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miércoles, 13 de marzo de 2024

Excursión 761: Cerro Perdiguera desde el Puerto de la Morcuera

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morquera
Final: Puerto de la Morquera
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 13,2 Km 
Desnivel [+]: 302 m 
Desnivel [--]: 302 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta





TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Unos días antes, el antojadizo tiempo, había regalado una nevada inesperada en la Sierra de Guadarrama. Como no podía ser de otra manera, acudimos a la cita del GMSMA conscientes de que muy seguramente, sería la última oportunidad de patear nieve en estas latitudes.

Así es como el 13 de marzo nos plantamos la grupetta en el puerto de la Morcuera, todos pertrechados suficientemente para lo que pudiera tocarnos soportar. Pero los caprichos climáticos nos regalaron un día radiante, soleado, sin viento ni frío.

Un día perfecto para una jornada de montaña disfrutona. Efectivamente, desde el mismo parking, encontramos una buena capa de nieve con una buena sensación climática. Todo daba señales certeras de íbamos a pasar un día amable en la Sierra de Guadarrama.

Para redondear el inicio de jornada, un capó de coche abierto descubría un festejo por todo lo alto: El cumpleaños de Mariola bañado con un pacharán casero y con todo tipo de manjares: Esos dulces que nos ponen el ánimo y el cuerpo a ON para iniciar la excursión. Eso sí, será ya difícil el equilibrio calórico con esta ruta de agradable ascensión y poco exigente.

Nos ponemos en marcha, y enseguida tomamos las suaves pendientes en el margen derecho de la carretera para encaminarnos hacia el cerro Perdiguero… Sol y nieve, que al principio de la jornada estaba más entera y a medida que iba pasando el día se iba haciendo más acuosa, subiendo unas veces entre pinos, y un poco más arriba, entre los matorrales de brezo y piornos semienterrados.

Y así, en un suave recorrido, llegamos al cerro Torrecilla a tomar el sagrado Ángelus, más por tradición que por hambre, todo sea dicho, con unas vistas espectaculares del valle de la Morcuera desde los 1800 metros.

Continuamos el recorrido bajando ligeramente al Portachuelo, para luego encarar la subida al punto mas alto de la ruta: El Cerro Perdiguero. Aún así, es una subida muy cómoda, donde el mayor inconveniente es donde poner el pie para no hundirte en la nieve.

En el alto del pico, hacemos un alto para contemplar las vistas y posar para las fotitos de rigor. Unos con pose más deportivas, Nico la más montañera y todos con nuestra mejor sonrisa.

Volvemos sobre nuestros pasos unos doscientos metros para continuar la ruta ya de vuelta. La bajada la hacemos por un cortafuegos, mucho más agradable hoy que en otras ocasiones, pues el terreno pedregoso está recubierto con una bonita capa de nieve, aunque ya completamente blanda. Hoy es una excursión que invita a la conversación pues el terreno no exige una atención especial.

Y un poco antes del Collado del Hontanar, en un llano soleado donde todavía se observan los indicios de un incendio ocurrido 5 o 6 años antes, paramos a comer el bocadillo sentados sobre los pinos tumbados por el fuego maldito.

Seguimos bajando, ahora por un amplio camino, donde la nieve se desvanece en abundantes regatos que intentamos sortear no siempre acertadamente.

El agua del deshielo juguetea entre el intenso verde de los prados, apuntando una primavera exuberante. Así, llegamos a un enclave encantador, el puente sobre el arroyo Santa Ana, que baja alegre, en sus mejores momentos.

Y a partir de ahí, y una vez que hemos cruzado la carretera del puerto de la Morcuera, el último kilómetro de la ruta discurre, acercándonos al punto de llegada, primero entre pinos de reforestación hasta el refugio de la Morcuera, y un último tramo por el margen de la carretera hasta regresar al punto de inicio.

Por justicia con los sitios maravillosos que hemos recorrido con el GMSMA, a esta ruta le doy 3 sicarios si bien el terreno lucía en su mejor momento con la nieve, comprendo que en otro momento del año los tramos de cortafuegos y de carretera pueden hacerse menos interesantes. Nosotros lo pasamos estupendamente, disfrutando del día primaveral y de la magnífica compañía.
Ana López

FOTOS

miércoles, 13 de marzo de 2019

Excursión 451: Las cuatro lagunas de Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,1 Km
Desnivel [+]: 670 m
Desnivel [--]: 670 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 32

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
La excursión de hoy tenía como meta visitar las cuatro lagunas glaciares del Parque Natural de Peñalara, situado en el término municipal de Rascafría en la vertiente sureste del Pico de Peñalara (integrado a partir de 2013 en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama) y aprovechar de la última nieve que aún salpica las laderas de sus cerros.

La cita era a las 10:30 en el aparcamiento del Puerto de Cotos (1.830m), entrada principal del Parque, donde el parte meteorológico pronosticaba tiempo más bien soleado con ráfagas de viento y una temperatura entre 5-8 ºC. Lo primero que notamos al salir del coche fue, efectivamente, el viento helado que, a pesar del sol resplandeciente, nos obligó a ponernos enseguida la chaqueta cortavientos. 

Acudimos a la cita 32 participantes y 4 mascotas. Siguiendo las directrices del Parque, nos dividimos en grupos más pequeños para entrar y mantuvimos los perros atados con la correa.

Accedimos al Parque pasando junto al chozo de entrada y empezamos el ascenso por la pista del PR-3. Casi al principio de la senda nos encontramos a mano izquierda con la Fuente Cubeiro, donde los senderistas suelen llenar la cantimplora antes del ascenso, pero que en esta ocasión estaba seca. Al final de este primer tramo de subida llegamos al Mirador de la Gitana, cuyo indicador de montañas señalaba los picos aún nevados de Cabezas de Hierro. En el mismo mirador se encuentra también, en el suelo, un reloj de sol horizontal (analemático) hecho de piedra de granito.

Después de una curva a la izquierda llegamos al Cobertizo del Depósito, donde paramos para ponernos crampones y guetres (pinchos y polainas en castizo) porque la pista empezaba a estar cubierta de nieve dura.

Dejamos atrás el Cobertizo para continuar subiendo por la pista del PR-3 que en este punto discurre por un hermoso pinar. En el horizonte se podía divisar claramente la silueta nevada de la Cuerda Larga.

A medida que ascendíamos, los pinos se iban volviendo más achaparrados y escasos. Llegamos a una bifurcación donde abandonamos el PR-3 para seguir el camino que lleva a la Laguna de Peñalara. Este camino — inédito hasta ahora para el GMSMA — bordea a media ladera la peña los Quesos (2.032m), una de las cimas del parque, reconocible por su pico de relieve redondeado, que está situada a mitad de camino entre el Puerto de los Cotos y el circo glaciar de Peñalara. 

La pista va ascendiendo hasta llegar al Cerro del Cuco, que parece delimitar la frontera natural del bosque. Delante de nosotros aún se divisaba algún ejemplar de pino, cubierto de cencellada, antes de dar paso al matorral de alta montaña constituido mayoritariamente por piornos y enebros rastreros.

Desde el Cerro del Cuco comenzamos el descenso en dirección al circo glaciar de Peñalara, que, con sus 140 hectáreas es el más extenso de la Sierra de Guadarrama. Se calcula que se formó en el período Cuaternario, hace 1.8 millones de años.

A unos 600 metros al sureste del circo glaciar nos encontramos con la primera de sus lagunas: la Laguna Chica de Peñalara (1.970m). Se trata de un cuerpo de agua de origen glaciar, como todas las lagunas del Parque. De forma circular y escasa profundidad (max. 1,5m), está situada en una depresión de la morrena frontal que cierra el circo. Es una de las lagunas más pequeñas del parque y de carácter temporal, llegando a secarse completamente a finales del verano.

Tras la Laguna Chica tomamos el rumbo hacia la Laguna Grande. Delante de nosotros la imponente cornisa de las cumbres del Parque, por una de cuyas laderas nevadas se podía observar el lento ascenso de una larga fila de senderistas, convertidos en diminutas hormigas por la distancia.

El viento barría caprichosamente las nubes ora hacia el cielo ora hacia el suelo, ocultando por momentos a Peñalara y sus cimas hermanas. El paisaje presentaba las características típicas de una zona glaciar, con gran cantidad de rocas (de granito en este caso) diseminadas por el terreno, resultado de la fuerza de arrastre del hielo. A nuestra izquierda se podía observar en la distancia el Refugio Zabala (2.075m), situado sobre un resalte rocoso que separa las dos cubetas glaciares que conforman el circo de Peñalara. La luz nítida hacía resaltar el color verdoso de las peñas y rocas debido a un diminuto liquen que las recubre.

El agua que desciende de la montaña a causa del deshielo se acumula en esta zona, convirtiéndola en un humedal surcado por numerosos arroyuelos que derriten la nieve por debajo, aflorando a la superficie en numerosos lugares. Esto nos obligó a prestar especial atención adonde poníamos el pie para evitar meterlo en una charca escondida.

El ascenso hacia la Laguna Grande, que ocupa la zona central de la cubeta glaciar situada en el nordeste del circo, está señalizada con hitos de madera y acondicionada en algunos de sus tramos. Un sistema de cables tendidos delimita la zona de protección del entorno natural.

La Laguna Grande (2.017m) es un cuerpo de agua permanente de forma ovoidal, cuya longitud máxima alcanza los 127 metros, por una anchura máxima de 73 metros. En ella no viven peces (como en ninguna de las lagunas del Parque), pero sí anfibios, y en sus riberas nidifican varias especies de pájaros. Hicimos la parada de las doce (o ángelus) sentados en las grandes rocas que salpican una de las laderas de la Laguna, entre las cuales ya había empezado a florecer el crocus amarillo.

Tras la parada en la Laguna Grande seguimos la pista que, bordeando la loma, sube al mirador de Javier, situado a unos 300 metros de distancia de la laguna. Desde aquí se podía contemplar una espectacular vista de la Cuerda Larga.

En el mirador enlazamos con el PR-15, donde tres estrellas fugaces y un compañero algo despistado nos abandonaron para volver a la ciudad. El resto proseguimos por el PR-15, que se internaba por la ladera de la montaña en leve ascenso, entre piornos y pinos moldeados por el viento y vistosamente blancos por la cencellada.

Gradualmente la pendiente se volvió más empinada hasta que alcanzamos un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras desde el cual se goza de las mejores vistas del macizo de Peñalara y las Cinco Lagunillas, que en esta ocasión, sin embargo, estaban prácticamente invisibles bajo el manto de nieve. Esta zona también es relativamente pantanosa, por lo que el sendero que desciende hacia las Lagunillas está protegido por pasarelas de madera, que tampoco se divisaban bajo la cubierta de nieve.

A continuación ascendimos por el canal que conduce a los llanos de Peñalara, planicie situada a los pies de la cornisa y que hoy se encontraba completamente cubierta de nieve, en dirección a la Laguna de los Claveles, donde tuvo lugar el evento más emocionante del día: el rescate del móvil de Julián de la superficie helada de la laguna.

Julián se había encaramado en una de las laderas nevadas de la laguna con el fin de sacar fotos del espléndido paisaje. Los dedos ateridos por el frío hicieron que se le resbalara el móvil entre las manos, el cual, por una de esas conjunciones fortuitas entre la ley de la gravedad y la de Murphy, al caer sobre la dura capa de nieve se deslizó ladera abajo en dirección a la laguna, y no paró hasta haberse adentrado unos cinco metros sobre su frágil superficie helada. Y allí se quedó.

Tras varios intentos infructuosos de enganchar y arrastrar el móvil con una combinación de bastones y correas de perros, Esteban decidió arriesgar el camino por el hielo adentrándose en la laguna desde otro punto de la orilla. Su intención era seguir una banda de hielo más blanca, y por tanto más espesa, que cruzando la parte central de la laguna le permitiría acercarse al móvil por el otro lado.

No fue empresa fácil, pues había que avanzar lentamente y con mucho tiento, pero finalmente consiguió alcanzar y recuperar el móvil y, manteniendo la sangre fría, deshacer el camino andado con el mismo tiento y cuidado que a la ida hasta pisar de nuevo — ¡a pie enjuto! — la seguridad de la orilla, bajo los vítores de todos los presentes, entusiasmados con su hazaña a la vez que aliviados por su feliz resultado.

Tras abandonar la Laguna de los Claveles (2.119 m) continuamos la travesía de la gran planicie nevada en dirección a nuestra cuarta laguna, la de los Pájaros, a unos 900 metros de distancia. En este tramo el viento volvió a soplar con fuerza, esta vez echándonos las nubes encima, por lo que la temperatura bajó notablemente y hubo que protegerse de nuevo con las chaquetas cortavientos.

La Laguna de los Pájaros (2.170 m) es la más alta de todas las lagunas del Parque y una de las más grandes. De forma similar a la suela de un zapato, se trata de una laguna permanente, al igual que la Laguna Grande, a pesar de su escasa profundidad (max. 0,5 m). Esto se debe a la presencia de un sustrato limoso que impide que el agua se suma en el terreno. En la Laguna de los Pájaros nos encontramos con un amigo de Begoña — pasaba por allí… — que nos sacó la foto de grupo a los 28 que estábamos presentes.

Tras un breve descanso iniciamos el camino de regreso volviendo sobre nuestros pasos, siguiendo el trazado de la PR-15 y disfrutando de la incomparable majestuosidad de la Cuerda Larga en el horizonte.

A las 2:00 hicimos un alto en la llanura para comer el bocadillo, aunque debido al viento la parada fue más breve de lo habitual, a pesar de las espléndidas vistas.

Volvimos a descender por el caño grande hacia la zona de las Cinco Lagunillas siguiendo el curso del arroyo de Peñalara. El camino de regreso transcurrió sin mayores incidencias y siempre con la espectacular vista de la Cuerda Larga delante de nosotros.

A la altura del mirador de las Lagunillas el PR-15 reapareció de debajo de la nieve y pudimos quitarnos los crampones. En el mirador de Javier nos reagrupamos todos y empezamos el descenso final hacia el Puerto de Cotos. Al final de esta primera cuesta nos encontramos con el puente de madera que cruza el arroyo que desagua de la Laguna Grande, cuyas aguas, montaña abajo, se incorporan al caudal del río Lozoya.

Tras cruzar el puente giramos a la izquierda, siempre siguiendo el PR-15, que desciende bordeando la ladera hasta el pinar, particularmente hermoso en este tramo. Pasamos por la fuente del Cedrón con su agua fresca y cristalina; y tras pasar por un portón para el ganado llegamos de nuevo al Cobertizo del Depósito por el que habíamos pasado esta mañana. Aquí hicimos una breve pausa para tomar un respiro antes de descender el último tramo hasta el Puerto de Cotos donde nos esperaba la última parada (dulcis in fundo) en el bar.

Por las vistas espectaculares, la belleza imponente del paisaje glaciar aún cubierto de su blanco manto invernal pero ya con la primavera en ciernes; por las correrías del viento, que nos depararon un día de sol y nubes cambiante; y por la valentía de Esteban, esta excursión se merece la máxima nota, un 5. Fue un día redondo.
María Willstedt

FOTO REPORTAJES

miércoles, 13 de marzo de 2013

Excursión 127: Bustarviejo - Base de Helicópteros de Colmenar Viejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Bustarviejo.
Final: Colmenar Viejo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 22,1 km
Desnivel [+]: 242 m
Desnivel [--]: 528 m

Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 16

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK 
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN

Excursión que nos llevó desde Bustarviejo hasta la Base de helicópteros de Colmenar Viejo.

Iniciamos el descenso desde el collado existente a la salida de Bustarviejo, continuando por la Cañada Real Segoviana hasta alcanzar el arroyo del Valle, al que acompañamos en su recorrido hasta la estación de Miraflores, cuyas vías seguimos hasta la Cuesta Matasanas que nos llevó al arroyo de Endrinal.

Desde él subimos por Los Redondos hasta cruzar la M-608 y el Viaducto del AVE del arroyo del Valle. Tras bordear la urbanización Peña Real, por el Camino de Miraflores llegamos a la entrada de la Pradera de Navalvillar, tras cruzar la carretera M-625.

Por la pradera caminamos hasta llegar a la base de helicópteros de Los Remedios, en Colmenar Viejo, fin de la ruta.
Paco Nieto

Preciosa excursión típica de marzo, mes de transición entre el invierno y la primavera. A lo largo de los 23 km, pasamos de la nevada más copiosa, del frío más intenso y de la ventisca más huracanada al calorcito de unos rayos de sol. (Solo nos hizo tiempo primaveral en las dos paradas, del tentempié y del bocata, secreto de la organización…).

En mi reportaje fotográfico, no me he podido resistir a “robar” prestadas un par de fotos del álbum de José María donde se puede ver la tremenda intensidad de la nevada en un momento de la marcha.

Quiero llamar vuestra atención sobre el gorrito nuevo de Joaquín…. Muy “bonito” ¿Se lo habrán regalado nuestros amigos americanos????

Otro tema muy comentado fue lo del nuevo jefe de RH, Santiago. Consigue el puesto y el miércoles siguiente ya faltando…


No quería escribir ningún comentario porque espero que otros se animen pero como me ha salido esto, he aprovechado para llamar a la agencia Madis y ésta me ha notificado que daba un 4.5 sicarias a esta marcha destacando su organización perfecta y el esfuerzo de todos los participantes.


Deseando que los ausentes por indisposición u otras razones estén pronto con nosotros, os echamos mucho de menos…

Antolín