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miércoles, 4 de junio de 2025

Excursión 854: Sete Cidades. Isla San Miguel. Azores

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ponta Delgada 
Final: Sete Cidades
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,7 Km 
Desnivel [+]: 227 m 
Desnivel [--]: 716 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 21+16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Me ha tocado hacer la primera crónica del precioso viaje a las Azores, a mí, la menos andarina de este estupendo y magnifico grupo. Espero que os guste.

Llegamos el martes por la tarde a la isla de San Miguel y nos alojamos en la ciudad de Ponta Delgada, desde donde iniciábamos todas nuestras marchas.

En el primer día de recorrido por la isla de San Miguel, en el archipiélago de las Azores, la climatología nos ha recibido con todo su potencial de niebla y lluvia, durante todo el recorrido, impidiéndonos disfrutar de las increíbles vistas que esperábamos divisar.

Iniciamos la marcha en la carretera que nos dejó el autobús, adentrándonos en un pequeño camino que conduce al Lago del Canario, que debido a la espesa niebla, solo podíamos ver unos pocos metros, dándole un aspecto misterioso.

Un poco antes de llegar al lago, según bajamos a la derecha, se adivinaba un pequeño y frondoso bosque, de altos árboles rodeados de mugos que ya indica lo espectacular que es la naturaleza en la isla.

Volvemos unos metros sobre nuestros pasos para encaminarnos hacia el mirador de Boca del Infierno. Tomamos una preciosa senda, con altos árboles a los dos lados y tras ellos un bosque en el que apenas entra la luz, donde la lluvia era más intensa que en el mismo camino.

Entre los árboles existe gran variedad de florecillas de múltiples colores, a mi me ha llamado la atención el musgo de este camino y en general de toda la isla, por su variedad en el colorido, por su abundancia y por la diferencia de tipos de filamentos u hojitas que tiene, no podía dejar de acariciarlo.

La senda acaba en un camino con poca dificultad, una ligera pendiente algo resbaladiza por la lluvia, pero con una valla de madera a su costado para sujetarte, este camino acaba en el mirador de Boca del Infierno, desde el cual, supuestamente divisaríamos el Lago Azul y el Lago Verde, además de otras pequeñas lagunas a su izquierda, la Laguna de Santiago y la Laguna Rasa (todas ellos situadas en cráteres del volcán), y por supuesto el océano Atlántico y el pueblo de Siete Ciudades, con el puente que separa estos lagos. Pero la climatología, en esta ocasión no estaba de nuestra parte y no pudimos divisar nada de nada por la intensa niebla.

Volvimos sobre nuestros pasos y continuamos por una pista de tierra que va cresteando alrededor de la caldera del volcán que rodea los lagos y desde la que se van divisando los lagos Azul y Verde a la izquierda y a la derecha el océano Atlántico, pero no pudimos ver nada por la espesa niebla y la lluvia nos acompañó durante todo el camino, incluso durante la pequeña parada que hicimos para tomar un pequeño tentempié.

Desde el mirador Boca del Infierno, nos dirigimos al mirador y pico de la Cruz, pero no paramos porque era imposible ver algo.

La laguna Verde y Azul reciben su nombre por las tonalidades de su agua, debido a la diferencia de profundidad de estas dentro de la caldera del volcán.

Marcos nos contó un cuento muy romántico del porqué estos lagos tienen estos colores, está es su historia:

“Cuenta la leyenda que la laguna de los dos colores se formó con las lagrimas de un amor imposible, entre una princesa de ojos azules y un pastor de ojos verdes, que lloraron tanto en su último encuentro, donde la princesa le comunicó al pastor que la obligaban a casarse con un príncipe, que sus lagrimas formaron estas dos lagunas, que aún estando unidas, cada una permanece con el olor de los ojos de los amantes.”

Así, paso a paso y calados hasta los huesos por la lluvia y la niebla, que no dejaba de acompañarnos, llegamos a una larga y empinada bajada con un gran desnivel, que da acceso al pueblo de Siete Ciudades Ciudades (Sete Cidades), donde encontramos el puesto de helados de la María Fátima, que nos dejó cobijarnos de la lluvia y comer en su garaje, acompañados por un Papá Noel de plástico y un pollito que nos deleitaba con su pio pio, además de utilizar su aseo, fue nuestro ángel de la guarda y donde acabamos la comida con café y oporto, mientras esperábamos que Simón, el conductor de nuestro autobús, nos recogiese para llevarnos a Ponta Delgada.

Tenemos que agradecer a Paco D. su gestión para que el penúltimo día, Simón nos llevara a repetir la ruta de Boca del Infierno, y esta vez sí pudimos ver las preciosas vistas de los lagos y toda la caldera del volcán, el océano y Siete Ciudades, nos hizo un día esplendido.

También nos llevó a varios miradores turísticos con unas vistas increíbles, el más bonito es el mirador de Vista del Rey, desde donde también se divisan los lagos Verde y Azul, y algún otro. Nos hicimos unas bonitas fotos del grupo. Por la mañana fuimos en barco y avistamos delfines y cachalotes.

Un día precioso, para recordar, y aunque el primer día apenas pudimos ver algo, esto lo solucionamos con una segunda y esplendida visita, por lo que le doy 4 sicarias.
Isabel Iglesias

VÍDEOS

Excursión 853: Vuelta sencilla por Siete Picos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,9 Km 
Desnivel [+]: 436 m 
Desnivel [--]: 436 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
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* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN
Este miércoles nos convocaba el Boss (Antonio L.) para hacer la excursión 853 del GMSMA que iba a consistir en “una sencilla vuelta por Siete Picos” y así aliviarnos un poco del calor que tenemos en Madrid estos días.

Acudimos a la convocatoria sólo 16 senderomagos además del Boss, ya que la mayoría de los compañeros se encuentran repartidos en viajes como el de las Azores y otros destinos.

Llegamos al Puerto de Navacerrada con tiempo suficiente para poder tomar el clásico café antes de las marchas, pero nos encontramos con la desagradable sorpresa de que estaban los bares cerrados.

La segunda decepción del día fue que el Boss no podía guiarnos, ya que estaba aquejado de un fuerte catarro.

Pero generoso y responsable como siempre, se había acercado al puerto para decirnos la ruta que había pensado y delegar su ejecución en Julián S. y Carlos R., senderomagos con amplia experiencia en estas funciones de guías.

Sin más dilación y a la hora fijada (10h30’) iniciamos la subida rodeando, hacia la izquierda, la valla de las pistas de esquí, y viendo que detrás de nosotros iniciaban también su marcha unos 30 soldados con fusil, si bien tomaron rumbo a la derecha.

La subida aunque son 70 m. de desnivel en 800 m., se hace un poco dura de inicio, por lo que hacemos una parada en el remonte del telesilla para reagruparnos.

Reiniciamos la marcha por el collado del Telégrafo y a unos 300 m. nos encontramos sobre unas rocas la estatua de la Virgen del Corazón del Alto, a la cual subieron varios senderomagos para hacerse la foto de rigor.

Aquí la senda es bastante llana y se hace fácil entre piedras, piornos y arbustos de flores amarillas (genistas creo que se llaman), por lo que enseguida y dejando a nuestra izquierda el Alto del Telégrafo, llegamos a la Pradera de Siete Picos (a 2´2 km de la salida y 1940m altitud), donde hay un mojón de granito que marca el límite entre Madrid y Segovia.

Hacia la izquierda se inicia la Senda Herreros, que nos llevaría hasta la fuente de Los Acebos y a Cercedilla.

En este punto se realizó la preceptiva foto de grupo, después de la cual José María P. y Nicolás P. dijeron que se lo iban a tomar con más calma la excursión de hoy y decidieron realizar por su cuenta una alternativa más corta disfrutando a tope de las vistas y el verdor que todavía hay por la zona.

Los 14 senderomagos restantes afrontamos alegres y cada uno a su ritmo la cuesta más fuerte de esta ruta, cubierta de pino silvestre o de Valsaín. de tronco asalmonado con pequeñas piñas que se pisan durante toda la subida.

Es un tramo de 1km aproximadamente en subida con desnivel de 190m, perfectamente marcado por hitos de piedras puestos por los senderistas, al que le siguen 200m llanos hasta el Pico Siete (se empiezan a contar desde Cercedilla) también conocido como Pico de Somontano (el más alto con 2138m.).

Como eran las 12h se decidió hacer la tradicional parada del “ángelus” que se aprovechó para reagruparnos todos, tomar un refrigerio y hacernos las imprescindibles fotos con las bonitas vistas de la zona. Fernando D. y Mariajosé fueron “estrellas fugaces” (vuelven hacia los coches) desde este punto, pues sus ocupaciones de abuelos así se lo requerían.

Pasados 20’ de descanso, los 12 senderomagos restantes reiniciamos la marcha hacia el resto de los picos detrás de nuestros guías de hoy, recorriendo el fácil tramo y casi sin desnivel de 1400m. aprox. que separan el Pico Siete del Segundo.

Hicimos una breve parada en el collado que hay entre el Pico Tercero o Ventana del Diablo y el Pico Segundo, que tiene forma de V. El Pico Primero, también llamado Majalasna, queda mucho más abajo y esta vez no lo visitaremos.

Desde aquí bajamos hacia la derecha (hacia el norte), con mucho cuidado por las abundantes piñas pequeñas que favorecían los resbalones, los 800m con 200m de desnivel que nos separaban del collado Ventoso (1896m.), donde en compañía de una vacada de amplia cornamenta y algunos senderistas, nos comimos el bocadillo, ya que eran las 14h más o menos. Aquí también se conserva un mojón de granito que marca el límite entre Madrid y Segovia.

Repuestas las fuerzas rodeamos el cerro Ventoso bajando por el Camino Schmid en dirección al Mirador de la Reina.

Pasados 500m. torcemos a la derecha por una senda estrecha y de mucha vegetación, pintada como, que seguimos 1km hasta enlazar con el Camino de la República 300m. antes del Puerto de la Fuenfría, al que llegamos sobre las 15h. prácticamente juntos.

Desde aquí al aparcamiento del puerto de Navacerrada sólo hay 6 km fáciles (desnivel máximo de 80m ), y es un tramo muy conocido por todos los senderomagos, por lo que cada uno eligió su ritmo de marcha para finalizar la ruta. 

Así pues, tras refrescarnos en la fuente de la Fuenfría que está a unos 200m del puerto, realizamos los 2 km de la Senda de los Cospes hasta enlazar con el Camino Schmid, disfrutando de las preciosas vistas que teníamos a la izquierda como el Montón de Trigo.

Por el Camino Schmid fuimos viendo la cantidad de madera y troncos caídos que hay a lo largo de la ladera derecha y es que, como he leído después, esta zona del Parque está protegida como “bosque maduro”.

Aproximadamente un km. después de tomar el Camino Schmid  hay junto al camino un pino grande y seco al que alguien le dedicó un “Soneto al árbol sólo”. Los últimos 3km. fueron casi en solitario cruzando el arroyo del Telégrafo, la pista del Bosque (nada parecido a la dificultad que tiene atravesarla en plena época de esquí) y la pista del Escaparate para ya bajar al aparcamiento al que fuimos llegando de forma escalonada sobre las 16h30’

A pesar de tener una jornada soleada y de calor, las pequeñas nubes que fueron pasando y la umbría de los pinos hizo muy agradable esta marcha, lo que unido a la belleza del paisaje, al perfecto trabajo de nuestros guías y a la magnífica compañía, hacen que mi puntuación sea de 4 sicarias para la ruta de hoy.
Alex Merino

Notas al margen:

- La ruta de Siete Picos forma, con la ruta de Cuerda Larga y la vuelta al Macizo de Peñalara, las rutas de mayor altura que se pueden realizar en Madrid.

- En la zona del Puerto de Navacerrada hay dos estatuas similares que son conocidas como “Virgen de las Nieves”, una a cada lado del puerto:

    - La “Virgen de los esquiadores” (lleva 2 tablas en su espalda) que se encuentra en el alto de Dos Castillas (subiendo a la Bola) y es una escultura en hierro obra del madrileño Emilio Gracia Alonso


   -
 La "Virgen de las Nieves” se relaciona con la nevada milagrosa que se produjo en Roma en pleno verano, en concreto el 5 de agosto del año 358.

- El Puerto de la Fuenfría (1796m) es una senda milenaria usada para atravesar la sierra de Guadarrama. Por aquí los romanos hicieron la calzada que unía Segovia y Toledo de la que queda algunos trozos en la zona.

- La Umbría de Siete Picos, que pertenece al bosque de Valsaín, es un buen ejemplo de cómo los pinares silvestres van evolucionando hacia su madurez y así se es encuentra protegido por la dirección del Parque. En esta zona no se cortan árboles desde hace más de 50 años y por ello se ven pinos muertos en pie o caídos en el suelo, troncos de madera en descomposición, estacas y múltiples huecos para refugio. Todo ello favorece la existencia de hongos, líquenes, insectos, micro-mamíferos y otros bichos…. Este área protegida se sitúa por debajo de las cumbres del Telégrafo, los Siete Picos y el Cerro Ventoso y por encima del Camino Schmid. Por el este, el límite es el Puerto de Navacerrada y por el oeste el de la Fuenfría.

- El Camino Schmid es ruta tradicional en la sierra de Guadarrama de 5.5km., creado por el “peñalaro” Eduard Schmid para unir los dos albergues de la Real Sociedad Española de Alpinismo (RSEA) Peñalara, en el Puerto de Navacerrada y el otro en la pradera de los Corralillos (Cercedilla).

La ruta discurre por la Umbría de Siete Picos y las laderas del Puerto de la Fuenfría. Existen dos itinerarios posibles: por el Collado Ventoso que es el tradicional, y por el Puerto de la Fuenfría y la Calzada Romana.

domingo, 4 de junio de 2023

Excursión 705: Parque Nacional de los Lagos de Plitvice. Croacia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Plitvička Jezera. Croacia
Final: Plitvička Jezera. Croacia
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 15,4 Km 
Desnivel [+]: 185 m 
Desnivel [--]: 185 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 26+24

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Después de pernoctar en Zadar iniciábamos la 7ª jornada del recorrido por Croacia llevado a cabo por el primer grupo de GMSMA, desde la maravillosa Dubrovnik hasta Zagreb, la capital de la República de Hrvatska (nombre local para definir lo que conocemos como Croacia).

Después de recorrer unos 145 km en el autobús desde Zadar, por fin este primer grupo del GMSMA íbamos a conocer el increíble Parque Nacional de Plivice, del que tanto habíamos oído hablar por sus inmensos lagos, numerosas cascadas y tupidos bosques.

Inmersos entre las onduladas cumbres de los montes de Mala Kapela, se esconde uno de los más asombrosos caprichos de la naturaleza: los dieciséis lagos de Plivice. Además del área lacustre, hay más de 30.000 hectáreas de bosque y praderas, siendo visitable para senderistas y turistas sólo una mínima parte de dicha extensión.

Declarado parque nacional en 1949 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 (ampliado en el 2000, nueve años después de la Independencia de Croacia), Plivice estuvo sin cartografiarse hasta el siglo XIX.

Los lagos, con pasarelas y senderos acondicionados para su visita, se dividen en dos zonas: Los inferiores discurren por el cañón de Koroma y en su recorrido existen diversas cascadas finalizando en la “Gran Cascada”, una majestuosa caída de agua de 87 metros en varios tramos, siendo el inicial de ellos el más largo, de 62 metros. Los lagos superiores se encuentran dentro de un recinto boscoso.

Este parque nacional es uno de los más visitados de Croacia (desde el final de la pandemia más de 4 millones de visitantes según nos contaron).

El que nuestra visita fuera a llevarse a cabo en domingo, ya nos hacía prever que no íbamos a estar precisamente solos, cosa que desgraciadamente se confirmó ampliamente como ya se verá más adelante.

Gracias a las explicaciones de Ana Fernández (nuestra estupenda guía auxiliada por David Barrena en todo momento durante el viaje), y al detallado plano del parque que ella nos facilitó, comprendimos que hay dos puntos de entrada al parque, ambos ubicados en la carretera principal que circunda el parque y que al día siguiente nos llevaría a Zagreb, a unos 140 km de distancia.

Aunque de acuerdo a las recomendaciones que yo había leído, era mucho mejor entrar por la entrada 1, que se encuentra en la sección inferior de los lagos y permite gracias al sentido de la marcha ver siempre de frente las numerosas cascadas del entorno de los lagos Milanovac, Gravanovac, Kaluderovac, Novakokovica brod… etc, nos veíamos no obstante obligados a entrar por la entrada 2, dado que ésta se hallaba al lado del hotel donde pernoctaríamos (localizado éste ya dentro de las instalaciones del mismo parque).

Básicamente dos rutas principales que los integrantes del GMSMA íbamos a recorrer: La de los lagos inferiores, que se iniciaría en la entrada 2 y finalizaría en la Gran Cascada y regreso (aproximadamente 3,5 km y entre 2 a 3 horas) y la de los lagos superiores, que empezaría y acabaría en la entrada 2, recorriendo los lagos y cascadas superiores (11,9 km y entre 4 a 5 horas de duración). Los lagos superiores no tienen cascadas tan impresionantes como la anterior, pero si hay mayor número de ellas.

Una vez dejadas las maletas en un reservado del hotel y realizadas las consabidas fotos con el oso disecado que te contempla desde el hall del hotel dentro de una cápsula transparente de metacrilato, iniciamos el recorrido entrando por la entrada 2 y discurriendo por una calzada asfaltada por donde circulan los “trenes neumáticos” del parque, llegamos a la pasarela que circunda todo el recorrido de los lagos inferiores.

Allí nuestras sospechas se confirmaron ampliamente. Al ser domingo multitud de turistas de todo tipo abarrotaban las pasarelas (muchos de ellos de nacionalidad china, con niños pequeños y en chancletas) que habiendo iniciado el recorrido de los lagos inferiores desde la entrada 1, se dirigían hacia la parte superior del recorrido en sentido contrario al nuestro, con el que pretendíamos avanzar hacia la Gran Cascada. 

Una auténtica marea humana que impedía circular con comodidad por las pasarelas y que se concentraba en los sitios desde donde se podrían obtener las mejores fotos.

Después de recorrer unos sufridos casi 2 km por las concurridas pasarelas deteniéndonos para realizar las fotos de las espectaculares cascadas, llegamos por fin a la Gran Cascada.

Esta espectacular cascada de casi 90 metros originaba una tenue “lluvia fina” por el permanente impacto del agua sobre las rocas. En la explanada al pie de la misma nos juntamos para realizar la foto de grupo, así como para que David Barrena se luciera utilizando su peculiar cámara “Instan 360” llevando a cabo una serie de espectaculares fotografías “aéreas” y vídeos rotatorios “tipo helicóptero”, como ya había realizado en otras visitas anteriores a lugares icónicos de Croacia.

Dicha lluvia fina iba a ser el preludio de lo que vendría después. Los incipientes truenos, amplificados al estar encajonados dentro del cañón de Koroma, presagiaban una espectacular tormenta que poco a poco iría aumentando su intensidad con la llegada de más y más relámpagos y truenos, así como con el inicio de un nuevo “Diluvio Universal” con el que empezábamos a calarnos ya hasta los huesos. 

Mala suerte la que tuvimos los del grupo 1 del viaje a Croacia al ir a visitar el parque en domingo con una previsión del tiempo además que anunciaba fuertes tormentas a partir del mediodía.

Como alma que lleva el diablo iniciamos a toda prisa el recorrido hacia el punto P3 del mapa y tras atravesar el puente Kozjak allí llegamos, con la intención de coger el barco que atraviesa los lagos inferiores y que nos permitiría regresar al punto P1 y con ello al hotel, para tener la posibilidad de cambiarnos la empapada ropa y poder comer algo.

Nueva contrariedad a la vista, pues la lluvia seguía arreciando y la cola para coger el barco era “kilométrica”.

Los barcos que atraviesan los lagos inferiores partían cada media hora, y en cada viaje “sólo” admitían 100 pasajeros. Después de esperar cerca de dos horas apretujados bajo los porches del embarcadero, a resguardo de la intensa lluvia que seguía arreciando, pudimos por fin coger el barco todo el grupo junto.

Desde el barco silencioso gracias a su motor eléctrico, se pueden apreciar mejor las cascadas que alimentan los lagos inferiores, y además desde un punto de vista diferente al llevado a cabo desde las pasarelas de bajada hacia la Gran Cascada. Ya dentro del barco y a cubierto bajo su toldilla, la lluvia empezó a amainar, aunque para entonces estábamos calados hasta los “tuétanos”.

Una vez desembarcados el grupo se dividió entre los que a continuación iban a iniciar la segunda parte del recorrido, y los que decidimos regresar al hotel para cambiarnos de ropa, descansar y comer algo.

El recorrido hacia los lagos superiores se lleva a cabo por un sendero serpenteante por las pasarelas entre las aguas, que permite la oportunidad de sentir la naturaleza en su máximo esplendor pues esta parte del Parque Nacional se caracteriza por tener una vegetación frondosa, así como paredes de roca caliza.

Las aguas transparentes de color turquesa de los lagos superiores tienen un mayor número de cascadas que los inferiores, pero, aunque no son de gran altura. la gran abundancia de ellas hace que su contemplación sea memorable y, sin duda, guardaremos un grato recuerdo de todo lo visto.

Una vez llegados a la última de ellas por ser la más alejada, el grupo inició el retorno al hotel por el lado contrario al de la subida.

El total de la distancia recorrida por parte del primer grupo del GMSMA en el Parque Nacional de Plivice, incluido el trayecto en barco, fue de un total de14,8 km.

A esta inolvidable excursión le asigno 4,5 sicarias. A pesar de la intensa lluvia de la primera parte y al inmenso gentío de un domingo, la espectacularidad del parque bien se las merece.
Joaquín Sastre