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miércoles, 1 de febrero de 2023

Excursión 679: La Najarra y Bailanderos con nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: Puerto de la Morcuera
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 588 m 
Desnivel [--]: 588 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta





TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Llega otro miércoles. Un día anodino para la inmensa mayoría de los mortales. No así para los senderomagos, que los esperan con ganas para realizar la ruta con Antonio, y huir de la urbe caminando por la montaña. Aunque para algunos, esto es vicio y repiten y requeterepiten varios días a la semana. ¡Ya son ganas ¡Con razón nos dejan atrás a los demás en las pendientes!

Esta semana, Antonio, aprovechando que todavía queda algo de nieve, nos cita a la hora habitual en el aparcamiento del Puerto de la Morcuera, para subir a la Najarra y Bailanderos. Como todos sabéis mejor que yo, unas bonitas montañas de la Sierra de Guadarrama, que pertenecen a la Cuerda Larga.

Sería una excursión circular de unos 10 km y aproximadamente 600 m de desnivel.

Para mí este miércoles era algo más “especial” de lo normal. Mi primera excursión con nieve, aunque no fuera en exceso, bastante menos que la semana anterior en la ruta a Siete Picos, como bien pudimos comprobar con muchas envidia, todos los que no estuvimos por allí, gracias a las fotos que enviaron los excursionistas.¡ Vaya espectáculo!

Parecían exploradores en el Ártico ¡ Al caso, yo con muchas ganas pero inexperta en el uso de los crampones. ¿Seré capaz de usarlos y no dañarme en el intento? Bueno, ….. pues parece que lo fui¡. Para mí, otro reto conseguido.

Según vamos llegando con el coche al Puerto, como era de esperar, aparcamos sin problemas (otra de los lujos de estas rutas y de realizar la actividades contracorriente), y tras los habituales saludos, besos para ellas y abrazos para ellos comenzamos la ruta a la hora indicada.

Sorprendidos por la temperatura del Puerto, bastante más altas que las esperadas según previsiones, ya no sacamos del coche algunas de las prendas que habíamos traído, veníamos forrados de ropa, por si, por si y dudamos si ya guardar de partida, otras en la mochila. Por eso de no parar. Hubo incluso algún osado, ¡que ya salió en manga corta! ¿Quién será?

En el comienzo, nos encontramos con una valla de madera que cruzamos por un portón. Pasada la cancela hay dos senderos, el PR-11, que es por el que llegaremos de vuelta al Puerto y otro, hacia el Sur por el que comienza nuestro ascenso.

A los pocos metros de empezar, la mayoría se para a colocarse los crampones. Prácticamente todos, los de cadenas, cómodos de poner, fáciles para caminar y para la nieve que se divisa, suficiente. Los de pinchos, más “profesionales” hay alguno que se lo ponen y otros fallan en el intento. Según me cuentan tienes que andar con más cuidado y con las piernas tipo cowboy para evitar tener un disgusto.

Algunos dudamos y continuamos sin ellos, pero al ver que Antonio se los ponía, rápidamente cambiamos de idea. Más adelante, la marcha no para. En este parón, pierdo las gafas de sol sin ser consciente de ello. ¡Qué cabeza la mía! Pero por suerte, Enrique las encuentra. Muchas gracias Enrique!!! Te debo una cerveza.

La subida nos llega de sopetón, tiene una pendiente constante y nos exige un gran esfuerzo inicial. ¡Empezamos bien ¡. Vamos caminando paralelos a una valla y siguiendo las pisadas de los que van delante nuestro. Más que nada, por saber dónde pisamos.

En el ascenso hay bastante nieve, pero con los crampones se sube de perlas. Mejor que sin nieve. ¡Da gusto ¡. Pero hay que tener algo de cuidado. La nieve en algunos tramos nos engaña. Está blandita por la parte de arriba y te hundes hasta la rodilla. ¡Que susto te llevas¡

Durante la subida, intentamos parar a disfrutar del maravilloso entorno. Miras hacia abajo y hacia arriba, ves la montaña blanca a trozos. Respiras hondo e intentas retener un poco de ese aire en tus pulmones para cuando vuelvas a casa. Un lujo.

En Madrid, cada año se hace más difícil disfrutar de ese manto. Muchas veces con el esfuerzo y las charlas se nos olvida parar y no recuerdas ni por donde has pasado.

En el ascenso, Ricardo nos abandona, tiene problemas en un pie, pendiente de diagnóstico y no se quiere arriesgar. Estrella fugaz, que más adelante ¡tachán¡ vuelve a aparecer . ¿Por donde has venido? Ha subido por otro sendero más cómodo y de nuevo, vuelta al coche por donde ha venido.

Pasamos varios riscos, y tras ellos, la pendiente se suaviza, hasta que, alcanzamos la cumbre de la Najarra . Algo cansados pero llegamos. Con una altura de 2.120 m , es la última cumbre del extremo este de la Cuerda Larga.

Se la considera el lugar donde limitan la Cuerda Larga y la Sierra de Morcuera. Vaya panorámica de la Pedriza y los Montes Carpetanos. Mires por donde mires, no tiene desperdicio.

Aquí paramos a tomar el tentempie habitual. A estas alturas, las tripas se quejan. Se está de vicio sentados al sol y con el cielo azul sin una nube.

Y como colofón, Rosa nos ofreció unos chocolatitos por su vuelta de Suiza. ¡Que ricos¡ ¿Se puede pedir más?

Tras el merecido piscolabis, hacemos la foto de grupo, que nos inmortaliza y continuamos nuestro camino por la Cuerda Larga, hasta el Refugio de la Najarra. Este es una caseta que carece de puertas y ventanas y que antaño se utilizaba en verano como vigilancia de incendios.

Durante el camino podemos visualizar varios buitres sobrevolando la montaña. ¡Quien fuera ave! ¡Qué envidia! Y más vistaza de la Pedriza en toda su extensión. Que afortunados los madrileños de tenerla tan cerca. Que se lo digan a Paco Cantós.

Snif , como nosotros no volamos, tenemos que seguir andando para llegar a nuestro siguiente destino.

Desde el refugio continuaremos por la Cuerda Larga en un trazado relativamente suave hasta el Collado de La Narraja, desde donde retomamos una fuerte subida.

Celia, que no falla ni una excursión y se encuentra siempre en buena forma, en esta ocasión le flaquean un poco las fuerzas.

Un mal día lo tiene cualquiera. ¡Yo, que tampoco estaba fina, y entre charla y charla subo con ella¡. Las dos al mismo paso. Y junto con Nico que nos hace buena compañía, llegamos, los últimos a Bailanderos pasando por la Loma Este, mientras el resto del grupo, ya había empezado a hincar el diente a sus correspondientes bocadillos.

El origen del nombre de Bailanderos, guarda relación con los bloques rocosos que cubren la cima del pico y su arista SO, que al no apoyarse firmemente unos con otros, se balancean ligeramente con el simple peso de una persona. Los pastores que recorrían la sierra en busca de pasto, tenían la sensación de “ bailar” al saltar de uno a otro y de ahí el nombre.

Tras llenar nuestros estómagos, y sin mucha dilación, iniciamos, el camino de vuelta, por donde habíamos subido hasta el Collado de la Najarra, continuando por la PR11 hasta el Puerto de la Morcuera, Durante el agradable descenso, pasamos varios arroyos como el de Najarra.

La bajada se hace muy cómoda con los camprones puestos, aunque ya varios de los componentes del grupo habían prescindidos de ellos, Con la temperatura del día, parte de la nieve poco a poco se iba derritiendo y el Puerto de la Morcuera no tiene el mismo paisaje, que cuando comenzamos la ruta.

Llegando al mismo portón donde iniciamos la marcha, un pintor aficionado, reflejaba en un lienzo las bonitas vistas de la Sierra.

Y con ello, dimos por finalizada esta fantástica ruta, tras la cual, algunos se fueron a disfrutar de unas cervezas, vino o similar. Otros, ya cómodamente sentados en el coche y un poco perezosos la verdad, nos vamos directos a Madrid, para evitar los atascos de la vuelta de los currantes.

Por el magnífico tiempo a pesar de la época del año, con un cielo azul como sólo hay en Madrid (con perdón y permiso del resto de ciudades), las espectaculares vistas durante todo el trayecto, mi primera ruta con nieve y no hay que ni que mencionar, la extraordinaria compañía, me vais a permitir que le otorgue una merecida puntuación de 5 sicarios.
Sonia


viernes, 27 de julio de 2018

Excursión 415: Nocturna a la Najarra con luna llena

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: 
Puerto de la Morcuera
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia:  6,7 Km
Desnivel [+]: 370 m
Desnivel [--]: 370 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 53

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Como cada año, y van ya seis seguidos, hacemos una ruta para ver la luna llena un poco más cerca. En esta ocasión con el aliciente añadido de que coincidía con su eclipse total de casi cuatro horas de duración de principio a fin, el más largo previsto en todo el siglo XXI. Esto y las buenas previsiones de tiempo elevaron nuestras expectativas de vivir una noche muy especial.

En el puerto de la Morcuera nos fuimos reuniendo los 53 participantes, para algunos era la primera vez que caminaban con el grupo, efecto de lo atractivo de la convocatoria y el hecho de ser viernes por la tarde.

Lo que no habíamos tenido en cuenta era que precisamente por ser viernes y final de junio, las carreteras estarían muy concurridas por la operación salida de vacaciones, lo que hizo que muchos llegaran tarde a la cita.


Con casi media hora de retraso por lo comentado, iniciamos el ascenso a la Najarra, la primera, o última, según se mire, de las montañas que componen la Cuerda Larga. Por las escaleras que parten del minirefugio construido no hace mucho al final del aparcamiento, comenzamos a caminar en dirección al puerto. Nada más alcanzarlo, pasamos entre una valla de madera y seguimos la senda del PR-11, en dirección noroeste hacia el collado de la Najarra.

La hilera se alargó conforme las primeras cuestas aparecieron. Caminamos mientras divisábamos la Najarra, a nuestra izquierda, y el valle del Lozoya , a nuestra derecha.

Al poco, alcanzamos el arroyo de la Najarra, sin agua, que cruzamos bordeando una ruinosa construcción, los restos de por donde estaba previsto que fuera el trazado de una carretera que debía de unir el puerto de Morcuera con el puerto de Cotos, proyecto que planeaba transcurrir por las laderas de la Cuerda Larga.

Afortunadamente, este proyecto quedó abandonado y hoy podemos disfrutar de la belleza de este hermoso paisaje sin el deterioro que hubiese supuesto su finalización.

Seguimos ascendiendo, parando en unas rocas para reagruparnos y dar algo de tiempo para que los más rezagados nos alcanzaran. Proseguimos hasta alcanzar el collado de la Najarra, con unas impresionantes vistas del embalse de Santillana y su entorno, el Hueco de San Blas y media Pedriza. Junto a un crestón rocoso una pareja nos hizo la foto de grupo, en la que faltaron los que aún no habían llegado.

Tras el breve descanso, en el que no faltaron unas cabras monteses corriendo para nuestra sorpresa ante nuestros ojos. Con celeridad nos pusimos de nuevo en marcha, para así poder contemplar a tiempo la puesta de sol desde la Najarra.

Buscamos un sendero que continua por la izquierda que tras un inclinado y pedregoso ascenso nos conduce hacia el refugio de la Najarra.

Ascendemos con fuerte pendiente en dirección sureste, con alguna que otra parada para fotos con incomparables fondos, hasta alcanzar el refugio de la Najarra, que se está derruyendo poco a poco sin que a nadie parezca importarle.

Seguimos en dirección este por una senda ahora bien marcada y con una pendiente mucho más suavizada hasta llegar a una zona rocosa coronada con un vértice geodésico que nos marca la cima de la Najarra y el punto de mayor altitud de la ruta, 2.120 metros.


La puesta de sol fue impresionante, la lenta agonía del sol ocultándose por Peñalara dio para muchas fotos. Esperábamos ver la luna, que salió al mismo tiempo que se ocultaba el sol, pero las nubes bajas nos impidieron contemplarlo. Mientras esperábamos que rebasase las nubes y pudiéramos contemplarla, dimos cuenta de los bocadillos y otros víveres que habíamos llevado.

Y tras la larga espera, por fin la luna de sangre nos mostró toda su belleza. El color rojizo se debe a la dispersión de Rayleight.

La luz solar se refracta al atravesar la atmósfera terrestre, lo que provoca que el cielo sea de color azul y que los atardeceres sean rojizos. Pero, además, esta dispersión permite que parte de la luz solar (aquella correspondiente al color rojo), alcance la luna y que su superficie se tiña rojo y de ahí el nombre de Luna de Sangre.

Esperamos a que el eclipse se desplazara y comenzáramos a ver la luna de nuevo blanca. Fue la señal para iniciar el descenso, que con tan poca luz nos obligó a usar frontales y linternas. En dirección norte, descendemos por un sendero entre piornos, pegados a una valla, atravesando algún tramo rocoso.

Las luces y la luna, cada vez con mayor zona iluminada, dieron un aspecto mágico a esta noche que ninguno de los participantes olvidaremos y que por unanimidad calificaron a eta ruta con un rotundo 5, el máximo posible.

Por mi parte califico a los asistentes con igual nota, por su colaboración y ayuda que me prestaron para hacer fácil ejercer de guía.
Paco Nieto

Todo salió de película aunque con un poco de tensión al principio porque la luna se hacía la perezosa y algunos empezaron a preguntar a Paco ¿"dónde está la luna"?, "esto es el timoluna!" etc... pero pronto apareció la luna y su fiel escudero Marte y todos fueron vítores al organizador
👏.

Emocionante fue ver la luna totalmente roja, también llamada "luna de sangre" y como, poco a poco, iba perdiendo ese color para volverse totalmente blanca (Confirmación de que la luna es del Real Madrid😁).

Y espectacular fue la bajada en fila india hacia el aparcamiento del puerto de la Morcuera como una "procesión" de luces con, de fondo, la luna teñiendose poco a poco de blanco (El proceso tardó más de hora y media!).


Hubo también una bonita puesta de sol pero anoche, la luna era la gran protagonista.
Una marcha memorable a añadir a la ya larga historia del GMSMA.

De nuevo muchas gracias a Paco por la organización y perfecta ejecución de la excursión, sabemos que detrás del éxito hay mucho trabajo. ¡Y no perdió a nadie!👏
Antolín

FOTO REPORTAJES

miércoles, 2 de mayo de 2018

Excursión 402: Bailanderos y la Najarra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: 
Puerto de la Morcuera
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  10,4 Km
Desnivel [+]: 600 m
Desnivel [--]: 600 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 8

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RESUMEN
Esta vez la ruta fue un pequeño recorrido de la Cuerda Larga desde el puerto de la Morcuera (1796 m) hasta Bailanderos (2133 m) y vuelta.

Quedamos en el puerto de la Morcuera a las 10:30h. Al intentar abrir las puertas del coche, éstas se abrieron de repente con la fuerza del viento que soplaba allí arriba. Os podéis imaginar el fresquito que hacía cuando empezó la excursión… la ruta no empezaba muy bien.

Al coincidir este día con la festividad de la Comunidad de Madrid, pudimos venir los que no asistimos normalmente los miércoles porque trabajamos, los que no nos fuimos de puente, y debido precisamente a que era puente en Madrid faltaron muchos senderomagos. Fuimos los primeros en llegar, esperamos a los demás, los pocos que vinieron, y comenzamos nuestra ruta. Conocí a los dos senderomagos de 4 cuatro patas que nos acompañaban: Vito y Twitter que más adelante me ayudarían a mí y a Sol en un pequeño despiste.

Empezamos la ruta desde el puerto de la Morcuera con ganas, pero poco a poco las cuestas fueron haciendo la excursión algo dura y como no, me quedé la última. En medio de los caminos se podía encontrar nieve todavía.

Lo más difícil fue la primera parte hasta el desayuno: subidas con nieve y gente muy avanzada que hacían que me quedase atrás. Al cabo de hora y media, paramos a tomar algo en Bailanderos donde solo las vistas ya merecían la pena. Allí cogimos fuerzas para seguir con nuestra ruta (nunca había tomado un almuerzo con tantas ganas).

Al rato, paramos en el collado de la Najarra para hacernos unas fotos. Las vistas desde allí eran impresionantes. Eran tan bonitas que, extasiadas con ellas, Sol y yo, no sé cómo ni en qué momento, perdimos al resto del grupo. Intentamos llamarles por teléfono, pero no había cobertura. También intentamos esperar en silencio para escucharlos, pero allí no se escuchaba ni se veía nada. Menos mal que Vito y Twitter volvieron a buscarnos y pudimos encontrar al resto.

Una vez pasado este incidente, seguimos hacia el pico de la Najarra. Al poco, nos encontramos unas cabras, con grandes cuernos, encima de las rocas. Estuvieron un rato observándonos sin ningún miedo hasta que Vito y Twitter salieron corriendo a por ellas. No tenemos fotos, pero fue un momento irrepetible con unas vistas panorámicas impresionantes. Por fin llegamos al refugio de la Najarra: una pequeña caseta de piedra medio en ruinas donde volvimos a parar a contemplar las vistas.

Finalmente llegamos al vértice geodésico de la Najarra, donde comimos y también disfrutamos de unas buenas vistas, abrigados por unas buenas rocas donde descansar para comer. El bocadillo también me supo a gloria, pero no fue nada comparable a cómo me supo el croissant en Bailanderos, donde el esfuerzo fue mucho mayor. Allí fue donde Antonio me engañó para hacer esta crónica.

La vuelta era aparentemente simple, pero acabamos regresando al puerto de la Morcuera por un desnivel que tenía una gran bajada, piedras, piornos y algo de nieve. Como siempre, otra vez me quedé la última, pero al menos pude llegar sana y salva. Ya abajo seguimos un camino entre árboles muy agradable (y fácil) hasta los coches. Allí nos encontramos un riachuelo, donde Antonio y mi padre, recolectaron corujas. Por lo visto dicen que están muy buenas en ensaladas, cosas de senderomagos…

Antonio, esto merece una estrella en toda regla. ¡Ya puedo decir que soy senderomaga principiante!

A esta excursión yo le daría 5 sicarias si no fuera por la dificultad; tenía muchas cuestas. Le doy 4,5.
Miriam Cantos

FOTOS

miércoles, 15 de febrero de 2017

Excursión 334: La Najarra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de la Morcuera
Final: Miraflores de la Sierra
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  12 Km
Desnivel [+]: 419 m
Desnivel [--]: 1032 m
Tipo: Solo ida
Dificultad: Alta
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 39

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Se presentaba otro bonito miércoles senderista, nublado, con nieve y algo frío, pero no  demasiado, ideal para caminar.

Desde el Puerto de la Morcuera íbamos a subir hasta La Najarra y descender a Miraflores de la Sierra, para lo que habíamos quedado a las 10:00 en la plaza de toros del pueblo, donde dejaríamos unos coches y subiríamos con otros al puerto para iniciar la marcha.  Los coches llenos irían directamente al puerto. Lo normal para una ruta donde el comienzo y fin no es el mismo. Un problema de tráfico fue el culpable de que retrasásemos el comienzo, pues un accidente hizo que en el acceso a la carretera de Colmenar  hubiese atasco.

Con alegría e ilusión, hacia las 10:35 iniciamos la marcha ascendiendo hacia Collado de la Najarra, por su cara norte, y al poco empezamos a sudar. Las nubes altas nos impedían ver las cimas, pero el bonito paisaje lo compensaba todo. Parecía otra marcha normal y sin novedades que destacar. ¿Quién podía imaginarse que íbamos a batir dos récord en este día?

La nieve, muy compacta y pisada, hacía que subiésemos despacio, con mucho cuidado y en fila india. Hubo algunos resbalones pero nada grave. Con sorpresa para todos, RosaSaki se sintió indispuesta y sin fuerzas para seguir subiendo, y decidió darse la vuelta. Hubo alarma inicial pues no queríamos que se quedase sola e intentamos convencerla para seguir. No hubo manera. Esto hizo que el grupo se alargase y dividiese, por lo que hicimos una breve parada de agrupamiento  antes  de continuar, pasito a pasito y aprovechando las huellas de los de adelante.

Parece que era un buen día para esquiar, pues nos encontramos algunos esquiadores: la nieve debía estar bien. Eso debió pensar José Luis H. que quiso comprobar su estado y, como no tenía otra cosa mejor, ya que mochila no lleva, dejó caer su móvil para ver cómo se deslizaba pendiente abajo. Hizo un largo recorrido, indicando que era cierto, la nieve sí estaba en buenas condiciones. A esta bajada le siguió otra, la de Miguel Ángel, que demostrándonos el nivel de preparación para la Quebrantahuesos, se lanzó en picado a recuperarlo, y lo consiguió. Ni el móvil ni Miguel Ángel sufrieron daños.

Seguimos subiendo y la niebla también, hasta que llegamos al collado, donde soplaba el viento y hacía frío, por lo que no paramos mucho. Subimos un poco más hacia la cumbre, buscando el resguardo de unas rocas que se asemejaban a cuatro cestos, donde hicimos la parada de tentempié. La niebla ya lo cubría todo y cada vez hacía más frío. A pesar de todo, cada uno sacó sus  “chuches” y corrió el vino y la alegría.

Tras reanudar la marcha alcanzamos el refugio de La Najarra, que más bien parecía un iglú. A pesar de lo poco que se veía: fotos y más fotos. No paramos y seguimos hasta llegar a la cumbre de la Najarra (2120 m.), viendo las bonitas formaciones de nieve y de hielo que se habían formado en las rocas por el camino. Junto a su vértice geodésico paramos un rato, había que dar testimonio de su conquista, por lo que todos nos dedicamos a hacer fotos y más fotos, incluso la foto de grupo también la hicimos a sus pies. Tras las fotos, nos abandonaron nuestras estrellas fugaces, a la vez que comenzaba a salir el Sol, a ratos al principio y, poco a poco, más persistente, hasta acabar en una tarde soleada.

Iniciamos la larga bajada: y vaya bajada! Al principio con bastante nieve blanda, que amortiguaba nuestros pasos, se iba bien. Poco a poco la nieve fue disminuyendo y las piedras aumentando, ya no se iba tan bien. Empezaron los resbalones y las caídas… y los juramentos: quién ha ideado esta ruta?, esto no tiene ni p…. gracia, y otros más altisonantes. Menos mal que el sol, ya siempre presente, nos calentaba la tarde. Y sí, aquí es donde se batieron esos dos récords.

El primero lo batió María Ángeles. Paco N. le había contado hasta trece resbalones con caída, pero eran más, muchos más… y siguió cayéndose el resto del camino. No los vimos todos, pero una estimación aproximada nos da unos 37, más o menos. Fue una lástima no haber avisado a los ojeadores del Guines, porque, a buen seguro, lo hubiesen incluido como uno de los récord más difíciles de superar.

El segundo lo batió Fernando S. Nunca había oído tantos tacos y juramentos juntos. Fue otro récord histórico, aunque éste, conociendo a Fernando, seguro que lo vuelve a batir a poco que Antonio programe otra parecida.

En definitiva, bajada larga y dura, con nieve, hielo, piedras y árboles, que nos dificultaban el caminar. Bajamos por la senda Santé, pasamos el pinar de Umbrión, el PR12 hasta alcanzar una hermosa pradera, donde comimos y descansamos un  rato. A partir de ahí todo fue más fácil: tras una breve y brusco descenso pasamos por el PR11, el embalse de Miraflores y el aliviadero de su presa, llegando a la pista que nos conduciría al pueblo.

Por si esto hubiese sido poco, los conductores tuvimos que ir hasta la plaza de toros, que queda en el quinto pino, a recoger los coches e ir a buscar los que quedaron en el puerto. A nuestro regreso, la fiesta de la cerveza ya había casi terminado y tuvimos que conformarnos con una rápida y sin aperitivos.

Bonita ruta con bajada larga y dura, que empezamos con niebla y frío, y la acabamos cansados pero con un bonito y resplandeciente sol. Por eso, por los récord, y porque lo tengo que poner yo, pues le voy a dar  4,5 sicarias a esta ruta.
F.J. Bartolomé