Mostrando entradas con la etiqueta Universidad Carlos III. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universidad Carlos III. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de enero de 2020

Excursión 503: Cabeza Aguda y Cañón del Río Aulencia

FICHA TÉCNICA
Inicio: U. Carlos III. Colmenarejo
Final: U. Carlos III. Colmenarejo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  15,1 Km
Desnivel [+]: 425 m
Desnivel [--]: 425 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: 
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 41

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Ya había ganas de retomar las excursiones con el grupo después del parón navideño y celebramos con abrazos y besos el reencuentro con los compañeros de andanzas en la primera ruta del 2020. Nos acompaña por primera vez Jordi, ¡bienvenido!

Poco a poco los 41 participantes nos vamos reuniendo en el aparcamiento de la Universidad Carlos III, en Colmenarejo para dirigirnos hacia el sur por una amplia pista de tierra, coincidente con vía pecuaria, que nace al final de las instalaciones docentes.

Un poco antes de recorrer el primer kilómetro, justo en la puerta de entrada de la finca "Los Quinchos", nos desviamos a la izquierda, siguiendo un cartel que nos indica Mina de Cobre "Antigua Pilar", que visitamos en la excursión 409, solo que en esta ocasión no nos desviamos hacia su encuentro, si no que continuamos por la Colada del Camino del Pardillo.
Tras pasar junto a las ruinas de la antigua fundición, donde se separaba el cobre de la roca extraída de la mina, descendimos, en dirección sureste, junto al arroyo de la Fuente de la Mina. El espléndido día, radiante de sol, pronto hizo aliviarnos de ropa.

Pasamos junto a la finca Los Quemados y poco después de cruzar el arroyo de Picaza, completamente seco, giramos a la izquierda para ascender con fuerte pendiente al vértice geodésico del Madroñal, situado a 846 metros de altura, junto a una casa con un porche de excelentes vistas, desde el que se contempla toda la Sierra de Guadarrama, Las Rozas con Madrid de fondo, al este, Villanueva del Pardillo, al sur y El Escorial, al noroeste.

Con tan espléndidas panorámicas nos tomamos el tentempié de media mañana y, tras hacernos la foto de grupo, continuamos el camino descendiendo campo a través en dirección suroeste, en busca del cerro Cabeza Aguda.

Bordeamos una cantera ya en desuso que tiene una bonita lagunilla en su interior, cruzamos una pista y de nuevo campo a través, cruzamos el Barranco de Valbellido, en el que había gran cantidad de corujas, planta también conocida como regajo, boruja,​ maruja, moruja, ​ pamplina​ o marusa, ahí es nada.​

Conectamos con una pista que enseguida dejamos para cruzar, de nuevo a lo GMSMA, el Barranco de la Fuente de la Plata, cruzamos otra pista y ascendimos a un cerro en el que hay una cabaña a modo de refugio de cazadores, que en su interior tenía de todo y en el exterior hasta cuenta con césped artificial.

Dejamos el refugio cinco estrellas para descender hacia otro barranco, éste con cierta dificultad en uno de sus pasos rocosos, lo que provocó una larga fila. Superado el escollo, cruzamos el arroyuelo y ascendimos por la Colada de Cabeza Aguda al Cerro Chico (738 m), dominada en su cumbre por una caseta blanca a la que no nos acercamos por estar ocupada por alguien que nos miró con cara de pocos amigos.

Tras superar una pendiente, alcanzamos Cabeza Aguda, situada a 783 metros de altura y también con magníficas vistas. Desde ella contemplamos con pena la estirada "boina" de contaminación que tenía Madrid, en contraste con el limpio y azulado cielo de la Sierra de Guadarrama.

Nos tomamos un largo rato de descanso, en el que nos entretuvimos identificando las cumbres y pueblos a nuestro alcance, descendimos, con gran pendiente hacia el río Aulencia. Continuamos por la bonita senda que discurre por el cañón del río Aulencia, que durante siglos han formado las aguas de este río.

Caminamos entre, encinas, enebros, fresnos, musgo y bosque de ribera, remontamos el río por su margen izquierda hasta alcanzar una gran poza, precedida de una pequeña cascada, idílico paraje en el que paramos a tomarnos los bocadillos.

Tras el agradable descanso, continuamos remontando el río hasta alcanzar el embalse del río Aulencia, también conocido como Presa Vieja o Embalse de Valmenor, construido en 1945 entre Colmenarejo y Valdemorillo, se encuentra en desuso desde 1975 por la creación de su hermano el Embalse de Valmayor, con muchísima mayor capacidad.

Tras contemplar las tranquilas aguas, bastantes cenagosas por el proceso de colmatación de la presa, ascendemos por la senda que discurre en dirección noreste por la Colada del Camino de Sopas, hasta llegar a los Llanos y siguiendo la pista en dirección norte, regresamos al aparcamiento donde habíamos dejado los coches.

Las cervezas de celebración de la primera excursión del año nos las tomamos en la cafetería de la Universidad, como si fuésemos unos jovencitos, que lo somos.

En resumen, una plácida excursión para ir calentando los motores, en la que hemos disfrutado de un enclave único a la que otorgo un 4.

miércoles, 20 de junio de 2018

Excursión 409: Mina Antigua Pilar por la Dehesa Nueva de Galapagar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Galapagar
Final: Galapagar

Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  14,2 Km
Desnivel [+]: 268 m
Desnivel [--]: 268 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 30

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Para la última excursión de la temporada, antes de que iniciemos las rutas de agua, Sol se ofreció a acogernos en su casa para organizar en ella la tradicional comida y fiesta que da paso al verano. Lo cual es de mucho agradecer, dada la gran cantidad de participantes que estos eventos conllevan, contaba, no obstante, con la inestimable ayuda logística de Antonio y la ya demostrada experiencia con las brasas de Ricardo.

Y para facilitar el transporte, lo más cómodo fue salir de su misma calle, en la Dehesa Nueva de Galapagar. Allí dejamos los coches en una larga hilera. Los vecinos debieron pensar que se trataba de una boda, hasta ver nuestro atuendo, que no dejaba lugar a la duda.

Iniciamos un suave ascenso por la calle, girando a la derecha al culminarlo para enseguida salir al campo abierto por el Camino de Villanueva del Pardillo, una agradable pista de tierra que recorrimos en dirección sureste, rodeados de muretes de piedra que delimitan fincas ganaderas. En una de ellas contemplamos a dos orgullosas yeguas con sus correspondientes potrillos, nacidos lo más seguro esta misma primavera. 

La poca pendiente del camino y la gran amplitud de la calzada hacia que el paseo fuese muy agradable, además de animar a los de cabeza a imprimir un buen ritmos a la caminata. Al llegar a las afueras de la urbanización Los Ranchos, en los Altos de Galapagar, conectamos con la Cañada de Motamora, dejando a nuestra izquierda la casa de igual nombre, en la que se ubica un vértice geodésico, al que hubiera subido a no ser porque se encuentra precisamente en esta finca privada.

El cruce posterior con la Cañada Real de Merinas fue la señal de que la buena vida se nos agotaba. Primero porque delante de nosotros teníamos un repechón, con un nombre muy apropiado, Cuesta Blanca, y segundo porque enseguida dejamos la pista para, sin senda aparente, desviarnos a la izquierda entre grandes rocas.

Menos mal que a pocos metros dimos con una caseta a la sombra, con mesa y bancos, en la que pudimos parar a refrescarnos del fuerte calor que ya comenzaba a hacerse notar. No duró mucho la alegría y enseguida nos internamos entre las zarzas siguiendo una tenue senda, que al alanzar la cumbre de Cuesta Blanca desapareció por completo.

En este punto nuestra anfitriona y sus dos ayudantes se dieron la vuelta para ir preparando la barbacoa y adecuando el jardín para lo que se le venía encima. Continuar desde este punto parecía sencillo, solo había que descender por la loma de Cuesta Blanca hasta llegar al arroyo del Membrillo y seguirlo aguas abajo.

Sin ninguna indicación ni senda a la vista, solo guiados por el GPS, fuimos descendiendo como mejor pudimos, contando con la ayuda de Jorge S y Ángel, que en esto de buscar el mejor camino no tiene competencia. A pesar de nuestros esfuerzos por ir por zonas lo más despejadas posible de matorral, y zarzas, acabamos con los calcetines y las botas llenos de pinchos, de esos que luego cuesta horas arrancar.

Alcanzado el arroyo, había que vadearlo, toda una aventura por la tupida vegetación que en su ribera se concentraba. Con la ayuda de un palo aparté las zarzas que pude  para que el paso quedara lo más despejado posible, pero los malos pensamientos hacía el guía se palpaban en el ambiente y ni la agradable parada que realizamos junto al arroyo, a la sombra y con el murmullo del agua de fondo lograron aplacarlos.

Había que acompañar al arroyo en su descenso, unas veces muy próximo a él, otras dejándolo a nuestra izquierda según los caprichos de sus meandros y la ortografía del terreno. De nuevo los molestos pinchos se pegaban a los calcetines como si éstos fuesen un imán para ellos.

Se nos hicieron largos los escasos dos kilómetros por la ribera del arroyo, lo que explica la alegría con la que acogió el grupo el conectar con una senda como Dios manda, la Colada del Cerro del Burro, que a pesar de ser estrecha, nos supo a autopista. Por ella seguimos, tomándola a nuestra izquierda, en dirección sur para asomarnos a conocer las vistas que el Cerro del Burro tiene de Madrid hacia el este y sur de su loma, además del cerro, con vértice geodésico, del Madroñal, situado a 846 metros de altura, al que no daba tiempo llegar.

Volvimos sobre nuestros pasos para remontar la senda en sentido contrario, en dirección a la Mina Antigua Pilar, a la que llegamos tras superar una cuesta de 50 metros de desnivel, que a Susana se le atragantaron, dándole un bajón que aconsejó pedir la ayuda de Antonio para que en coche vinieran a por ella.

La Mina estuvo en pleno rendimiento a finales del S. XIX y principios del XX, cuando era una de las más importantes minas de cobre de la Comunidad de Madrid, si bien posteriormente se realizaron algunas labores de mantenimiento y consolidación.

Nos acercamos al edificio, medio en ruinas, que albergaba el malacate, es decir la maquinaria de extracción de cargas del pozo maestro, que es el único que se conserva en toda la Comunidad de Madrid y que actualmente está tapado por una rejilla metálica.

Hacía el oeste, bajando un terraplén, se encuentran otros pozos, del total de cinco que tiene, todos igualmente protegidos con rejillas para evitar accidentes. Según la documentación el interior de la mina presenta unas espectaculares formaciones de sales de cobre, con bellos colores turquesa y azules.

También nos acercamos a las escombreras, en la que aún hoy encontramos varios minerales, debido a la cantidad, variedad y belleza de sus formaciones micro-cristalinas, en ellas se han hallado multitud de minerales interesantes: fluorita, calcantita, pirita, bornita, arsenopirita, cuprita, crisocola, agardita, olivenita, torbernita, autunita, metatorbernita, siderita, goethita, calcotriquita, entre otros, aunque los más abundantes y fáciles de reconocer son malaquita, azurita y calcopirita.

Hay que tener muy en cuenta que la entrada a la minas esta reservada a expertos en espeleología minera, ya que la naturaleza frágil de la roca y sus incipientes formaciones hace peligroso su apertura al gran público.

En este enlace se da bastante información de la mina y en este otro enlace, un vídeo sobre la misma, muy recomendable.

Aún nos quedaba un buen trecho de subida, hasta alcanzar la amplia vía pecuaria que nos llevó a las inmediaciones de la Universidad Carlos III, en Colmenarejo, previo paso por las ruinas de la antigua fundición, donde se separaba el cobre de la roca.

Nos quedaba atravesar, callejeando la zona este de Colmenarejo, desviarnos a la izquierda hacía Las Marquesas y buscar la Dehesa Nueva para regresar a donde habíamos dejado, a primera hora, los coches, recorrido que hicimos con celeridad para saborear cuanto antes las ansiadas cervezas, vino, sardinas, chorizos y chuletillas, un exquisito postre de Ana Chini que nos supieron a gloria.

Hubo camisetas mojadas, no tantas como era de esperar, ping-pong y mucha música, aportada por Fernando Sanguesa, que animó al personal a mover el esqueleto como bien se refleja en mis vídeos. La entrega de estrellas pendientes cerro este emotivo encuentro de fin de temporada. Nos vemos en las pozas.

Por todo lo anterior, esta ruta se ha merecido 4 sicarias.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
Foto reportaje de José María Pérez

miércoles, 27 de junio de 2012

Excursión 100: Río Aulencia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Universidad Carlos III. Colmenarejo
Final: Universidad Carlos III. Colmenarejo
Tiempo: 3 horas
Distancia:  14,8 Km
Desnivel [+]: 325 m
Desnivel [--]: 325 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta







PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta


TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Esta excursión no ha sido una cualquiera, ha sido la nº 100. Cien excursiones, cien aventuras y sobre todo 100 convivencias con gente maravillosa.

Muchos recuerdos jalonan estas 100 convocatorias en las cuales hemos recorrido prácticamente ya casi todo el perímetro de nuestra querida Sierra de Guadarrama dejando una huella imborrable de respeto absoluto al medio ambiente, de esfuerzo, de deportividad y de muchísimo compañerismo.

Lejos queda esa primera excursión de fecha 28 de febrero del 2008 que fue dar la vuelta al embalse de Navacerrada, que reunió a 6 participantes: Antonio con Rosa Delgado, Miguel Barrios, Jesús Salueña, José Luis Hergueta y Javier Saquete y que terminó, como debe ser, en el restaurante de Las Postas donde algunos probaron “la rica agua del botijo de la fuente cercana”. (Aprovecho, desde aquí, para mandar un saludo a Miguel con el que coincidí hace poco en Madrid).

Desde entonces, ha habido 99 excursiones que han visto como, del embrión de esos seis pioneros, el grupo ha ido creciendo hasta sumar, a veces, más de veinte participantes.


Como, de ser una marcha de “quedar para comer”, ha pasado a marchas realmente duras, exigentes y que son calificadas cada semana por los que hacen la crónica.

Seguro que esos seis fundadores no podían ni imaginarse que cuatros años después, ese grupo iba a tener nombre propio “GMSMA” y tener hasta un blog en internet (
http://bgmsma.blogspot.com.es/).


Pero volviendo a la crónica propiamente dicha de esta marcha nº 100, diré que ha sido una marcha muy entrañable. Comenzó con los ya tradicionales cafetitos antes del inicio de la ruta, en este caso en la plaza central del pueblo de Colmenarejo.

A continuación, nos dirigimos en coche a las afueras del pueblo, cerca del Campus de la Universidad Carlos III de Madrid desde donde iniciamos la marcha propiamente dicha.

En la salida, hicimos un paseíllo de honor, con palos y bastones en alto, a los héroes que estos días habían estado haciendo rutas por los Pirineos.

Después de un breve paseo, llegamos a la vieja presa del río Aulencia,
construida en 1945 y hoy en día abandonada. Ahí, seguimos una buena parte del cañón del río por una senda que discurre por unos parajes muy bonitos a la orilla del río pero que, en lo que se refiere al lecho del río, está bastante calamitoso, impenetrable por una vegetación salvaje y por supuesto las pocas charcas “descubiertas” no invitaban al baño por el estado y color de sus aguas.

Fue una marcha corta y rápida pues, entre anécdotas, historias y relatos, todos teníamos la mente en la comida de hermandad que nos esperaba en el Falucho.

Los “forasteros” se repartieron entre la piscina de Carlos y la de José María y Antolín. Creo que eso fue fundamental para que llegáramos todos aseaditos y fresquitos y de muy buen humor.


La organización del evento, que corrió una vez más a cargo de Carlos, perfecta. José María entregó las nuevas camisetas y todos las lucimos con mucho orgullo y elegancia (Excepto Javier Mondéjar que tuvo que ponerse la “usada” por Santiago). J.M. también llevó un cuadro grande con el logo del GMSMA y que recordaba las 100 excursiones, todo un detallazo.

José María nos propuso hacer una porra para acertar cuantos Km había recorrido el GMSMA en este año 2012 y el que tuvo “la mala suerte” de ganar fue José Luis “el Monje” (José Luis, en estos casos, hay que hacer como en la mili, nunca sobresalir en nada jajajaja).


Estamos todos deseando tomarnos esas cervecitas en septiembre…. Por cierto, el GMSMA con todos sus senderomagos ha recorrido 5.810,23 Km en 2012 (José Luis Benavente “el monje” puso 5.780 Km. Se quedó súper cerca de tener que pagar las cervezas en todas las futuras marchas….).

Ya con los chupitos en mano, Antonio se dirigió a todos nosotros para decirnos lo que se suele decir en estas ocasiones, que nos quiere mucho etc… y con lo que más me quede, es cuando dijo que teníamos que llegar a las 1000 (mil) excursiones y en eso estoy totalmente de acuerdo, hay que cumplirlo todos juntos.

Antonio, una vez más, en nombre de todos: MUCHISIMAS GRACIAS POR TODO.

A eso que Joaquín, muy emocionado, se levantó y quiso también dirigirse a todos nosotros y lo hizo de un modo muy especial. Nos premió dedicándonos una canción "E
l niño de las monjas", que canta solo en ocasiones muy especiales. Para nosotros fue un gran honor y se lo agradecemos de verdad de corazón. Y con esto terminó una memorable jornada para todos nosotros.

Quiero lanzar un hurra para los bares de Patones, de Mangirón, de Manzanares El Real que nos reciben siempre con gran amabilidad y todo lo contrario, UN ABUCHEO para un bar que ni siquiera quiero nombrar…

Dedicar un homenaje a las chicas que nos han acompañado a lo largo de esta temporada: Toñi, Rosa y aunque solo una vez, Patricia, la hija de Carlos (Hemos nombrado a Santiago responsable de reclutar nuevas senderomagas para la próxima campaña).

Y, finalmente, no podemos olvidarnos de nuestras dos queridas mascotas, Teo y Lucas, que han cuidado de nosotros como nadie a lo largo de muchas marchas.

Como me estoy alargando mucho y ya os estaréis quedando dormidos, quiero terminar con un recuerdo especial a Oleg y un abrazo muy fuerte para Jesús.

“Queda cerrada la temporada 2011-2012 y damos la bienvenida a la 2012-2013.
Que sea tan dichosa como esta que acaba de terminar.

Por todo ello la Agencia Madi Senderismo otorga 5 Sicarias en su escala de 5 a esta excursión. Un fuerte abrazo para todos y que tengáis unas muy felices vacaciones. Nos vemos en septiembre.