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jueves, 24 de julio de 2025

Excursión 865: Del Puerto de Cotos a Valsain por la senda del Batallón Alpino

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos 
Final: Pradera de Valdehorno
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,5 Km 
Desnivel [+]: 368 m 
Desnivel [--]: 984 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 23

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
14 grados de temperatura marca el termómetro en el Puerto de Los Cotos a las 10 de la mañana. El nombre tiene una curiosa historia: Carlos III, como buen amante de la caza del venado, decidió comprar en 1761 las tierras de Valsaín, por casi cuatro millones y medio de reales. Como la poderosa Orden de la Cartuja poseía el conocido como pinar del Paular, hoy pinar de los Belgas, desde finales del siglo XVII para su producción papelera.

Carlos III
decidió definir su nuevo territorio colocando una serie de hitos fronterizos de piedra llamados Cotos, que nunca mejor dicho, acotaban su nuevo dominio. Estos cotos se colocaron en sitios visibles para evitar cualquier tipo de confusión. Uno de los que mejor se conservan está justo enfrente de la parada del autobús, cruzando la carretera.

Hoy, al ser una ruta lineal hasta Valsaín, se nos añade la dificultad logística de los coches, que resuelve estupendamente Celia, distribuyendo conductores y pasajeros con éxito.

Dada la dificultad numérica para caminar por el parque de Guadarrama en grupo, la salida se hace por tandas para que no nos llamen la atención.

Algún despistado que venga con la cantimplora vacía de casa, la puede llenar en la fuente de Constancio Bernardo de Quirós, situada muy cerca de Venta Marcelino.

La ruta la comenzamos en el aparcamiento del Puerto de Cotos, a 1830 metros de altura, de la mano de Rosana.

Somos 23 participantes en total y Toffe, mascota de Rosana. Llevamos a tres valientes jovencitos: Gonzalo, Lucia y Rodrigo, que le darán el toque infantil que nos alegrará el trayecto.

Nada más comenzar a caminar, pasamos junto al Centro de Visitantes Peñalara, y a pocos metros, por un camino empedrado, llegamos al Mirador de Lucio, por detrás del abandonado Refugio del Club Alpino Español.

Subimos por una escalera de madera, atravesamos una portilla y comenzamos el ascenso por la senda del Batallón Alpino.

El nombre de la senda viene de un batallón del Ejercito de la Republica, que utilizaba este camino para ir hacia Peña Citores donde tenían los puestos de vigilancia y trincheras defensivas de la zona.

En principio, camino todo arbolado y con una temperatura ideal para caminar. Después de un buen tramo subiendo por la senda llegamos a la fuente de los Pájaros, de la que caía un chorrillo de agua. 

Las vistas van siendo espectaculares. Vemos Peñalara, Siete Picos, Guarramillas,...Proseguimos acercándonos a una posición defensiva, con forma de redondel, de altos muros levantados con piedras.

En su extremo oriental, sobre una roca, se encuentra la placa de José Pérez Leatherdale, emotiva placa dedicada al capitán Leatherdale por su hijo.

Continuamos andando hasta Peña Citores, situada a 2181 metros de altitud, dejando unas vistas espectaculares desde varios miradores naturales.

Paco Nieto nos llevó, al norte de Peña Citores, a visitar una zona de trincheras formadas por dos muros de piedras paralelos, muy bien conservados, desde las que se tiene una buena visión de la gran llanura segoviana. Sin duda debió ser un buen puesto de vigilancia de las tropas franquistas, apostadas en el Cerro del Puerco.

A continuación nos dirigimos hacia el Refugio del Cancho, llamado por muchos de Citores, una pequeña construcción en buen estado con una ventana con vistas a los Siete Picos y con una estantería con lectura para entretenerte si te tienes que guarecer de alguna tormenta. Allí hicimos un alto para el Ángelus y la foto del grupo.

Después del aperitivo reanudamos la marcha hacia el Mirador del Cancho, un mirador natural con vistas impresionantes de Valsaín, La Granja de San Ildefonso, Segovia, Embalse del Pontón Alto,…

Ya de descenso, pasamos por las fuentes del Cancho y del Cancho 2, que quedan a la derecha del sendero, la primera fácil de encontrar, la segunda, no tanto.

El descenso, a partir de aquí, se hace un poco abrupto. Seguimos progresando bajo las sombras de los pinos en su mayoría.

Más abajo, dejamos este sendero, para seguir otro que sale a la derecha, en dirección norte, al principio cómodo, con apenas pendiente. 

Al poco, algunos toman un desvío a la derecha para ir a conocer la fuente del Intendente (Carlos R. se conoce todas las fuentes que hay y las que habrá). 

Seguimos por una senda ancha con el suelo lleno de piedras, restos de ramas y canales labrados por el agua, que hacen que tengamos que ir atentos para no caernos, aunque hubo algún que otro resbalón sin consecuencias.

Tras un rato bajando por la Vereda de Peñas Lisas, paramos a comer y a reagruparnos cerca de la pista de Prado Redondillo.

Después del descanso, reanudamos la marcha, proseguimos por la pista asfaltada y un poco más adelante cruzamos el arroyo de Prado Redondillo Tras unos 400 metros, dejamos la pista para desviarnos a la izquierda por un camino, en no muy bien estado, lleno de surcos producidos por la maquinaria y arrastre de los troncos.

Al poco, algunos se desviaron a la izquierda para ir a ver con Carlos R. la fuente Merendera. Seguimos camino de Valsain y tras pasar por un arroyo, a unos 200 metros cruzamos un puente de madera sobre el arroyo Peñalara

De camino al CENEAM, a la derecha de la pista, se halla una charca para refugio de anfibios.

Al poco, cruzamos el arroyo de la Cueva del Monje y enfilamos hacia nuestro destino, no sin antes pasar un pontón y llegar al a meta: el aparcamiento del CENEAM

Este es el trayecto que hizo la mayoría del grupo. Algunos, incluido un servidor y la familia Muñoz en pleno con los peques, nos debimos despistar, antes de llegar al puente sobre el arroyo Peñalara, y seguimos una pista con dirección oeste.

Tras conversaciones con el grupo principal, y dado que llevábamos a los niños, para acortar algo decidimos continuar por el camino erróneo que llevábamos e ir a dar a los Asientos, de donde nos rescató nuestro salvador Jorge M. y nos acercó al bar Las Brasas, donde se estaba celebrando el nacimiento de Carla, la feliz nietecilla de nuestro querido José María, que invitó a todos a festejar el nacimiento de la bonita criatura. Enhorabuena!! Y muchas Gracias!!. Bienvenido al Club de los Abuelos!!!

Acabada la celebración, retornamos a por los coches al punto de salida. Nuevamente Jorge M. se encargo del traslado de conductores al puerto de los Cotos. Muchas gracias Jorge!!

Agradecer a Rosana por la elección de esta preciosa ruta, a Celia por la organización del movimiento de coches, a Jorge porque hizo de transportista en varias ocasiones, a la familia Muñoz porque los peques dan alegría por donde van y a José María por la invitación de su nietecilla. A los demás también, por su compañía!!!

Yo le daría 4,5 sicarias a esta ruta.
Alejandro Reyes


miércoles, 17 de febrero de 2016

Excursión 283: Laguna de los Pájaros desde el Puerto de Cotos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pto. de Cotos
Final:  Pto. de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  11,2 Km
Desnivel [+]: 553 m
Desnivel [--]: 553 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
No era un miércoles más. Era EL MIERCOLES. Entre unas cosas y otras, este era el primer día del año que iba a poder volver a caminar con mis amigos, a los que echaba mucho de menos.

Además la excursión era a la laguna de los Pájaros, uno de los lugares más bonitos de la Sierra de Guadarrama, con nieve! ¿Qué más podía pedir? Pues el día, que ya prometía desde el principio, fue todo un regalo… para la mayoría.

Carmen, Joaquín y yo recogimos a Rosa, amiga de Carmen y gran aficionada a la nieve, que venía con nosotros por primera vez. Llegamos al aparcamiento del Puerto de Cotos donde nos juntamos 33 senderomagos, Teo y Lucas.
Después de saludarnos con esa alegría que cada miércoles se adueña de nosotros, nos dividimos en pequeños grupos para poder comenzar la excursión sin problemas.


El sol brillaba desde primera hora pero no impedía que hiciera muchísimo frío. Así que bien abrigados y equipados comenzamos a caminar, un día más detrás de los chicos de la UME que rápidamente nos dejaron atrás.

Tomamos el camino en cuesta que sale del centro de información hacia el mirador de la Gitana.

Íbamos empezando  a notar el peso de la nieve en nuestras botas, cuando llegamos al desvío hacia la senda de la Laguna y lo cogimos.

Casi al principio, José Luis se dio cuenta de que Teo caminaba mal. Se había hecho daño en sus patas con la nieve por lo que tuvieron que volver. Teo, con un llanto más de niño pequeño que de perro, nos partió el corazón.

El resto seguimos el camino un poco tristes, pero poco a poco nos fuimos contentando entre las magníficas vistas y la buena conversación.

Así, sin darnos cuenta, llegamos a la fuente del Cedrón y continuamos camino por la senda hasta el puente sobre el arroyo de la Laguna. Lo cruzamos  con cuidado para no resbalar por el hielo e iniciamos la  subida por la ladera  totalmente cubierta de nieve virgen. Cerca del mirador de Javier, donde hay una preciosa vista de la laguna Grande de Peñalara, Lucas también empezó a tener problemas en sus patas y Manuel y él se tuvieron que volver.

Para mí también comenzaban los problemas, la subida parecía interminable pero como siempre allí estaba Juan y Joaquín y todos los que pasaban dando ánimos y conversación para tirar de mí y hacer que un día más llegara a la cumbre. Es difícil definir las sensaciones de esta primera parte del camino: el sol, el cielo sin ninguna nube, la nieve, el verde de los pinos y la nieve en sus hojas, los carámbanos, el agua, el hielo, las cumbres de las montañas…. Todo era un lujo.

Cuando coronamos la dura ladera, hicimos una parada para el aperitivo y a continuación iniciamos el descenso hacia las Cinco Lagunas (las conté). 

El día ya iba cambiando y el cielo comenzaba a llenarse de nubes. Y frío, eso sí, frio hacía muchísimo.

Continuamos y a cada paso descubríamos algo más bonito, desde el macizo de Peñalara  con las cascadas de agua helada, la nieve del camino que el viento había modelado como si fueran dunas, el propio camino que con tanta nieve se podía hacer mejor esquiando que andando, hasta la laguna de los Claveles que también estaba helada. Nieve, hielo,  vistas, vistas y más vistas de las montañas que nos rodeaban.



Todo un paraíso para nosotros que estábamos prácticamente  solos en la inmensidad de la sierra. Hasta que por fin, tras un  último repecho en el que Juan me hizo reparar en el silencio de la montaña, llegamos a la laguna de los Pájaros.

Y ahí  empezamos a no diferenciar los robados de los posados. Todos queríamos hacernos fotos y grabar ese espectáculo. 

Nuestros fotógrafos oficiales no daban abasto, ni siquiera José María conseguía reunirnos para la foto de grupo, ya que todos estábamos dedicados a nuestras propias fotos. Y es que no era para menos.

Esta gran laguna, que por supuesto también estaba congelada, está situada a los pies del risco de los Claveles y del risco de los Pájaros, que con tanta nieve le daban al lugar un aire de majestuosidad que impresionaba.

Al otro lado, las montañas que tan bien conocemos y otras espectaculares vistas, que algunos pocos privilegiados se animaron a llegar al final pudieron disfrutar.

Pero teníamos que volver. Así que contentos por lo bien que iba el día empezamos a desandar lo andado. Aunque lo hicimos el mismo camino, todo era diferente.

La luz de la tarde, las caprichosas formas de las nubes, la nieve que ya empezaba a helarse, hacían de la vuelta una nueva excursión. Paramos a comer debajo de la cascada helada del macizo de la Pedriza. Paco C., Antonio L. y también al final Ángel RO. (total para él sólo eran dos o tres zancaditas),  no pudieron resistirse a hacerse una foto debajo de la cascada.

Continuamos camino, nos esperaba todavía un largo trecho. Ya íbamos más cansados y algunos a veces perdían pie, bien por el hielo o bien porque querían esquiar, como Joaquín que pensó que estaba en la pista del Bosque e intentó deslizarse hasta que enterrado en nieve se dio cuenta de que no llevaba esquís.

También Santi perdió pie en la ladera y se resbaló haciéndose daño en una costilla.

A él, que también siempre está ayudando a todos los que tenemos problemas, no le pudimos ayudar. Pero con esa bonhomía que le caracteriza, no se quejó en todo el camino para no preocuparnos.

De vuelta el grupo iba bastante dividido, ya que no todos íbamos iguales de fuerzas. Intentando cuidar unos de otros, avisando donde había que pisar, poco a poco llegamos de nuevo al mirador de Javier y a tomar la empinada ladera, ahora hacia abajo, que llegaba al puente del arroyo de la Laguna

Los que todavía estábamos arriba, empezamos a oír risas y veíamos a lo lejos gente muy animada mirando al puente.

Eran los primeros del grupo, que como iban “sobraos” se dedicaban a jalear a los que cruzaban el puente y a contar los que se escurrían en la capa de hielo. En total, según las cuentas de nuestro boss, unos 20 gmesmeros perdieron pie a lo largo de la excursión.

Una vez cruzado el puente y de nuevo en la senda de la Laguna, todo era más relajado. Los del último grupo, mientras esperaban a Juan y Joaquín que venían acompañando a Rosa para que se le hiciera menos dura la vuelta, se acercaron hasta el chozo. Entre tanto, Antonio V. para darle uso a su piolé, comenzó a picar el hielo del puente para que nadie más se escurriera.

Tranquilamente volvimos charlando y animando a los excursionistas que nos cruzábamos a que no se perdieran el espectáculo que ese día ofrecía el camino y la laguna.

Terminamos con la cervecita de rigor en la venta Marcelino, mientras nos felicitábamos de nuestra suerte y del espléndido día que una vez más habíamos tenido el placer de disfrutar juntos.

Cuando los de Madi leyeron la crónica y vieron las fotos de nuestros avezados reporteros, estaban tan encantados que decidieron otorgarle 5 sicarias con estrella!

Pero les conté lo de Santi y también que José Luis y Manuel, Teo y Lucas no habían podido hacer la excursión, por lo que acordaron otorgarle sólo 5 sicarias. Yo creo que es lo justo para esta excursión tan especial.
Leonor

Fotos de Paco Nieto