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miércoles, 15 de marzo de 2023

Excursión 685: Los Pinganillos de la Pedriza desde Canto Cochino

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino. La Pedriza 
Final: Canto Cochino. La Pedriza
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 9,7 Km 
Desnivel [+]: 646 m 
Desnivel [--]: 646 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 33

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
* Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
Este miércoles habíamos quedado en el aparcamiento de Canto Cochino, 33 compañeros dispuestos a poner a prueba nuestras rodillas por el entramado pétreo y laberíntico que forma esta verdadera joya que tenemos la suerte de tener cerca de Madrid, y que es la Pedriza.

Lástima que no pudiéramos tomarnos un café antes de comenzar la ruta, porque entre semana ninguno de los dos quioscos que hay en este aparcamiento están abiertos.

Y eso que ya entre semana suele haber bastante gente haciendo rutas, aunque sin llegar ni de lejos a la multitud que se suele congregar los fines de semana, donde toca madrugar si quieres aparcar el coche en alguno de los tres parkings interiores.

El día lucía espectacular, y desde el mismo aparcamiento podíamos apreciar toda la espectacularidad de la pedriza posterior: Las dos Torres, la Esfinge, las Torres de la Pedriza, el Pájaro y su canal, los Guerreros y su canal, el gran Molondrio, las Buitreras, los Normandos, el Callejón de las Abejas, etc,etc.

Cuando Antonio dio la orden, empezamos a andar hacia la barrera que separa los quioscos del pequeño parking que hay junto al río, y que lleva ya años cerrado. Cruzamos el río Manzanares por el puente de madera y giramos a la izquierda para rodear los barracones y encaminarnos hacia el sendero PRM-2, más conocido como la Autopista de la Pedriza.

Caminamos cómodamente por este primer tramo de la senda, bajo los pinos, acompañándonos a nuestra derecha el arroyo de la Majadilla que en su descenso va recogiendo las aguas de varios arroyos como el del Hueco de las Hoces, Barranco de los Huertos, la Ventana, la Dehesilla, Poyos, etc.

No quiero ni pensar como sería andar por este sendero hace 70 años, cuando no existían árboles en la Pedriza. Según he leído se plantaron, con mayor o menor acierto, a partir de 1950.

Pasamos junto al desvío del sendero que sale a la izquierda hacia el chozo Kindelán, pero hoy no toca visitarlo. A nuestra derecha se ve la pradera de los Helechales, justo debajo de Peña Sirio, y por el que transita la menos cómoda senda que sube por el lado contrario del arroyo, hacia el refugio Giner.

El sendero va ascendiendo de forma progresiva en varios tramos, hasta llegar más o menos a la altura de la formación rocosa del Rocódromo, al otro lado del arroyo.

Dejamos a nuestra derecha el sendero que baja del Collado del Cabrón y aquí coincidimos con 4 senderistas, que bajaban por el mismo. Nos paramos a charlar un rato con ellos mientras hacemos tiempo para que lleguen los que van más rezagados y nos preguntan cómo pueden llegar a la pared de Santillana.

No conocen la zona y habían subido por el PRM-1 hasta el Collado del Cabrón y ahora bajaban hacia el refugio. Les indicamos por donde subir hacia el Collado de la Dehesilla y luego el sendero que tienen que coger hacia el risco.

Pasado el desvío hacia el puente del Prao Peluca, y siempre subiendo por la parte izquierda del arroyo, encaramos el pequeño repecho que nos deja en un mirador excepcional frente al Collado de la Dehesilla y a la zona de la umbría del Calderón. Alcanzamos a distinguir la cuerda de los Fantasmas, la Maza, el Centinela, la Mujer y el Hato y algún rico más.

Aquí ya hay dos integrantes, Esther y Miguel que se quedan esperando a Jose María que venía más rezagado, se acercarán con él hasta la Calavera y luego se darían la vuelta.

Después me contaron que para bajar desde el refugio eligieron el entretenido sendero que baja por la parte izquierda del arroyo de la Majadilla, lo que los llevó mas tiempo del que tenían previsto. Y es que es más enrevesado que la autopista, pero a la vez más bonito y menos frecuentado.

Nosotros continuamos, y unos metros más adelante hay otro pequeño mirador, enfrente del cual ya vemos los primeros riscos de los Pinganillos. Delante del mismo podemos apreciar las figuras pétreas de la Sirena y el Pez.

Aunque a veces cuesta asociar el nombre y las formas, creo que son dos de las rocas de la Pedriza con la asociación entre el parecido y nombres, más acertada.

Proseguimos por la senda, y justamente antes de llegar al vivac del ratón, abandonamos el camino que traíamos por la derecha, para cruzar el arroyo y coger una pequeña senda al otro lado, que va a la búsqueda del primero de los objetivos del día, la Calavera de la Pedriza.

Recuerdo las vueltas que di la primera ocasión que intenté localizarla, y es que, si no coges bien el lado concreto de la roca, puede pasar desapercibida. Delante de ella, podemos ver los tafonis que ha modelado la erosión en la misma, dando lugar a una de las rocas más singulares de la Pedriza.

Aprovechamos para realizar unas cuantas fotos, y nos vamos a por el siguiente objetivo, la parte baja del risco del Pájaro. Para ello primero nos encaminamos hacia la roca llamada el Platillo Volante. Por mas vueltas que le he dado, nunca he asociado el parecido a su nombre, pero, en fin, doctores en riscos tiene la Pedriza.

Llegamos delante de ella, y observo a Antonio que empieza a consultar en el GPS el sendero a seguir, en ese momento y en ausencia de nuestro gran maestre pedricero, Paco C., que no ha podido venir hoy por mucho que le pese, me ofrezco a tirar delante ya que he subido varias veces por esta zona y aunque hace muchos años de eso, todavía tengo un vago recuerdo del camino de subida y el GPS lo llevo integrado ja, ja, ja.

Aquí ya empieza el tramo exigente de subida. Es una zona muy frecuentada por escaladores que suben a la parte baja de este emblemático risco, por lo que hay trazas de sendas y marcas de hitos por muchos sitios.

Vamos avanzando entre rocas que se han desprendido hace mucho tiempo de la pared, buscando siempre los mejores pasos y echando las manos en más de una ocasión para poder progresar hacia nuestro objetivo.

Después de un buen rato de subida entre rocas, alcanzamos la base del pájaro. Desde aquí vemos sobre nuestras cabezas, el extra plomo que da forma a la cola del Pájaro, y los anclajes que marcan las vías de escalada hacia su cumbre.

Nos tomamos un respiro, y damos tiempo a que vayan llegando todos los integrantes del grupo. Conseguido el segundo hito del día, ahora vamos a por el tercero, la Muela o Jardín de los Guerreros. Para llegar a él, tenemos que buscar el mejor paso hacia la parte media de la canal de los Guerreros.

Rodeamos la base del Pájaro por su izquierda, y siempre pegados a su pared, pasamos por debajo de un gran bloque de roca que apoyado en la pared del Pájaro forma un pasadizo, por el que subimos usando manos y pies, sorteando otros bloques más pequeños que se han ido desprendiendo con el transcurso del tiempo de la gran pared.

Salimos de este pasadizo, y seguimos ascendiendo, ahora sorteando otro pequeño caos pétreo, que exige un pequeño esfuerzo adicional, y que nos deja en la parte alta en un pequeño rellano, con inmejorables visas sobre la cuerda de las Milaneras. Desde él acertamos a ver la siempre impactante silueta del Puente de los Poyos, y encima de él, el paso de Tres Cestos, Collado del Miradero, Mira o de la Carabina, como también se le conoce.

Siempre pegados a la pared de nuestra derecha, continuamos avanzando hacia la canal de los Guerreros que ya tenemos a la vista. Una vez llegamos a ella, cada cual buscó el paso mas fácil para seguir ascendiendo por ella, entre rocas y algunos árboles que se han atrevido a afianzar sus raíces en esta zona. Afortunadamente vamos en umbría al resguardo del sol.

Encima de nuestras cabezas ya asoma la figura de la Muela, llamada así por asemejarse a un gran molar.

Según ascendemos vemos a nuestra derecha una estrecha canal vertical o chimenea. Nunca he subido por aquí, pero sé que por ella se accede al llamado Salón y Jardín del Pájaro, un pasillo entre los riscos de la Muela y del Pájaro. He leído que hay gente que sube por ella, incluso sin cuerda, aunque siempre es aconsejable asegurarse con ella si se decide subir por esta canal.

Nosotros que somos menos intrépidos, vamos a la búsqueda de una segunda chimenea que se encuentra un poco más arriba, y que es más tendida y mas accesible, por la cual tras una breve trepada nos deja en la parte superior del Jardín de los Guerreros. Se localiza fácilmente, porque pegada a la pared hay un bloque apoyado, formando otro pasadizo, que da acceso al jardín.

Como yo ya he subido varias veces a ese promontorio, dejo a mis compañeros en larga fila india accediendo a su cima.

Aprovecho para intentar acordarme por donde se sigue ascendiendo de la forma más sencilla posible. A partir de este punto la canal que traíamos se bifurca. Por el camino de la izquierda se encamina hacia la grieta bajo la Torre de las Arañas Negras, que he leído que no tiene salida. La canal central sube bajo el Falso Molondrio, pero sé porque me lo han contado, que tiene algún paso complicado antes de acceder a la zona del Gran Vivac, debajo del Gran Molondrio. y la tercera opción que es la bifurcación de la derecha es por la que he subido las otras dos o tres veces.

Una vez localizado el paso más sencillo para acceder a esa canal de la izquierda, me paro en un punto más elevado en el centro de la canal, y casi a la altura del Jardín de los Guerreros, observo cómo uno a uno, mis compañeros van llegando a él.

Allí aprovechan para tomar el tentempié de media mañana y para realizar la foto de grupo. En ese privilegiado lugar hay una pequeña depresión donde se forma una pequeña charca con las aguas de lluvia.

Desde el lugar donde estoy esperándolos veo que, en la parte de arriba por la canal central, va descendiendo una persona con un casco rojo.

Cuando llega a mi altura entablamos una agradable conversación. Es un antiguo socio del club Peñalara, de unos 70 y tantos años. Me sorprende que se aventure solo por esta zona. Había intentado subir por la parte central, pero arriba se complicaba y no se había arriesgado a subir más. Le explico que, si hubiera elegido la variante de la izquierda de la canal, podía acceder a la zona del Gran Molondrio sin dificultad. Le invito a sumarse a nuestro grupo, pero se le hace tarde y tiene ya que descender, aprovechando que mis compañeros ya van bajando del jardín y alguno también tiene que regresar ya, le indico que baje con él.

Con la ayuda de Julián, y el track que lleva marcado seguimos el ascenso por el ramal de la derecha. Más adelante hay dos o tres opciones para seguir avanzando. Yo me acuerdo de la variante derecha, pero Julián decide subir por la variante izquierda, y como todo el mundo le sigue, ya sabemos que eso de la veteranía es un grado, me sumo yo también.

Poco a poco vamos avanzando, y pasadizo a pasadizo, y con pequeñas trepadas, llegamos a un pequeño muro que nos separa de la zona del Gran Vivac, bajo el Gran Molondrio.

Es el ultimo obstáculo a superar. Todavía recuerdo la primera vez que subí por este paso, y la segunda que subí con mi hija cuando era pequeña. Con la ayuda de Ángel, van subiendo uno a uno todos los integrantes del grupo.

Una vez arriba, a alguno le enseño la pequeña oquedad por la que se accede al Gran Vivac. Parece mentira que, por un agujero tan pequeño, pueda entrar una persona y tenga salida hacia el otro lado, por debajo de los bloques encajados que hay en la superficie.

La mayoría del grupo están parados al lado del Cancho Buitrón, recuperándose de la última subida y disfrutando de las magníficas vistas que se aprecian desde este lugar. A partir de este punto ya solo nos queda bajar. Para ello vamos a seguir la Senda de los Forestales.

Una parte del grupo guiados por Julián bajan rápidamente por ella, y la otra parte nos quedamos un poco mas rezagados. Al final como ya es mediodía decidimos parar a comer. El segundo grupo para en un lado de la Senda de los Forestales. Como las viandas de alguno, las portan compañeros que van en el primer grupo, que también han parado a comer, unos cuantos nos vamos a su encuentro.

Los encontramos parados en un lateral de la senda que baja del Collado de la Ventana, llamada también senda de la Majadilla. Allí esperamos a que llegue el segundo grupo y ya todos juntos retomamos la bajada, hasta la roca llamada el Buque, donde confluyen los arroyos de la ventana y los Poyos. Paramos un momento para ver la pequeña cascada que se forma en este punto, y proseguimos el descenso.

Unos cuantos metros más abajo, tras pasar un pequeño puente de madera, la senda se junta con el sendero que baja del cruce de Cuatro Caminos. Ya solo nos quedaba bajar en dirección a la Autopista y al parking.

Terminada la ruta, nos desplazamos a la plaza de Manzanares el Real, a tomar unas merecidas cervezas.

Aproveche para ir a comprar el mapa de Desiderio en una tienda cercana, donde venden yogures artesanales. Desiderio era un vecino de Soto del Real, amante de la Pedriza y que diseñó un mapa con los riscos mas representativos de la misma. No tuve la oportunidad de conocerlo en persona, pero si tuve conocimiento del mapa y dónde se vendía. Y allá fui a por él. De paso me lleve un par de yogures artesanales, y os aseguro que están buenísimos y son altamente recomendables.

La pedriza siempre es espectacular y la ruta de hoy no lo es menos, por eso le otorgo una puntuación de 4,5.
Carlos Revilla


miércoles, 4 de octubre de 2017

Excursión 370: La Pedriza por la Calavera y los Molondrios

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia:  11,8 Km
Desnivel [+]: 853m
Desnivel [--]: 853 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 23

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta




PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Una vez más, con la habitual alegría de saludar a los amigos, hoy nos reunimos en La Pedriza un grupo más reducido de lo habitual formado por 23 senderistas en un día soleado y caluroso de otoño.


Iniciamos puntualmente el recorrido a las 10:30 en el aparcamiento de Canto Cochino, caminando por la margen izquierda del arroyo de la Majadilla en lo que será el tramo parcial más horizontal de todo el recorrido.

Avanzamos a paso lento hacia el Refugio Giner de los Ríos por una senda que transcurre de forma más o menos paralela al río, que se inicia en una explanada donde vemos la formación rocosa conocida como el “Cerdito”, pero posteriormente se transforma en un sendero invadido por las jaras que en sus primeros metros fue testigo de una primera incidencia, ya que nuestro amigo José Luis tuvo que entregarnos la bota de vino y regresar al aparcamiento, al sentirse indispuesto a consecuencia de un lumbago que venía arrastrando desde hace días.

La mencionada incidencia hizo que el grupo se fragmentara, provocando algunos retrasos en un trazado que no era muy evidente a causa de las distintas variantes, y desdoblamientos, que se proponían a nuestro paso.

En estos primeros compases, el grupo avanzado progresa bien, guiado por Paco Cantos en vanguardia, y acompañado en ésta tarea de dirección por Antonio, pero en formación algo irregular, hasta producir una considerable separación entre los dos subgrupos ya ostensiblemente divididos, cuya circunstancia obliga a un reagrupamiento en el Refugio Giner de los Ríos.

Seguimos caminando por el paisaje de granito típico de La Pedriza, pero todavía con bastante vegetación de matorral más propia de estas zonas bajas, y unos pocos minutos del refugio llegamos al Tolmo para reagruparnos nuevamente.

Continuamos ruta cruzando el arroyo de la Dehesilla y empezamos a subir por unas pendientes ya más pronunciadas y muy pronto nos encontramos “La Calavera”, perfectamente conducidos por nuestro gran guía de La Pedriza, Paco Cantos, siempre en cabeza del grupo, y ahora con Antonio cuidando la retaguardia, ambos muy apoyados en sus responsabilidades respectivas por Paco Nieto siempre comunicados por walkies.

Continuamos subiendo empinadamente hasta la pared que forma la base del macizo del Pájaro. Rodeamos este macizo en sentido de las agujas del reloj siempre ascendiendo. Pasamos por debajo de la Muela y se acentúan ya las pendientes de granito en un sendero desdibujado e irregular en el que Antonio, que camina cerrando el grupo junto a Ángel, Donaire, Antolín, Jesús C. y yo mismo, no tiene muy buenas sensaciones y decide tumbarse en el suelo para intentar recuperar el buen tono, al tiempo que ingiere varios geles e hidrata un poco. Pero lo más restaurador para Antonio, fue la estimulante conversación sugerida por Jesús C. y seguida luego por todos los presentes sobre inconfesables asuntos impropios de ésta crónica.

Es precisamente cuando reiniciamos la marcha que observamos a lo lejos un zorro que, no solo no nos muestra miedo, sino que se acerca a la carrera a nosotros y osa pedirnos sutilmente, y a su manera, el bocadillo montañero que come de la mano de varios de nosotros sustituyendo en esta excursión a los ausentes Teo y Lucas.

Dejamos atrás al zorro y reanudamos la marcha en una subida muy irregular, y divertida, entre rocas de granito de formas caprichosas y formaciones imposibles, con vegetación de pinos y encinas, y con un recorrido muy lento e interminable sembrado de varias trepadas y destrepadas más o menos comprometidas, pasos aéreos y bajo roca etc.

Conducidos por Paco Cantos, entramos en un estrecho canal que sube entre la torre de las Arañas Negras, a la izquierda, y el falso Molondrio, a la derecha.

El canal tiene dos opciones: a la derecha una cueva estrecha y ascendente y por la izquierda trepada. Y nuestro guía de hoy decide que subamos por la izquierda en su propuesta de trepada, en su criterio acertado de evitar al grupo el paso por el estrecho y bajo túnel arrastrando sus mochilas.

Llegamos al paso más difícil en el que un reducido grupo que lo exploraba el año pasado no encontraba por donde pasar y resultó que el paso que les pareció más obvio no resultó ser el mejor y tuvo la desgraciada consecuencia de que Antonio se torciera el tobillo. Y ahora enfrentamos ese paso por el único lugar posible, pero con cierta dificultad.

Continuamos por varios pasos y trepadas de piedra. A la izquierda tenemos la Torre del Buitre, y allí enfrente tenemos el Cancho Buitrón y el Gran Molondrio, pero primero hay que bajar a un corral y después subir pasando una cueva hasta llegar al pie de Cancho Buitrón donde comimos y nos hicimos la foto de grupo en un precioso paisaje de rocas, pinos y encinas.

Reanudamos el recorrido, ya en la segunda parte de la marcha, encaminándonos a la pradera de Navajuelos con excelentes vistas de muchos puntos de la Pedriza: El Mogote de los Suicidas, la Pared de Santillana, la Bola de Navajuelos, etc.

Al llegar a Navajuelos nos encontramos con el PR-M2 que seguimos hasta el Collado de la Dehesilla. Nos acercamos a la Bola de Navajuelos donde vimos un escalador en lo alto, al que aplaudimos varios y a continuación alcanzamos el “paso de las Llamas”, que lo afrontamos, unos pasando por debajo y otros por encima de las piedras. Y así llegamos debajo del gran obelisco de granito conocido como “Torro”.

Ya de regreso, y como vamos con bastante retraso, se decide volver en dos grupos, los que tienen más prisa por bajar lo hacen pastoreados por Paco Cantos, entre los que me encuentro, y los más relajados bajan con Antonio.

A partir de aquí todo es bajada hasta el collado. La parte más empinada pasa por el risco de Mataelvicial, La bajada se hace dura por el sendero roto, el cansancio y las infinitas piedras que no se acaban nunca.

En interminable e infame bajada llegamos al collado de la Dehesilla y ya solo nos queda alcanzar el Tolmo, hasta Prado Peluca donde cruzamos el arroyo para descender por la autopista hasta Canto Cochino.

No se describe en esta crónica lo acontecido en grupo que bajaba con Antonio, pero a tenor de las fotos publicadas parece que hubo cansancio y una relajante parada en el collado de la Dehesilla, con ciervo y todo.

En esta ocasión no fue posible hidratarme con la tradicional cerveza debido a que el bar del aparcamiento estaba cerrado, pero los del segundo grupo, bien que lo hicieron en la plaza de Manzanares el Real.

Calificación: 5 sicarias por la variedad del trazado, singularidad del paisaje dificultad y belleza del recorrido. Inicialmente la valoración fue 5 plus o 5+1 , pero le descuento el 1 plus por el descenso de regreso por la inmunda pedrera que no aportó gran cosa, habiendo rutas alternativas más fáciles cuando lo esencial de la excursión ya se había disfrutado con nota de sobresaliente.
José Antonio D.

FOTO REPORTAJES

miércoles, 5 de octubre de 2016

Excursión 317: Los Pinganillos de la Pedriza

FICHA TÉCNICA
Inicio: Canto Cochino
Final: Canto Cochino

Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  10 Km
Desnivel [+]: 559 m
Desnivel [--]: 551 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 26

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta

















TRACK
* Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
* Ver esta ruta en Wikiloc


RESUMEN
Está claro que no atino con los pretendientes a escritores. Si otra vez estoy por aquí es que dos noes fueron la respuesta a los requerimientos de escribir esta crónica.

Algún afamado estrella negra ya dijo por segunda vez que había que hacer una lista alfabética y seguirla sin más. Bueno todo se andará, aunque más de uno que era reacio, luego le ha encantado la experiencia.

En fin que vamos con ello. Después de una ardua preparación por parte de Paco Cantos y algunos ayudantes, y abiertas las puertas de la Pedriza a los no madrugadores, llegamos a Canto Cochino para empezar esta bonita excursión, seguramente y sin miedo a equivocarme mucho, de las más bonitas que hay en la Pedriza.

Allí estaban los burritos, que montó de nuevo Ángel, como si John Wayne cabalgara de nuevo, y que son propiedad del refugio Giner de los Ríos y que cuidan entre semana los guías de la Casa del Parque (rica y frescas cervezas artesanas La Pedriza y San Frutos para degustar en su bar) y también 30 coches y 5 autocares, este verano 5 coches ha sido la media diaria.

Así que nosotros para arriba por la Autopista, que empieza a recobrar alguna curva original hasta el Tolmo, donde hacemos una miniparada y saludamos a 100 de los chavales que venían en parte de los autocares, se confirma que el Tolmo cayó desde el macizo del Yelmo y no desde el Pájaro.

Reagrupados y con alguna queja de que se va muy rápido se retoma el camino para llegar, después de una buena subida, a las puertas del laberinto, antes del cual ha quedado muy claro, mediante las correspondientes broncas de que esta vez, nadie, ni el propio guía, se adelanta al guía.

Ale, guía, Paco Cantos, avanza y busca por el laberinto las entradas, las salidas, los mejores pasos y señala por dónde hay que ir hasta el bonito vivac de la Pedriza, donde no sé de qué manera un aprendiz de ermitaño consiguió trasladar su suelo de parquet para su escondido refugio. Sobre sus piedras suenan las señales horarias de las 12 y como es preceptivo, tocaba tomar el bocadillo de media mañana y disfrutar de las botas de vino.

Repuestos de la subida y con buen sabor de boca por las vistas que se empiezan a otear, avanzamos a espaldar de las buitreras, continuando la ascensión a Cancho Buitrón, al que no llegamos por tener que desviarnos a la izquierda para buscar entre estrechos desfiladeros y túneles retorcidos el paso que nos llevara al salón de los Guerreros, en el que alguno se creyó estar en algún parque nacional de los EE.UU.

A nuestro alcance: La Muela, el Pájaro, los Guerreros, la Torre de las Arañas Negras, el Cancho de los Muertos, los Tres Cestos, las Milaneras, las Torres, la Esfinge, la Pared de Santillana, toda la majestuosa Pedriza del Manzanares en una visión de 360º nos envuelve y nos cautiva.

Los escaladores que están encima del Pájaro y los buitres de encima de la Muela nos saludan.

Buen sitio para comer y hacernos la foto de grupo. De allí a buscar la bajada a la Autopista y como estaba cerrado el bar de Canto Cochino, cada uno se tomó la cerveza donde pudo.

Dado lo bonito del recorrido y lo bien que se siguieron las indicaciones del guía, se le califica  a esta excursión con 5 +++ sicarias.
Antonio López