Mostrando entradas con la etiqueta P23. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta P23. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de junio de 2023

Excursión 716: La Cascada Divina

FICHA TÉCNICA
Inicio: Fuerte Coll de Ladrones. Canfranc Estación
Final: Fuerte Coll de Ladrones. Canfranc Estación
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,1 Km 
Desnivel [+]: 368 m 
Desnivel [--]: 368 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy es nuestro sexto y último día de esta escapada por los Pirineos. Antes de partir hacia Madrid vamos a hacer una ruta que nos ocupará la mañana, para luego tomar algo de comer antes de coger los coches y volver a nuestras casas.

El recorrido comienza desde la antigua fortaleza de Coll de Ladrones, muy cerca del hotel donde estamos alojados, aquí estuvimos el miércoles por la mañana con poncho, paraguas y botas mojadas.

Hoy el panorama es bien distinto, vamos con poca ropa, bastante crema, y mucho agua. Hemos podido subir por la pista en coche, en verano el ayuntamiento lo cierra para los vehículos privados, hoy está abierto y nos ahorramos tres km que aportan poco.

Desde el parking, comenzamos a andar por la pista Coll de Ladrones, que en suave terreno descendente conduce hacia la entrada del Valle de Izas.

Justo antes de que la pista cruce el río, tendemos una señal, que nos hace abandonar la misma para tomar una senda ascendente hacia el Valle de Izas, Refugio e Ibón de Iserías.

El camino no tiene pérdida, la primera parte transcurre por bosque, el suelo está lleno de barro hay que tener mucho cuidado con no resbalarse.

Vamos escuchando el sonido del agua correr, de vez en cuando alguna chorrera en la pared, otras veces los árboles nos dejan ver el río que a pesar de todo lo que hemos visto sigue llamándonos la atención.

El camino es fácil, tiene pendiente y algunos bloques de piedra que nos obliga a dar una zancada grande, parece que lo más complicado va a ser la bajada, últimamente hemos sufrido un poco en algún descenso.

A lo largo de la ruta, a nuestra izquierda vemos la bajada del viernes por las Menorias, que tendremos mucho tiempo en nuestro recuerdo y pensamos , !!!!pa habernos matao!!!!.

Continuamos caminando por una pradera, hay vacas que están pastando, pasamos a su lado y no se mueven.

De vez en cuando tenemos que cruzar pequeños arroyos lo hacemos sin mucha preocupación, nos da igual que se nos mojen las botas a estas alturas del viaje.

A nuestra izquierda contemplamos tres bloques de piedras con formas muy caprichosas, cada uno con su imaginación es capaz de ver un objeto diferente.

Al fondo vemos nuestro objetivo, aún tenemos que seguir caminando y pasar algún que otro arroyo hasta que llegamos a esta magnífica cascada Divina, también llamada de Las Negras. No hay duda, ha merecido la pena hacer la ruta.

Nos paramos un rato, nos hacemos fotos, foto de grupo, fotos de espalda, todo tipo de fotos que el lugar lo merece.

El sitio no es cómodo para sentarse, así que volvemos sobre nuestros pasos y en una zona con baño y sombra hacemos una parada, alguno se baña, otros se refrescan, y comemos algo. 

Aprovechamos el momento para poner a Dunia una estrella blanca simbólica por sus excursiones, y también tenemos un pequeño detalle con Juan por lo que nos enseña y como cuida y se preocupa de nosotros.

Y ahora si, toca volver. Disfrutamos de lo poco que nos queda, la bajada es bastante más fácil de lo que pensamos y la hacemos rápidamente.

Llegamos todos al aparcamiento tristes porque esto se acaba y contentos por lo que hemos visto, hecho y los buenos ratos que hemos pasado.

A esta ruta la valoro con un cinco, es una ruta idónea para hacer en una mañana y la cascada merece la pena.

Muchas gracias a todos por estos días tan especiales.
Fernando Ramos

sábado, 24 de junio de 2023

Excursión 715: Monasterio de San Adrián de Sásabe

FICHA TÉCNICA
Inicio: Borau. Huesca
Final: Borau. Huesca
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 5 Km 
Desnivel [+]: 174 m 
Desnivel [--]: 174 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 4+10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para cuatro del grupo hoy terminaba nuestra aventura pirenaica, tras el desayuno y las despedidas, pusimos rumbo hacia Madrid, pero antes Juan nos sugirió esta cortita ruta para irnos con buen sabor de boca.

El resto se fueron a embriagarse los sentidos con los encantos del ibón de Estanés, que tuve la suerte de conocer hace unos años en esta excursión. Por la tarde vinieron a hacer esta ruta, por lo que podríamos decir que es la primera vez que hacemos una excursión en el mismo día a dos horas diferentes.

Con un día que ya hubiésemos querido durante toda nuestra escapada, nos acercamos al pequeño pueblo de Borau, pertenece a la comarca de la Jacetania, en el Valle del Aragón, entre Villanúa y Jaca.

Tiene un especial encanto rural y auténtico, con una arquitectura pirenaica perfectamente conservada y unas calles cuidadas, totalmente adoquinadas y las casas encaladas o de piedra de tejados de pizarra y losa con sus características chimeneas, al estilo típico pirenaico, que lo convierten en uno de los pueblos mejores conservados de la zona..

Borau tiene categoría de Villa, lo que habla de su importancia en el pasado como núcleo de población y notorio centro agrícola, ganadero y forestal del territorio. Además de su iglesia es del siglo xvi, vigilando desde lo alto de la localidad, posee un tesoro que hoy íbamos a conocer: el Monasterio de San Adrián de Sásabe.

Por la carretera echamos a andar, cruzamos el río Lubierre, afluente del río Aragón y siguiendo un camino asfaltado, en dirección norte, pronto llegamos a las inmediaciones de este bello lugar, cruzamos de nuevo el río, ahora por un puente de madera que nos deja a los pies de su entrada.

Se construyó en el siglo X y en la Alta Edad Media fue uno de los monasterios más importantes. Actualmente solo queda en pie la iglesia y su interior, aunque serio y austero, tiene un encanto especial.

Es de estilo visigótico y se ubica en un rincón de película, junto a los barrancos de Cáncil y Lupán. Se cuentan muchas leyendas y misterios de esta iglesia, como que fue una de las ubicaciones del Santo Grial y por ello la importancia de este lugar en épocas pasadas.

Y es que una tradición local dice que los obispos de Huesca, en su huida de los musulmanes, se ocultaron en San Adrián de Sásave con el Santo Grial, para protegerlo de los invasores.

Después, el santo Cáliz pasaría por Jaca, San Juan de la Peña, la Aljafería, y Barcelona, para acabar en la Catedral de Valencia.

La iglesia formaba parte del antiguo complejo monástico, que fue el más importante del condado de Aragón en el siglo X.

Fue una de las sedes de los obispos de Aragón en su etapa itinerante, en la que no había sede episcopal fija debido a las incursiones sarracenas del emirato y después califato de Córdoba, hasta 1077, cuando los obispos aragoneses se trasladaron definitivamente a Jaca. Aún existe una inscripción en la iglesia que dice: "Aquí descansan tres obispos".

Mientras hacíamos fotos, se acercó en bicicleta un vecino del pueblo, que venía a verificar el nivel del agua que rodea la iglesia, ya que, según nos contó, hace varios siglos una espectacular riada hizo que cambiara el curso del barranco, sepultando el monasterio con piedras, árboles, lodos y barro y desde entonces el agua pasa bajo su estructura.

Era tal cantidad de tierra acumulada, que hasta la única forma de acceder a la iglesia era por una ventana de la parte alta, donde habían colocado una escalera para bajar al suelo, frecuentemente inundado por más de un metro de agua.

Después de estar sepultada durante varios siglos, los vecinos de Borau pidieron que se desenterrara la iglesia y se recondujera el agua, terminándose los trabajos en el año 1961. Fue declarado Monumento Naciomal en 1965.

Tiene una nave rectangular con presbiterio, y un sobrio ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera. 

En el exterior del ábside se abren tres grandes ventanales con arcos de medio punto, y hay un friso de arcos ciegos que descansan en ménsulas con relieves y, en su caso, sobre lesenas. Estos elementos lo relacionan con el románico lombardo.

Tras las fotos de rigor y una parada en las mesas que han colocado en la explanada de la entrada, iniciamos el camino de regreso hasta el coche para continuar nuestro viaje a Madrid, dando así, para nosotros, por finalizada esta nueva aventura pirenaica. Gracias Juan por organizarla y al resto por hacerla tan agradable.

Por lo cortita, a esta ruta que nos supo a poco,  le otorgo una puntuación de 3.
Paco Nieto

P.D.: En recepción del hotel Santa Cristina tienen recogidas 28 rutas por la zona, muy bien descritas, que amablemente me hicieron llegar, las podéis descargar aquí o bien de la página de turismo de Canfranc, desde donde además se pueden descargar los tracks.

Excursión 714: Ibón de Estanés y Cascada de Espelungère

FICHA TÉCNICA
Inicio: Aparcamiento de Sansanet 
Final: Aparcamiento de Sansanet
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,5 Km 
Desnivel [+]: 706 m 
Desnivel [--]: 706 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 10

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy es nuestro cuarto día de esta aventura por los Pirineos. Para este día teníamos previsto amanecer junto a Ibón Anayet, el de la foto adjunta. Para muchos de nosotros hubiese sido el primer vivac que realizaríamos. Nos habíamos provisto de sacos para el frío, de colchonetas hinchables y un sinfín de cosas que nos había recomendado Juan. Era una experiencia que nos hacía mucha ilusión, un reto para mucho de nosotros, pero como suele pasar muchas veces en esta vida, una cosa es lo que nosotros planificamos y otra muy diferente es lo que podemos hacer. Los primeros días nos había llovido mucho, el suelo está muy embarrado y aunque el corazón nos pidió hacer vivac la razón nos aconsejó suspenderlo.

Así que amanecemos en un hotel con todas las comodidades y un buen desayuno. La ruta de ayer fue muy muy dura, lo que teníamos previsto hacer en dos días practicante lo hicimos en una jornada y eso nos va a marcar para el resto del viaje

Cuatro de nuestros compañeros, que no hacían vivac, están preparados para volver a Madrid, los diez que quedamos estamos preparados para lo que nos proponga Juan. Como no hay mal que por bien no venga, con este cambio de planes hemos ganado un día y podemos hacer la excursión que tuvimos que suspender el miércoles por la lluvia.

La ruta parte del aparcamiento de Sansanet, cerca de Candanchú, situado a la salida de una curva muy cerrada, en una zona boscosa, muy bonita, junto al río La Gave d`Aspe.

Es la segunda vez que venimos a este aparcamiento, el miércoles llovía mucho, hoy vamos a pode disfrutar de este bosque en un día soleado y con visibilidad plena.

Desde aquí parten varías rutas por el Parc National des Pyrénées, señalizadas es postes de madera y carteles amarillos, la nuestra viene indicada como “Lac d’Estaens 1h.30”, estamos en Francia y por eso lo llaman así, pero el ibón realmente está situando en el Pirineo aragonés, en el término municipal de Ansó, en la comarca de la Jacetania y por eso es un Ibón y no un Lac.

Empezamos a caminar, cruzamos un par de pasarelas, el suelo está embarrado, vamos subiendo poco a poco, después de la marcha de ayer, esta nos parece que va a ser muy fácil, aunque tenemos por delante casi 700 metros de desnivel y 12 km.

Nos desviamos a la izquierda para coger el sendero que va al Ibón. La vegetación es muy frondosa, hay flores de todos los colores, los arroyos van bien cargados de agua, se nota lo que ha llovido estos días.

El suelo es una preciosidad, hay mucho musgo en las raíces, también vemos muchas babosas de un tamaño excepcional. Caminar por la sombra es muy agradable, a veces salimos a pradera, el sol calienta pero te permite ver todas las montañas que tanto nos enamoran, Juan nos va diciendo los nombres de los picos, es increíble cómo se lo sabe todo, yo no consigo retener gran cosa, pero me encanta ver el paisaje.

Entramos y salimos del bosque en varias ocasiones, son dos paisajes muy diferentes. Como es sábado nos cruzamos con más gente de la habitual. Un niño le dice a su padre “hace media hora que me dijiste que quedaba media hora para llegar al ibón” me hace gracia.

Seguimos caminando hasta que llegamos al Ibón de Estanés y nos hacemos fotos y lo contemplamos y lo comparamos con el que vimos ayer y a unos les gusta más aquel y a otros éste, da igual, los dos son preciosos y con un paisaje que uno siempre se alegra de ver.

Ahora tenemos un rato libre para el tentempié del Ángelus, baño, mojarse los pies o mirar el paisaje.

Volvemos a caminar y subimos un pequeño collado, miramos el paisaje y Juan dice que tenemos que torcer a la derecha, yo creo que está de broma, no veo ningún camino y parece un precipicio.

No es una broma, está el camino de Espelunguère sin mucha dificultad técnica pero muy aéreo, volvemos a entrar en Francia. Tenemos que bajar por una escalera y seguimos bajando.

Las vistas son espectaculares, pero lo mejor de todo es el jardín vertical de flores silvestres que tenemos en la pared, no sabemos donde mirar, los que saben de flores están muy agitados diciendo un nombre tras otro, de vez en cuando tenemos que dejar de pasar a la gente, el camino es estrecho y hacemos atasco.

Al final de la bajada entramos de nuevo en un bosque de hayas, pasamos junto a una cabaña, cerrada a cal y canto, desde donde se inicia un fuerte descenso hacia las praderas de la Saut de la Vache, no nos aburrimos con tanto cambio de registro. En la pradera, hace bastante calor, hoy vamos bien surtidos de agua después de lo mal que lo pasamos ayer.

Nos desviamos a la izquierda, hacia la cascada de Espelungère, nos encontramos con un rebaño muy grande de ovejas que cruzan el puente, los más rezagados pensamos que no vamos a poder pasar, pero poco a poco nos abrimos un hueco y las ovejas se van retirando. 

Llegamos a la sombra y con ella el sonido del río, que es cada vez más fuerte hasta que llegamos a la Cascada. La contemplamos y nos hacemos fotos, es un buen sitio para comer y relajarse con el sonido del agua al caer.

Después de un buen rato de tiempo libre, nos disponemos a volver sobre nuestros pasos, ahora es de subida y llegamos al desvío anterior para continuar haciendo el camino hacia el aparcamiento por el col de Maspétres.

Apenas nos quedan 3 km con alguna subida, tramos de sol con vistas preciosas y tramos en sombra en un bosque que echaremos de menos mucho tiempo.

La valoración de esta ruta es de 5 porque no hay 6.
Fernando Ramos

viernes, 23 de junio de 2023

Excursión 713: Vértice del Anayet por la Canal Roya

FICHA TÉCNICA
Inicio: Hotel Santa Cristina. Canfranc 
Final:Hotel Santa Cristina. Canfranc
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 20,1 Km 
Desnivel [+]: 1.463 m 
Desnivel [--]: 1.463 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 14

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Como se ha comentado en crónicas anteriores Juan diseño un magnifico viaje al Pirineo aragonés. Incluía una peculiar propuesta, hacer un vivac (dormir al aire libre) en las proximidades de los Ibones de Anayet. ¡Que ilusión!. Para algunos significaba volver a revivir experiencias y para otros afrontar su primera vez.

Había que preparar la equipación. Juan nos pasó una extensa lista de material que aconsejaba llevar. Pero claro, todo pesa y había que contar que tendríamos que cargar con esta carga durante dos días. Llegaron las dudas. ¿Será suficiente mi saco?¿Y colchoneta? ¿Qué ropa?....

En cuanto a la comida dependería de los hábitos de cada uno, había gustos para todo: fideos chinos, fabada, o sobres de cereales con legumbres. Y había que añadir la comida habitual para las rutas diarias.

El vivac coincidiría con la noche de San Juan. Llevaríamos velas y unas “ramitas de madera” para hacer una mini fogata y seguir la tradición de arrojar al fuego los malos recuerdos y recibir “lo bueno”.

Desde el primer momento Fernando y yo nos ofrecimos voluntarios para narrar nuestras vivencias durante estas dos jornadas. Yo me encargaría de la primer día y del anochecer, y él del amanecer y del segundo día.

Los dos días previos no paró de llover, sobre todo ayer, por Astún, que fue durante casi todo el día. No hacíamos nada más que mirar las previsiones meteorológicas, pero no eran fiables, hasta ese momento no estaban acertando.

La tierra y los campos estaban empapados. Se tomó una decisión unánime, había que suspender el vivac. Era lo más prudente. Qué tristeza.

Pero según el refrán no hay mal que por bien no venga, como luego vimos, al tener unas agradables recompensas que minimizaron este contratiempo. Quedaba mucho para terminar esta aventura.

Amaneció un día soleado, con buena temperatura. Salimos caminando desde el mismo hotel San Cristina, donde nos alojamos, situado por encima de Canfranc Estación. Un poco mas adelante hay una zona de aparcamiento desde donde habitualmente se comienza la ruta clásica.

Cruzamos un primer puente sobre el río Aragón, pasamos junto a un refugio, poco cuidado, y por unas instalaciones de un campamento de verano. Y después por la fuente del Cerezo, que en realidad es un deposito de cemento con salida de agua por arriba.

El agua caída los días anteriores se acumulaba en forma de charcos en el camino, imposible absorber tanta agua.

Vamos caminando por la Cañada Real de Aisa o de la Canal Roya protegidos por una zona boscosa.

Llegamos a un puente sobre el rio de la Canal Roya. Y empieza un maravilloso espectáculo, el rio baja con fuerza, contrasta con las orillas verdes salpicadas de múltiples colores de la rica floración.

La primera parte trascurriría por Canal Roya. En lengua aragonesa, Canal es un valle glaciar y Roya es rojo.

Es un espacio emblemático del Pirineo aragonés, con un elevado valor geológico, paisajístico, biológico, cultural. Y uno de los últimos rincones salvajes entre el Valle del Aragón y Valle de Tena, en las comarcas de Jacetania y Alto Gállego.

Recientemente se había hablado mucho de un proyecto para unir las estaciones de esquí entre las de Astún y Formigal. Construirían una carretera, anclarían 37 pilonas de grandes dimensiones, levantarían dos estaciones intermedias y al menos otra en el valle. Se realizarían grandes movimientos de tierras y voladuras en el fondo del valle (La Rinconada). Además en Astún, próximo al cauce del rio Aragón, se construirían 800 apartamentos y casi 200 plazas hoteleras.

Pero el cambio climático esta provocando un aumento de las temperaturas y una disminución de las precipitaciones de nieve, y hace cada vez es más dudoso el futuro de estas instalaciones de esquí.

Este proyecto ha desatado las criticas de una parte de la población, de organizaciones sociales, de grupos ecologistas y de parte del gobierno de Aragón. Recientemente esta lucha ha conseguido frenar este desastroso plan. Ojalá quede definitivamente enterrado, y una forma de proteger esta zona seria declararla Parque Nacional. Este manifiesto del ilustre geógrafo Eduardo Martínez de Pisón es muy ilustrativo de esta situación 

Caminando por esos parajes, uno se estremece al pensar que pudiese desaparecer. Vamos remontando el valle por la margen izquierda, siguiendo el curso del rio, en su descenso se van sucediendo pequeños saltos de agua.

Tenemos que cruzar varios arroyos, cada uno como pudimos, por las piedras, otros estrenan sus escarpines, algunos reciben un buen remojón.

El valle se va abriendo. Si nos damos la vuelta podemos observar los paredones de la cara norte del Aspe, Pico Lecherin y el Tortiellas.

Llegamos al Refugio de Lacuart o de Canal de Roya, una pena porque no esta en buenas condiciones. El tejado es muy curioso, esta invadido por vegetación, parece que hubiesen sembrado una alfombra verde. Pasado el refugio cruzamos el torrente del Barranco de las Negras, baja bastante agua, este sí que hay que cruzarlo con mucho cuidado. En este lugar hay un cartel que indica la subida al Pico del Anayet (4h 15’) y al Vértice del Anayet (4h).

A ritmo tranquilo vamos remontando la suave pendiente hasta llegar a la Rinconada, final del valle. En esta planicie había un montón de vacas que se estaban dando un verdadero festín. También nosotros nos tomamos un pequeño tentempié.

En este punto del valle vemos el tremendo paredón que tenemos que subir, parece inaccesible.

Pero hay una senda zigzagueante, muy bien trazada, fácil de seguir y sin ningún peligro en verano que poco a poco hace que vayamos tomando altura.

Estas zetas se van interrumpiendo por arroyos con bastante agua. Comenzamos a ver el color fucsia de los rododendros, el azul añil de las gencianas, el amarillo del botón de oro y de la caléndula, y el blanco de múltiples florecitas.

Nos encontramos con varios grupos de senderistas que estaban haciendo el camino inverso al nuestro, entre ellos uno muy numeroso de Oviedo con los que intercambiamos algunos comentarios.

Según vamos subiendo a nuestra derecha vemos el desafiante pico del Anayet, que parecía inexpugnable.

Ya casi llegando al collado contemplamos a la izquierda el Pico Espelunciecha, el Arroyeras, el Culivillas y mas atrás destaca el Midi d'Ossau y a la derecha el Anayet.

Vamos en busca de los ibones del Anayet. Llegamos al inferior y se decide tomar un descanso. Unos son valientes y no tardan en bañarse, otros relajarse y otros tomarse algún refrigerio.

Qué lugar más bonito, las aguas reflejan las montañas que nos rodean.

Hay un contraste increíble de colores predomina el rojo del vértice del Anayet, con el verde de la vegetación, el azul de las calmas aguas de los ibones y el blanco de algunos neveros.

El color rojo de estas montañas se debe a que en su composición hay un alto contenido en hierro. Casi todo el macizo de Anayet se considera restos de una antigua caldera volcánica.

A estos ibones también se puede acceder desde la estación de esquí de Formigal (Sallent de Gállego), camino que es más habitual que el seguido por nosotros.

Después del descanso reiniciamos la ruta en busca del collado del Anayet (2.414m), que separa el Vértice (2.555m) del Pico Anayet (2.574m).

Bordeamos el ibón grande de Anayet, sencillamente espectacular, daban ganas de quedarse al fallido vivac, dormir aquí con las estrellas como sábana debe ser todo un espectáculo.

Inicialmente la senda es casi plana, hasta que llegamos a la base del collado en que comienza a ganar altura. El calor empieza a notarse.

En el collado nos reagrupamos y preocupados contemplamos la afilada cresta a la que tenemos que subir. Algunos no se lo pueden creer.

Tomamos agua y “para arriba”. Uff parece que esto se pone más serio. Aquí la senda es un poco escarpada, está descompuesta, pero las piedrecitas tienen una buena adherencia.

En algunos momentos es mejor no mirar hacia la derecha, hay una fuerte pendiente, si ruedas para abajo aquí no te para nadie, sin embargo hacia atrás las panorámicas son increíbles.

Para algunos estas palabra serán un poco exageradas, pero para otros no los son en absoluto y andan con mucha precaución y miedo a una posible caída.

En invierno debe ser muy duro subir desde este collado, máxime si se forman placas de hielo, en que ni con camprones se está seguro.

Al final, el esfuerzo y las dificultades personales se ven recompensadas por el maravilloso paisaje, es sublime. Contemplamos extasiados una sucesión majestuosa de montañas. Imposible saber el nombre de todas.

Destacan el Pico Anayet, con el Midi d'Ossau, Arroyetas, creta de Punta Escarra, la Pala de Ip y Moleta, Balaitus, Frondielllas, Infiernos, Lecherines, Aspe, Bisaurin.

En el Vértice o punta del Garmo, como también figura en los mapa, nos hacemos las fotos de rigor. Paco Nieto le impone la estrella blanca a Teresa, mi hermana, que con ésta es su sexta ruta, ya es una senderomaga, con todos sus derechos, fueren éstos los que fueren. 

Como no estaba previsto, la estrella era “una chapa de estrella de Galicia”, un simpático detalle. Le hace muchísima ilusión, se siente muy agradecida por el buen recibimiento en el grupo.

Es un buen sitio para comer, aunque alguno prefiere no hacerlo. Se piensa en la bajada e inquieta un poco.

Se acabó el descanso. Iniciamos la bajada por la loma del cordal hacia Chiniprés. Jorge toma el relevo de guiarnos, deseoso de saber si se puede bajar desde el collado de Porté por una ruta diferente a la habitual. Los colores de las montañas que bajamos siguen siendo rojas, combinadas con manchas verdes, algunos comentan que parecen montañas de Marte.

No hay senda evidente, ni hitos. Vamos bajando sin dificultad y más rápido de lo que pensábamos. Aunque un integrante del grupo desciende un poquito perjudicado, subiendo al vértice se torció un tobillo y a veces veía las estrellas.

Hay pequeñas subidas y bajadas. Descendemos al Collado del Porté y comprobamos que es muy arriesgado bajar por donde Jorge había dicho, toca por tanto continuar y realizar un pequeño ascenso al Porté y Chiniprés.

Desde aquí las vistas del Anayet y su Vértice son sublimes, como puede verse en las fotos que hicimos.

En algunas zonas la loma se suavizada y pasaba por zonas alfombradas de hierba, y hay pequeñas zonas de incipiente floración de edelwais que casi nos pasa inadvertida. Nuestro camino va girando y ahora vemos parte de las montañas del Canal de Izas, majestuosas.

Llegamos a la zona de las Menorias, Paco sube en un santiamén al pico del mismo nombre (1.943m), coronado por una cruz, y el resto descendemos desde el collado en busca de una cabaña.

La bajada es pronunciada, no hay un camino visible. Nos dividimos en 3 pequeños grupos, el lesionado intenta ir buscando la mejor forma de ir salvando el desnivel.

En un arroyo otro integrante al ir a coger agua pierde la mochila, menos mal que puede recuperarla pronto.

Por fin nos reunimos en El Cubilar Menorias, una pequeña cabaña con enseres. Y desde aquí seguimos el sendero de pequeño recorrido PR-3. Vamos bajando por el Canal de Izas.

La vegetación es cada vez más rica, aunque las ortigas pican de lo lindo. Llegamos a una zona boscosa.

La senda va haciendo zetas, en algunas ocasiones el camino se confunde, un integrante sufre una pequeña caída en una pedrera que pudo tener consecuencias negativas. Y otro que no había comido en el vértice sufre una ligera lipotimia; son efectos del calor, de la falta de agua y del cansancio acumulado.

Poco a poco llegamos a una zona más abierta, y desembocamos en el tramo aragonés Somport-Jaca del camino francés de Santiago. Cruzamos el río Aragón. Y desde aquí no nos queda nada para llegar al punto de partida.

Es momento de celebrar el fin de una preciosa ruta, y de haber terminado sin incidentes importantes.

Según Paco esta ruta es la segunda del GMSMA de mayor desnivel positivo y kilometraje en una sola jornada, únicamente superada por la excursión 627.

Me encanta el Pirineo, me encanta Aragón, me encantan los aragoneses, me encanta caminar con mis compañeros senderomagos. 

Muchísimas gracias a todos por hacerme disfrutar de unas jornadas maravillosas por unos parajes increíbles, por compartir vuestras fotografías. Qué haríamos sin Paco para montar todo el trabajazo de recopilar todos los datos para el blog del GMSMA.

Mi agradecimiento a Juan por organizar este magnifico viaje, y sobre todo por la seguridad que comunica y estar pendiente de todos. Espero que le siga quedando ganas para seguir diseñando nuevas experiencias.

¿Qué nota doy a la ruta?. Pues por todo lo dicho anteriormente, no puede ser menos de un 5+.
Flor Valverde

FOTOS