 de octubre de 2013

Excursión 158: Camino Majariego de Santiago. Etapa 4. Segovia - Añe

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia
Final: Añe
Tiempo: 6 horas
Distancia:  24,1 Km
Desnivel [+]: 211 m
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Cuando, dentro de unos años, Paco Nieto haya creado una nueva pestaña de efemérides en nuestro blog, estoy seguro de que el 9 de octubre de 2013 será una fecha especialmente destacada: Será recordada y posiblemente celebrada como el “día de Los Cochinillos”.

Seguro que también nos acordaremos de que el evento se desarrolló en casa de Marcos e Isabel, cuyo corazón es mayor que toda Armuña, lo cual no es poco, ya que en este día no hubo otro lugar tan grande.

Eran cuatro los ejemplares que llegaron despanzurrados en sendas cazuelas de barro de gran tamaño, con su piel expuesta, pincelada con tonalidades doradas arrebatadas al horno del panadero, con su abundante jugo aún crepitando, con su olorcillo tentador.

Teníamos hambre, sí, pero no podíamos dejar de contemplar la estampa de los cuatro tostones en sus cazuelas ocupando toda una mesa en el patio.

En estas que va Marcos y se nos arranca con una “bendición de la mesa” digna del Cándido de los mejores tiempos.

Todo ello seguido del troceado de los cochinillos a lo largo del espinazo con el canto de un plato, que luego estampó en el suelo, siguiendo la tradición. 

¡Memorable! ¡Y eso que estaba malito y desganado, el pobre!

A continuación, ya fue la fruición, el trasiego de platos con sus raciones correspondientes hacia las posiciones de los más de 30 comensales que nos agrupábamos en dos largas mesas bajo el porche,.

Enseguida vino el yantar más o menos desaforado según el comedimiento de cada cual, las loas a los cochinillos entre dentellada y trago de vino... Salvo Marcos, que ingería quedamente un puré de zanahorias acompañado de un Acuarius de limón. ¡Qué injusto es a veces el destino!

Las fuentes de ensalada dispuestas previamente en las mesas sirvieron para aligerar los estómagos ya saciados y dar paso a las pastas, chocolates y bollería, que se fueron consumiendo al ritmo en que se iba haciendo el café.

Hubo tertulia, mientras pasaban de mano en mano algunas botellas de licor. Incluso se brindó con “champán”.

Luego se siguió animando el ambiente: Los más bailongos se lanzaron al ruedo y con gran habilidad se marcaron unos pases muy bien medidos. Como las mujeres eran escasas y además bailaban bien, fue muy disputada su compañía.

Después ya fue el acabose: Me acuerdo de oír a mi alrededor peticiones cada vez más insistentes para “el niño de las monjas”.

Estaba yo preguntándome quién de nosotros tendría tal apelativo, cuando Joaquín sale a escena y dice que va a cantar.

Pensé yo: Ya está, Joaquín es “el niño de las monjas”, pero ¿por qué? , no entendía nada.

Pronto salí de dudas: ¡Vaya interpretación! y ¡Vaya coro!

Todos los asistentes acompañaban a Joaquín siguiendo sus gestos y entonando el estribillo con devoción; incluso yo me sumé arrobado a los cantos grupales, casi diría tribales.

Era de admirar como Joaquín expresaba todos los matices de la copla con verdadera maestría. Ya estaba clara la conclusión: Joaquín, cantador de coplas; “El niño de las monjas”, el himno del GMSMA.

Ante tal muestra de arte, nuestro showman Fernando no se pudo resistir y pidió cantar su “Vivir sin tí”; primero lo hizo en playback, pero enseguida se animó a cantarlo de verdad.

Le quedó bien, pero claro, echaba de menos su saxofón, así que salió raudo a por él y volvió para ofrecernos varias piezas a cual más sentida. 

¡Ojo con Fernando, qué las embelesa!. Habrá que convencer a su mujer de que le acompañe, ya que, según dice él, le sujeta algo.

¿Qué decir de lo que sucedió después? Nuestro polifacético José María se nos reveló como un declamador sublime. Nos recitó una composición de José Larralde: “Cosas que pasan”. Más que recitarlo, lo sentía, lo vivía, era él el poeta y era él el protagonista del poema. Yo me lo creí tanto que cuando acabó me extrañó encontrarme en Armuña en lugar de en La Pampa. Tras unos instantes de pasmo y silencio, la ovación que recibió fue atronadora y no hubiera acabado aún si correspondiera a sus merecimientos.

Aún quedaba por escuchar a Antonio Villaverde, precedido por una introducción de Paco Cantos, en una interpretación épica de nuestra convivencia digna del mejor orador griego. ¡Qué gran cronista se está perdiendo el GMSMA!

A mí me comprometió Fernando y no tuve más remedió que salir del paso contando el único chiste de que me acordaba en ese momento, que para descrédito mío acababa de contar a algunos por el camino (menos mal que habían sido pocos).

Ya totalmente saciados de arte, de conversación y de compañía, fuimos retirándonos poco a poco, impregnados de las esencias de la amistad.

¡Coño! ¡Casi se me olvida! Qué habíamos estado andando por la campiña segoviana, por los caminos que surcan los campos de cereal, ya sólo mostrando los rastrojos y oliendo a granja (para decirlo suavemente), por entre los pinos, que vuelven a sangrar su resina como antaño, por la antigua vía de tren entre Segovia y Medina del Campo, convertida en vía verde.

Que estuvimos en Segovia, en la confluencia entre el río Eresma y el Clamores, que contemplamos la ciudad desde lo alto de Zamarramala, camino de Valseca, qué pasamos por Los Huertos donde hicimos un alto, qué descubrimos una ermita románica construida sobre una antigua villa romana.

¡Qué hicimos parte del camino de Santiago! Hay que decir principalmente que todo esto lo hicieron José María y Carlos, 24 Km. entre Segovia y Añe; los demás sólo hicimos a pie el tramo entre Valseca y Añe, mucho más llevadero.

Se nota que me voy haciendo mayor porque no puedo evitar mi deriva gastronómica. Si sumamos a esto que en esta ocasión era inevitable la admiración artística, esto no va a parecer propio de un grupo de senderismo.

Para evitarlo, ya sabéis lo que hay que hacer: Las próximas veces, bocadillo montañero.

Sicarias, sicarias... Va a haber que inventar una unidad mayor, como en el mus, que se puede contar por amarracos. Bueno... 5 sicarias y ¡Olé!
Melchor

Un día mágico que quedará escrito en letras de oro en los anales del GMSMA. Todo gracias a la generosa invitación de Marcos e Isabel a comer cochinillo asado al estilo segoviano en su casa de Armuña.

Hoy, hablaremos poco de la excursión. Ha sido una marcha con la exigencia justa para hacer honor a nuestro prestigio. Lo realmente importante era sentarnos todos alrededor de una buena mesa y pasarlo muy bien y se consiguió con matrícula de honor.

Marcos, el “Cándido de Armuña”, partió los cochinillos con un plato después de realizar todo el ritual a la vieja usanza y como mandan los cánones, luego lo tiró al suelo con mucho arte. Todos nos chupamos los dedos.

A continuación, una sobremesa entrañable con cante y baile donde no faltó el himno del GMSMA “El Niño de las Monjas” cantado por Joaquín, ¡a capela!  (Muy a la altura de esta otra gran artista, La Niña de la Puebla).

Fernando nos regaló otro recital con su saxófono y entre risas y anécdotas de viejo “rockero” (en este caso de jazz), nos recordó que había mucha gente en estos momentos en España que lo está pasando muy mal.

José María salió al ruedo y nos dejó a todos con la boca abierta con una historia en versos magistralmente recitada (Yo no sabía que tenía como vecino a un gran actor!!!).

Antonio Villaverde y Melchor también amenizaron el evento con historias mitológicas y humorísticas. También hubo un reconocimiento a la grandiosa labor de Paco Nieto y su Blog que nos ha lanzado a la fama nacional e internacional (A fecha de hoy, 19.714 visitas, ¡una pasada!).

También fue homenajeado Melchor, nuestro nuevo cronista recién fichado, que plasma como nadie la esencia de cada excursión. Varios senderomagos expresaron en los brindis sus sentimientos por esta gran familia que formamos el GMSMA.

Y por supuesto, todos manifestamos nuestra gratitud  a nuestro gran leader Antonio con una gran ovación pues sin él, el GMSMA no existiría. Él es el alma del grupo.

Para cerrar el acto, Marcos e Isabel nos dieron las gracias por acudir a su invitación cuando éramos todos nosotros los que estábamos emocionados por la generosidad y cariño que nos regalaron.

A mi primo Marcelo, cuyo bautizo de senderista ha sido hoy, le diré que se lo piense bien eso de  jubilarse pues ya ha visto lo duro que es la vida de un senderomago… pero haga lo que haga, que sepa que tendrá que seguir proveyéndonos del buen vino de Rioja.

Gracias de nuevo a Marcos e Isabel por su hospitalidad y a todos por lo buena gente que sois.
Antolín

Día inolvidable. Felicitaciones y agradecimientos a estos anfitriones de lujo, por sus desvelos y atenciones, gran excursión, magnífica casa y porche, marco propicio para una singular y excelente comida, y sobre todo cariño, mucho cariño con los miembros del grupo.

También gracias a las colaboradoras en la preparación y a todos los protagonistas activos en el sorprendente ambiente creado en la sobremesa, momento especial, emotivo, mágico. Creo que va a quedar grabado con fuerza en el recuerdo de este grupo de senderistas.
José Luis Hergueta

Gracias a todos por éste gran día. A Marcos y familia por su hospitalidad y generosidad. A José María por su extraordinaria representación, digna de un gran actor. A Melchor por las risas que nos ha brindado con la morenaza y los leones, regadas con el gran vino que hemos degustado.

A Antonio Villaverde por sus relatos mitológicos. A Fernando por sus aportaciones "saxoales" y sus historias amorosas. A Joaquín por el niño de los curas. Y a los demás por vuestra compañía.
Manuel

MI ENHORABUENA Y MIL GRACIAS A LOS ANFITRIONES ISABEL Y MARCOS,  A ANTOLIN AND FAMILY POR LA LOGÍSTICA Y LA  AYUDAS EN COCINA.

Menciones especiales para los senderomagos Mágicos, cantantes, poetas, narradores Mitológicos, organizadores varios, Blogueros, montañeros puros, ballet de coros y danzas de Segovia, parejas de baile de estilos múltiples, conductores, maestro cortador de cochinos, espectadores varios y sobre todo a los comensales por los bien mandaos y educados al dejar la vajilla tan limpia.

Caminante acompañante del poeta, que esta mañana han hecho camino al andar, exactamente el tramo "estación de ferrocarril Segovia  a .... casa rural de Isabel y Marcos.
MUCHAS GRACIAS A TODOS
Carlos G.

En primer lugar agradecer a Marcos la invitación a los cochinillos, que estaban deliciosos, a su mujer y a las de Antolin y Marcelo la preparación de la comida.

Ya decían en la calurosa velada que habría que seguir haciendo excursiones por esa zona segoviana tan bien surtida.
Antonio

También me sumo al agradecimiento general a Isabel y Marcos por haber permitido que está tropa formada por tropecientosmil sendero magos invadiera su magnifica casa y nos tratara de esa forma tan amable y cariñosa. Salió todo perfecto: el aperitivo, la comida (los cochinillos estaban sensacionales), el vino, la sobremesa (con el recital de música, poesía, chistes y cuentos), el baile... todo, todo.

Esta mañana viendo las fotos en las que sale Marcos partiendo los cochinillos (que en paz estén) con el plato, se me caía la baba. ¿Es esto normal o es fruto de la edad? pregunto.
Gracias, gracias, gracias.
Un abrazo.
Joaquín

Para que no os hagáis ilusiones, indicaros que por deferencia a José María y Carlos he puesto la ruta que ellos dos realizaron, Segovia - Añe, de 24,1 Km, pero a efectos estadísticos el resto tendremos sólo los indicados en el perfil que envió Juan, de Valseca - Añe, de 12,9 km, que son los que contabilizará José María.

Me uno a los agradecimientos hacia Marcos e Isabel por abrirnos de par en par su casa, por su generosidad y hospitalidad, así como a todos los que ayudaron a que este encuentro fuese muy, muy especial, fiel reflejo del grado de crisol que el grupo ha conseguido, en el que, como comenté, cada hormiga o abejita ayuda desinteresadamente al bien común de todos, en función de sus capacidades o habilidades, descubriendo gratamente en cada excursión facetas ocultas de cada uno de nosotros.
Paco Nieto