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miércoles, 5 de julio de 2023

Excursión 718: Pico de Majalasna por Senda Herreros

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada
Final: Puerto de Navacerrada
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 11,6 Km 
Desnivel [+]: 657 m 
Desnivel [--]: 657 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 37

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Aquí estoy a las tantas de la noche intentando contar la bonita ruta de este miércoles. Ha empezado el día perfecto, me recogen mis buenos amigos y compañeros “los Jorges” como de costumbre en la rotonda de mi pueblo y salimos hacia el puerto de Navacerrada donde hemos sido convocados por nuestro guía Antonio

A la llegada sorprende ver la cantidad de compañeros que, siendo el mes de Julio, se han animado a caminar, algunos que no veíamos desde hace algún tiempo y otras, compañeras de nuestro reciente viaje por Croacia, más un nuevo senderista, amigo de Sol, llamado Maarten, de vaya usted a saber de qué nacionalidad, pero amigo del mundo.

Comenzamos la ruta desde Venta Arias por la carretera hacia la residencia militar de los Cogorros, giramos a la izquierda para continuar por la pista de esquí de fondo, que nos lleva a la pradera de Siete Picos, sitio en el que se me acabó la tranquilidad, porque se me acerca Antonio y me dice “tengo que decirte algo” yo le digo asustada “¿algo malo?” no.. me dice, que como hace mucho que no haces crónicas tendrías que encargarte de esta “vaya marrón” pero haré encantada lo que pueda.

En la pradera de Siete Picos empezamos a bajar por la Senda Herreros, hay que estar atentos para no despistarse y seguir las marcas del sinuoso PR-8.

En algún momento 5 de nosotros nos quedamos rezagados y nos separamos del grupo, en un punto donde la senda empieza a complicarse José María decide darse la vuelta por tener un pequeño esguince que le complica la bajada por tanta piedra. Nos abandona con la obligación de comunicarnos que llega bien al lugar al que decida ir,

Continuamos por la complicada senda, pero en algún momento nos despistamos y dejamos el camino, tardamos un buen rato en llegar a la fuente de los Acebos, donde nos esperaba el resto ya con la parada de media mañana hecha.

Justo detrás de la fuente sale una estrecha vereda hacia arriba que nos lleva hacia la fuente de Ezequiel, continuamos la veredita, a veces casi perdida, hasta alcanzar la parte alta de la pradera de Majalasna, donde algunos “cabras montesas” como un tal Ángel y Maarten se subieron al vértice geodésico del pico y a partir de aquí a todas las demás cumbres de los Siete Picos sumándoseles Fran y Jorge.

De la pradera bajamos a la fuente y a ver los petroglifos del buitre y una cabeza, creo que de este mismo animal. Allí es donde comimos.

De vuelta a la pradera de Majalasna, nos dirigimos por la fuente de Paquito Ochoa, para enfilar hacia la subida a Siete Picos por el collado que hay entre el Segundo y el Tercer Pico, es una subida por una senda muy visible y sin ninguna dificultad. 

Pasado el Tercer Pico hay un bonito mirador natural desde el que se puede disfrutar de la impactante pared rocosa del hueco de Siete Picos. Continuamos por la cuerda y pasamos el resto de picos por la izquierda hasta llegar al último el “Somontano” el más alto con 2.138 metros y con vértice geodésico al que se encaramaron los de siempre.

Junto a la senda nos encontramos muchas plantas de grosellas y algunas gencianas amarillas, que recientemente hemos visto por Pirineos. Desde aquí iniciamos la bajada que nos devuelve hasta Peña Ventolera en la Pradera de Siete Picos.

En esta bajada, una compañera se cayó y al parecer se produjo una rotura de tobillo, le deseamos una muy pronta recuperación.

La vuelta al puerto la realizamos descendiendo por la pista de aprendizaje hasta Venta Arias, donde terminamos esta estupenda ruta con algún sobresalto, y como no puede ser de otra manera tomándonos nuestras correspondientes cervezas bien fresquitas y vinitos y viendo una caravana de magníficos tractores que venían de una manifestación en Madrid.

Yo a esta ruta le daría 4,5 estrellas en deferencia a nuestra compañera accidentada.
Pepa Santos


miércoles, 5 de julio de 2017

Excursión 356: Los tejos y pozas del Valle de la Angostura

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Isla

Final: La Isla
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 18,7 Km 
Desnivel [+]: 535 m 
Desnivel [--]: 535 m 
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4,5
Participantes: 24

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Abriré esta crónica, disculpándome por no saberme prácticamente ni un solo nombre de los senderomagos, pero con algo de ayuda espero salir del paso. Hoy eramos 24, como visita especial esta vez tuvimos a Juan y Alejandro, los nietos de Ángel Vallés.

En cuanto a la ruta, se trata de un paseo circular que empieza y termina en la zona de restaurantes  y pozas naturales llamada  “La Isla”.

La primera parte de la ruta fue siguiendo la orilla del arroyo de la Angostura aguas arriba, la cual, a los que no llevábamos  GPS,  nos sirvió para al menos saber que íbamos en la dirección adecuada.

Seguimos remontando  el arroyo entre pinos silvestres, la variedad predominante en el valle del Lozoya, después de siglos de intenso carboneo y pastoreo, que acabó con el roble melojo que poblaba antaño esta zona.

En el camino nos íbamos encontrando con múltiples charcas naturales, y una multitud de saltos de agua, destacando la impresionante cascada de la presa del Pradillo.

Aunque solo unos pocos tuvieron agallas para enfrentarse a las gélidas aguas, que no superaban  los  14 grados. Les faltó tiempo a los más valientes y antes de llegar al puente de la Angostura ya estaban en remojo  Paco N, Pepa, Ángel y sus dos nietos.

Al pasar el viejo puente medieval pensaban repetir en la amplia poza que se encuentra algo más arriba, pero se nos adelantó un tropel de chavales de campamentos de verano, por lo que lo pospusimos para la vuelta..

Al poco, nos topamos con un cervatillo, que con cara de pocos amigos, nos miraba desconfiado y que no quiso tener nada que ver con el tema, emprendiendo una veloz fuga.

Después de un plácido “paseo” con parada en una cascada de mucho caudal, en la que nos sumamos muchos más a darnos un refrescante baño, cruzamos el arroyo de la Ángostura por el puente de los Hoyones, cambiando de orilla para volver a cruzarlo a los poco metros por un vado de piedras y cemento. Allí nos hicimos la foto de grupo, y retornaron los que tenían prisa por volver a Madrid, luego me enteré que a éstos les llaman estrellas fugaces.

Continuamos remontando el arroyo de la Angostura, ahora por su orilla derecha y siempre lo más pegado a su brioso caudal, hasta llegar a la zona que daba nombre a esta excursión: los tejos que al pie de una bonita cascada desafían el tiempo. Sin duda, un árbol excepcional, que seguramente poca gente conoce y ni siquiera han oído hablar de él. Antiguamente, su localización era estratégica gracias a que su rojiza madera es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hacía  que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros y fabricación de arcos y armas.

Tras las fotos pertinentes remontamos el paredón donde se forma la cascada, disfrutando desde su cima de unas excepcionales vistas del Valle de la Angostura. En este punto, objetivo de la excursión, y recorridos ya los casi los 9 primeros kilómetros, hubo quien quería más. La mitad del grupo pidió continuar para visitar la poza de Sócrates, la otra mitad, ya saciados por lo recorrido, el calor, y el haber llegado a meta les hizo regocijarse en una pradera junto a una pequeña charca del arroyo con sombra, perfecta para comer, echar la siesta y esperar a ser recogidos por la otra mitad del grupo. Mientras,  las avispas no dejaban de molestarnos, bueno,  y las arañas... los ciempiés...mosquitos y demás vecinos que vivían por esa zona.

Los insaciables aventureros que continuaron se regocijaron un poco más arriba, 800 metros aproximadamente, de otro baño fresquito, bajo la cascada de la poza de Sócrates, donde disfrutaron de los bocatas de tortilla con chorizo, de atún con pimientos, etc., regados con el vino de las botas, y un poco de fruta antes de continuar.

A la vuelta descendimos por una pendiente bastante pronunciada, muy arenosa. Recuerdo que  podía bajarse con un trineo, de lo resbaladiza que era esa tierra seca. Además de soltar ingentes cantidades de polvo, que no resultaron demasiado agradables a los que intentábamos ver y no caer rodando.

Continuamos por una pista bien  marcada y acotada,  más cómoda de andar que la primera parte, pero quizá no tan interesante.

Y como quedó pendiente, al alcanzar la poza de la Angostura, muchos dieron cuenta del penúltimo baño y algunos al zambullirse, se arrepintieron de no haberlo hecho antes.

El último baño se lo dieron unos pocos en el embalse del Pradillo, compartiéndolo con una pareja de patos y sus ocho pequeñas crías, mientras los demás nos fuimos a tomar unas cervezas al bar de la Isla, en el que todos gozamos de la "simpatía" del dueño, que como siempre nos regaló una sonrisa, agradable, con buenas formas, que… me hizo entender  porqué algunos no quieran volver por este sitio, a pesar de que, todos estaremos de acuerdo, una buena cervecita la tomaríamos hasta en el mismísimo infierno, después de una larga ruta.

Por lo bien que me lo pasé a esta ruta le pongo 4,5 sobre 5.
Marina 

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

FOTOS