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miércoles, 3 de febrero de 2021

Excursión 546: Puente del Retamar y Camino del Paredón

FICHA TÉCNICA

Inicio: Puente del Retamar
Final: Puente del Retamar
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 19,6 km
Desnivel [+]: 280 m
Desnivel [--]: 280 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: 
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 25

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN

Los integrantes del grupo Noroeste del GMSMA estábamos felices y contentos por la convocatoria de ruta, que habíamos recibido el domingo por la tarde, por ser una marcha en la cercanía de nuestros domicilios.

Quizás por ello, los residentes en Majadahonda, Las Rozas, Galapagar, Villanueva de la Cañada, y hasta Torrelodones, acudimos en masa con nuestras mujeres, hijos, primos, sobrinas, etc, a una marcha que “parecía asumible” a las características físicas del personal. Pero, “ohhh desengaño” para muchos de estos participantes, la marcha resultó excesiva por los kilómetros y por el desnivel final.

Salimos a las 10,30 horas en punto (hora habitual de salida de todas las marchas, si no existe cataclismo nuclear, como dice Jorge) del aparcamiento situado junto al Puente del Retamar, ubicado en el municipio de Las Rozas de Madrid.

Voy a explicar, (para meter un poco de datos a la descripción), algo de la historia del puente del Retamar.

Se construyó en el siglo XVIII, y se realizó para que los carros de caballos, y humanos a pie, y a lomos de todo tipo de animales, pudieran cruzar tranquilamente el rio Guadarrama, sin utilizar las pértigas de salto del rio, que a veces se rompían. Está en el camino de Las Rozas al Monasterio de El Escorial, paso obligatorio para ascender hasta Galapagar y Colmenarejo.

Los orígenes del municipio de Las Rozas, pudieron tener lugar, en esta zona, pues de acuerdo con documentos del siglo XVII, pudo existir en el Puente del Retamar un pequeño asentamiento entre los siglos VI y VII. La decisión de levantar un puente en esta zona, se tomó durante el gobierno del Marqués de la Ensenada (1702-1781). Fué construido en el contexto de las obras del Real Camino de Castilla y Galicia, con el objetivo de hacer transitable el paso del río Guadarrama, como previamente he comentado.

Iniciamos la andadura, por un camino pedregoso, de continuas subidas y bajadas, en las que nos superaban muchas bicicletas de montaña, aunque la mayoría con motor eléctrico adicional.

Nos acompañaba durante el camino, una espesa niebla que no dejaba ver “tres en un burro” como se decía en mi pueblo. La visibilidad era prácticamente nula y nos impedía contemplar el paisaje de la llanura hacia Madrid. Pero bueno, como también se decía en mi pueblo “mañanitas de niebla, tardes de paseo”

Durante los primeros cuatro kilómetros realizamos un ascenso continuado de unos 300 metros de desnivel, hasta el Cerro del Paredón, pasando por el Arroyo del Cancho, y la Cañada Real de Merinas. Una ascensión rompepiernas, bastante complicada, que nos va convenciendo, que la marcha no era tan sencilla como nos imaginábamos. Ya se iban escuchando comentarios de queja de los más perjudicados.

Llegamos a la Urbanización Las Cuestas de Galapagar. Preciosa urbanización de Chalets, que se caracteriza, por grandes mansiones, de inmensas parcelas, en las que lo más costoso, es ir andando todos los días, a comprar el pan.

Continuamos la marcha, cruzando el Camino Real de Villanueva del Pardillo a Galapagar, y el puente sobre el Rio Guadarrama, que existe al lado de la carretera M-509.

Poco antes habíamos caminado por una pista, paralela a unas inmensas tuberías, que llevan el agua, para consumo humano, desde el Pantano de Valmayor hasta Majadahonda, y desde allí hasta Madrid.

En este momento el personal ya parecía un poco perjudicado, por los 15 Kms que llevábamos caminados, y todavía faltan unos 5 Kms más hasta el final de la ruta.

Llegamos a la Urbanización de Villafranca del Castillo, en la que cruzamos la autovía M-509, por su parte inferior, y alcanzamos una pista paralela al rio Guadarrama, que bajaba con bastante agua entre chopos, zarzas y otros árboles de ribera.

Al poco de recorrer la senda que sigue su orilla izquierda, algo embarrada en algunos tramos, paramos a tomarnos los bocadillos, junto a la prolongación de las tuberías que habíamos visto antes.

Tras el descanso, continuamos recorriendo el sendero que nos llevó directamente, hasta la Zona Recreativa del Puente del Retamar, pasando previamente, por el Arroyo de la Puentecilla, y el Cerro de Casa Postas.

Y ya estamos, en el aparcamiento, donde habíamos dejado nuestros vehículos, al lado del famoso puente, que no voy a repetir, para no parecer pesado.

En resumen, una agradable marcha de unos 19 Kms, algo mas dura de lo que habíamos pensado, con una mañana de mucha niebla y tarde soleada. Le doy 3,5 sicarias de puntuación.
Nicolas Pizarro

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

VÍDEOS
* Vídeo de José María Mascaraque

FOTOS
* Fotos de Julián Suela
* Fotos de Paco Nieto

miércoles, 3 de febrero de 2016

Excursión 281: El Redondel de Canencia

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pto. de Canencia
Final: Pto. de Canencia
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  13,2 Km
Desnivel [+]: 385 m
Desnivel [--]: 390 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 35

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN

¡Hola compañeros! hoy me estreno en la tarea de poner palabras a una de nuestras excursiones a lo ancho de nuestra Comunidad.

Todos los que me han precedido han sabido utilizar “la pluma” con destreza y en muchas ocasiones con altas dosis de poesía, así que mis pretensiones en ésta mi “ópera prima”, serán más bien modestas, como las crónicas periodísticas publicadas en la última página del periódico junto a las sopas de letras y los crucigramas.

En el punto de partida, el aire y el  frío, nos sorprendieron, ya creíamos que el sol que divisábamos a través de los árboles nos iba a calentar, pero no, y los gorros, y guantes hicieron su aparición.

La ausencia de algunos compañeros, que aún seguían en su periplo por Jaén y su famosa sierra de Cazorla, se hace notar, y los que ya habían regresado, nos fueron relatando, a los que no pudimos ir, las excelencias de aquellas tierras y lo bien que se lo pasaron.

Iniciada la marcha el buen tiempo nos acompaña de nuevo, esta vez la ruta nos permite ir relajados, y las conversaciones entre unos y otros  se multiplican, y la algarabía que llevamos hace que los cantos de los pájaros enmudezcan. Hasta los perros que hoy nos acompañan, están más juguetones y revoltosos que de costumbre.

A la hora prevista, tras ascender desde el Puerto de Canencia por la pista que pasa por el Centro de Educación Ambiental, divisamos el primer objetivo de la excursión: el Redondel de Canencia.

Se trata de una construcción de granito de grandes dimensiones, en el interior del circulo unas  piedras verticales, a modo de burladeros, nos hace pensar en una plaza de toros, algunos emulan que están frente a una vaquilla imaginaria …el tentempié de hoy para la mayoría, es frugal, tenemos la mente puesta en el segundo objetivo de la excursión…

Y de repente, Antonio,  ante nuestra perplejidad,  nos propone un juego de niños, tumbados todos en el suelo  dentro de este gran redondel, vamos formando las letras que componen el nombre del grupo GMSMA ¡¡¡uf!!!, menos mal que no es muy largo.

Ha sido  de lo más divertido, los reporteros gráficos, han dado buena cuenta con sus cámaras, de la insólita ocurrencia, entre risas y chistes, hemos posado pacientemente. La foto de grupo con Peñalara nevada al fondo, ponía cara a las “letras humanas”.

Reanudamos  la marcha en busca del segundo objetivo: “las patatas con costillas”. Pero,  Joaquín debió de pensar que el esfuerzo de hoy no iba a ser suficiente para quemar las calorías de las susodichas patatas, e inició  una carrera desenfrenada, junto a los perros, cuesta arriba, hacia los Altos de la Morcuera, que nos dejó a los demás con la boca abierta.

Podría comer doble ración “sin remordimientos” ja ja ja. El regreso lo hicimos por el Cerro de la Genciana, bordeando la loma de la Perdiguera hasta llegar de nuevo al Puerto de Canencia.

En el bar Violeta, en Canencia, nos esperaba, como siempre que nos juntamos para comer,  una larga mesa en zigzag, ¡¡¡qué gusto da ver a tanta gente guapa y simpática junta!!!. 

Antonio, nuestro fabuloso guía, se transforma en uno más, y cede su báculo de mando a la otra guía, esta vez gastronómica, la eficiente, simpática, guapa…….y muchos más epítetos, de Feli, que nos condujo, con su potente voz, que escuchamos en silencio, por pollos, pescados, flanes, y no sé cuantos platos más.

En fin, un excelente día, y en la despedida, un interrogante ¿dónde tiene pensado Antonio el próximo miércoles? ¡¡¡¡Sorpresa, Sorpresa!!!!
Carmen Mazarío

FOTO REPORTAJES

FOTOS

Excursión 280: Ermita Virgen de la Cabeza - La Mocha

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ermita Virgen de la Cabeza. Cazorla
Final: Ermita Virgen de la Cabeza. Cazorla
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia:  6,3 Km
Desnivel [+]: 414 m
Desnivel [--]: 406 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 9

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Nuestro último día en Cazorla tuvo premio desde su inicio porque no tuvimos que madrugar.

La larga caminata remontando y descendiendo el río Borosa del día anterior y el paseo nocturno por Cazorla tras la cena, hizo que Juan se apiadase de nosotros.

La idea era realizar una ruta por la Cerrada de Utrero, una pequeña senda que transcurre buscando al río Guadalquivir, que se precipita entre una impresionante garganta de calizas que encañonan al río, y acercarnos a la espectacular cascada de Linarejos que cae al vacío desde gran altura en sus proximidades. 

Pero antes teníamos previsto visitar el Castillo de la Iruela, que nos pillaba de camino y cuya imponente silueta había despertado nuestra curiosidad los dos días anteriores, cada vez que lo atisbábamos sobre la inmensa roca en la que se asienta, al paso por el pueblo.

Mientras desayunábamos en el hotel estos días habíamos tenido a la vista una bonita foto del castillo y del anfiteatro al estilo romano que se ubica a la sombra del mismo, lo que acrecentaba nuestro interés en la visita.

Con los equipajes ya embalados en los coches, recorrimos los poco más de 2 Km que separan la Iruela de Cazorla.

Como al llegar al castillo aún faltaba media hora para que lo abriesen, decidimos dar un paseo por las empedradas y empinadas callejuelas del pueblo, deleitándonos con el murmullo del agua de la fuente de los Cuatro Caños, las coloridas macetas de flores que colgaban de las encaladas fachadas y las serpenteantes parras que se mimetizaban con las casas, muchas con huertos anexos en los que sorprendían los almendros ya en flor.

Al alcanzar la parte más alta del pueblo, reparamos en un cartel que informaba de una ruta desde la Iruela al Refugio de la Zarza y que prometía excelentes vistas del valle y, dado que algunos ya conocíamos la Cerrada de Utrero, decidimos cambiarla por esta otra.

Así que, tras recorrer las torres y murallas del castillo almohade y sus dos secretos que guarda: el auditorio al estilo de teatro clásico y lo que queda de la iglesia de Santo Domingo, tras el incendio que en 1810 provocaron las tropas francesas, nos dirigimos al punto de inicio de nuestra nueva ruta, la ermita de la Virgen de la Cabeza.

Mientras nos preparamos, tuvimos ocasión de ver la virgen, patrona de Cazorla, por entre los cristales de la puerta de la ermita, la fuente milagrosa, llamada también del aceite que se encuentra en sus soportales y unas impresionantes vistas desde el mejor mirador de Cazorla y sus valles.

Ya en ruta, ascendimos siguiendo el GR-247, adentrándonos en un bosque con bellos paisajes de la ermita, y que enseguida dejamos para internarnos entre riscos hasta alcanzar la cara norte de la Quebrada.


Desde allí disfrutamos de unas impactantes panorámicas de la Iruela y su castillo, que a vista de pájaro le hacían aún más impresionante, colgado desde su mole de piedra cargada de encanto y leyendas.

La senda continuaba entre ennegrecidas rocas hasta alcanzar una extensa y pedregosa pradera que nos hechizó con sus magnífica panorámica. Un mar de olivos se extendía por el valle hasta donde la vista llegaba alcanzar, salpicado de racimos de casas blancas de las poblaciones de la Iruela, Burunchel, Chilluevar o Santo Tomé, además de desperdigados cortijos que nos ofrecían una visión original y pintoresca, de sensacional belleza, realzada por la silueta del castillo que parecía querer despeñarse hacia el valle.

Mientras unos se quedaron absortos durante largo rato contemplando esta panorámica, en la que trataban de identificar, pueblos y montañas, otros ascendieron un poco más, buscando las vistas de Prado Redondo, mientras algunos continuamos recorriendo la senda, pasando junto a las románticas ruinas de una casa, hasta alcanzar la Mocha (1157m), una prominencia que se asoma al valle a modo de mirador natural y que ofrece también unas vistas extraordinarias.

Regresamos a la explanada, donde algunas se afanaban en buscar fósiles o piedras curiosas. Una vez agrupados, nos hicimos la foto de grupo, y regresamos por donde habíamos venido, con las imponentes vistas de la campiña ahora a nuestra derecha.

En una de las visualizaciones más atrevidas del castillo de la Iruela, Juan nos hizo otra foto de grupo, mientras nos esforzábamos en no resbalar por la fuerte pendiente, el esfuerzo mereció la pena y nos quedó un bonito recuerdo.

En cuanto llegamos de nuevo a la emita, emprendimos el viaje de regreso a Madrid, eso sí, parando previamente en Cazorla a comer y reponer fuerzas.

Nos marchamos con la sensación de que dejamos mucho por ver en esta sierra de sorpresas y gente afectuosa, con montañas, valles y riscos de ensueño. Habrá que volver.

Por todo ello esta excursión bien se merece merece  una nota de 4,5 sobre 5.
Paco Nieto

FOTO REPORTAJES