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miércoles, 1 de febrero de 2023

Excursión 679: La Najarra y Bailanderos con nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: Puerto de la Morcuera
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 588 m 
Desnivel [--]: 588 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta





TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Llega otro miércoles. Un día anodino para la inmensa mayoría de los mortales. No así para los senderomagos, que los esperan con ganas para realizar la ruta con Antonio, y huir de la urbe caminando por la montaña. Aunque para algunos, esto es vicio y repiten y requeterepiten varios días a la semana. ¡Ya son ganas ¡Con razón nos dejan atrás a los demás en las pendientes!

Esta semana, Antonio, aprovechando que todavía queda algo de nieve, nos cita a la hora habitual en el aparcamiento del Puerto de la Morcuera, para subir a la Najarra y Bailanderos. Como todos sabéis mejor que yo, unas bonitas montañas de la Sierra de Guadarrama, que pertenecen a la Cuerda Larga.

Sería una excursión circular de unos 10 km y aproximadamente 600 m de desnivel.

Para mí este miércoles era algo más “especial” de lo normal. Mi primera excursión con nieve, aunque no fuera en exceso, bastante menos que la semana anterior en la ruta a Siete Picos, como bien pudimos comprobar con muchas envidia, todos los que no estuvimos por allí, gracias a las fotos que enviaron los excursionistas.¡ Vaya espectáculo!

Parecían exploradores en el Ártico ¡ Al caso, yo con muchas ganas pero inexperta en el uso de los crampones. ¿Seré capaz de usarlos y no dañarme en el intento? Bueno, ….. pues parece que lo fui¡. Para mí, otro reto conseguido.

Según vamos llegando con el coche al Puerto, como era de esperar, aparcamos sin problemas (otra de los lujos de estas rutas y de realizar la actividades contracorriente), y tras los habituales saludos, besos para ellas y abrazos para ellos comenzamos la ruta a la hora indicada.

Sorprendidos por la temperatura del Puerto, bastante más altas que las esperadas según previsiones, ya no sacamos del coche algunas de las prendas que habíamos traído, veníamos forrados de ropa, por si, por si y dudamos si ya guardar de partida, otras en la mochila. Por eso de no parar. Hubo incluso algún osado, ¡que ya salió en manga corta! ¿Quién será?

En el comienzo, nos encontramos con una valla de madera que cruzamos por un portón. Pasada la cancela hay dos senderos, el PR-11, que es por el que llegaremos de vuelta al Puerto y otro, hacia el Sur por el que comienza nuestro ascenso.

A los pocos metros de empezar, la mayoría se para a colocarse los crampones. Prácticamente todos, los de cadenas, cómodos de poner, fáciles para caminar y para la nieve que se divisa, suficiente. Los de pinchos, más “profesionales” hay alguno que se lo ponen y otros fallan en el intento. Según me cuentan tienes que andar con más cuidado y con las piernas tipo cowboy para evitar tener un disgusto.

Algunos dudamos y continuamos sin ellos, pero al ver que Antonio se los ponía, rápidamente cambiamos de idea. Más adelante, la marcha no para. En este parón, pierdo las gafas de sol sin ser consciente de ello. ¡Qué cabeza la mía! Pero por suerte, Enrique las encuentra. Muchas gracias Enrique!!! Te debo una cerveza.

La subida nos llega de sopetón, tiene una pendiente constante y nos exige un gran esfuerzo inicial. ¡Empezamos bien ¡. Vamos caminando paralelos a una valla y siguiendo las pisadas de los que van delante nuestro. Más que nada, por saber dónde pisamos.

En el ascenso hay bastante nieve, pero con los crampones se sube de perlas. Mejor que sin nieve. ¡Da gusto ¡. Pero hay que tener algo de cuidado. La nieve en algunos tramos nos engaña. Está blandita por la parte de arriba y te hundes hasta la rodilla. ¡Que susto te llevas¡

Durante la subida, intentamos parar a disfrutar del maravilloso entorno. Miras hacia abajo y hacia arriba, ves la montaña blanca a trozos. Respiras hondo e intentas retener un poco de ese aire en tus pulmones para cuando vuelvas a casa. Un lujo.

En Madrid, cada año se hace más difícil disfrutar de ese manto. Muchas veces con el esfuerzo y las charlas se nos olvida parar y no recuerdas ni por donde has pasado.

En el ascenso, Ricardo nos abandona, tiene problemas en un pie, pendiente de diagnóstico y no se quiere arriesgar. Estrella fugaz, que más adelante ¡tachán¡ vuelve a aparecer . ¿Por donde has venido? Ha subido por otro sendero más cómodo y de nuevo, vuelta al coche por donde ha venido.

Pasamos varios riscos, y tras ellos, la pendiente se suaviza, hasta que, alcanzamos la cumbre de la Najarra . Algo cansados pero llegamos. Con una altura de 2.120 m , es la última cumbre del extremo este de la Cuerda Larga.

Se la considera el lugar donde limitan la Cuerda Larga y la Sierra de Morcuera. Vaya panorámica de la Pedriza y los Montes Carpetanos. Mires por donde mires, no tiene desperdicio.

Aquí paramos a tomar el tentempie habitual. A estas alturas, las tripas se quejan. Se está de vicio sentados al sol y con el cielo azul sin una nube.

Y como colofón, Rosa nos ofreció unos chocolatitos por su vuelta de Suiza. ¡Que ricos¡ ¿Se puede pedir más?

Tras el merecido piscolabis, hacemos la foto de grupo, que nos inmortaliza y continuamos nuestro camino por la Cuerda Larga, hasta el Refugio de la Najarra. Este es una caseta que carece de puertas y ventanas y que antaño se utilizaba en verano como vigilancia de incendios.

Durante el camino podemos visualizar varios buitres sobrevolando la montaña. ¡Quien fuera ave! ¡Qué envidia! Y más vistaza de la Pedriza en toda su extensión. Que afortunados los madrileños de tenerla tan cerca. Que se lo digan a Paco Cantós.

Snif , como nosotros no volamos, tenemos que seguir andando para llegar a nuestro siguiente destino.

Desde el refugio continuaremos por la Cuerda Larga en un trazado relativamente suave hasta el Collado de La Narraja, desde donde retomamos una fuerte subida.

Celia, que no falla ni una excursión y se encuentra siempre en buena forma, en esta ocasión le flaquean un poco las fuerzas.

Un mal día lo tiene cualquiera. ¡Yo, que tampoco estaba fina, y entre charla y charla subo con ella¡. Las dos al mismo paso. Y junto con Nico que nos hace buena compañía, llegamos, los últimos a Bailanderos pasando por la Loma Este, mientras el resto del grupo, ya había empezado a hincar el diente a sus correspondientes bocadillos.

El origen del nombre de Bailanderos, guarda relación con los bloques rocosos que cubren la cima del pico y su arista SO, que al no apoyarse firmemente unos con otros, se balancean ligeramente con el simple peso de una persona. Los pastores que recorrían la sierra en busca de pasto, tenían la sensación de “ bailar” al saltar de uno a otro y de ahí el nombre.

Tras llenar nuestros estómagos, y sin mucha dilación, iniciamos, el camino de vuelta, por donde habíamos subido hasta el Collado de la Najarra, continuando por la PR11 hasta el Puerto de la Morcuera, Durante el agradable descenso, pasamos varios arroyos como el de Najarra.

La bajada se hace muy cómoda con los camprones puestos, aunque ya varios de los componentes del grupo habían prescindidos de ellos, Con la temperatura del día, parte de la nieve poco a poco se iba derritiendo y el Puerto de la Morcuera no tiene el mismo paisaje, que cuando comenzamos la ruta.

Llegando al mismo portón donde iniciamos la marcha, un pintor aficionado, reflejaba en un lienzo las bonitas vistas de la Sierra.

Y con ello, dimos por finalizada esta fantástica ruta, tras la cual, algunos se fueron a disfrutar de unas cervezas, vino o similar. Otros, ya cómodamente sentados en el coche y un poco perezosos la verdad, nos vamos directos a Madrid, para evitar los atascos de la vuelta de los currantes.

Por el magnífico tiempo a pesar de la época del año, con un cielo azul como sólo hay en Madrid (con perdón y permiso del resto de ciudades), las espectaculares vistas durante todo el trayecto, mi primera ruta con nieve y no hay que ni que mencionar, la extraordinaria compañía, me vais a permitir que le otorgue una merecida puntuación de 5 sicarios.
Sonia


miércoles, 30 de junio de 2021

Excursión 567: Cuerda Larga desde el Puerto de Navacerrada

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de la Morcuera
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 19,7 Km 
Desnivel [+]: 1.193 m 
Desnivel [--]: 1.313 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 18

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Llegando a la cita sobre las 10 horas al parking del Puerto de Navacerrada, me encuentro con un nutrido grupo de senderomagos allí reunidos; más de los esperados para lo que a priori debe de ser una dura excursión de unos 20 kilómetros, 10 altos y más de 1000 metros de desnivel positivo que hay que superar “cresteando” por las altas cumbres.

Yo no las tengo todas conmigo, porque es mi segunda excursión después de más de un año de parón, pero no puedo resistirme a intentar completar una de las clásicas de la Sierra de Guadarrama que siempre he deseado realizar.

Pocos minutos pasadas las 10h, puntuales como siempre, iniciamos la marcha 18 osados excursionistas y uno de los canes que siempre suelen acompañarnos. Siguiendo el pequeño sendero que transcurre paralelo a la valla que delimita las pistas de esquí de Navacerrada y tras un corto zig-zag llegamos sin apenas descanso al alto de las Guarramillas; o la Bola del Mundo para el que prefiera la denominación moderna, aunque yo me quedo con la más tradicional. En poco más de una hora, ya estamos en la primera cumbre a 2.265 m.s.m con unos 400 metros de desnivel “ya a la butxaca”.

Dejamos a nuestra derecha el famoso Ventisquero de la Condesa, de la Condesa del Real de Manzanares, donde nace el rio Manzanares y desde donde se obtenía la preciada nieve para refrescar a los que pudieran pagarla de la capital.

En pleno estío, el gélido elemento era acarreado hasta los pozos existentes en el barrio madrileño de Pozas (de ahí su nombre), desde donde luego se surtía de este artículo principalmente a los cafés, a los botilleros, a los horchateros o a los pescaderos.

¿Serán estos parajes propiedad todavía de los herederos de la Condesa? Por lo que he leído todavía son titulares del castillo de Manzanares.

Y lo que desconocía, que la actual condesa, que ostenta un sinfín más de títulos, es la escritora de exitosas novelas históricas, Almudena Arteaga.

Bueno, vamos a seguir la ruta que me voy por las ramas en vez de ir por el camino. Seguimos avanzando hacia el siguiente alto, el cerro de Valdemartín, dejando a nuestros pies y a la izquierda la otra estación de esquí de la Comunidad, Valdesquí.

Caminando entre floridos piornos por el cordal, soplaba una fresca brisa, propia de esta zona de ventisqueros y neveros, lo que nos hace pensar que el sol que nos acompañará durante toda la jornada será más que soportable y no llegará a ser abrasador.

Fácil descenso y al iniciar las primeras pendientes del siguiente pico, paramos al Ángelus de las 12h con la puntualidad habitual. Después del tentempié emprendemos la marcha hacia Cabeza de Hierro Menor.

En estas estribaciones divisamos las primeras cabras montesas de la jornada, típicas de estos lares. Al parecer se estima una población de unos 5.000 ejemplares en esta vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama.

El perro de Antonio las persigue incansable pero ni a las crías consigue inquietar. Ya en el descenso se complica la ruta y toca gatear para superar un dificil tramo de grandes rocas, mientras una numerosa manada de cabras nos miran atónitas a poco más de 20 metros. 

Seguramente les sorprenderá nuestra torpeza, al igual que me asombra a mí verlas correr por esos roquedales como si tal cosa. Superado este complicado tramo, Antonio nos comenta que existía una alternativa más cómoda y menos peligrosa, a buenas horas!

En un pequeño descanso de reagrupamiento, Antonio aprovecha para volver a adjudicarme digitalmente la redacción de esta crónica, a la “odiosa” pregunta de, Jordi, ¿tú sabes escribir?. Y pese a mis reticencias y a mi pereza, aquí me veo, dándole al teclado. ¡Me reivindico! !Dos crónicas en diez excursiones! Uff, 

¡Cuánto sacrificio para conseguir alguna estrella más!, aunque he de reconocer que al final, al tener que rememorar la ruta, se disfruta dos veces de ella.

También me resulta chocante la garrafa de agua de 5 litros que lleva Antonio a sus espaldas. Menudo lastre! Pero claro, es su ración de agua y la de su pastor alemán que no para quieto. De hecho, me hace reflexionar sobre la cantidad de líquido que yo llevo. Un litro de agua y un refresco. Escaso es y seguro que llego justo, por las altitudes que transitamos no creo que vayamos a encontrar ni fuente alguna ni sombras. Menos mal que las temperaturas no son elevadas pese a la espléndida y soleada jornada.

Superamos también el siguiente pico y homónimo del anterior, Cabeza de Hierro Mayor, que con sus 2.383 m.s.m. supera solo en nueve metros a su hermano menor, pero que aun así es el segundo pico más alto de la Sierra de Guadarrama, según me comenta algún compañero. Vaya!, sí que andamos por las alturas, sí. Es destacable que vamos a subir hoy a 10 dosmiles, así del tirón, lo que no es nada desdeñable.

Continuamos la marcha por las amplias y amarillas praderas y pasada la suave loma del Pandasco, aprovechamos para una agradable y tranquila comida. Poco más de media hora de descanso y sobre las 14h30 volvemos a la marcha.

Nos dividimos en dos grupos, 10 senderistas parten un poco antes con la intención de subir a La Najarra y un segundo grupo de 8 miembros que opta por evitar esta última ascensión y bajar directamente desde el Collado de la Najarra al Puerto de la Morcuera, nuestro destino final. Este segundo grupo aprovechará para descansar un poco más pues dispondrá de algo más de tiempo.

Yo me apunto en el primer grupo, por la motivación extra que tengo para completar esta clásica y porque me veo con fuerzas aunque desconocía lo que todavía quedaba por delante.

A buen ritmo, porque este grupo “ya no espera”, superamos los dos siguientes altos, Navahondilla y Asómate de Hoyos, curioso nombre que alude al excelente mirador que desde ella se tiene de ellos.

Vistas espectaculares de la Pedriza a la derecha y del valle de Lozoya a la izquierda. Impresionantes panorámicas de Peñalara y más allá, que nos acompañan durante toda la ruta. YAl poco, ya divisamos las dos ultimas dificultades, Bailanderos y La Najarra e intuimos que la exigencia técnica va a ser mayor.

Mención especial hay que hacer del ascenso a Balailanderos. Un buen tramo de grandes bloques rocosos dificultan el avance. Algunas rocas un tanto inestables nos hacen “bailar” un poco haciendo honor al nombre de esta loma, tal como algún compañero ya había avisado.

Tras superar el roquedal, paramos en el collado de la Najarra para tomar unas fotos espectaculares de los riscos y del embalse de Santillana al fondo e iniciamos la última ascensión a la propia Najarra. En este punto el grupo de 10 se vuelve a dividir, y solo 6 subiremos las 9 cumbres completando la clásica.

El resto de compañeros de este primer grupo optan por esquivar la Najarra y bajar directamente al puerto. Seguramente, curtidos en mil batallas, ya no tienen la motivación de completar por una vez la clásica.

Rápida ascensión por parte de este reducido grupo a la Najarra, para estar a tiempo en el autiobús que nos espera en el Puerto de la Morcuera.

Pasamos junto a un semiderruido refugio del que resulta chocante en dónde se asienta. En lo alto de unas pocas rocas que lo exponen a todas las inclemencias, a cambio le proporcionan unas panorámicas impresionantes. Curioso donde se construyen algunas de estas edificaciones.

Completar en la cumbre de la Najarra las cimas de la Cuerda Larga, es lo más parecido a ser un pájaro sin levantar los pies del suelo… Hemos divisado, la izquierda, Peñalara y su cuerda, la llanura segoviana, el valle de Lozoya, el Paular, Rascafría, el embalse de la Pinilla, el de Buitrago,.. a la derecha, las ya 5 torres de la ciudad de Madrid, vistas desde varias perspectivas según avanzábamos, los pueblos serranos de Manzanares el Real, Guadalix, Soto del Real, … la majestuosa Pedriza, con el Yelmo al frente, la glaciar Hoya de San Blas, los embalses de Valmayor, Santillana, Pedrezuela… media Comunidad de Madrid a nuestros pies!!

Nada más hacernos las fotos junto al vértice geodésico, bajada larga e incómoda hasta el puerto por lo pedregoso del camino y por la fatiga ya acumulada en nuestras piernas. Seguimos la valla hasta atravesar un pequeño pinar, que resulta toda una bendición por ser la única sombra de todo el camino. Después de tantas horas al sol, alguno ha tenido que recurrir a una nueva dosis de crema solar, pues las quemaduras acechan al final de la ruta.

Así, el grupo de 6 un tanto desperdigado llegamos al destino sobre las 17h30. Allí, en el aparcamiento de la Morcuera, están esperando el autocar y los 4 miembros del grupo de 10 que también optaron por saltarse la Najarra y que han sido los primeros en llegar.

La espera junto al pequeño refugio del aparcamiento es amenizada por un reportaje de motos clásicas que van y vienen por la carretera de Miraflores a Rascafría, que tenemos en frente, mientras esperamos a la sombra.

Aunque este grupo de senderomagos, en el momento que se reagrupa, poca distracción necesita; se basta y se sobra para echar un buen rato saboreando el descanso y la buena compañía, después de una intensa jornada.

Sobre las 18h ya han llegado todos los compañeros del segundo grupo de 8 que alargaron la sobremesa en una Najarra ( unidad de tiempo senderista que me acabo de inventar que puede equivaler a una hora poca más o menos).

Partimos en autobús en busca de los coches, allá en el otro puerto, porque la Cuerda Larga tiene la peculiaridad de no ser ni de ida y vuelta, ni circular, simplemente de ser de ida, por ser tan “larga”, a no ser que te hagas 40 km, lo que pocos se atreven con ellos.

Parada corta, pero agradecidísima, para reponer “líquidos fresquitos” en una terraza de Miraflores y una nueva oportunidad para disfrutar de la estupenda compañía de los senderomagos, ya con el relajo que proporciona el descanso y la satisfacción del deber cumplido. Llegamos al punto de partida para recoger los coches sobre las 20h.

Muy satisfecho por la jornada, por el reto que supone personalmente haber completado esta clásica después de retomar mi actividad andarina y por la experiencia vivida.

A todo aquel que disfrute de las vistas al llegar a una cima, esta ruta “crestadora” es más que aconsejable, es un disfrute continuo, de vistas y panorámicas espectaculares a izquierda y derecha a lo largo de todo el cordal.

Teniendo presente la larga duración de la excursión, entre 6 y 7 horas andando, los 20 kilómetros de camino dificultoso, las 10 cimas superadas, y los 1.193 metros de desnivel positivo acumulado, yo le asignaría con ciertas dudas, unas 4 sicarias, pues el esplendido día, la agradable temperatura y la ausencia de percanes ha ayudado a hacer la jornada muy llevadera.
Hasta la próxima, senderomagos. Como siempre, un placer!!
Jordi Gual

FOTOS

lunes, 25 de febrero de 2019

Excursión 449: Loma de Bailanderos y la Najarra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: Puerto de la Morcuera
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 16,8 Km
Desnivel [+]: 990 m
Desnivel [--]: 990 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Con el recuerdo de la bonita excursión por la nieve realizada la semana anterior todavía aún fresco, treinta y un senderomagos y cuatro mascotas acudimos a la llamada de Antonio con la intención de repetir experiencia y con ganas de sacar partido a los crampones recién estrenados por muchos de nosotros.

Con ese ánimo llegamos al aparcamiento del puerto de La Morcuera, desde donde ya se podían apreciar unas bonitas vistas, que anticipaban las que nos esperaban más adelante. En un extremo encontramos el refugio y el hito que marca el inicio de la Cuerda Larga. 

Tras pasar la puerta de acceso en la valla de madera del puerto, giramos a la derecha y nos internamos en el pinar hasta conectar con la pista por la que discurre el GR-10.1. Durante esa parte del recorrido cruzamos el arroyo de la Najarra, el del Canchal y dejando el refugio del Vivero a la izquierda, el arroyo de Navahondilla; este último vadeándolo, ya que el puente tenía placas de hielo, lo que le hacía peligroso.

El tiempo primaveral nos permitía disfrutar, con animadas charlas y bonitas vistas, de esta parte menos exigente del trayecto.

Salimos del pinar para llegar a los Pinganillos, una pradera desde la que se divisa la Cuerda Larga y el ascenso que nos espera. Ahí nos reagrupamos y aprovechamos para hacer la foto de grupo. 

Continuamos la marcha y pasamos por el Refugio del Pinganillo, que se encuentra muy bien conservado y listo para utilizar. En esta parte del ascenso tenemos el pinar a nuestra izquierda y a la derecha vistas sobre Peñalara y los Montes Carpetanos.

Dejamos el camino para adentrarnos por una senda medio cubierta por el matorral que nos dirige en línea recta hacia la loma de Bailanderos y Asómate de Hoyos. Atravesamos de nuevo el Arroyo de Navahondilla y a su orilla paramos para reagruparnos y realizar el “Ángelus”, esto es, tomarnos el tentempié de media mañana.

Con las fuerzas repuestas continuamos la subida y al poco volvemos a parar para ponernos los crampones, ya que la nieve empezaba a hacer su aparición. A partir de ahí el ascenso se fue haciendo cada vez más duro, además de por la pendiente, porque en algunas zonas la nieve estaba hueca y pisabas en falso, lo que propició algún que otro tropezón sin importancia.

Cada uno a su ritmo, el grupo se fue dispersando, buscando el mejor trazado según las condiciones de cada uno. Eso sí, el día magnífico, y las vistas cada vez más espectaculares. 

Bailanderos nos esperaba a la izquierda mientras coronamos el pico Navahondilla que en el último tramo ganó en pendiente y que nos recibió con un viento un tanto desapacible, por lo que, tras las fotos de rigor, nos encaminamos hacia Asómate de Hoyos, donde buscamos ponernos a refugio del viento la mayoría del grupo para tomarnos el bocadillo.

Otra parte había continuado hacia Bailanderos y por “avanzados” les tocó pagar las cañas de después. Nos juntamos con ellos en el Collado de Pedro de los Lobos, base de este pico; ahí empezó el “baile”, propiciado porque los bloques rocosos que cubren la cima se balancean ligeramente al paso de una persona. Las grandes rocas nos obligan a avanzar con cuidado y el ascenso por el pedregal se hace bastante fatigoso.

La llegada a la cumbre bien merece un descanso, y con el día tan soleado muchos de nosotros optamos por tumbarnos a lo largo de las rocas en busca del primer bronceado. Mientras, otros disfrutaban de la espectacular vista de la Cuerda Larga y aprovechaban para fotografiar este impresionante entorno.

En este punto de la excursión el grupo se divide, ya que una parte decide abordar la Najarra (puro masoquismo, palabras textuales de los integrantes). El resto comenzamos el descenso siguiendo el PR-11. La opción a priori más sencilla y rápida se convierte en una bajada lenta y trabajosa debido a las placas de hielo que nos vamos encontrando por el camino. De hecho, cuando llegamos al aparcamiento el grupo de la Najarra acababa de llegar. Esta vez el grupo de Segovia se quedó sin cervecitas, pero el resto pudo disfrutar de la merecida recompensa en Miraflores; ya nos cobraremos la deuda en otra ocasión.

Mis impresiones de la excursión no han podido ser más satisfactorias: paisaje variado, nieve, crampones, buenas subidas y bajadas junto con un tiempo espectacular hace que le otorgue a esta marcha la calificación de 5 sicarias.
Celia Marazuela Sanz