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miércoles, 5 de agosto de 2026

Excursión 938: La Camorca desde el Puente de la Cantina

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina. Valsaín
Final: 
Puente de la Cantina. Valsaín 
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14,8 Km 
Desnivel [+]: 578 m 
Desnivel [--]: 578 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 13

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Nicolás Pizarro

jueves, 19 de febrero de 2026

Excursión 901: Puerto de la Fuenfría y Casa Eraso desde el Puerto de Navacerrada con mucha nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 16,4 Km 
Desnivel [+]: 338 m 
Desnivel [--]: 338 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

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RESUMEN
La mañana había empezado con retraso en el Puerto de Navacerrada, pero pronto el grupo encontró su ritmo tras alcanzar la pista de El Escaparate y el Camino Schmidt.

El día, luminoso e inesperadamente benévolo, nos permitió alcanzar sin grandes dificultades la Senda de los Cospes, tras cruzar la pista el Bosque y el arroyo del Telégrafo. Pasamos junto a la helada fuente de la Fuenfría y llegamos al Puerto de la Fuenfría, donde la nieve sin pisar marcó el comienzo de la verdadera aventura.

Aquí surgió la propuesta: continuar hasta el Convento de Casarás (Casa Eraso) o volvernos. La decisión estaba tomada; faltaba elegir el camino. Algunos optaron por la antigua Calzada Romana de la Fuenfría (Cordel de Santillana), más directa y más histórica… y, ese día, mucho más dura.

La nieve acumulada obligaba a hundirse hasta las rodillas. Cada paso era una pequeña batalla blanca. Otros, más pragmáticos, descendieron por la Carretera de la República, que discurre algo más baja, buscando terreno bastante más amable.

Poco a poco, entre resoplidos y bromas para disimular el esfuerzo, tras cruzar, como pudimos, el arroyo Minguete y el de la Argolla. El grupo volvió a reunirse en las ruinas del literario convento, ligado a historias de caballeros templarios.

Allí dimos cuenta de los bocadillos, al abrigo de los muros centenarios, que realidad fueron de la fonda real, construida en 1565 por encargo de Felipe II a su secretario Francisco de Eraso, para lugar de descanso y parada en el camino hacia el palacio de la Granja de la que hoy solo quedan ruinas.

Comimos con ese apetito que solo se gana en la montaña. La comida supo a gloria. El sol seguía acompañando y, por un momento, todo parecía sencillo. Pero quedaba lo más exigente: la vuelta.

La nieve, que por la mañana estaba más firme, se había vuelto blanda y traicionera. Cada paso se hundía más que el anterior. El avance se hizo lento, pesado, casi interminable. Empezaron a aparecer las primeras caras de agotamiento, las miradas largas al horizonte, los silencios. Y esa pregunta que todos, en algún momento, nos hacemos en mitad del esfuerzo: “¿Qué narices hago yo aquí?”

Sin embargo, se seguía andando. Paso a paso. Sin épica grandilocuente, sin discursos heroicos. Simplemente avanzando. La montaña enseña eso: no se conquista de golpe, se supera a base de constancia.

Finalmente, tras algo más de dieciséis kilómetros de nieve, desnivel y voluntad, el grupo regresó al Puerto de Navacerrada, siguiendo el mismo recorrido de la ida.

Exhaustos. Cansados. Con las piernas cargadas y las botas empapadas. Pero también con esa satisfacción íntima que solo deja una jornada dura y compartida.

Fue una excursión de esfuerzo y belleza, de dudas y risas, de historia bajo la nieve y compañerismo en cada huella.

De esas que, mientras las haces, parecen interminables… y que, al recordarlas, se convierten en pequeñas hazañas personales. Por todo ello le otorgo 4 sufridas sicarias.
Antonio López



miércoles, 4 de junio de 2025

Excursión 853: Vuelta sencilla por Siete Picos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: 
Puerto de Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,9 Km 
Desnivel [+]: 436 m 
Desnivel [--]: 436 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

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RESUMEN
Este miércoles nos convocaba el Boss (Antonio L.) para hacer la excursión 853 del GMSMA que iba a consistir en “una sencilla vuelta por Siete Picos” y así aliviarnos un poco del calor que tenemos en Madrid estos días.

Acudimos a la convocatoria sólo 16 senderomagos además del Boss, ya que la mayoría de los compañeros se encuentran repartidos en viajes como el de las Azores y otros destinos.

Llegamos al Puerto de Navacerrada con tiempo suficiente para poder tomar el clásico café antes de las marchas, pero nos encontramos con la desagradable sorpresa de que estaban los bares cerrados.

La segunda decepción del día fue que el Boss no podía guiarnos, ya que estaba aquejado de un fuerte catarro.

Pero generoso y responsable como siempre, se había acercado al puerto para decirnos la ruta que había pensado y delegar su ejecución en Julián S. y Carlos R., senderomagos con amplia experiencia en estas funciones de guías.

Sin más dilación y a la hora fijada (10h30’) iniciamos la subida rodeando, hacia la izquierda, la valla de las pistas de esquí, y viendo que detrás de nosotros iniciaban también su marcha unos 30 soldados con fusil, si bien tomaron rumbo a la derecha.

La subida aunque son 70 m. de desnivel en 800 m., se hace un poco dura de inicio, por lo que hacemos una parada en el remonte del telesilla para reagruparnos.

Reiniciamos la marcha por el collado del Telégrafo y a unos 300 m. nos encontramos sobre unas rocas la estatua de la Virgen del Corazón del Alto, a la cual subieron varios senderomagos para hacerse la foto de rigor.

Aquí la senda es bastante llana y se hace fácil entre piedras, piornos y arbustos de flores amarillas (genistas creo que se llaman), por lo que enseguida y dejando a nuestra izquierda el Alto del Telégrafo, llegamos a la Pradera de Siete Picos (a 2´2 km de la salida y 1940m altitud), donde hay un mojón de granito que marca el límite entre Madrid y Segovia.

Hacia la izquierda se inicia la Senda Herreros, que nos llevaría hasta la fuente de Los Acebos y a Cercedilla.

En este punto se realizó la preceptiva foto de grupo, después de la cual José María P. y Nicolás P. dijeron que se lo iban a tomar con más calma la excursión de hoy y decidieron realizar por su cuenta una alternativa más corta disfrutando a tope de las vistas y el verdor que todavía hay por la zona.

Los 14 senderomagos restantes afrontamos alegres y cada uno a su ritmo la cuesta más fuerte de esta ruta, cubierta de pino silvestre o de Valsaín. de tronco asalmonado con pequeñas piñas que se pisan durante toda la subida.

Es un tramo de 1km aproximadamente en subida con desnivel de 190m, perfectamente marcado por hitos de piedras puestos por los senderistas, al que le siguen 200m llanos hasta el Pico Siete (se empiezan a contar desde Cercedilla) también conocido como Pico de Somontano (el más alto con 2138m.).

Como eran las 12h se decidió hacer la tradicional parada del “ángelus” que se aprovechó para reagruparnos todos, tomar un refrigerio y hacernos las imprescindibles fotos con las bonitas vistas de la zona. Fernando D. y Mariajosé fueron “estrellas fugaces” (vuelven hacia los coches) desde este punto, pues sus ocupaciones de abuelos así se lo requerían.

Pasados 20’ de descanso, los 12 senderomagos restantes reiniciamos la marcha hacia el resto de los picos detrás de nuestros guías de hoy, recorriendo el fácil tramo y casi sin desnivel de 1400m. aprox. que separan el Pico Siete del Segundo.

Hicimos una breve parada en el collado que hay entre el Pico Tercero o Ventana del Diablo y el Pico Segundo, que tiene forma de V. El Pico Primero, también llamado Majalasna, queda mucho más abajo y esta vez no lo visitaremos.

Desde aquí bajamos hacia la derecha (hacia el norte), con mucho cuidado por las abundantes piñas pequeñas que favorecían los resbalones, los 800m con 200m de desnivel que nos separaban del collado Ventoso (1896m.), donde en compañía de una vacada de amplia cornamenta y algunos senderistas, nos comimos el bocadillo, ya que eran las 14h más o menos. Aquí también se conserva un mojón de granito que marca el límite entre Madrid y Segovia.

Repuestas las fuerzas rodeamos el cerro Ventoso bajando por el Camino Schmid en dirección al Mirador de la Reina.

Pasados 500m. torcemos a la derecha por una senda estrecha y de mucha vegetación, pintada como, que seguimos 1km hasta enlazar con el Camino de la República 300m. antes del Puerto de la Fuenfría, al que llegamos sobre las 15h. prácticamente juntos.

Desde aquí al aparcamiento del puerto de Navacerrada sólo hay 6 km fáciles (desnivel máximo de 80m ), y es un tramo muy conocido por todos los senderomagos, por lo que cada uno eligió su ritmo de marcha para finalizar la ruta. 

Así pues, tras refrescarnos en la fuente de la Fuenfría que está a unos 200m del puerto, realizamos los 2 km de la Senda de los Cospes hasta enlazar con el Camino Schmid, disfrutando de las preciosas vistas que teníamos a la izquierda como el Montón de Trigo.

Por el Camino Schmid fuimos viendo la cantidad de madera y troncos caídos que hay a lo largo de la ladera derecha y es que, como he leído después, esta zona del Parque está protegida como “bosque maduro”.

Aproximadamente un km. después de tomar el Camino Schmid  hay junto al camino un pino grande y seco al que alguien le dedicó un “Soneto al árbol sólo”. Los últimos 3km. fueron casi en solitario cruzando el arroyo del Telégrafo, la pista del Bosque (nada parecido a la dificultad que tiene atravesarla en plena época de esquí) y la pista del Escaparate para ya bajar al aparcamiento al que fuimos llegando de forma escalonada sobre las 16h30’

A pesar de tener una jornada soleada y de calor, las pequeñas nubes que fueron pasando y la umbría de los pinos hizo muy agradable esta marcha, lo que unido a la belleza del paisaje, al perfecto trabajo de nuestros guías y a la magnífica compañía, hacen que mi puntuación sea de 4 sicarias para la ruta de hoy.
Alex Merino

Notas al margen:

- La ruta de Siete Picos forma, con la ruta de Cuerda Larga y la vuelta al Macizo de Peñalara, las rutas de mayor altura que se pueden realizar en Madrid.

- En la zona del Puerto de Navacerrada hay dos estatuas similares que son conocidas como “Virgen de las Nieves”, una a cada lado del puerto:

    - La “Virgen de los esquiadores” (lleva 2 tablas en su espalda) que se encuentra en el alto de Dos Castillas (subiendo a la Bola) y es una escultura en hierro obra del madrileño Emilio Gracia Alonso


   -
 La "Virgen de las Nieves” se relaciona con la nevada milagrosa que se produjo en Roma en pleno verano, en concreto el 5 de agosto del año 358.

- El Puerto de la Fuenfría (1796m) es una senda milenaria usada para atravesar la sierra de Guadarrama. Por aquí los romanos hicieron la calzada que unía Segovia y Toledo de la que queda algunos trozos en la zona.

- La Umbría de Siete Picos, que pertenece al bosque de Valsaín, es un buen ejemplo de cómo los pinares silvestres van evolucionando hacia su madurez y así se es encuentra protegido por la dirección del Parque. En esta zona no se cortan árboles desde hace más de 50 años y por ello se ven pinos muertos en pie o caídos en el suelo, troncos de madera en descomposición, estacas y múltiples huecos para refugio. Todo ello favorece la existencia de hongos, líquenes, insectos, micro-mamíferos y otros bichos…. Este área protegida se sitúa por debajo de las cumbres del Telégrafo, los Siete Picos y el Cerro Ventoso y por encima del Camino Schmid. Por el este, el límite es el Puerto de Navacerrada y por el oeste el de la Fuenfría.

- El Camino Schmid es ruta tradicional en la sierra de Guadarrama de 5.5km., creado por el “peñalaro” Eduard Schmid para unir los dos albergues de la Real Sociedad Española de Alpinismo (RSEA) Peñalara, en el Puerto de Navacerrada y el otro en la pradera de los Corralillos (Cercedilla).

La ruta discurre por la Umbría de Siete Picos y las laderas del Puerto de la Fuenfría. Existen dos itinerarios posibles: por el Collado Ventoso que es el tradicional, y por el Puerto de la Fuenfría y la Calzada Romana.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Excursión 754: Ladera norte de Siete Picos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,6 Km 
Desnivel [+]: 390 m 
Desnivel [--]: 390 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 27

MAPAS 
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PERFIL
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RESUMEN
Había nevado días atrás y teníamos ganas de pisar nieve, por lo que Antonio nos preparó esta excursión por las laderas de Siete Picos para recorrer dos de los puertos más importantes de esta cordillera tan querida por nosotros, el de Navacerrada y el de la Fuenfría, en los que la nieve estaba asegurada.

A pesar de que la previsión indicaba que iba a ser un día muy ventoso, amaneció un día si mucho viento, espléndido para caminar. Muy fresquito eso sí, todo el camino por debajo de 0º, pero ya íbamos avisados. 27 senderomagos dispuestos a disfrutar de la que seguramente será la excursión con más nieve de esta temporada.

Nos reunimos en la Venta Dos Castillas para iniciar la subida hacia la pista de El Escaparate. La pista al principio no tenía mucha nieve, desplazada a los laterales por la máquina quitanieves que vimos trabajando.

Como era de esperar, poca gente en el puerto. Al llegar al final de la pista, con la residencia de los Cogorros de frente, algunos se pusieron los pinchitos para no resbalar, la mayoría lo hicimos un poco más adelante, después de atravesar la pista de esquí El Bosque, que afortunadamente tenía poca nieve y que, con las pistas cerradas, estaba libre de esquiadores bajando a toda velocidad como en otras ocasiones.

Ya más seguros con los cramponcillos, seguimos los pasos de Eduardo Schmid Weikan, el que fuera el socio n.º 13 de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, quien en 1926 señalizó esta ruta.

Desde el principio de la senda empezamos a disfrutar de la abundante nieve caída en la zona, que cubría el suelo y los pinos, a los que le daba un inusitado aspecto navideño, mucha más de la que habíamos imaginado, una preciosidad. Poco a poco nos internándonos en el espeso bosque que, en dirección sureste, va ganado suavemente altura por la sombría loma de Siete Picos.

Cruzamos el arroyo del Telégrafo y pasamos junto al tronco del gran pino seco que durante años resistió los envites climatológicos y que ahora yace talado en varios trozos, derrotado por la mano del hombre. Una placa, en uno de sus enormes troncos, lo recuerda. Caminábamos felices por la amplia y cómoda senda, disfrutando como siempre de la compañía y de la buena conversación.

Con apenas un momento de descanso, alcanzamos la Senda de los Cospes, donde por fin paramos a tomarnos el tentempié a la hora del ángelus, resguardados del gélido viento. Una parada cortita para no quedarnos demasiado fríos.

Repuestas las fuerzas, continuamos al encuentro de la fuente de la Fuenfría, donde paramos a hacernos la foto de grupo. Una buena decisión, ya que cuando llegamos al puerto de la Fuenfría, no paramos para evitar el viento que, aquí sí, soplaba con ganas.

Continuamos por la Carretera de la República, para enseguida desviarnos por una senda que sube hacia el Collado Ventoso y que lo bordea paralela a la carretera. Una trocha muy entretenida, más atractiva que la carretera y sin perder tanta cota. Menos mal que nuestros guías se la conocían bien porque nadie había pisado el camino, abundante nieve virgen entre pinitos sólo para nosotros.

A buen paso alcanzamos el Collado Ventoso que, a pesar de su nombre, esta vez no hacía honor a su nombre. Estaba precioso, parecía una postal nórdica.

Paramos un buen rato para inmortalizar el momento y esperar a los más rezagados. Nos hicimos muchas fotos junto a los grandes pinos cargados de nieve, disfrutando de un rato muy agradable, mientras nos reagrupábamos.

Los mojones delimitadores de Segovia con Madrid y un árbol seco caído adorna la planicie que pone fin al macizo de Siete Picos por su lado occidental.

Para amenizar la espera, nos hicimos una divertida foto justo en el límite, los segovianos del lado segoviano y el resto del lado madrileño. Por mucho que empujamos, no conseguimos mover el hito, que parece estar inclinado hacia el lado madrileño. Lo intentaremos la próxima vez.

En lugar de descender por el Camino Schmid, por donde sí volvieron José María y JL Molero, Antonio decidió volver por la senda llamada Umbría de Siete Picos, que conecta con la pista de esquí de fondo, que discurre por la ladera de Siete Picos a pocos metros por encima del Camino Schmid.

En alargada hilera seguimos las huellas que dejaban en la nieve Paco Nieto y a Ángel que se había colocado a la cabeza para intentar no perder el sendero, marcado con puntos azules, pero muy difícil de seguir por la gran cantidad de nieve que lo tapaba por completo.

Con no poco esfuerzo fuimos superando varias pedreras, lanchares y angostos pasos entre retorcidos pinos que hablan por sí solos de los penosos inviernos que soportan.

La travesía parecía alargarse en el tiempo, por lo que Antonio dio la orden de parar a comer, aprovechando unas rocas, nos acomodamos como pudimos para dar cuenta de los congelados bocadillos, tal como la convocatoria decía.

Reanudada la marcha, la pareja de guías, ayudados por el OruxMaps, buscaron la supuesta senda, que se nos había quedado algo más arriba de la parada. Una vez hallada, fuimos siguiendo los puntos azules que daban idea de por dónde iría la senda, que con tanta nieve no era nada evidente.

Algunos íbamos acordándonos del famoso argentino que se fue a Canadá, ya que nuestros deseos de pisar nieve a estas alturas del camino estaban más que cumplidos y por momentos superados. ¡De año en año se me olvida lo que cuesta caminar con nieve!

Alcanzamos el arroyo del Telégrafo, que cruzamos despacio y siempre con ayuda de unos a otros, punto en el que la senda va mejorando progresivamente hasta dar con la pista de esquí de fondo, marcada con huellas del paso reciente de esquiadores.

Aquí ya sí empezamos a cruzarnos con algunos grupos de personas que, avanzado el día, habían decidido como nosotros disfrutar de la nieve.

En agradable descenso, conectamos con el inicio del Camino Schmid, tras cruzar la pista de esquí El Bosque. Nos quitamos los pinchos aprovechando un banco del camino.

Nos esperaban José María y José Luis, que habían vuelto felices y contentos por el Camino Schmid, que con nieve se les había hecho hasta corto.

Juntos descendimos por la carretera de los Cogorros hasta la Venta Dos Castillas, ahora con más niebla que esta mañana, donde celebramos la finalización de la ruta con las consabidas cervezas, pero también esta vez con caldos y cafés para entrar en calor.

Por tan estupendo día de nieve, que ya pensábamos no íbamos a poder disfrutar este año, le concedo 4,5 sacarías a esta excursión.
Leonor Moliz