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miércoles, 4 de septiembre de 2024

Excursión 798: Cabeza Líjar desde San Rafael

FICHA TÉCNICA
Inicio: San Rafael
Final: San Rafael
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 14 Km 
Desnivel [+]: 622 m 
Desnivel [--]: 622 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 
Participantes: 14

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
El final del verano todavía se resistía a marcharse cuando nos reunimos en el aparcamiento de la entrada a San Rafael. Éramos catorce senderistas con ganas de volver a la montaña después de las vacaciones, con esa mezcla de entusiasmo y pereza que dejan los días de descanso.

El objetivo estaba claro: ascender a Cabeza Líjar, una cumbre modesta en altura pero generosa en vistas. El aire de la mañana era fresco, aunque el sol prometía apretar más tarde. Comenzamos a caminar entre pinares, con el sonido de nuestras botas marcando el ritmo y las primeras conversaciones del día rompiendo el silencio del monte.

Ascendimos hacia El Penacho por la vía más directa de subida, sin rodeos, enfrentando la montaña con decisión. La pendiente se hacía notar y pronto cada uno encontró su propio ritmo. El grupo se estiraba y se reagrupaba en pequeños descansos, compartiendo agua, alguna broma y miradas de complicidad.

Dejamos el cómodo Camino del Ingeniero para adentrarnos en el bosque por la Cañada Real Leonesa. A medida que ganábamos altura, el paisaje se abría poco a poco. Los claros entre los árboles dejaban ver la sierra extendiéndose a lo lejos, mientras el olor a pino y tierra seca seguía acompañándonos.

La subida, exigente pero constante, nos llevó primero al cerro de El Penacho y finalmente a la cima de Cabeza Líjar, que para nuestra sorpresa estaba muy cubierto de niebla.

Llegamos con muchas ganas de comer y, como nos sobraba tiempo, hicimos una pausa tranquila para disfrutar del habitual bocadillo de media mañana. Sentados al sol, con el viento suave y las vistas abiertas en todas direcciones, ese sencillo momento se convirtió en uno de los más gratificantes de la jornada.

Pero aún quedaba un pequeño plan improvisado. Con tiempo de sobra y buen ánimo, decidimos alargar la ruta descendiendo hasta el Alto del León, al que llegamos descendiendo por el GR-10 hasta el Collado de la Gasca y después por las Hontanillas, hasta enlazar con la pista del Vía Crucis.

Allí, ya sin prisas y con la satisfacción del objetivo cumplido, nos esperaba una merecida cerveza que supo a gloria.

Desde el Alto del León retomamos el camino de regreso, avanzando por encima de los túneles de la autopista hasta cerrar el círculo de vuelta en San Rafael, al que llegamos después de pasar por el tunal bajo la carretera N-VI.

El recorrido, de unos 14 kilómetros y cerca de 600 metros de desnivel, nos dejó ese cansancio agradable que solo se siente después de un buen día de montaña.

Terminamos la jornada todos muy contentos, con la sensación de haber compartido algo más que una ruta: un día completo de esfuerzo, naturaleza y compañerismo que, sin duda, merecerá ser repetido.

Le otorgo la puntuación más alta, un 5.
Antonio López

miércoles, 10 de enero de 2024

Excursión 747: Alto del León y Cabeza LÍjar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto del Alto del León 
Final:
 Puerto del Alto del León
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 428 m 
Desnivel [--]: 428 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 25

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















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RESUMEN
Tal y como nos indicaba Antonio, llegamos al Alto del León (Puerto de Guadarrama) a las 10:30h y dispuestos a pasar las inclemencias del mal tiempo reinante… y lo que sea menester que nos depare la primera jornada del 2024.

La idea era ir hacia Cueva Valiente a buscar la nieve y en función del tiempo ir viendo el camino a elegir.

En el puerto el tiempo estaba con lluvia, así que funda para la mochila, chubasqueros, capas de agua, paraguas y todo lo que nos pueda proteger de una climatología tan negativa, no sin antes probar unas apetitosas magdalenas que nos trajo nuestra simpática compi Ara.

Desde allí cogemos hacia el este la pista forestal que lleva a Peguerinos, llamada “Camino del vía Crucis” y que se corresponde con el cordal de Cuelgamuros, también conocido como Cuerda de la Carrasqueta o de los Pinares Llanos, y que fue línea divisoria de batalla entre republicanos y nacionales por lo que está llena de cruces desde el Puerto de Guadarrama hasta Abantos, donde está la Cruz de Rubens. Éstas se pusieron en homenaje a los caídos en el frente de la batalla de Guadarrama, entre los que se encontraban el coronel republicano Enrique del Castillo y el líder falangista Onésimo Redondo.

Una vez en la pista a la derecha vemos la primera cruz y a la izquierda un barracón de tropa de alta capacidad para la retaguardia del bando nacional. A nuestra derecha también está el complejo militar de la Escuadrilla de Trasmisiones n.°3 del Ejército del Aire.

Un poco más adelante franqueamos un paso canadiense y giramos a la derecha para colarnos en la provincia de Segovia y seguir el famoso GR-10 que lleva desde Valencia a Lisboa, nada más y nada menos.

Empezamos la subida hacia el Cerro Piñonero o de la Gamonosa con 1.649 m de altitud.

Arriba hay más restos de la guerra civil. Está el búnker observatorio de la llamada Posición de la Loma de Falange, desde donde divisaban al bando republicano situado en el Cerro de los Álamos.

Un simpático muñeco de nieve nos sirvió de excusa para hacernos un montón de fotos, incluida la de grupo, junto a él.

Esta vez no pasamos por allí y rodeamos un poco para seguir nuestro camino hacia el Collado de La Gasca a 1.601 m de altura. 

En el collado nos juntamos de nuevo con la pista de Peguerinos, pero nosotros seguimos por el lado segoviano y comenzamos la ascensión a Cabeza Líjar de 1.823 m

Durante la subida y ya desde antes del collado, la precipitación de nieve hace su aparición dejando atrás la maldita lluvia. Pero como no hay recompensa sin sufrimiento, según subimos empezamos a sentir el viento gélido procedente de la meseta norte castellana y que, junto con la nieve, nos golpeaba el rostro como si de diminutas piedras se tratase.

Y como no hay excursión sin incidentes, y por culpa de mi impaciencia en ascender, me llevé un ramazo de un pino que se dobló al paso de un compañero que iba por delante y que se estrelló contra mi cara haciéndome heridas en nariz y rostro. Lo que era un hecho aislado, más tarde se iría convirtiendo en una sucesión de contratiempos que más adelante contaré.

Una vez arriba, en Cabeza Líjar, donde se unen las provincias de Madrid, Ávila y Segovia y donde debería haber unas vistas espectaculares, nos damos cuenta de que la ventisca que nos golpea no nos deja ver absolutamente nada del precioso paisaje.

La cima está coronada por un mirador circular para ofrecer una panorámica de 360º, pero hoy… NO. Desde allí se debería ver toda la Sierra de Guadarrama empezando por La Peñota y La Mujer Muerta hasta La Pedriza y el famoso Cerro San Pedro, siguiendo por la Sierra de Hoyo de Manzanares y toda la planicie hacia la ciudad de Madrid y continuando por Abantos, Sta Mª de la Almeda (con el fondo de las cumbres de Gredos), los pinares de Peguerinos, Cueva Valiente, el Espinar, Los Ángeles de San Rafael y parte de Segovia.

Este fue un enclave estratégico durante la Guerra Civil siendo bastión de los nacionales, estando enfrentado a los republicanos que se hacían fuertes en el cerro de la Salamanca.

Debajo del mirador hay un refugio y allí, como si de un vagón de metro en horas punta se tratara, nos metimos casi todos para tomar el ángelus y reponer fuerzas.

Aquí es donde empecé a tomar conciencia de la trágica travesía que habíamos hecho hasta Cabeza Líjar. Durante el ascenso nos habíamos distanciado de los del final del grupo y según iban llegando nos contaban.

A Mª Ágeles le ha dado una pájara…

A José Mª un mareo…

Y Niko nos decía: “Estoy bien. Podía haberme hecho una avería. No sé si he tropezado o me he resbalado, pero me he trastavillado y he caído de cabeza en una piedra grande. Me he hecho una herida con las gafas y un chichón en la frente” ¡Madre mía, madre mía!

Y pensaba que solo era yo el que se había accidentado.

Pues para más INRI, Paco D “El Alcalaino”, después de que avisamos de que se tenga cuidado con la puerta del refugio… va y se da en la cabeza con el marco de hierro. ¿Puede suceder algo más?

Visto lo visto, Antonio decide que desde allí emprendiéramos la vuelta al Alto del León, así que comenzamos a descender hacia el Collado de la Mina, donde nos espera de nuevo la pista de Peguerinos.

Al bajar atravesamos otra valla y pasamos a la provincia de Ávila en el término municipal de Peguerinos. Hemos pisado suelo de las tres provincias, Ávila, Segovia y Madrid.

Una vez en el collado, y al abrigo de los vientos norteños, el clima parece que cambia radicalmente. La sensación térmica ha ascendido unos grados Celsius y nos da un poco de tregua.

Ya en la pista, solo nos queda recórrela tranquilamente hacia el Alto del León y, si no fuera por las nubes bajas, deleitarnos con las magnificas vistas que desde allí se contemplan.

Ya no nieva, ni llueve, ni hace aire y se puede disfrutar del paseo. 

Muchas veces no somos conscientes de la gran diferencia de climas que hay en la montaña y que estos pueden cambiar de un momento a otro. Por eso siempre es recomendable ir provisto de todo lo necesario para combatir el mal tiempo, que yo me sé de algunas personas (genero indeterminado para no dar pistas) que llevan una mochilita que les cabe el bocata, una mini-botellita de agua y… ya. Aunque también me sé de otros que llevan siempre unos 15 kg a cuestas y pueden resolver cualquier imprevisto que surja, incluso hacer vicac si fuera necesario.

Una vez alcanzamos el aparcamiento del Puerto de Guadarrama, llega la hora de la cervecita y como hemos vuelto deprisa resulta que es la hora de comer, por lo que algunos decidimos quedarnos en el Asador del León y disfrutar de un rato comentando los avatares de la ruta junto a un buen plato caliente.

Al final bonita excursión con nieve, viento, lluvia, niebla, tropezones, algo de sol, risas, buenas vistas, muy buena compañía, muy adecuada para ser la primera del año y con final feliz.

Por lo entretenida de la ruta, le doy cuatro sicarias.
Jorge Isidro Sánchez

miércoles, 12 de abril de 2023

Excursión 689: Cabeza Líjar y Cerro de La Salamanca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León 
Final: Alto del León
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 606 m 
Desnivel [--]: 606 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 39

MAPAS 
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PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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RESUMEN
Hoy, nuestro objetivo es la ruta Cabeza Lijar y Cerro Salamanca, en la zona Oeste de la Sierra de Guadarrama, que además del interés paisajístico y geológico, fue un punto clave para el acceso a Madrid y su defensa en la Guerra Civil.

Nuestro encuentro, donde sopla un fuerte y fresco viento que invita a tomar un café, es en el Alto del León, a 1511 m de altitud, conocido así por la estatua con león, pero que oficialmente es el Puerto de Guadarrama, que deja al E. la Peñota, y al W. Cabeza Líjar.

Empezamos la ruta por la pista asfaltada que sale por detrás del restaurante y que coincide con el GR10, que va recorriendo la línea cimera en dirección oeste.

Este primer tramo coincide con la pista de la Mina. A pocos metros aparece a la derecha unas antenas y zona militarizada.

A lo largo de la ruta veremos paneles informativos: conocimiento geológico, experimentar la observación, el origen del montañismo. Como a 1 km abandonamos la pista, por donde llegaríamos a Peguerinos, y tomamos un sendero a la derecha, tras pasar un “paso canadiense”, para poco a poco ir cogiendo altura, que protegidos por los bosques de pinos el viento va suavizándose. En su mayoría son pinos Silvestres, que alcanzan gran altura.


Llegamos a una pequeña loma, Cerro Piñonero, y a nuestra izquierda divisamos un fortín de la Guerra Civil. Aquí hacemos un tentempié y continuamos nuestra ruta; el camino es tranquilo y cómodo por sendero bien marcado. Ya divisamos Cabeza Líjar en nuestra dirección y Cueva Valiente a la derecha. Ahora tenemos un descenso hasta el collado para luego iniciar la fuerte subida. Van apareciendo afloramientos rocosos de granitos muy alterados, que, aunque es la parte más dura del recorrido, sin grandes dificultades nos permiten caminar con facilidad.

Culminamos Cabeza Líjar, a 1823 m, que es divisoria de las 3 provincias, Segovia, Avila, Madrid. Las vistas son espectaculares: todo el sector oriental de Guadarrama hasta la Pedriza e incluso el Embalse de Santillana, Cueva Valiente y la Depresión segoviana por el N., la Cuenca del Tajo por el S., y al W. el bloque de Abantos, con Gredos con el Almanzor nevado, al fondo. Disfrutamos de las vistas, y nos hacemos foto de grupo.

En esta cumbre se emplazó un bunker que ahora se utiliza de refugio y sobre el que se ha construido un mirador, donde se ubica un vértice geodésico de primer orden y por debajo discurrió la mina de wolframio, que luego veremos su entrada. Además Cabeza Líjar es simbólica porque fue el origen del montañismo madrileño: A finales del siglo XIX exploradores alemanes fueron los primeros en andar por estos lugares y crearon las primeras sociedades de alpinismo de la sierra de Guadarrama.

Comenzamos a bajar hacia el Collado de la Mina y desde aquí iniciamos la subida al Cerro Salamanca, a 1784 m, donde hay un refugio bien conservado pero poco cuidado.

Iniciamos el regreso bajando hacia la pista que va a Peguerinos-Alto del León, primero por una senda, a la izquierda, poco clara, hasta llegar a la pista forestal. Llegamos al collado del Hornillo y después al de la Mina. Nos dirigimos a comer a la entrada de la mina de wolframio entre pinares.

La mina ya está abandonada (El wolframio se convirtió en un recurso clave en la Alemania nazi, para la fabricación del blindaje de sus carros de combate y cabezas de proyectiles). Tras el descanso, seguimos la vuelta por la pista forestal hasta nuestro punto de partida con un cielo de gris.

Ha sido una ruta cómoda pero con subidas y bajadas que exigen un poco de esfuerzo, con terreno fácil y sin dificultad técnica, con unas vistas espectaculares, su origen del montañismo y su posición estratégica hacen que este lugar sea de gran interés.

La puntúo con lo máximo, 5, estuvo muy bien.
Paloma Pérez


FOTOS

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Excursión 536: Cabeza Líjar desde el Alto del León

FICHA TÉCNICA

Inicio: Alto del León
Final: Alto del León
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 15 km
Desnivel [+]: 467 m
Desnivel [--]: 467 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: 
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 18

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
El lugar en el que hemos quedado para el inicio de la excursión, es en el Alto del León y allí legamos, Paco y yo, poco antes de la hora prevista para la salida.

Nuestro amigo Marcos, al final de la jornada senderista, me contó, que durante años, el lugar fue conocido como Alto de los Leones, en honor a los soldados que lucharon a favor de Franco en este puerto, al parecer, con intención de comparar a aquellos soldados con fieros leones.

El Alto del León, ha sido conocido con diversos nombres, dependiendo de los avatares históricos de cada momento. Así el primer nombre conocido fue el de Balat Humayd y al finalizar el dominio andalusí, los cristianos castellanizaron el nombre pasando a llamarse Valtome, Baratome o Valathome. Y como Valathome se conoció al Puerto del León durante la Edad Media, hasta el S. XIV en el que pasó a denominarse Tablada, nombre tomado del nombre de una popular venta situada en las cercanías. 

Y curiosamente pasó a llamarse Puerto de la Campanilla, debido a que una de las más famosas ventas del pueblo de Tablada llamada Venta de la Campana, cuyos propietarios hacían uso de una campana para orientar a los perdidos viajeros y guiarlos hasta sus dependencias. También llamado Puerto de Guadarrama, Puerto de los Leones, Puerto del León, son solamente algunos de los muchos nombres que ha recibido a lo largo de la historia.

Pero fue en 1749 cuando quedó inaugurada la carretera, mandada construir por Fernando VI y para su honor y gloria, se levantó una escultura de piedra con un león aferrando con sus garras dos globos terrestres, en el que está inscrito: FERNANDUS VI / PATER PATRIAE / VIAM UTRIQUE CASTELLA /SUPERATIS MONTIBUS FECIT AN. / SALUT. / MDCCXLIX / REGNO SUI IV / Lo que viene a decir: “ Fernando VI /Padre de la patria /hizo para ambas Castillas esta vía / por encima de los montes / 1749 año de nuestra salvación y IV de su reinado”. 

Y como bien me explicó, en honor a los soldados que lucharon a favor de Franco en este puerto, Ramón Serrano Suñer, Ministro de Gobernación en 1939, rebautizó al Alto del León como Alto de los Leones. Y esta historia finaliza en el año 2000, cuando el Ministerio de Fomento, volvió a llamarlo Alto del León.

Pues bien, volviendo al inicio de esta crónica, una vez llegamos al Alto del León, en la cafetería estratégicamente ubicada, un café caliente, nos entona para afrontar una mañana fría y neblinosa y, en cuanto llegan todos los senderomagos participantes, comenzamos la excursión, que será circular, con una distancia de 15 kilómetros y un desnivel aproximado a los 467 metros.

Iniciamos la marcha y, al poco, nos desviamos hacia las Hondillas, para dirigirnos al arroyo de La Gasca, que hacia su recorrido, precario de agua.

Atravesamos, sin grandes peligros el arroyo y, desde allí, ascendimos de forma directa hasta cabeza Lijar (1.823 m); el sendero presenta algunos pinos, pero queda casi pelado al poco de empezar el ascenso, y representa la subida de mayor desnivel de la jornada. Durante el recorrido. algunos senderistas pudieron entretenerse en buscar algunas setas comestibles.

El frio en Cabeza Líjar fue intenso, agravado por lo ventoso del lugar, a pesar de ello, pudimos disfrutar del lugar, los orígenes del montañismo. Uno de los lugares más emblemáticos del
Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, no solo por la ruta de senderismo que asciende hasta este punto, sino también por la historia que guarda detrás.

Destaca por ser uno de los lugares que los primeros excursionistas del siglo XIX empezaron a investigar. Se trataba de exploradores alemanes, que residiendo en la capital se acercaban a este paraje disfrutando de una afición que empezaba a cobrar auge en Centroeuropa: el montañismo.

Los españoles por aquel entonces veían este deporte como un entretenimiento de ricos extravagantes. Pero el caso es que fue el origen de las primeras sociedades de alpinismo de la sierra de Madrid.

Esta zona adquirió un importante protagonismo en la Guerra civil, por ser, al parecer un lugar estratégico, de hecho en la cumbre se conserva un búnker de vigilancia, ahora transformado en refugio, en el que algunos senderistas pudimos tomarnos un tentempié, a resguardo del frio y el viento.

Dada la intensa niebla que había en Cabeza Líjar, algunos principiantes nos quedamos con las ganas de ver el Cerro de la Salamanca, el Collado del Hornillo, Siete Picos, la Bola del Mundo, la Peñota, Guadarrama o el Pantano de La Jarosa, por lo que es obligada una nueva visita con mejor tiempo. 

En Cabeza Líjar, iniciamos la bajada hacia el collado de la Cierva, también llamado de la Mina, por la mina de wolframio que hay cerca de él. Desde allí iniciamos el regreso, volviendo por la pista de la Mina al Alto del León. 

Poco a poco, el camino se llena de más árboles y sorpresas, la primera de ellas una gran cruz de hormigón, caída en el suelo y después de los años, formando parte del mismo y, delante de lo que ésta fue, un altar medio derruido, situado sobre una pequeña loma, a la que se llega por una escalera de hormigón, bastante deteriorada.

Continuamos la bajada, caminando por un camino con suave pendiente, junto a él se alzan todavía algunas cruces de hormigón, que forman parte del Vía Crucis construido después de la guerra civil, y que al parecer, desembocan en el altar que se ha descrito. Buena parte de estas cruces se encuentran ya destruidas. Al lado del camino también pudimos observar e incluso visitar algún búnker de la Guerra Civil.

Caminar por ese entorno produce cierta impresión, al pensar en la cantidad de personas que murieron en este sitio, en la Guerra Civil.

Y por ese camino y antes de finalizar la ruta, llegamos a la fuente de las Hondillas, completamente restaurada y fresca, que me alegró el espíritu.

Desde allí nos dirigimos, en pocos minutos al Alto del León, donde finalizamos la caminata, que bien vale valorarla en cuatro sicarias.
Sagrario Martín

FOTOS
* Fotos de Julián Suela
* Fotos de Paco Nieto