martes, 8 de noviembre de 2022

Excursión 663: Valle de Guarrinza y Aguas Tuertas

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valle de Guarrinza
Final: Valle de Guarrinza
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,6 Km 
Desnivel [+]: 334 m 
Desnivel [--]: 334 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: Sí
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN

En Octubre 2022 Juan propuso una viaje para enseñarnos rincones del Pirineo Aragonés, pero unos días antes las previsiones del tiempo eran nefastas y se tuvo que suspender. Nos quedamos con la miel en los labios. Un mes más tarde volvió a surgir la idea y vaya alegrón que nos llevamos.

Al Pirineo hay que volver una y otra vez, nunca cansa. Y en esta ocasión contábamos con un experto y no se podía desaprovechar la oportunidad.

¿Y dónde vamos? Pues al Parque Natural de los Valles Occidentales. Situado en el extremo noroccidental del Pirineo aragonés. Cuenta con imponentes cimas que superan los 2.000 metros, siendo sus mayores alturas el pico Bisaurín (2.670m), El Aspes (2.643m), la Mesa de los Tres Reyes (2.428m), Petrechema (2.377m). Entre fauna más emblemática se encuentran el desmán de los Pirineos, el urogallo y el quebrantahuesos. Los términos municipales que están dentro del Parque Natural son Aísa, Ansó, Aragües del Puerto, Barau y Hecho (Echo)

La mitología griega cuenta una historia preciosa del origen de la cordillera de Pirineos. Entre los territorios que dominaba el Rey Tumbal se encontraba una enorme planicie con ricos bosques; tenia una bella hija llamada Pyrene que atraía a los hombre, pero ella los rechazaba. Heracles (Hércules) en su viaje para realizar sus 12 trabajos, pasó por estas tierras, y surgió el flechazo. Tubal los descubrió y obligó a Heracles a abandonar sus dominios. Más tarde Gerion, un monstruo gigante, se quedó prendado de Pyrene, pero ella no cedió y huyó.

Para que saliese de su escondite Gerion prendió fuego al bosque. Viendo su fatal desenlace Pyrene comenzó a llorar, y sus lagrimas formaron los ibones. Un águila avisó a Heracles, pero era demasiado tarde, y solo le quedaba el consuelo de construirla un mausoleo, acumuló piedras y piedras como loco, dando origen a una nueva cordillera. Según este mito Pirineos significaría Fuego Nuevo (Pyros: fuego; Neos: Nuevo). Ya se sabe como eran los dioses.

El segundo día estaba programado subir al collado de Petrechema y valorar subir al Pico del mismo nombre o al Pico Sobarcal. Pero el pronóstico del tiempo no era bueno. Cambio de planes, nos iríamos a Aguas Tuertas (no confundir con Aigüestortes que se encuentra en el Valle de Boi del Pirineo Catalán).

Estábamos alojados en el pueblo de Hecho (Echo). Por cierto, hay un debate si se debería escribir con o sin H. El origen de la palabra no la tiene.

El nombre oficial del municipio es Hecho, aunque algunos historiadores y gran parte de la población son partidarios de dejarlo en el dialecto cheso. Este pueblito bien merece una visita, a primeras horas de la mañana tiene un encanto especial. Calles desiertas, niebla en el valle y luces del amanecer, olor a chimenea, olor a pan ... Y antes de desayunar algunos deambulamos por sus callejuelas.

El valle de Hecho amaneció con niebla baja, y progresivamente se fue despejando. Incluso antes de la hora convocada estábamos ya preparados para iniciar el desplazamiento. No nos podíamos quedar en tierra. Nos dirigimos hacia la Selva de Oza.

La carretera es una preciosidad, volvemos a pasar por el desfiladero de la Boca del Infierno, y poco a poco vamos a ver la majestuosidad de estas montaña. Al llegar al Camping de la Selva de Oza la carretera se trasforma en una pista forestal, llegamos hasta un zona el aparcamiento del Valle de Guarrinza.

Caminamos por una pista en suave ascenso, y podemos ver a la izquierda del valle dos cascadas del Rio Aragón Subordán.

Vamos a buen ritmo, aunque dos íbamos un poco inquietos, al parecer tendríamos que cruzar el rio y por diferentes razones no teníamos mucha ganas de quitarnos las botas. Pasados aproximadamente 2,5 km tomamos un atajo a la derecha y subimos hasta el Achar de Aguas Tuertas (Achar palabra aragonesa que significa collado, o paso entre montañas).

Al llegar nos encontramos con una cabaña de pastores, que parece que ha sido rehabilitado recientemente, y tiene un aspecto estupendo.

Remontamos un pequeño montículo y el espectáculo es impresionante, es fascinante. Vemos una extensa planicie verde en forma de U de origen glaciar surcada por el serpenteante rio Aragón Subordan y flanqueada por montañas de mas de 2.000 m. La niebla y las nubes nos impiden ver sus cumbres.

Debe ser maravilloso contemplar este paisaje en un día soleado de primavera, o con un día despejado con las cumbres nevadas o incluso recorrer este valle glaciar con raquetas.

A uno 100 metros de la cabaña de pastores hay un pequeño dolmen, muy bien conservado. Es también conocido como Caseta de los Duendes. Es un dolmen simple de pequeña dimensiones formado por dos lajas verticales y cubiertas por una horizontal. Parece que data del III milenio a.C., de finales del Neolítico – Eneolítico. Por la riqueza de estos monumentos, este valle debió ser un lugar sagrado para nuestros antepasados.

Existe un Centro de Interpretación del Megalitismo Pirenaico y de la Val d’Hecho, que además, en temporada alta, organiza excursiones guiadas a los monumentos megalíticos del valle. Un poquito mas a la izquierda del dolmen nos acercamos a oir el salto de una cascada, desde aquí no se puede ver bien.

Volvemos a bajar hacia el rio. La ruta prevista era ir subiendo por la parte derecha del valle y luego bajar por la izquierdo. Habría que cruzar en varias ocasiones el rio, pero otra vez el tiempo nos hizo cambiar de planes. Regresamos a la cabaña de pastores, allí coincidimos con una familia muy agradable, donde compartimos un pequeño aperitivo.

Retomamos el camino de vuelta hacia el aparcamiento. En la bajada podemos contemplar la belleza del Valle de Guarrinza, y parte del Barranco de Acherito por el que habíamos bajado el día anterior.

Ya en el coche en la bajada de la pista, Juan nos sugiere comer en el Refugio La Cantina. Esta genial, muy acogedor. Es bastante grande, tiene una barra de madera de bar y al fondo una chimenea. Coincidimos con 4 persona, tenían autorización para cazar 2 machos de sarrios. Uno de los técnicos nos dio bastante información sobre estos animales.

Al parecer se estaban recuperando de varias enfermedades importantes, como la sarna, queratoconjuntivitis víricas (ceguera), y peste. Se hacen estudios anuales para evitar las superpoblaciones, y así poder establecer los cupos de batida. El precio de esta captura depende de si es macho, hembra o están enfermos.

También nos contaron que hubo un proyecto de construcción de una estación de sky y este refugio cantina se construyo en aquella época. Después ha tenido distintos usos. Actualmente es de acceso libre y un lugareño jubilado de forma altruista se dedica a su rehabilitación, a tenerlo limpio, y a suministrar leña; pues es de agradecer sobre todo en estos días lluviosos.

Esta zona de los Valles Occidentales tiene muchas posibilidades. Desde el aparcamiento de Guarrinza se puede realizar la ruta de Aguas Tuertas, pasar por el Puerto de Escalé (1.640 m) y llegar al emblemático Ibón de Estanés, casi en la frontera con Francia.

O bien se puede dejar el coche en el aparcamiento de la Mina y subir por el margen derecho del rio hasta el Achar de Aguas Tuertas y bajar por la margen izquierda. 

Hay que estar dispuesto a cruzar el rio en varias ocasiones, bueno te quitas las botas y ya esta.

Me voy con regusto en los labios, y con la intención de volver; ojala sea pronto y si es con mis actuales compañeros de viaje muchísimo mejor. Me ha parecido un paisaje sobrecogedor, bellísimo.

¿Qué calificación le otorgo? Pues como no podía ser de otra forma un 5. Pero cuando vuelva, doblaré o triplicaré la puntuación, estoy segurísima.
Flor Valverde

FOTOS

lunes, 7 de noviembre de 2022

Excursión 662: Ibón y Barranco de Acherito

FICHA TÉCNICA
Inicio: Guarrinza-La Mina
Final: Guarrinza-La Mina
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12,1 Km 
Desnivel [+]: 914 m 
Desnivel [--]: 914 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 9

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta




















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














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RESUMEN
Por aquí bajaban los judíos que huían de la persecución nazi cuando Hitler se hizo con Francia. Pocos años antes, por aquí subían los españoles que huían de la persecución franquista cuando Franco se hizo con España.

Esto es lo primero que ves (y adivinas), cuando te bajas del coche en Guarrinza, que así se llama el fondo del Valle de Hecho (Val d'Echo, para los lugareños), y ves la cartelería instalada al comienzo del Chemin de la Liberté, llamado así por los franceses.

Ahora, nosotros vemos montañas. Vemos objetivos y nos ponemos a ello remontando el barranco de Las Foyas, que así le dicen por las hoyas (hoyos) que existen arriba del todo, donde los picos, junto a la frontera que aquí ya no se da.

Nueve ilusionados compañeros se ponen en marcha dispuestos a pasar el terrible frío que se anunciaba. Algunos ya hicieron hace pocos años este mismo camino, pero con niebla, de modo que nadie, excepto uno, tenía ni idea de lo que íbamos a ver. Los Pirineos, como la vida, te dan sorpresas.

A nuestra espalda se yergue el Castillo de Acher (d'Achert, para los de aquí) majestuoso. Frente a él, la impresionante proa del Chipeta Alto. Ambas montañas están separadas por el Valle que acoge al río Aragón Subordán.

Las hayas, a pesar de la rareza de este otoño, tapizan de amarillo y ocre las laderas. Frente a nosotros tenemos el pendiente Camino de la Libertad, del que paso a paso y sin darnos cuenta, nos vamos haciendo dueños alejándolo de sus tristes connotaciones históricas.

Poco más de una hora desde que arrancamos, tomamos la senda que nos llevará al Lago de Acherito (Ibón d'Acherito para los locales y ya, para nosotros también). Para quien no lo sepa, ibón es el nombre que en el Alto Aragón, se le da a un lago de montaña. Cuando llevas mucho tiempo viniendo a estos sitios, la palabra lago te resulta como extranjera.

Es ibón, como suena y, personalmente, creo que suena bien: Ibón, I-bón. Y mientras escribo este párrafo, nos acercamos al primer objetivo.

Es como en las pelis, la escena progresa a un ritmo pausado, los cambios del entorno son casi imperceptibles, una curva de la senda, un cambio de rasante, un giro de guion y aparece uno de los conjuntos más delicados y elegantes que ofrece el Parque Natural de los Valles Occidentales.

El ibón, casi redondo, con sus aguas cristalinas, te invita a recorrer con la vista su superficie hasta topar, al fondo, con un conjunto de escarpes faldeados de grandes bloques de roca caída por efecto de los hielos.

Estos picachos, que son los Picos del Ibón, se nos presentan como un telón de fondo, que da al paisaje el aspecto de un escenario donde nos hemos subido para hacer fotos y dar rienda suelta a las emociones, que no fueron poca cosa.

Tras un descanso bien abrigados en el que hemos tomado el tentempié, nos ponemos de nuevo en marcha a por el siguiente objetivo: alcanzar la divisoria fronteriza.

El viento se hace fuerte pero, afortunadamente, no hace tanto frío como decían las previsiones. El cielo se alió con nosotros y nos tendió un suave velo de nube que nos acompañó para todo el día, dándole una intensidad especial a la luz.

Poco a poco nos vamos despidiendo del ibón, que queda a nuestros pies, a la derecha, hasta alcanzar la cresta. La senda es empinada pero cómoda. El viento arrecia y tenemos que extremar las precauciones. 

Difícil no distraerse con lo que se presenta ante nuestra vista: El Pico Petrechema, El Sobarcal, El Mallo d'Acherito, el Valle de Lescún, el Circo y las Agujas de Ansabère... No hay ninguna marca que indique que esto es la frontera, dice alguno, extrañado. Pero es que, es El Pirineo. Aquí ya no hay fronteras.

Seguimos la marcha. Un nevero que hay que cruzar con cuidadín, una senda por todo lo alto, el Barranco d'Acherito a la izquierda, el Valle de Lescun a la derecha, un poco de sube, otro poco de baja. Nos reímos del frío y casi del viento. Nos reímos. Este ha sido un poco el viaje de la risa.

Y llegamos a un collado sin nombre y con una pequeña cabaña donde nos preparamos los bastones y las botas para iniciar la bajada que se prometía abominable.

No lo fue tanto. Al rato, dimos con un sendero bien marcado que nos llevó hasta la cabaña d'Acherito. En el centro del valle. Rodeados de montañas por todas partes menos por una. Casi nos dolía el cuello de mirar para arriba y aun lado, y a otro.

'Bocata y pabajo'. Una fácil y encantadora senda nos lleva de la mano por pastizales, barrancos, vacas que se resisten a dormir en casa y hayedos.

Vemos la fina cascada que forman las aguas que vierte nuestro ibón, que ya nunca será un lago. Adivinamos, allá arriba, la senda por la que caminamos esta mañana. Fotos. ¡Cuántas fotos! Y llegamos a Guarrinza-La Mina, donde nos esperaban los coches. Son las cinco y cuarto, hemos cumplido con el reloj. La luz empieza a decaer. Brilla la tarde.

Siete horas después de que alguno hubiera dado su primer paso en Pirineos, llegamos al coche. Alguna con los pies hechos polvo, alguno, con las rodillas mosqueadas, pero todos con la misma sonrisa con la que partimos. O mayor, si cabe.

No se se pueden otorgar más de cinco estrellas?
Juan.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Excursión 661: Puerto del Reventón por las Buitreras

FICHA TÉCNICA
Inicio: La Granja de San Ildefonso
Final: La Granja de San Ildefonso
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 17,8 Km 
Desnivel [+]: 1.057 m 
Desnivel [--]: 1.057 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 28

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta
























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
La subida al pico del Reventón se está convirtiendo en una de esas rutas clásicas que no pueden faltar en el otoño del GMSMA. Esta vez el plan era hacerlo en sentido contrario al del pasado año (excursión 584), subiendo primero por las Buitreras para bajar después por la zigzagueante pista que desemboca de nuevo en La Granja. Así que, con este programa, nos juntamos en un soleado y cálido día para la época 28 aguerridos senderomagos.

La cita era en una calle de la Urbanización Caserío de Urgel, al lado del palacio de La Granja, y desde allí comenzamos pronto la subida por el monte. Como la distancia prevista para el día era larga y los días son ya cortos Antonio puso una marcha bastante viva, de modo que llegamos al cruce con el arroyo del Chorro Grande bastante rápido. 

Por aquí se despistaron del grupo Raquel y su perrito, de modo que, en lugar de enfilar después hacia la cascada del Chorro Chico, como hicimos los demás, continuaron subiendo hacia el Chorro Grande. Siguiendo el aviso de Antonio, Luis-nuestro amigo y primo de Leonor-, se quedó detrás para encontrar a Raquel y reintegrarse al grupo, cosa que consiguieron, aunque mucho después, poco antes de llegar al pico del Reventón, así que ¡muchas gracias Luis!

Desde el arroyo del Chorro Chico hasta lo alto de las Peñas Buitreras, en poco más de un kilómetro y medio, la altitud pasa de 1.400 a 1.800 metros, de modo que la pendiente es bastante elevada. Esta zona es como un muro de piedra granítica, con lascas y hendiduras que la hacen propicia al anidamiento o refugio de buitres, de ahí su nombre.

Pero en realidad su subida no es muy complicada, únicamente hay que tener cuidado con los resbalones, favorecidos por la humedad de la piedra y, en algunas partes, del musgo. Más complicado es seguramente descender por esta zona, como se hizo el año pasado, aunque solo sea porque la vista de la posible caída es mucho más intimidante al bajar que al subir.

Desde estas alturas la vista de Segovia y de la meseta castellana es fantástica, y tras disfrutar de la misma y hacer las fotos correspondientes, continuamos camino por una gran meseta en suave pendiente, acompañados del vuelo de los buitres en la lontananza. Así llegamos a otras peñas conocidas como el Cancho, por encima de los 2.000 metros, a donde llegamos ya a la hora de comer, y paramos para hacerlo.

Desde aquí el camino hasta el pico del Reventón transcurre en paralelo a una larga valla de piedra que marca la frontera entre la provincia Segovia, por donde veníamos, y la de Madrid, con el bello valle del Lozoya, abajo.

Por cierto, que este valle, según se encargó de recordarme orgullosamente Carolina, pertenecía en tiempos también a Segovia, cuyos dominios eran enormes, llegando por otras zonas hasta Navalcarnero y Casarrubios del Monte. En su momento de esplendor poseía un vasto y bien organizado territorio dominado por un concejo poderoso, capaz de poner en campaña 5.000 peones de infantería y 400 caballeros que seguían el pendón de la comunidad, siendo el auge de Madrid y la posterior división provincial el principal motivo de su decadencia

La llegada al pico del Reventón y al punto geodésico que lo señaliza fue motivo de gran alegría para todos los participantes, pues con sus 2.079 metros habíamos alcanzado el punto más alto de nuestra ruta. 

Después bajamos suavemente hasta el cercano puerto del mismo nombre y, dejando a la izquierda el Cerro Morete y los restantes Montes Carpetanos por donde transcurrió la ruta del Reventón del año 2020 (excursión 527).

Continuamos bajando hacia la fuente del Infante, donde rellenamos nuestras cantimploras.

Vimos también el cercano Chozo del Infante, por referencia en ambos casos – Chozo y Fuente- a don Luis, hermano del rey Carlos III (por cierto, bien merece la pena seguir la sugerencia de nuestra historiadora particular Paz y disfrutar, aunque sea virtualmente, del no tan popular cuadro de Goya, (La familia del infante don Luis). Parece que al infante le gustaba también cazar por esta zona cercana al palacio construido por su padre, Felipe V.

Después, tras pasar la puerta del Reventón y la placa que lo señala, continuamos bajando por las quemadas laderas del incendio de 2019, aún desoladas. El fuego llegó hasta las cumbres, y menos mal que se pudo frenar ahí y evitar que continuara por la otra vertiente.

Al llegar al Mirador de Poyo Judío, desviándonos ligeramente del camino hacia la derecha, fue motivo de gran alegría para Jorge Montero, compartida por todos, encontrar el Belén que en el año 1969 colocó su padre en lo alto del pico de Peñalara.

Se trata de una sólida pieza en hierro forjado, y según nos relató Jorge, que nos mostró una foto de su hermano y él de niños junto a este Belén, permaneció en Peñalara durante muchísimos años, de ahí que se le conozca por el Belén de Peñalara.

En algún momento, hace ya años también, alguien decidió quitarlo de su ubicación original y recolocarlo, no se sabe por qué, cerca de este Mirador de Poyo Judío donde Jorge lo ha vuelto encontrar. Enhorabuena Jorge, ¡ya se ve que tu afición a la montaña viene por tradición familiar!

De vuelta al camino principal continuamos disfrutando de las maravillosas vistas de las montañas, de Valsaín y del palacio y de La Granja de San Ildefonso. En el Mirador de Tere, con su banco, paramos un rato a descansar y admirar bien el paisaje. Y así, poquito a poco, pero ya bien entrada la tarde, sobre las cinco y media, alcanzamos nuevamente las calles cercanas al palacio donde habíamos iniciado la marcha a las diez y media, tras recorrer casi 18 kilómetros y con un desnivel acumulado de más de mil metros.

Una bonita y demandante ruta, unas vistas esplendidas, tiempo agradable y buena compañía, … todo ello nos hace calificar esta excursión con cinco sicarias.
Luis Orgaz

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