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jueves, 9 de mayo de 2024

Excursión 777: Parque Nacional de Theth. El Búnker de Okol. Albania

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque Nacional de Theth
Final: Parque Nacional de Theth
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 7,6 Km 
Desnivel [+]: 171 m 
Desnivel [--]: 171 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 11+15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy en la excursión de la mañana a El Ojo Azul cumplí mi excursión número 25 con el GMSMA. El jefe Antonio al felicitarme me dijo “Muy bien, pero si quieres la estrellita verde tienes que hacer la crónica de la siguiente excursión”. A pesar de mis protestas no le convencí y aquí me tenéis poniéndome a ello.

Para esta tarde nuestras dos guías Bea y Elda propusieron dos actividades distintas: Elda se llevó a unos cuantos a ver y oír la historia de la Torre Prisión (Kulla) mientras que otros nos fuimos con Bea a realizar esta excursión por los alrededores de Theth.

Así que salimos diez caminantes más nuestra guía desde la puerta misma de nuestro hotel en Theth. Al poco rato Paz vio que la excursión no iba a ser un suave paseo y se dio la vuelta convirtiéndose en lo que estos chicos llaman “estrella fugaz”. Avanzábamos por una ruta sacada de Wikiloc por encima de piedras arrastradas por los glaciares; incluso una enorme que tuvimos que rodear.

Cruzamos el arroyo Shehu por un puente y en paralelo al río Theth, llegamos hasta una cruz y un búnker dejando a nuestra izquierda el pueblo de Okol. Amenazaba lluvia, pero solamente nos cayeron cuatro gotas y ni siquiera tuvimos que abrir los paraguas.

En el búnker y la cruz nos hicimos todas las fotos de rigor y también la foto de grupo. Eran espectaculares las vistas de las enormes montañas que forman ese circo glaciar.

Para volver elegimos otro camino que pasaba por Okol, en el que hubo mucha diversión, abriendo y cerrando vallas, caminando campo a través que creo que se dice a lo GMSMA según los fotoreportajes de mi marido.

Subimos vallas, bajamos vallas, cruzamos puentes que en otras circunstancias no hubiéramos cruzado porque tenían aspecto de irse a caer en cualquier momento e incluso improvisamos alguno para vadear los ríos.

Tomamos un camino que usan los rebaños y los burros y que era un verdadero lodazal. Pepa y yo nos quejamos muchísimo porque nuestras botas estaban acumulando barro que no se eliminará hasta que lleguemos a casa. Y menos mal que no hubo caídas porque hubiera sido un rebozado total. Eso sí las hojas nos tapaban por la derecha, por la izquierda y por arriba; había que agacharse ¡y eso que yo soy pequeñita! ¡Una preciosidad!

Muy bonito también ver las coladas blancas tendidas al sol como en los pueblos españoles y en algún prado preciosas ovejas con preciosos corderitos que comían hierba, pero avanzando de rodillas cosa en la que yo nunca había reparado. ¡Qué curioso!

Así llegamos a un puente sobre el río Theth y volvimos por la misma pista que habíamos llevado al ir.

En resumen, una excursión muy bonita, muy divertida con muchas risas y muy buen rollo a la que califico con cuatro puntos sobre cinco.
Ana M. Beltrán

Excursión 776: Parque Nacional de Theth. El Ojo Azul. Albania

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque Nacional de Theth 
Final: Parque Nacional de Theth
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 5,2 Km 
Desnivel [+]: 336 m 
Desnivel [--]: 336 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 19+16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
El cuarto día de nuestro recorrido por Albania, llegamos al Parque Nacional de Theth, que toma su nombre del río Theth, que lo atraviesa. El parque forma parte de los Alpes Dináricos.

Allí, nos alojamos en el pueblo de Theth, que antiguamente contaba con unas doscientas casas que años atrás fueron abandonadas y que actualmente se están reconstruyendo o se están concediendo licencias para construir nuevas, donde se encontraban las antiguas.

Cuando llegamos al Parque, considerando la previsión meteorológica, que anunciaba lluvia, nuestras guías, Bea y Elda, sugirieron dividir la ruta prevista para el día siguiente en dos partes, de manera que un día se realizó una parte de la misma, hasta la cascada de Grunas y, el siguiente, que estaba previsto en el programa realizar la ruta completa, realizamos la mitad restante hasta el Ojo Azul (Blue Eye) de Theth, ello a fin de evitar mojarnos o hacerlo lo mínimo posible. Todos accedimos.

De esta forma el quinto día de nuestra estancia en Albania, realizamos la ruta que nos llevó al Ojo azul, con una distancia de unos 5 kilómetros y unos 300 metros de desnivel.

Como decía, la previsión era de sol y nubes a primera hora de la mañana y a partir de las 12,00 horas, lluvia intensa e ininterrumpida. Llovió toda la noche y cuando nos levantamos y fuimos a desayunar, llovía con ganas, los senderomagos, nos pusimos en lo peor y nos pertrechamos de impermeables, capas y paraguas; cuando salimos del pueblo, seguía lloviendo, pero milagrosamente cuando llegamos al inicio de la ruta y bajamos de los vehículos, había parado la lluvia y pudimos disfrutar durante todo el día, de buena temperatura y ambiente despejado. Tenemos que dar las gracias a Antonio, que según he podido saber, había comprado a San Pedro, la jornada despejada y con muy buena temperatura, para nuestro disfrute.

A la hora prevista, salimos del pueblo de Theth, cuatro en Jeep y el resto en una furgoneta, dispuestos a realizar la ruta del Ojo Azul.

Desde el pueblo, seguimos la carretera paralela al curso del río hasta encontrar una señal que nos indicó que debíamos cruzarlo para llegar al Ojo Azul. Si siguiéramos recto el camino nos llevaría hasta la cascada de Grunas, precioso lugar de Theth, donde estuvimos ayer.

El paisaje que se observa desde la furgoneta en la que viajo es imponente, las altas montañas, cubiertas de bruma nos rodean y el río que discurre paralelo a la carretera lo hace con fuerza y velocidad. En la carretera adelantamos a pequeños grupos de senderistas que caminando, se dirigen al inicio de sus respectivas rutas.

Desde la furgoneta pudimos observar un rio de piedra formado por acumulaciones de rocas de distinto tamaño, que al parecer ocupa el antiguo cauce de un río, producto de la erosión y las glaciaciones.

Pasados unos pocos minutos descendimos de los vehículos cerca de la llamada Casa del Abuelo donde existe un restaurante, en el pueblo de Nderlysaj, cerca del puente que cruza el río Salah.

El rio Salah, es el río Thettc, denominado en ese tramo Salah, por los pobladores de la zona.

En este punto, iniciamos la ruta, si bien previo a su comienzo, nuestra guía, Elda, nos dio instrucciones muy concretas para que no fuéramos solos por la ruta, ante el temor de que alguno se perdiera.

Comenzamos la caminata y atravesamos el río por el puente de madera existente en el lugar y ante nuestros ojos aparece una gran piscina natural de colores intensamente verdes y azules. Junto a ella un sendero se interna entre las montañas que nos dirige a la cascada Blue Eye (Syri i Kalter en albanés). Sus aguas tienen la apariencia de estar muy frías.

El paisaje en este punto es peculiar, ya que los Balcanes se alzan grandiosos, nevados en sus cumbres y en algunos puntos la bruma llega hasta media montaña.

El sendero de piedra por el que avanzamos en ligera subida, es atravesado cada poco por regueros de agua, sorprendentemente transparentes, hasta llegar a otro puente de madera, que cruzamos para seguir caminando por el sendero.

Seguimos ascendiendo por el sendero de piedra y a nuestra margen izquierda, discurre el río Salah, caudaloso y con fuerza, formando pequeñas cascadas en las piedras y obstáculos que encuentra en su camino, hasta llegar a un remanso en el río, que forma unas piscinas naturales, donde al parecer en verano, se bañan turistas y locales y, desde donde se pueden observar las grandes montañas albanesas.

El lugar es de una gran belleza y la lluvia que cayó durante la noche y la mañana, forma sobre las hojas de las plantas pequeñas gotas, que brillan como piedras preciosas, bajo la luz del sol.

Continuamos nuestra caminata y, como bien dijo algún senderemago, el paisaje es tan bonito hacia adelante como hacia atrás. Hacia atrás podemos observar los magníficos Alpes Albaneses, cubiertos de nubes en sus cimas y hacia adelante, caminamos entre hayas de hojas minúsculas y, en ese punto pudimos observar una pequeña cascada.

Tras una ligera bajada, llegamos a un puente de madera, por el que atravesamos el río Salah, que en este lugar discurre tan transparente que las piedras del fondo se ven perfectamente y el color del río abarca toda la gama de azules, dando la impresión de estar ante un espejo.

El grupo de senderistas, que hasta ahora no ha sufrido percance alguno y que se mantiene unido, llegamos a un puente construido con tablones, por el que accedemos a un remanso del río.

Este remanso alimentado por una cascada es de aguas trasparentes y azules. En el lugar se encuentran senderistas de otros grupos, algunos a pesar del fresco de la mañana se están bañando.

Nuestro grupo, después de admirar la belleza del lugar y hacer fotografías, aprovechamos para tomar el ángelus y como no podía ser de otra forma, nuestras compañeras Pepa y Mariola no dudaron en darse un estupendo baño.

La cascada que cae sobre el pozo del Ojo Azul, vierte las aguas que proceden del deshielo de las montañas. Los colores parecen imposibles, pero son reales. El Ojo Azul, es un manantial natural conocido por sus aguas increíblemente claras y vibrantes de color azul.

La fuente de agua se origina en una cueva subterránea y fluye hacia el exterior a través de un pequeño cañón de piedra caliza. El Ojo Azul es una pequeña piscina circular situada en un entorno pintoresco, rodeada de montañas y bosques, lo que contribuye a su atractivo como atracción natural

El paisaje circundante añade belleza, con exuberante vegetación y el terreno escarpado de los Alpes Albaneses. En el lugar, las piedras y los trocos de los árboles están cubiertos de musgo y en las rocas que sobresalen de las aguas del río han crecido pequeños jardines, con variedad de plantas de intensos verdes que parecen plantados a propósito por el hombre.

El Ojo Azul, además de ser una maravilla natural, tiene un significado cultural. Es un lugar donde tanto los lugareños como los visitantes pueden apreciar la belleza de los paisajes naturales de Albania.

Después de descansar y admirar el hermoso Ojo Azul, volvimos sin ninguna incidencia reseñable sobre nuestros pasos, hasta llegar al bar existente en el inicio de la ruta, donde, en su terraza, pudimos tomar unas cervezas y algún bocado.

En ese lugar, dimos por finalizada la excursión y fuimos recogidos por la furgoneta y el jeep, si bien, el conductor del jeep, al parecer dio algún pequeño sobresalto a los senderistas ocupantes del mismo, al bromear con ellos sobre las posibilidades técnicas del vehículo.

Estupenda excursión, buena ruta, perfectamente guiada y con muy buen tiempo. La compañía como siempre excelente, debiendo agradecer a Sol, su colaboración con esta cronista al fotografiar cada rincón por el que pasamos para que pudiera orientarme en el relato y a Fran, por el entrañable vídeo que hizo de la zona y que aunque sé que se añadirá al bloc del grupo, dejo aquí su enlace para quien quiera acceder, por lo que la jornada a mi parecer se merece 5 sacarías, bien ganadas.
Sagrario Martín Gil

miércoles, 9 de mayo de 2018

Excursión 403: El río Eresma por Armuña

FICHA TÉCNICA
Inicio: Añe
Final: 
Armuña
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  17,9 Km
Desnivel [+]: 319 m
Desnivel [--]: 288 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
En esta ocasión el Gmsma iba a mi pueblo, Armuña, y yo tenía mucho interés en que fuese una excursión muy bonita, especial, que quedara en el recuerdo de todos los senderomagos. Creo que lo conseguimos, yo pasé un día muy agradable y entrañable recorriendo lugares que me traen muchos y buenos recuerdos. Gracias al Boss, todo estuvo muy bien organizado.

Al comenzar la marcha en Añe, vimos que el día elegido fue un acierto, pues el campo  nos recibió con todos los colores y olores desplegados. Hasta el río Moros, que cruzamos nada mas empezar la marcha nos sorprendió con mucha agua (desde que se construyeron los Ángeles de San Rafael, el caudal del río ha bajado considerablemente). Nada mas pasar el puente sobre el Río Moros nos adentramos en el Soto de Añe, donde nos maravillamos con un bosque de fresnos  de los más importantes de Europa. Vimos además que el Soto es el lugar donde los ganaderos llevan sus rebaños de ovejas en primavera y verano.

Proseguimos la marcha por nuestra senda que a la derecha tenia la Fresneda y a la izquierda el Pinar, donde observamos que la mayoría de los pinos tenían incisiones (picas) de las que se obtiene resina, aunque los del lugar la llamamos miera.

En España la especie más utilizada para la obtención de resina ha sido el pino resinero. Cuando los troncos tienen un diámetro de 30 cm, lo que tiene lugar cuando superan los 50 años de edad, se puede iniciar el resinado. A mediados de marzo se inician las labores, que consiste en hacer unas incisiones en el tronco. Esta herida provoca la supuración de la resina, que fluye por la incisión y resbala por el tronco en donde es recogida en un recipiente, el pote, que se vacía cada 15-20 días.

Las incisiones, también llamadas picas, se inician por la parte baja del tronco y cada año se extienden hacia arriba. A los cinco años el resinero da por agotada esa cara del tronco e inicia nuevas incisiones en otra parte del tronco. Así procede sucesivamente hasta que el tronco queda rodeado por cinco surcos. En este momento se da por terminado el aprovechamiento resinero del árbol. Los árboles son productivos entre 25 y 50 años, por lo que tienen una vida  en torno a 100 años.

El Ayuntamiento de Armuña tiene actualmente unos 20.000 pinos, cuya explotación cede a los resineros por 0,50€  pino/año.

Hoy en día la resina se utiliza para, adhesivos, tintas, barnices, esmaltes, pinturas, impermeabilizantes, productos de limpieza, bebidas, goma de mascar, productos para el control de plagas, aguarrás, disolventes, fragancias. También se utiliza en la industria farmacéutica para medicamentos anti-ulcerosos y  antibacterianos. En los últimos años se le han descubierto aplicaciones antivirales, anticancerosas e incluso para el tratamiento del SIDA.

Las provincias con mayor producción de resina son Segovia, Ávila y Soria. En los años 80 la actividad resinera se fue reduciendo hasta ser meramente testimonial. Todos los resineros que había en el pueblo desaparecieron. Sin embargo, a partir de 2010 hay un renacer de la actividad como consecuencia del incremento de los precios de la miera y el incremento del mercado de productos ecológicos y sostenibles.

Continuando con la excursión, inmediatamente llegamos a la desembocadura del Río Moros en el Río Eresma y al Molino de Hornos, cuya reparación del tejado ha permitido que no se derrumbe. A partir de aquí aceleramos el paso, alcanzando casi velocidad de crucero, y a las 12:00 en punto, paramos en el Puente de Hierro, para nuestro irrenunciable  Angelus.

El Puente de Hierro está en la Vía Verde del valle del Eresma, que ha recuperado el trazado del ferrocarril Segovia-Medina del Campo, que estuvo en activo durante más de 100 años, hasta los años 80. El itinerario rehabilitado transita desde Segovia hasta Olmedo, dividido en tres etapas de longitud muy similar, contando en total con 73 kilómetros para disfrutar en bicicleta.

Después del bocadillo, tras andar unos metros por la Vía Verde, y después de pasar por los Casares, antigua villa romana totalmente tapada por tierra para evitar espolios. Antonio cogió allí su coche para ir a recoger los cochinillos que teníamos previsto comer al final del recorrido. En el último momento deciden acompañarle dos de las personas más serias  del grupo para traer más comida y bebida, uno es músico y el otro concejal. Volver, volvieron, no diremos cómo ni cuándo.

El resto del grupo nos desviamos de la Vía Verde para acercarnos a ver el Molino de Caldillas, actualmente en ruinas, pero que de niño recuerdo ir con mi padre a moler trigo. El agua que movía el molino no era el del río Eresma, como podría pensarse, sino de un manantial que nace 50 metros más arriba, que además de abastecer de agua a Armuña y a Carbonero, suelta tanta agua que entonces permitía  incluso mover el molino.

Tras cruzar el arroyo, iniciamos el tramo final por el Duermo, antes de llegar a  la Ermita de Tormejón, por un agradable paseo, rodeados de chopos y pinos. Esta vez cruzamos el arroyo de Tormejón sin problemas, sin embargo hace quince día no pudimos pasar debido al caudal que traía.

Batiendo todos los récords, llegamos a la Ermita de Tormejón, el lugar mas emblemático de Armuña, tanto por el cerro donde se encuentra, un promontorio elevado sobre el terreno que le rodea y con cortes escarpados en algunas de sus caras;  como por lo que representa espiritualmente la ermita que alberga a la patrona del pueblo y es objeto de romerías. 

Sin embargo los cochinillos y sobre todo los transportistas de los mismos no tenían prisa por llegar. Decidimos, pues, ir a la Cueva del  Moro, donde al parecer ya en el Paleolítico  estuvo habitada.  La entrada estaba tan tapada por la vegetación que dudamos sobre su localización. Los más valientes, después de quitar con machete las zarzas, conseguimos entrar y andar unos cuantos metros por la misma.

Tras el esfuerzo decidimos ir al arroyo a refrescarnos y la Virgen de Tormejón obró un  milagro más y aparecieron en el arroyo  unas ansiadas cervezas. Muy agradecidos procedimos a beberlas, mientras nos apenábamos del resto, que no quiso venir.

Después de subir de nuevo a la ermita, vimos que había venido a vernos  Ángel V. el cual además de con su presencia nos obsequio con unas bonitas fotografías, que al día siguiente aparecieron en el programa del tiempo de TVE. Todo el pueblo está alborotado con este tema. Hasta le ha salido familia a Ángel.

A todo esto los cochinillos sin aparecer!!! Por lo que el grupo de Coros y Danzas del Gmsma nos obsequió, para hacer tiempo, con una Salve Rociera y una Jota Segoviana.

Cuando por fin aparecieron los cochinillos, con unos transportistas muy contentos,  se produjo una aglomeración en torno a la comida, que fue visto y no visto. Marcelo y yo que nos entretuvimos abriendo la puerta de la ermita,  nos tuvimos que conformar con unos huesecillos de cochinillo. Naturalmente la empanada ni la vimos.

Tras de la comida, después de retozar por la hierba, hubo  visita guiada a la ermita y después de ver el presbítero, las pinturas murales, la tribuna, incluso la cocina, analizamos detenidamente los capiteles que hay en la entrada, produciéndose un importante debate sobre las figuras que representaban. Unos defendíamos que era un macho cabrío fecundando a una hembra, y los más expertos que se trataba de una sirena mirando de frente. El debate terminó con una demostración práctica de Antonio y Rosa, que a mí me convenció. Al día de hoy el debate sigue en las redes sociales.

Finalmente emprendimos la marcha de casi tres kilómetros hasta Armuña, donde  compramos queso ecológico, paseamos por el pueblo y terminamos en la plaza del pueblo tomando unos refrescos.

Por la marcha, por el día tan estupendo, por los cochinillos, por los molinos, por la cueva del Moro, por la ermita de Tormejon,  por la sirena o el macho cabrío, no tengo más remedio que dar una puntuación de 5+++ sicarias.
Marcos Herrero

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

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