Inicio: Robledo de Chavela
Final: Santa María de la Alameda Estación
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,5 km
Desnivel [+]: 339 m
Desnivel [--]: 300 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 17
MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta
PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta
TRACK
PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)
RUTA EN WIKILOC
RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc
RESUMEN
RESUMEN
Los domingos por la noche ya tienen un aliciente más para
todos los senderomagos: saber cuál será la ruta a seguir el miércoles siguiente
por el GMSMA.
Este domingo en su mensaje-convocatoria, el Boss indicaba: “vamos a hacer una fresquita excursión al lado del agua del cauce del rio Cofio, desde Robledo de Chavela a la Estación de Sta. María de la Almeda, abriéndonos paso por las sendas de pescadores que lo recorren. La vuelta la haremos en tren”. Este recorrido ya se había realizado en la excursión nº 34, cuando el GMSMA se empezaba a gestar.
Este domingo en su mensaje-convocatoria, el Boss indicaba: “vamos a hacer una fresquita excursión al lado del agua del cauce del rio Cofio, desde Robledo de Chavela a la Estación de Sta. María de la Almeda, abriéndonos paso por las sendas de pescadores que lo recorren. La vuelta la haremos en tren”. Este recorrido ya se había realizado en la excursión nº 34, cuando el GMSMA se empezaba a gestar.
A primera vista se presentaba una placida, sencilla,
tranquila y muy deseable excursión-paseo. Esta vez se llegó al punto de
encuentro con bastante antelación a la hora de convocatoria, lo que nos
permitió además de los tradicionales besos-abrazos-saludos de bienvenida, tomar
tranquilos un café en el bar de la
Estación de Robledo y ponerse la crema protectora. Cabe destacar:
· No sabíamos lo fresquita que sería la mañana pero “la presencia de Paco Cay. nos garantizaba que no nevaría” (uno
de los axiomas del GMSMA)
· El acertado nuevo look de una de nuestras musas del GMSMA:
Leonor
· La participación por vez primera de Nieves E. que venía invitada
por Rosa C.
· El escaso número de participantes, 17, debido a que parte
del GMSMA se encontraba disfrutando de unas bonitas jornadas de senderismo por
los Picos de Urbión y el nacimiento del Duero
· Esta excursión es la nº 100 de José Luis B. (estrella
negra) y la nº 6 de Rosa C. (estrella blanca)
A la hora fijada 10:30 nos pusimos
en marcha guiados como siempre por el Boss
que lucía en su mochila una espléndida
y envidiada estrella roja de cinco puntas sobre fondo blanco, símbolo de haber
realizado su ducentésima excursión.
En estos primeros cientos de metros, mientras los portadores de GPS’s ponían en marcha sus aparatos y comparaban sus tracks almacenados con el del Boss, nuestros Singles más destacados prestaban toda serie de atenciones a Nieves E. a fin de hacerle sentirse cuanto antes una más del GMSMA (o eso pienso yo que hacían).
En estos primeros cientos de metros, mientras los portadores de GPS’s ponían en marcha sus aparatos y comparaban sus tracks almacenados con el del Boss, nuestros Singles más destacados prestaban toda serie de atenciones a Nieves E. a fin de hacerle sentirse cuanto antes una más del GMSMA (o eso pienso yo que hacían).
Caminados unos 2 kms divisamos el valle-garganta del río Cofio donde en su
momento estuvo la presa que abastecía de agua a Robledo de Chavela hasta 1990,
la cual fue demolida en septiembre del 2014 usando más de una tonelada de
explosivos.
José María nos había remitido el enlace web de ese momento:
https://www.youtube.com/watch?v=o_2FYWiNAXU
https://www.youtube.com/watch?v=o_2FYWiNAXU
Desde este
punto, también se apreciaba el efecto devastador del incendio provocado a finales
de agosto del 2012, que calcinó más de 1500 hectáreas y que supuso la
evacuación de 2000 vecinos. Actualmente el entorno está en proceso de recuperación,
siendo una de las 5 Zonas de Especial Conservación (ZEC) en la Comunidad de
Madrid. Este es uno de los muchos enlaces web sobre la catástrofe: https://www.youtube.com/watch?v=OJwrArxQaeQ
El Boss, Antolín
y José María, 3 de los 8 participantes de aquella excursión nº 34 de febrero
2010, nos expusieron las tristes diferencias entre el antes y el ahora de lo
que estábamos viendo.
De nuevo en marcha, bajamos hasta del río ladera abajo, aunque un vallado nuevo nos impedía llegar al río; ya cuando algún desesperado buscaba huecos por debajo de la alambrada para pasar, llegó el final de la valla y pudimos acercarnos a las orillas verdes del Cofio, que al parecer es la única parte que conserva la floresta anterior al incendio. Aprovechando su frescor paramos sobre las 12 a refrescarnos en una umbría de la orilla y reponer fuerzas con alguna fruta.
De nuevo en marcha, bajamos hasta del río ladera abajo, aunque un vallado nuevo nos impedía llegar al río; ya cuando algún desesperado buscaba huecos por debajo de la alambrada para pasar, llegó el final de la valla y pudimos acercarnos a las orillas verdes del Cofio, que al parecer es la única parte que conserva la floresta anterior al incendio. Aprovechando su frescor paramos sobre las 12 a refrescarnos en una umbría de la orilla y reponer fuerzas con alguna fruta.
Reanudamos la marcha intentando seguir la orilla del río,
pero lo que en su día debieron ser sendas de pescadores ahora no quedan
más que senderillos llenos de zarzas, que se clavaban en manos (Esteban), cara
(Ayala) y piernas al aire como el caso de Rosa C. y Antonio D. Así que tuvimos
que continuar el camino por la ladera, bajo el sol que ya bronceaba a placer. Cuando se podía bajábamos a hasta el río lo
cual era de agradecer, por lo que los tramos se sucedían a media ladera y por
la orilla, siguiendo el cauce sinuoso del río Cofio que forma una especie de
garganta.
En un tramo de orilla José María nos hizo la foto de grupo
tradicional (repetida porque algunos no se quitaron las gorras) y en un tramo
de ladera que encontramos sombras, paramos a comer sobre la una y media. Como
siempre, el Boss acertó el sitio elegido para el bocata, pues dispusimos de una
impagable vista de un meandro del río en cuya parte derecha se estaban
refrescando unas vacas.
Transcurridos escasos 30’, el Boss nos puso de nuevo en fila y tras coronar una loma avistamos el
viaducto de la M-505 que va de Galapagar a Valdequemada. En la excursión nº 34 se subió hasta la carretea para
cruzar este viaducto, sin embargo en esta ocasión, se decidió pasar por debajo.
Nos acercamos de nuevo hacia el río donde hicimos un receso de 20’ que algunos
aprovecharon para echarse un ratito y otros para refrescarse en el agua o traerla
caballerosamente para que se refrescara su pareja (Fernando D-H). De repente alguien dijo la palabra mágica en
el grupo: cervezas. El Boss calculó que quedarían unos 90’ o
95’ de marcha, por lo que podríamos subirnos al tren de las 16:10 y así tomar las
cervezas tranquilamente en el bar de la Estación de Robledo de Chavela.
Definido el objetivo, los últimos 3 kms transcurrieron sin
enterarnos al pensar en las cervezas que esperaban y que el trayecto discurría
bajo un apacible pinar llamado Las Juntas.
Aún
quedaban 3 ocasiones para gastar el resto de memoria de cámaras fotográficas:
· La última dificultad rocosa del trayecto al pasar por debajo del viaducto
· Cruzar el río de la Aceña afluente del Cofio
· Un bello graffiti pintado en la parte interior de las
paredes de lo que debió ser una caseta, representando a una horrorizada joven
de grandes ojos que miraba como se le prendía su larga melena. Supongo que
alegoría a la desgracia del incendio.
Cuando llegamos a la estación de Sta. Mª de la Alameda aún
faltaban más de 10’ para que arrancara el tren que ya estaba estacionado. El
camino de vuelta fue de lo más alegre avistando a través de los cristales el
recorrido realizado, al igual que el rato de las cervezas que pagaron Leonor
(estrella azul) y José Luis B. (estrella negra)
A lo largo de la jornada ha ido creciendo una leyenda
urbana sobre unos calcetines y dos senderomagos. La verdad es que yo no conozco
mucho la trama, pero debe andar en juego el tamaño de un calcetín negro marca
nike y el tamaño de un calcetín navideño.
Creo que en próximas crónicas se seguirá dando pábulo a esta leyenda urbana,
por lo que ya nos enteraremos mejor.
La mayor parte de la excursión trascurrió cerca del río
Cofio lo que nos ha permitido disfrutar de un fabuloso sonido ambiente formado
por el fluir del agua entre las piedras, el croar de las ranas y canto de los
pájaros.
Aunque sólo me cambié dos veces de camiseta, analizando
todos los pros y contras creo que la valoración global debe ser 4 sicarias.
Alejandro M.
FOTO REPORTAJES
* Foto reportaje de José María Pérez
* Foto reportaje de José María Pérez
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