miércoles, 26 de noviembre de 2025

Excursión 891: Cabeza de la Braña desde Bustarviejo

FICHA TÉCNICA
Inicio: El Collado. Bustarviejo
Final: 
El Collado. Bustarviejo
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,4 Km 
Desnivel [+]: 637 m 
Desnivel [--]: 637 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 22

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Para esta ruta quedamos en el aparcamiento que está enfrente del Campo de Fútbol Municipal de Bustarviejo, conocido como el Collado.

Desde allí, bajamos en dirección contraria al campo de fútbol, pasamos junto a una laguna y continuamos por un camino que nos llevó hasta el pueblo de Bustarviejo y así evitamos ir por la carretera, que sería el camino más corto.

Entramos en el pueblo atravesando el arroyo de las Flores y nos dirigimos hacia la Plaza de la Constitución, donde se encuentra el Ayuntamiento y donde ya están colocando los adornos navideños de este año.

Atravesamos el pueblo de sur a norte y salimos por el camino que transita al lado del arroyo de las Ferminas, que fue el que nos marcó la subida durante un buen tramo de nuestra ruta.

El camino es un sendero rodeado de árboles y zarzales que se cierra como si de un túnel se tratase y que nos guía con un ligero ascenso siguiendo el curso del arroyo.

Una vez fuera del túnel el camino, poco a poco, se vuelve angosto y poco transitado, lleno de maleza y con una inclinación considerable. Empezamos una subida de las que nos gustan en el GMSMA. Curiosamente y contra todo pronóstico, nadie se queja. ¿Será porque Carlos ya nos va acostumbrando a estas cosas del penoso campo a través?

Hay camino, pero no es evidente y hay que ir buscando en todo momento por donde va a riesgo de equivocarnos y volver hacia atrás.

Con una altura considerable y con unas buenas vistas, procedemos al famoso Ángelus de las 12:00h para reposición de las fuerzas mermadas en la subida.

Una vez concluido el almuerzo continuamos, pues aún nos queda una buena parte del ascenso hacia La Albardilla, que es un pequeño montículo rocoso de 1.656 m de altura.

Aquí ya empieza anotarse el viento helado que nos acompañará en toda la ascensión por la parte alta de esta sierra.

Seguimos hacia el Collado Abierto o de Hernán García, también conocido como el Collado de la Peña de Las Grajas, por el cercano pico rocoso que allí hay con este nombre. Lo de Collado Abierto nunca fue mejor colocado, pues no hay puerta que cierre el paso del gélido viento y que nos dejará a todos helados.

En este punto se juntan los caminos del Mondalindo (de 1.830 m), el de la bajada hacia la Mina de Plata de Bustarviejo y el de la subida a la Braña.

En esta maravillosa ubicación paramos para hacernos la foto de grupo de rigor, y sería aquí donde nos despedimos de la parte del grupo de estrellas fugaces y que comenzaron su vuelta hacia donde dejamos los coches.

El resto seguimos hacia la empinada ascensión por un cortafuegos al pico de Cabeza de la Braña, de 1.770 m de altitud.

Delante del pico se encuentra una caseta de observación de agentes forestales, en donde hay un pequeño mirador con unas vistas espectaculares del valle entre Bustarviejo y Miraflores de la Sierra.

Una vez alcanzado el alto de La Braña, empezamos la bajada en dirección hacia el Puerto de Canencia. Por allí cerca hay alguna fuente y por eso Carlos, haciendo honor a su apellido “Fuentes”, va en su busca para la ampliación de su repertorio. Encontró la fuente del Piornal y no sé si alguna más.

Pronto la bajada se hace más y más pronunciada, y el camino se vuelve de nuevo tortuoso, haciendo que descendamos con la mayor de las precauciones para no tropezar y estropear tan bonita ruta.

Llegamos al final de la bajada hasta cerca del Collado Cerrado o Hermoso. Lo de Cerrado también le viene al pelo, pues aquí el aire se detiene algo y se hace más llevadero que en cotas más altas y despejadas.

De todas formas y como hace algo de viento todavía, nos acercaremos a un mirador cercano donde comimos y disfrutamos de las mejores vistas del bien llamado Valle Hermoso, con la protección de un roquedal a nuestras espaldas. Un balcón al valle espectacular y que nos hace pasar un rato muy agradable en buena compañía, reponiendo fuerzas y deleitándonos de unas maravillosas vistas con gran variedad de colores otoñales amarillos y ocres.

Después de este merecido descanso, acometimos el tramo final del camino que nos llevó al aparcamiento, pasando por el manantial de la Gregoria. Ya solo es seguir la senda del GR-10 y no hay perdida.

A esta espectacular ruta, no exenta de esfuerzo en subida y bajada, por su belleza y encanto le doy 4 sicarias de puntuación.
Jorge Isidro Sánchez

FOTOS

Excursión 890: Buscando trufas en Cifuentes

FICHA TÉCNICA
Inicio: Cifuentes. Guadalajara
Final: Cifuentes. Guadalajara
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 7,1 Km 
Desnivel [+]: 129 m 
Desnivel [--]: 129 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 28+20

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta






















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
El origen de esta experiencia, se produce en Julio de 2025, cuando tras visitar, los espectaculares campos de lavanda en flor de Brihuega, y comer, en un restaurante de esta localidad, nos ofrecieron alimentos trufados, procedentes de un productor de Cifuentes (Guadalajara).

Allá que nos fuimos a la Plaza Mayor de Cifuentes, en la que el productor TrufaZero, tiene un local en el centro de la plaza. Este establecimiento está repleto de productos trufados, alimentos y bebidas, que han pasado por ese proceso misterioso, que produce sabores y olores muy característicos.

Nos enteramos de que la trufa es el fruto de un hongo subterráneo, y que las especies más valoradas son las del género Túber. Nos informan, que TrufaZero dispone de varias parcelas, en el municipio de Cifuentes desde que, hace más de 10 años, plantaron encinas (Quercus Ilex) y robles (Quercus robur), en cuyas raíces realizaron, un proceso de simbiosis, con el hongo de la trufa.

Existen muchas especies de trufas, pero las más valoradas gastronómicamente en España, son la trufa negra (Tuber Melanosporum) y la trufa blanca (Tuber Magnatum). Hay trufas, con diferentes aromas y momentos de recolección, algunas con sabores terrosos e intensos, y otras con notas a frutos secos o avellanas.

Aquí nos vamos a centrar en la Trufa Negra o Trufa de Invierno, que es la trufa por excelencia en España, y la más utilizada en la cocina. Tiene un marcado sabor a champiñones, cuero, tierra húmeda y un sinfín de matices aromáticos. De maridaje perfecto con pastas, arroces o revueltos, ofrece su máximo potencial laminada y combinada con alimentos grasos y añadida minutos antes de su emplatado final.

Su recogida se realiza durante el invierno, de noviembre a marzo, cuando la trufa negra está madura.

En España se obtiene más de la mitad de la producción mundial, y alcanza un precio de unos 1000 euros/kg. Tradicionalmente se encontraba en montes de encina, y ahora se ha conseguido reproducir en plantaciones.

Bueno, pues tras esta disertación, volvemos al momento de julio de 2025, en la Plaza Mayor de Cifuentes, donde nos informan que TrufaZero realiza visitas guiadas con diferentes tipos de grupos, para mostrar en sus parcelas de encinas, con ayuda de sus perros especialmente entrenados, cómo se recogen los distintos tipos de trufas. Nos explican que, si estamos interesados, la mejor época para realizar esta actividad es entre los meses de noviembre y marzo (para trufa negra).

La experiencia que nos propusieron consistía en lo siguiente:

1. Realización de una marcha de senderismo (unos 6,9 kms ida y vuelta) hasta la plantación trufera.

2. Búsqueda de trufa negra con Lola, preciosa y simpática perra adiestrada para esta misión.

3. Comida con productos trufados, servida en una gran carpa especialmente acondicionada, cerca de la Plaza Mayor de Cifuentes.

Dicho y hecho, se propone el plan al grupo GMSMA, y hay 51 miembros del grupo que se apuntan a la actividad. Se realizan dos grupos uno de 28 participantes para el 26 de noviembre y otro de 23 para el 3 de diciembre.

La experiencia resultó estupenda, ya que la meteorología acompañó en ambos días, con un sol espléndido, aunque un poco frio. Realizamos una marcha de unos 7 kms (ida y vuelta) desde Cifuentes, y su fuente de la Balsa hasta la plantación de encinas.

Al llegar al encinar, una simpática perra llamada Lola, nos indicaba, escarbando la tierra con su pata, el punto exacto donde estaba la trufa. Inmediatamente reclamaba el premio, que su dueño le daba gustosamente.

Con mucho cuidado, había que retirar la tierra alrededor del punto indicado por Lola, para extraer el fruto sin dañarlo.

Posteriormente, degustamos una serie de platos (quesos, embutidos, pates, humus, huevos fritos, migas, etc.) que habían sido previamente trufados, y a los que se les añadía la trufa negra rayada, que habíamos recolectado.

Bueno, pues ha sido una actividad muy interesante, en la que hemos aprendido muchas cosas sobre este exclusivo y misterioso producto. Aunque eso sí, un poco caro para nuestros bolsillos.

Esta novedosa, original y divertida experiencia la califico con 5 sicarias
Nicolás Pizarro


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Excursión 889: Ladera sur de Peñalara desde el Mirador de los Robledos

FICHA TÉCNICA
Inicio: Mirador de los Robledos. Rascafría
Final: 
 Mirador de los Robledos. Rascafría
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14,3 Km 
Desnivel [+]: 478 m 
Desnivel [--]: 478 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
A las 10.30 horas de un frío día de otoño –la temperatura a nuestro paso en coche por el puerto de Navacerrada era de -3º grados- pero despejado, lo que garantizaba que los rayos del sol ayudarían a mitigar el frío, nos dimos cita 28 “senderomagos” en el parking de Los Robledos (Rascafría) para dar cuenta de los 14,19km de distancia y los 468m de desnivel con que nos retaba la excursión.

Antes de la partida, Carlos R nos obsequió con una deliciosa tarta de manzana de elaboración propia y casera; nadie podía sospechar en ese momento que aquello se trataba de un acto de chantaje emocional enfocado a evitar el posterior linchamiento del repostero; hablaré más adelante del porqué de este ajusticiamiento fallido gracias a la pericia culinaria.

Nuestros primeros pasos nos llevaron al Mirador de los Robledos. Este es uno de esos lugares privilegiados de la Sierra de Guadarrama que está situado bajo el Macizo de Peñalara y con el Valle de Lozoya a sus pies.

Con unas vistas excepcionales, es uno de los lugares más adecuados para contemplar los colores del otoño.

Gobernando la pradera del Mirador de los Robledos se encuentra el Monumento a los Guardas Forestales, un monolito de granito con una inscripción que homenajea el primer centenario de la guardería forestal, fue levantado en 1977. Justo en frente se puede ver una brújula orientadora que permite conocer los nombres de los lugares de interés que se pueden ver desde este fantástico mirador del Valle Alto del Lozoya.

Este fue el lugar elegido para la hacer la tradicional foto de grupo y para su toma contamos con la colaboración de una persona ajena al grupo, que dicho sea de paso no era muy ducho en el uso de las cámaras fotográficas porque cuando inició el encuadre con la cámara de José María, no se sintió confortable y pedía un móvil con vehemencia.

Vengo observando, y no quiero dejar pasar la oportunidad de compartirlo, que la foto de grupo se hace cada vez más cerca del punto de partida, pudiendo darse el caso, si siguiera esta tendencia, de hacérsela cada uno en su domicilio, y gracias al Photoshop y al trabajo de nuestro experto Paco D, conseguir el resultado perseguido.

Iniciamos la marcha por una amplia pista, donde se observaban restos recientes de la tala de pinos, hacia el suroeste. A lado de los troncos cortados una trampa de ranuras captó la atención del redactor de esta crónica; este artificio está diseñado para capturar plagas de insectos forestales como los escolítidos (pequeños escarabajos barrenillos), utilizando feromonas como atrayente, y evitando que éstos perforen la corteza y la madera, creando galerías que debilitan y pueden matar los pinos.

Aproximadamente 1,2 km después llegamos a una intersección de caminos donde nos detuvimos para reagruparnos y proseguir tomando el camino de la derecha.

A escasos metros del citado cruce el grupo se detuvo para adentrarnos en la vegetación y conocer la lagunilla de Matalascuevas.

Cumplida la visita a la lagunilla, retomamos nuestros pasos; el recorrido continúa en dirección sureste hasta alcanzar el puente del Arroyo de la Umbría, situado en el kilómetro 3,5.

En este tramo se transita por un sendero con vegetación cerrada y ligera pendiente, donde el microclima húmedo generado por el arroyo favorece la presencia de especies ribereñas. El puente facilita un cruce seguro del cauce y constituye un hito estructural del recorrido.

Tras superar este punto, el itinerario, en dirección norte, ascendía progresivamente y a unos 400 m encontramos una nueva intersección, nada más cruzar el Regajo Malo por un puente, donde nos detuvimos para reagruparnos. José María aprovechó este hito para separarse del grupo y continuar el camino en solitario; no en vano es perro viejo y supo olfatear el peligro, que en forma de empinada subida (pendiente del 44% dicen las malas lenguas), sobrevolaba al grupo.

Nuevamente en marcha, a escasos metros del punto de “despedida” el grupo se topó con el Arroyo de la Pedriza, que puso a prueba las habilidades de los senderomagos, adquiridas marcha tras marcha, para salvar obstáculos en forma de corriente de agua. 

Nada más salvar el obstáculo, en la otra orilla surgió la sorpresa en forma de boletus; éste fue “cazado” de forma instantánea y colegiada entre Carmen M y Lucio, aunque fue este último quien le dio cobijo en su mochila.

Contentos por el hallazgo, uno más que otros, seguimos caminando hasta que a aproximadamente 500 m nos detuvimos, en una curva cerrada del camino, a “celebrar” el Ángelus para recuperar fuerzas….las íbamos a necesitar.

Una vez dado cuenta del refrigerio nos dirigimos, en dirección noroeste, hacia el principal reto de la jornada, la subida antes anticipada. Después de darle muchas vueltas no me he puesto de acuerdo conmigo mismo, cosa que no es difícil, en qué calificativo darle.

En mi calidad de senderista, grupo muy dado a poner nombre a todo lo que encuentra, dudo entre llamarla subida “Esencia” por su alta concentración (210 metros de desnivel en 600 m lineales) o subida “Excitación” por la cantidad de improperios que provocó en el grupo y que iban siempre dirigidos a la misma persona y allegados: Carlos R el “Pastelero”. Gracias a la ración de tarta ingerida al inicio de la ruta y al socorrido argumento de “si hubiésemos ido por otro lado la cosa hubiese sido mucho peor”, se evitó la tragedia.

Desde el final de la subida, situado justamente en el límite del Parque Nacional, y olvidado el mal trago, nuestros pasos se dirigieron hacia el norte, campo a través, hasta alcanzar el Arroyo del Brezal, donde encontramos una senda que nos llevaría hasta el Arroyo de la Laguna de los Pájaros.

El camino nos conducía hacía el "Pino de Hoyo Claveles", que es un punto de referencia natural y un destino popular de senderismo en la zona de Rascafría, ubicado aproximadamente en el kilómetro 7,6 de esta ruta.

Este ejemplar (Árbol Singular Nº 307 de la Comunidad de Madrid) destaca por su majestuoso porte y representa un elemento botánico de interés. La zona circundante está caracterizada por un bosque maduro de pinar y sotobosque bien desarrollado.

Iniciamos la segunda mitad del trazado, que cruza el Arroyo de Hoyo Claveles y desciende de manera suave hacia el puente sobre el Arroyo de la Umbría, situado en el kilómetro 13,5. Antes de llegar a este punto la senda cruza, en dos ocasiones cada uno de ellos, los Arroyos de la Nevera y de la Cantera y posteriormente el Arroyo del Pedrosillo, un poco después de conectar con la pista del GR-10

Lugar donde un veterano senderomago, acostumbrado a perder cosas, casi se pierde por seguir la pista en sentido contrario.

Este segundo cruce del cauce del Arroyo de la Umbria confirma la transición hacia una zona más abierta y de menor desnivel, lo que facilita un avance más uniforme en la fase final y que nos permitió reintegrar al grupo al fugado José María. Desde este punto, el sendero retorna al área de aparcamiento completando así el circuito.

Por lo bonito del recorrido le daría 5 sicarias a esta ruta, pero la endemoniada cuesta le resta puntos, así es que se queda en 4.
José Luis Benavente