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miércoles, 20 de junio de 2012

Excursión 099c: Refugio de Estós - Perdiguero - Benasque

FICHA TÉCNICA
Inicio: Refugio de Estós
Final: Aparcamiento Valle de Estós. Benasque
Tiempo: 12 a 13 horas
Distancia:  20 Km
Desnivel [+]: 1523 m
Desnivel [--]: 2102 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 8 

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




 




























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN

En nuestra tercera excursión por Pirineos por fin conseguimos subir a los 3.221 metros del Pico Perdiguero, tras el diluvio del día anterior que nos impidió ni siquiera el plantearlo.

Así es que nos levantamos temprano en el refugio de Estós y tras desayunar lo de siempre recogimos y, con las mochilas llenas, nos fuimos en busca del ansiado pico. Primero el camino fue cómodo, bajando a la Cabaña del Tormo, desde donde iniciamos el ascenso de los casi 1.500 metros de desnivel hasta la cumbre.

Pero al llegar a un espeso bosque de pinos, pasados los antiguos cuarteles militares, nos dimos cuenta de lo que nos esperaba, ya que, como aperitivo, el remontar el bosque supuso trepar por una dura pendiente. Pero, con todo, lo más duro estaba por llegar.

Tras pasearnos por unas bonitas praderas que bordean la Tuca Gargallosa, nos dirigimos por una primera pedrera al Ibonet de Perdiguero, contemplando a nuestro paso cómo tomaban el sol unas inquietas marmotas, pasando después a remontar una segunda pedrera, más larga e incómoda  que nos condujo hasta el Collado Ubago (2.703 m).

Tras reponer fuerzas y contemplar las inmejorables vistas hacia el este del valle de Lliterola, con el Macizo de la  Maladeta de fondo, y el del este, de Batisielles, emprendimos la prueba más dura de la jornada, atacar la inmensa mole de piedras sueltas que forman la cara este del Perdiguero.

Por una interminable pirámide de canchal llegamos al Hito Este del Perdiguero (3.170 m), desmoralizados porque a lo lejos, el último tramo de subida a la gran cima estaba ocupado por un nevero de muy mala pinta.

Pero gracias al buen hacer de Juan y de ir prevenido para cualquier eventualidad, con la seguridad que nos dio el improvisar un cordal de seguridad, pudimos al fin hacer realidad nuestra ilusión de coronar el "Pejiguero", como le llamaba ya Joaquín a este mítico pico. Celebramos a lo grande el haber conseguido, para unos, como yo, el primer tresmil, para otros uno más.

Sólo cuando se está a estas alturas y se disfruta de las impresionantes y maravillosas vistas del entorno, se comprende que todo esfuerzo para llegar hasta allí merece la pena.

Después todo fue bajar y desandar camino hasta llegar al aparcamiento, donde dos días antes habíamos dejado los coches, a la entrada del valle de Estós. Ducha rápida en el camping Aneto, y a disfrutar de una merecida cena en Benasque, para celebrar que todo había ido bien.

Y como final de excursión en el próximo capítulo contaremos nuestro paseo que al día siguiente realizamos por el valle de Benasque.

Por todo ello le otorgo una valoración de 5 Sicarias a esta excursión.
Continuará…
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de Francisco Nieto

FOTOS
* Fotos de José Luis R. Rubiales

lunes, 18 de junio de 2012

Excursión 099a: Benasque - Refugio de Estós

FICHA TÉCNICA
Inicio: Aparcamiento Valle de Estós. Benasque
Final: Refugio de Estós. Benasque
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia:  9 Km
Desnivel [+]: 652 m
Desnivel [--]: 51 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 8

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Esta es la excursión de la ilusión, porque ilusión es lo que movió a Antonio Domínguez a planear meticulosamente este viaje al Pirineo aragonés para alcanzar, como hizo en solitario cuando tenía 23 años, la cumbre del Pico Perdiguero, que con sus 3.221 metros es uno de los clásicos tresmiles pirenaicos.

Ilusión también por subir a su primer tresmil de Carlos, Miguel Ángel y yo, e ilusión de Juan, Joaquín, J.L. Rubiales y Antonio Villaverde de volver al Pirineo una vez más.

Cargados, por tanto, de ilusión y las mochilas, el lunes 18 de junio madrugamos un poco para salir temprano de Madrid, en el coche de Carlos iríamos J. Luis, Joaquín y yo.

En el de Antonio Villaverde se fueron Juan, Miguel Ángel y Antonio Domínguez. Tras quedar en el kilómetro 103 para tomar café, no paramos hasta que el hambre y la hora nos hizo comer en Graus, capital de la Ribagorza, en el hotel restaurante Lleida, en el centro del pueblo y junto a la carretera, para no perder tiempo.

Con algo de retraso sobre lo previsto, por culpa de la agradable sobremesa, sobre las 16:15 llegamos al aparcamiento de entrada al valle de Estós, pasado Benasque.

En un cuarto de hora estábamos listos para iniciar la primera etapa de esta aventura, subir al refugio de Estós. Cargados con las pesadas mochilas nos adentramos en este amplio y verde valle de origen glaciar.

Estós fue excavado por los hielos y las aguas fluviales entre los altos macizos pirenaicos de Posets y Perdiguero. Su paisaje combina un siempre turbulento río de bravías aguas con prados, bosques, ibones y torreones de granito.

La primera sorpresa paisajística nos la ofrece el recoleto embalse de Estós, de aguas azul esmeralda, y los frecuentes saltos de agua que hacen de este río todo un espectáculo su contemplación.

Unos kilómetros más arriba, justo después de rebasar la preciosa cabaña de Santa Ana, el río se serena conforme se ensancha el valle, pasando a ofrecernos una idílica estampa de verdes praderas surcadas por el hilo de plata que tal asemeja sus aguas, con las siluetas recortadas de las altas montañas al fondo para rematar el precioso cuadro.

Pasamos por puentes, que aquí les llaman palancas, y románticas cabañas, praderas de infinitos verdes y bosques de pinos, avellanales, hayedos, fresnos y pastizales.

Todo ello rodeado de imponentes montañas, dominadas por el Perdiguero (3.221 m), uno de nuestros siguientes objetivos, el Posets (3.375 m) y los Picos, aquí llamados Tucas, de Gargallosa (2.716 m) y Molseret (2.552 m), de la que nace una espectacular cascada visible desde casi todo el valle, amén de impresionantes neveros que coronan las más altas montañas.

Conforme ascendíamos, la sensación de introducirnos en un paraje sobrecogedor y grandioso, iba en aumento.

Dejamos atrás la mítica cabaña del Turmo (1740 m), este refugio sólo está abierto al público en la temporada de invierno, tiene 12 plazas en literas y chimenea. Como curiosidad, esta cabaña es mencionada por el grupo Celtas Cortos en su canción 20 de Abril: "¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo, las risas que nos hacíamos antes todos juntos? Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que hay han cambiado, han cambiado, sí.", se ve que estuvieron por aquí en los 90.

Con el temor de que comenzase a llover fuerte, aceleramos los últimos kilómetros, llegando al refugio de Estós sobre las 18:45, tras dos horas y cuarto de constante subida y casi 10 kilómetros de marcha.

Tras acomodarnos y disfrutar de una mejorable cena, partidita de mus para algunos y a la cama, oyendo como caída un diluvio fuera, que por suerte esquivamos a tiempo y pensando que si el madrugón que teníamos planteado para subir bien temprano al Perdiguero iba  a servir de algo, por como se presentaba la noche.

Por todo ello le otorgo una valoración de 4 sobre 5 a esta excursión.
Continuará…
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de Francisco Nieto

FOTOS
* Fotos de José Luis R. Rubiales
* Fotos de Miguel Ángel Laso