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miércoles, 10 de enero de 2024

Excursión 747: Alto del León y Cabeza LÍjar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto del Alto del León 
Final:
 Puerto del Alto del León
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 428 m 
Desnivel [--]: 428 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 25

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Tal y como nos indicaba Antonio, llegamos al Alto del León (Puerto de Guadarrama) a las 10:30h y dispuestos a pasar las inclemencias del mal tiempo reinante… y lo que sea menester que nos depare la primera jornada del 2024.

La idea era ir hacia Cueva Valiente a buscar la nieve y en función del tiempo ir viendo el camino a elegir.

En el puerto el tiempo estaba con lluvia, así que funda para la mochila, chubasqueros, capas de agua, paraguas y todo lo que nos pueda proteger de una climatología tan negativa, no sin antes probar unas apetitosas magdalenas que nos trajo nuestra simpática compi Ara.

Desde allí cogemos hacia el este la pista forestal que lleva a Peguerinos, llamada “Camino del vía Crucis” y que se corresponde con el cordal de Cuelgamuros, también conocido como Cuerda de la Carrasqueta o de los Pinares Llanos, y que fue línea divisoria de batalla entre republicanos y nacionales por lo que está llena de cruces desde el Puerto de Guadarrama hasta Abantos, donde está la Cruz de Rubens. Éstas se pusieron en homenaje a los caídos en el frente de la batalla de Guadarrama, entre los que se encontraban el coronel republicano Enrique del Castillo y el líder falangista Onésimo Redondo.

Una vez en la pista a la derecha vemos la primera cruz y a la izquierda un barracón de tropa de alta capacidad para la retaguardia del bando nacional. A nuestra derecha también está el complejo militar de la Escuadrilla de Trasmisiones n.°3 del Ejército del Aire.

Un poco más adelante franqueamos un paso canadiense y giramos a la derecha para colarnos en la provincia de Segovia y seguir el famoso GR-10 que lleva desde Valencia a Lisboa, nada más y nada menos.

Empezamos la subida hacia el Cerro Piñonero o de la Gamonosa con 1.649 m de altitud.

Arriba hay más restos de la guerra civil. Está el búnker observatorio de la llamada Posición de la Loma de Falange, desde donde divisaban al bando republicano situado en el Cerro de los Álamos.

Un simpático muñeco de nieve nos sirvió de excusa para hacernos un montón de fotos, incluida la de grupo, junto a él.

Esta vez no pasamos por allí y rodeamos un poco para seguir nuestro camino hacia el Collado de La Gasca a 1.601 m de altura. 

En el collado nos juntamos de nuevo con la pista de Peguerinos, pero nosotros seguimos por el lado segoviano y comenzamos la ascensión a Cabeza Líjar de 1.823 m

Durante la subida y ya desde antes del collado, la precipitación de nieve hace su aparición dejando atrás la maldita lluvia. Pero como no hay recompensa sin sufrimiento, según subimos empezamos a sentir el viento gélido procedente de la meseta norte castellana y que, junto con la nieve, nos golpeaba el rostro como si de diminutas piedras se tratase.

Y como no hay excursión sin incidentes, y por culpa de mi impaciencia en ascender, me llevé un ramazo de un pino que se dobló al paso de un compañero que iba por delante y que se estrelló contra mi cara haciéndome heridas en nariz y rostro. Lo que era un hecho aislado, más tarde se iría convirtiendo en una sucesión de contratiempos que más adelante contaré.

Una vez arriba, en Cabeza Líjar, donde se unen las provincias de Madrid, Ávila y Segovia y donde debería haber unas vistas espectaculares, nos damos cuenta de que la ventisca que nos golpea no nos deja ver absolutamente nada del precioso paisaje.

La cima está coronada por un mirador circular para ofrecer una panorámica de 360º, pero hoy… NO. Desde allí se debería ver toda la Sierra de Guadarrama empezando por La Peñota y La Mujer Muerta hasta La Pedriza y el famoso Cerro San Pedro, siguiendo por la Sierra de Hoyo de Manzanares y toda la planicie hacia la ciudad de Madrid y continuando por Abantos, Sta Mª de la Almeda (con el fondo de las cumbres de Gredos), los pinares de Peguerinos, Cueva Valiente, el Espinar, Los Ángeles de San Rafael y parte de Segovia.

Este fue un enclave estratégico durante la Guerra Civil siendo bastión de los nacionales, estando enfrentado a los republicanos que se hacían fuertes en el cerro de la Salamanca.

Debajo del mirador hay un refugio y allí, como si de un vagón de metro en horas punta se tratara, nos metimos casi todos para tomar el ángelus y reponer fuerzas.

Aquí es donde empecé a tomar conciencia de la trágica travesía que habíamos hecho hasta Cabeza Líjar. Durante el ascenso nos habíamos distanciado de los del final del grupo y según iban llegando nos contaban.

A Mª Ágeles le ha dado una pájara…

A José Mª un mareo…

Y Niko nos decía: “Estoy bien. Podía haberme hecho una avería. No sé si he tropezado o me he resbalado, pero me he trastavillado y he caído de cabeza en una piedra grande. Me he hecho una herida con las gafas y un chichón en la frente” ¡Madre mía, madre mía!

Y pensaba que solo era yo el que se había accidentado.

Pues para más INRI, Paco D “El Alcalaino”, después de que avisamos de que se tenga cuidado con la puerta del refugio… va y se da en la cabeza con el marco de hierro. ¿Puede suceder algo más?

Visto lo visto, Antonio decide que desde allí emprendiéramos la vuelta al Alto del León, así que comenzamos a descender hacia el Collado de la Mina, donde nos espera de nuevo la pista de Peguerinos.

Al bajar atravesamos otra valla y pasamos a la provincia de Ávila en el término municipal de Peguerinos. Hemos pisado suelo de las tres provincias, Ávila, Segovia y Madrid.

Una vez en el collado, y al abrigo de los vientos norteños, el clima parece que cambia radicalmente. La sensación térmica ha ascendido unos grados Celsius y nos da un poco de tregua.

Ya en la pista, solo nos queda recórrela tranquilamente hacia el Alto del León y, si no fuera por las nubes bajas, deleitarnos con las magnificas vistas que desde allí se contemplan.

Ya no nieva, ni llueve, ni hace aire y se puede disfrutar del paseo. 

Muchas veces no somos conscientes de la gran diferencia de climas que hay en la montaña y que estos pueden cambiar de un momento a otro. Por eso siempre es recomendable ir provisto de todo lo necesario para combatir el mal tiempo, que yo me sé de algunas personas (genero indeterminado para no dar pistas) que llevan una mochilita que les cabe el bocata, una mini-botellita de agua y… ya. Aunque también me sé de otros que llevan siempre unos 15 kg a cuestas y pueden resolver cualquier imprevisto que surja, incluso hacer vicac si fuera necesario.

Una vez alcanzamos el aparcamiento del Puerto de Guadarrama, llega la hora de la cervecita y como hemos vuelto deprisa resulta que es la hora de comer, por lo que algunos decidimos quedarnos en el Asador del León y disfrutar de un rato comentando los avatares de la ruta junto a un buen plato caliente.

Al final bonita excursión con nieve, viento, lluvia, niebla, tropezones, algo de sol, risas, buenas vistas, muy buena compañía, muy adecuada para ser la primera del año y con final feliz.

Por lo entretenida de la ruta, le doy cuatro sicarias.
Jorge Isidro Sánchez

miércoles, 12 de abril de 2023

Excursión 689: Cabeza Líjar y Cerro de La Salamanca

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León 
Final: Alto del León
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 606 m 
Desnivel [--]: 606 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 39

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy, nuestro objetivo es la ruta Cabeza Lijar y Cerro Salamanca, en la zona Oeste de la Sierra de Guadarrama, que además del interés paisajístico y geológico, fue un punto clave para el acceso a Madrid y su defensa en la Guerra Civil.

Nuestro encuentro, donde sopla un fuerte y fresco viento que invita a tomar un café, es en el Alto del León, a 1511 m de altitud, conocido así por la estatua con león, pero que oficialmente es el Puerto de Guadarrama, que deja al E. la Peñota, y al W. Cabeza Líjar.

Empezamos la ruta por la pista asfaltada que sale por detrás del restaurante y que coincide con el GR10, que va recorriendo la línea cimera en dirección oeste.

Este primer tramo coincide con la pista de la Mina. A pocos metros aparece a la derecha unas antenas y zona militarizada.

A lo largo de la ruta veremos paneles informativos: conocimiento geológico, experimentar la observación, el origen del montañismo. Como a 1 km abandonamos la pista, por donde llegaríamos a Peguerinos, y tomamos un sendero a la derecha, tras pasar un “paso canadiense”, para poco a poco ir cogiendo altura, que protegidos por los bosques de pinos el viento va suavizándose. En su mayoría son pinos Silvestres, que alcanzan gran altura.


Llegamos a una pequeña loma, Cerro Piñonero, y a nuestra izquierda divisamos un fortín de la Guerra Civil. Aquí hacemos un tentempié y continuamos nuestra ruta; el camino es tranquilo y cómodo por sendero bien marcado. Ya divisamos Cabeza Líjar en nuestra dirección y Cueva Valiente a la derecha. Ahora tenemos un descenso hasta el collado para luego iniciar la fuerte subida. Van apareciendo afloramientos rocosos de granitos muy alterados, que, aunque es la parte más dura del recorrido, sin grandes dificultades nos permiten caminar con facilidad.

Culminamos Cabeza Líjar, a 1823 m, que es divisoria de las 3 provincias, Segovia, Avila, Madrid. Las vistas son espectaculares: todo el sector oriental de Guadarrama hasta la Pedriza e incluso el Embalse de Santillana, Cueva Valiente y la Depresión segoviana por el N., la Cuenca del Tajo por el S., y al W. el bloque de Abantos, con Gredos con el Almanzor nevado, al fondo. Disfrutamos de las vistas, y nos hacemos foto de grupo.

En esta cumbre se emplazó un bunker que ahora se utiliza de refugio y sobre el que se ha construido un mirador, donde se ubica un vértice geodésico de primer orden y por debajo discurrió la mina de wolframio, que luego veremos su entrada. Además Cabeza Líjar es simbólica porque fue el origen del montañismo madrileño: A finales del siglo XIX exploradores alemanes fueron los primeros en andar por estos lugares y crearon las primeras sociedades de alpinismo de la sierra de Guadarrama.

Comenzamos a bajar hacia el Collado de la Mina y desde aquí iniciamos la subida al Cerro Salamanca, a 1784 m, donde hay un refugio bien conservado pero poco cuidado.

Iniciamos el regreso bajando hacia la pista que va a Peguerinos-Alto del León, primero por una senda, a la izquierda, poco clara, hasta llegar a la pista forestal. Llegamos al collado del Hornillo y después al de la Mina. Nos dirigimos a comer a la entrada de la mina de wolframio entre pinares.

La mina ya está abandonada (El wolframio se convirtió en un recurso clave en la Alemania nazi, para la fabricación del blindaje de sus carros de combate y cabezas de proyectiles). Tras el descanso, seguimos la vuelta por la pista forestal hasta nuestro punto de partida con un cielo de gris.

Ha sido una ruta cómoda pero con subidas y bajadas que exigen un poco de esfuerzo, con terreno fácil y sin dificultad técnica, con unas vistas espectaculares, su origen del montañismo y su posición estratégica hacen que este lugar sea de gran interés.

La puntúo con lo máximo, 5, estuvo muy bien.
Paloma Pérez


FOTOS

miércoles, 10 de enero de 2018

Excursión 383: La Mina de Cabeza Líjar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alto del León
Final: 
Alto del León
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  11,4 Km
Desnivel [+]: 378 m
Desnivel [--]: 378 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 18

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Tanto la última excursión de 2017, con motivo de la amenaza de la borrasca "Bruno" que no fue para tanto, como en esta primera de 2018, con todo el eco mediático sobre la situación de las carreteras, ocasionaron que algunos senderomagos declinaran su comparecencia. Pero resultó que este miércoles, el tiempo acompaño y dio tregua con una temperatura que podemos calificar de agradable, dadas las circunstancias, y sobre todo, sin viento. 

No obstante, comparecimos dieciocho integrantes del GMSMA "Militar de Emergencias" en la explanada del restaurante del Alto del León, dispuestos a pisar la nieve, llegar a la mina de Cabeza Líjar y darlo todo.

Tal y como nos adelantó el Boss, cogimos la pista en dirección a Peguerinos que nace detrás del restaurante y desde el primer momento empezamos a pisar nieve y disfrutar del espectáculo. Al ser una pista en la que se podía observar que los vehículos capacitados para transitar lo habían hecho, pisamos nieve dura y la marcha era relativamente sencilla y daba para emocionarnos con la contemplación del paisaje nevado. Sobe todo me llamó la atención el aspecto que formaban los árboles con la nieve compacta empujando sus ramas hacia abajo. El manto de nieve, las nubes bajas y la luz tamizada que rebota en la nieve ofrecían una imagen especial a un paisaje que sin nieve parecería otro.

Sin saber muy bien cómo evolucionaría el tiempo y, si podríamos hacer toda la ruta prevista por la acumulación de nieve, o tendríamos que volver sobre nuestros pasos, la pista nos fue llevando al Collado de la Mina, antes llamado Collado de la Cierva, como muy prolijamente entre otras informaciones hemos descubierto en los enlaces que nos ha remitido Paco Nieto.

Antes de llegar a dicho collado, se puede vislumbrar a un lado de la pista, el desmonte que formaba parte de las actividades en la mina y seguramente de las instalaciones de los mineros. Justo antes de atravesar el paso canadiense que existe en dicho collado, Antonio torció a mano izquierda y se dirigió cerro abajo pisando nieve y abriendo la ruta, camino a la boca de la mina. 

En estos poco menos de doscientos metros que tiene este trayecto ya empezamos a descubrir la sensación de la nieve llegando a nuestra rodilla y la técnica de pisar sobre la pisada del que va delante. En mi caso, por razones de peso, nunca mejor dicho, daba mucha estabilidad a la pisada de los que venían detrás. Una vez en la entrada de la mina, pudimos observar unos carámbanos afilados que hicieron las delicias especialmente de Paco Cantos, tal y como se puede comprobar en alguna que otra evidencia fotográfica de esta excursión.

Aunque el wolframio tiene infinidad de usos, fue especialmente conocido desde la Segunda Guerra Mundial, se usó para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque, como en munición y en la coraza de los blindados. La adquisición de Wolframio se convirtió en un elemento vital e indispensable para la Alemania nazi, que lo adquiría a través de la España franquista.

El suministro de Wolframio a los nazis llegó a ser tan importante que provocó una seria crisis diplomática con las potencias aliadas, dado que era fundamental para la maquinaria de guerra alemana. Es un metal escaso en la corteza terrestre, se encuentra en forma de óxido y de sales en ciertos minerales. Es de color gris acerado, muy duro y denso, tiene el punto de fusión más elevado de todos los metales y el punto de ebullición más alto de todos los elementos conocidos.

Una vez ojeados los primeros metros de la mina por los más intrépidos, vamos tomando el camino de vuelta a la pista de la que veníamos. En el collado procedimos a dar cuenta del tentempié mañanero, muy bien aderezado por los licores que ofreció Antolin. Alguno de ellos en botella de plástico, por el color, parecía gasóleo o algún otro líquido escatologico pero que a buen seguro les proporcionó buenas calorías y buen combustible.

En ese momento, este punto se volvió paradójicamente muy concurrido ya que también apareció un 4x4 con dos bicicletas acopladas y sus respectivos usuarios y pasajeros. Antes de que dejaran el vehículo allí para irse en las susodichas bicicletas, tuvimos tiempo para que uno de ellos nos hiciera la foto de grupo. Acto seguido, despedida de las estrellas fugaces que se fueron de vuelta por el mismo camino por el que habían venido, incluido José Luis M. que se fue utilizando sus flamantes raquetas.

El resto, en fila india, pisando en la pisada del que nos precedía y encabezados por el Boss, Ángel y Joaquín, fuimos ascendiendo a Cabeza Líjar, como dice la canción, despacito y poquito a poquito. Siempre sobre un manto blanco inmaculado que no daba pistas de la ubicación del GR10, por el que en teoría y en la practica, transitamos. La sensación de la nieve y la altura de la misma hacía que los aficionados a este elemento atmosférico disfruten como niños. Ya casi llegando al mirador, una piedra, hizo una entrada fea a Jose Maria, derribándolo. Fue sancionada con tarjeta amarilla y sin más complicaciones, coronamos y llegamos al mirador.

Aquí los numerosos fotógrafos tuvieron un filón para captar el impresionante paisaje de todas las formas y perspectivas posibles, con el mar de nubes y el resto de horizontes nevados. Todo bonito y espectacular.

Después tocaba bajar por la otra vertiente del cerro, en la que acumulación de nieve era mayor. Por si fuera poco, el orden de la subida desapareció súbitamente y se hicieron como dos grupos. Creo recordar que yo me vi en el que comandaban Julián y Ángel. Aquí cabe resaltar dos incidencias técnicas. La acumulación de nieve en algunos tramos era tan grande que Paco Nieto se hundió prácticamente hasta la cintura al pisar en una de las ocasiones, con tan mala suerte que el bastón se le enganchó en el pantalón, impidiéndole salir, hasta que Ángel, una vez que dejó de partirse de risa, acudió en su ayuda.

Un servidor, también metió la pata hasta el corvejón, como suele decirse, y el pie, dentro de su bota y el resto de complementos quedaron debajo de una piedra de la que tuve alguna dificultad de liberarme, contando con la inestimable ayuda de mi paisana Solete, que fue un Sol.

Ya sin más complicaciones, finalizamos el descenso hasta el Collado de La Gasca, nos fuimos reintegrando todos al grupo y atravesamos la vaya que nos devolvió a la pista por la que habíamos venido. Y allí debajo de unos árboles, justo en el único ratito en el que cayeron unos copos en toda la jornada, tomamos el bocadillo montañero. 

El mar de nubes que veíamos avanzando desde el mirador de Cabeza Líjar, nos había alcanzado o mejor dicho, lo habíamos alcanzado nosotros. 

El regreso por la pista al punto de partida fue dentro de esa nube y bajo una espesa niebla. La poca luz, la niebla y el blanco que lo llenaba todo dió un toque mágico, como no podía ser de otra forma tratándose de nuestro grupo.

Ya llegando al restaurante de el Alto del León, vimos un atascazo fantástico en dirección a los Ángeles de San Rafael. Como nos relató un camionero in situ y luego vimos y oímos en las noticias, habían desviado todo el trafico de la AP-6 por el vuelco de un camión de propano. Y es que hay años que no estamos para nadie.Vaya racha que lleva esta zona.

Finalmente, nos reunimos los supervivientes en el restaurante, donde algunos tomamos un caldito servido por una estresada camarera que nos supo a rosquillas.

Por lo exótica, diferente y vibrante excursión, propongo 4,5 sicarias. No propongo cinco, por que el cinco, como dicen, debería ser solo para Dios.
Javier Miguel

FOTO REPORTAJES