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miércoles, 29 de abril de 2026

Excursión 911: Ferrocarril Madrid-Burgos desde Bustarviejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: Bustarviejo
Final: 
Bustarviejo
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 15,4 Km 
Desnivel [+]: 254 m 
Desnivel [--]: 254 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 19

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Desde el domingo anterior, la previsión para este miércoles no era nada halagüeña. Por eso cuando Antonio me pidió que propusiera una ruta, descartamos rápidamente la zona de la Pedriza, ya que piedra y agua no suelen compaginar demasiado bien.

Como el día se preveía pasado por agua, tampoco era necesario sufrir más de lo necesario y por eso no quisimos irnos muy lejos y buscar algo que no tuviera mucho desnivel, y nos decantamos por una ruta por los alrededores de la población de Bustarviejo.

Según se iba acercando el miércoles, la previsión iba cambiado, pero a peor. Resulta curioso que, en otras ocasiones, cuando se consulta la previsión para un día en concreto a 4 días vista y se prevé lluvia, según se va acercando el día señalado, el horario de comienzo de las lluvias suele adelantarse o atrasarse unas horas, con respecto a las previsiones de días atrás, y al final conseguimos salvar la ruta, pero en este caso la previsión que consultamos el domingo no varió en los días siguientes, y este miércoles apuntaba a que íbamos a tener el día pasado por agua abundante.

Aún con estos malos augurios, este miércoles nos juntamos en el aparcamiento que hay cerca del humilladero de San Isidro, en el área recreativa de la fuente del Collado, enfrente del campo de fútbol de Bustarviejo para más pistas, 19 senderomagos.

Comenzamos a andar pasadas las 10:30h y no llovía. Empezamos a pensar ¡¡¡ Anda que si se ha equivocado la previsión y al final nos respeta la lluvia!!! ,,,,,,,

Seguíamos el trazado del GR-10, y pasamos por delante de un par de lagunillas y de la Huerta de Abril, un espacio que vende productos ecológicos ofrece talleres de formación para colegios o familias o asesoramiento si quieres montar un huerto. La persona que había dentro nos ofreció su pérgola si a la vuelta seguía lloviendo y queríamos comer protegidos de la lluvia. Gran gesto de amabilidad que no es habitual y por eso siempre es de agradecer.

Muy a nuestro pesar, la previsión no falló y la lluvia acudió puntualmente a su cita. No habíamos ni avanzado 100 mts cuando tuvimos que parar a pertrecharnos con capas, chubasqueros y paraguas.

Alguno empezó a echar de menos no haber metido en la mochila alguna prenda más para la lluvia….

Empecé a arrepentirme por no haber cambiado el punto de inicio de la ruta al aparcamiento municipal que hay dentro del pueblo, en la calle San Sebastián.

Nos hubiéramos ahorrado hoy 3 kms entre ida y vuelta y con este día ,,,,,, se hubiera agradecido. Pero, en fin ya no cabía lamentos a estas alturas.

Seguimos por la pista que rodea la población bajo los pinares de Cabeza Arcón y el Pendón. Llegamos a la altura del cementerio, donde nos abandona el GR-10, por el que luego volveremos, y tomamos el camino de las Viñas, en dirección hacia Navalafuente. Salen pequeños senderos a la izquierda que se adentran en zonas de jaras, muy bonitos de recorrer, pero hoy los obviamos y continuamos por la pista para no empaparnos con el agua acumulada en la vegetación.

A ratos arrecia más la lluvia y alguno ya piensa en desertar ….. Atravesamos un paso canadiense y llegamos a la dehesa vieja, donde se encuentra la construcción que albergaba el destacamento penal de Bustarviejo. Hoy recuperado y convertido en museo.

Está situado a 1,5 kms del pueblo, junto a la vía férrea Madrid – Burgos.

Para ponernos en contexto. Las obras de construcción de esta línea ferroviaria comenzaron en el año 1926, durante el gobierno de Primo de Rivera, bajo el Plan Guadalhorce. Los trabajos se paralizaron durante la República y una vez terminada la guerra civil, se retomaron empleando en las obras a presos políticos, y para ello creó a lo largo de su trazado ocho destacamentos penales entre 1941 y 1957 en los municipios madrileños de Colmenar Viejo, Miraflores, Valdemanco, Chamartín, Chozas de la Sierra (hoy Soto del Real), Garganta, Bustarviejo y Fuencarral.

Posteriormente los trabajos se volvieron a suspender en 1950 y se reactivaron en 1958. La línea de ferrocarril fue finalmente inaugurada en 1968.

El penal de Bustarviejo estuvo operativo hasta 1952, cuando se abandonó una vez finalizada las obras de la línea, y pasó a ser usado como corral de ganado.

En el tiempo que estuvo activo, alojó una media de un centenar de presos, la mayoría políticos, pero también presos comunes.

Estos presos construyeron 9 kms de vías, dos túneles: El Pendón (395 metros) y El Collado (248 metros), la Estación de Bustarviejo-Valdemanco y el viaducto que salva el arroyo de La Gargüera con 169 metros de longitud, 26 de altura y compuesto por 11 arcos de 12 metros.

La ejecución de estos trabajos fue lenta, ya que prácticamente no se contaba con maquinaria, y solo se disponía para acometer éstos de vagonetas, animales de carga y dinamita.

El complejo del penal estaba compuesto por la vivienda del responsable del destacamento, tres barracones para los presos, un patio central, un economato, una enfermería, una cocina, letrinas y habitaciones para los guardias.

Alrededor del complejo se situaban cuatro garitas, el polvorín, las cuadras y un lavadero de ropa. Todavía se pueden apreciar restos de estos últimos. Se puede consultar información más completa sobre el penal, en este enlace.

Como el día no acompañaba, no nos entretuvimos mucho más visitando restos, y nos encaminamos al encuentro de la vía, dirección Valdemanco, para guarecernos en uno de los túneles construidos y poder tomar el ángelus a resguardo de la lluvia. 

Allí mismo, en la salida de una de las bocas del túnel aprovechamos para realizar la foto de grupo de hoy. Continuamos por la vía, y atravesamos el viaducto de la Garguera que salva el arroyo del mismo nombre, y también actualmente la carretera que une las poblaciones de Cabanillas de la Sierra y Navalafuente con Bustarviejo. Caminando por las vías encontramos tramos equipados todavía con traviesas de madera.

Llegamos al edificio que albergaba la antigua estación de Bustarviejo – Valdemanco, ubicada cerca de la urbanización Fuente Milano. Aunque sigue perteneciendo a ADIF, parte de las instalaciones tienen ahora un uso como vivienda particular y otra parte se usa como centro cultural. Por lo menos estos usos evitan que se degraden y deterioren estas instalaciones.

Desde el mes de marzo del año 2011 la vía quedó definitivamente fuera de servicio, ya que hubo un desprendimiento en el túnel de Somosierra al paso de una máquina bateadora, que estaba revisando la nivelación y alineación del balasto de la vía. Aunque ya la línea había quedado infrautilizada muchos años antes.

Hay que tener en cuenta que parte del trazado entre Madrid y Burgos sigue actualmente en uso.


Concretamente en la Comunidad de Madrid, el tramo entre Madrid y Colmenar Viejo que utiliza actualmente la línea C4 de la red de cercanías, y para mercancías hasta la campa de coches que la empresa Viapark tiene en Soto del Real. Adicionalmente, se están realizando trabajos en la actualidad para prolongar la línea C4 hasta la antigua estación de Soto del Real – Sur, dotándola de doble vía.

Entre Burgos y Aranda de Duero la vía también se mantiene abierta al tráfico, aunque solamente para la circulación de trenes de mercancías.

Desde entonces ha habido varios intentos de recuperar la operatividad de la línea, unas veces para uso lúdico (ferrocarril Translozoya) y otras veces para relanzar el tránsito de mercancías entre la capital y Burgos.

Se han llegado a presentar presupuestos para desbloquear el túnel de Somosierra y rehabilitarlo. Tras la visita realizada por técnicos en 2022, se constata que el desprendimiento del techo del túnel se encuentra a unos 2.634 metros de la boca de entrada. El hundimiento del techo produjo una colada de material de la montaña. Pero no solo el túnel esta dañado en ese punto, si no que el hormigón de revestimiento está erosionado en muchos otros puntos, hay humedades y filtraciones. Aparte hay unas 15 zonas con roturas longitudinales. En unos puntos se observan caídas de bloques del revestimiento a lo largo de varios metros y en otros tantos, grietas y desplazamiento del hormigón, así como desconchones.

Aparte del túnel, para poder rehabilitar la línea y ponerla de nuevo en servicio sería preciso una revisión exhaustiva de todas las infraestructuras de la línea: vías, traviesas, balasto, viaductos, túneles, etc , ya que el abandono de todos estos años ha pasado factura a las mismas. Además, habría que acometer también la electrificación de la línea y la reposición de toda la red de cableado y señalización que ha sido sustraída y vandalizada.

En el año 2024, ADIF y el Ministerio de Transportes, calcularon que para abrir la línea completa se necesitan 45-50 millones de euros (solo para abrir el túnel de Somosierra), que se aumentarían con otros 450 millones de euros para abrirla con unos sistemas mínimos de seguridad y calidad, y otros 800 millones de euros para electrificar toda la línea, sumando un total de 1.300 millones de euros. Más información sobre la línea, en este enlace y en este otro.

Desde la estación, cruzamos las vías y retrocedimos sobre nuestros pasos unos metros, para tomar un sendero que sale a la izquierda (derecha de la vía en el sentido que traíamos hacia la estación). Pasamos junto a una cantera pegada a la vía, y llegamos a la laguna estacional de Navalengua, que con suerte hoy y debido a las últimas lluvias podemos contemplarla con bastante agua.

A estas alturas de primavera, el campo luce un color verde espectacular. Avanzamos por el camino entre gamones, matas de cantueso y algunas jaras en flor, cargadas de capullos cerrados todavía por eclosionar. 

A ratos para la lluvia y a ratos vuelve a caer, pero el paisaje compensa todo ello.

Poco a poco nos vamos aproximando a la localidad de Valdemanco. Accedemos a ella, por el primer paso inferior que encontramos bajo la vía del tren.

Un poco más adelante existe un segundo paso inferior que comparte el tramo peatonal con el arroyo albalá. Tras un pequeño trecho llegamos a la plaza del potro de herrar. Mas de uno necesitaría a estas alturas un repaso …..

Cruzamos la carretera M-610, para luego subir por una pequeña calle peatonal paralela al arroyo albalá y alcanzar la plaza del ayuntamiento. Son las 13:30h, y según las previsiones meteorológicas, lo peor está por llegar.

Surge un pequeño debate si es mejor continuar hasta Bustarviejo, o comer al abrigo de los soportales del ayuntamiento, resguardados de la lluvia. Al final optamos por esta última.

Algunos aprovechamos para comer un bocadillo caliente en la Posada del Grillo, donde nos atendieron amablemente.

Finalizada la comida, callejeamos por Valdemanco, buscando la salida por la parte alta del pueblo, al encuentro de nuevo del GR-10 que en este punto conecta con la población de La Cabrera.

Empieza a tronar a nuestra espalda. A partir de este momento, ya es un sálvese el que pueda, sin acordarse de los que vienen más rezagados y más cansados, la mayoría ponen pies en polvorosa. Algunos nos quedamos con los últimos.

Las nubes bajas cubren toda la cuerda del Mondalindo – Peña Negra y prácticamente llegan hasta el GR.

Afortunadamente, la tormenta se ceba en la zona de la Cabrera, y no nos alcanza. Al final tuvimos suerte y a la altura del Cancho del Mondalindo, hasta nos salió el sol. Como diría alguno San Pedro aprieta, pero no ahoga.

Pasamos por la parte de arriba de la urbanización la Pesquera y seguimos por el GR hasta el cruce de nuevo de la carretera M-610, ya a la entrada de Bustarviejo.

Al otro lado de la carretera se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. A cada lado de ésta hay dos rocas con dos inscripciones donde puede leerse: Aquí desnudaron al Señor y Aquí clavaron al Señor en la cruz.

Continuamos por la calle real siguiendo las estaciones del vía crucis, y nos vamos adentrando poco a poco en la población, hasta encontrarnos con la Ermita del Santo Cristo de la Peña.

La pequeña ermita excavada en la roca, data del año 1625 según la inscripción que reza en la misma. En otra en el lateral hay otra inscripción: Aquí alzaron en alto la cruz y la pusieron en una peña.

Aprovechamos y subimos por la calle lateral y nos asomamos a ver la coqueta plaza de Bustarviejo.

Luego seguimos por una calle paralela a la calle Real, en busca de la calle de San Sebastián, con idea de seguir por la misma, pero empieza a llover de nuevo, y ahora si nos alcanza la tormenta, mientras los más adelantados llegan a los coches y se libran del chaparrón. La granizada es monumental y esperamos a que esta remita debajo de unos balcones.

¡¡Ay cómo echo de menos no tener el coche en el aparcamiento público cercano!! ….. Ni rastro de nuestros compañeros, algunos han llegado a los coches y ya se han ido, ¡¡anda que se han acordado de los rezagados …..!! 

Menos mal que Manolo se ha acercado con su coche hasta donde estábamos resguardados, a recoger a mis compañeros para acercarlos a sus vehículos junto al campo de fútbol. Una vez que mis compañeros están a buen recaudo, yo sigo ya solo por la calle San Sebastián en busca de nuevo del GR-10 y del aparcamiento.

Cuando llego a éste, ya solo queda estacionado mi coche, me quito la ropa mojada, me cambio de calcetines y de calzado, cojo dirección Miraflores y para casa. Hemos salvado el día y hemos cumplido con el objetivo marcado.

Luego me contó José María que cuando los acercó Manolo al aparcamiento, estuvieron un buen rato sin poder cambiarse de coche por el fuerte aguacero que estaba cayendo.

A pesar de estar a menos de 2 kms del mismo, a mi no me cayó nada de agua en ese tramo que realicé a pie. 

los bonitos colores primaverales de la ruta de hoy y por la historia de la vía férrea, otorgo a la ruta de hoy 4 sicarias.
Carlos Revilla

FOTO REPORTAJES

miércoles, 6 de marzo de 2024

Excursión 758: Cerro de la Cabeza desde Valdemanco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdemanco 
Final: Valdemanco
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 358 m 
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para este miércoles, me había pedido Antonio que propusiera una salida sin muchas complicaciones, para los integrantes del grupo que no habíamos viajado a tierras granaínas esta semana. Por las fotos de las excursiones que están enviando, hay que ver lo que nos estamos perdiendo.

¡!!Disfrutad todo lo que podáis y seguid enviando fotos de esas bonitas excursiones que ha planificado Luis!!!!

Nosotros, en la ruta de hoy vamos a visitar las dos zonas arqueológicas más interesantes de la sierra de la Cabrera. Aunque el punto de comienzo está ubicado en el término municipal de Valdemanco, nuestros dos objetivos principales se hallan dentro del término municipal de La Cabrera: el Castro Arévaco y la tumba del Moro.

Se había fijado el punto de encuentro, en el Cementerio-Tanatorio de Valdemanco. Situado en un punto elevado de la población, su pequeño aparcamiento permite estacionar los vehículos sin problemas de espacio.

Como es habitual habíamos sido citados a las 10:30h. Pero antes de llegar, ya algunos compañeros nos avisaron que habían tenido problemas para salir de la capital y que por tanto se demoraría su llegada. Lo que en un principio iban a ser 10 minutos de retraso, fue incrementándose hasta casi 25. Parece ser que el GPS se volvió loco y también aportó su granito de arena a esta demora. ¿o será que los que se enredaron fueron los que lo manipulaban? No sé, a saber.

Sea como fuere, el caso es que al final conseguimos reunirnos los 16 integrantes, y con la observación de algunos que tenían compromisos ineludibles por la tarde, sin más dilaciones emprendimos la marcha.

Desde el mismo aparcamiento tomamos a nuestra izquierda, la senda marcada con pintura roja y blanca del Sendero de Gran Recorrido GR-10, en dirección a la población de la Cabrera. Este sendero transita por la vertiente sur de su cordal montañoso, el segundo conjunto granítico más grande de la Madrid, después de la Pedriza de Manzanares.

Este primer tramo es de ligero ascenso hasta un pequeño colladito, desde donde ya tenemos la primera vista del Cerro de la Cabeza y del collado por el que se accede al mismo.

Sin entretenernos mucho más, enfilamos una pequeña bajada, con algún tramo descarnado por las torrenteras y por el paso de vehículos motorizados de dos ruedas, antes de acometer la subida hacia el Collado de la Cabeza, bajo la atenta mirada de la torre de Valdemanco.

Una vez ganado el collado, nos encontramos con dos motos todoterreno que transitaban por el GR. Muchos nos preguntamos ¿pero esta actividad no está prohibida? ¿Cómo es posible que tanto en esta zona como en el cercano cerro del Pendón nos encontremos los fines de semana y a diario, motos por todos los senderos, erosionando el terreno y destrozando los caminos a pesar de los carteles que prohíben expresamente el paso de vehículos motorizados? En fin, por lo menos en este caso fueron bastante respetuosos.

En este punto, teníamos intención de desviarnos hacia el sur por un pequeño sendero y atacar el cerro por su cara oeste. Pero esta primera cuestecita, porque era una cuestecita, ya hizo mella en alguno, que pensaba que por ser facilita la ruta de hoy, no iba a tener subidas.

Visto lo visto, decidimos continuar por el sendero GR, al encuentro del camino más cómodo para acceder al cerro. Este parte a la derecha de un poste de señalización que encontramos unos cuantos metros más adelante.

Se trata de un bonito sendero que sin complicación y en ligero ascenso se va aproximando a la base del cerro, entre rocas y jaras. Un poco más adelante vemos, a nuestra izquierda, el camino hitado, que luego vamos a utilizar para descender hacia la dehesa de Roblellano.

Según nos aproximamos al cerro, vamos ganando poco a poco altura, pero sin mayor complejidad ya que caminamos por un sendero muy transitado. En pocos minutos llegamos a la parte inferior del Castro Celta-Arévaco, donde se pueden apreciar de forma difusa restos de posibles viviendas, y de lo que parece ser una muralla que protegía el emplazamiento.

Hay que indicar que los restos que podemos encontrar en el castro del Cerro de la Cabeza no están manipulados, ni se encuentran paneles informativos, En ellos no se han realizado ningún tipo de actuación, por lo tanto, no esperemos encontrar en esta zona castros reconstruidos ni nada similar. Los restos que se pueden ver son en su mayoría agrupamientos circulares de piedras y rocas que nos permite tener una pequeña idea de lo que pudo ser en su día este asentamiento.

En tiempos inmemoriales, aquí se establecieron un grupo de arévacos, uno de los pueblos celtas que poblaron esta zona.

Como se puede apreciar no eligieron mal emplazamiento, ya que se trata de una zona oculta a la vista de sus potenciales enemigos, al abrigo del cerro, y protegido por sus grandes rocas y su escarpada cara sur, lo que seguramente facilitaba su defensa y con amplas vistas hacia las dehesas que lo rodean. Dedicaban la mayor parte de su tiempo a la agricultura y en guerrear con todos aquellos que se les pusieran a tiro.

Retomamos el sendero y un poco más arriba, encontramos otra pequeña explanada con más vestigios de lo que podrían haber sido viviendas de planta circular. Llegamos a contar por lo menos 5 o 6, separadas unas de otras.

El sendero finaliza unos pocos metros más adelante, en una gran roca lisa con varias pilillas, que hoy están llenas de agua de las recientes lluvias. Su ubicación constituye una atalaya inmejorable con magníficas vistas.

Hacia el norte podemos ver la Sierra de la Cabrera, donde alcanzamos a distinguir el Cancho Gordo, su punto más elevado, donde también hubo otro asentamiento, el Risco del Fraile y el Cancho Largo, debajo del cual se encuentra el convento de San Antonio erigido entre los siglos XI y XII. A su derecha se llega a intuir la subida hacia el collado Alfrecho. Si recorremos con la vista más hacia el este su afilada silueta pasa por varias agujas hasta llegar al pico más oriental, y quizás más conocido, el famoso Pico de la Miel, y más al este se encuentra el embalse del Atazar escoltado por los cerros de Cabeza Cerugea y el Cancho de la Cabeza. Si dirigimos la mirada un poco más abajo, podemos ver las praderas de la dehesa de Roblellano, donde hoy podemos ver mucha agua y varias charcas estacionales.

Al sur, las dehesas de Cabanillas y una bonita vista de la laguna de Valdemanco conocida también como la laguna del Carrizal, por la abundancia de carrizo, integrada dentro de los humedales protegidos de la Comunidad de Madrid.

Si dirigimos la vista al oeste, podemos ver el cerro del Pendón, con su collado y Cabeza Arcón. Sobresaliendo por encima de este collado, la silueta nevada de la Najarra, y un poco mas allá los ricos de la Pedriza, con el collado de la Dehesilla, a su derecha la Pared de Santillana y Las Torres y a su izquierda Los Fantasmas. También alcanzamos a distinguir el pico de la Perdiguera, y cabeza la Braña.

Aprovechamos para realizar aquí una pequeña parada, reponer fuerzas y deleitarnos con las vistas, y con los vuelos cercanos de buitres, ya que entre los roquedos de la Sierra de la Cabrera se asienta la segunda colonia más importante de buitre leonado de Madrid.

Al cabo de un rato, volvemos sobre nuestros pasos, hasta la altura de un poste de señalización, para girar a nuestra derecha por un sendero no muy visible al principio, pero marcado con algunos hitos, y vamos al encuentro de la dehesa de Roblellano que vemos más abajo, cubierta de encinas, fresnos y robles y encharcada por todos los lados.

Al principio se transita cómodamente por el sendero, pero un poco más adelante comienza a bajar de forma un poco más abrupta, y ya empiezan a oírse algunos comentarios del tipo, “menos mal que era facilita”. O “vaya con la bajadita”. Joer, que tampoco es para tanto, y si os mete por aquí Antonio, seguro que bajáis todos calladitos y sin rechistar.

Vamos bajando con cuidado y un poco más adelante comienzan a aparecer las marcas de pintura roja de la ruta por la Historia de La Cabrera, un itinerario que une varios rincones emblemáticos de la Cabrera. Estas marcas están realizadas en la cara de las rocas mas visibles en subida, por lo que o el sendero se desvía hacia algún lado, o yo no conseguí ver esas marcas desde el punto donde tomamos el desvío para bajar.

Una vez que nos encontramos a la altura de la dehesa de Roblellano, giramos a nuestra derecha hacia una pequeña puerta-somier muy disimulada, que nos permite superar una valla de alambre. Descendemos entre algunos tramos de piedra y encinas, para desembocar en una gran pradera, prácticamente debajo del Cerro de la Cabeza.

En este punto, alguno echa de menos sus bastones, y retrocede para ir en su busca, esperando que el punto donde los haya dejado no esté muy alejado y no tenga que subir mucho para poder recuperarlos.

En esta pradera encontramos varias fincas, algunas muy bien acondicionadas. Para realizar la espera un poco más amena de los que habían vuelto hacia atrás, el resto del grupo nos dirigimos al otro lado de la pradera, donde nos espera una pequeña sorpresa que sé que va a levantar la curiosidad de más de uno.

Se trata de un vagón vivienda, ubicado entre encinas, y muy bien camuflado. Resulta curioso que, para fijarlo, hayan traído hasta este punto balasto, traviesas de hormigón y railes. Las ruedas de su eje delantero están fijadas mediante un pequeño calzo soldado a los raíles.

Imaginaros, la foto. Todos alrededor del vagón. Uno realizándose fotos delante de la escalera que sube hacia la puerta.

Otro tumbándose sobre los raíles delante de las ruedas e inmortalizando el momento, otro probando los enganches que lo uniría a otros vagones, uno que, si tiene chimenea, otro que dónde tiene las ventanas, otros haciéndose fotos sentados en los topes, etc. Como dice Jorge, al fin y al cabo, somos niños grandes.

Cuando ya vemos que vuelven los rezagados, retomamos la marcha. Ahora nos encontramos muy cerca del segundo objetivo del día, la Tumba del Moro.

Solo resta por seguir las ultimas marcas de pintura rojas que, justo antes de llegar al encuentro de la carretera M-610 que une las poblaciones de Valdemanco y la Cabrera, gira a la derecha y entre un pequeño bosque de encinas, llega al vallado que protege el conjunto.

Este está compuesto por 9 tumbas visigodas y una tumba de origen árabe tallada en la roca y que es la que da nombre al conjunto. Algunas de estas tumbas son simples, pero otras son sepulturas dobles, lo que hace pensar que podía tratarse de enterramientos familiares.

Esta necrópolis data del siglo VII, y posteriormente estuvo situada dentro de la llamada Marca Media durante la ocupación musulmana, en la frontera que separaba los territorios cristianos y musulmanes. Algo sobre este tema ya nos estuvo contando Paz cuando estuvimos visitando las atalayas árabes de Venturada y el Vellón.

La llamada "Tumba del Moro" es un sepulcro excavado en roca que tiene una longitud de 1,80 metros y una anchura máxima de 0,54 metro. Se estima que puede datar de los siglos IX - X.

Salimos del recinto, y vamos a tomar durante unos 200 mts la carretera M-610 en dirección hacia La Cabrera. Al principio tenemos que ir unos 40 mts por el arcén, pero luego se puede coger un pequeño sendero en el lado derecho que nos evita transitar por la carretera, y unos metros más adelante, si cruzamos de nuevo al lado izquierdo de la carretera, ya podemos tomar un sendero mucho más marcado que conduce a la población de la Cabrera. Cuando llegamos a un cruce evidente, giramos a derechas para de nuevo cruzar la carretera y enfilar el camino de Cabanillas.

Se trata de un camino sombreado que pasa entre fincas valladas, y en esta época se encuentra bastante encharcado, pero al tener un firme en buenas condiciones, no resulta dificultoso transitar por él. A ambos lados las fincas rebosan agua a raudales por todos los costados.

Rodeamos el Lanchar de la Condesa donde hay restos de una antigua cantera, y pasada la misma, abandonamos la pista por su derecha y proseguimos por un pequeño sendero en dirección noroeste hacia el collado de San Pedro. Vamos avanzando a buen ritmo entre hierba y jaras, en algunos puntos con bastante barro. Más adelante dejamos a nuestra derecha una piedra caballera cuya vista nos venía acompañando desde hacía bastante rato ya que destaca sobre el resto del berrocal.

Nuestro objetivo era realizar la parada para la comida y el reagrupamiento, en la laguna de Valdemanco, donde poco a poco van llegando todos los integrantes.

Se trata de un humedal de origen natural que mantiene una lámina de agua la mayor parte del año, sin ningún arroyo que la alimente, y cuyo principal aporte es la escorrentía superficial. Por ese motivo, durante el estiaje suele llegar a secarse por completo.

Desde aquí ya solo resta seguir la ancha pista que va en dirección hacia Valdemanco, y luego ir cogiendo pequeños senderos, hasta llegar a la fuente de Juan de Redueña.

En ese punto cruzamos la M-610 y enfilamos al otro lado una corta pero fuerte pendiente, siguiendo las trazas del PR. por un pequeño cordal, y donde vamos tomando los ramales que van saliendo hacia la izquierda.

Una vez atravesado el cordal a media ladera, ya tenemos a la vista los pocos metros que nos separan del aparcamiento donde habíamos dejado los vehículos esta mañana.

Desde el cruce de la carretera hasta el aparcamiento hemos subido unos 110 mts de desnivel, y algunos compañeros prefieren ahorrarse este tramo de subida y esperan junto a la fuente a que se les recoja en coche. En resumen, bonita ruta para ser un itinerario fácil de unos 12 kms y unos 360 mts de desnivel. Le otorgo una puntuación de 4 sicarias por los bonitos rincones por los que hemos pasado.
Carlos Revilla