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miércoles, 6 de marzo de 2024

Excursión 758: Cerro de la Cabeza desde Valdemanco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdemanco 
Final: Valdemanco
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 358 m 
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para este miércoles, me había pedido Antonio que propusiera una salida sin muchas complicaciones, para los integrantes del grupo que no habíamos viajado a tierras granaínas esta semana. Por las fotos de las excursiones que están enviando, hay que ver lo que nos estamos perdiendo.

¡!!Disfrutad todo lo que podáis y seguid enviando fotos de esas bonitas excursiones que ha planificado Luis!!!!

Nosotros, en la ruta de hoy vamos a visitar las dos zonas arqueológicas más interesantes de la sierra de la Cabrera. Aunque el punto de comienzo está ubicado en el término municipal de Valdemanco, nuestros dos objetivos principales se hallan dentro del término municipal de La Cabrera: el Castro Arévaco y la tumba del Moro.

Se había fijado el punto de encuentro, en el Cementerio-Tanatorio de Valdemanco. Situado en un punto elevado de la población, su pequeño aparcamiento permite estacionar los vehículos sin problemas de espacio.

Como es habitual habíamos sido citados a las 10:30h. Pero antes de llegar, ya algunos compañeros nos avisaron que habían tenido problemas para salir de la capital y que por tanto se demoraría su llegada. Lo que en un principio iban a ser 10 minutos de retraso, fue incrementándose hasta casi 25. Parece ser que el GPS se volvió loco y también aportó su granito de arena a esta demora. ¿o será que los que se enredaron fueron los que lo manipulaban? No sé, a saber.

Sea como fuere, el caso es que al final conseguimos reunirnos los 16 integrantes, y con la observación de algunos que tenían compromisos ineludibles por la tarde, sin más dilaciones emprendimos la marcha.

Desde el mismo aparcamiento tomamos a nuestra izquierda, la senda marcada con pintura roja y blanca del Sendero de Gran Recorrido GR-10, en dirección a la población de la Cabrera. Este sendero transita por la vertiente sur de su cordal montañoso, el segundo conjunto granítico más grande de la Madrid, después de la Pedriza de Manzanares.

Este primer tramo es de ligero ascenso hasta un pequeño colladito, desde donde ya tenemos la primera vista del Cerro de la Cabeza y del collado por el que se accede al mismo.

Sin entretenernos mucho más, enfilamos una pequeña bajada, con algún tramo descarnado por las torrenteras y por el paso de vehículos motorizados de dos ruedas, antes de acometer la subida hacia el Collado de la Cabeza, bajo la atenta mirada de la torre de Valdemanco.

Una vez ganado el collado, nos encontramos con dos motos todoterreno que transitaban por el GR. Muchos nos preguntamos ¿pero esta actividad no está prohibida? ¿Cómo es posible que tanto en esta zona como en el cercano cerro del Pendón nos encontremos los fines de semana y a diario, motos por todos los senderos, erosionando el terreno y destrozando los caminos a pesar de los carteles que prohíben expresamente el paso de vehículos motorizados? En fin, por lo menos en este caso fueron bastante respetuosos.

En este punto, teníamos intención de desviarnos hacia el sur por un pequeño sendero y atacar el cerro por su cara oeste. Pero esta primera cuestecita, porque era una cuestecita, ya hizo mella en alguno, que pensaba que por ser facilita la ruta de hoy, no iba a tener subidas.

Visto lo visto, decidimos continuar por el sendero GR, al encuentro del camino más cómodo para acceder al cerro. Este parte a la derecha de un poste de señalización que encontramos unos cuantos metros más adelante.

Se trata de un bonito sendero que sin complicación y en ligero ascenso se va aproximando a la base del cerro, entre rocas y jaras. Un poco más adelante vemos, a nuestra izquierda, el camino hitado, que luego vamos a utilizar para descender hacia la dehesa de Roblellano.

Según nos aproximamos al cerro, vamos ganando poco a poco altura, pero sin mayor complejidad ya que caminamos por un sendero muy transitado. En pocos minutos llegamos a la parte inferior del Castro Celta-Arévaco, donde se pueden apreciar de forma difusa restos de posibles viviendas, y de lo que parece ser una muralla que protegía el emplazamiento.

Hay que indicar que los restos que podemos encontrar en el castro del Cerro de la Cabeza no están manipulados, ni se encuentran paneles informativos, En ellos no se han realizado ningún tipo de actuación, por lo tanto, no esperemos encontrar en esta zona castros reconstruidos ni nada similar. Los restos que se pueden ver son en su mayoría agrupamientos circulares de piedras y rocas que nos permite tener una pequeña idea de lo que pudo ser en su día este asentamiento.

En tiempos inmemoriales, aquí se establecieron un grupo de arévacos, uno de los pueblos celtas que poblaron esta zona.

Como se puede apreciar no eligieron mal emplazamiento, ya que se trata de una zona oculta a la vista de sus potenciales enemigos, al abrigo del cerro, y protegido por sus grandes rocas y su escarpada cara sur, lo que seguramente facilitaba su defensa y con amplas vistas hacia las dehesas que lo rodean. Dedicaban la mayor parte de su tiempo a la agricultura y en guerrear con todos aquellos que se les pusieran a tiro.

Retomamos el sendero y un poco más arriba, encontramos otra pequeña explanada con más vestigios de lo que podrían haber sido viviendas de planta circular. Llegamos a contar por lo menos 5 o 6, separadas unas de otras.

El sendero finaliza unos pocos metros más adelante, en una gran roca lisa con varias pilillas, que hoy están llenas de agua de las recientes lluvias. Su ubicación constituye una atalaya inmejorable con magníficas vistas.

Hacia el norte podemos ver la Sierra de la Cabrera, donde alcanzamos a distinguir el Cancho Gordo, su punto más elevado, donde también hubo otro asentamiento, el Risco del Fraile y el Cancho Largo, debajo del cual se encuentra el convento de San Antonio erigido entre los siglos XI y XII. A su derecha se llega a intuir la subida hacia el collado Alfrecho. Si recorremos con la vista más hacia el este su afilada silueta pasa por varias agujas hasta llegar al pico más oriental, y quizás más conocido, el famoso Pico de la Miel, y más al este se encuentra el embalse del Atazar escoltado por los cerros de Cabeza Cerugea y el Cancho de la Cabeza. Si dirigimos la mirada un poco más abajo, podemos ver las praderas de la dehesa de Roblellano, donde hoy podemos ver mucha agua y varias charcas estacionales.

Al sur, las dehesas de Cabanillas y una bonita vista de la laguna de Valdemanco conocida también como la laguna del Carrizal, por la abundancia de carrizo, integrada dentro de los humedales protegidos de la Comunidad de Madrid.

Si dirigimos la vista al oeste, podemos ver el cerro del Pendón, con su collado y Cabeza Arcón. Sobresaliendo por encima de este collado, la silueta nevada de la Najarra, y un poco mas allá los ricos de la Pedriza, con el collado de la Dehesilla, a su derecha la Pared de Santillana y Las Torres y a su izquierda Los Fantasmas. También alcanzamos a distinguir el pico de la Perdiguera, y cabeza la Braña.

Aprovechamos para realizar aquí una pequeña parada, reponer fuerzas y deleitarnos con las vistas, y con los vuelos cercanos de buitres, ya que entre los roquedos de la Sierra de la Cabrera se asienta la segunda colonia más importante de buitre leonado de Madrid.

Al cabo de un rato, volvemos sobre nuestros pasos, hasta la altura de un poste de señalización, para girar a nuestra derecha por un sendero no muy visible al principio, pero marcado con algunos hitos, y vamos al encuentro de la dehesa de Roblellano que vemos más abajo, cubierta de encinas, fresnos y robles y encharcada por todos los lados.

Al principio se transita cómodamente por el sendero, pero un poco más adelante comienza a bajar de forma un poco más abrupta, y ya empiezan a oírse algunos comentarios del tipo, “menos mal que era facilita”. O “vaya con la bajadita”. Joer, que tampoco es para tanto, y si os mete por aquí Antonio, seguro que bajáis todos calladitos y sin rechistar.

Vamos bajando con cuidado y un poco más adelante comienzan a aparecer las marcas de pintura roja de la ruta por la Historia de La Cabrera, un itinerario que une varios rincones emblemáticos de la Cabrera. Estas marcas están realizadas en la cara de las rocas mas visibles en subida, por lo que o el sendero se desvía hacia algún lado, o yo no conseguí ver esas marcas desde el punto donde tomamos el desvío para bajar.

Una vez que nos encontramos a la altura de la dehesa de Roblellano, giramos a nuestra derecha hacia una pequeña puerta-somier muy disimulada, que nos permite superar una valla de alambre. Descendemos entre algunos tramos de piedra y encinas, para desembocar en una gran pradera, prácticamente debajo del Cerro de la Cabeza.

En este punto, alguno echa de menos sus bastones, y retrocede para ir en su busca, esperando que el punto donde los haya dejado no esté muy alejado y no tenga que subir mucho para poder recuperarlos.

En esta pradera encontramos varias fincas, algunas muy bien acondicionadas. Para realizar la espera un poco más amena de los que habían vuelto hacia atrás, el resto del grupo nos dirigimos al otro lado de la pradera, donde nos espera una pequeña sorpresa que sé que va a levantar la curiosidad de más de uno.

Se trata de un vagón vivienda, ubicado entre encinas, y muy bien camuflado. Resulta curioso que, para fijarlo, hayan traído hasta este punto balasto, traviesas de hormigón y railes. Las ruedas de su eje delantero están fijadas mediante un pequeño calzo soldado a los raíles.

Imaginaros, la foto. Todos alrededor del vagón. Uno realizándose fotos delante de la escalera que sube hacia la puerta.

Otro tumbándose sobre los raíles delante de las ruedas e inmortalizando el momento, otro probando los enganches que lo uniría a otros vagones, uno que, si tiene chimenea, otro que dónde tiene las ventanas, otros haciéndose fotos sentados en los topes, etc. Como dice Jorge, al fin y al cabo, somos niños grandes.

Cuando ya vemos que vuelven los rezagados, retomamos la marcha. Ahora nos encontramos muy cerca del segundo objetivo del día, la Tumba del Moro.

Solo resta por seguir las ultimas marcas de pintura rojas que, justo antes de llegar al encuentro de la carretera M-610 que une las poblaciones de Valdemanco y la Cabrera, gira a la derecha y entre un pequeño bosque de encinas, llega al vallado que protege el conjunto.

Este está compuesto por 9 tumbas visigodas y una tumba de origen árabe tallada en la roca y que es la que da nombre al conjunto. Algunas de estas tumbas son simples, pero otras son sepulturas dobles, lo que hace pensar que podía tratarse de enterramientos familiares.

Esta necrópolis data del siglo VII, y posteriormente estuvo situada dentro de la llamada Marca Media durante la ocupación musulmana, en la frontera que separaba los territorios cristianos y musulmanes. Algo sobre este tema ya nos estuvo contando Paz cuando estuvimos visitando las atalayas árabes de Venturada y el Vellón.

La llamada "Tumba del Moro" es un sepulcro excavado en roca que tiene una longitud de 1,80 metros y una anchura máxima de 0,54 metro. Se estima que puede datar de los siglos IX - X.

Salimos del recinto, y vamos a tomar durante unos 200 mts la carretera M-610 en dirección hacia La Cabrera. Al principio tenemos que ir unos 40 mts por el arcén, pero luego se puede coger un pequeño sendero en el lado derecho que nos evita transitar por la carretera, y unos metros más adelante, si cruzamos de nuevo al lado izquierdo de la carretera, ya podemos tomar un sendero mucho más marcado que conduce a la población de la Cabrera. Cuando llegamos a un cruce evidente, giramos a derechas para de nuevo cruzar la carretera y enfilar el camino de Cabanillas.

Se trata de un camino sombreado que pasa entre fincas valladas, y en esta época se encuentra bastante encharcado, pero al tener un firme en buenas condiciones, no resulta dificultoso transitar por él. A ambos lados las fincas rebosan agua a raudales por todos los costados.

Rodeamos el Lanchar de la Condesa donde hay restos de una antigua cantera, y pasada la misma, abandonamos la pista por su derecha y proseguimos por un pequeño sendero en dirección noroeste hacia el collado de San Pedro. Vamos avanzando a buen ritmo entre hierba y jaras, en algunos puntos con bastante barro. Más adelante dejamos a nuestra derecha una piedra caballera cuya vista nos venía acompañando desde hacía bastante rato ya que destaca sobre el resto del berrocal.

Nuestro objetivo era realizar la parada para la comida y el reagrupamiento, en la laguna de Valdemanco, donde poco a poco van llegando todos los integrantes.

Se trata de un humedal de origen natural que mantiene una lámina de agua la mayor parte del año, sin ningún arroyo que la alimente, y cuyo principal aporte es la escorrentía superficial. Por ese motivo, durante el estiaje suele llegar a secarse por completo.

Desde aquí ya solo resta seguir la ancha pista que va en dirección hacia Valdemanco, y luego ir cogiendo pequeños senderos, hasta llegar a la fuente de Juan de Redueña.

En ese punto cruzamos la M-610 y enfilamos al otro lado una corta pero fuerte pendiente, siguiendo las trazas del PR. por un pequeño cordal, y donde vamos tomando los ramales que van saliendo hacia la izquierda.

Una vez atravesado el cordal a media ladera, ya tenemos a la vista los pocos metros que nos separan del aparcamiento donde habíamos dejado los vehículos esta mañana.

Desde el cruce de la carretera hasta el aparcamiento hemos subido unos 110 mts de desnivel, y algunos compañeros prefieren ahorrarse este tramo de subida y esperan junto a la fuente a que se les recoja en coche. En resumen, bonita ruta para ser un itinerario fácil de unos 12 kms y unos 360 mts de desnivel. Le otorgo una puntuación de 4 sicarias por los bonitos rincones por los que hemos pasado.
Carlos Revilla

miércoles, 6 de marzo de 2019

Excursión 450: Dehesas de Hoyo de Manzanares

FICHA TÉCNICA
Inicio: Hoyo de Manzanares
Final: Hoyo de Manzanares
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,1 Km
Desnivel [+]: 323 m
Desnivel [--]: 323 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 21

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Llevábamos meses sin que lloviera en Madrid y precisamente este miércoles iba a caer la del pulpo, según todas las previsiones, por lo que los habituales participantes de Alcalá de Henares, con Paco Cantos a la cabeza, lo tenían claro:

El miércoles lloverá
y es común conocimiento
el gran estremecimiento
que el agua, el frío y el viento
produce en los de Alcalá.

Así pues, ya lo sabéis:
como no es un frenesí
el mojarse porque sí,
no nos movemos de aquí.
¡Mañana no nos veréis!

Y ni mi desconfianza en los malos augurios les hizo cambiar de opinión: 

Qué cosa tendrá el agua,
que a los de Alcalá espanta.

Es de tener en cuenta,
que no hay ruta en la que con ella,
no se dieran la vuelta.

Como también es notorio,
que los del tiempo exageran,
esperamos que el agua no venga.

Los que sí vinieron para acompañarme fueron veinte incondicionales a los que el agua no les asustaba, o por lo menos no lo suficiente como para buscar alguna excusa y quedarse cómodamente en casa.

Pero los del tiempo, esta vez parecía que no se habían equivocado: desde el primer instante y hasta el final de la ruta no nos faltó el agua.

Con todo, los 21 valientes nos reunimos en los soportales de la Plaza Mayor de Hoyo de Manzanares para ajustarnos las polainas, impermeables y demás ropa para intentar mojarnos lo menos posible. 

Iniciamos el paseo por las dehesas de Hoyo de Manzanares, saliendo por la Avenida de Madrid (ctra M-618), continuamos por la calle de la Frontera y del Empedrado, para dejar el pueblo y adentrarnos en las primeras dehesas hasta llegar a un cruce de caminos donde se encuentra el Puente Molineros, formado por dos losas de granito que cruzan un arroyuelo.

Con el cielo encapotado y perdida toda esperanza de que cesase la lluvia, continuamos a la izquierda por una senda que transita por una amplia zona despejada, que al poco dejamos para seguir por un desvío a la derecha siguiendo un camino que pasa junto a un pilón abrevadero para el ganado y poco después alcanza el Alto de la Solana, con un punto geodésico situado a 1.002 metros y con un puesto de observación que en un día despejado tiene excelentes vistas, pero desde el que hoy no se veía nada.

Regresamos a la senda y por la derecha, continuamos por un camino que bordea una perrera, entre jaras y enebros para alcanzar la pista que va de los campamentos militares al Paque de Las Colinas, que seguimos hasta llegar a un pilón situado en una extensa pradera, donde nos reagrupamos, nos hacemos la foto de grupo y decidimos sustituir los fríos bocadillos bajo la lluvia por una comida calentita en Hoyo.

Ya más contentos, sabiendo la recompensa que nos esperaba, dejamos el camino, giramos a la izquierda por un humedal, hasta alcanzar los límites de la finca Navalvillar, para continuar por la bonita senda que transita siempre cerca del muro de la misma.

Con el muro a nuestra derecha, descendimos hasta llegar al arroyo Manina, uno de los que llenan el embalse de El Pardo, tras nacer a los pies de la Sierra de Hoyo. De él bajaba una cristalina agua que remontamos por una pequeña senda que entre robles, encinas y enebros se desdibuja a tramos, pero manteniéndose a pocos metros del arroyo, alcanzando al poco una zona despejada, por donde baja a la izquierda el arroyo de Chiviles. Sin duda fue ésta la parte más divertida y encantadora del recorrido.

Bajo una enorme encina paramos a tomar el tentempié de media mañana, aprovechando una pequeña tregua que nos dieron las nubes. Continuamos caminando entre una valla a la izquierda y el arroyo a la derecha, hasta que en la confluencia con el arroyo Valgrande giramos 90º a la izquierda, dejamos el arroyo Manina para remontar este otro, no tan espectacular, pero de bonito entorno.

Continuamos el suave ascenso sin cruzarlo hasta alcanzar un pilón, poco antes de llegar de nuevo a la pista de los campamentos. En este punto, los que tenían prisa por volver a Madrid y algunos otros que no querían empaparse más, continuaron rectos hacia el pueblo.

El resto continuamos por la pista de los campamentos, para al poco, al llegar al Cerro Camorrillos, abandonarla para continuar por la senda que sale a la izquierda que entre encinas, pasa junto a una valla metálica y después un muro de piedra por el Monte El Ejido hasta alcanzar la carretera M-618, que cruzamos para continuar por un camino que pasa junto a las instalaciones militares de la Academia y así llegar a una cantera de granito rosa porriño, ya en desuso y protegida por una cerca de madera.

Desde allí, con una lluvia redoblada y un viento cada vez más fuerte, salimos por el Camino de Manzanares, que después pasa a ser calle, alcanzando las primeras casa de la urbanización Navagrande, donde unos jabalíes se han acostumbrado a ir a buscar la comida que los vecinos les echan por encima de la valla metálica.

Callejeando, pasamos frente a la Colonia Vindel, un proyecto de Marcelo Usera, a quien se debe la planificación del conocido barrio madrileño, continuamos hasta llegar a la Plaza Mayor, tras alcanzar su fuente pilón y pasar debajo del Ayuntamiento, fianalizando así esta bonita ruta que si no hubiese sido por la lluvia la hubiésemos disfrutado como se merecía.

En el restaurante de la Cabilda, con un buen cocido y otros manjares, nos reconfortamos de tanta lluvia y viento, haciendo que aumentara la nota de esta excursión hasta conseguir un 4.
Paco Nieto

miércoles, 6 de marzo de 2013

Excursión 126: Pinar de Valsaín desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12 km
Desnivel [+]: 531 m
Desnivel [--]: 533 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 19

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)


PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

Excursión  que nos llevó por los pinares de Valsaín desde el Puerto de Navacerrada, en un recorrido muy invernal y con mucha nieve.

Salimos del puerto remontando la carretera que lleva a la Residencia de los Cogorros, que bordeamos en dirección norte para acceder al Mirador de Gallarza, con excelentes vistas en días despejados, no como el de hoy.

Continuamos hasta ascender al siguiente mirador, el de Maravillas, donde con mejor suerte sí pudimos tener una bonita panorámica de los pinares de Valsaín.

Descendimos desde él, por una fuerte pendiente, hasta la bonita Pradera de la Machorra, donde repusimos fuerzas, para continuar después el descenso hasta alcanzar el arroyo del Telégrafo, punto más bajo del recorrido.

Atravesando el arroyo del Telégrafo por el puente del Cargadero del Hoyuelo, remontamos a continuación el arroyo Ventoso por su margen izquierda, hasta alcanzar la Pradera de Navalviento, donde nos reagrupamos para continuar el ascenso hasta alcanzar la Senda de los Cospes, bordeando previamente el Alto de la Milanera.

Continuamos hasta alcanzar el Camino Schmid, que estaba muy nevado y que nos llevó de nuevo al Puerto de Navacerrada tras cruzar el arroyo del Telégrafo y la pista de El Bosque.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de Francisco Nieto
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS
* Fotos de Antolín
* Fotos de Antonio López