Mostrando entradas con la etiqueta z0204. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta z0204. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de abril de 2025

Excursión 838: Del Puente de la Cantina a Valsaín y vuelta

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina. Valsaín
Final: Puente de la Cantina. Valsaín
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,4 Km 
Desnivel [+]: 228 m 
Desnivel [--]: 228 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 36

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Una vez más, el incombustible grupo de montaña GMSMA demostró que ni las amenazas de lluvia ni los caminos anegados detienen a quienes caminan con alma alegre y botas firmes.

La excursión 838 partió, como es tradición, a la hora prevista. Raquel, llegó con unos minutos de retraso y, lamentablemente, no pudo alcanzarnos en la ruta.

Aunque los servicios meteorológicos habían anunciado lluvia, disfrutamos de un cielo despejado y una temperatura suave.

Quedamos en el aparcamiento del puente de la Cantina, junto a la fuente de la Canaleja, cruzamos la carretera CL-601 y bajamos por el camino, que serpentea junto a la margen izquierda del arroyo del Paular, el incipiente río Eresma. El río iba caudaloso como nunca antes lo habíamos visto y rugía a nuestro lado, desbordando energía.

Las lluvias pasadas habían dejado el terreno empapado, y la fuerza del agua había arrancado múltiples pinos tipo Valsaín, cuyos troncos derribados y raíces expuestas formaban esculturas naturales tan impresionantes como inquietantes.

Cruzamos el puente sobre el arroyo del Telégrafo, que nace en el cerro del mismo nombre, al pie de Siete Picos. Como era de esperar, llevaba mucha agua, haciéndose notar a su paso.

Nos sorprendió encontrar el puente de madera que da acceso a la Boca del Asno cerrado por riesgo de caída, al estar muy dañado tras las últimas lluvias.

Avanzamos por la margen izquierda del río, cruzando tramos complicados debido a los troncos caídos, y a las 12h, fieles a nuestras costumbres hicimos una parada técnica.

Esta vez tuvo un sabor especial: Nico, celebrando su cumpleaños, nos ofreció rosquillas y un chupito de licor, que fueron muy bien recibidos por todo el grupo.

Tras el breve descanso, continuamos el paseo junto al río, acompañándolo en su descenso. Al poco, pasamos bajo el puente de Navalacarreta.

Después, a la altura del acueducto de Valsaín, cruzamos por el puente de madera de los Canales hacia la margen derecha, sobre él nos hicimos la foto de grupo.

Cruzamos el arroyo de Peñalara por otro puente de madera y nos dirigimos a la Pradera de Navalhorno, donde atravesamos el casco urbano y cruzamos la carretera CL-601, en dirección al CENEAM. Desde allí emprendimos el ascenso de vuelta por las praderas del lado opuesto de la carretera, siguiendo en todo momento el GR-10.4.

Cruzamos el arroyo de la Cueva del Monje y otra vez el de Peñalara, ahora unos metros más arriba. Los caminos estaban inundados y algunos tramos parecían pequeñas lagunas. Tuvimos que cruzar varios arroyos más, y como era de esperar, más de uno acabó con las botas empapadas.

En medio del ascenso, encontramos zonas abiertas donde había pinos caídos o que habían sido cortados por el servicio de medio ambiente de la Junta de Castilla y León. A las dos, hicimos nuestra parada para comer en uno de estos claros.

Ya con fuerzas renovadas, retomamos el camino de subida, cruzamos el arroyo de Valdeciementillo, el de de Citores, el de Boca del Asno, el de Camaliebre y el de Retamar hasta el aparcamiento del puente de la Cantina.

Y como colofón, en una decisión muy del estilo GMSMA, nos acercamos con los coches al pueblo de Valsaín para tomar unas cervezas.

Justo al subirnos a los coches, como si la naturaleza esperara a que termináramos, comenzó a chispear suavemente. Fue el broche perfecto para una jornada en la que todo fluyó como el propio Eresma: con fuerza y belleza.

Por todo ello, le otorgo una puntuación de 4 sobre 5 a esta preciosa excursión con el agua como protagonista.
Rosa B.

miércoles, 2 de abril de 2014

Excursión 181: Pino bicentenario de La Jarosa

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Jarosa
Final: 
La Jarosa
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,9 Km 
Desnivel [+]: 566 m 
Desnivel [--]: 572 m

Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí

Ciclable: Sí
Valoración: 3
Participantes: 30


MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta







PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN

Se ve que a cierta edad, tira más el buen yantar que otras cosas. Si no, no se explica que 30 senderomagos hayamos acudido a esta marcha bajo una lluvia pertinaz que ya anunciaba Antonio en su convocatoria.

Esta vez, el trato con los cielos debió ser a la contra de lo habitual, ya que ha sido el único día de la semana en diluviar sin compasión.

Ya costaba salir de los coches para empezar el camino, pero, aparentemente bien pertrechados, allá que fuimos todo animosos.

Al poco empezó la subida con un ritmo exigente, que a alguno le llevó al borde de la extenuación, pero hay que comprender que había que apretar desde el principio para llegar cuanto antes al cocido posteño.

Siempre por el pinar, encadenábamos pistas al ascender, mientras cruzábamos arroyos, sorteábamos charcos y chapoteábamos a través de alguna pradera inmersa en la neblina. 
Por fin, tomando un senda, llegamos al pino bicentenario de La Pinosilla, presunto objetivo de nuestra marcha, un pino albar de gran altura, buen tronco y gruesas ramas, que, acompañado de algunos más de porte similar, formaba un corro chorreante de agua bajo el que tomamos el tentempié a toda prisa.

Había que huir cuanto antes de allí, así que se volvió a la pista y enseguida se tomó el camino más directo hacia abajo.

Como no podíamos tirarnos de cabeza, lo hicimos por la ladera más pendiente a través de una trocha salpicada de piedras y barro, ideal para probar nuestro equilibrio con el día que hacía.

Ya de nuevo por pistas, seguimos andando deprisa hasta llegar a la represa del embalse de La Jarosa y tomar la carretera que nos devolvería al abrigo de los coches.

Soñando estábamos con el cocidito o, en el caso de Rosa B., con la ducha calentita en el calor del hogar.

Ni los más veteranos recordaban una marcha tan lluviosa, de principio a fin y jarreando con ganas. La única nota de color la pusieron los impermeables amarillos que cubrían algunas de las mochilas y los paraguas rojos de Carmelo y Rosa P., que, conjuntados con su indumentaria, los van a hacer merecedores de algún premio a la elegancia cuando hagamos alguna pasarela mágica.

Hay que decir que ni siquiera hicimos la acostumbrada foto de grupo. Para compensar a José Mª, propongo incluir un nuevo parámetro a medir para las estadísticas: A ver si alguno puede hacerse con un GPS con pluviómetro.

Así, midiendo la cantidad de agua recibida, podemos establecer un ranking de las rutas más lluviosas.

Ya en el restaurante Las Postas, aunque disponíamos de una larga mesa para el condumio, casi todos nos apelotonábamos al fondo, dando la espalda a los que iban entrando, y es que había allí una chimenea encendida y era un verdadero placer secarse al calorcito de la lumbre.

El cocido, estupendo, como es habitual, y la compañía, marchosa y encantadora, como siempre.

Carlos celebró su ingreso en el selecto club de “Los Centenarios”, foto incluida, obsequiándonos a todos con unos riquísimos bomboncitos que nos trajo a los postres.

José Mª se lució recitando a José Larralde, Joaquín nos interpretó con pasión sus canciones favoritas y José Luis F. entonó con mucho acierto una habanera (Rosa: siento que prefirieras la ducha en el calor del hogar). Mientras tanto, los atléticos no paraban de presumir de su reciente empate en el Camp Nou y de su liderato en la liga; destacaban como forofos Fernando S., con camiseta y bufanda del equipo incluida, e Isabel, que no cabía en sí de gozo.

Menos mal que la estancia en Las Postas mereció de verdad la pena. De no ser así, algunos senderomagos ya intuían que Madi iba a dar sicarias negativas. Gracias a la conclusión de la etapa, finalmente Madi ha otorgado 3 sicarias.
Melchor