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miércoles, 7 de agosto de 2024

Excursión 793: El Colmillo del Diablo y el Cojón de Pacheco

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Pradera de Navalhorno 
Final: La Pradera de Navalhorno
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 10,4 Km 
Desnivel [+]: 270 m 
Desnivel [--]: 270 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Hoy 7 de agosto, habíamos quedado en la puerta del restaurante Los Porrones, en la Pradera de Navalhorno, para realizar una corta pero intensa excursión por los bosques segovianos y por la ribera del río Eresma, y de esta forma intentar mitigar en la medida de lo posible, las altas temperaturas estivales con los que nos viene obsequiando en los últimos años este mes.

Los bosques de la parte norte de la sierra de Guadarrama siempre constituyen un refugio ideal para los meses de más calor, al cobijo de sus altos pinos, sus refrescantes arroyos y sus bien surtidas fuentes, aún en esta época del año.

Hoy íbamos a trazar una ruta circular, pasando por dos de sus peñascos más renombradas: el Colmillo del Diablo y por el atributo más conocido de Pacheco, el Cojón.

Lo íbamos a hacer, y digo íbamos, porque al final no lo hicimos, siguiendo un track de un usuario de wikiloc que sospechamos puede ser vecino de estos lugares, ya que siempre nos sorprende en muchos de sus recorridos con lugares pocos conocidos y senderos poco transitados.

Llegada la hora, partimos del restaurante, y cruzamos la carretera en dirección al aparcamiento del CENEAM, rodeamos las construcciones del complejo por su parte derecha, para tomar un bonito sendero que se integra en el pinar.

Nada más pasar el arroyo de Peñalara, Rosana sugiere acercarnos a ver la fuente de Los Hornos. Como la tenemos marcada en nuestros GPS, salimos del cómodo sendero y campo a través y GPS en mano, vamos acercándonos a ella tratando siempre de buscar los lugares más cómodos para avanzar.

En unos pocos minutos, y en una zona de helechos, intuimos la posible ubicación de la fuente. Y voilá, ahí está…. y esta vez con agua. Otras veces que me he acercado estaba seca. Quizás sea una de las fuentes menos conocidas, y mira que los bosques de Valsaín albergan gran cantidad de ellas. Está ubicada cerca de la carretera, pero sin camino definido (por lo menos que yo conozca).

Desde la fuente, y también sin sendero definido, nos encaminamos en dirección sureste hacia la gran pradera conocida como los Praderones (qué nombre más original). A esta gran pradera de la que parten varios caminos, hubiéramos llegado también por el sendero que seguíamos antes de desviarnos a la fuente.

En ella, es habitual encontrar ganado pastando y también apilamientos de troncos cortados. En el mes que estamos y con el suelo tan seco, hoy solo había troncos……

En la pradera, tomamos el segundo sendero que sale en dirección este para ir a visitar la segunda fuente del día. La del Tío Conrado. A ratos por sendero y a ratos campo a través llegamos a la fuente, en la que algunos aprovechamos para refrescarnos.

En este punto, Rosana indica que el track que llevamos vuelve a bajar para subir luego de nuevo.

Por no perder altura, yo sugiero ir hacia arriba para buscar la fuente del tío de la Bota y luego la fuente de la Merendera, y desde esta última alcanzar la pista asfaltada y siguiendo la misma un tramo, descolgarnos hacia el Cojón de Pacheco.

Sin embargo, algunos no estaban por la labor ….

Marcos H. “sí vais a seguir buscando fuentes me doy media vuelta”, ingenuo de él, más le valía haberlo hecho de saber lo que le esperaba.

Pepa le hacía los coros “más fuentes, pues vaya” ….

¿Ah sí? Debió pensar Antonio, y tomando los mandos para sofocar el incipiente motín, dijo, pues ni para arriba ni para abajo, todo recto .. Coñ…. Antonio, pero ¿por dónde? Si no hay camino…. Pues hala, campo a través allá que vamos. Eso pasa por preguntar.

Al principio más o menos la zona era transitable, pero al llegar a un punto, consultando el GPS y por intentar ir derechos hacia el objetivo, nos metimos en un buen berenjenal …

Avanzábamos entre la vegetación en modo jabalí, como le gusta decir a nuestro buen amigo Juanito, y lo que nos íbamos encontrando no eran precisamente berenjenas….

Pepa había invitado hoy a una amiga que ya llevaba un rato protestando por donde nos estábamos metiendo …. ¡Y nosotros le decíamos! ¡Uf! ¡Qué vas por mal camino…! ¡Que aquí no se protesta, se sufre en silencio! ¡Que como te oiga el jefe no vas a volver! De hecho, no ha vuelto después de esta excursión ¿Por qué será?

En muchos momentos eché de menos un machete que nos ayudara a abrirnos paso. Sorteábamos la vegetación y las zarzas como podíamos, por donde mejor se intuía, llevándonos pinchazos en brazos y piernas.

De vez en cuando nos encontrábamos con zonas embarradas que teníamos que salvar por donde podíamos …. “Por aquí no os metáis, intentar ir más arriba, que aquí me meto hasta el tobillo …”. El perro de Rosana, Toffee se revolcaba y refrescaba a sus anchas en algunas de estas zonas, para desesperación de su dueña ….. Menos mal que no hay nada que luego no pueda arreglar un buen manguerazo ¿no?

Estoy seguro de que a estas alturas ya había alguno/a que se debió arrepentir de no haber subido hacia las fuentes…… pero ya era demasiado tarde ….

Como indicaba el nombre de nuestro primer objetivo de hoy, por cojon…. salvamos como pudimos primeramente el arroyo Valdeclementillo y más adelante el arroyo Valdeclemente (ese que baja de la fuente del mismo nombre) …… Ya sé, ya sé, ya estoy de nuevo con mis fuentes, reconozco que son mi debilidad ….

Me encanta coleccionarlas y marcarlas en mi GPS, que le vamos a hacer, por eso ya llevo más de 1.400 …. Como a veces insinúa Paco Nieto, ¿tendrá algo que ver con mi segundo apellido? .... Ahí lo dejo…

Una vez superado ese último arroyo, salimos a un pequeño sendero que viene de la parte alta de la ladera. Enfrente nuestro, arriba en un pequeño cerro, se encuentra el famoso atributo de Pacheco. Nos separan de este unos 30 mts de desnivel.

¿subimos por el sendero y lo rodeamos por arriba? ¿para qué? Si hoy tocaba jabalinada, pues a rematar la faena campo a través, y monte arriba por donde mejor se podía, nos tiramos a superar esos metros de desnivel. ¡!!!!Bendito GPS y benditos mapas!!!! que si no es por él a saber dónde hubiéramos acabado hoy … Y acabamos la subida en la misma mole del Cojón de Pacheco.

Aquí aprovechamos para hacer el Ángelus y descansar un poco. Unos ya lo conocíamos de anteriores pateadas, más cómodas que la de hoy. Otros no, y por eso empleamos el momento para inmortalizar el enorme pedrusco.

Una vez recuperado el resuello y las fuerzas, salimos en dirección oeste a buscar unos metros más adelante, el sendero que baja de la pista asfaltada, esa que recorre todos los pinares de Valsaín por sus dos vertientes ….

Lo tomamos en dirección descendente y apenas unos cuantas decenas de metros más adelante, nos desviamos a la izquierda, por un sendero poco definido en dirección al segundo objetivo del día el Colmillo del Diablo.

Sin mayores dificultades, llegamos a él, y pasamos debajo del mismo, no sin tomar alguna que otra fotografía de la singular roca. De aquí ya solo nos quedaba atravesar el arroyo de la Boca del Asno, tomar mas adelante el camino que baja por la ladera, para ir al encuentro de la carretera, y una vez cruzada ésta, alcanzar el área recreativa de la Boca del Asno.

Llegamos al área recreativa, y nos sentamos en una de las mesas del quiosco que allí hay instalado. Aprovechamos para tomar algo fresquito y algunos, para ir a refrescarse un poco a la zona de las pozas.

Ya sabemos que está prohibido el baño, pero las pozas estaban llenas de gentes, y eso que el centro de interpretación del parque está más arriba ….

La primera intención era comer junto al río, pero viendo lo bien que se estaba en las mesas sentados a la sombra, con bebida fresquita, Antonio dio la orden de comer allí mismo. Algunos lo agradecimos y pedimos uno de los ricos bocadillos que preparan allí. Después café y solo faltó el puro ……

De los tres compañeros que se habían acercado al río, solo había regresado uno, así que allí estuvimos un buen rato esperando, entre unas cosas y otras creo que más de una hora, a ver si regresaban las otras dos ..

Al final cansados ya de esperar, nos levantamos, recogimos las mochilas de las dos compañeras que faltaban y nos encaminamos al puente que cruza el Eresma donde se encajona este y donde se forman esas pozas y saltos tan codiciados por los bañistas…. ¡Y resulta que allí no estaban!

Llamamos al móvil de una de ellas y resulta que ¡se lo había dejado en la mochila!

Viendo que era imposible contactar con ellas, y para no dejarlas sin ropa adecuada ni calzado, decidimos devolver sus pertenecías a la mesa donde habíamos estado sentados, por si aparecían por allí. Y en eso estábamos cuando aparecieron. Se llevaron la reprimenda oportuna. No eran conscientes de haber estado ausentes tanto tiempo, ¡en fin!

Sospechábamos que habían ligado con algún apolíneo lugareño en las pozas …. pero parece ser que no fue así. A saber, que les entretuvo …

Ya una vez todos juntos, subimos a la parte alta del mirador de la Boca del Asno, para luego bajar al lecho del río, unos por las escaleras, y otros por la senda que de forma tendida baja hacia el mismo.

Aprovechando la frescura que aporta el río, fuimos bajando paralelos al mismo por su margen izquierda, pasando junto a la Peña de la Barca donde hay tallado uno de los sellos que marcaban las Pesquerías Reales, hasta alcanzar el puente de Navalacarreta, que atravesamos por el pequeño ojo que hay bajo el este.

Continuamos el descenso sin cruzar el río, al resguardo de la sombra que ofrecen los pinos que acompañan al Eresma en este tramo. Más adelante dejamos en el otro margen, el área recreativa de los Asientos.

Alcanzamos el puente peatonal que hay junto al puente de los Canales, y aprovechamos este para cruzar al otro margen del Eresma. Unos metros más adelante cruzamos también el arroyo Peñalara, que todavía llevaba bastante agua a estas alturas de verano, por su puente de madera.

Cuando llegamos a la altura del puente de los Canales, en lugar de atravesar este, tomamos el sendero que sube paralelo al mismo hacia la carretera a la altura de la Máquina Vieja. Allí tras transitar unos pocos metros paralelos a la carretera tomamos, sin cruzarla, un camino que en unos pocos cientos de metros nos devuelve a la entrada de las primeras casas de la Pradera.

Finalizamos la excursión en el bar los Porrones, y aprovechando que estaba abierto todavía nos sentamos en una de las mesas a tomar algo.

Con el cachondeo que teníamos con Nicolás y las llamadas que llevaba recibiendo toda la mañana, preguntado por un piso que estaba en venta…. ¡!Vendido!!! ¡!!Vendido!!! Vemos que aparece por una puerta de una vivienda aledaña al restaurante, un paisano con cara de haberse levantado de la siesta.

Parece ser que le despertamos nosotros y estaba algo molesto por tanta algarabía. Nos disculpamos por ello y nos levantamos de las mesas dando por finalizada la bonita y aventurera excursión de hoy.

Por todo lo contado, le otorgo un 4.
Carlos Revilla

FOTOS

miércoles, 7 de agosto de 2019

Excursión 476: Los encantos de Navares de las Cuevas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Navares de Enmdio
Final: Navares de Enmdio
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,5 Km
Desnivel [+]: 186 m
Desnivel [--]: 186 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 26

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
RESUMEN
Se ve que los sacrificios a San Pedro que se hicieron el pasado septiembre fueron muchos; yo aún me acuerdo del sol cayendo a plomo en la subida inaugural de temporada al cerro de tal nombre y de cómo la cumbre quedaba cada vez más lejos.

El caso es que el influjo del santo aún perdura en este verano y, en medio de la canícula propia de primeros de agosto, nos deparó un día fresquito, nublado y muy agradable para andar por los campos de Castilla.

Marcos C., que amén de artista y sabio, es generoso como pocos, nos tenía preparada una jornada plagada de placeres en el entorno de su pueblo, Navares de Enmedio, nombre muy atinado, ya que se encuentra entre Navares de Ayuso (digamos que de abajo) y Navares de Las Cuevas (o sea, de arriba); por los tres discurre discreto pero pródigo, el arroyo de Los Navares, como no podría ser de otra manera.

El día habría sido perfecto si no hubiera yo puesto una mácula en él nada más empezar, mejor dicho antes de empezar. Por eso es por lo que estoy aquí, escribiendo esta crónica, tarea que me he autoinflingido para aliviar el resquemor que aún siento por haber llegado tan tarde a la cita. Aunque he de reconocer que escribirla, como el rascar, da cierto gusto y alivia el remordimiento.

El caso es que, después de dar unas vueltas por Navares de Enmedio para conocer el pueblo y esperar un rato (eso, los que habían llegado puntuales), salimos de la plaza de la iglesia por un camino que se remonta hasta los páramos cercanos por el norte. Son éstas zonas de antiguos montes, la mayoría roturados en su momento, que fueron también aprovechados para el pastoreo lanar.

Como testigos de su pasado quedan numerosos restos de apriscos de ovejas e incluso de casonas en las laderas de algún vallejo, todos edificados con la piedra caliza que se iba retirando de los campos para poder labrarlos. Hoy en día, la naturaleza, lenta pero tenazmente, vuelve a ocupar su sitio y puede verse cómo las encinas renacen y rompen la monotonía del ocre de la tierra salpicado por la caliza blanca.

En estos altos nos topamos con los vestigios de lo que debió ser una pelea entre buitres leonados en torno a una charca: Plumas desperdigadas y el despojo de un buitre con toda su anatomía aparentemente completa. También había, más adelante, una cantera abandonada donde, aprovechando su desnivel, hicimos una foto de grupo.

Así llegamos a la carretera que, desde Caravias, desciende a Navares de Las Cuevas. Lo primero que hicimos, antes de entrar propiamente en la población, fue allegarnos a la Ermita de la Virgen del Barrio, donde nos esperaba, por mediación de Marcos, el alcalde del pueblo, quien nos facilitó la entrada y nos explicó someramente su historia.

Esta ermita es una joya del románico temprano en Segovia, seguramente menos conocida de lo que se merece; es un testigo de la repoblación de estas tierras en el siglo XI y de su evolución posterior. Está recién restaurada y, además de por su arquitectura, heredera en parte del arte visigótico, destaca por sus pinturas al fresco y por su imagen de la Virgen del siglo XII. Presenta también una curiosidad en su interior: Una piedra de sillería que hace de tablero de un antiguo juego de fichas.

A continuación bajamos a un área de descanso a la vera del arroyo de los Navares, que fluye con viveza a pesar de ser pleno verano. Tomamos aquí el tentempié y Marcos nos enseñó un cangrejo señal, antiguo morador de estas aguas, que se distingue por presentar una zona roja en sus pinzas (la señal). Por su parte, Carolina nos ofreció un delicado manjar: exquisitas moras de árbol maceradas en vino con azúcar.

Ya, por fin, entramos en el pueblo, que nos saludó con innumerables labores de ganchillo artísticamente dispuestas revistiendo tanto construcciones originales de piedra como hechas a propósito para la ocasión. Hasta la fuente y la picota disponen de sus adornos.

Destaca por su enormidad una maqueta del acueducto de Segovia donde cada losa está revestida de lana. Además hay escenas cotidianas en las que numerosos maniquíes aparecen vestidos con las labores de ganchillo. E incluso hay animales “hechos” con ganchillo.

Tal parece que el pueblo bulle de vida con tanto personaje. Se va a celebrar una fiesta próximamente (la del Ganchillo, claro) y está todo preparado. Según parece, unas cuantas señoras, supongo que ya hartas de hacer mantas para toda la prole, se pusieron hace 7 años manos a la obra y cada temporada añaden nuevas labores que dan color al pueblo y atraen visitantes. Nosotros aprovechamos para tomar una cervecita en el puesto que se ha montado en la plaza con motivo del evento. También hicimos otra foto de grupo con el “acueducto”.

La verdad es que Navares de Las Cuevas es en sí mismo un pueblo que merece la pena visitar. Según salíamos de él para volver hacia Navares de Enmedio por la senda del arroyo, pudimos contemplar lo que queda del Palacio de los marqueses de Revilla, un grandioso edificio del que aún se mantienen en pie los muros exteriores.

Bajamos un rato por la carretera y pronto nos internamos en el cañón labrado por el agua del arroyo durante eones. En la ladera llamaba la atención el desprendimiento reciente de una gran roca, parte de cuyos restos habían traspasado la carretera y golpeado el quitamiedos.

Al poco dejamos la carretera y tomamos la senda a la vereda del río. Plácidamente, al principio por alamedas, después aprovechando para comer alguna mora de zarza, llegamos a la piscina de Navares de Enmedio. Unos cuantos, supongo que los que teníamos más calor (otros decían que los más valientes), nos dimos un baño reparador con el que quedamos a tono para lo que iba a venir después. Mientras tanto, Rubén y Diana, los concesionarios de la piscina, fueron sirviendo unos aperitivos.

Y, a la hora prevista, llegó el plato fuerte: Auténtico lechazo segoviano asado, heredero de toda la memoria que guardan estas tierras.

Marcos, en su modestia, sabía que esto era impagable. Su hermana, como panadera del pueblo, era la que había logrado el punto del asado en el horno y, tanto Rubén como Diana, se habían encargado de que todo estuviera a punto, incluyendo las ensaladas de acompañamiento. La verdad es que yo me puse como el Quico; hacía mucho que no comía un lechazo tan rico.

Un helado de postre y un café parecían el final perfecto para quedarse un rato de plática. Pero, hete aquí que comenzó a sonar una jota castellana y, como movidos por un resorte, una buena parte de los senderomagos saltaron de sus asientos para mover el esqueleto. Y ya animados, siguieron sonando muchos más ritmos que fuimos bailando unos y otros con más o menos fortuna.

¡Qué maravilla de día! Gracias muy especialmente a Marcos y también a todos los demás por vuestra compañía, vuestra amistad y, sobre todo, vuestra paciencia.

5 sicarias parecen pocas para un día tan memorable, pero no hay más que se puedan otorgar, así que 5 bien merecidas son, eso sí, cum laude.
Melchor

miércoles, 7 de agosto de 2013

Excursión 150: La Caldera Negra

FICHA TÉCNICA
Inicio: Granja de San Ildefonso
Final: Granja de San Ildefonso
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,7 km
Desnivel [+]: 232 m
Desnivel [--]: 236 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 4
Participantes: 11

MAPAS  
* Mapas de localización y 3D de la ruta








































PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN
Excursión muy especial. Muy especial para el GMSMA por ser la Nº 150 y muy especial para mí personalmente por ser mi 100ª excursión con el grupo.


100 excursiones desde aquel día 23 de septiembre del 2009 que acudí a hacer la excursión Nº 26 llamada “La Tubería” y al final de la cual pensé no volver jamás, pues terminé totalmente agotado. Pero la fantástica acogida y la amabilidad del grupo me hicieron volver y hasta ahora…

A todos vosotros, compañeros del GMSMA, con los que he tenido el gran honor de compartir todas estas aventuras: MUCHAS GRACIAS por vuestra compañía y vuestra amistad.

Volviendo a nuestra excursión de hoy. No voy a escribir ningún comentario sobre la marcha en sí, pues Paco Nieto ya escribió de forma magistral la crónica de esta misma marcha hecha el 3 de julio y que fue la Nº 145 del GMSMA.

Solo quiero agradecer a Paco el haber repetido esta preciosa marcha especialmente para los que no pudimos asistir en aquella ocasión. Algunos de nosotros, hemos acudido con nuestras mujeres que se lo han pasado bomba, así que doble agradecimiento.


Esta vez, las cuatro sicarias que ha concedido la agencia Madi a esta esplendida excursión tienen nombres propios: Ana, Bea, Vicki y Loli.

Feliz verano para todos.