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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Excursión 728: Los 15 primeros kilómetros del río Manzanares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: Manzanares el Real
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 20,1 Km 
Desnivel [+]: 430 m 
Desnivel [--]: 1408 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 31

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ocasión y por motivos de logística, la excursión comenzó a las 11 de la mañana, ya que previamente hemos tenido que dejar algunos coches en el pueblo de Manzanares el Real, fin de la ruta de hoy.

Es mi primera excursión después del paréntesis del verano, y tengo muchas ganas de volver a compartir camino, en los 20 kilómetros que tenemos por delante, con este estupendo grupo. Vamos a pasar por el lugar donde nace el río Manzanares y eso constituye para mí otro gran aliciente porque hasta ahora no lo conocía, a pesar de ser el río de mi ciudad y tenerlo tan cerca.

Salimos del aparcamiento del puerto de Navacerrada a buen paso por la senda de los Tubos, para salvar los 400 metros de desnivel positivo que nos separan del Alto de Guarramillas o Bola del Mundo (2.262 m), donde está el indicador de montañas en forma de cono.

A partir de aquí, bajaríamos un desnivel de más de 1200 metros. Desde allí, disfrutamos de unas vistas panorámicas de la Sierra de Guadarrama y del embalse de Santillana.

A los pocos metros de comenzar la bajada por el Ventisquero de la Condesa, nos encontramos con los restos de un murete de piedra que fue construido para optimizar el almacenamiento de nieve, ya que desde el siglo XVII hasta el XIX, la nieve recogida en invierno se prensaba y en los meses de verano se transportaba hasta Madrid en grandes carros tirados por mulas donde se usaba para mantener fríos los alimentos.

Un poco más abajo, hay una caseta que protege un manantial, que se considera el punto exacto del nacimiento del río Manzanares y allí descansamos un rato y repusimos fuerzas.

Seguimos nuestro descenso por un paisaje de escasa vegetación propia de alta montaña observando que nuestro río va poco a poco recogiendo más agua por la confluencia de diferentes manantiales que lo van alimentando. Las lluvias de la última semana puede ser que también hayan ayudado a que su caudal en estos primeros metros sea ya notorio.

Pronto empezamos a ver saltos de agua y pequeñas cascadas como anticipo de lo que nos espera a medida que su caudal va aumentando y su cauce se va estrechando flanqueado por berrocales.

Antes de llegar al puente de los Manchegos hicimos otra parada para dar cuenta de los bocadillos, mientras contemplábamos el discurrir del agua río abajo, el entorno invitaba a quedarse allí todo el día, pero no íbamos muy bien de tiempo y además una nube negra parecía querer aguarnos la fiesta, fue caer dos gotas para que todos nos pusiéramos de nuevo en marcha.

Enseguida nos alejamos de las nubes y siguiendo la orilla del río, unas veces a nuestra derecha y otras a la izquierda, llegamos al puente de los Manchegos, donde unas vacas retozaban de un lado para otro.

A estas alturas nos encontramos dentro de un magnífico bosque de tipo mediterráneo con predominio de pinos silvestres tapizados por helechos, pero también encontramos algunos ejemplares de tejos, serbales, encinas e incluso un pinsapo.

Seguimos caminando acompañando el curso del río en su imparable descenso y entramos en la zona más espectacular llena de pozas y cascadas de una altura considerable y a nuestro alrededor el paisaje único de la Pedriza. 

Después de cruzar el arroyo del Berzoso por una tupida senda que se va abriendo camino entre el alto matorral, nos desviamos ligeramente hacia la Poza de Nerón, donde paramos a contemplar su cristalina agua y hacernos algunas fotos.

Más abajo, no muy lejos nos volvimos a desviar a la derecha para contemplar la espectacular fuerza de los Chorros del Manzanares al precipitarse el agua una y otra entre enormes rocas.

Viendo lo apacible que transcurre el río a su paso por la capital, cuesta creer que sea tan revoltoso y bravo en su niñez. Sin duda, la edad templa los temperamentos.

Más adelante, tras pasar por una zona de grandes rocas y descender por unas zetas, cruzamos el bonito puente del Retén en el que había gran cantidad de frutos rojos que no supimos qué eran y al parecer son mostajos.

Llevamos ya unas cuantas horas caminando, viendo cómo va creciendo nuestro río y observando la transformación del paisaje a su alrededor a medida que vamos perdiendo altura y pasa por sitios tan emblemáticos como el puente del Francés y, más abajo, la Charca Verde.

Un poco más y llegaremos al área de Canto Cochino, con su singular roca que le da nombre, donde el río empieza a discurrir de una forma más sosegada.  y de allí al Tranco y a Manzanares el Real, final de nuestra ruta, aunque algunos tuvieron la suerte de ser rescatados en el Tranco y así pudieron acortarla un poco.

Antes de despedirnos hasta la próxima, y a pesar de que lo avanzado de la tarde y lo cansados que estábamos, nuestros queridos Leonor y Jesús nos invitaron a tomar unas cervezas en la plaza de Manzanares el Real por sus respectivos cumpleaños, celebrándolos con alegría, y de haber superado el reto.

Hemos visto nacer al Manzanares y le hemos acompañado en sus primeros pasos, su infancia, adolescencia y juventud. Una etapa preciosa, como la excursión de hoy, a la que doy una nota de 5 sicarias.
Encarna Cayuela


FOTOS

miércoles, 12 de agosto de 2015

Excursión 250: Los Chorros de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino

Final: Canto Cochino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,5 Km 
Desnivel [+]: 532 m 
Desnivel [--]: 532 m 
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí

Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Otra vez en Canto Cochino nos citamos los pocos que quedamos por éstos lares, 10 senderomagos preparados para emprender una bonita marcha dónde creo que ésta vez sí se ha batido el récord de baños en una jornada.

El único que no se bañó fui yo, el que escribe (Tengo que decir que se me olvidó el bañador, la toalla y la crema). Alguien tenía que captar el momento de las zambullidas de los compañeros, ¿no?. Lucas se bañó por mí.

Empezamos cruzando el puente de madera que baja del bar a la izquierda  para coger el margen izquierdo del rio Manzanares.

Mañana sin mucho calor en el que ya había gente con el chiringuito montado. Seguimos subiendo y llegamos al primer puente, el de Las Ranas, para continuar ascendiendo hasta el segundo, el puente de Cola de Caballo. Más adelante y antes de llegar al tercero, el puente del Vivero, despertamos a unos que pasaron la noche en una roca a 4 metros de altura sobre el  río.

Nos faltaba poco para llegar a la charca más famosa de la Comunidad de Madrid, la Charca Verde. Como siempre el primero que probó el agua fue Paco N. (a Lucas no le cuento), el segundo fue Vicente A, Fernando DH, Ana Chini, Pepa y Rafael. (Lástima no haber podido reflejar las caras en los 5 primeros segundos). En ésta primera charca Pepe A. y Cristina no se animaron, no sé si era por la cara que ponían algunos al entrar en el agua o porque era muy temprano. Yo aproveché para inmortalizar los saltos como unos  perfectos clavadistas  de Acapulco que nos mostraron Paco N. y Vicente A. (ver fotos).

Después del baño continuamos subiendo y pasamos al margen derecho del río, por una pequeña senda que hay paralela a él, hasta llegar a la pista forestal (PR18) que viene de Canto Cochino.

Continuamos por ella hasta alcanzar el mojón que marca el Km 9, justo antes de llegar al puente del Francés, continuando por una senda que sale a la izquierda, por una escalera de granito.

Esta senda transcurre por la orilla derecha del río y bajo una zona de pinos, donde el desnivel empieza a ser significativo.

Pasamos por una pequeña fuente a nuestra izquierda, de la que apenas salía un hilillo de agua, continuamos subiendo hasta llegar al puente del Retén, por donde cambiamos de orilla, continuando por el margen izquierdo del río, allí la senda se parece una escalera empinada zigzagueante durante más o menos 1,5 Km.

Seguimos subiendo hasta encontrarnos con tres bolos graníticos enormes, tan enormes que aprovechamos su sombra para esperar a Ana, beber un trago de agua y al mismo tiempo coger aire que la subida empinada de la senda-escalera, nos había quitado.

Seguimos ascendiendo, contemplando el paisaje, impresionante con las 4 torres de Madrid en la lejanía y una parte del embalse de Santillana, ya nos queda poco y llegamos a un claro, despoblado de pinos.

En este punto nos desviamos hacia la izquierda llegando a una plancha de granito que da al vacío y desde dónde se puede contemplar el gran chorro. En esta ocasión, no se veía, sólo podíamos oír un poco el sonido del agua al caer por las cascadas, porque llevaba poco agua.

Merece la pena observar un esqueleto de uno de los pinos autóctonos de la repoblación que se hizo en los años 50 en La Pedriza. Quedan pocos.

Llegado a este punto de la excursión, la hora que era y el calor que llevábamos, sólo se pensaba en buscar una buena poza para darnos un buen baño y comer. Y así fue, descubrimos una poza preciosa, con sol y sombra, agua verde cristalina.

Esta charca se llama Poza de Nerón. Allí se bañó todo el mundo, menos yo. La verdad es que me dieron envidia con esa agua verde cristalina, el sofoco y ver como Paco N. y Vicente seguían deleitándonos con esos saltos acrobáticos (ver fotos).

Ver a Pepa, Cristina, que le costó un poquito, Rafael que le costó menos, ¿Fernando?, venía casi mojado y ¿Ángel?, También se mojó, primero los pies y luego todo el cuerpo.

A los hermanos Anaya, no había quien los sacara. Y Ana, siempre de las primeras. La verdad es que estuvimos muy a gusto. Estábamos solos en la poza. En este entorno tan privilegiado comimos, fue el punto final de la excursión.

La vuelta la hicimos por el mismo sitio hasta llegar otra vez a la charca anterior a la charca verde,  de forma triangular. Hacía calor y ¿adivináis quien se bañó?, pues eso, se bañaron casi todos.

Seguimos la marcha y cruzamos al margen izquierdo del río y curso abajo ¿a que no adivináis lo que nos encontramos?, ¡¡¡¡¡¡ Una novia y un novio vestidos de boda en medio del río!!!! Y el fotógrafo con el agua por el pecho sacando fotos.

Bueno, al final llegamos todos bien  y enteros al bar de Canto Cochino para tomar el premio correspondiente, ¿Cuál era?, ¿lo adivináis? Pues sí, las cervecitas,  a las que nos invitó  gustosamente Pepa.

Y llegamos a la valoración, ¿ummmmm¿ummmmm??????, Yo le doy 4,5 Sicarias.
J.Manuel Crespo.

P. D.: Aunque en el 2015, cuando realizamos esta ruta, estaba permitido, desde el año 2016 está prohibido el baño en esta zona