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miércoles, 6 de febrero de 2019

Excursión 446: Cerro de San Benito desde La Paradilla

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Paradilla 

Final: La Paradilla
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,7 Km
Desnivel [+]: 620 m
Desnivel [--]: 620 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 53

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

En esta ocasión estábamos convocados para iniciar y terminar esta ruta en el restaurante "La Casona" ubicado en la Paradilla, una pequeña población que pertenece a Santa María de la Alameda, y que está situada en el kilómetro 40,9 de la carretera M-505, en dirección a Avila.

Como en otras ocasiones, se dieron tres ingredientes imprescindibles para que se hubiera una afluencia masiva de senderomagos como así ocurrió.

Una ruta que acaba con comida en restaurante, que en principio parecía sencilla y un tiempo que no corresponde con un 6 de febrero sino mas bien a un día de primavera.

Todo ello, tuvo como consecuencia una asistencia de 53 participantes, circunstancia que según el Observatorio Estadístico no se había dado hasta la fecha en excursiones que no fueran con luna llena, donde suele haber mucha participación.

En esta ruta ha debutado una nueva mascota llamada Kiro, un precioso cachorro de Lucio y Carolina que parece que disfrutó mucho de la experiencia y que a pesar de haberles oído a ellos en varias ocasiones el nombre de su raza, solo recuerdo que es una raza japonesa.

A las 10:30 de la mañana después de los habituales saludos matutinos entre los comparecientes que en esta ocasión por el gran número de participantes, fueron difíciles de completar, se inicia la marcha tomando una pista que se corresponde con el Camino a la Estación de Robledo de Chavela.

Un camino que en dirección sur cruza en primer lugar el Barranco de la Paradilla y a 1,5 km después, los arroyos de la Casa y de las Hoyas.

En este tramo de pista el firme es bueno, la pendiente es bastante tendida y se avanza sin apenas dificultad. Aquí en todo momento, podemos disfrutar de las vistas a mano derecha de el Risco Grande y el cerro de Santa Catalina en los que se puede advertir las consecuencias del incendio que en el año 2012 los dejó, como se pueden observar en la actualidad. completamente devastados.

Una vez alcanzados algo más de 3 kilómetros se produce un reagrupamiento para dar tiempo a que lleguen todos los componentes de la larga fila que formamos, ya que en este punto abandonamos la pista y nos desviamos a la izquierda, buscando una senda prácticamente indistinguible y tapada por jaras, matorral y monte bajo

Enseguida llegamos a un refugio de la Guerra Civil, y poco después a distintas construcciones militares, así como a trincheras en relativo buen estado. Y fue en una de estas construcciones en las que se encaramó Paco Nieto para trasladarnos algunas observaciones. 

En primer lugar, nos indico que estábamos en la parte del frente Republicano, que las construcciones militares en la parte republicana tenían deficiencias por falta de técnica constructiva y de materiales apropiados. Igualmente, señalando al cerro de San Benito, protagonista de esta ruta, nos rememoró una peripecia muy conocida y comentada, que le aconteció un 23 de mayo de 2012 (excursión 95), en el que el grupo ascendió a este cerro por la vertiente del puerto de la Cruz Verde.

Seguimos la senda o más bien a los que la conocen ya que como digo no es prácticamente visible hasta conectar con otra pista, que asciende la Cuesta de la Casa, pasando junto a un pilón para el ganado en el que las mascotas beben y alguna incluso se baña. La pista acaba enseguida en un cercado con vacas. Junto a su puerta de entrada nos desparramamos para tomar el tentempié.

Y fue aquí cuando el Jefe me "bendijo" para que fuera yo el que redactara la presente crónica. Es una propuesta que no se debe y no se puede rechazar.

Ya me imagino la desilusión del resto de compañeros de ruta que estarían soñando con la posibilidad de tener este honor. Decirles que no se desanimen, en especial a los que no han debutado, y que estoy convencido de que su oportunidad llegará en el momento que menos se lo esperen.

Repuestas las fuerzas, que falta hicieron, y para evitar la valla de piedras de la finca a la que habíamos llegado, el camino desaparece, la pendiente se acentúa, tomando dirección sureste. A partir de este momento las cuestas se van acentuando hasta alcanzar la cumbre.

Vamos transitado por lo que parece el lecho de un arroyo que sirve de separación de las dos vertientes de las lomas adyacentes. Al alcanzar un muro de piedras, perfectamente colocadas, que marca las lindes con Robledo de Chavela, lo seguimos, en dirección norte, hasta alcanzar los 1.626 metros de altura del vértice geodésico del San Benito y 7,5 kilómetros de distancia recorrida.

Poco a poco, en una larga fila fuimos llegando a la cumbre. El sofoco de la subida y el tiempo que disfrutamos, permitió que muchos caminantes lucieran camiseta de manga corta. Queda claro que esta misma marcha en un día caluroso no hubiera dado las mismas satisfacciones.

Arriba las vistas son espectaculares. Destaca la vista de San Lorenzo de El Escorial, con su magnifico monasterio, al fondo del valle formado por el arroyo del Batán, que nace en el puerto de la Cruz Verde. Más al sur, se distingue el pueblo de Zarzalejo, a los pies de Las Machotas.

Otras poblaciones cercanas que sobresalen en el paisaje son: Robledo de Chavela, Las Navas del Marqués, Santa Maria de la Alameda, La Hoya. Robledondo y parte de Peguerinos. En cuanto a los perfiles montañosos, además de buena parte de la propia sierra de Guadarrama, este mirador nos brinda vistas diáfanas de las sierras de Malagón y la Paramera, así como de las cumbres orientales de Gredos.

Recorremos unos cien metros más de la cuerda por la cresta para acercarnos a ver la escondida hornacina dedicada al Santo Niño de los Pastores, que junto a un buzón permite dejar mensajes montañeros. El espolón del cerro termina en un excelente mirador, donde nos reagrupamos.

Retrocedemos sobre nuestros pasos, para alcanzar de nuevo el vértice geodésico y justo a los pies del mismo en un pequeño montículo paralelo a una muro de piedras, José Maria realizó la numerosísima foto de grupo.

Ya solo nos quedaba una pronunciada bajada, con La Paradilla y el restaurante La Casona desde donde partimos, frente a nosotros. Siempre por una senda bien marcada con hitos, alcanzamos un cerrillo rocoso, pasamos un angosto roquedal y descendemos por bonitas praderas a buen paso ya que la pendiente invitaba a bajar trotando para castigar lo menos posible las articulaciones.

Una vez alcanzado el depósito de agua del CYII de La Paradilla y rebasado un portón que tiene el recinto donde se ubica, llegamos al final de la ruta.

En el restaurante, disfrutamos unas merecidas cervezas, el menú que el Jefe nos había anticipado y una agradable y larga sobremesa en la que José María continuó en su infatigable labor de distribución de la revista del GMSMA 2018.

Por todo lo anterior, la buena compañía y el espléndido día, esta excursión tiene ganadas unas bien merecidas 4 sicarias.
Javier Miguel 

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez


VÍDEOS
Vídeo de José María Mascaraque

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Excursión 439: Las dehesas de Zarzalejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Zarzalejo Estación

Final: Zarzalejo Estación
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15,2 Km
Desnivel [+]: 309 m
Desnivel [--]: 309 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 3
Participantes: 35

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
En esta ocasión me toca hacer la crónica de una marcha que no terminé con el grupo, ya que en un punto del camino cuando se despedían las estrellas fugaces y debido a que en el recorrido no pasamos por ningún pinar, a Marcos, mi primo, y a José Luis B. se les ocurrió que no se querían irse de la zona sin visitar algún pinar, así que no lo dudé y en compañía de Ana CH y Isabel nos dirigimos por el camino más recto a la Estación, donde habíamos dejado los coches para después de tomarnos unas cañas y despedirnos de ellas deseándonos feliz Navidad, cogimos el coche y nos dirigimos a un pinar que se encuentra por encima del pueblo de Zarzalejo.

Una vez en este lugar nos pusimos a mirar por si aún en estas fechas quedaban níscalos. Marcos, no podía ser otro, nada mas bajar de del coche y en el primer pino que miramos encontró unos cuantos, lo que nos animó pensando que la recolecta seria fructífera, pero no fue así, y aunque encontramos unos pocos cada uno, no fue lo que esperábamos.

Bueno, vamos a la marcha, Antonio nos había citado en la Estación de Zarzalejo y Pajares, concretamente en la plaza del Llano del Soldado, junto a la iglesia de Ntra. Sra. De La Asunción. Esta iglesia se construyó en el año 1955, y se encuentra a los pies de las dos moles graníticas de Las Machotas, la Machota alta, 1.464m, popularmente llamada Pico del Fraile, y la Machota baja, 1.404 m, y forman parte de las estribaciones meridionales de la Sierra de Guadarrama.

Zarazalejo se reparte en dos núcleos urbanos, arriba el pueblo antiguo, y abajo la Estación, tradicionalmente conocido por los Pajares.

Desde este punto comenzamos a caminar en dirección al pueblo, y como a unos 600 metros nos desviamos a la izquierda por la calle de la Vía, que desemboca en un puente construido sobre las vías del tren que comunica Madrid con Ávila.

Nada más cruzar dicho puente nos encontramos con dos caminos, uno de ellos con un cartel que indica Molinos y como nuestra intención era llegar al molino nos adentramos por éste que trascurre a través de dehesas, características de la zona, con prados de mayor o menor densidad arbórea, habitualmente de fresnos, melojos y robles, salpicadas de formaciones rocosas de granito, los denominados berrocales, esta zona se conoce como La Picorucha.

En uno de los prados observamos gran cantidad de fresnos trasmochados y en los demás mucho ganado vacuno, caballar y ovejas.

Siguiendo unos kilómetros más adelante nos encontramos con las ruinas de un molino harinero de rodezno, que en la excursión 388 ya habíamos visitado. Este molino se encuentra en cierto estado de deterioro, conservando en pie algunas de las paredes así como parte del acueducto que servía para trasladar el agua del arroyo más cercano.

Sobre la puerta de entrada una gran piedra, colocada como dintel, tiene un cartel grabado: LA REEDIFICACION SE REALIZO EN EL AÑO 1881. POR MANUEL SANTOS VENTURA.

Según consta en algunos escritos es probable que el original datara sobre los siglos X al XIII, dado que en esta época fue la mayor difusión de este tipo de molinos de rodezno, que significa de rueda horizontal, todos ellos se encontraban en zonas montañosas.

Se trata de un molino harinero que utilizaba las aguas del arroyo de La Portezuela que a través de un acueducto construido para salvar el desnivel, depositaba las aguas en una balsa o represa en cuyo fondo se abre una apertura que hace llegar el agua con fuerza a los mecanismos que mueven la piedra para moler. 

Al entrar en la estancia del molino nos encontramos con un habitáculo, que aún se conserva, que podría haber servido para el alojamiento del molinero, y cuyo interior existe una cocina con chimenea así como una piedra lisa adosada a la pared. No es difícil imaginar las noches, sobre todo en invierno, y las duras condiciones que vivían estas personas.

También se puede observar algunas ruedas de piedra esparcidas por el interior del molino así como  la apertura que comunica con el caz, y piedras labradas que en su momento estarían colocadas estratégicamente para componer la edificación.

Después de la parada en dicho molino y recordar cómo en la anterior marcha, junto a este lugar, el amigo Alejandro se arañó en la cabeza, por lo que hubo que prestarle unos primeros auxilios, reanudamos la caminata. Cruzamos el arroyo de la Portezuela para desembocar en unas fincas ganaderas que cruzamos, después saltamos una valla de piedra y nos incorporarnos a un camino.

Siguiendo dicho camino, después de pasar junto a unas edificaciones construidas para el ganado, llegamos a las inmediaciones de la vía del tren, a la altura del túnel de la Cañada, desde aquí iniciamos una subida para alcanzar la cuerda de las Hontezuelas, en cuyo alto nos paramos para tomar el tentempié a la hora del ángelus, así como para hacernos las fotos de grupo, y digo fotos porque fueron varios los que dispararon sus cámaras.

En este último trayecto alguien se percató de que habíamos pasado junto al vértice geodésico del portacho (1.112m). Paco que colecciona vértices, no podía pasar sin hacerse la foto de rigor, por lo que retrocedió hasta encamarse a él. 

Posteriormente continuamos por dicha cuerda hasta llegar a la carretera de Fresnedillas a Robledo Chavela, con la intención de cruzarla y visitar un pinar, ya que a Antonio se le sugirió intentar llegar hasta allí con el fin de buscar níscalos, y aunque el GMSMA, es un experto en cruzar vallas, en esta ocasión tenía demasiada dificultad, por tal motivo giramos 180º para descender al valle e incorporarnos al camino que nos llevaría a la Estación, donde habíamos dejado los vehículos, por este recorrido algunos que nos gusta la micología, salimos de la formación del grupo, con el fin de buscar setas de cardo, y la verdad si encontramos, pero la mayoría agusanadas.

Según caminaba oigo a mi espalda que me llamaban y lo primero que pensé es que había perdido algo, que se me podría haber caído de la mochila, pero eran como ya dije Marcos y José Luis B. y ya sabéis cual eran sus intenciones.

En este punto el grupo se desvió y según deduzco de los mapas del recorrido aportados por Paco N. y las fotos con texto de José María, siguieron por el camino de San Martin de Valdeiglesias, llegaron a un punto que para acceder a una finca vallada se toparon con una puerta que consistía en un somier y su respectivo colchón.

Visitaron los fortines y trincheras de la guerra y las canteras que visitamos en la excursión anterior. También creo que les tocó saltar unas cuantas vallas, pero eso está dentro del ADN del grupo.

Como mi crónica ha sido un poco atípica, ya que no termine con el grupo, y la ruta no ha sido muy exigente, le concedo tres sicarías.
Enrique Cid

miércoles, 23 de mayo de 2012

Excursión 095: Cerro de San Benito

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Cruz Verde
Final: Puerto de la Cruz Verde
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 18 km
Desnivel [+]: 765 m
Desnivel [--]: 765 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Cada vez parece más difícil que Antonio nos pueda sorprender con nuevos parajes pero lo sigue logrando cada miércoles.

Ya habíamos hecho algunas escaramuzas por la vertiente meridional de la Sierra de Guadarrama, pero ésta ha sido, posiblemente, una de las más bonitas o al menos, de las que a mi más me han gustado.

Sin llegar a ser “rompepiernas” ni tan dura como otras, sí ha sido de una dificultad acorde a las exigencias del GMSMA, con desniveles respetables, una longitud nada desdeñable (nada menos que unos 19km…) y todo esto con temperaturas ya de verano y por si fuera poco, casi se llevan "arrestado" a uno de los nuestros, todo menos aburrida fue la ruta.

La marcha empezó para algunos con unos buenos churros y porras en la churrería de Valdemorillo, más que nada para evitar tomar el café en el bar del Puerto de la Cruz Verde dónde, como pudimos comprobar en el final de la caminata, el personal sigue siendo igual de desagradable que siempre, esperemos que cambie de dueño algún día.

La excursión ha sido muy completa. De inicio, una fuerte subida hasta coronar el Cerro de San Benito, que daba nombre a la marcha.

Después de un corto descanso en su cumbre y de disfrutar de unas extraordinarias vistas de 360º que nos permitió divisar todo el recorrido que íbamos a hacer, emprendimos una bajada larga pero relativamente fácil que nos dio la tranquilidad necesaria para disfrutar de una vegetación rebosante de olores y colores, atravesar pastizales que guardaban aun el verde intenso pintado por las últimas lluvias de primavera.

Después de esta idealización bucólica de la vida campestre, donde solo coincidimos con nuestras amigas las vacas que siguen pensando que estamos un poco locos, insectos raros y muchas flores, pronto nos topamos con la cruda realidad de la presencia de la especie humana restringiéndonos el paso con sus propiedades privadas y sus altas vallas, muchas de ellas seguramente no totalmente legales.

O cruzábamos o dábamos un rodeo grande e incierto y como nuestra intención no era la de ir de setas ni cazar furtivamente, decidimos adentrarnos en la propiedad.

Nos costó encontrar una salida. Vimos un pequeño hueco y lo aprovechamos todos excepto Paco que prefirió seguir el camino a lo largo de la valla hasta el pueblo que se veía cercano.

En el límite de la finca, se encontró con una casa y dentro una pareja y cuando preguntó muy educadamente si sabían por dónde podía salir de la finca, resultó que era la casa del guarda de la finca y este se puso farruco e hizo pasar a Paco un rato bastante desagradable. Al final, se impuso la cordura y todo terminó en una anécdota más del GMSMA.

La parte final desde Robledo a La Cruz Verde fue bastante dura, ya que el sol pegaba fuerte y la pendiente era muy constante.

La Agencia Madi Senderismo, ha decido premiar esta gran excursión con 4.5 Sicarias en su escala de 5 Sicarias. Inicialmente, la intención de la Agencia fue de otorgarle solo 4 Sicarias pero luego decidió dar esta nota superior para que sirva de desagravio ante el episodio que tuvo que sufrir el bueno de Paco con el guarda de la finca.

A la Agencia Madi Senderismoo le consta y puede dar fe del máximo respeto que el grupo GMSMA ha demostrado siempre hacia el medio ambiente dejando los territorios que ha pisado impolutos y sin huella alguna de su paso.

Incluso, muchas veces, lo ha dejado más limpio, pues ha recogido la basura que otros caminantes menos respetuosos habían dejado.
Antolín

FOTO REPORTAJES