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jueves, 5 de junio de 2025

Excursión 855: Lagoa do Fogo. Isla San Miguel. Azores

FICHA TÉCNICA
Inicio: Clemente da Costa 
Final: Cuatro fábricas de Luz
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 590 m 
Desnivel [--]: 590 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 17+16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Hoy es nuestro segundo día de ruta en la isla de San Miguel, nos dirigimos a La Lagoa do Fogo, podremos disfrutar de todo lo que veamos mejor que ayer, dado que no está previsto que llueva.

La Lagoa do Fogo es uno de los tesoros naturales más impresionantes de la isla de San Miguel. Se trata de una laguna de origen volcánico, situada en la parte interior de la isla, en el fondo de un volcán extinguido.

El sendero que conduce a la laguna, atraviesa frondosos bosques compuestos por grandes árboles como los enebros de Las Azores, laureles, cedros japoneses, brezos, helechos arbóreos y grandes hortensias que empiezan a florecer.

Lentamente nos adentramos en el bosque disfrutando continuamente del entorno con su paisaje incomparable, parándonos con frecuencia para recoger fresas silvestres que se encontraban en los lados del sendero y que por otro lado no sabían a nada.

El camino nos conduce hacia un entramado de acequias que sirven para recoger el agua de los riachuelos procedentes de los bosques y llevarla hasta las poblaciones. Este recorrido resulta muy encantador, dado que todo el sendero transcurre bordeando acequias cubiertas de musgo que les dan su característico color verdoso.

En este recorrido se encontraba una pequeña presa artificial (azud) donde las ranas nos deleitaban con sus alegres croares, también sobre la ladera derecha con una gran pendiente.

Vimos la construcción de una acequia en escalera habilitada para que los peces suban a desovar. Así mismo en esta zona podíamos observar las gaviotas sobrevolando nuestras cabezas y dirigiéndose a sus nidos que abundaban en las copas de los árboles.

Siguiendo el camino, muy pronto llegamos a la laguna do Fogo, objetivo de nuestra marcha y donde aprovechamos para tomar el ágape de las 12.

A parte de las espectaculares vistas y fotos por doquier que todos nos hacíamos, también nos visitaban unos animalitos muy acostumbrados a los excursionistas: eran un conejo y un pajarito precioso, (al parecer un pizón vulgar) que esperaban de nuestros alimentos.

Esta laguna es la que se encuentra a mas altitud de toda la isla, a unos 575 metros sobre el nivel del mar y tiene unas dimensiones aproximadas de dos km de largo por uno km de ancho, siendo el segundo lago más grande de la isla.

Tras el receso, el camino nos llevaba por una subida, desde donde seguíamos observando las espectaculares vistas del lago, que nos incitaban a realizar fotos sin parar.

El sendero continúa entre frondosos árboles hasta que llegamos a un puente que aprovechamos para tomar el bocadillo sentados en sus muros y a la sombra que ya apetecía. Después del descanso, seguimos unos dos km hasta el punto final de la ruta.

Aquí, Paco D. nos propuso acercarnos a visitar las ruinas de una antigua central hidroeléctrica, donde se encontraba su pequeña presa y restos de maquinaria totalmente deteriorada. Esta central estuvo en funcionamiento desde finales del siglo XIX hasta el año 1972.

Para ver la maquinaria había que hacer una bajada un tanto fuerte, aunque corta y que sólo realizamos la mitad del grupo. Al volver, nos esperaba Simón con el autobús para dirigirnos al Miradouro de Lagoa do Fogo donde disfrutar de las espectaculares vistas y volver a fotografiarnos desde ese lado del lago.

De nuevo en el autobús para que nos llevara al hotel y dar por finalizada la ruta de hoy.

Por la dificultad y espectacularidad del sendero y las vistas, le otorgo la calificación de 5 sicarias.
Tomi de Antonio Matesanz


miércoles, 5 de junio de 2024

Excursión 783: La laguna de los Caballeros desde Navalguijo

FICHA TÉCNICA
Inicio: 
Navalguijo
Final: Navalguijo
Tiempo: 8 a 9 horas
Distancia: 23,3 Km 
Desnivel [+]: 829 m 
Desnivel [--]: 829 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 13

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Llevábamos varios años pensando en realizar esta ruta. Se decidió que la mayoría del grupo durmiera en el hotel Los Alisos de Navalonguilla el día anterior.

Los primeros en llegar a las 18,30 del martes fuimos Celia, Lucio, Kiro y yo en la "Engracia" (nuestra autocaravana). Poco a poco fueron llegando parte del grupo y como quedaba bastante tiempo hasta la hora de la cena, fuimos a dar un paseo hasta el albergue que los H.H. Maristas tienen en Navalguijo donde Lucio pasaba parte del verano desde que tenía diez años. Yo conocí esta zona de Gredos al poco tiempo de que empezáramos a salir, pues para él es un sitio muy especial.

Cenamos todo el grupo en el hotel excepto Jorge que llegaba al día siguiente. El miércoles cinco de junio amaneció un día espléndido, con sol y una excelente temperatura para caminar. A las nueve de la mañana quedamos en el puente que hay junto al merendero para reagruparnos en los coches y acercarnos al pequeño aparcamiento que hay pasado Navalguijo.

Sobre las 9,20 comenzamos la marcha. La primera parte de la ruta es muy suave, con una ligera pendiente hacia arriba, bajo la sombra de pinos y matorral. Cruzamos el arroyo de los Portales, que siempre tiene agua y al cabo de media hora atravesamos la pradera donde hasta hace pocos años pastaban las vacas.

El siguiente punto significativo de la ruta es la Chorrera del Lanchón, a la que llegamos sobre las diez y media, nos reagrupamos y continuamos la marcha. En esta zona del sendero, la subida comienza a ser un poco más pronunciada, lo que nos obliga a ralentizar un poco la marcha.

Media hora más tarde llegamos a uno de los sitios que más me gustan de esta ruta y que suelo disfrutar con un buen baño, la poza Esmeralda.

En ella mi querida amiga Celia me hizo una preciosa foto, pero en esta ocasión no hubo baño, nos quedaba todavía un largo camino por recorrer. En esta parte de la ruta la senda, hasta hace pocos años era un magnífico enlosado, pero debido a varios desprendimientos acaecidos en los últimos años ha sido ocultada.

Llegando a la zona denominada Choza de las LLanillas situada aproximadamente en el kilómetro 7,5 de la ruta tomamos el "Ángelus".

El siguiente punto de interés es la mina de Blenda de la que apenas quedan un par de construcciones y unos árboles a la orilla del rio Garganta de los Caballeros poco propios de este lugar. Antes de los 9 km se cruza el rio y se asciende por su margen izquierda aguas arriba.

La siguiente parada fue en el refugio de la Mina, que se encuentra en muy buen estado. Continuamos ascendiendo hasta la Laguna de los Caballeros, donde llegamos sobre las dos de la tarde, una hora perfecta para darse un chapuzón en la preciosa laguna. Los atrevidos en esta ocasión fuimos Jorge, Ángel y yo misma y tengo que decir que el agua estaba fresquita pero espectacular.

Mientras los demás comíamos y nos echábamos una pequeña siesta, tres intrépidos decidieron ascender a las cumbres del circo. Fran subió por el canchal del margen izquierdo y Ángel y Cesar por el de la derecha. Poco antes de que ellos descendieran emprendimos la bajada sobre las tres y veinte de la tarde.

Nos reagrupamos en el refugio de la Mina y desde ahí en adelante cada uno fue a su ritmo. Celia y yo íbamos cerrando la marcha cuando a eso de las seis y veinte de la tarde Celia me dijo : "Me he roto la pierna", me giré y vi que tenía el pie en una posición extraña y le dije : "Pues si, te has roto la pierna". 

Inmediatamente llamé al 112 pero no había cobertura. Por suerte Celia llevaba en su mochila un walkie-talkie, me comuniqué con Antonio quien se puso en contacto al cabo de un rato con los servicios de emergencias. Mientras tanto estuve llamando a gritos a Lucio que iba delante de nosotras, quien al poco rato apareció con Kiro.

Es curioso que ese mismo día además de otros muchos habíamos estado hablando de los documentales del G.R.E.I.M.( GRUPO DE RESCATE ESPECIAL DE INTERVENCIÓN EN MONTAÑA) y de la serie del C.A.E.M. (Centro de adiestramientos específicos en montaña) lo que nos habían gustado y lo que se aprende viéndolos.

Celia mantuvo la serenidad y la calma de una forma extraordinaria, sacó de su mochila la plancha que usamos para sentarnos y apoyó la cabeza sobre ella. Recordé que llevaba dos ibuprofenos y le di los dos sin saber muy bien si hacía lo correcto, pero con la intención de que le doliera lo menos posible.

Al cabo de un rato aparecieron Fran y Ángel, quienes para hacer más amena la espera estuvieron intentando quitar una garrapata que se le había enganchado a Fran en la pierna, solucionando el problema ensartándola con un imperdible que yo llevaba en mi botiquín de urgencia.

Sobre las 19,30 el boss ordenó que descendiéramos Lucio y yo, y con Celia se quedaron Fran y Ángel hasta que llegara el helicóptero. A las 20,18 atisbamos el helicóptero que iba al rescate de Celia y a las 20,41 volvió a pasar ya con Celia abordo. Aterrizaron junto al centro médico de Barco de Ávila y después de que le atendieran me llamó a las 21,08 para decirme que estaba bien y que la trasladaban a Ávila. Aquí más información del rescate.

En opinión de Celia tanto la atención de la Guardia Civil como de los sanitarios que la socorrieron fue exquisita.

Y para concluir esta crónica quiero ensalzar el trabajo que realizaron los GREIM del Barco de Ávila quienes después de rescatar a Celia contactaron con Antonio para asegurarse de que todo el grupo estuviéramos bien y ya de regreso, incluso al día siguiente se pusieron en contacto nuevamente con Antonio y posteriormente con Celia para interesarse por su pierna.

Desde aquí animo a todos los senderistas, alpinistas y amantes de la montaña en general, que vean los capítulos de los rescates que están en rtve play y el documental del C.A.E.M en Amazon prime. Tanto a Celia como a mi nos sirvió de gran ayuda lo que en ellos aprendimos, además de ser capaces de mantener la calma.

A pesar de todos los pesares le otorgo a esta preciosa y espectacular ruta cinco sicarias.
Carolina Santa Engracia

FOTOS

miércoles, 5 de junio de 2019

Excursión 467: El Montón de Trigo desde el Puente de la Cantina

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puente de la Cantina
Final: Puente de la Cantina
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 18 Km
Desnivel [+]: 957 m
Desnivel [--]: 957 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 22

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
El Montón de Trigo es quizás una de las montañas de la Sierra de Guadarrama más identificable desde cualquier lugar de su entorno desde donde la contemplemos, su aspecto cónico la delata.

La leyenda que fantasea con su origen y justifica su nombre, concuerda a las mil maravillas con la estampa de esta piramidal mole de pedruscos que la trilla geológica fue separando del haz de la Tierra y amontonando, granito a granito, hasta alcanzar los 2.161 metros de altura.

Y para coronar su vértice y deleitarnos con sus magníficas vistas, 22 asistentes iniciamos la ruta, no desde las Dehesas del Valle de la Fuenfría, la vía de ascenso más directa al Montón de Trigo, sino que lo hicimos desde el cinematográfico puente de la Cantina, situado en la carretera que va del puerto de Navacerrada a San Ildefonso. En él se rodó una escena de La Caída del Imperio Romano.

El cielo estaba muy cubierto de nubes que pronto descargaron una fina lluvia que nos hizo tener que ponernos la indumentaria de agua y sacar algún que otro paraguas. Quizás este fuese el motivo de que algunos buscasen una buena excusa para no venir.

Cruzamos la carretera que baja del puerto de Navacerrada al Real Sitio de San Ildefonso, y siguiendo una bonita senda junto al río Eresma, en dirección suroeste, conectamos con la pista que asciende al puerto de la Fuenfría, coincidente con el GR-10.1.

Con el olor a tierra mojada y la agradable sensación de transitar entre pinos y helechos humedecidos por la lluvia fuimos siguiendo las revueltas que remontan con suave pendiente el bosque. Cruzamos el puente sobre el caudaloso arroyo del Telégrafo, la pradera de Venta de Araña, el puente sobre el arroyo Minguete y, poco antes de llegar a la fuente de la Reina, el arroyo de Casarás. 

Junto a la fuente nos tomamos el tentempié de media mañana. Un mojón de granito con el símbolo del camino de Santiago nos indica que estamos a 596 Km de completarlo.

Fue aquí donde nos enteramos que dos compañeros no nos seguían por estar buscando Raquel a su mascota, Mecha, que en un alarde de osadía se había ido por libre. Al final fue encontrada por Lucio al regresar éste al inicio de la ruta por tener que volver pronto a Segovia.

El resto, repuestas las fuerzas, abandonamos la pista del puerto para seguir otra a nuestra derecha, que enseguida asciende a la conocida como pradera de la Venta, y es que antaño, estos caminos eran muy frecuentados al ser el paso natural entre Segovia y Madrid.

Nada más llegar a la pradera, dejamos la cómoda pista para seguir a la izquierda una senda propiciada por el paso de maquinaria utilizada en la explotación de estos pinares y que, en dirección este se dirige hacia el collado de Tirobarra.

Un chozo de piedra y madera a nuestra derecha nos sacó por un instante del camino para ir a explorarlo, continuando el ascenso entre pinos y pequeños claros. Cruzamos un arroyo que nace en la ladera norte del Montón de Trigo y poco más abajo se une al arroyo del Regajo.

Ahora la senda se adorna a sus orillas del dorado color del piorno en flor, que delata que hemos alcanzado una cota alta, 1800 metros. Al poco, el piorno se hace más presente y el bosque menos denso, estamos llegando al arroyo de las Cabras, que también nace en la ladera norte del Montón de Trigo y desemboca en el arroyo de los Horcajos unos metros más abajo.

Hicimos un descanso al alcanzar la Majada del Regajo, también llamado Corrales de las Cabras, por ser lugar de descanso del ganado. Aprovechamos para hacer la foto de grupo y despedir a los que regresaban por tener que estar pronto de vuelta.

Los doce que quedamos cruzamos el lecho seco del arroyo de las Cabras y continuamos ascendiendo entre los bellos piornos engalanados en oro, bordeando el pinar, que nos quedaba a nuestra derecha, hasta alcanzar, con una pendiente endiablada, el collado de Tirobarra, y que para nuestra sorpresa estaba nevado y corría en él un viento gélido.

Se llama así porque era donde los pastores, en sus ratos libres, competían tirando la barra lo más lejos posible. Estamos a 1984 metros y tenemos que subir a 2161 metros.

Las vistas desde aquí son espectaculares, al noroeste, las cumbres de la Mujer Muerta, al suroeste, valle del río Moros, con los embalses del Espinar y el Tejo de fondo y al sureste, nuestro objetivo, el Montón de Trigo.

Nos quedaba atacar el repecho final, entre piornos al principio y pedreras después, hasta coronar la cónica cumbre, sin apenas descanso para conseguir llegar a ella sin nubes que la cubriese.

La sierra de la Mujer Muerta (a poniente) y la afilada crestería de Siete Picos (a naciente) son las alturas vecinas que se contemplan desde este señero pedregal. Los valles de la Fuenfría y del río Moros (al sur y al suroeste, respectivamente) y los pinares de la Acebeda y de Valsaín (al norte y al noreste) acercan sus arroyos como dedos trémulos hasta la base de este túmulo que una fuerza inhumana plantó sobre el Guadarrama. Al norte, toda Segovia. Al sur, todo Madrid.

Tras las fotos de rigor y habernos zampado los bocadillos bien resguardados del viento, iniciamos el descenso por la cara sur, siguiendo la marcada senda, señalizada con hitos, que lleva al collado Minguete, situado a 2026 metros de altura.

Desde el collado, descendimos la ladera del cerro Minguete hasta alcanzar el puerto de la Fuenfría, desde sus 1792 metros de altura contemplamos una vez más la silueta puntiaguda del Montón de Trigo.

El descenso hasta el puente de la Cantina lo hicimos bajando por el GR-10.1, desvío a la izquierda que tomamos nada más pasar la fuente de la Fuenfría, dejando a la derecha la Senda de los Cospes, y que, con fuerte pendiente de bajada en su primer tramo, nos llevó a nuestra meta, una vez que enlazamos con la pista por la que habíamos subido al comienzo de la jornada, finalizando así esta bonita ruta que bien merece 5 estrellas.
Paco Nieto

lunes, 5 de junio de 2017

Excursión 351: Noceda-Ruta de las Fuentes Medicinales

FICHA TÉCNICA
Inicio: Noceda
Final: Noceda
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  11,1 Km
Desnivel [+]: 511 m
Desnivel [--]: 511 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: Sí
Ciclable: 
Valoración: 5
Participantes: 8

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)


RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Aunque cansados por el ajetreado fin de semana vivido, decidimos que el lunes volvíamos al Bierzo para poner fin al viaje por estas tierras del noroeste. El día luminoso y fresquito nos animó y pusimos rumbo a Noceda, pueblo que se extiende a lo largo de 4 km a los pies de la Sierra de Gistredo, y famoso por la calidad y pureza de sus aguas y sus propiedades curativas. Aquí me iba yo a curar mis agujetas de libro conseguidas con mucho esfuerzo en la bajada del Vizcodillo.

Dejamos los coches al lado de la iglesia de San Pedro y empezamos la ruta de las fuentes medicinales también conocida como ruta de la genciana, ya que la zona es pródiga en una planta que lamentablemente se encuentra en peligro de extinción. La genciana se toma en infusiones y se recomienda en tratamientos digestivos.

Cruzamos un camping que suele utilizarse en la época estival para hacer campamentos escolares, e iniciamos la subida hasta alcanzar la Fuente de Juan Álvarez, probamos y seguimos hasta la Fuente del Azufre, allí pudimos comprobar la habilidad de Ángel para beber agua que caía en hilillos por la peña ferruginosa, y de paso teñirnos de color rojizo mientras intentábamos beber un poquito, la verdad es que sabía a cañería oxidada. Continuamos hasta la Fuente de la Salud cuya agua es oligomineral, clorurada y sulfatada, y mientras, algunos aprovechábamos para practicar English pues los exámenes están al caer. Después hicimos la paradita para el tentempié y nos comimos los lazitos cortesía de Mª Ángeles.

Y ya empezamos a ascender al mirador de Las Peñas de La Gualta, que se encuentra situado en unas rocas en forma de torreón con reloj solar incluido, desde aquí pudimos contemplar todo el valle de Noceda y al fondo los montes Aquilianos de un color azulado realmente espectacular.

A partir de aquí comenzamos el descenso ¡que dolor¡ ¡mis agujetas¡, menos mal que había cuerdas para sujetarse, así llegamos a la catarata de Las Peñas de La Gualta, un enorme chorro que cae a plomo sobre un pozo desde unos 20 metros de altura donde puedes relajarte con el sonido del agua sobre las peñas, darte un bañito o hacer un reportaje fotográfico.

Aún nos quedaban dos fuentes más por catar, la del Canalijo, Rosa -muy servicial ella- nos daba a probar el agua con su botellita y la de Rubio –creo que a esta solamente llegó Ángel, con agua bicarbonatada y con propiedades curativas para el reuma. Las imágenes del río Noceda saltando entre las peñas y los bosques de castaños y robles y abedules nos acompañarían a lo largo de todo el recorrido.

Aunque sólo éramos ocho, llegamos al final de la ruta por grupos y nos perdimos un poco por el pueblo que a esas horas -3 de la tarde- estaba tan desierto como la playa de María Isabel –jajaja- la verdad es que con lo joven que soy no sé cómo me he podido acordar de una canción setentera, jajajajaja.

Al final comimos en el restaurante “El Verdenal” ya a la salida del pueblo y pusimos rumbo, unos a Madrid –pasando por Urueña- y otros a Madrid también pasando por San Justo, y así acabó este intenso, fantástico y largo fin de semana.

En resumen, una excursión muy bonita, y más por ser en primavera, lo que hace que se merezca 5 sicarias.
Carmen Vega

FOTOS