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lunes, 12 de mayo de 2025

Excursión 847: Ladera cara sur del Etna. Sicilia

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
La Montagnola. Sicilia
Final: La Montagnola. Sicilia
Tiempo: 1 a 2 horas
Distancia: 4,4 Km 
Desnivel [+]: 307 m 
Desnivel [--]: 307 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 19+16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Empieza muy bien el día porque, tras varios madrugones consecutivos, hoy salimos a las 9 hacia el Etna, volcán emblemático donde los haya y que, hasta ahora, nos ha ocultado sus cumbres entre nubes. Vamos expectantes desde Catania ante lo que encontraremos, con buen equipamiento para el frío y el viento.

El autobús nos deja en una gran área de aparcamiento con algunos establecimientos de restauración y que ofrecen otros servicios diversos.

Hace frío, las nubes tapan toda la cumbre – casi nos rozan la cabeza – y sopla un viento un tanto desagradable. Aquí nos encontramos con Nuccio, nuestro magnífico guía vulcanológico que ya nos ha guiado en Stromboli y en Vulcano.

El objetivo de hoy es conocer las zonas altas de la ladera sur del Etna, aunque empieza a cundir el temor de que la niebla nos lo estropee. Antes tenemos que pasar revista ante Nuccio de que llevamos calzado y vestimenta adecuada, lo que se premia con la entrega de un casco que, de momento, llevaremos a cuestas enganchado a la mochila; bueno, hay quien ya se lo encasqueta y se protege así la cabeza de la intemperie.

Ya preparados y equipados, tomamos el funivia (teleférico) que nos lleva hasta el Piccolo Refuggio en la zona conocida como Montagnola. Según ascendemos en el funivia, nos vamos elevando por encima de la nube, de forma que podemos apreciar todo el paisaje y la cumbre del cono sudeste del volcán. Estamos a unos 2500 m de altitud.

Comenzamos a andar. El paisaje es impresionante, el negro predomina formando figuras inverosímiles y aparentemente vírgenes, salvo en lo que respecta a una ancha pista explanada para permitir el esquí en temporada de nieve.

Nuccio nos cuenta cómo, en las proximidades, se formó hace poco más de veinte años un gran cono de origen explosivo en apenas un mes, como parte de una erupción que supuso la destrucción del refugio y el funivia y cuya lava llegó muchos kilómetros ladera abajo.

Por las explicaciones, ya nos empezamos a dar cuenta de que el Etna es un enorme complejo volcánico con centenares de bocas, varias decenas de ellas aún activas; que está vivo, que sorprende a veces pero que está muy monitorizado y no deja de ser estudiado.

Sin más, nos dirigimos al cono volcánico cuya cima se erige unos 100 m por encima de la base. Al caminar vamos levantando un polvo grisáceo que se origina al pisar el material piroclástico acumulado en el suelo. La subida al cono se hace trabajosa ya que a cada paso el pie retrocede una buena parte de la zancada y además el viento frío sopla fuerte.

Vemos al llegar que merecía la pena; desde la cresta se aprecian las paredes y el fondo en tonos negruzcos y ocres; y también algunas leves fumarolas dan testimonio de la relativamente reciente formación.

A continuación bajamos hasta media ladera del interior comprobando que la temperatura ambiente es acogedora y que, al acercar la mano a la mezcolanza de cenizas y fragmentos de roca y lava, el calor es intenso.

Tras subir de nuevo a la cresta y completar la vuelta al cono, descendemos para iniciar otra subida cruzando la pista de esquí. En este punto hay tres de nosotros que deciden volver al refugio acompañados por Ana, nuestra guía.

Los demás seguimos a Nuccio ascendiendo poco a poco por la pendiente hasta llegar a una boca negrísima abierta entre rocas que nos llama la atención, aunque tenemos que seguir; se nos informa de que ya volveremos por aquí. Enseguida bajamos una cuesta por el reverso y nos encontramos de pronto frente a una especie de tobogán de paredes rocosas formadas por capas de lava sucesivas.

Aquí ya sí que es obligatorio el casco. Vamos subiendo por el interior del conducto que en algunos puntos se cierra hasta casi hacerse tubo. 

Es una sensación muy especial la de remontar lo que hace unos pocos años era el cauce de una colada de lava. Y - oh, sorpresa! – aparecemos en la boca inescrutable que un rato antes nos había llamado la atención.

Situados en la concavidad de lo que fue recientemente una surgencia de lava que se desparramaba en varias direcciones, podemos distinguir los diferentes recorridos y sentir la belleza salvaje del lugar.

Además, en este sitio se está de maravilla, al abrigo del viento y caldeados por el calorcito que se desprende del interior. Sin duda, el lugar ideal para comer el bocadillo, lo que hacemos con deleite. Estamos a una altitud de 2750 m.

Ya no hay tiempo para mucho más, así que toca volver emocionados por la experiencia. Tomamos el funivia y en el refugio base completamos la jornada con un buen café. No obstante, demoramos la partida pues hay noticias de que se puede estar activando una erupción de forma inminente y es preciso organizar el día siguiente teniendo en cuenta este pronóstico.

En efecto, a las pocas horas, una erupción explosiva se desatará en el cono sureste del volcán, muy cerca de donde hemos estado; pero al amanecer ya habrá cesado e, independientemente de ello, no va a suponer ningún inconveniente para realizar la marcha prevista al día siguiente por la ladera norte.

Me gustaría otorgarle 5 merecidas estrellas a esta ruta, pero me da rabia que no todos la hayamos completado, así que le pondremos 4’5.
Rosa Pérez

P.D.: Apenas tres semanas después de nuestra visita, el 2-06-2025, se produjo una enorme explosión en esta parte del Etna. Aquí más información.

domingo, 12 de mayo de 2024

Excursión 779: Parque Nacional de Dormitor. Lago Negro y Lago Jablan. Montenegro

FICHA TÉCNICA
Inicio: Parque Nacional de Dormitor 
Final: Parque Nacional de Dormitor
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 12,1 Km 
Desnivel [+]: 530 m 
Desnivel [--]: 530 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 18+14

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

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RESUMEN
Como lo venimos haciendo en los días previos, aun con legañas pero mucha puntualidad, salimos de Kolasin a las 8 de la mañana. Nos toca recorrer una antigua carretera para llegar al Parque Nacional de Durmitor porque la nueva está cortada por desprendimientos.

¡Que pena! Elda nos había dicho que íbamos a cruzar del Puente de Djurdjevica que atraviesa el cañón del rio Tara, el más profundo de Europa y el segundo más profundo del mundo. Este puente, diseñado por Mijat Trojanović, se construyó entre 1937 y 1940. Tiene 365 metros de longitud y cinco arcos, el mayor de los cuales mide 116 metros. La carretera se eleva 172 metros sobre el río. En el momento de su finalización, era el mayor puente de Europa.

El Parque Nacional de Durmitor
es uno de los rincones más espectaculares de los Alpes Dináricos, lleno de miradores, profundos cañones, rutas de senderismo y lagos de aguas cristalinas. Existen 18 lagos glaciares y 40 cimas que superan los 2.000 metros de altura. Este parque, reserva Natural y Patrimonio Mundial de la UNESCO, toma su nombre de la impresionante mole rocosa que alcanza 2.522 metros de altura.

Después de casi dos horas de trayecto en autobús por una carretera estrecha, en no muy buen estado y sin quitamiedos en muchas partes (agradecemos la pericia y la paciencia de nuestro chofer, Claude), llegamos a Crno Jezero (Lago Negro).

Mientras Elda saca las entradas, nosotros esprintamos los 500 metros que separan el aparcamiento del autobús de la cafetería. No tenemos mucho tiempo que perder y todos somos capaces de vender nuestra alma al diablo por un buen café.

Tras un chute de energía con maravillosas vistas al Lago Negro, comenzamos nuestra etapa acompañados de Vera, nuestra guía en el parque, que como buena montenegrina tiene medidas de topmodel. Yo a su lado me siento especie rara.

Algunas de las explicaciones que recibimos de Vera sobre del “Black lake” como ella dice, (sinceramente no se de donde viene el nombre porque de negro nada) son: que es una laguna de origen glaciar situada a más de 1.400 metros de altura, de tonos esmeralda y turquesa y completamente rodeado de altas montañas y bosques frondosos.

Una particularidad de este lago es que cuando tiene poca agua, su forma es como si fueran dos lagos a los que separa un istmo.

Como en el invierno no ha nevado ni prácticamente llovido, el lago tiene poca agua y todas las estaciones de esquí de la zona han estado cerradas. Elda nos dice que el pico del fondo se llama Montaña del Oso, porque su forma desde uno de sus ángulos recuerda a este animal caminando.

El parque es conocido por su impresionante biodiversidad. Oso pardo, lobo, gamo, corzo, gato montés, jabalí y mas de 170 especies de aves (nosotros no vemos prácticamente ninguna) como el águila real, búho, gavilán y otras rapaces. En sus lagos carpas y truchas.

Respecto a la flora, es principalmente bosque de coníferas: pino y abeto (Fran nos explica las diferencias). Vera nos dice que también se encuentra pino negro en una zona de mas altitud, además de  hayas, robles y tejos.

Posee gran variedad de orquídeas, gencianas (de color azul intenso), aster alpino o ranúnculos. Varias de ellas son plantas endémicas, adaptadas a las condiciones específicas del parque.

Aprovechamos para hacer foto de grupo con el Lago Negro como fondo. Como nuestro “San Antonio” ha comprado prebendas, empezamos el recorrido con tiempo gris, pero sin lluvia, y hasta los rayos de sol nos despedirán del parque.

¡Sorpresa! Un nuevo sendero mago guía de 4 patas se añade al grupo y nos va a acompañar todo el recorrido. En principio pensábamos que era el olor de los bocatas de chorizo su atractivo, pero Vera nos dice que no conoce su nombre pero que la acompaña todas las semanas en el recorrido.

De las múltiples rutas que el parque propone, Vera elige llegar al lago Jablan, a 1.791m que se encuentra al pie de la montaña Crvena Greda.

La ruta sigue por un sendero de ascenso moderado por bosque de coníferas y bien señalado. Vera nos muestra el cartel donde se informa de que en el lago Barno viven diminutos animales apodados “Water bears” que pueden soportar condiciones extremas entrando en una hibernación profunda. Al parecer la leyenda que circula es que su agua es muy buena para los problemas de piel.

Luego tomamos un tramo de carretera que pasa por el pueblo alpino Žabljak, lleno de alojamientos para esquiadores y turistas, con cabañas de montaña muy dispersas. Al parecer aquí había mas de 15 molinos de agua de los que solo quedan dos para visitas de turistas.

Abandonamos el pueblo y nos paramos en el pilón, donde aprovechamos para echar un trago y reposar unos minutos. Después empieza la subida mas dura y aquí hay que ir con mucho cuidado para no caer en las trampas que nos ponen las raíces de los arboles.

Poco a poco el paisaje empieza a cambiar. Entramos en una zona más alpina con menos coníferas y mas praderas. Las vistas de las cumbres de Durmitor son increíbles. 

Aprovechamos la gran pradera y el final de una empinada subida para hacer una pequeña pausa y reponer energía. El cielo amenaza con lluvia, pero nuestro “San Antonio” sigue ejerciendo de protector.

Después seguimos por un sendero mas fácil que bordea la ladera de la montana. En el medio del camino hay un árbol caído que corta el camino y sin posibilidad de desviarlo, por lo que atravesar entre sus ramas nos lleva un tiempo.

Las vistas se van haciendo cada vez mas espectaculares y ya se divisa el “Red Rock”, un paredón de roca vertical que según el tipo de luz que recibe se transforma en color anaranjado o rojo. Enfrente tenemos el pico Bobotov Kuk, de 2.528 m, que es la montana más alta del país con una pendiente de 400 m en vertical para llegar a su cumbre.

El camino que sigue hasta el lago Jablan ya no tiene pendiente, cruza una amplia pradera donde según la guía, se llena de flores alpinas de color amarillo a finales de junio formando todo un espectáculo. El 12 de julio celebran la fiesta de las flores y la gente de esta zona recoge flores para decorar calles y casas.

A medida que nos acercamos al lago, el paisaje se vuelve mas verde y exuberante y algo excepcional en el mundo de la globalización es que somos los únicos senderistas en esta zona.

Por fin llegamos a nuestro destino. El esfuerzo ha merecido la pena. Aunque el lago es relativamente pequeño porque prácticamente no ha nevado, sus aguas son cristalinas y tienen un color azul verdoso. Como telón de fondo, este lago tiene formaciones rocosas impresionantes.

Aunque se ha levantado el viento y hace frio, aprovechamos este magnifico entorno digno de restaurante Michelin de tres estrellas para comer. Por supuesto, no olvidamos compartir con nuestro guía de cuatro patas.

Retomamos el camino de vuelta por el mismo sitio, pero con el estomago y los ojos llenos. Como se diría en francés: une randonnée spectaculaire, magnifique et en bonne compagnie !!

Nota para esta ruta, por supuesto la máxima, un 5.
Inés Rodado

miércoles, 12 de mayo de 2021

Excursión 560: El Berrocal de Ortigosa del Monte

FICHA
 TÉCNICA
Inicio: Ortigosa del Monte
Final: Ortigosa del Monte
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 14 Km 
Desnivel [+]: 201 m 
Desnivel [--]: 201 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 4,5
Participantes: 33

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

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RESUMEN
Habíamos quedado a las 10,30 junto a la plaza de toros de Ortigos del Monte, para recorrer uno de los parajes más especiales de la provincia de Segovia.

Empezamos a andar por el camino de Fuentemilanos, dejando a nuestra derecha la plaza de toros con sus encerraderos de ganado y sus muros de piedra. Esta finca, según cuentan en el pueblo, fue donada por una viuda de El Espinar, para que los ganaderos la usaran como dehesa comunal.

Según bajamos por el camino encontramos el abrevadero para el ganado, y el suelo empieza a verse sembrado de las peonías en flor, muy comunes de este espacio. También empiezan a aparecer los primeros “bolos” típicos de los berrocales.

Seguimos descendiendo en dirección a los grandes bolos que se divisan a lo lejos y lo primero que nos encontramos, es una antigua cantera. ¿Cuánto de antigua?. Los últimos estudios arqueológicos nos dicen que puede ser romana según los análisis realizados de la parte central del Acueducto, que parece ser la zona con menos reconstrucciones y que muestra la fábrica original romana.

En estas investigaciones, los expertos sobre la historia del acueducto, han indagado para saber de dónde salieron los sillares con los que se construyó, y piensan que una parte importante de ellos fueron extraídos de esta cantera y el resto de Valsaín.

Moviéndonos por sus alrededores encontramos las trazas o marcas de los trabajos que allí se realizaron y que quedaron pendientes de finalizar cuando se abandonó.

Continuamos andando por los alrededores y nos encontramos las dos piedras o bolos más representativos de este paraje; Peña Campanario y “la piedra que se mueve”, nombres que ya indican por sí solos a qué se deben.

Seguimos descendiendo por el camino, siempre en dirección a Fuentemilanos, buscando la salida de la finca, rodeados de fresnos, robles, espinos y más peonias, que estaban exuberantes.

Cruzamos la talanquera y seguimos cuesta abajo buscando el cauce del río Herreros. Éste es un río que en verano se vadea bien, pero en invierno lleva bastante agua. Lo cruzamos y buscamos la senda que nos llevaría al camino que une Otero de Herreros con Fuentemilanos y Madrona.

Cuando llegamos al camino, era la hora del “Ángelus”. Buscamos una zona abrigada del viento, para poder disfrutar de un tentempié, rodeados del paisaje cerealista de media montaña; trigo, cebada, avena, vezas, etc.

Tras el descanso, emprendemos la marcha en dirección al pueblo de Otero de Herreros, con la vista al frente de la Mujer Muerta, al lado derecho la sierra del Caloco y a la izquierda Segovia.

Poco antes de llegar a Otero, a nuestra izquierda y en una hondonada, encontramos la bonita ermita de la Virgen de La Adrada, lugar donde los de Otero celebran en primavera su “día de aguas”.

A nuestra izquierda, en la ladera, se hallan tres grandes cruces. Son el final de un “viacrucis” que viene desde el pueblo y acaba en la ladera.

En la campa de la ermita, comemos, y nos refrescamos con unas buenas cerveza que alguien ha tenido la buena idea de traer.

Una vez recogidos los bártulos, emprendemos la vuelta a Ortigosa, tomando camino por los cordeles utilizados por los ganaderos para trasladar su ganado de una finca a otra.

Cruzamos la carretera que une los dos pueblos, y seguimos por un camino paralelo a la N-VI que nos conduce, no sin dificultades, al inicio de nuestra marcha en la plaza de toros de Ortigosa, terminando así la ruta, a la que le otorgo una puntuación de 4,5 sobre 5.
Lucio Hebrero

FOTO REPORTAJES