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miércoles, 9 de mayo de 2018

Excursión 403: El río Eresma por Armuña

FICHA TÉCNICA
Inicio: Añe
Final: 
Armuña
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  17,9 Km
Desnivel [+]: 319 m
Desnivel [--]: 288 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
En esta ocasión el Gmsma iba a mi pueblo, Armuña, y yo tenía mucho interés en que fuese una excursión muy bonita, especial, que quedara en el recuerdo de todos los senderomagos. Creo que lo conseguimos, yo pasé un día muy agradable y entrañable recorriendo lugares que me traen muchos y buenos recuerdos. Gracias al Boss, todo estuvo muy bien organizado.

Al comenzar la marcha en Añe, vimos que el día elegido fue un acierto, pues el campo  nos recibió con todos los colores y olores desplegados. Hasta el río Moros, que cruzamos nada mas empezar la marcha nos sorprendió con mucha agua (desde que se construyeron los Ángeles de San Rafael, el caudal del río ha bajado considerablemente). Nada mas pasar el puente sobre el Río Moros nos adentramos en el Soto de Añe, donde nos maravillamos con un bosque de fresnos  de los más importantes de Europa. Vimos además que el Soto es el lugar donde los ganaderos llevan sus rebaños de ovejas en primavera y verano.

Proseguimos la marcha por nuestra senda que a la derecha tenia la Fresneda y a la izquierda el Pinar, donde observamos que la mayoría de los pinos tenían incisiones (picas) de las que se obtiene resina, aunque los del lugar la llamamos miera.

En España la especie más utilizada para la obtención de resina ha sido el pino resinero. Cuando los troncos tienen un diámetro de 30 cm, lo que tiene lugar cuando superan los 50 años de edad, se puede iniciar el resinado. A mediados de marzo se inician las labores, que consiste en hacer unas incisiones en el tronco. Esta herida provoca la supuración de la resina, que fluye por la incisión y resbala por el tronco en donde es recogida en un recipiente, el pote, que se vacía cada 15-20 días.

Las incisiones, también llamadas picas, se inician por la parte baja del tronco y cada año se extienden hacia arriba. A los cinco años el resinero da por agotada esa cara del tronco e inicia nuevas incisiones en otra parte del tronco. Así procede sucesivamente hasta que el tronco queda rodeado por cinco surcos. En este momento se da por terminado el aprovechamiento resinero del árbol. Los árboles son productivos entre 25 y 50 años, por lo que tienen una vida  en torno a 100 años.

El Ayuntamiento de Armuña tiene actualmente unos 20.000 pinos, cuya explotación cede a los resineros por 0,50€  pino/año.

Hoy en día la resina se utiliza para, adhesivos, tintas, barnices, esmaltes, pinturas, impermeabilizantes, productos de limpieza, bebidas, goma de mascar, productos para el control de plagas, aguarrás, disolventes, fragancias. También se utiliza en la industria farmacéutica para medicamentos anti-ulcerosos y  antibacterianos. En los últimos años se le han descubierto aplicaciones antivirales, anticancerosas e incluso para el tratamiento del SIDA.

Las provincias con mayor producción de resina son Segovia, Ávila y Soria. En los años 80 la actividad resinera se fue reduciendo hasta ser meramente testimonial. Todos los resineros que había en el pueblo desaparecieron. Sin embargo, a partir de 2010 hay un renacer de la actividad como consecuencia del incremento de los precios de la miera y el incremento del mercado de productos ecológicos y sostenibles.

Continuando con la excursión, inmediatamente llegamos a la desembocadura del Río Moros en el Río Eresma y al Molino de Hornos, cuya reparación del tejado ha permitido que no se derrumbe. A partir de aquí aceleramos el paso, alcanzando casi velocidad de crucero, y a las 12:00 en punto, paramos en el Puente de Hierro, para nuestro irrenunciable  Angelus.

El Puente de Hierro está en la Vía Verde del valle del Eresma, que ha recuperado el trazado del ferrocarril Segovia-Medina del Campo, que estuvo en activo durante más de 100 años, hasta los años 80. El itinerario rehabilitado transita desde Segovia hasta Olmedo, dividido en tres etapas de longitud muy similar, contando en total con 73 kilómetros para disfrutar en bicicleta.

Después del bocadillo, tras andar unos metros por la Vía Verde, y después de pasar por los Casares, antigua villa romana totalmente tapada por tierra para evitar espolios. Antonio cogió allí su coche para ir a recoger los cochinillos que teníamos previsto comer al final del recorrido. En el último momento deciden acompañarle dos de las personas más serias  del grupo para traer más comida y bebida, uno es músico y el otro concejal. Volver, volvieron, no diremos cómo ni cuándo.

El resto del grupo nos desviamos de la Vía Verde para acercarnos a ver el Molino de Caldillas, actualmente en ruinas, pero que de niño recuerdo ir con mi padre a moler trigo. El agua que movía el molino no era el del río Eresma, como podría pensarse, sino de un manantial que nace 50 metros más arriba, que además de abastecer de agua a Armuña y a Carbonero, suelta tanta agua que entonces permitía  incluso mover el molino.

Tras cruzar el arroyo, iniciamos el tramo final por el Duermo, antes de llegar a  la Ermita de Tormejón, por un agradable paseo, rodeados de chopos y pinos. Esta vez cruzamos el arroyo de Tormejón sin problemas, sin embargo hace quince día no pudimos pasar debido al caudal que traía.

Batiendo todos los récords, llegamos a la Ermita de Tormejón, el lugar mas emblemático de Armuña, tanto por el cerro donde se encuentra, un promontorio elevado sobre el terreno que le rodea y con cortes escarpados en algunas de sus caras;  como por lo que representa espiritualmente la ermita que alberga a la patrona del pueblo y es objeto de romerías. 

Sin embargo los cochinillos y sobre todo los transportistas de los mismos no tenían prisa por llegar. Decidimos, pues, ir a la Cueva del  Moro, donde al parecer ya en el Paleolítico  estuvo habitada.  La entrada estaba tan tapada por la vegetación que dudamos sobre su localización. Los más valientes, después de quitar con machete las zarzas, conseguimos entrar y andar unos cuantos metros por la misma.

Tras el esfuerzo decidimos ir al arroyo a refrescarnos y la Virgen de Tormejón obró un  milagro más y aparecieron en el arroyo  unas ansiadas cervezas. Muy agradecidos procedimos a beberlas, mientras nos apenábamos del resto, que no quiso venir.

Después de subir de nuevo a la ermita, vimos que había venido a vernos  Ángel V. el cual además de con su presencia nos obsequio con unas bonitas fotografías, que al día siguiente aparecieron en el programa del tiempo de TVE. Todo el pueblo está alborotado con este tema. Hasta le ha salido familia a Ángel.

A todo esto los cochinillos sin aparecer!!! Por lo que el grupo de Coros y Danzas del Gmsma nos obsequió, para hacer tiempo, con una Salve Rociera y una Jota Segoviana.

Cuando por fin aparecieron los cochinillos, con unos transportistas muy contentos,  se produjo una aglomeración en torno a la comida, que fue visto y no visto. Marcelo y yo que nos entretuvimos abriendo la puerta de la ermita,  nos tuvimos que conformar con unos huesecillos de cochinillo. Naturalmente la empanada ni la vimos.

Tras de la comida, después de retozar por la hierba, hubo  visita guiada a la ermita y después de ver el presbítero, las pinturas murales, la tribuna, incluso la cocina, analizamos detenidamente los capiteles que hay en la entrada, produciéndose un importante debate sobre las figuras que representaban. Unos defendíamos que era un macho cabrío fecundando a una hembra, y los más expertos que se trataba de una sirena mirando de frente. El debate terminó con una demostración práctica de Antonio y Rosa, que a mí me convenció. Al día de hoy el debate sigue en las redes sociales.

Finalmente emprendimos la marcha de casi tres kilómetros hasta Armuña, donde  compramos queso ecológico, paseamos por el pueblo y terminamos en la plaza del pueblo tomando unos refrescos.

Por la marcha, por el día tan estupendo, por los cochinillos, por los molinos, por la cueva del Moro, por la ermita de Tormejon,  por la sirena o el macho cabrío, no tengo más remedio que dar una puntuación de 5+++ sicarias.
Marcos Herrero

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS

domingo, 6 de diciembre de 2015

Excursión 269a: Camino Majariego de Santiago. Etapa 5. Añe - Nava de la Asunción

FICHA TÉCNICA
Inicio: Añe
Final: Nava de la Asunción
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  24,6 Km
Desnivel [+]: 189 m
Desnivel [--]: 265 m
Tipo: Sóloida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No

Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 2

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Otra vez han pasado más de dos años desde mis últimos pasos por el Camino. Pero al fin conseguí encontrar tiempo. A esta 5ª etapa, ninguno de los compañeros de senderismo, ni siquiera los segovianos,  podía acompañarme, aunque esta vez Ana sí que pudo hacerlo.

Así que ella y yo solos nos desplazamos hasta Añe, donde había concluido la 4ª etapa. A las 10’30 nos pusimos en marcha por sus calles bajando por un cómodo andadero en busca de la carretera de Armuña.

Por ella y tras cruzar sobre el río Moros caminamos unos dos kilómetros hasta encontrar, bien señalizado, un desvío a la izquierda. Lo tomamos y por un camino agrícola, entre campos de cereales, nos dirigimos directamente a Pinilla-Ambroz.

El paisaje era un tanto monótono y árido, sobre todo en esta época del año en que los campos están completamente secos. Sin nada que reseñar llegamos a Pinilla- Ambroz a las 11’45 donde, cerca de su iglesia,  hicimos, unos minutos después, una paradita para, con agua, galletas y fruta, reponer las energías gastadas en esos primeros 5’950 km.

A las 12’05 retomamos el camino y tras una pequeña loma divisamos ya a lo lejos el pueblo de Santa María la Real de Nieva. El día era espléndido, soleado y no muy caluroso lo que era de agradecer pues el Camino seguía discurriendo por campos de labor. Unas veces más anchos y otras más estrechos, los caminos entre parcelas están muy bien indicados y siempre encontrábamos flechas amarillas que indican la dirección a seguir.

Cruzamos sobre las vías del AVE para entrar en Santa María la Real a las 13’10, habiendo  recorrido ya 11’400 km.

Llegamos hasta su plaza Mayor y, dado que era aún pronto para comer, aprovechamos para ver el ayuntamiento y la iglesia con su monumental portada que, junto con el claustro, son Monumento Nacional desde 1920.

En el bar Tangolio, en los soportales del Ayuntamiento, comimos y descansamos un ratito para, a las 14’00, ponernos de nuevo en marcha.

Pasamos ante la plaza de toros, construida en 1848 totalmente de pizarra y nos dispusimos a recorrer los escasos 2 kilómetros que nos separaban de Nieva.

La pista de tierra discurre paralela a la carretera y desde ella pudimos ver: a la izquierda el pueblo y su iglesia y a la derecha las bodegas de vino de Nieva (D:O: Rueda).

No entramos en el pueblo sino que continuamos por la pista que a la salida del mismo y tras cruzar el seco arroyo Balisa cambia de lado y va por la derecha de la carretera.

Llevamos 15’800 km. caminados y, por fin entramos en los pinares, donde hay un área recreativa con una fuente de agua fresca,  agradeciendo el drástico cambio de paisaje. Es una delicia andar ahora entre la sombra de los pinos. Aunque no es la época de que los pinos rezumen resina, se ve que este pinar está muy dedicado y desde hace mucho tiempo a la explotación resinera.

En medio del pinar nos encontramos con que unos peregrinos que nos preceden han escrito con palitos en el suelo la fecha de hoy junto a un banco en el que descansamos unos minutos (de 15’15 a 15’25). Llevábamos ya 18’800 km. en nuestras piernas.

Permitirme que ahora vuelva sobre el tema de los mojones que ya mencioné en la crónica de la 4ª etapa.

No sé por qué razón no existen mojones cada kilómetro y los que hay, que no son muchos, no reflejan las distancias reales recorridas. Además sólo quedan los que terminan en siete. Espero que alguna vez me entere de las causas.

De cualquier forma cada vez que se encuentra uno es un empujón moral que recibe el peregrino.

Terminada esta digresión retomo la narración de la etapa. Seguimos caminando por los pinares hasta que nos cerró el paso una valla que protegía una cantera, seguramente creada para las obras del AVE.

Esto nos obligó a desviarnos a la derecha y rodearla dejándola a nuestra derecha.

Cuando terminó la valla no encontrábamos ninguna flecha amarilla de las que no habíamos andado faltos en toda la etapa. Recordé que unos metros antes nos habíamos cruzado con un jinete cabalgando a nuestra derecha e hice una descubierta encontrándome, ¡oh sorpresa!, con una pista recta y muy bien compactada. Era la vía verde del valle del Eresma. En la cuarta etapa ya habíamos recorrido unos kilómetros por ella aunque entonces se encontraba en obras.

Aprovecha la plataforma del antiguo ferrocarril Segovia-Medina del Campo que dejó de prestar servicio en 1993, se desmanteló completamente en 2007 y ha sido ahora transformado en esta vía verde del valle del Eresma. Eran las 16’15 y mi GPS indicaba que iba en dirección recta hacia nuestro destino así que, sin buscar más, comenzamos a andar por ella. Llevábamos 22’200 km. y nos quedaban algo más de 3’500 km.

La vía verde era cómoda de andar y en sus primeros metros seguía estando dentro del pinar dejándonos ver al fondo de la larguísima recta las casas de Nava de la Asunción. Sin embargo llegó un momento en que se acabó el pinar y salimos de nuevo a pleno sol. 

A todo esto no vimos ya ninguna flecha amarilla lo que nos indicaba que la alternativa con ser más directa no era en realidad el Camino. Claro que antes por donde nosotros andábamos estaban las vías del tren. Un km antes de llegar a Nava nos desviamos a la izquierda para acceder más directamente a nuestra meta.

Entramos en Nava de la Asunción por la calle Segovia, cruzamos la calle Camino de Santiago (que nos dio una pista de por donde antaño entraban los peregrinos) y llegamos al parquecito al otro lado del cual se encontraba el hotel donde íbamos a pasar la noche. ¡Estupendo esto de llegar directamente al “albergue”!.

Ana y yo cansados pero contentísimos de haber concluido la etapa nos hicimos la última foto del día. Eran las 17’10.

Habíamos empleado 6 horas y 40 minutos en recorrer unos 25 kilómetros. De ellas, 5 horas y 35 minutos fueron de andadura.

Ducha, reposo, cena y alojamiento en el hotel con la satisfacción de estar un poco más cerca de Santiago.

Hasta la sexta etapa, calificamos esta excursión con 4,5 sicarias.
José María

miércoles, 9 de octubre de 2013

Excursión 158: Camino Majariego de Santiago. Etapa 4. Segovia - Añe

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia
Final: Añe
Tiempo: 6 horas
Distancia:  24,1 Km
Desnivel [+]: 211 m
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Cuando, dentro de unos años, Paco Nieto haya creado una nueva pestaña de efemérides en nuestro blog, estoy seguro de que el 9 de octubre de 2013 será una fecha especialmente destacada: Será recordada y posiblemente celebrada como el “día de Los Cochinillos”.

Seguro que también nos acordaremos de que el evento se desarrolló en casa de Marcos e Isabel, cuyo corazón es mayor que toda Armuña, lo cual no es poco, ya que en este día no hubo otro lugar tan grande.

Eran cuatro los ejemplares que llegaron despanzurrados en sendas cazuelas de barro de gran tamaño, con su piel expuesta, pincelada con tonalidades doradas arrebatadas al horno del panadero, con su abundante jugo aún crepitando, con su olorcillo tentador.

Teníamos hambre, sí, pero no podíamos dejar de contemplar la estampa de los cuatro tostones en sus cazuelas ocupando toda una mesa en el patio.

En estas que va Marcos y se nos arranca con una “bendición de la mesa” digna del Cándido de los mejores tiempos.

Todo ello seguido del troceado de los cochinillos a lo largo del espinazo con el canto de un plato, que luego estampó en el suelo, siguiendo la tradición. 

¡Memorable! ¡Y eso que estaba malito y desganado, el pobre!

A continuación, ya fue la fruición, el trasiego de platos con sus raciones correspondientes hacia las posiciones de los más de 30 comensales que nos agrupábamos en dos largas mesas bajo el porche,.

Enseguida vino el yantar más o menos desaforado según el comedimiento de cada cual, las loas a los cochinillos entre dentellada y trago de vino... Salvo Marcos, que ingería quedamente un puré de zanahorias acompañado de un Acuarius de limón. ¡Qué injusto es a veces el destino!

Las fuentes de ensalada dispuestas previamente en las mesas sirvieron para aligerar los estómagos ya saciados y dar paso a las pastas, chocolates y bollería, que se fueron consumiendo al ritmo en que se iba haciendo el café.

Hubo tertulia, mientras pasaban de mano en mano algunas botellas de licor. Incluso se brindó con “champán”.

Luego se siguió animando el ambiente: Los más bailongos se lanzaron al ruedo y con gran habilidad se marcaron unos pases muy bien medidos. Como las mujeres eran escasas y además bailaban bien, fue muy disputada su compañía.

Después ya fue el acabose: Me acuerdo de oír a mi alrededor peticiones cada vez más insistentes para “el niño de las monjas”.

Estaba yo preguntándome quién de nosotros tendría tal apelativo, cuando Joaquín sale a escena y dice que va a cantar.

Pensé yo: Ya está, Joaquín es “el niño de las monjas”, pero ¿por qué? , no entendía nada.

Pronto salí de dudas: ¡Vaya interpretación! y ¡Vaya coro!

Todos los asistentes acompañaban a Joaquín siguiendo sus gestos y entonando el estribillo con devoción; incluso yo me sumé arrobado a los cantos grupales, casi diría tribales.

Era de admirar como Joaquín expresaba todos los matices de la copla con verdadera maestría. Ya estaba clara la conclusión: Joaquín, cantador de coplas; “El niño de las monjas”, el himno del GMSMA.

Ante tal muestra de arte, nuestro showman Fernando no se pudo resistir y pidió cantar su “Vivir sin tí”; primero lo hizo en playback, pero enseguida se animó a cantarlo de verdad.

Le quedó bien, pero claro, echaba de menos su saxofón, así que salió raudo a por él y volvió para ofrecernos varias piezas a cual más sentida. 

¡Ojo con Fernando, qué las embelesa!. Habrá que convencer a su mujer de que le acompañe, ya que, según dice él, le sujeta algo.

¿Qué decir de lo que sucedió después? Nuestro polifacético José María se nos reveló como un declamador sublime. Nos recitó una composición de José Larralde: “Cosas que pasan”. Más que recitarlo, lo sentía, lo vivía, era él el poeta y era él el protagonista del poema. Yo me lo creí tanto que cuando acabó me extrañó encontrarme en Armuña en lugar de en La Pampa. Tras unos instantes de pasmo y silencio, la ovación que recibió fue atronadora y no hubiera acabado aún si correspondiera a sus merecimientos.

Aún quedaba por escuchar a Antonio Villaverde, precedido por una introducción de Paco Cantos, en una interpretación épica de nuestra convivencia digna del mejor orador griego. ¡Qué gran cronista se está perdiendo el GMSMA!

A mí me comprometió Fernando y no tuve más remedió que salir del paso contando el único chiste de que me acordaba en ese momento, que para descrédito mío acababa de contar a algunos por el camino (menos mal que habían sido pocos).

Ya totalmente saciados de arte, de conversación y de compañía, fuimos retirándonos poco a poco, impregnados de las esencias de la amistad.

¡Coño! ¡Casi se me olvida! Qué habíamos estado andando por la campiña segoviana, por los caminos que surcan los campos de cereal, ya sólo mostrando los rastrojos y oliendo a granja (para decirlo suavemente), por entre los pinos, que vuelven a sangrar su resina como antaño, por la antigua vía de tren entre Segovia y Medina del Campo, convertida en vía verde.

Que estuvimos en Segovia, en la confluencia entre el río Eresma y el Clamores, que contemplamos la ciudad desde lo alto de Zamarramala, camino de Valseca, qué pasamos por Los Huertos donde hicimos un alto, qué descubrimos una ermita románica construida sobre una antigua villa romana.

¡Qué hicimos parte del camino de Santiago! Hay que decir principalmente que todo esto lo hicieron José María y Carlos, 24 Km. entre Segovia y Añe; los demás sólo hicimos a pie el tramo entre Valseca y Añe, mucho más llevadero.

Se nota que me voy haciendo mayor porque no puedo evitar mi deriva gastronómica. Si sumamos a esto que en esta ocasión era inevitable la admiración artística, esto no va a parecer propio de un grupo de senderismo.

Para evitarlo, ya sabéis lo que hay que hacer: Las próximas veces, bocadillo montañero.

Sicarias, sicarias... Va a haber que inventar una unidad mayor, como en el mus, que se puede contar por amarracos. Bueno... 5 sicarias y ¡Olé!
Melchor

Un día mágico que quedará escrito en letras de oro en los anales del GMSMA. Todo gracias a la generosa invitación de Marcos e Isabel a comer cochinillo asado al estilo segoviano en su casa de Armuña.

Hoy, hablaremos poco de la excursión. Ha sido una marcha con la exigencia justa para hacer honor a nuestro prestigio. Lo realmente importante era sentarnos todos alrededor de una buena mesa y pasarlo muy bien y se consiguió con matrícula de honor.

Marcos, el “Cándido de Armuña”, partió los cochinillos con un plato después de realizar todo el ritual a la vieja usanza y como mandan los cánones, luego lo tiró al suelo con mucho arte. Todos nos chupamos los dedos.

A continuación, una sobremesa entrañable con cante y baile donde no faltó el himno del GMSMA “El Niño de las Monjas” cantado por Joaquín, ¡a capela!  (Muy a la altura de esta otra gran artista, La Niña de la Puebla).

Fernando nos regaló otro recital con su saxófono y entre risas y anécdotas de viejo “rockero” (en este caso de jazz), nos recordó que había mucha gente en estos momentos en España que lo está pasando muy mal.

José María salió al ruedo y nos dejó a todos con la boca abierta con una historia en versos magistralmente recitada (Yo no sabía que tenía como vecino a un gran actor!!!).

Antonio Villaverde y Melchor también amenizaron el evento con historias mitológicas y humorísticas. También hubo un reconocimiento a la grandiosa labor de Paco Nieto y su Blog que nos ha lanzado a la fama nacional e internacional (A fecha de hoy, 19.714 visitas, ¡una pasada!).

También fue homenajeado Melchor, nuestro nuevo cronista recién fichado, que plasma como nadie la esencia de cada excursión. Varios senderomagos expresaron en los brindis sus sentimientos por esta gran familia que formamos el GMSMA.

Y por supuesto, todos manifestamos nuestra gratitud  a nuestro gran leader Antonio con una gran ovación pues sin él, el GMSMA no existiría. Él es el alma del grupo.

Para cerrar el acto, Marcos e Isabel nos dieron las gracias por acudir a su invitación cuando éramos todos nosotros los que estábamos emocionados por la generosidad y cariño que nos regalaron.

A mi primo Marcelo, cuyo bautizo de senderista ha sido hoy, le diré que se lo piense bien eso de  jubilarse pues ya ha visto lo duro que es la vida de un senderomago… pero haga lo que haga, que sepa que tendrá que seguir proveyéndonos del buen vino de Rioja.

Gracias de nuevo a Marcos e Isabel por su hospitalidad y a todos por lo buena gente que sois.
Antolín

Día inolvidable. Felicitaciones y agradecimientos a estos anfitriones de lujo, por sus desvelos y atenciones, gran excursión, magnífica casa y porche, marco propicio para una singular y excelente comida, y sobre todo cariño, mucho cariño con los miembros del grupo.

También gracias a las colaboradoras en la preparación y a todos los protagonistas activos en el sorprendente ambiente creado en la sobremesa, momento especial, emotivo, mágico. Creo que va a quedar grabado con fuerza en el recuerdo de este grupo de senderistas.
José Luis Hergueta

Gracias a todos por éste gran día. A Marcos y familia por su hospitalidad y generosidad. A José María por su extraordinaria representación, digna de un gran actor. A Melchor por las risas que nos ha brindado con la morenaza y los leones, regadas con el gran vino que hemos degustado.

A Antonio Villaverde por sus relatos mitológicos. A Fernando por sus aportaciones "saxoales" y sus historias amorosas. A Joaquín por el niño de los curas. Y a los demás por vuestra compañía.
Manuel

MI ENHORABUENA Y MIL GRACIAS A LOS ANFITRIONES ISABEL Y MARCOS,  A ANTOLIN AND FAMILY POR LA LOGÍSTICA Y LA  AYUDAS EN COCINA.

Menciones especiales para los senderomagos Mágicos, cantantes, poetas, narradores Mitológicos, organizadores varios, Blogueros, montañeros puros, ballet de coros y danzas de Segovia, parejas de baile de estilos múltiples, conductores, maestro cortador de cochinos, espectadores varios y sobre todo a los comensales por los bien mandaos y educados al dejar la vajilla tan limpia.

Caminante acompañante del poeta, que esta mañana han hecho camino al andar, exactamente el tramo "estación de ferrocarril Segovia  a .... casa rural de Isabel y Marcos.
MUCHAS GRACIAS A TODOS
Carlos G.

En primer lugar agradecer a Marcos la invitación a los cochinillos, que estaban deliciosos, a su mujer y a las de Antolin y Marcelo la preparación de la comida.

Ya decían en la calurosa velada que habría que seguir haciendo excursiones por esa zona segoviana tan bien surtida.
Antonio

También me sumo al agradecimiento general a Isabel y Marcos por haber permitido que está tropa formada por tropecientosmil sendero magos invadiera su magnifica casa y nos tratara de esa forma tan amable y cariñosa. Salió todo perfecto: el aperitivo, la comida (los cochinillos estaban sensacionales), el vino, la sobremesa (con el recital de música, poesía, chistes y cuentos), el baile... todo, todo.

Esta mañana viendo las fotos en las que sale Marcos partiendo los cochinillos (que en paz estén) con el plato, se me caía la baba. ¿Es esto normal o es fruto de la edad? pregunto.
Gracias, gracias, gracias.
Un abrazo.
Joaquín

Para que no os hagáis ilusiones, indicaros que por deferencia a José María y Carlos he puesto la ruta que ellos dos realizaron, Segovia - Añe, de 24,1 Km, pero a efectos estadísticos el resto tendremos sólo los indicados en el perfil que envió Juan, de Valseca - Añe, de 12,9 km, que son los que contabilizará José María.

Me uno a los agradecimientos hacia Marcos e Isabel por abrirnos de par en par su casa, por su generosidad y hospitalidad, así como a todos los que ayudaron a que este encuentro fuese muy, muy especial, fiel reflejo del grado de crisol que el grupo ha conseguido, en el que, como comenté, cada hormiga o abejita ayuda desinteresadamente al bien común de todos, en función de sus capacidades o habilidades, descubriendo gratamente en cada excursión facetas ocultas de cada uno de nosotros.
Paco Nieto