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lunes, 5 de diciembre de 2016

Excursión 325b: Camino Majariego de Santiago. Etapa 8. Alcazarén - Valdestillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Alcazarén
Final: Valdestillas
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  16,3 Km
Desnivel [+]: 52 m
Desnivel [--]: 84 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Frente a la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Alcazarén, donde terminamos la séptima, comenzamos esta octava etapa.
A las 10’30 nos pusimos a andar. Pasamos ante la Casa consistorial y la Iglesia mudéjar de San Pedro de la que sólo queda el ábside y la torre. Abandonamos Alcazarén por la calle Larga. Hoy es lunes y vemos algunos agricultores que se dedican a sus faenas en el campo.

El día está despejado y con buena temperatura para caminar. Al cabo de unos minutos llegamos y cruzamos la N-601 que une Olmedo (donde hemos pernoctado) con Mojados. Tomamos, de frente, el denominado Cordel de Brazuelos. Tenemos que caminar por los bordes pero pese a todo no podemos evitar llenar de barro nuestras botas y los bajos de nuestros pantalones.

Hemos andado tres cuartos de hora y recorrido unos 3 km. cuando nos encontramos un mojón con la misma indicación de distancia que el que ayer vimos en la plaza del matadero de Alcazarén. En fin… Los amigos del camino debieran revisar periódicamente estas cosas que crean algo de incertidumbre y desasosiego en los peregrinos.

Bueno, seguimos y la pista nos conduce ya a los pinares, no sin antes dejar a la derecha un depósito de agua a ras de suelo. Caminando por el pinar, a las 11’45 llegamos a la finca Brazuelas. Llevamos andados 5,200 km. En esa finca se celebran bodas y eventos similares. Parece que también hay (o había) un museo etnográfico. Pero no nos paramos a investigarlo.

Para lo que si nos paramos, a pocos metros de allí, fue para tomarnos un desayuno ligero de media mañana. A las 12’10 seguimos nuestra marcha escuchando, a veces, el rumor del río Eresma a nuestra izquierda. Encontramos un nuevo indicador que, ahora sí, nos da idea de que vamos avanzando. ¡Bien!

Vimos actividad de gente por los pinares. ¿Buscarán setas?. No, recogen piñas verdes para luego sacar de ellas los famosos piñones de Valladolid.

Con un tractor equipado al efecto agitan los pinos (se aprecian las huellas que les dejan) para que las piñas caigan al suelo y luego llevárselas para almacenarlas hasta el próximo verano en que, en los meses de más calor se extenderán en el suelo para que se abran y poder extraer los piñones. Hablando de piñas, piñones, remolachas y azúcar se nos pasó rápido el tiempo y llegamos a la carretera VA-404

Por ella cruzamos el río Eresma por última vez y subimos por su margen izquierda. A las 12’57, cuando ya llevamos 8,950 km. tomamos el segundo camino a la derecha, después del puente, para continuar andando por camino agrícola.

A lo lejos, en alto, se ve un edificio de ladrillo. Es la ermita de Sieteiglesias, a la que llegamos a las 13’37 y que se sitúa en el espigón que forma la desembocadura del Eresma en el Adaja. Quisimos llegar a ver los ríos desde arriba pero nos cerró el paso una valla y no lo conseguimos

Bajamos de la ermita y a orillas del Adaja encontramos un área acondicionada con mesas y barbacoas. Era una buena hora para comer y nos dispusimos a ello no sin antes hacernos la foto de pareja del día con el fondo del Puente de Piedra, de bajo perfil y rasante horizontal, sobre el río Adaja. Así que en esta etapa comimos bien cómodamente.

A las 14’20, después de comer, sí que para continuar cruzamos el mencionado Puente de Piedra. Hemos andado ya 12,300 km.

Una vez remontada la margen izquierda del Adaja intentamos, otra vez infructuosamente, ver la confluencia de los dos ríos. Tendríamos que habernos desviado un tanto y hubiéramos empleado demasiado tiempo. Así que continuamos, pensando lo que debe ser este tramos en un buen mes de Julio.

Hoy, por fortuna, se camina estupendamente. Mientras andamos seguimos viendo los trabajos de recolección de la remolacha azucarera. Al fondo vemos ya la iglesia de Valdestillas. Eran las 15’00 y habíamos andado 14,300 km. A nuestra izquierda las vías del AVE y de los ferrocarriles convencionales discurren paralelas así que desde lo lejos vimos pasar los dos tipos de trenes que parecían circular por el mismo trazado.

Entrando en Valdestillas. Al principio del pueblo vemos esta zona de información. ¡Quedan 481 km. hasta Santiago de Compostela!.

Un pueblo bien largo este de Valdestillas. Recorremos, por la calle Olmedo los últimos metros del día ya que queremos finalizar llegando hasta la Casa consistorial y la iglesia de Nuestra Señora del Milagro, construída en el s.XVIII sobre restos del s.XVI.
A las 15’30 llegamos a su puerta donde hicimos la foto del final de etapa. Habíamos empleado 5 horas exactas en recorrer 16,500 kilómetros.De ellas, 3 horas y 40 minutos fueron de andadura.

Tomamos un café en un bar de las inmediaciones y, contentos de haber realizado con éxito esta nueva etapa, nos subimos al coche que, cerca de allí, habíamos dejado por la mañana y nos fuimos hacia Olmedo que es donde, como ayer, íbamos a pernoctar.

Calificación de esta ruta, 4 sicarias. Hasta la novena etapa.
José María



FOTO REPORTAJES

domingo, 4 de diciembre de 2016

Excursión 325a: Camino Majariego de Santiago. Etapa 7. Coca - Alcazarén

FICHA TÉCNICA
Inicio: Coca
Final: 
Alcazarén
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 23,9 Km 

Desnivel [+]: 105 m 
Desnivel [--]: 158 m 
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: 

Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 2

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
















PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Casi un año después de finalizada la sexta etapa Ana y yo reanudamos el camino frente a la iglesia de Santa María la Mayor de Coca.

A las 10’30 nos pusimos en marcha en un día nublado que, según el pronóstico, traería lluvia hasta media mañana. De momento la lluvia era ligera pero Ana abrió su paraguas y así pasó por delante de la Torre mudéjar de San Nicolás.

Bajamos una suave cuesta para atravesar el río Voltoya por el puente, volviendo a subir por el lado opuesto. Así comenzamos a transitar por un pinar dejando el río Eresma (que ya ha recibido las aguas del Voltoya) a nuestra derecha. La señalización con las clásicas flechas amarillas no deja que nos podamos equivocar de camino.

A las 11’30 después de haber andado 4,190 km. encontramos el primer mojón con indicación de distancias que señala que nos faltan 160 km. hasta Sahagún.

Continuamos por entre los pinos y la lluvia empieza a incrementarse por lo que hay que echar mano al chubasquero. Además un poco más allá abandonamos el pinar y se acaba la protección de los pinos. Salimos, pues, a campo por una pista entre campos de labor dedica-dos fundamental-mente al cultivo de la remolacha azucarera que en esta época está en plena recolección.

Por esa pista seguimos hacia Villeguillo a donde llegamos a las 12’10. Allí hicimos una breve parada para tomar un café en un bar cerca de la iglesia parroquial. Los primeros 6,650 km. de la etapa ya estaban hechos.


Quince minutos después nos pusimos de nuevo en marcha saliendo de Villeguillo y caminando de nuevo entre los campos de remolacha.

Villeguillo es el último pueblo de la provincia de Segovia. Cuando salimos de ella y entramos en la de Valladolid descubrimos los indicadores de dirección que ha colocado la diputación provincial vallisoletana y también descubrimos con alegría que las indicaciones kilométricas volvían a estar referenciadas a la distancia que falta, no hasta Sahagún, sino hasta el mismo Santiago de Compostela.


Concretamente el primero que encontramos indicaba, como se puede ver en la foto 515 km. hasta allí. El camino volvió a meterse en otro pinar; no en vano esta región es conocida como “Tierra de pinares”. A las 13’05 llevábamos andados 10,200 km. La lluvia era, de nuevo, abundante pero no tanto que nos dificultara la marcha.

Alcanzamos la carretera CL-602 que une Olmedo con Pedrajas de San Esteban y circulando por su arcén nos pusimos a buscar un lugar para comer. Encontramos un chalet en el que no había nadie y en donde encontramos un rústico banco. Eran las 14’25. Allí sacamos los bocadillos con la gran suerte, además, de que había cesado la lluvia.

Ya llevábamos recorridos 15,830 km. Dedicamos media hora a la comida y nos pusimos de nuevo a caminar siguiendo la carretera unos metros más.

Al poco rato llegamos al cauce del río Eresma y vimos dos puentes para cruzarlo: el moderno de la mencionada carretera y otro más antiguo denominado Puente de Valdaba. Elegimos, naturalmente, este último para cruzar el río.

Sobre el puente nos hicimos esta foto que podíamos considerar la foto de grupo aunque en esta ocasión era foto de pareja.

A las 15’30 es decir 5 horas después de haber comenzado habíamos recorrido 18’000 km. Subimos una cuesta para remontar hasta el borde del cañón que el río ha ido tallando a lo largo de los años y volver al pinar. Caminamos ahora por la Dehesa de Valviadero. A nuestra izquierda queda el llamado Cerro de la Cuesta.

A las 4’10, antes de abandonar el pinar, hicimos una breve parada de 10 minutos. Cuando salimos del pinar vimos, también a la izquierda, la fábrica azucarera donde procesan la remolacha que producen estos campos.

Por fin, a lo lejos, ya era visible una torre de iglesia; la de Alcazarén. Tener la meta a la vista hizo que nuestras ya cansadas piernas encontraran renovadas energías. Siempre con la torre como referencia continuamos caminando por la pista.

En las afueras de Alcazarén hay una “Y” donde las flechas indican tomar a la izquierda. Aunque parecía que la senda de la derecha daba menos rodeo, tomamos la dirección de las flechas no fuera a ser que, por acortar, alargáramos. Pero no hay tal; para otra vez ya sabemos que, a pie, el sendero derecho no tiene problemas y acorta un par de cientos de metros la etapa.

Entramos en Alcazarén por la calle Calera y llegamos hasta la triangular plaza del Matadero. Allí hay un mojón que indica que faltan menos de 500 km. (concretamente 497) hasta Santiago de Compostela.

Caminando por las calles del pueblo llegamos hasta la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, un edificio románico-mudéjar construido en la segunda mitad del siglo XIII. Llegamos a su puerta donde hicimos la foto del final de etapa.

Habíamos empleado 6 horas y 30 minutos en recorrer 23,400 kilómetros. De ellas, 5 horas y 12 minutos fueron de andadura.

Cansados pero felices y satisfechos de haber superado una nueva etapa, nos subimos al coche que, cerca de allí, habíamos dejado por la mañana y nos fuimos hacia Olmedo que es donde íbamos a pernoctar.

Hasta la octava etapa.
José María