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miércoles, 17 de marzo de 2021

Excursión 552: Cerro de Valdemartín y Cabezas de Hierro

FICHA TÉCNICA

Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 14,2 km
Desnivel [+]: 1010 m
Desnivel [--]: 1010 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: 
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 19

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Hacia tiempo que no caminaba con el grupo y la excursión prometía muchos alicientes, el principal, pisar nieve antes de que desaparezca esta temporada.

Empezamos esta ruta, de bastante desnivel, en el Puerto de Cotos una vez saludados todos en la distancia, como es ya rutinario tras un año de pandemia.

Lo primero fue dirigirnos hacia el el refugio del Pingarrón, no por la carretera de Valdesquí, si no por la senda que remonta el cerro situado a la derecha de ella, cruza luego ésta y se asoma a la explanada desde la que se tienen unas vistas espectaculares de Cabezas de Hierro, nuestro objetivo.

De ahí hacia más abajo, hasta tocar fondo en el arroyo de las Guaramillas, viendo las cristalinas aguas bajo el puente de madera que cruzamos ya para empezar a subir y no parar de subir, dejando la poza de Sócrates a nuestra izquierda y, por el PR-27, llegamos al mirador natural desde el que se tienen unas excelentes vistas del valle.

Allí dejamos el PR y comenzamos a ascender hacia el circo de las Cerradillas en busca del Cerro de Valdemartín, disfrutando de las vistas que nos ofrecía el espléndido día a uno y otro lado de la cresta.

Desde el Cerro de Valdemartín, puntuales a la hora del ángelus, paramos para tomar el tentempié de media mañana, disfrutando de un gran cielo despejado y de un suelo seco, sin nieve y sin apenas viento.

Aproveché para comerme unas ricas y caseras albóndigas con verduritas, una exquisitez con semejantes vistas, desde la Bola del Mundo hasta la sierra de Gredos se dejaba ver allá a lo lejos.

Una vez con las piernas ya recargadas bajamos al collado de Valdemartín para afrontar la subida a Cabeza Hierro Menor, que con sus 2376 metritos, es solo 4 metros metros más bajita que su hermana mayor.

Desde su cumbre contemplamos la arriesgada pinta que tenia la canal, con bastante nieve, para bajar de un tirón por la Norte de Cabezas y decidimos comer y dejarnos esa bajada para otra ocasión con un aspecto menos peligroso para descender.

Así es que de vuelta al collado de Valdemartín, regresamos disfrutando de la nieve cremita en la bajada para intentar esquiar con botas, je, je.

Continuamos bajando todo lo que habíamos subido, solo que esta vez nos fuimos hacia el aparcamiento de Valdesquí, para acompañar al arroyo de las Guarramillas en su descenso después de disfrutar de la esplendida compañía y vistas, deleitándonos con el susurro del arroyo hasta alcanzar de nuevo el puente de madera y de allí, de vuelta al Puerto de Cotos

En resumen, un esplendido pasein por las Cabezas que bien se merece 5 estrellas.
Helen Olague

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS
* Fotos de Jorge Montero
* Fotos de Jorge Sánchez

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Excursión 501: Valle de las Cerradillas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  9,3 Km
Desnivel [+]: 320 m
Desnivel [--]: 320 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas y agua: 
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 15

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
La niebla y la lluvia había sido la constante durante la noche y al amanecer no parecía que fuesen a cesar durante el día. Este pésimo panorama de invierno adelantado, seguro que era uno de los responsables de la menguada participación, que rondaba la veintena, en contraste con la excursión anterior, a la que asistimos 53.

La propuesta de Antonio era subir desde el puerto de Cotos a Valdemartín por el valle de las Cerradillas y bajar por la loma del Noruego, pero nada más llegar al puerto lo empezamos a poner en duda, porque fue bajarnos del coche y arreciar la lluvia con viento racheado.

Reunidos en venta Marcelino a la espera de Antonio, pronto surgieron las primeras deserciones, entre ellas de los que nunca son partidarios de mojarse, y eso que se habían hecho cien kilómetros para llegar hasta aquí.

Los demás, viendo que la ventisca arreciaba, pensábamos que íbamos a cambiar la ruta por otra a mayor resguardo del viento, pero en cuanto llegó Antonio, se acabaron las elucubraciones en cuanto dijo “la ruta se hace”.

Y sin mayor dilación los 15 que decidimos quedarnos le seguimos con la sensación de que nos íbamos pronto a arrepentir. Bien abrigados, desafiamos el vendaval cruzando la carretera entre una espesa niebla.

Iniciamos la subida por el bosque con el suelo cubierto por la nieve caída días atrás. Al poco, el hielo nos obligó a parar y ponernos los pinchos para evitar resbalones.

Conforme más ascendíamos, más viento hacía, lo que nos animaba a acelerar el paso. No fue hasta alcanzar la carretera de Valdesquí que nos sentimos a resguardo de la ventisca.

Cruzamos, casi sin distinguirla por la niebla, la explanada que hace de antesala al refugio del Pingarrón, por el que descendimos en busca de las hermosas praderas por donde discurre el recién nacido arroyo de las Guarramillas.

Una plataforma de madera nos facilitó el paso al otro lado del arroyo, continuando por el PR-27, la senda que une el puerto de Cotos con Cabezas de Hierro.

En ligero ascenso, la senda nos fue acercando hacia el arroyo de las Cerradillas, al que llegamos tras un notorio descenso y vadear previamente como pudimos otros dos arroyos, afluentes del anterior.

Con sumo cuidado y cada cual por donde pensaba se iba a embarrar menos, cruzamos el mencionado arroyo, que nace a los pies de Cabezas de Hierro.

Al poco, cruzamos otro arroyo y, al remontar la ladera de la Majada de la Cerradillas, el viento se volvió más intenso y la niebla más densa. Con todo, continuamos ascendiendo por el PR-27, en dirección a la cumbre, aunque la visibilidad solo daba para una decena de metros.

Fue al cruzar de nuevo el arroyo anterior y enfrentarnos, sin resguardo posible, al viento del este, cuando Antonio decidió cambiar de planes e iniciar el regreso, visto que continuar en el empeño era poco prudente.

Así pues, poco antes de llegar a la parte alta del arroyo de las Cerradillas, nos volvimos, campo a través, hasta dar con la senda que habíamos traído y, cruzando de nuevo este arroyo y los dos siguientes, nos plantamos de nuevo en la plataforma de madera del arroyo de las Guarramillas.

Al cruzarla, decidimos desviarnos a la derecha para hacerle una visita a la Poza de Sócrates, en la que caía incesante y con gran estruendo una continua tromba de agua, procedente del deshielo de la nieve acumulada en Valdesquí y las Guarramillas.

Aunque había dejado de llover y el lugar se prestaba a dar cuenta de los bocadillos, convencí a Antonio de que mejor nos sabrían al amparo de unas cervezas en el Refugio de Cotos, albergue habilitado hace poco más de un año en la propia estación del Puerto y que la mayoría del grupo no conocía.

Pusimos rumbo hacia él, regresando sobre nuestros pasos, solo que esta vez seguimos la carretera que nos llevó sin cuestas hasta el Puerto, y en dos minutos más estábamos en la estación, calentitos y cerveza en mano unos y reconfortantes calditos otros.

Tras comernos los bocadillos y tomarnos un café, Carlos, el encargado del refugio, nos mostró amablemente las instalaciones, situadas en el piso superior del edificio, en lo que antaño era la casa del jefe de estación. Cuenta con 42 literas y un amplio salón comedor con chimenea, duchas de agua caliente y servicios. Anotado queda para pasar aquí una noche entre dos buenas rutas por la zona.

Aunque la excursión no se merecía más de 3 sicarias al haberla tenido que acortar, le otorgo una más al haber puesto a prueba nuestra constancia, habernos proporcionado unas bonitas estampas invernales y una contemplación de la Poza de Sócrates como nunca la había visto antes, amén de un final a resguardo y un bar a nuestra disposición, que ahí es nada.
Paco Nieto

FOTOS

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Excursión 316: Cabezas de Hierro

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdesquí
Final: 
Valdesquí
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  10,7 Km
Desnivel [+]: 775 m
Desnivel [--]: 775 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Dicen que el ascenso más cómodo y sencillo de todos los posibles a Cabezas de Hierro es el que comienza en el aparcamiento de la estación de Valdesquí, comparándolos con el más habitual del puerto de Navacerrada por la Bola del Mundo o el más exigente que parte del refugio del Pingarrón y se adentra en el circo de las Cerradillas.

Confiando en la certeza de lo anterior, nos acercamos al punto de partida, Valdesquí, pasando primero por el puerto de Cotos, donde tomamos la carretera que lleva a la estación.

Para nuestra sorpresa, tuvimos que dejar los coches a 300 metros de ella, fruto del celo por poner barreras y vigilantes donde antes no los había, así es que tuvimos que salvar la valla, más alta que la de Ceuta, descendiendo otros 100 metros, lo que, quieras que no, resta puntos en el cómputo comparativo anterior.

Sorteado el estrecho paso que la valla deja en su tramo final, iniciamos el ascenso tras cruzar el incipiente arroyo de las Guarramillas, con más agua de lo esperado. siguiendo una estrecha senda entre piornos que en ocasiones medio la tapaban, complicando un poco la de por sí empinada pendiente, suavizada por un ligero pero refrescante viento que actuaba de bálsamo para el cansancio.

Conforme ganábamos altura, las vistas iban mejorando, a nuestra derecha destacaban las rectilíneas pistas de Valdesquí, que parecían las marcas dejadas por las zarpas de un gigante. A nuestra izquierda el excelso valle de la Angostura. Tras alcanzar una pequeña pista, llegamos al remonte del Collado, en el que a más de uno le hubiese encantado subir. 

Continuamos ascendiendo por la senda que bordea la cara norte del Cerro de Valdemartín, contemplado a las apacibles cabras que reposaban en la parte alta del circo de las Cerradillas, hasta que los ladridos de nuestra perrita Mecha las puso en alerta y salieron corriendo despavoridas.

La senda pasaba por tramos bastante aéreos, que con nieve exigen, a buen seguro, el uso de Los crampones y piolets para evitar accidentes no deseados.

Entretenidos con las idas y venidas de las cabras, sin apenas darnos cuenta alcanzamos la cresta de Valdemartín, por donde pasa el PR-11, por todos conocido como Cuerda Larga. Allí esperamos al reagrupamiento del desperdigado personal y en el collado del mismo nombre repusimos fuerzas mientras nos deleitábamos con el devenir de las nubes.

Con los ánimos renovados, ascendimos los pedregosos 2.376 metros de la cima de Cabeza de Hierro Menor, que proporcionaban estupendas vistas cuando las nubes lo permitían.

Hechas las numerosas fotos que requerían los espectaculares paisajes que desde allí contemplábamos, iniciamos el descenso entre los grandes pedruscos de la vertiente oriental de la cumbre, con algún que otro resbalón sin mayores consecuencias.

Al poco, estábamos en el segundo objetivo del día, Cabezas de Hierro Mayor, 4 metros de diferencia con su hermana le dan el título, y 48 menos que Peñalara le quitan el de ser la montaña más alta de Madrid.

Su solitario vértice geodésico, con 2.380 metros de altura, se levanta todos los días contemplando al norte el valle del Lozoya y su embalse de Pinilla, al sur el del Manzanares y su embalse de Santillana, con . Al este, una vista única de la Pedriza y la Loma de Pandasco. Al oeste, la Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas y la Maliciosa, amén de los Montes Carpetanos, Peñalara, Abantos, las Machotas y medio Madrid, todo un mundo a nuestro alcance.

La llegada de unos inagotables corredores, nos hizo ver, por simple comparación, que nos faltaba mucho para volver a estar en forma tras el descanso veraniego y nos animó a seguir de inmediato la ruta, que en principio iba a discurrir por donde habíamos venido, pero que a sugerencia de Juan, la realizamos descendiendo por el circo de las Cerradillas, ganando así emoción y vistas.

Siguiendo el PR-27 nos precipitamos en un descenso de notable pendiente, por un interminable canchal en el que la senda hacía múltiples zigzag, muy resbaladizos. 

Pasado lo peor, paramos a tomarnos los bocadillos, en pleno circo de las Cerradillas, con un suave sol y un mullido suelo que invitaba a la siesta, sólo alterada por el ir y venir de Teo en busca de algo de comida, ya que la suya, se había quedado olvidada en el coche.

Sólo quedaba bajar al frondoso pinar que teníamos enfrente, atravesar hasta cuatro arroyos, uno de ellos el de las Cerradillas, pasar junto a la Poza de Sócrates y acercarnos al arroyo de las Guarramillas, para remontarlo por su margen derecha hasta alcanzar de nuevo el aparcamiento de Valdesquí, en lo que fue, sin duda, el tramo más cómodo y verde de la ruta.

La celebración de fin de ruta, que se merece 4,5 sicarias, la realizamos en el bar Dos Castillas, del puerto de Navacerrada, poniendo así el broche de oro a esta exigente pero maravillosa excursión.
Paco Nieto