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martes, 20 de junio de 2023

Excursión 708: Collado de Causiat. Candanchú

FICHA TÉCNICA
Inicio: Estación de esquí de Candanchú
Final: Estación de esquí de Candanchú
Tiempo: 1 hora
Distancia: 3,4 Km 
Desnivel [+]: 127 m 
Desnivel [--]: 127 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 12

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Otra escapada a Pirineos, de nuevo de la mano de Juan, lo que nos aseguraba paisajes de ensueño y días de aventura.

No madrugamos mucho, para evitar así los atascos de Madrid, y tras parar a comer en el restaurante Monrepós, en Nueno, a unos 20 Km pasado Huesca, llegamos al Hotel Petit Spa Santa Cristina, edificio construido a finales del siglo XIX como Aduana del Cuerpo de Carabineros y reconvertido en hotel en 1991.

Tras dejar el equipaje, nos prepararnos para acometer la primera ruta, a modo de aperitivo de lo que nos esperaba por las cercanías de Canfranc Estación, nuestra "base de operaciones".

Con mucha incertidumbre por el tiempo, que amenazaba lluvia y con el cielo muy cubierto de nubes pardas, nos acercamos en los coches a la estación de esquí de Candanchú, donde comenzamos el paseo desde su zona de aparcamiento, dirigiéndonos hacia las taquillas, donde enseguida se ve el inicio de una pista de tierra, por la que seguimos.

Durante un buen trecho vamos dejando a nuestra derecha diferentes remontes mecánicos de la estación y enseguida llegamos al circuito de fondo (Pista Grande), coincidente con el muy famoso GR-11 que cruza de punta a punta los Pirineos, de Oeste a Este. Sale del cabo Higuer en el mar Cantábrico, y llega hasta el cabo de Creus en el mar Mediterráneo.

Pasamos junto a un puente y continuamos por el sendero que sale a nuestra derecha y que nos llevó hasta la imperceptible frontera con Francia. Un poco más adelante, en suelo francés, alcanzamos el collado de Causiat.

Desde aquí teníamos unas vistas impresionantes, destacando, por su singularidad La Zapatilla, una gigantesca mole blanca inclinada, que parece una zapatilla puesta del revés, y con una altitud de 2.225 metros. Junto a ella El Tobazo y la Tuca Blanca. Mirásemos para donde mirásemos, todo era un mar de montañas con puntiagudos picos sobresaliendo en el horizonte. Imposible darle nombre a todos.

Por aquí nace el río Candanchú, que recoge la escorrentía y varios manantiales del tubo de la Zapatilla, y de la escorrentía del collado donde nos encontramos.

Tras las fotos de rigor, nos dirigimos hacia la Ciudad de Piedra, unos cúmulos rocosos blanquecinos de origen kárstico originados por meteorización química de las caliza, dominantes en la zona, compuestas por minerales solubles en agua.

Resultaba sorprende contemplar la rocas sobresaliendo de las extensas praderas de un verde insultante para los que venimos de tierras ya secas. En algunas de ellas nos subimos para disfrutar de mejores panorámicas de las extraordinarias vistas del valle de Astún, con su pico de 2.283 metros de altura destacando en la lejanía.

Al llegar a la senda que rodea las pistas de esquí de la zona este, unos la siguieron para descender al aparcamiento mientras otros las rodeamos por detrás para alargar un poco más la caminata.

De vuelta al hotel, cenamos el equipo ya completo, al haber llegado las más rezagadas por motivos laborales. Y como a algunos nos supo a poco el paseo y no llovía, tras los postres nos fuimos caminando por la carretera, frontal y linternas en mano, hasta la estación de Canfranc.

Fue todo un espectáculo contemplar lo bien que ha quedado tras su reconversión en hotel de lujo a primeros de año, salvándola del progresivo deterioro sufrido tras dejar de prestar servicio con Francia, suspendido en 1970 cuando un tren de mercancías descarriló del lado francés provocando el derrumbe del puente de L'Estanguet, con la consiguiente interrupción del servicio entre ambos países.​ Desde entonces, el transporte de viajeros se hace por carretera.

Tras cinco años de obras, el 18 de julio de 1928 el nuevo edificio fue oficialmente inaugurado en presencia de Alfonso XIII y Gaston Doumergue, rey de España y presidente de la República Francesa respectivamente.

Las considerables dimensiones de la estación y del complejo ferroviario se justifican por albergar en el mismo espacio todas las necesidades de un paso internacional de la época.

Disponía de playas de vías de ancho internacional a un lado (1435 milímetros) electrificadas a 1500 V de c.c. y de ancho ibérico al otro (1668 milímetros), con locomotoras de vapor y la correspondiente placa giratoria y depósito de locomotoras.

Dado que el ancho de vía de ambos países era diferente, todas las mercancías tenían que ser trasbordadas de los trenes de un ancho a los del otro para continuar, al igual que ocurría con los viajeros.

Por el túnel internacional, de 7.875 metros de longitud, discurría la vía única de 1435 mm de ancho, y estaba electrificada, al igual que todo el recorrido hasta Pau.

El 15 de abril de 2021 se inauguró la nueva estación de viajeros, rehabilitando parcialmente dos antiguos hangares de mercancías, pero el paso a Francia sigue esperando, tras varios intentos de reapertura. 

En este estupendo documental se cuenta muy bien su historia y situación actual.

Tras realizar numerosas fotos de la estación y su entorno, volvimos ya tarde al hotel.

Nos esperaban, si la lluvia lo permitía, un par de rutas con las que saciar nuestras ansias pirenaicas, porque las de hoy nos habían sabido a poco., por lo que le otorgo 3 sicarias.
Paco Nieto

lunes, 20 de junio de 2022

Excursión 633: Molinos del río Profundo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valbúcar. Asturias
Final: Valbúcar. Asturias
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,5 Km 
Desnivel [+]: 383 m 
Desnivel [--]: 383 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 13

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
La ruta de hoy la iniciamos en la localidad de Valbúcar perteneciente al concejo de Villaviciosa, donde dejamos aparcados los coches en el arcén de la carretera AS-255.

Aunque la temperatura era agradable, las nubes amenazaban lluvia, por lo que una vez pertrechados para las posibles contingencias climatológicas, comenzamos la ruta por un camino que nace a la izquierda de La Vega y junto al que encontramos un panel informativo sobre la ruta en el que podemos intuir la gran cantidad de molinos que encontraremos. Llega a nombrar hasta 18 molinos, aunque en la página del Principado de Asturias se mencionan unos 22.

Comenzamos los trece participantes por un cómodo camino de tierra ancho y bastante llano por el que a unos 300 metros nos encontramos con el primer desvío que tomamos hacia la derecha y en dirección Buslaz.

Una vez tomado este primer desvío nos encontramos un pequeño caserío tras el que nos sorprende un escenario completamente verde rodeado de vegetación, zonas de árboles y musgo que solo nos abandonará en contadas ocasiones a lo largo de la ruta.

Continuamos sin desviarnos y sin ninguna pérdida ya que toda la ruta la encontramos completamente señalizada como PR AS-137. Pronto comenzamos a ver el río a nuestra derecha y también uno de los primeros molinos de esta ruta: el Molin de Griselda.

Durante nuestro camino, seres mitológicos integrados dentro de los árboles y del río se encargan de amenizarnos cada uno de los tramos hasta el punto de llegar a parecer parte del paisaje y unos compañeros de ruta más en el camino.

Continuamos y la curiosidad nos conducirá a desviarnos por un pequeño puente de madera por el que encontramos el Molín de Villaverde camuflado en la vegetación. En este punto la senda se termina y salimos a una carretera pavimentada por la que transitamos unos 400 metros antes de encontrar una portilla negra que nos sale a la derecha y nos devuelve de nuevo a la senda. 

A los pocos metros las señalizaciones nos obligarán a continuar nuestro camino frente al vivero de plantas de frutos del bosque y varios invernaderos de El Cierrón.

Aquí, curiosamente, existe un autoservicio de arándanos. Pequeñas cajitas de arándanos con su precio y un recipiente con monedas, donde la gente deposita el dinero y recoge los arándanos. Todo ello sin vigilancia y encomendado a la buena fe de la gente. Hicimos acopio de los mismos y se fueron repartiendo en el trayecto.

Continuamos a la vera del río, remontándolo y disfrutando de cada escenario. Pronto descubrimos el Molín de Profundu, semiderruido, del que sólo quedan sus cuatro muros cubiertos por la vegetación y los helechos. Seguimos con nuestra caminata por la que es complicado perderse gracias a las constantes marcas y señalizaciones. En algunas zonas más embarradas de subidas o bajadas también encontramos tramos protegidos con barandillas.

Cada vez la vegetación y los árboles ganan más terreno, por lo que nos sentimos minúsculos entre tanta arboleda y belleza única. El camino toma un sentido ascendente. Vemos los restos del Molín de Trabanco, el único de toda la ruta que contaba con vivienda anexa.

Otro puente de madera nos espera varios metros más allá, por el que tendremos que cruzar el río para adentrarnos en el entorno que rodea al Molín de El Pitu. La ruta nos regala a los pocos metros otro salto de agua más y esté más imponente que los anteriores, no sabemos si creado por el río o como consecuencia de una antigua presa.

Por el camino seguimos encontrando nuevos restos de molinos y viejos canales de la recogida del agua de algunos de ellos, en su mayoría completamente derruidos o semiderruidos como el de José Xico y, a poco metros, el de La Perea al que pudimos acceder cruzando un nuevo puente de madera.

Tras dejar atrás estos últimos molinos llegamos a una zona abierta de prados, seguimos siempre pegados al cauce del río hasta llegar a una zona de bosque donde nos encontramos las ruinas de los molinos de Perniles y de Arriba.

Metros más adelante cruzamos el cauce por una pasarela de hormigón que nos conduce a una pista forestal y a una segunda zona de prados. Tomamos la pista hacia la izquierda y bordeamos la vega. Más adelante nos encontramos con una bifurcación, donde tomamos el camino de la derecha hasta llegar a los restos del Molín de Pascual.

Por un tramo llano que discurre en parte por la antigua canal de este molino llegamos a una nueva bifurcación donde se encuentra el Molín de Lalón. Continuamos por la senda ascendente que sale a la derecha hasta el Molín de La Ullina.

Subimos unas viejas escaleras, atravesamos un bosque de álamos que nos llevó hasta el singular escenario del Molín de la Peña. Lo encontramos sobre el mismo cauce del río y dentro de un entorno casi mágico acompañado por una bonita cascada. Sin duda, uno de los escenarios más sobrecogedores de esta ruta, en el que no tuvimos más remedio que pararnos para comer los bocadillos y el resto de viandas.

Tras coger fuerzas, tocaba continuar por la senda que asciende por el margen izquierdo de la cascada y que nos condujo de nuevo junto al río y muy cerca del Molín del Esprón. 

Desde este molino y, tras atravesar una nueva zona de pastos, llegamos a otra zona de bosque por la que fuimos viendo los molinos de Rea, Peruya, Rosicu y de Arriba muy cercanos entre sí. Siendo este último el que se encuentra en mejor estado de conservación, junto con el Molín de Peña, que fue restaurado parcialmente en 1997 por el Ayuntamiento de Villaviciosa.

Desde el Molín de Arriba seguimos nuestro camino a la vera del río hasta llegar a una pista muy empinada que nos conduce a Buslaz.

A partir de aquí, recorrimos unos cuatro kilómetros por carretera asfaltada, la AS-332. Al estar en la cota más alta de la ruta y en zona más despejada de vegetación, en nuestra bajada pudimos observar y disfrutar del perfil y el entorno de las montañas por cuyo profundo valle habíamos ascendido.

Fuimos conectando con pequeñas poblaciones como Infiesta, Breceña, Cuetu, La Piñera y Coro, donde enganchamos con una pista que nos llevó directamente al vivero de frutos del bosque que habíamos dejado muy al principio de la ruta y que posteriormente, desandando la parte inicial de la ruta, nos llevó al aparcamiento donde habíamos dejado los coches.

La ruta bien se merecería 5 sicarias, pero por la fina lluvia que nos acompañó en un trayecto de la misma, la hacen acreedora de 4,5 sicarias.
Javier Miguel

FOTOS

miércoles, 20 de junio de 2018

Excursión 409: Mina Antigua Pilar por la Dehesa Nueva de Galapagar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Galapagar
Final: Galapagar

Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  14,2 Km
Desnivel [+]: 268 m
Desnivel [--]: 268 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 30

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Para la última excursión de la temporada, antes de que iniciemos las rutas de agua, Sol se ofreció a acogernos en su casa para organizar en ella la tradicional comida y fiesta que da paso al verano. Lo cual es de mucho agradecer, dada la gran cantidad de participantes que estos eventos conllevan, contaba, no obstante, con la inestimable ayuda logística de Antonio y la ya demostrada experiencia con las brasas de Ricardo.

Y para facilitar el transporte, lo más cómodo fue salir de su misma calle, en la Dehesa Nueva de Galapagar. Allí dejamos los coches en una larga hilera. Los vecinos debieron pensar que se trataba de una boda, hasta ver nuestro atuendo, que no dejaba lugar a la duda.

Iniciamos un suave ascenso por la calle, girando a la derecha al culminarlo para enseguida salir al campo abierto por el Camino de Villanueva del Pardillo, una agradable pista de tierra que recorrimos en dirección sureste, rodeados de muretes de piedra que delimitan fincas ganaderas. En una de ellas contemplamos a dos orgullosas yeguas con sus correspondientes potrillos, nacidos lo más seguro esta misma primavera. 

La poca pendiente del camino y la gran amplitud de la calzada hacia que el paseo fuese muy agradable, además de animar a los de cabeza a imprimir un buen ritmos a la caminata. Al llegar a las afueras de la urbanización Los Ranchos, en los Altos de Galapagar, conectamos con la Cañada de Motamora, dejando a nuestra izquierda la casa de igual nombre, en la que se ubica un vértice geodésico, al que hubiera subido a no ser porque se encuentra precisamente en esta finca privada.

El cruce posterior con la Cañada Real de Merinas fue la señal de que la buena vida se nos agotaba. Primero porque delante de nosotros teníamos un repechón, con un nombre muy apropiado, Cuesta Blanca, y segundo porque enseguida dejamos la pista para, sin senda aparente, desviarnos a la izquierda entre grandes rocas.

Menos mal que a pocos metros dimos con una caseta a la sombra, con mesa y bancos, en la que pudimos parar a refrescarnos del fuerte calor que ya comenzaba a hacerse notar. No duró mucho la alegría y enseguida nos internamos entre las zarzas siguiendo una tenue senda, que al alanzar la cumbre de Cuesta Blanca desapareció por completo.

En este punto nuestra anfitriona y sus dos ayudantes se dieron la vuelta para ir preparando la barbacoa y adecuando el jardín para lo que se le venía encima. Continuar desde este punto parecía sencillo, solo había que descender por la loma de Cuesta Blanca hasta llegar al arroyo del Membrillo y seguirlo aguas abajo.

Sin ninguna indicación ni senda a la vista, solo guiados por el GPS, fuimos descendiendo como mejor pudimos, contando con la ayuda de Jorge S y Ángel, que en esto de buscar el mejor camino no tiene competencia. A pesar de nuestros esfuerzos por ir por zonas lo más despejadas posible de matorral, y zarzas, acabamos con los calcetines y las botas llenos de pinchos, de esos que luego cuesta horas arrancar.

Alcanzado el arroyo, había que vadearlo, toda una aventura por la tupida vegetación que en su ribera se concentraba. Con la ayuda de un palo aparté las zarzas que pude  para que el paso quedara lo más despejado posible, pero los malos pensamientos hacía el guía se palpaban en el ambiente y ni la agradable parada que realizamos junto al arroyo, a la sombra y con el murmullo del agua de fondo lograron aplacarlos.

Había que acompañar al arroyo en su descenso, unas veces muy próximo a él, otras dejándolo a nuestra izquierda según los caprichos de sus meandros y la ortografía del terreno. De nuevo los molestos pinchos se pegaban a los calcetines como si éstos fuesen un imán para ellos.

Se nos hicieron largos los escasos dos kilómetros por la ribera del arroyo, lo que explica la alegría con la que acogió el grupo el conectar con una senda como Dios manda, la Colada del Cerro del Burro, que a pesar de ser estrecha, nos supo a autopista. Por ella seguimos, tomándola a nuestra izquierda, en dirección sur para asomarnos a conocer las vistas que el Cerro del Burro tiene de Madrid hacia el este y sur de su loma, además del cerro, con vértice geodésico, del Madroñal, situado a 846 metros de altura, al que no daba tiempo llegar.

Volvimos sobre nuestros pasos para remontar la senda en sentido contrario, en dirección a la Mina Antigua Pilar, a la que llegamos tras superar una cuesta de 50 metros de desnivel, que a Susana se le atragantaron, dándole un bajón que aconsejó pedir la ayuda de Antonio para que en coche vinieran a por ella.

La Mina estuvo en pleno rendimiento a finales del S. XIX y principios del XX, cuando era una de las más importantes minas de cobre de la Comunidad de Madrid, si bien posteriormente se realizaron algunas labores de mantenimiento y consolidación.

Nos acercamos al edificio, medio en ruinas, que albergaba el malacate, es decir la maquinaria de extracción de cargas del pozo maestro, que es el único que se conserva en toda la Comunidad de Madrid y que actualmente está tapado por una rejilla metálica.

Hacía el oeste, bajando un terraplén, se encuentran otros pozos, del total de cinco que tiene, todos igualmente protegidos con rejillas para evitar accidentes. Según la documentación el interior de la mina presenta unas espectaculares formaciones de sales de cobre, con bellos colores turquesa y azules.

También nos acercamos a las escombreras, en la que aún hoy encontramos varios minerales, debido a la cantidad, variedad y belleza de sus formaciones micro-cristalinas, en ellas se han hallado multitud de minerales interesantes: fluorita, calcantita, pirita, bornita, arsenopirita, cuprita, crisocola, agardita, olivenita, torbernita, autunita, metatorbernita, siderita, goethita, calcotriquita, entre otros, aunque los más abundantes y fáciles de reconocer son malaquita, azurita y calcopirita.

Hay que tener muy en cuenta que la entrada a la minas esta reservada a expertos en espeleología minera, ya que la naturaleza frágil de la roca y sus incipientes formaciones hace peligroso su apertura al gran público.

En este enlace se da bastante información de la mina y en este otro enlace, un vídeo sobre la misma, muy recomendable.

Aún nos quedaba un buen trecho de subida, hasta alcanzar la amplia vía pecuaria que nos llevó a las inmediaciones de la Universidad Carlos III, en Colmenarejo, previo paso por las ruinas de la antigua fundición, donde se separaba el cobre de la roca.

Nos quedaba atravesar, callejeando la zona este de Colmenarejo, desviarnos a la izquierda hacía Las Marquesas y buscar la Dehesa Nueva para regresar a donde habíamos dejado, a primera hora, los coches, recorrido que hicimos con celeridad para saborear cuanto antes las ansiadas cervezas, vino, sardinas, chorizos y chuletillas, un exquisito postre de Ana Chini que nos supieron a gloria.

Hubo camisetas mojadas, no tantas como era de esperar, ping-pong y mucha música, aportada por Fernando Sanguesa, que animó al personal a mover el esqueleto como bien se refleja en mis vídeos. La entrega de estrellas pendientes cerro este emotivo encuentro de fin de temporada. Nos vemos en las pozas.

Por todo lo anterior, esta ruta se ha merecido 4 sicarias.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

miércoles, 20 de junio de 2012

Excursión 099: Río Manzanares. Legazpi - Rivas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Legazpi. Madrid
Final: Rivas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 24 Km
Desnivel [+]: 231 m
Desnivel [--]: 248 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
No he podido realizar esta excursión Nº 99 pero sí he querido hacer honor a mi obligación de cara al GMSMA y a la Agencia Madi Senderismo.

Me he aprovechado de mi vecino José María para hacerle una entrevista (la encontrareis completa al final de este escrito) y así conseguir una información detallada de esta interesante marcha que será recordada por la ausencia de los que han osado enfrentarse a los pirineos que son palabras mucho mayores.

Por José María, me he enterado que ha sido una marcha bastante larga, de unos 24 km con una primera parte “superguapa”, de unos siete kilómetros desde Madrid-Río y enlazando con el tramo 1 del parque lineal del Manzanares, con sombra, fresquita, por praderas inmensas, y junto al río. Al final de este tramo han hecho la parada del piscolabis.

Pero los restantes 17 kilómetros han sido a pleno sol con pocos “oasis” de sombra y con bastante calor. La comida, en uno de ellos ha resultado agradable y sólo el instinto andariego de los miembros del GMSMA ha hecho que prosiguieran por la solanera hasta Rivas-Vaciamadrid.

La marcha ha sido muy interesante. Primero, aves de muchos tipos, cigüeñas a decenas (con nidos incluso en las torres de los tendidos eléctricos), rapaces, patos en el río, etc… y conejos, muchos conejos y bien grandes algunos. Luego restos de las construcciones de defensa de la guerra civil, incluso han entrado en una de las cuevas de esa época. Además durante mucho rato han andado junto a los restos del Canal del Manzanares, viendo alguna esclusa.

En cuanto a la “temible” Cañada Real, han recorrido sólo unos metros y para hacerse una foto. No merecía la pena correr “riesgos” innecesarios.

La idea de llegar hasta la desembocadura del Manzanares en el Jarama no ha sido posible, lo han dejado, según “el boss” para otro día pero fuera de programa. Más de uno de los senderomagos querrá hacer la foto para juntarla con la del nacimiento allá en el Ventisquero de la Condesa.

José María estaba entusiasmado con el Bar Puerta del Sol. Lo que no me ha quedado claro es si era por las cervecitas bien frías acompañadas por una variedad de buenos pinchos o era por la joven y agradable camarera??? Seguro que Idefix querrá averiguarlo…

Sobre la puntuación de la Agencia Madi Senderismo, José María opinaba que debería pedir 4 sicarias “por las vistas y los paisaje en la primera parte y por lo dura de la segunda, que puso a pruebas la resistencia de los diez participantes”.

He presentado mi informe a la Agencia basado en el relato de José María y debo decir que solo nos han dado 3,5 sicarias “porque no están los tiempos para ser condescendientes".
Un abrazo
Antolín
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Antolín: Buenas tardes, José Mari.
José María: Buenas tardes.
A: te llamo, en calidad de representante de la agencia Moody’s de senderismo, para interesarme por la excursión que ha realizado hoy el GMSMA y en la que tú has tomado parte, ¿no es cierto?
JM: Cierto es.
A: ¿Cuántos Km´s habéis andado en esa marcha urbana?
JM: De urbana nada ¡eh!. Hemos hecho 24’0 kms. en total. Hemos salido de Legazpi a las 10’15 y nos hemos sentado en Rivas Vaciamadrid en un bar cerca de la estación del Metro a las 16’10.
A: Y, ¿que tal ha transcurrido la marcha?.
JM: Bueno, verás, ha habido dos partes muy diferentes. La primera, de unos siete kilómetros, desde Madrid-Río y enlazando con el tramo 1 del parque lineal del Manzanares ha sido “superguapa”, con sombra, fresquita, por praderas inmensas, y junto al río. Al final de este tramo hemos hecho la parada del piscolabis. Pero los restantes 17 kilómetros han sido a pleno sol con pocos “oasis” de sombra y con bastante calor. La comida, en uno de ellos ha resultado agradable y sólo nuestro instinto andariego (y que estábamos lejos de cualquier medio de transporte) ha hecho que prosiguiéramos por la solanera hasta Rivas-Vaciamadrid.
A: Pero, ¿habéis visto cosas interesantes?
JM: Pues si, primero aves de muchos tipos, cigüeñas a decenas (con nidos incluso en las torres de los tendidos eléctricos), rapaces, patos en el río, etc… y conejos, muchos conejos y bien grandes algunos. Luego hemos visto restos de las construcciones de defensa de la guerra civil, incluso hemos entrado en una de las cuevas de esa época. Además durante mucho rato hemos andado junto a los restos del Canal del Manzanares, viendo alguna esclusa.
A: ¿Habéis recorrido la Cañada Real?
JM: Sólo unos metros y para hacernos una foto…….. no están los tiempos para aventuras innecesarias.
A: Y, ¿llegasteis a la desembocadura del Manzanares en el Jarama?
JM: No, eso lo hemos dejado según “el boss” para otro día y fuera de programa pero estoy seguro que mas de uno de los senderomagos de hoy (por ejemplo yo) la hará pronto y sacará la foto para juntarla con la del nacimiento allá en el Ventisquero de la Condesa.
A: ¿Qué calificación me recomiendas para mi agencia?
JM: Por vistas y paisaje en la primera parte y por lo dura de la segunda (que ha puesto a pruebas nuestra resistencia yo le daría 4 sicarias.
A: Pero, al no haber alcanzado el final previsto mi agencia, que está últimamente muy “tocapelotas”, la rebajará a 3’5 sicarias.
JM: Bueno, pues vale.
A: Muchas gracias por tu ayuda José Mari. ¡Ah!, se me olvidaba, ¿qué tal las cervecitas finales?
JM: Una delicia. Joven camarera, tela de simpática y cervezas frías con abundantes tapas. Bar Puerta del Sol, muy recomendable.
A: Pues, de nuevo, muchas gracias.
JM: De nada un placer hablar contigo y espero que la próxima nos vuelvas a acompañar.
A: ¡Au revoir!
JM: ¡Auf wiedersehen!

ENLACES

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS 

P.D.: José María se quedó con ganas de ver cómo el Jarama engullía al Manzanares, así es que el miércoles 3 de julio de 2012 organizó una excursión para verlo, recorriendo los 3 Km que les faltó, de acuerdo con el siguiente mapa.
















Ya he cumplido mi “antojo”. Acompañado de Antolín y Javier.

Hemos llegado a ver donde se vierten en el Jarama las aguas del río Manzanares: ese que aflora en el Ventisquero de la Condesa, ese que atraviesa el “parque temático de las rocas” (la Pedriza), ese que se deja embalsar en El Pardo después de discurrir por el cañón de Hoyo de Manzanares, ese que, sorprendido de no ver ya coches circulando por sus márgenes, recorre Madrid-Río y ese que contempla las ruinas de lo que pudo ser su competencia: el Canal del Manzanares.
Por cierto el eslogan de la última campaña publicitaria de Repsol deberíamos hacerlo nuestro:
“Todavía te queda mucho por conocer del lugar que ya conoces”
¡Buen veraneo a todos!
José María

FOTO REPORTAJES