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miércoles, 6 de septiembre de 2023

Excursión 727: Las canteras del acueducto

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Losa. Segovia
Final: La Losa. Segovia
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12,7 Km 
Desnivel [+]: 226 m 
Desnivel [--]: 226 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN

A las 10.30 horas de un día despejado, pero no muy caluroso gracias a las lluvias de los días previos, nos dimos cita 28 “senderomagos” en La Losa para dar cuenta de los 12,7km de distancia y los 226m de desnivel con que nos retaba la excursión.

El nombre de esta excursión obedece a que nuestro destino es la cantera del Berrocal, que según un estudio del geólogo Luis Martín de Frutos era, en tiempos de los romanos, la mejor cantera de granito de la zona y que de ella procede la fábrica original del Acueducto de Segovia. Vamos a estar, pues, ante la cantera de donde se extrajeron los sillares de granito que los romanos emplearon en la construcción de una de sus obras más emblemáticas.

Salimos de La Losa, en cuyas calles dejamos aparcados los coches, siguiendo la carretera que nos lleva a Navas de Riofrío y que dentro del casco urbano adopta el nombre de Calle Real. A escasos metros nos desviamos a la izquierda por la calle Serranas que nos conduce a las afueras del pueblo.

El camino se bifurca en dos a la altura de una nave que queda a nuestra izquierda debiéndose tomar el camino de la derecha que desciende poco a poco entre encinas y fresnos. A 800 metros de la citada bifurcación nos paramos, a petición de Antonio, para inmortalizar la marcha con la consabida foto de grupo; el lugar era apropiado porque se divisaba al fondo el palacio de Riofrío.

En esta ocasión se precisaron dos tomas ya que en la primera de ellas faltaba uno de los “senderomagos” que se había quedado rezagado, y para que quede constancia de la “gravedad” del tema, me refiero al no estar atento y solicito cuando se anuncia la “pose” para la foto de grupo, y para que sirva de ejemplo para el futuro diremos que el “senderomago” en cuestión era Marcos H.

Tras este breve paréntesis reanudamos la marcha para llegar 400 metros más adelante a una nueva intersección en la que tomamos el camino de la izquierda que discurre perpendicularmente entre los arroyos de la Pedrona y el de la Barraca.

Salvados, desde este punto, 900 metros aproximadamente, abandonamos el camino y giramos a la derecha para iniciar una pequeña ascensión, para en lo alto de la lastra, en el paraje que se conoce como el Mirador del Mojón Alto (ahora que lo pienso ha quedado un tanto escatológico), disfrutar de las vistas de la Mujer Muerta, el pueblo de Ortigosa del Monte y los prados cercados de piedra con fresnos y robles.

Descendemos de nuevo al camino y en el cruce seguimos de frente para pasar por la ermita de San Pedro, joya del románico segoviano. 

Es de propiedad particular, al igual que la finca en que asienta, pero a pesar de eso se hicieron varios intentos, por parte de algunos integrantes del grupo para abrir la puerta, con resultado negativo por lo cual no fue posible la visita cultural al templo. En su momento fue parroquia de un desaparecido núcleo medieval.

El hecho de que sea la iglesia la única edificación en pie de un despoblado se debe a que de las edificaciones del mismo fue la única edificada para perdurar. El resto, construidas a base de adobe, mampostería y madera, no han soportado el paso del tiempo. En definitiva, una bella muestra del románico tardío castellano probablemente del primer tercio del XIII, en buen estado de conservación estructural a pesar del descuido y uso al que se destina. y que sin duda merecería el apoyo de las instituciones.

Pocos metros después de abandonar la ermita hicimos un alto en el camino para atender a la tradición de celebrar el “Ángelus” y reponer fuerzas para el resto de la jornada. Celia aprovechó este momento para agasajarnos con bombones con motivo de su cumpleaños, que se celebraba al día siguiente.

Finalizado este momento, continuamos por este camino hasta llegar a la carretera, junto a unas naves ganaderas. Atravesamos la carretera SG-V-7211 y tomamos el camino que deja a la derecha las instalaciones de una hípica y seguimos de frente.

En el siguiente cruce (punto 1) giramos a la derecha y unos metros después seguimos de frente por un camino que bordea una valla de piedra y que nos llevó, convirtiéndose en senda, por el fondo del valle a cruzar el río Milanillos por un puente de losas de granito.

Ascendimos entre valles de piedra hasta dar con un cruce, tomando el camino de la izquierda. En primavera, tal como nos informó Carolina, podremos ver el discurrir del agua de las caceras que riegan estos prados y cuya hierba constituirá el alimento de la ganadería de la zona.

Un poco más adelante llegamos a otro cruce (punto 2), eligiendo en este caso el camino de la derecha, al igual que en el siguiente cruce (punto 3). A partir de aquí descendimos levemente por el camino que va a dar a una finca con una puerta. Sin atravesarla, tomamos la senda que sale a la izquierda por el fondo del valle y que nos llevó a la pista que discurre por el Berrocal.

Una vez en ella giramos a la izquierda para ascender disfrutando de esta cantera histórica ubicada en un terreno delimitado por los ríos Herrero (al Oeste) y Milanillos (al Este) y que ocupa una superficie cercana a los 2,5 kilómetros cuadrados.

En todo este terreno son habituales los afloramientos de roca granítica que aparecen en forma de grandes lanchares o en superficie en forma de grandes bolos que llegan a alcanzar los 7 metros de altura; un ejemplo de estos grandes bolos es Peña Campanario, que tiene únicamente dos puntos de apoyo y que pese a su tamaño fuimos capaces de mover, no sé si por sugestión o por el excepcional estado físico de los miembros del grupo.

Se puede observar en la zona que hay abandonos de piedra tallada y labrada, con formas y medidas indudablemente seleccionadas para un determinado fin pero que finalmente fueron desechadas en el mismo lugar de donde se extrajeron. Sillares, cornisas, pilonas...

Impregnados de historia partimos y en el siguiente cruce de caminos tomamos el de la izquierda que nos llevara de nuevo al cruce nombrado como punto 3. Seguimos recto para llegar nuevamente al cruce nombrado como punto 2, donde se ubica una planta de compostaje.

Proseguimos recto para llegar al cementerio de Ortigosa del Monte y posteriormente a la plaza donde tomamos la carretera en dirección a La Losa, pasando por los restos del antiguo esquileo, con su imponente escudo en la fachada.

Continuamos por un tramo de la carretera y a la izquierda sale un camino que seguimos recto en los tres cruces siguientes, volviendo al punto 1, donde tomamos el camino de la derecha que nos lleva al cementerio de La Losa.

Cruzamos la carretera en dirección al arroyo, que atravesamos por un puente de madera, y llegamos de nuevo a La Losa, final del trayecto.

A modo de resumen: excursión que nos posibilitó, siguiendo las huellas de la historia, la visita a la cantera del Berrocal, de un innegable valor arqueológico, ya que su piedra fue clave para la construcción de una de las obras de ingeniería más importantes de la península en época romana.

Por todo ello, pero sobre todo por la compañía, concedo a la ruta la nota de 5 sicarias.
José Luis Benavente


miércoles, 12 de mayo de 2021

Excursión 560: El Berrocal de Ortigosa del Monte

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Ortigosa del Monte
Final: Ortigosa del Monte
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km 
Desnivel [+]: 201 m 
Desnivel [--]: 201 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 33

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Habíamos quedado a las 10,30 junto a la plaza de toros de Ortigos del Monte, para recorrer uno de los parajes más especiales de la provincia de Segovia.

Empezamos a andar por el camino de Fuentemilanos, dejando a nuestra derecha la plaza de toros con sus encerraderos de ganado y sus muros de piedra. Esta finca, según cuentan en el pueblo, fue donada por una viuda de El Espinar, para que los ganaderos la usaran como dehesa comunal.

Según bajamos por el camino encontramos el abrevadero para el ganado, y el suelo empieza a verse sembrado de las peonías en flor, muy comunes de este espacio. También empiezan a aparecer los primeros “bolos” típicos de los berrocales.

Seguimos descendiendo en dirección a los grandes bolos que se divisan a lo lejos y lo primero que nos encontramos, es una antigua cantera. ¿Cuánto de antigua?. Los últimos estudios arqueológicos nos dicen que puede ser romana según los análisis realizados de la parte central del Acueducto, que parece ser la zona con menos reconstrucciones y que muestra la fábrica original romana.

En estas investigaciones, los expertos sobre la historia del acueducto, han indagado para saber de dónde salieron los sillares con los que se construyó, y piensan que una parte importante de ellos fueron extraídos de esta cantera y el resto de Valsaín.

Moviéndonos por sus alrededores encontramos las trazas o marcas de los trabajos que allí se realizaron y que quedaron pendientes de finalizar cuando se abandonó.

Continuamos andando por los alrededores y nos encontramos las dos piedras o bolos más representativos de este paraje; Peña Campanario y “la piedra que se mueve”, nombres que ya indican por sí solos a qué se deben.

Seguimos descendiendo por el camino, siempre en dirección a Fuentemilanos, buscando la salida de la finca, rodeados de fresnos, robles, espinos y más peonias, que estaban exuberantes.

Cruzamos la talanquera y seguimos cuesta abajo buscando el cauce del río Herreros. Éste es un río que en verano se vadea bien, pero en invierno lleva bastante agua. Lo cruzamos y buscamos la senda que nos llevaría al camino que une Otero de Herreros con Fuentemilanos y Madrona.

Cuando llegamos al camino, era la hora del “Ángelus”. Buscamos una zona abrigada del viento, para poder disfrutar de un tentempié, rodeados del paisaje cerealista de media montaña; trigo, cebada, avena, vezas, etc.

Tras el descanso, emprendemos la marcha en dirección al pueblo de Otero de Herreros, con la vista al frente de la Mujer Muerta, al lado derecho la sierra del Caloco y a la izquierda Segovia.

Poco antes de llegar a Otero, a nuestra izquierda y en una hondonada, encontramos la bonita ermita de la Virgen de La Adrada, lugar donde los de Otero celebran en primavera su “día de aguas”.

A nuestra izquierda, en la ladera, se hallan tres grandes cruces. Son el final de un “viacrucis” que viene desde el pueblo y acaba en la ladera.

En la campa de la ermita, comemos, y nos refrescamos con unas buenas cerveza que alguien ha tenido la buena idea de traer.

Una vez recogidos los bártulos, emprendemos la vuelta a Ortigosa, tomando camino por los cordeles utilizados por los ganaderos para trasladar su ganado de una finca a otra.

Cruzamos la carretera que une los dos pueblos, y seguimos por un camino paralelo a la N-VI que nos conduce, no sin dificultades, al inicio de nuestra marcha en la plaza de toros de Ortigosa, terminando así la ruta, a la que le otorgo una puntuación de 4,5 sobre 5.
Lucio Hebrero

FOTO REPORTAJES