Mostrando entradas con la etiqueta Puente del Vivero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puente del Vivero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de febrero de 2026

Excursión 900: La Pedriza por el río Manzanares y Charca Verde desde El Tranco

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Tranco 
Final: 
El Tranco
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,9 Km 
Desnivel [+]: 198 m 
Desnivel [--]: 198 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Cuando recibes el encargo de hacer la crónica de una de las salidas del GMSMA, te abruma la responsabilidad de hacer llegar la experiencia al resto del grupo que participan ese día y, también, a los que no han podido venir o a los que nos leen en el blog.

Es un reto, sobre todo, porque es la excursión nº 900 y eso es un importante hito para el grupo. ¡Seguimos aquí! Pero lo principal, es disfrutar del recorrido y de lo que nos deparara la Naturaleza.

En estos días tan lluviosos, que al final habrán sido dos meses de borrascas, nuestro entorno se ha transformado y el monte nos muestra una nueva cara. Y la Pedriza no iba a ser menos, como así pudimos comprobar.

Ya reunidos para salir los 28 senderomagos, a ratos nos llovía y luego paraba otros. Nos preparamos con capas de lluvia, paraguas, pantalones de plástico, chubasqueros, en definitiva, bien pertrechados para afrontar la jornada.

Partimos desde el área de El Tranco, que es el nombre que recibe la poza que está más cerca de Manzanares El Real, en el límite del Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares. Esta poza fue muy conocida, hace años, como piscina natural para el baño,

Al lado de la poza hay un pequeño puente de hormigón que se utiliza para el paso de los coches a los chalets de la zona, el cual estaba cortado por la Policía Municipal de Manzanares el Real porque el agua rebasaba con creces su altura.

En este punto, empezamos a ver el enorme caudal que llevaba el río. Aquí hay un mojón del Camino de Santiago desde Madrid que dice: A Santiago, 628 km. ¡Ánimo!. En este tramo coincide con el GR-10. Aquí nos hicimos la foto de grupo.

Seguimos entre los últimos chalets y empezamos a adentrarnos en el camino acuático de la garganta de la Camorza, margen izquierda del rio.

Al llegar a la zona en donde estaba la última presa del río, demolida hace 20 años, lo habitual es subir por las diaclasas diagonales que surcan una gran piedra granítica. Así lo hicimos, con precaución y algo de “ambiente”, pues la grieta tenía verdín y estaba resbalosa. Daba un poco de susto pero el grupo lo superó con creces. A algunos nos convino más utilizar el camino que evita la grieta, que va por debajo de ella, más cerca del río.

Al terminar la leve subida, la Garganta de la Camorza se abrió ante nosotros presentando un río con nueva apariencia: era un gran surco blanco que bramaba con fuerza, en definitiva, un espectáculo natural!.

Continuamos y, a nuestro paso, surgían arroyos y chorreras efímeras y de las grandes moles de piedras manaba agua por doquier. La lluvia seguía siendo intermitente y caminábamos con cuidado entre las piedras húmedas, pero no demasiado inseguras.

Salimos de la garganta, y no tuvimos opción de elegir la ruta, pues el acceso al puente de la Foca estaba anegado para cruzar a la otra orilla, así que continuamos por la margen izquierda, que traíamos y nos encaminamos, aguas arriba, hacia el siguiente puente.

Este tramo fue algo penoso debido a la crecida del rio y la vegetación de ribera y el barro de sus márgenes. Entre tanto, pudimos comprobar que el “gore tex” funciona.

Llegamos a la unión del arroyo de la Dehesilla con el río Manzanares, cruzamos el siguiente puente que encontramos sobre dicho arroyo, convertido temporalmente en río.

Salimos a una pradera y allí estaban tranquilamente los dos burros de transporte del Refugio Giner de los Rios, habituales del paisaje de La Pedriza y de muy buen carácter. Lety y Federico creo que se llaman.

Seguimos hasta el puente que está al pie de Canto Cochino, junto a los Barracones. Nunca lo había visto con tanta agua.

Allí mismo paramos para tomar el tentempié del Ángelus, y donde celebramos que Paco Donaire cumplía su salida número 400 o, como él decía, de las 500 que se ha perdido, y dimos buena cuenta de los bombones que nos repartió. ¡Enhorabuena!

Se suscitó la duda acerca de si subir hacia el collado Cabrón o continuar, hasta donde pudiéramos, el sendero hacia la Charca Verde. El consenso general hizo que nos inclináramos por ésta última opción, siguiendo el PR-M 18.

Pasamos junto al puente de las Ranas, el de Cola de Caballo y del Vivero. En un promontorio rocoso disfrutamos de las espectacular bajada del río.

La pertinaz lluvia nos acompañaba, bien directamente o de la que caía de los mojados árboles, pero sin hacer mella en nuestro ánimo: la potencia del rio, el pinar, los súbitos arroyos, la práctica ausencia de barro (suelo granítico) en esta zona, factores todos ellos que hacían grato el caminar. A veces, se abrían las nubes y nos dejaban ver las montañas de la Cuerda Larga con bastante nieve.

Por fin llegamos a la mítica Charca Verde y pudimos contemplar el enorme caudal que traía este habitualmente humilde rio, ¡impresionante y atronador!.

De vuelta, siguiendo volvimos sobre nuestros pasos hasta el puente del Vivero, que esta vez lo cruzamos para descender por la margen derecha del río, siguiendo la pista semi asfaltada hasta el área de Canto Cochino.

Aquí, hasta no hace mucho se erigían dos chiringuitos que han sido demolidos, y que al parecer molestaban, a quién ¿?.

Al pasar, recordamos con nostalgia las cervezas y los cafés y el buen ambiente que tenían. Parada obligada de escaladores, montañeros y familias. Ahora no queda ni rastro de ellos.

Bueno, pues se echó la hora de comer y había varias opciones para rematar la excursión. Al final, regresamos a donde hicimos el Ángelus, junto al puente de los Barracones, y allí dimos cuenta de las viandas. Tras lo cual, iniciamos el regreso por el camino de ida, de nuevo los tramos con “encanto” y con la sensación de que el cauce del rio se había ensanchado y que había más agua y menos piedras donde poner las botas.

Llegamos al punto de partida harto mojados y con el continuo murmullo del agua en los oídos, pero contentos de haber realizado, con bien, una singular y preciosa salida que nos permitió ver un espectáculo de la Naturaleza: nuestro rio Manzanares desbocado y embravecido. Siempre le han llamado aprendiz de rio pero hoy se ha hecho mayor. Si siempre estuviera así se debería llamar el Amanzanares.

A esta excursión le doy una calificación de 4 sicarias por el espectáculo y por ser la 900.
Ángel Muñoz


miércoles, 7 de mayo de 2025

Excursión 844: La Pedriza por el collado del Miradero

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino. La Pedriza
Final: Canto Cochino. La Pedriza
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 13 Km 
Desnivel [+]: 824 m 
Desnivel [--]: 824 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Con una mañana de primavera de las que invitan a echarse al monte sin pensarlo mucho, 12 senderomagos nos reunimos en Canto Cochino para hacer una de esas rutas que en La Pedriza nunca defraudan: circular, de unos 13 kilómetros, pero con un desnivel respetable, de los que obligan a ganarse las vistas paso a paso.

Tengo que decir que La Pedriza está ubicada en la sierra de Guadarrama y es considerada como el mayor conjunto granítico de Europa. Forma parte del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Se caracteriza por sus formaciones graníticas caprichosas y laberínticas.

Tiene tres partes bien diferenciadas:
- La Pedriza Posteror, donde se ubican los picos más altos, entre los que se encuentran Las Torres con sus 2029 metros de altura.
- La Pedriza Anterior, donde se encuentran picos emblemáticos como El Yelmo (1719 m) y los Fantasmas (1727 m).
- La tercera zona es el Alcornocal, que es la zona más baja.

Nada más empezar, además del habitual ambiente montañero de Canto Cochino, nos llamó la atención la desaparición del quiosco que había antes allí, donde más de una vez nos hemos tomado una cerveza o en invierno algún caldo caliente.

También nos sorprendió el gran cartel colocado en Bar Restaurante Alta Montaña, donde se denunciaba la situación que atraviesa el negocio y su posible cierre.

Fue uno de esos detalles que te sacan por un momento de la excursión para recordarte que estos parajes tan queridos también están llenos de historias humanas, de conflictos y de cambios que no siempre se ven en los mapas.

La salida ya prometía. Enseguida empezamos a encontrarnos con algunos de esos rincones tan característicos de la zona: Piedra Caballera, los puentes sobre los arroyos, el Puente de la Umbría, Puente de la Cola de Caballo, el Puente del Vivero y, poco después, la siempre agradecida Charca Verde.

Charca Verde, además, es uno de los enclaves más carismáticos de la zona, famosa por ese tono verdoso de sus aguas, así que no podía faltar en una ruta tan redonda.

Pasada ésta, el camino se complicó, ya que no había una senda bien definida y tuvimos que subir y bajar grandes piedras en algunas ocasiones realizando pequeñas trepas por donde nos guiaba Carlos hasta llegar a una senda desde la que volvimos a disfrutar de la vista de diversas cascadas.

La Pedriza tiene esa virtud de mezclar agua, granito y formas caprichosas casi desde el primer momento, y uno empieza la excursión sintiendo que entra en un terreno especial.

Seguimos ganando altura en dirección a la Cascada del Chivato y la Chorrera Escalerón, dos nombres que ya suenan bien incluso antes de verlos.

En esta época, con el agua todavía animada y el monte en ese punto exacto entre lo fresco y lo luminoso, el recorrido fue una auténtica delicia. El sonido del agua, las piedras pulidas, las pozas y el correr del río Manzanares fueron poniendo música a la primera mitad de la jornada.

A las doce más o menos como es habitual comimos el tentempié, también llamado el ángelus a orillas del río.

Después tocó ponerse serios con la subida hacia Las Milaneras y el Collado del Miradero, el punto más alto de la excursión. En la subida nos dejamos a la derecha las formaciones rocosa conocidas como los Sombreros.

La Pedriza
enseña su carácter: un relieve granítico singular, lleno de peñas, riscos y formas imposibles, que obliga a mirar al suelo para caminar y al horizonte para admirar. Son de esos tramos en los que cada uno va encontrando su ritmo, pero en los que al final todos acaban llegando con la misma sensación de premio bien ganado.

Desde el collado, ya con la faena principal hecha, quedaba disfrutar del descenso, no sin dificultad ya que la senda volvía a perderse y otra vez tuvimos que andar con cuidado por grandes piedras, porque algunas resbalaban por tener agua.

El descenso lo realizamos por Prado Poyo, Mirador de la Pedriza, el arroyo de la Ventana y el Mirador del Pájaro.

Nombres todos ellos muy pedriceros, muy de paisaje abierto y roca infinita. A esas alturas de la ruta, con el desnivel ya casi vencido, es cuando mejor se saborean las vistas, las conversaciones vuelven a alargarse y uno se permite andar con esa alegría que da saber que lo más duro ha quedado atrás.

En Prado Poyo he de reseñar una anécdota, Fernando Ramos se dio cuenta que había perdido el teléfono, todos le dijimos que sería imposible encontrarlo ya que por donde habíamos bajado había mucha vegetación y muchos huecos entre las piedras. Pero él junto con José Luis Benavente volvieron a buscarlo y cuál fue la sorpresa de los que nos quedamos esperando que cuando volvieron traían el teléfono, según nos contaron José Luis marcó el teléfono de Fernando y resulta que estaba a sus pies entre unos matorrales todos dijimos que era muchas suerte y sobre todo porque a los cinco minutos se le apagó el teléfono por quedarse sin batería.

La parte final pasó por la Charca Kindelán, La Autopista y el puente sobre el río Manzanares, cerrando una excursión completísima, con agua, puentes, miradores, collados y toda la personalidad de La Pedriza, condensada en una sola jornada. 

Y todavía nos esperaba un buen remate al final. Allí estaba nuestro compañero Paco Cantos, con su camisa a cuadros, recibiéndonos a la llegada.

Paco es de esos grandes conocedores de la zona, de los que no solo saben por dónde va un sendero, sino también lo que ha pasado por él, lo que se ve desde cada risco y lo que significan muchos nombres del terreno. En esta ocasión sus condiciones físicas no le permitían acompañarnos durante la ruta, pero su presencia al final tuvo algo de reencuentro y de homenaje discreto, como si La Pedriza también tuviera la buena costumbre de reservar sitio para los suyos.

En conjunto, una excursión muy bonita y muy completa, de las que dejan piernas cansadas pero cabeza despejada. La Pedriza nunca es un simple paseo: siempre obliga a esforzarse un poco más, a ir atento, a levantar la vista y a admirar un paisaje que parece inventado por alguien con mucha imaginación y mucho gusto por el granito. Y, precisamente por eso, cuando se termina, uno vuelve con la sensación de haber aprovechado el miércoles como se merece.
Yo a esta  ruta sí me atrevería a darle 4,5 sicarias.
Esteban Fernández

FOTOS

miércoles, 12 de agosto de 2015

Excursión 250: Los Chorros de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino

Final: Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,5 Km 
Desnivel [+]: 532 m 
Desnivel [--]: 532 m 
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí

Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Otra vez en Canto Cochino nos citamos los pocos que quedamos por éstos lares, 10 senderomagos preparados para emprender una bonita marcha dónde creo que ésta vez sí se ha batido el récord de baños en una jornada.

El único que no se bañó fui yo, el que escribe (Tengo que decir que se me olvidó el bañador, la toalla y la crema). Alguien tenía que captar el momento de las zambullidas de los compañeros, ¿no?. Lucas se bañó por mí.

Empezamos cruzando el puente de madera que baja del bar a la izquierda  para coger el margen izquierdo del rio Manzanares.

Mañana sin mucho calor en el que ya había gente con el chiringuito montado. Seguimos subiendo y llegamos al primer puente, el de Las Ranas, para continuar ascendiendo hasta el segundo, el puente de Cola de Caballo. Más adelante y antes de llegar al tercero, el puente del Vivero, despertamos a unos que pasaron la noche en una roca a 4 metros de altura sobre el  río.

Nos faltaba poco para llegar a la charca más famosa de la Comunidad de Madrid, la Charca Verde. Como siempre el primero que probó el agua fue Paco N. (a Lucas no le cuento), el segundo fue Vicente A, Fernando DH, Ana Chini, Pepa y Rafael. (Lástima no haber podido reflejar las caras en los 5 primeros segundos). En ésta primera charca Pepe A. y Cristina no se animaron, no sé si era por la cara que ponían algunos al entrar en el agua o porque era muy temprano. Yo aproveché para inmortalizar los saltos como unos  perfectos clavadistas  de Acapulco que nos mostraron Paco N. y Vicente A. (ver fotos).

Después del baño continuamos subiendo y pasamos al margen derecho del río, por una pequeña senda que hay paralela a él, hasta llegar a la pista forestal (PR18) que viene de Canto Cochino.

Continuamos por ella hasta alcanzar el mojón que marca el Km 9, justo antes de llegar al puente del Francés, continuando por una senda que sale a la izquierda, por una escalera de granito.

Esta senda transcurre por la orilla derecha del río y bajo una zona de pinos, donde el desnivel empieza a ser significativo.

Pasamos por una pequeña fuente a nuestra izquierda, de la que apenas salía un hilillo de agua, continuamos subiendo hasta llegar al puente del Retén, por donde cambiamos de orilla, continuando por el margen izquierdo del río, allí la senda se parece una escalera empinada zigzagueante durante más o menos 1,5 Km.

Seguimos subiendo hasta encontrarnos con tres bolos graníticos enormes, tan enormes que aprovechamos su sombra para esperar a Ana, beber un trago de agua y al mismo tiempo coger aire que la subida empinada de la senda-escalera, nos había quitado.

Seguimos ascendiendo, contemplando el paisaje, impresionante con las 4 torres de Madrid en la lejanía y una parte del embalse de Santillana, ya nos queda poco y llegamos a un claro, despoblado de pinos.

En este punto nos desviamos hacia la izquierda llegando a una plancha de granito que da al vacío y desde dónde se puede contemplar el gran chorro. En esta ocasión, no se veía, sólo podíamos oír un poco el sonido del agua al caer por las cascadas, porque llevaba poco agua.

Merece la pena observar un esqueleto de uno de los pinos autóctonos de la repoblación que se hizo en los años 50 en La Pedriza. Quedan pocos.

Llegado a este punto de la excursión, la hora que era y el calor que llevábamos, sólo se pensaba en buscar una buena poza para darnos un buen baño y comer. Y así fue, descubrimos una poza preciosa, con sol y sombra, agua verde cristalina.

Esta charca se llama Poza de Nerón. Allí se bañó todo el mundo, menos yo. La verdad es que me dieron envidia con esa agua verde cristalina, el sofoco y ver como Paco N. y Vicente seguían deleitándonos con esos saltos acrobáticos (ver fotos).

Ver a Pepa, Cristina, que le costó un poquito, Rafael que le costó menos, ¿Fernando?, venía casi mojado y ¿Ángel?, También se mojó, primero los pies y luego todo el cuerpo.

A los hermanos Anaya, no había quien los sacara. Y Ana, siempre de las primeras. La verdad es que estuvimos muy a gusto. Estábamos solos en la poza. En este entorno tan privilegiado comimos, fue el punto final de la excursión.

La vuelta la hicimos por el mismo sitio hasta llegar otra vez a la charca anterior a la charca verde,  de forma triangular. Hacía calor y ¿adivináis quien se bañó?, pues eso, se bañaron casi todos.

Seguimos la marcha y cruzamos al margen izquierdo del río y curso abajo ¿a que no adivináis lo que nos encontramos?, ¡¡¡¡¡¡ Una novia y un novio vestidos de boda en medio del río!!!! Y el fotógrafo con el agua por el pecho sacando fotos.

Bueno, al final llegamos todos bien  y enteros al bar de Canto Cochino para tomar el premio correspondiente, ¿Cuál era?, ¿lo adivináis? Pues sí, las cervecitas,  a las que nos invitó  gustosamente Pepa.

Y llegamos a la valoración, ¿ummmmm¿ummmmm??????, Yo le doy 4,5 Sicarias.
J.Manuel Crespo.

P. D.: Aunque en el 2015, cuando realizamos esta ruta, estaba permitido, desde el año 2016 está prohibido el baño en esta zona