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miércoles, 29 de mayo de 2024

Excursión 782: Del Puerto de Navacerrada al embalse del Pontón Alto

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: Embalse del Pontón Alto
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 17,9 Km 
Desnivel [+]: 26 m 
Desnivel [--]: 774 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 32

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Como indicaba Antonio en su mensaje de convocatoria, la propuesta era completar un recorrido lineal de 20 km y 700 metros de desnivel negativo.

Al ser una ruta lineal aquellos coches que vinieran 4 o 5 personas en el coche irían directamente al Puerto de Navacerrada y los que íbamos menos en el coche el punto de encuentro sería el parking del embalse del Pontón Alto, con el fin de agruparnos y subir en diferentes coches hasta el Puerto de Navacerrada.

El día desde luego se presentaba muy soleado y con calorcito, de ahí la propuesta de ruta con sombras y agua.

Tengo que añadir que no suelo apuntarme a las excursiones, bien porque la agenda no cuadra o por inclemencias del tiempo, pero cuando me uno al grupo para realizar la ruta siempre me llama la atención el buen ambiente que reina entre en todos los senderistas, un aplauso por todos ellos y que sigue así😎.

Una vez agrupados en el parking del puerto de Navacerrada comenzamos la ruta, pasando por el monumento al montañero construido en el año 1964 y dedicado a la Familia Arias.

El puerto de Navacerrada es una estación de esquí y puerto de montaña a 1.858 metros de altitud que está situado en la sierra de Guadarrama. El puerto separa las provincias de Madrid y Segovia.

La ladera sur (la madrileña) pertenece al municipio de Cercedilla y la norte (la segoviana) a La Granja de San Ildefonso. Este puerto de montaña es el más alto de la sierra de Guadarrama y uno de los más elevados de España.

Comenzamos a caminar desde el aparcamiento, cruzando la carretera y en ligera subida pasando frente a la residencia de Los Cogorros, prosiguiendo por el camino Schimd, a los pocos minutos llegamos a la pista de El Bosque, donde iniciamos una pronunciada bajada por el pinar. Algunos optan por descender directamente por la pista (longitud 800m) porque tiene una bajada menos peliaguda 😊.

Mientras descendíamos pudimos ver los telesillas y su estación de salida, ahora fuera de servicio, pero que en invierno funciona de maravilla.

Al cabo de unos 40 min. aprox. terminamos la bajada pronunciada, hemos descendido unos 350 m, y cruzamos el arroyo del Puerto de la Rinconada (afluente del arroyo del Telégrafo).

Seguimos en una bajada ya suave, estando rodeados de una flora bastante rica, especialmente esta primavera, ya que hay agua por todas partes, y nos acompaña a nuestra izquierda el arroyo del Telégrafo.

Sobre las 12 llegamos a una pista, coincidente con el GR-10.4, pero enseguida volvemos a una senda por medio del pinar.

Cerca del arroyo del Telégrafo paramos a reponer fuerzas y tomar un pequeño piscolabis, y vemos todos que una compañera viene lesionada, aparentemente parece un esguince de tobillo, la mayoría nos acercamos para ver si podemos ayudar y por suerte siempre hay personas en el grupo que van con botiquín y nuestro médico Fernando le venda el tobillo.

Antonio V. y Fran la acompañan hasta el puente de la Cantina, y por suerte había un buen samaritano que les llevó al Puerto de Navacerrada, donde tenían el coche.

Seguimos nuestra ruta entre sombras rodeados de pinos y helechos y sobre la una del mediodía llegamos a la senda de las Pesquerías Reales.

Un camino que se realizó durante el reinado de Carlos III, porque al rey le apasionaba la pesca y así poder subir cómodamente con su caña desde La Granja hasta la cabecera del río, bajo la sombra de los robledos y los pinares de Valsaín.

Una obra por aquel entonces asombrosa, que remató con puentes, represas, saltos y todo cuanto daba de sí la ingeniería hidráulica del siglo XVIII.

Cientos de canteros se emplearon a fondo, entre 1767 y 1769, para lograr alicatar unos nueve kilómetros que partían del embalse del Pontón Alto –antes Puente de Segovia– y llegaban al nacimiento fluvial, allí donde confluyen los arroyos de Minguete y del Telégrafo.

A los pocos minutos pasamos por los famosos Baños de Venus, y de todos los perros que nos acompañan hoy, Twitter, Senda, Kiro, Luna y Jara, solo Twitter se da el bañito. Aunque tengo que añadir que en toda la excursión todos ellos se dieron múltiples baños en todo el recorrido.

Seguimos nuestra ruta por el arroyo del Telégrafo y llegamos al punto donde se une con el del Puerto del Paular, punto donde comienza el río Eresma, que nace en este precioso Valle de Valsaín y desemboca en el Río Adaja (Matapozuelos, Valladolid) y tiene 134 km.

Dejando atrás el reconstruido puente de los Vadillos y algunos arroyos que cruzamos casi sin agua, sobre las dos llegamos al área recreativa de la Boca del Asno, sitio ideal para descansar y comer bajo la sombra porque el calor apretaba bastante.

Terminada la sobremesa, para algunos con café y helados del kiosco que allí se ubica, y bien descansados, seguimos nuestra ruta. Pasamos por un peñasco bastante singular, al que algunos llaman la Cama de la Reina, otros La Barca y en los mapas aparece como El Tobogán Pétreo.

Más abajo, pasamos bajo el Puente de Navalacarreta, construido en piedra, y a los pocos minutos por el área recreativa Los Asientos. De madera es el puente de los Canales, sobre el río Eresma, le sigue el del arroyo de Peñalara y el Acueducto de Valsain.

También nos encontramos con diferentes fuentes, el Cañito de San Pedro, una de ellas, algunos paran a refrescarse ya que conforme avanza la hora el calor aprieta, ¡ozúuu qué caloo!🙃, ya no tenemos sombras.

Al poco llegamos a Valsaín, cruzamos el puente y seguimos por el sendero de los Reales Sitios, junto al Eresma. A lo largo del trayecto, aparecen ciertas coronas grabadas a cincel en la piedra para recordar que este río, truchas incluidas, eran dominio del carismático monarca. 

También nos encontramos a largo de la ruta preciosos caballos, que me imagino que tendrán dueño.

Anhelando zonas más sombrías, por fin alcanzamos la presa y embalse Salto del Olvido, y algunos aprovechan para darse un bañito, qué felices y fresquitos se les ve ……también observamos que están reparando la escala de peces, que asegura la circulación de truchas pese a la presa.

Sin duda, todo lo que sea eliminar o mitigar las barreras artificiales de nuestros ríos redunda en mejorar la continuidad y el estado ecológico de los ríos.

Los no bañistas decidimos continuar la ruta y pasamos junto al puente del Anzolero, año de construcción 1768, también de piedra.

 Aguas abajo, pasamos frente a la Central Hidroeléctrica Salto del Olvido, que se construyó a finales de los años 30 y se rehabilitó y amplió durante la década de los 90.

Al poco, llegamos prácticamente al final de nuestra ruta y vemos a nuestra derecha el embalse del Pontón Alto y al fondo el cerro de la Atalaya y todo el Macizo de Peñalara reflejándose en las tranquilas aguas del embalse, una panorámica impresionante.

A los pocos minutos alcanzamos el parking para agruparnos en los diferentes coches rumbo al Puerto de Navacerrada y de allí cada uno a su casa.

Gracias grupo por este fantástico día, al que generosamente le otorgo un 5.
Toñi Esquinas

miércoles, 29 de mayo de 2019

Excursión 466: Ruta de las Cabras y Cancho Mágico

FICHA TÉCNICA
Inicio: Ermita de San Isidro
Final: Ermita de San Isidro
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12 Km
Desnivel [+]: 803 m
Desnivel [--]: 803 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 28

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
En la jornada de hoy, un buen grupo de senderistas nos dispusimos a dar buena cuenta de la Senda de las Cabras que, comenzando en la ermita de San Isidro del Boalo, nos subiría a la Torreta de los Porrones pasando por las Clavijas, lo que le daba un plus de emoción a la subida.

Como los peludos que nos acompañaban no podían subir las mencionadas clavijas, un pequeño grupo encabezado por el mejor amigo del perro, que es Antonio (sube cargado con cinco litros de agua para los perros!!), ascendió directamente al Collado de Valdehalcones, donde está situada la famosa Cruz del Mierlo. El resto nos enfrentamos a la Senda de las Cabras.

Esta senda es básicamente pedricera, es decir, subidas muy acusadas por escalones de piedra y en poca distancia. No en vano estábamos en la ladera exterior de la Sierra de los Porrones, también llamada del Hilo, que cierra la Pedriza por el suroeste.

Como siempre que participo con el grupo en una salida en la que hay subidas tan fuertes como ésta, me las planteo a la canaria, es decir, llegando con cerca de una hora de retraso, en este caso, a las Clavijas.

En un momento de la subida en el que perdí de vista a los que me precedían, cerrando yo el grupo, acabé perdiendo la senda y enriscándome. Menos mal que mis compañeros preocupados al no verme, enviaron a Joaquín P. y a José Luís M. para localizarme y acompañarme el resto de la subida hasta las Clavijas.

Cuando llegamos, el grueso del grupo ya las había superado y solo quedaba el personal de seguridad que, apostado en los distintos escalones, iba dando las indicaciones necesarias para facilitar la subida. Mi agradecimiento para todos ellos y espero que los demás las disfrutasen como yo lo hice.

La llegada a la zona de la Torreta de los Porrones, donde hicimos la parada del Ángelus, nos proporcionó unas magníficas vistas de toda la Pedriza y de parte de la Cuerda Larga, después de haber subido 400 metros en un kilómetro y medio. Vistas que se mantuvieron hasta nuestra llegada al Cancho Mágico casi tres horas más tarde.

De vuelta al tajo, comenzamos un recorrido por la Cuerda de los Porrones con una primera parada en el Collado de Valdehalcones, donde nos reunimos con el grupo pequeño que había subido con los perros. Al parecer, tampoco fue una subida sencilla, pero ya estábamos todos juntos. Aunque fue por poco tiempo: las estrellas fugaces se bajarían desde aquí a los coches por esa senda.

La parada en el collado tuvo un nuevo aliciente, la cruz del Mierlo. Una cruz formada por piedras a modo de sepultura para dar visibilidad a la leyenda de este pastor. Leyenda que nos fue explicada por Joaquín P. para deleite de todos y que, en resumen, decía: 

“La Pedriza, en tiempos pasados fue refugio de bandoleros, en concreto de Paco el Sastre y su banda de los Peseteros. En una pelea para abusar de una joven de familia adinerada a la que habían secuestrado, Paco el Sastre y sus dos compinches acabaron despeñados en el hoy llamado Cancho de los Muertos, quedando la joven a salvo de la tropelía pero sola y desamparada en territorio desconocido. Vagando desorientada y hambrienta fue encontrada por el Mierlo, que era un pastor que tenía sus animales por los alrededores.

Agradecida, la familia de la joven intentó que cambiase de vida, quedándose a su servicio. Pero el Mierlo desechó la idea y, sin aceptar el dinero que le ofrecían, volvió a la Pedriza donde otro grupo de desaprensivos, pensando en la recompensa que creían que había recibido, le dio muerte al no poder sacarle el lugar donde la guardaba.

Otros pastores que encontraron su cadáver, le dieron sepultura y marcaron con la cruz el lugar donde lo enterraron”.

Leyenda o no, la disertación la disfrutamos todos y la premiamos con una cerrada ovación. Las rutas del GMSMA tienen de todo.

Nuevamente en marcha, nos dispusimos a abordar los otros 400 metros de subida que faltaban para llegar al Cancho Mágico siguiendo la cuerda, aunque esta vez la distancia para alcanzarlo fue de unos cuatro kilómetros.

Primero nos dirigimos a la Peña Blanca, 200 metros de subida en poco más de un kilómetro, y después al Cancho de las Porras, otros 100 metros en otro kilómetro. En este punto, iniciamos un sube y baja más suave que nos llevó al Cancho Mágico.

El Cancho Mágico, lugar de culto para el GMSMA, es un roquedal a mitad de camino entre el Cancho de las Porras y Cancho Porrón, con unas magníficas vistas a la Maliciosa, que nos venía observando desde hacía un buen rato y a la que hace tiempo no subimos.

Un poco más adelante, a la altura del pluviómetro, alcanzamos la máxima cota de la ruta: el Cancho Porrón, con su característico chozo de piedra. A partir de aquí, todo sería bajada… pero qué bajada!!

Una larga, larguísima bajada por una senda bastante deteriorada, con propensión a los resbalones y con mucha piedra suelta. Perdimos altura con rapidez por la Majada de los Palanes, cruzando el Arroyo de las Callejas que bajaba con poco agua.

En la parte final de la bajada, llegamos al Descansadero de la Majada de las Cuevas que es una praderita con algún arroyuelo, en la que hicimos una parada de reagrupamiento y de descanso, sobretodo descanso.

De nuevo en marcha, pronto alcanzamos las primeras casas del pueblo de Mataelpino, donde resistimos la tentación de asaltar los bares del pueblo y continuamos por la pista por la que discurre el GR 10 hasta llegar a la ermita de San Isidro, donde recogimos los coches.

Llegados al pueblo del Boalo, esta vez sí, nos sentamos a disfrutar de unas merecidas cervezas y refrescos.

Por el esfuerzo que me supuso, sobretodo la primera ascensión hasta las Clavijas, yo le hubiese puesto un diez a la ruta pero, como la perfección no existe, le pondremos 4,5 sicarias.
Emilio Barrio


En el pueblo del Boalo,
finales del mes de mayo,
con un calor del carallo,
nos reunimos con euforia.
La ermita de San Isidro
fue el lugar de nuestro encuentro;
tal y como yo os lo cuento
aquí comienza la historia:

Por la Ruta de las Cabras
comenzó la acometida;
una escabrosa subida
de piedra y mucha pendiente,
que en el trecho de una milla,
por la vertiente sureña,
subes del coche a la peña
de una forma sorprendente.

Pero ¿cómo —me pregunto—
los perros escalarían?
¿cómo se las compondrían
sin un curso de escalada?
Para evitar el problema
los canes acompañados,
por senda sin escarpados,
subieron por la vaguada.

Llegó lo más esperado:
el paso de las clavijas,
barras en la roca, fijas,
que nos ayudan bastante
a superar la escalada
de paredes verticales,
como escalones normales,
sin sensación angustiante.

El Ángelus nos pilló,
allí mismo nos paramos,
y el tentempié degustamos
rápido y sin dilaciones,
y con firme pretensión
de hallar al grupo canino
nos llegamos al vecino
Collado de Valdehalcones

Unos minutos después,
en ese collado hallamos
a los perros con sus amos,
y apenas nada más verlo
una cruz nos sorprendió;
Joaquín contó la leyenda
brutal, perversa y tremenda
de un pastor llamado Mierlo.

E hicimos las despedidas;
los fugaces hacia abajo,
a los coches por atajo,
bajaron sin sofocones,
y los demás que quedamos
¿teníamos alternativa?
pues a seguir cuesta arriba
la Cuerda de los Porrones.

En esa cuerda los nombres
aprenderse es un engorro
Porrón, Porras, todo «porro»,
que alguno se fumaría,
y uno que es bien diferente:
Cancho Mágico, que viene
del nombre que el grupo tiene,
Grupo Mágico —decía.



Llegados pues a este cancho
ninguna duda nos cupo,
toda la gente del grupo
hizo un alto y descansó,
mientras mil fotos tomamos
de todas las perspectivas
con poses muy atractivas
como si fuera un plató


Ya solo quedaba ¿solo?
bajar al aparcamiento,
que sería un sufrimiento,
de la manera siguiente:
bajadas, piedras, bajadas
cuádriceps agarrotados
en fin, todos agotados
y una pista finalmente.


Y como en la aldea de Asterix,
al terminar la aventura
los guerreros con bravura
se reúnen con su gente,
aunque no fuéramos galos
nos tomamos las cervezas
y cantamos las grandezas
pasadas recientemente.
Paco Cantos

FOTO REPORTAJES

miércoles, 29 de mayo de 2013

Excursión 136: Presa del Gasco desde Torrelodones

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrelodones
Final: Torrelodones
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 21,6 km
Desnivel [+]: 366 m
Desnivel [--]: 360 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 23

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

* Mapa 3D (archivo kmz)


RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

Me hacía mucha ilusión realizar una excursión que partiese de la puerta de mi casa, en Torrelodones, así es que a sugerencia de José María, que quería recorrer el Canal del Guadarrama hasta la presa del Gasco, diseñé esta ruta que cumplía con ambos objetivos.

Los 23 participantes nos reunimos en la plaza de la Constitución de Torrelodones, junto al Ayuntamiento, de donde partimos en dirección a la calle Real, contando de paso la historia de la Posada Real, edificio construido en 1589 y destruido, casi en su totalidad, en el siglo XX, en el que se alojaba con cierta asiduidad el rey Felipe II, en sus desplazamientos desde Madrid hasta el Monasterio de El Escorial.

Continuamos por la rotonda conocida como el Cancho del Dedo Gordo, reproducción artificial de una gran roca que fue demolida cuando construyeron la A-6. Llegamos enseguida al campo de fútbol, donde giramos a la izquierda para, atravesando el cementerio, dirigirnos hacia el arroyo del Villarejo. 

Una senda bien marcada que pasa por su margen derecha nos guio por la conocida como Área Homogénea Norte, rica extensión floral que a pesar de estar protegida por pertenecer al Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, no se libró de la especulación y fue objeto de un intenso debate durante las legislaturas como alcalde de Carlos Galbeño (PP), que pretendía revisar la calificación urbanística de estas 128 hectáreas para construir viviendas, oficinas y un campo de golf, al final se impuso la cordura y un informe desfavorable de la Dirección General de Evaluación Ambiental de la Comunidad de Madrid, lo calificó de inviable, permitiendo que hoy podamos disfrutarlo recorriéndole en plena explosión de colorido primaveral.

Tras alcanzar el arroyo del Pretil y posteriormente el de Trofa, donde desemboca el anterior, nos acercamos a rodear el embalse de los Peñascales o de Gabriel Enríquez de la Orden, construido en 1962 y cuyas serenas aguas han propiciado una ribera poblada por sotos, fresnos y encinares carpetanos.

Del embalse nos dirigimos hacia Las Matas, para cruzar por una pasarela las vías del tren, y bajo un puente, la A-6, para así adentrarnos en el Canal del Guadarrama, momento que aprovechamos para tomar un aperitivo mientras esperábamos a los más rezagados.

Repuestas las fuerzas, recorrimos el Canal del Guadarrama, ciclópea obra que pretendía realizar un canal navegable de 771 km, que, salvando un desnivel de 700 m, hubiese unido fluvialmente la ciudad de Madrid con el océano Atlántico, partiendo de una presa que habría de construirse a la altura de Torrelodones, enlazaría las cuencas de los ríos Guadarrama, Manzanares, Jarama, Tajo, Riansares, Záncara, Jabalón, Guarrizas, Guadalén, Guadalimar y Guadalquivir. Sólo pudieron ejecutarse los primeros 27 km del canal y la Presa de El Gasco, su embalse regulador.

Fue muy agradable recorrer, entre pinos, fresnos, sauces y encinas, la docena de meandros que el canal tiene hasta llegar a la Presa del Gasco, un inmenso muro diseñado, en su momento, como la presa más alta del mundo, con 93 metros.

De este proyecto, sólo se conserva un lienzo de 53 m de altura y 251 de longitud, con una anchura que oscila entre los 72 m de la base y los cuatro de la parte superior.

Y es que el infortunio hizo que el 14 de mayo de 1799 se derrumbara, después de que una terrible tormenta, parte del muro meridional, dejando al descubierto sus juntas laterales y muros transversales, cuando se llevaban 53 metros construidos y 12 años invertidos.

Comimos en el privilegiado mirador en el que se ha convertido la presa, que los siglos han coronado de encinas y enebros, mientras nos asomábamos a sus precipicios, no aptos para gente con vértigo.

Pensando en el triste final del ingeniero francés  Carlos Lemaur, al que se debió la iniciativa de su construcción, y que se suicidó, antes de iniciarse las obras. Tampoco sus hijos, continuadores del proyecto, lograron verlo acabado, permaneciendo desde el día de la tormenta tal como lo contemplamos hoy.

Reconfortados por las impresionantes vistas desde la presa, volvimos sobre nuestros pasos hasta reencontrarnos con el plácido pinarcillo donde aflora el canal a nuestra vista, iniciando desde él un prolongado ascenso hasta Torrelodones, pasando por el Cerro Gurugú, a cuyos pies están situadas las Casas de Panarrás y, un poco más adelante, la Casa del Enebrillo.

Tras cruzar las vías del ferrocarril por un puente y remontar la parte oriental de la urbanización Las Marías, una vista medieval nos sorprende: la torre de los Lodones.

La atalaya toma su nombre del almez, árbol que también es conocido como lodón o lotonero y que era abundante en su enclave y por extensión, el caserío surgido a sus pies acabó llamándose Torrelodones.

Fue erigida en algún momento indeterminado del período omeya de Al-Ándalus, entre los siglos IX y XI y formaba parte del muy jerarquizado sistema defensivo omeya de la Marca Media, que tenía su centro en Toledo.

A todos les hizo ilusión poder estar a los pies de esta torre de leyenda, tras verla a lo lejos cada vez que se pasa por la A-6, además las vistas desde ella son especialmente bellas, llegándose a divisar la Bola del Mundo y más cercano, otro icono del pueblo, el Palacio del Canto del Pico, como levantado en un pedestal.

Por una empinada pendiente, bajamos hasta el pueblo, acercándonos a contemplar  desde la explanada exterior, delante de su atrio, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (s. XVI) y bajando en dirección al Ayuntamiento, la fuente del Caño, construida en 1591 durante el reinado de Felipe II, al poco de finalizar las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, siendo una de las fuentes monumentales más antiguas de la Comunidad de Madrid.

Y llegados de nuevo a la plaza del Ayuntamiento, celebramos el fin de la excursión en uno de los bares cercanos, donde antaño se alojaban las caballerizas de los nobles y corte que pernoctaban en la Posada Real, camino de El Escorial.

Finalizamos así esta histórica y cultural excursión que tuve el privilegio de guiar para mostrar algunos de los lugares más emblemáticos de mi pueblo y que se ha merecido 4 Sicarias.
Paco Nieto

FOTOREPORTAJES
* Fotoreportaje de José María Pérez

FOTOS