* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RUTA EN WIKILOC
RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive
* Ver esta ruta en Relive
RESUMEN
El final del verano todavía se resistía a marcharse cuando nos reunimos en el aparcamiento de la entrada a San Rafael. Éramos catorce senderistas con ganas de volver a la montaña después de las vacaciones, con esa mezcla de entusiasmo y pereza que dejan los días de descanso.
El objetivo estaba claro: ascender a Cabeza Líjar, una cumbre modesta en altura pero generosa en vistas. El aire de la mañana era fresco, aunque el sol prometía apretar más tarde. Comenzamos a caminar entre pinares, con el sonido de nuestras botas marcando el ritmo y las primeras conversaciones del día rompiendo el silencio del monte.
Ascendimos hacia El Penacho por la vía más directa de subida, sin rodeos, enfrentando la montaña con decisión. La pendiente se hacía notar y pronto cada uno encontró su propio ritmo. El grupo se estiraba y se reagrupaba en pequeños descansos, compartiendo agua, alguna broma y miradas de complicidad.
Dejamos el cómodo Camino del Ingeniero para adentrarnos en el bosque por la Cañada Real Leonesa. A medida que ganábamos altura, el paisaje se abría poco a poco. Los claros entre los árboles dejaban ver la sierra extendiéndose a lo lejos, mientras el olor a pino y tierra seca seguía acompañándonos.
La subida, exigente pero constante, nos llevó primero al cerro de El Penacho y finalmente a la cima de Cabeza Líjar, que para nuestra sorpresa estaba muy cubierto de niebla.
Llegamos con muchas ganas de comer y, como nos sobraba tiempo, hicimos una pausa tranquila para disfrutar del habitual bocadillo de media mañana. Sentados al sol, con el viento suave y las vistas abiertas en todas direcciones, ese sencillo momento se convirtió en uno de los más gratificantes de la jornada.
Pero aún quedaba un pequeño plan improvisado. Con tiempo de sobra y buen ánimo, decidimos alargar la ruta descendiendo hasta el Alto del León, al que llegamos descendiendo por el GR-10 hasta el Collado de la Gasca y después por las Hontanillas, hasta enlazar con la pista del Vía Crucis.
Allí, ya sin prisas y con la satisfacción del objetivo cumplido, nos esperaba una merecida cerveza que supo a gloria.
Desde el Alto del León retomamos el camino de regreso, avanzando por encima de los túneles de la autopista hasta cerrar el círculo de vuelta en San Rafael, al que llegamos después de pasar por el tunal bajo la carretera N-VI.
El recorrido, de unos 14 kilómetros y cerca de 600 metros de desnivel, nos dejó ese cansancio agradable que solo se siente después de un buen día de montaña.
Terminamos la jornada todos muy contentos, con la sensación de haber compartido algo más que una ruta: un día completo de esfuerzo, naturaleza y compañerismo que, sin duda, merecerá ser repetido.
Le otorgo la puntuación más alta, un 5.
Antonio López
FOTOS









No hay comentarios:
Publicar un comentario