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miércoles, 3 de marzo de 2021

Excursión 550: Laguna de los Pájaros y Cerro Claveles

FICHA TÉCNICA

Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 15,3 km
Desnivel [+]: 708 m
Desnivel [--]: 708 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas y agua: 
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Era esta mi quinta ruta con el grupo GMSMA, y la primera en la que me pedían que escribiese un resumen de la misma. Asumo el reto encantado, aprovechando la ocasión para agradecer la oportunidad de compartir estas rutas con el grupo, disfrutando del buen ambiente del mismo.

Iniciamos la excursión puntualmente desde el aparcamiento del Puerto de Cotos, que no estaba muy lleno a estas horas.

El día se presentó con buena temperatura y sin viento, invitando a disfrutar del itinerario. Calentamos con la primera cuesta por la pradera hasta el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de Peñalara.

Continuamos ascendiendo por la pista entre pinos, pasando por la Fuente Cubeiro y el Mirador de La Gitana. Comenzamos también a pisar los primeros tramos nevados. En el Cobertizo del Depósito paramos algunos a colocarnos los crampones.

Seguimos subiendo la pista hasta doblar en una curva en la indicación a la Laguna de Peñalara, continuando la subida hasta la Peña de los Quesos. A esas alturas, cada cual estaba aligerando la ropa en función de sus necesidades, para no sudar más de la cuenta. Lucía el sol y la temperatura continuaba ideal.

Bajamos en dirección a la Laguna Chica de Peñalara, disfrutando de las vistas imponentes del Macizo y del Circo de Peñalara, hasta llegar al puente que cruza el arroyo que viene de la Laguna de Peñalara, junto al chozo de vigilancia.

Cruzado el puente, afrontamos la subida quizás mas dura del día, que nos llevó al Mirador de Javier, con imponentes panorámicas del entorno.

Otra subida, aunque más suave y prolongada, nos lleva al mirador natural desde el que se divisa la cara este de Peñalara y las Cinco Lagunas, hoy totalmente cubiertas de nieve. Disfrutamos las vistas de media Sierra de Guadarrama y del Valle del Lozoya.

Sin parar, caminamos ascendiendo hacia las Cinco Lagunas, imperceptibles hoy, así como la Laguna de Claveles y Mariposa, totalmente mimetizadas por la nieve. En todo este tramo, nos acompaña el rumor de agua corriendo por efecto del deshielo en los distintos arroyos y regatos que se forman.

El último tramo de subida suave, nos lleva hasta la Laguna de Los Pájaros.

Durante todo este recorrido, podemos admirar los Riscos de los Claveles que se alzan a nuestra izquierda. Llegamos a nuestro destino a la hora del Ángelus, por lo que procedemos al preceptivo tentempié. Mientras, mirando el entorno, comprobamos que la laguna no es visible en toda su dimensión debido a la nieve. Como presagiaba Antonio, de pájaros ni rastro.

Por ser aún temprano, descendemos hasta el bonito Collado de Quebrantaherraduras o del Nevero. En este lugar se procedimos a realizar la foto de grupo con la niebla amenazando a nuestras espaldas.

Siguiendo la linde imaginaria que separa Madrid y Segovia ascendemos hasta el Cerro Claveles o del Nevero, que nos regala preciosas vistas de La Granja y Valsaín hacia una vertiente y el Valle de Rascafría al otro lado, así como unas panorámicas no habituales de Peñalara, desde las que parece una montaña abrupta.

Caminado de vuelta, paramos a comer en unos riscos cercanos a la Laguna Mariposa. Compartiendo un buen rato al sol conversando y disfrutando del entorno.

El resto del camino los realizamos por la misma ruta. Excepto el tramo entre el puente del arroyo que viene de la Laguna de Peñalara y el Cobertizo del Depósito, que lo recorrimos por el lado contrario de la Peña de los Quesos, tal como está reglamentado ahora por las autoridades del Parque para minimizar el riesgo de cruzarse en los senderos y facilitar guardar las distancias de seguridad, como medida anti covid.

La senda es más uniforme, sin apenas desnivel, recorre la ladera este del macizo, con preciosas vistas de la Cuerda Larga y del valle de la Angostura, y está plagada de arroyos cantarines, la fuente del Cedrón y un denso bosque en su tramo final.

Mi valoración personal de la marcha es de 5 sobre 5. Disfruté mucho caminando por la nieve con el grupo, descubrí parajes que nunca antes había visto y al día siguiente no me visitaron la agujetas.
Juan Carlos Sánchez

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS
* Fotos de Antolín
* Fotos de Carolina Santa Engracia
* Fotos de Fran Ríos
* Fotos de Jorge Montero
* Fotos de Julián Suela
* Fotos de Paco Nieto
* Fotos de Yana Bokalo

miércoles, 13 de marzo de 2019

Excursión 451: Las cuatro lagunas de Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,1 Km
Desnivel [+]: 670 m
Desnivel [--]: 670 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 32

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
La excursión de hoy tenía como meta visitar las cuatro lagunas glaciares del Parque Natural de Peñalara, situado en el término municipal de Rascafría en la vertiente sureste del Pico de Peñalara (integrado a partir de 2013 en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama) y aprovechar de la última nieve que aún salpica las laderas de sus cerros.

La cita era a las 10:30 en el aparcamiento del Puerto de Cotos (1.830m), entrada principal del Parque, donde el parte meteorológico pronosticaba tiempo más bien soleado con ráfagas de viento y una temperatura entre 5-8 ºC. Lo primero que notamos al salir del coche fue, efectivamente, el viento helado que, a pesar del sol resplandeciente, nos obligó a ponernos enseguida la chaqueta cortavientos. 

Acudimos a la cita 32 participantes y 4 mascotas. Siguiendo las directrices del Parque, nos dividimos en grupos más pequeños para entrar y mantuvimos los perros atados con la correa.

Accedimos al Parque pasando junto al chozo de entrada y empezamos el ascenso por la pista del PR-3. Casi al principio de la senda nos encontramos a mano izquierda con la Fuente Cubeiro, donde los senderistas suelen llenar la cantimplora antes del ascenso, pero que en esta ocasión estaba seca. Al final de este primer tramo de subida llegamos al Mirador de la Gitana, cuyo indicador de montañas señalaba los picos aún nevados de Cabezas de Hierro. En el mismo mirador se encuentra también, en el suelo, un reloj de sol horizontal (analemático) hecho de piedra de granito.

Después de una curva a la izquierda llegamos al Cobertizo del Depósito, donde paramos para ponernos crampones y guetres (pinchos y polainas en castizo) porque la pista empezaba a estar cubierta de nieve dura.

Dejamos atrás el Cobertizo para continuar subiendo por la pista del PR-3 que en este punto discurre por un hermoso pinar. En el horizonte se podía divisar claramente la silueta nevada de la Cuerda Larga.

A medida que ascendíamos, los pinos se iban volviendo más achaparrados y escasos. Llegamos a una bifurcación donde abandonamos el PR-3 para seguir el camino que lleva a la Laguna de Peñalara. Este camino — inédito hasta ahora para el GMSMA — bordea a media ladera la peña los Quesos (2.032m), una de las cimas del parque, reconocible por su pico de relieve redondeado, que está situada a mitad de camino entre el Puerto de los Cotos y el circo glaciar de Peñalara. 

La pista va ascendiendo hasta llegar al Cerro del Cuco, que parece delimitar la frontera natural del bosque. Delante de nosotros aún se divisaba algún ejemplar de pino, cubierto de cencellada, antes de dar paso al matorral de alta montaña constituido mayoritariamente por piornos y enebros rastreros.

Desde el Cerro del Cuco comenzamos el descenso en dirección al circo glaciar de Peñalara, que, con sus 140 hectáreas es el más extenso de la Sierra de Guadarrama. Se calcula que se formó en el período Cuaternario, hace 1.8 millones de años.

A unos 600 metros al sureste del circo glaciar nos encontramos con la primera de sus lagunas: la Laguna Chica de Peñalara (1.970m). Se trata de un cuerpo de agua de origen glaciar, como todas las lagunas del Parque. De forma circular y escasa profundidad (max. 1,5m), está situada en una depresión de la morrena frontal que cierra el circo. Es una de las lagunas más pequeñas del parque y de carácter temporal, llegando a secarse completamente a finales del verano.

Tras la Laguna Chica tomamos el rumbo hacia la Laguna Grande. Delante de nosotros la imponente cornisa de las cumbres del Parque, por una de cuyas laderas nevadas se podía observar el lento ascenso de una larga fila de senderistas, convertidos en diminutas hormigas por la distancia.

El viento barría caprichosamente las nubes ora hacia el cielo ora hacia el suelo, ocultando por momentos a Peñalara y sus cimas hermanas. El paisaje presentaba las características típicas de una zona glaciar, con gran cantidad de rocas (de granito en este caso) diseminadas por el terreno, resultado de la fuerza de arrastre del hielo. A nuestra izquierda se podía observar en la distancia el Refugio Zabala (2.075m), situado sobre un resalte rocoso que separa las dos cubetas glaciares que conforman el circo de Peñalara. La luz nítida hacía resaltar el color verdoso de las peñas y rocas debido a un diminuto liquen que las recubre.

El agua que desciende de la montaña a causa del deshielo se acumula en esta zona, convirtiéndola en un humedal surcado por numerosos arroyuelos que derriten la nieve por debajo, aflorando a la superficie en numerosos lugares. Esto nos obligó a prestar especial atención adonde poníamos el pie para evitar meterlo en una charca escondida.

El ascenso hacia la Laguna Grande, que ocupa la zona central de la cubeta glaciar situada en el nordeste del circo, está señalizada con hitos de madera y acondicionada en algunos de sus tramos. Un sistema de cables tendidos delimita la zona de protección del entorno natural.

La Laguna Grande (2.017m) es un cuerpo de agua permanente de forma ovoidal, cuya longitud máxima alcanza los 127 metros, por una anchura máxima de 73 metros. En ella no viven peces (como en ninguna de las lagunas del Parque), pero sí anfibios, y en sus riberas nidifican varias especies de pájaros. Hicimos la parada de las doce (o ángelus) sentados en las grandes rocas que salpican una de las laderas de la Laguna, entre las cuales ya había empezado a florecer el crocus amarillo.

Tras la parada en la Laguna Grande seguimos la pista que, bordeando la loma, sube al mirador de Javier, situado a unos 300 metros de distancia de la laguna. Desde aquí se podía contemplar una espectacular vista de la Cuerda Larga.

En el mirador enlazamos con el PR-15, donde tres estrellas fugaces y un compañero algo despistado nos abandonaron para volver a la ciudad. El resto proseguimos por el PR-15, que se internaba por la ladera de la montaña en leve ascenso, entre piornos y pinos moldeados por el viento y vistosamente blancos por la cencellada.

Gradualmente la pendiente se volvió más empinada hasta que alcanzamos un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras desde el cual se goza de las mejores vistas del macizo de Peñalara y las Cinco Lagunillas, que en esta ocasión, sin embargo, estaban prácticamente invisibles bajo el manto de nieve. Esta zona también es relativamente pantanosa, por lo que el sendero que desciende hacia las Lagunillas está protegido por pasarelas de madera, que tampoco se divisaban bajo la cubierta de nieve.

A continuación ascendimos por el canal que conduce a los llanos de Peñalara, planicie situada a los pies de la cornisa y que hoy se encontraba completamente cubierta de nieve, en dirección a la Laguna de los Claveles, donde tuvo lugar el evento más emocionante del día: el rescate del móvil de Julián de la superficie helada de la laguna.

Julián se había encaramado en una de las laderas nevadas de la laguna con el fin de sacar fotos del espléndido paisaje. Los dedos ateridos por el frío hicieron que se le resbalara el móvil entre las manos, el cual, por una de esas conjunciones fortuitas entre la ley de la gravedad y la de Murphy, al caer sobre la dura capa de nieve se deslizó ladera abajo en dirección a la laguna, y no paró hasta haberse adentrado unos cinco metros sobre su frágil superficie helada. Y allí se quedó.

Tras varios intentos infructuosos de enganchar y arrastrar el móvil con una combinación de bastones y correas de perros, Esteban decidió arriesgar el camino por el hielo adentrándose en la laguna desde otro punto de la orilla. Su intención era seguir una banda de hielo más blanca, y por tanto más espesa, que cruzando la parte central de la laguna le permitiría acercarse al móvil por el otro lado.

No fue empresa fácil, pues había que avanzar lentamente y con mucho tiento, pero finalmente consiguió alcanzar y recuperar el móvil y, manteniendo la sangre fría, deshacer el camino andado con el mismo tiento y cuidado que a la ida hasta pisar de nuevo — ¡a pie enjuto! — la seguridad de la orilla, bajo los vítores de todos los presentes, entusiasmados con su hazaña a la vez que aliviados por su feliz resultado.

Tras abandonar la Laguna de los Claveles (2.119 m) continuamos la travesía de la gran planicie nevada en dirección a nuestra cuarta laguna, la de los Pájaros, a unos 900 metros de distancia. En este tramo el viento volvió a soplar con fuerza, esta vez echándonos las nubes encima, por lo que la temperatura bajó notablemente y hubo que protegerse de nuevo con las chaquetas cortavientos.

La Laguna de los Pájaros (2.170 m) es la más alta de todas las lagunas del Parque y una de las más grandes. De forma similar a la suela de un zapato, se trata de una laguna permanente, al igual que la Laguna Grande, a pesar de su escasa profundidad (max. 0,5 m). Esto se debe a la presencia de un sustrato limoso que impide que el agua se suma en el terreno. En la Laguna de los Pájaros nos encontramos con un amigo de Begoña — pasaba por allí… — que nos sacó la foto de grupo a los 28 que estábamos presentes.

Tras un breve descanso iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos, siguiendo el trazado de la PR-15 y disfrutando de la incomparable majestuosidad de la Cuerda Larga en el horizonte.

A las 2:00 hicimos un alto en la llanura para comer el bocadillo, aunque debido al viento la parada fue más breve de lo habitual, a pesar de las espléndidas vistas.

Volvimos a descender por el caño grande hacia la zona de las Cinco Lagunillas siguiendo el curso del arroyo de Peñalara. El camino de regreso transcurrió sin mayores incidencias y siempre con la espectacular vista de la Cuerda Larga delante de nosotros.

A la altura del mirador de las Lagunillas el PR-15 reapareció de debajo de la nieve y pudimos quitarnos los crampones. En el mirador de Javier nos reagrupamos todos y empezamos el descenso final hacia el Puerto de Cotos. Al final de esta primera cuesta nos encontramos con el puente de madera que cruza el arroyo que desagua de la Laguna Grande, cuyas aguas, montaña abajo, se incorporan al caudal del río Lozoya.

Tras cruzar el puente giramos a la izquierda, siempre siguiendo el PR-15, que desciende bordeando la ladera hasta el pinar, particularmente hermoso en este tramo. Pasamos por la fuente del Cedrón con su agua fresca y cristalina; y tras pasar por un portón para el ganado llegamos de nuevo al Cobertizo del Depósito por el que habíamos pasado esta mañana. Aquí hicimos una breve pausa para tomar un respiro antes de descender el último tramo hasta el Puerto de Cotos donde nos esperaba la última parada (dulcis in fundo) en el bar.

Por las vistas espectaculares, la belleza imponente del paisaje glaciar aún cubierto de su blanco manto invernal pero ya con la primavera en ciernes; por las correrías del viento, que nos depararon un día de sol y nubes cambiante; y por la valentía de Esteban, esta excursión se merece la máxima nota, un 5. Fue un día redondo.
María Willstedt

FOTO REPORTAJES

miércoles, 17 de febrero de 2016

Excursión 283: Laguna de los Pájaros desde el Puerto de Cotos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Pto. de Cotos
Final:  Pto. de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  11,2 Km
Desnivel [+]: 553 m
Desnivel [--]: 553 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 33

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
No era un miércoles más. Era EL MIERCOLES. Entre unas cosas y otras, este era el primer día del año que iba a poder volver a caminar con mis amigos, a los que echaba mucho de menos.

Además la excursión era a la laguna de los Pájaros, uno de los lugares más bonitos de la Sierra de Guadarrama, con nieve! ¿Qué más podía pedir? Pues el día, que ya prometía desde el principio, fue todo un regalo… para la mayoría.

Carmen, Joaquín y yo recogimos a Rosa, amiga de Carmen y gran aficionada a la nieve, que venía con nosotros por primera vez. Llegamos al aparcamiento del Puerto de Cotos donde nos juntamos 33 senderomagos, Teo y Lucas.
Después de saludarnos con esa alegría que cada miércoles se adueña de nosotros, nos dividimos en pequeños grupos para poder comenzar la excursión sin problemas.


El sol brillaba desde primera hora pero no impedía que hiciera muchísimo frío. Así que bien abrigados y equipados comenzamos a caminar, un día más detrás de los chicos de la UME que rápidamente nos dejaron atrás.

Tomamos el camino en cuesta que sale del centro de información hacia el mirador de la Gitana.

Íbamos empezando  a notar el peso de la nieve en nuestras botas, cuando llegamos al desvío hacia la senda de la Laguna y lo cogimos.

Casi al principio, José Luis se dio cuenta de que Teo caminaba mal. Se había hecho daño en sus patas con la nieve por lo que tuvieron que volver. Teo, con un llanto más de niño pequeño que de perro, nos partió el corazón.

El resto seguimos el camino un poco tristes, pero poco a poco nos fuimos contentando entre las magníficas vistas y la buena conversación.

Así, sin darnos cuenta, llegamos a la fuente del Cedrón y continuamos camino por la senda hasta el puente sobre el arroyo de la Laguna. Lo cruzamos  con cuidado para no resbalar por el hielo e iniciamos la  subida por la ladera  totalmente cubierta de nieve virgen. Cerca del mirador de Javier, donde hay una preciosa vista de la laguna Grande de Peñalara, Lucas también empezó a tener problemas en sus patas y Manuel y él se tuvieron que volver.

Para mí también comenzaban los problemas, la subida parecía interminable pero como siempre allí estaba Juan y Joaquín y todos los que pasaban dando ánimos y conversación para tirar de mí y hacer que un día más llegara a la cumbre. Es difícil definir las sensaciones de esta primera parte del camino: el sol, el cielo sin ninguna nube, la nieve, el verde de los pinos y la nieve en sus hojas, los carámbanos, el agua, el hielo, las cumbres de las montañas…. Todo era un lujo.

Cuando coronamos la dura ladera, hicimos una parada para el aperitivo y a continuación iniciamos el descenso hacia las Cinco Lagunas (las conté). 

El día ya iba cambiando y el cielo comenzaba a llenarse de nubes. Y frío, eso sí, frio hacía muchísimo.

Continuamos y a cada paso descubríamos algo más bonito, desde el macizo de Peñalara  con las cascadas de agua helada, la nieve del camino que el viento había modelado como si fueran dunas, el propio camino que con tanta nieve se podía hacer mejor esquiando que andando, hasta la laguna de los Claveles que también estaba helada. Nieve, hielo,  vistas, vistas y más vistas de las montañas que nos rodeaban.



Todo un paraíso para nosotros que estábamos prácticamente  solos en la inmensidad de la sierra. Hasta que por fin, tras un  último repecho en el que Juan me hizo reparar en el silencio de la montaña, llegamos a la laguna de los Pájaros.

Y ahí  empezamos a no diferenciar los robados de los posados. Todos queríamos hacernos fotos y grabar ese espectáculo. 

Nuestros fotógrafos oficiales no daban abasto, ni siquiera José María conseguía reunirnos para la foto de grupo, ya que todos estábamos dedicados a nuestras propias fotos. Y es que no era para menos.

Esta gran laguna, que por supuesto también estaba congelada, está situada a los pies del risco de los Claveles y del risco de los Pájaros, que con tanta nieve le daban al lugar un aire de majestuosidad que impresionaba.

Al otro lado, las montañas que tan bien conocemos y otras espectaculares vistas, que algunos pocos privilegiados se animaron a llegar al final pudieron disfrutar.

Pero teníamos que volver. Así que contentos por lo bien que iba el día empezamos a desandar lo andado. Aunque lo hicimos el mismo camino, todo era diferente.

La luz de la tarde, las caprichosas formas de las nubes, la nieve que ya empezaba a helarse, hacían de la vuelta una nueva excursión. Paramos a comer debajo de la cascada helada del macizo de la Pedriza. Paco C., Antonio L. y también al final Ángel RO. (total para él sólo eran dos o tres zancaditas),  no pudieron resistirse a hacerse una foto debajo de la cascada.

Continuamos camino, nos esperaba todavía un largo trecho. Ya íbamos más cansados y algunos a veces perdían pie, bien por el hielo o bien porque querían esquiar, como Joaquín que pensó que estaba en la pista del Bosque e intentó deslizarse hasta que enterrado en nieve se dio cuenta de que no llevaba esquís.

También Santi perdió pie en la ladera y se resbaló haciéndose daño en una costilla.

A él, que también siempre está ayudando a todos los que tenemos problemas, no le pudimos ayudar. Pero con esa bonhomía que le caracteriza, no se quejó en todo el camino para no preocuparnos.

De vuelta el grupo iba bastante dividido, ya que no todos íbamos iguales de fuerzas. Intentando cuidar unos de otros, avisando donde había que pisar, poco a poco llegamos de nuevo al mirador de Javier y a tomar la empinada ladera, ahora hacia abajo, que llegaba al puente del arroyo de la Laguna

Los que todavía estábamos arriba, empezamos a oír risas y veíamos a lo lejos gente muy animada mirando al puente.

Eran los primeros del grupo, que como iban “sobraos” se dedicaban a jalear a los que cruzaban el puente y a contar los que se escurrían en la capa de hielo. En total, según las cuentas de nuestro boss, unos 20 gmesmeros perdieron pie a lo largo de la excursión.

Una vez cruzado el puente y de nuevo en la senda de la Laguna, todo era más relajado. Los del último grupo, mientras esperaban a Juan y Joaquín que venían acompañando a Rosa para que se le hiciera menos dura la vuelta, se acercaron hasta el chozo. Entre tanto, Antonio V. para darle uso a su piolé, comenzó a picar el hielo del puente para que nadie más se escurriera.

Tranquilamente volvimos charlando y animando a los excursionistas que nos cruzábamos a que no se perdieran el espectáculo que ese día ofrecía el camino y la laguna.

Terminamos con la cervecita de rigor en la venta Marcelino, mientras nos felicitábamos de nuestra suerte y del espléndido día que una vez más habíamos tenido el placer de disfrutar juntos.

Cuando los de Madi leyeron la crónica y vieron las fotos de nuestros avezados reporteros, estaban tan encantados que decidieron otorgarle 5 sicarias con estrella!

Pero les conté lo de Santi y también que José Luis y Manuel, Teo y Lucas no habían podido hacer la excursión, por lo que acordaron otorgarle sólo 5 sicarias. Yo creo que es lo justo para esta excursión tan especial.
Leonor

Fotos de Paco Nieto