miércoles, 10 de mayo de 2017

Excursión 345: Cueva del Maquis y Cancho Mágico

FICHA TÉCNICA
Inicio: Mataelpino
Final: Mataelpino
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  10 Km
Desnivel [+]: 736 m
Desnivel [--]: 736 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 17

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RESUMEN

Interesantísima jornada la de esta excursión, a la que hemos llamado ‘Cueva del Maquis- Cancho Mágico’, pero que bien podremos recordar por muchos otros nombres: ‘La de las excusas’, ’la de hacer camino al andar’, ‘la del buitre’, ‘la de los 13 magníficos’, ‘la de sólo una chica’, ‘la cortita’, ’la entretenida’,  ‘la de los patucos’, etc …. Veamos el motivo de estos nombres alternativos:

LA DE LAS EXCUSAS: Por la gran cantidad de ‘esta me la pierdo, y bien que lo siento, que lo paséis bien’ que ha habido y las correspondientes excusas: los nietos, ir al pueblo, ir al médico, estar de obras, es que me duele aquí, estar de vacaciones, etc …. Faltó un ‘estoy concentrado para el partido de esta tarde’ (ji, ji ..)

LA DE LOS 13 MAGNIFICOS: Ya que tan solo 13 gemesmanianos terminamos la excursión.

LA DE SOLO UNA CHICA: Pepa, la única chica de entre los 13 que terminamos ¡bravo por ella!

LA DE SE HACE CAMINO AL  ANDAR: Pues por eso, una buena parte del camino era ‘sin camino’ y hubo que apañárselas como pudimos, haciendo camino al andar.

LA DEL BUITRE: Por el nido de buitre, con polluelo incluido que tuvimos la suerte de encontrar y contemplar. No pienso decir donde, por cierto.

LA CORTITA: A priori iban a ser sólo 8 km, super cortita, si bien al final fueron 2 km maá. ¡que raro! ¿no?.

LA ENTRETENIDA: Porque lo fue y mucho. No sólo por las vistas, el Cancho Mágico, el buitre, etc. Sobre todo por lo de ‘hacer camino’, que resultó entretenido y hasta divertido.

LA DE LOS PATUCOS: como método infalible para determinar el sexo de animales o plantas, por ejemplo el de la jara. Por el color de los patucos.

Bueno, volviendo al tema de la asistencia, pasemos a analizar algunas frases o palabras que incluidas en las convocatorias del jefe permiten una previsión del volumen de asistentes.

Conceptos como "tranquila excursión", "apenas desnivel" o "y para terminar comeremos en …", suelen ser indicadores de mucha asistencia. Por otro lado, si Antonio dice cosas como "llevar mucha agua",  "si la lluvia nos respeta", "700 metros de desnivel" pues lo contrario, y no digamos lo que incluyó en esta ocasión: "consolidar el camino, llevar manga larga, pantalón largo, guantes" y "posibles arañazos", pues peor aún: Pírrica asistencia.

Y es que el campo es campo, y el monte es monte. Y en el campo o en el monte llueve, hace sol, hay bichos, cuestas , piedras, rocas, jaras, pinchos e incluso muchas, demasiadas, vallas y alambradas.

Bueno, al grano, el punto de encuentro era el aparcamiento de Matalpino, pero resulta que hay varios, por lo que a alguno nos tocó andar un tanto perdidos hasta encontrar el correcto. Éramos muy pocos, 17 ¡ sólo 17! Menos de la mitad de lo habitual de los miércoles. Y nos disponíamos a recorrer el mismo trazado que unas semanas antes habían hecho un grupito de exploradores gemesmanianos.

Avisados estábamos de que una parte iba a ser muy dura, la subida, por su fuerte pendiente y sobre todo porque en este tramo no había un camino claro ni mucho menos, por lo que tendríamos que abrirnos paso entre las jaras como buenamente pudiéramos. De ahí el riesgo de arañazos, la conveniencia de llevar manga y pantalón largos, etc, e incluso la necesidad de trabajar para conseguir hacer camino, Uff, "trabajar"·, esa sí que es una palabra elimina asistentes.

Comenzamos a andar saliendo del pueblo por el este, utilizando un tramo del GR10, cruzando por primera vez el Arroyo de las Callejas y poco después el Arroyo del Palancar, continuando por la pista Cañada de los Cobachuelos, llana y ancha. Este camino de rosas nos indujo a pensar que tal vez el jefe se había liado o nos había gastado una broma al informarnos sobre la jornada. ¡ Ja , Ja! ¡Y una porra! Cuando llevábamos cerca de 2 km ¡zas! Nos salimos de la pista hacia la izquierda e iniciamos un brutal ascenso casi vertical, por la Senda de la Cueva del Maquis, por llamarlo de alguna madera. Era un senderillo en muy malas condiciones pero al menos transitable y adivinable. Tras un rato de ascenso implacable las cuatro estrellas fugaces de la jornada se dan la vuelta, viendo lo que aún les esperaba por hacer, y sólo nos quedamos ´los 13 magníficos’ y entre ellos Pepa ¡ super Pepa!, la única chica que completó la jornada.

El terreno se hacía cada vez más duro y empinado y ‘el camino’ ya había desaparecido. Nos guiaba Cristobal, unos de los exploradores de semanas atrás, usando como referencia las rocas de la cumbre así como las señales de piedras que ellos mismos habían colocado en su reciente paso. Pero la vegetación era exuberante por lo que tuvimos que esforzarnos para avanzar y habilitar un paso aceptable. También hubo que trepar por rocas, incluso pasar con dificultad por algún hueco entre ellas. Y sí, sufrimos arañazos, muchos menos de los previstos, y además resultó divertido y entretenido. Yo iba de los primeros, y era gracioso mirar hacia atrás y ver la fila entera medio agachada, mirando hacia abajo, trabajando para poder avanzar. Alguien me dijo que el que cerraba el grupo ( un tal Sant….) no colaboraba mucho, al fin y al cabo, como era el último pues estaba verificando que realmente se podía caminar tras nuestro paso, oye también es verdad ¿no? Era el de Control de Calidad.

Tras un rato largo llegamos a uno de los puntos de interés del recorrido, un viejo alcornoque de tronco gordísimo y hermoso que parecía brotar de la nada entre las rocas próximas. Me llamó la atención que pese a lo complicado de llegar hasta él, hubiera un cartelito que requería respetarlo, evitando pisar sus gruesas raíces que sobresalían de la tierra para no deteriorarlo.

Un poco más de ascensión y llegamos a otro de los reclamos: La Cueva del Maquis, así llamada por que tras la Guerra fue utilizada como refugio por un grupo de maquis  de la zona, cuyo líder utilizaba el pseudónimo de Severo Audel de la Paz, de ahí que también se la llame Cueva de la Paz. Al parecer en ella tenían una rudimentaria imprenta y todo. Realmente no es una cueva, más bien un hueco amplio formado entre grandes rocas apoyadas unas en otras y con una segunda entrada más pequeña, pudiéndose pasar de lado a lado de forma razonablemente cómoda. Triste, muy triste el estado en que se encontraba, llena de pintadas por todas partes. En fin, muy difícil llegar hasta allí, pero los vándalos también llegan si se lo proponen. Paramos un rato para hacer el bocata del Angelus.

Más ascenso, el camino ya es algo más asequible hasta llegar a lo alto, en concreto al Collado de las Loberas. Una vez aquí tomamos hacia la izquierda la Senda de los Porrones, que era un camino claro y perfectamente definido. En el primero de estos porrones que nos encontramos aprovechamos para hacernos la foto de grupo,...bueno, de mini grupo.

Seguimos por esta senda, que trascurre por las cumbres de la cuerda, con breves paradas de vez en cuando, para admirar el paisaje espectacular a ambos lados. El tiempo era bueno, incluso soleado, en contra de las previsiones iniciales, según las cuales iba a llover todo el día. Pero no: Ni una gota. Seguramente tuvo mucho que ver el pacto secreto de Antonio con San Pedro.

Pasamos por el Cancho de las Porras, ya estábamos muy cerca de otro de los reclamos de la excursión, el Cancho Mágico. Teníamos ganas de volver a él, hacia más de dos años de nuestra última visita a este sitio y tenemos un recuerdo muy especial. En aquella ocasión la subida fue menos dura en cuanto al trazado si bien a alguno nos tocó subir llevando un peso extra a nuestras espaldas. Parada obligada en Cancho Mágico, claro está, buenas vistas y mejores recuerdos. Fotos y más fotos.

Ya nos queda poquito para iniciar el descenso, antes pasamos el Cancho Porrón e inmediatamente después, en el Collado Porrón, giro a la izquierda y nos tiramos hacia abajo, a tumba abierta hacia Matalpino. La pendiente es fuerte, similar a la de la subida, en torno al 40% de media, dividida en dos partes separadas por una pradera, en la que hay restos de una vieja cabaña, y por el Arrollo de las Callejas, que cruzamos de nuevo.

Ahora sí podemos admirar la belleza de la retama florecida, y de las jaras, polemizando sobre el sexo de cada planta ¿ cual será macho y cual hembra? ¿ las de flores con manchas rojas en la base de los petalos o las totalmente blancas?, fácil solución, ‘patucos azules’ son machos y ‘patucos rosas’ son hembras ¿no?, vamos, de toda la vida. Incluso vimos peonias en varios puntos del camino y en todo su esplendor, preciosa flor difícil de ver por su corta duración y su escasez, de ahí que resulte complicado pillarla en el momento justo.

Tras esta pradera otra vez fuerte descenso, que termina en otra más amplia y acogedora, cruzando de nuevo el Arroyo de las Callejas, con un mar de florecillas tipo Heidi. Nos reagrupamos antes de continuar. Ya nos queda muy poquito, estamos casi el Matalpino, donde llegamos en un último tramo de suave descenso y entrando, al igual que habíamos salido, por otro tramo del GR10.
En resumen:
Dura jornada, pero no tanto.
Nada de lluvia, ni una gota, pese a las pesimistas predicciones.
Fantásticas vistas, del paisaje, de la vegetación e incluso de la cría de buitre (insisto en no decir en qué punto lo encontramos). 
Y bajas, muchísimas bajas, y mínima asistencia.
Por la dureza y lo que vimos, esta excursión se merece 5 sicarias.
Jorge Montero.

FOTO REPORTAJES

miércoles, 3 de mayo de 2017

Excursión 344: Valle Enmedio

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado del Hornillo
Final: Collado del Hornillo
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  18,3 Km
Desnivel [+]: 770 m
Desnivel [--]: 770 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: Sí
Ciclable: En parte
Valoración: 5
Participantes: 29

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
El día promete, principio de mayo con la primavera reventona, temperatura ideal para la práctica del senderismo, cielo azul con alguna que otra nube blanca bien perfilada, Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama por su vertiente segoviana y, como no, excelente compañía, cóctel seguro para que el día sea perfecto.

10:30 hora de salida en el Collado del Hornillo, situado pasados 6.5 Km. de la pista que sale del restaurante del Puerto de los Leones y que va hacia Peguerinos.

Tal como llegamos, sin tiempo para los saludos, Antonio dio la voz de “vamos”. Andamos apenas 300 m por la pista, dirección Peguerinos y tomamos un sendero a nuestra derecha, caminamos como 1,2 km y nos reagrupamos. Aproveché la parada para saludar a los que anteriormente no pude, entre otros a Antonio, quien me bendijo con la varita de cronista. Como añoro aquellos tiempos donde todos y, digo bien, todos corríamos hacia Melchor para obtener su gracia… pero los tiempos cambian.
Continuamos la marcha, girando nuevamente a la derecha, para llegar a Peñas Blancas, con espectaculares vistas al Valle de Enmedio.

Podríamos bautizar el paraje, como la “lite Pedriza”, con sus caracoles, sus tortugas, su león marino, sus caballitos perfectamente definidos y su carro del demonio. Este último símil, no lo vi, por lo que pregunté ¿carro del demonio? Y Paco me contestó, allí esta! pero mira que miré y, ni sus ruedas vi, ni su yunta avisté y, qué decir del constructor, tampoco apareció.

Aparte de la anécdota, el conjunto de moles de piedras es espectacular y para disfrutarlo más, hicimos allí mismo el avituallamiento de medio día.

Dejamos Peñas Blancas y tomando el mismo camino por el que llegamos, nos desviamos ahora hacia la derecha, para descender al Valle de Enmedio.

Tras cruzar el Valle, pasamos por las ruinas del refugio del mismo nombre y, al rato, despedimos a nuestros colegas fugaces. (Que si, que los fugaces hacen lo mismo, que si hacen más, que si menos, pero el título no hay quien se lo quite, hay que reconocerles el esfuerzo de acompañarnos todos los miércoles y compartir con nosotros solo parte de las excursiones).

Ya de bajada llegamos al arroyo del Toril y siguiéndolo en sentido descendente, llegamos a su pequeño embalse, en el que el cielo se reflejaba como si fuera un espejo.
Continuamos por la pista, muy cómoda de transitar, divisamos el camping Valle Enmedio, lo dejamos a nuestra izquierda y continuamos por la pista, ahora asfaltada, hacia el Camping La Nava, dirigiéndonos al embalse de Cañada Mojada, bonito lugar donde la tranquilidad de sus aguas reflejaban el entorno, por lo que los clic de las cámaras no paraban de sonar.

Unos metros más arriba, un buen sitio y mejor momento para repostar, los pinares nos daban una excelente sombra, la brisa nos refrescaba y aunque estábamos a unos 10 km. en línea recta de Madrid, el canto del cuco, nos acompañó en nuestro descanso.

Habíamos llegado al ecuador de la excursión y, comenzamos un ascenso que parecía que nunca terminaba. Continuamos la marcha, por una senda paralela al arroyo Chulevo, donde alcanzamos el Collado de la Gargantilla y nuevamente tomamos la antigua carretera que sube a Cueva Valiente, punto para futuras excursiones.

El resto de asfalto que quedaba en la pista, hacia algo pesado el caminar, junto con la pendiente y la poca sombra, hicieron que fueran los momentos mas duros de la jornada y como en otras tantas ocasiones, los restos de la feroz y sangrienta guerra que sufrieron nuestros abuelos, desde el 1936 al 1939 yacían esparcidos a nuestro alrededor, a un lado los de los republicanos y a otro, los nacionales.

La pista, cada vez tomaba mas inclinación, poco a poco ganábamos altura, con poco viento refrescante y alguna que otra parada para contemplar el paisaje y bautizar alguna roca. El ascenso se hizo bastante pesado, fueron 8 Km. de subida continuada desde que escuchamos al cuco.

Dejamos la carretera a escasos 1.5 Km. de cueva Valiente, para tomar una senda por fin descendente. En un kilómetro bajamos lo que habíamos subido en cuatro. La teoría de que todo lo que sube, baja, cierta es, pero la intensidad entre la subida y la bajada… dejo los puntos para que cada uno tome sus conclusiones.

Llegamos de nuevo al Collado del Hornillo, principio y fin de esta esplendida excursión; tuve la sensación de estar prácticamente los casi 18 Km. subiendo y, viendo ahora el perfil de la marcha, estuvimos subiendo el doble de kilómetros que bajando.

Amigos, yo pasé un día fenomenal, los kilómetros y el desnivel los justos, el entorno, el clima de 10 y de la compañía qué decir, con vuestro permiso le daré sus 5 hermosas sicarias a la jornada 344 Valle de Enmedio.
Paco Donaire

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez

VÍDEOS

FOTOS

miércoles, 26 de abril de 2017

Excursión 343: Collado de la Ventana por el Hueco de San Blas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Hueco de San Blas
Final: Hueco de San Blas
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  11,9 Km
Desnivel [+]: 905 m
Desnivel [--]: 905 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 25

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Otra preciosa ruta por la espectacular Pedriza. No encuentro palabras para describirla. A pesar de la dificultad de encontrar calificativos suficientes para describir la belleza de todo lo vivido por el GMSMA este pasado miércoles, intentaré compartir con vosotros, de forma breve, mis sensaciones.

El Boss nos había citado a las diez de la mañana en el aparcamiento de Manzanares el Real, para desde allí desplazarnos en nuestros coches a las proximidades del Hueco de San Blas, lugar también conocido como La Olla de San Blas. Después de recorrer una interminable pista de tierra en muy malas condiciones, que pondrían a prueba la amortiguación de nuestros coches, llegamos al aparcamiento situado en Las Pozas, junto al arroyo del Mediano, desde el cual emprenderíamos la ascensión hacia el Collado de la Ventana, guiados por nuestro guía experto, Paco Cantos.

Desde el primer momento y sin ningún calentamiento previo que nos ayudara a ir adaptándonos a la importante subida que nos aguardaba, comenzamos la dura y vertical ascensión, que nos conduciría al Collado de la Ventana siguiendo la senda de la Herrada.

A buen ritmo, comenzamos la subida con mucho ánimo y una estupenda temperatura, acompañados por nuestras mascotas Mecha y Teo. Pronto comenzarían los primeros jadeos. Entre una gran cantidad de pinos tumbados por el viento y la nieve, a medida que subíamos por una estrecha senda zigzagueante, nuestro boss, enseguida saco uno de sus suculentos sándwiches, que naturalmente compartió con Teo, consiguiendo de esta forma que ya no se separara de él en todo el camino.

Mientras ascendíamos disfrutando del embriagador olor a tomillo rastrero que los compañeros que encabezaban el grupo iban pisando y entre las caprichosas rocas de mil formas diferentes a las que cada uno de nosotros iba bautizando con distintos nombres en función de su parecido, dejábamos a nuestra derecha el Cerro de los Hoyos y más arriba, La Cuerda Larga y La Najarra.

Como es costumbre, alrededor de las 12:00 y con unas preciosas vistas, hicimos el primer y corto descanso, para tomar un refrigerio e hidratarnos convenientemente, dando unos buenos tientos a las comunitarias botas de vino, tan apreciadas por el grupo.

Pronto continuamos la ascensión, pues aún quedaban bastantes metros de desnivel que deberíamos superar. La ruta, aunque dura, se hizo muy llevadera, la belleza del paisaje con sus caprichosas e innumerables rocas de sugerentes formas, nos tenían maravillados y los metros de subida, iban pasando y sin que nos diéramos cuenta estábamos en el Collado de la Ventana.

Hechas las fotos desde tan espectacular mirador, nos dirigimos al risco del Moro, bajo el que volvimos a extasiarnos con magníficas vistas de riscos tan emblemáticos como el Caracolillo, las Damas o el Cocodrilo, el Cerro de los Hoyos y más lejos las Torres de la Pedriza.

Entre risas, fotos y conversaciones de lo más variadas, casi sin darnos cuenta, estábamos bajo el Caballito de Ajedrez y el Alfil, y viendo a nuestra derecha las dos Torres y al fondo, La Sierra de los Porrones. Aprovechamos la magia del lugar, para hacernos la foto de grupo. Todos estábamos extasiados por la belleza del entorno.

Iniciamos desde allí, una vertiginosa bajada, vigilados por unas cabras, dejando a un lado el Cancho de las Biólogas y el Mogote de los Suicidas, descendiendo entre rocas, ya un poco cansados por el importante desnivel superado, hasta la pradera de Navalejos y entre 

Hicimos nuestra segunda parada gastronómica en el llamado Jardín de las Llamas, nombrado así, porque las rocas del entorno, semejan a las llamas del fuego. Un rincón realmente espectacular. Finalizado el descanso y una vez dada buena cuenta de nuestros bocadillos montañeros y de dejar en los huesos las botas de vino, continuamos caminando, enlazando con el PR-1, uno de los rincones más bellos de la pedriza, que a mí personalmente me recordaba a una anterior excursión montañera por el llamado Laberinto de la Pedriza. Para ello, tuvimos que introducirnos, no sin cierta dificultad en distintas oquedades y arrastrar nuestros cuerpos serranos, para poder salir al otro lado de un mágico pasadizo, que dio a la ruta un plus de diversión y aventura.

Con la ayuda inestimable de mi amigo Melchor, que me enseñó cómo atarme las botas en modo bajada de montaña, comenzamos a descender, hasta llegar a otro precioso rincón, a quien alguien ha puesto como nombre Milhojas, por recordar sus rocas apiladas a un montón de hojas, puestas unas encima de otras. El sitio, junto al Cancho de Coberteros, era tan espectacular y la temperatura tan agradable, que allí mismo decidimos echarnos una siestecita al sol, de lo más reconfortante, mientras los guías decidían por dónde continuar.

Finalizado el descanso, y puesto en pie nuestro querido boss, comenzamos una fulgurante y dificultosa bajada hasta llegar a nuestros coches, pasando junto al Risco de San Pedro y un encantador pinar.

Terminamos la inolvidable jornada en la plaza de Manzanares el Real, donde compartimos unas frías y reconfortantes jarras de cerveza. y por unanimidad, otorgaremos a la ruta de hoy 4,5 sicarias.

Aprovecho la ocasión para enviaros un abrazo a cada uno de vosotros y uno muy especial para nuestro querido compañero Jesús Cordero, que hoy no ha podido acompañarnos, por circunstancias familiares.

Gracias a todos por los buenos momentos que compartís conmigo.
José Luis Fernández

FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de Francisco Nieto

miércoles, 19 de abril de 2017

Excursión 342: Camino de San Frutos. Etapa 2. Torrecaballeros - Sotosalbos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Torrecaballeros
Final: Sotosalbos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  16,2 Km
Desnivel [+]: 329 m
Desnivel [--]: 316 m
Tipo: Solo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 3,5
Participantes: 32

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Era ésta la segunda etapa del Camino de San Frutos, que habíamos iniciado hacia mes y medio en Segovia, recorriendo en aquella ocasión los primeros 14 Km de los cerca de 88 necesarios para llegar a la Ermita de San Frutos, y si bien el final de aquella etapa fue Espirdo, por motivos logísticos ésta la comenzamos en Torrecaballeros.

Tras dejar algunos coches en Sotosalbos, final de la ruta, los 32 participantes de esta excursión echamos a andar desde la puerta de entrada del Rancho de la Aldegüela, donde luego comeríamos. En fila india salimos en dirección norte por un camino que pronto giró al noroeste para luego seguir hacia el noreste hasta llegar a Basardilla. Recorrido del que apenas pudimos casi ni darnos cuenta, enfrascados en saludos de reencuentro y animadas conversaciones, aunque sí recuerdo las excelentes vistas, apenas interrumpidas por esporádicos árboles, de la alargada silueta de la Sierra de Guadarrma, adornada por la nieve en sus más altas cumbres.

Caminamos por la inacabable llanura segoviana entre secos prados que clamaban agua para florecer y alegrar las caras de las mustias vacas, que tendidas se las veía desganadas por no tener los pastos, que en esta época del año, se suponen deberían ser jugosos y coloridos.

Con la seguridad de que en las esquinas de las cercas siempre había una zona de paso, cruzamos varias fincas para enseguida divisar la Iglesia de San Bartolomé de Basardilla. Junto a unas rocas, a pocos metros de entrar en el pueblo, paramos a tomar el tentempié y hacernos la foto de grupo. 

Reanudado el camino, entramos en el pueblo a sellar en el bar el Rincón de Belén las credenciales de peregrino que Angel V. nos había entregado a cada uno y de paso tomarnos unas cervezas acompañadas de una tortilla, que estaba buenísima -invitados por los Fernandos del grupo- y que presagiaba ser un sitio donde se comería bien, de lo que Antonio tomó buena nota para futuras excursiones.

Animados por el buen tiempo, mucho mejor del esperado, continuamos en dirección noreste entre más cercas y caminos hacia Santo Domingo de Pirón, con el aliciente que siempre supone vadear arroyos. 

El primero que cruzamos, casi sin darnos cuenta, fue el arroyo Quemado, a continuación el río Pirón, donde cada cual mostró su estilo preferido: salto de piedra en piedra o directamente por el agua, a dos o cuatro patas. El arroyo de Sotosalbos fuemás fácil, lo cruzamos por el puente de la carretera, tras haber disfrutado de las florecillas blancas que flotaban en sus quietas aguas.

Por la carretera, enseguida entramos en Santo Domingo de Pirón, en cuyo ayuntamiento sellamos las credenciales tras contemplar  curioso crucero de entrada y la iglesia de Santo Domingo de Silos, de estilo románico (S.XIII), declarada Bien de Interés Cultural en 1995.

El último tramo lo realizamos cruzando varias dehesas, con sus respectivas vallas, dos veces el arroyo de Sotosalbos y el Endrinal, llegando en agradable paseo a Sotosalbos, donde recorrimos sus calles y contemplamos su bella iglesia románica de San Miguel (S.XII), considerada una de las iglesias románicas más bellas de la provincia de Segovia. dando así por finalizada la ruta.

Sólo quedaba dar cuenta de los cochinillos y corderos que junto a otros apetitosos platos nos había preparado Casilda en el Rancho de la Aldegüela, que junto con el SPA que algunos disfrutamos, puso el broche de oro a esta apacible ruta, que bien se merece 3,5 sicarias.
Paco Nieto