miércoles, 24 de enero de 2024

Excursión 749: Cabeza de Hierro Menor desde el Puerto de Navacerrada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Navacerrada 
Final: Puerto de Navacerrada 
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia: 15,4 Km 
Desnivel [+]: 928 m 
Desnivel [--]: 928 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 34

MAPAS 
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* Perfil, alturas y distancias de la ruta













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RESUMEN
Nos hemos reunido 34 senderomagos en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada. El día se presentó soleado con una temperatura primaveral, que no era propia de finales de enero.

Procedimos a los saludos habituales y al llegar a nuestro guía Antonio me comunicó que la crónica me tocaba hacerla a mí, así que anduve un poco más atenta que en otras ocasiones.

Ya todos con crema de protección solar y gafas de sol puestas, a las 10 de la mañana comenzamos el ascenso hacia el Cerro de las Guarramillas (también llamado Bola del Mundo).

Dejamos a la izquierda el telesilla y la pista de esquí, caminamos por una senda pedregosa (PR-17) hasta la cuerda de las Cabrillas donde giramos a la izquierda hasta llegar a la pista de cemento, que nos conduce hasta la Bola del Mundo.

Pronto comenzamos a desprendernos de algunas de nuestras prendas de abrigo, algunos incluso se quedaron en manga corta. Poco a poco el grupo se fue alargando pues cada uno va subiendo a su ritmo.

Encontramos algunos acúmulos de nieve en los bordes de la senda, menos de lo esperado ya que debido a las lluvias de días previos y el buen tiempo, con temperaturas alza, no había tanta nieve como hubiéramos deseado.

En La Bola del Mundo nos reagrupamos, aprovechando para beber y descansar un poco. Las vistas desde aquí eran magníficas, el día era muy claro y permitía divisar toda la sierra y la planicie de Madrid a lo lejos.

De frente Valdemartín (nuestro objetivo inicial) y Las Cabezas de Hierro Mayor y Menor, a la derecha La Pedriza y La Maliciosa, abajo el Embalse de Manzanares El Real y a la izquierda Peñalara que es la que más nieve tenía.

Desde La Bola del Mundo nos dirigimos al cerro de Valdemartín, así que descendimos hasta el Collado de Las Guarramillas para volver nuevamente a subir, en este tramo ya comenzamos a pisar un poco de nieve y al llegar a la cima hicimos la parada del ángelus para descansar y tomar un pequeño refrigerio, hasta donde llega el final del telesilla de Valdesquí.

Igualmente, desde aquí contemplamos vistas muy bellas, de un lado se veía Madrid con una neblina sobre ella y sus alrededores y por encima más allá, montañas, algunos decían los Montes de Toledo y a continuación y a la derecha La Sierra de Gredos nevada, donde se podía distinguir el Pico Almanzor; del otro lado se veía Segovia y la llanura castellana.

Según lo planeado desde aquí tocaba volver, y así lo hizo la mayor parte del grupo; 12 intrépidos continuamos hasta Cabeza de Hierro Menor, en este recorrido tomó el relevo de guía Juan y disfrutamos pisando un poco más de nieve.

Primero descendimos un poco hasta el Collado de Valdemartín para continuar un ascenso más exigente. Comimos arriba. Aquí una suave brisa nos invitó a abrigarnos un poco más. También aquí pasamos un rato muy agradable y las vistas igualmente estupendas ya que ha sido un día muy claro y luminoso.

Según me han contado el grupo principal hizo el descenso desde el Cerro de Valdemartín al Collado de las Guarramillas por la pista de esquí para poder ir por la nieve, comieron junto a las instalaciones del telesilla en Dos Castillas y bajaron por la pista de cemento hasta el aparcamiento.

El grupo intrépido a las 14:20 iniciamos el retorno, con paso más ligero por el mismo camino de ida hasta llegar al aparcamiento del Puerto de Navacerrada a las 17:20, disfrutando, como durante toda la excursión, de una temperatura primaveral y unas vistas espectaculares.

Debido a la bonita excursión con tan agradable compañía, la claridad del día y las vistas espectaculares le doy cinco sicarias.
Esther Izquierdo


miércoles, 17 de enero de 2024

Excursión 748: Vuelta a Peña el Águila

FICHA TÉCNICA
Inicio: Las Dehesas. Cercedilla 
Final: Las Dehesas. Cercedilla 
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 13,6 Km 
Desnivel [+]: 692 m 
Desnivel [--]: 692 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 28

MAPAS 
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RESUMEN
Tláloc, «dios de la lluvia», deidad de los cerros, del agua y de la fertilidad. Según la cultura náhuatl, regía fenómenos meteorológicos como los relámpagos, los truenos, el granizo o las tormentas…. El día 17 de enero, había sido invocado por todas las web de previsiones meteorológicas.

De camino a las dehesas de Cercedilla, punto de partida de la ruta, tanto los que accedían por Guadarrama, como los que fuimos por Navacerrada, pudimos notar la fuerza de Tláloc, el agua caía a cantaros, los limpia-parabrisas de los coches luchaban ferozmente por evacuarla, la carretera era un auténtico río.

Es seguro, que más de un senderomago recordaba la famosa frase de nuestro amigo Paco C. “si la lluvia te pilla en la ruta, vale, pero salir lloviendo es de ....” por lo que, más de uno seguro que pensó, saludar a los amigos, tomarse un café y hacerse un alcalaíno.

Entrando en Cercedilla, Tláloc decidió tomarse un respiro, o vete tú a saber si fue la convocatoria del GMSMA la que amaino su fiereza, ya que en el punto de partida, el cielo se abrió con un azul intenso, sin nubes; el sol brillaba con fuerza y el vestuario para la lluvia que lucíamos los 28 senderistas que nos presentamos a la convocatoria como un ejército de Titanes, era inútil, sobraba todo.

Celia, nuestra guía en esta ocasión, no se de quien habrá aprendido…, repasaba su lista y a la hora de la convocatoria, inicio la marcha dirección a la fuente de la Teja, dando comienzo a la excursión.

Apenas habíamos caminado 500 metros, el arroyo del Balsanejo con mucha agua y fuerza nos obligó a dar un buen primer salto, nada comparable con lo que nos encontramos 300 metros más adelante, el arroyo del Infierno, era como un pequeño rio de aguas bravas y eso que no estamos en primavera y no ha empezado el deshielo. Ya Antonio nos había animado en su convocatoria a buscar el come nieves y yo creo, que allí lo encontramos confundido con el rastro de Tláloc.

Como de costumbre, algunos de los miembros del GMSMA tras recorrer unos metros de la ribera del arroyo del Infierno localizaron el paso idóneo, todos los senderistas sorteamos el arroyo sin problema, si bien alguno lo consiguió por otros pasos.

Poco después de pasar el arroyo, empezamos a subir por la vereda de Piñuela, a mitad de la subida hicimos una parada para tomar la foto del grupo, si bien casi siempre falta alguien, como viene siendo habitual, pero esta vez fue por una buena causa, buscar y encontrar un guante perdido.

Seguimos subiendo y cuando alcanzamos la pista Calle Alta, hicimos una parada para tomar un tentempié, descansar y compartir algunos frutos secos.

Celia marcó nuevamente la senda ascendente, siguiéndola los senderistas, excepto cuatro estrellas fugaces que se despidieron del grupo para continuar a la derecha por la cómoda Calle Alta, sin subir al collado y sin pisar la vertiente castellana.

Andamos algo más de 600 metros y alcanzamos la cumbre en el collado de Cerromalejo, paso de la frontera segoviana, que mantenía todavía algo de nieve.

Iniciamos el descenso hacia el valle del río Moros, y tras caminar unos 2 km de bajada por una vereda pedregosa y resbaladiza, llegamos al arroyo de la Gargantilla, cruzándolo esta vez por el puente del mismo nombre para seguir por la Majada Holgada.

Continuamos por una amplia pista, con una ligera y cómoda pendiente positiva, que permitía ir adquiriendo poco a poco cota y que nos permitió relajar las piernas tras la bajada, caminando tranquilamente y haciendo que fluyeran las conversaciones entre los senderistas, dando lugar a que el grupo se alargase durante unos 5 km de pista.

Pasamos cerca del refugio de la Vaqueriza, del arroyo y fuente de la Chispa. Celia nos indicó la vereda que teníamos que seguir hasta el collado de Marichiva, que se veía bastante empinada.

Si bien algunos repetían que el collado se encontraba cerca, a otros se nos hizo algo largo y durillo el ascenso; finalmente alcanzamos la cumbre y la frontera de Comunidades.

Tláloc, al que ya habíamos olvidado, volvió aunque algo más tranquilo, dándonos la bienvenida a tierras madrileñas, de nuevo el vestuario para la lluvia sale de las mochilas.

Los cuatro fugaces, que ya habían llegado a los coches, nos llamaron para indicarnos que la lluvia también les acompañaba.

En el collado, mientras nos reagrupábamos y poníamos los impermeables, algunos empezaron a sacar los bocadillos ya que era la hora de la comida, pero ante la propuesta de nuestra guía, “mejor no parar a comer ahora y hacerlo al final de la ruta en Casa Cirilo, para evitar la lluvia”, nadie lo dudó.

Descartamos la bajada prevista y cogimos una vereda mucho más recta hacia los coches que marcó Paco Nieto y en tan solo 2 km., llegamos a la carretera de la Dehesas.

Habíamos bajado 350 metros y la excursión estaba tocando a su fin, si bien un pequeño calambre retrasó a Flor y Juan. Nos faltaba cruzar un último arroyo, el de Majavilán, pero en este caso, sin mayores dificultades.

Algo mojados, dimos por finalizada la excursión, de unos 13 km y casi 700 metros de desnivel.

En Casa Cirilo, sentados y calentitos, nos permitieron consumir nuestros bocadillos y Jorge Isidro nos invitó a la bebida, por el nacimiento de su nieto Adriel. Felicidades en nombre de todos los miembros del GMSMA.

Otro fantástico miércoles, buena ruta, perfectamente guiada, buen tiempo y como siempre, excelente compañía, brindando por ese nuevo y futuro senderomago, se merece la jornada 4,5 sicarias.
Paco Donaire

FOTOS

miércoles, 10 de enero de 2024

Excursión 747: Alto del León y Cabeza LÍjar

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto del Alto del León 
Final:
 Puerto del Alto del León
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 9,5 Km 
Desnivel [+]: 428 m 
Desnivel [--]: 428 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/No
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 25

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
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RESUMEN
Tal y como nos indicaba Antonio, llegamos al Alto del León (Puerto de Guadarrama) a las 10:30h y dispuestos a pasar las inclemencias del mal tiempo reinante… y lo que sea menester que nos depare la primera jornada del 2024.

La idea era ir hacia Cueva Valiente a buscar la nieve y en función del tiempo ir viendo el camino a elegir.

En el puerto el tiempo estaba con lluvia, así que funda para la mochila, chubasqueros, capas de agua, paraguas y todo lo que nos pueda proteger de una climatología tan negativa, no sin antes probar unas apetitosas magdalenas que nos trajo nuestra simpática compi Ara.

Desde allí cogemos hacia el este la pista forestal que lleva a Peguerinos, llamada “Camino del vía Crucis” y que se corresponde con el cordal de Cuelgamuros, también conocido como Cuerda de la Carrasqueta o de los Pinares Llanos, y que fue línea divisoria de batalla entre republicanos y nacionales por lo que está llena de cruces desde el Puerto de Guadarrama hasta Abantos, donde está la Cruz de Rubens. Éstas se pusieron en homenaje a los caídos en el frente de la batalla de Guadarrama, entre los que se encontraban el coronel republicano Enrique del Castillo y el líder falangista Onésimo Redondo.

Una vez en la pista a la derecha vemos la primera cruz y a la izquierda un barracón de tropa de alta capacidad para la retaguardia del bando nacional. A nuestra derecha también está el complejo militar de la Escuadrilla de Trasmisiones n.°3 del Ejército del Aire.

Un poco más adelante franqueamos un paso canadiense y giramos a la derecha para colarnos en la provincia de Segovia y seguir el famoso GR-10 que lleva desde Valencia a Lisboa, nada más y nada menos.

Empezamos la subida hacia el Cerro Piñonero o de la Gamonosa con 1.649 m de altitud.

Arriba hay más restos de la guerra civil. Está el búnker observatorio de la llamada Posición de la Loma de Falange, desde donde divisaban al bando republicano situado en el Cerro de los Álamos.

Un simpático muñeco de nieve nos sirvió de excusa para hacernos un montón de fotos, incluida la de grupo, junto a él.

Esta vez no pasamos por allí y rodeamos un poco para seguir nuestro camino hacia el Collado de La Gasca a 1.601 m de altura. 

En el collado nos juntamos de nuevo con la pista de Peguerinos, pero nosotros seguimos por el lado segoviano y comenzamos la ascensión a Cabeza Líjar de 1.823 m

Durante la subida y ya desde antes del collado, la precipitación de nieve hace su aparición dejando atrás la maldita lluvia. Pero como no hay recompensa sin sufrimiento, según subimos empezamos a sentir el viento gélido procedente de la meseta norte castellana y que, junto con la nieve, nos golpeaba el rostro como si de diminutas piedras se tratase.

Y como no hay excursión sin incidentes, y por culpa de mi impaciencia en ascender, me llevé un ramazo de un pino que se dobló al paso de un compañero que iba por delante y que se estrelló contra mi cara haciéndome heridas en nariz y rostro. Lo que era un hecho aislado, más tarde se iría convirtiendo en una sucesión de contratiempos que más adelante contaré.

Una vez arriba, en Cabeza Líjar, donde se unen las provincias de Madrid, Ávila y Segovia y donde debería haber unas vistas espectaculares, nos damos cuenta de que la ventisca que nos golpea no nos deja ver absolutamente nada del precioso paisaje.

La cima está coronada por un mirador circular para ofrecer una panorámica de 360º, pero hoy… NO. Desde allí se debería ver toda la Sierra de Guadarrama empezando por La Peñota y La Mujer Muerta hasta La Pedriza y el famoso Cerro San Pedro, siguiendo por la Sierra de Hoyo de Manzanares y toda la planicie hacia la ciudad de Madrid y continuando por Abantos, Sta Mª de la Almeda (con el fondo de las cumbres de Gredos), los pinares de Peguerinos, Cueva Valiente, el Espinar, Los Ángeles de San Rafael y parte de Segovia.

Este fue un enclave estratégico durante la Guerra Civil siendo bastión de los nacionales, estando enfrentado a los republicanos que se hacían fuertes en el cerro de la Salamanca.

Debajo del mirador hay un refugio y allí, como si de un vagón de metro en horas punta se tratara, nos metimos casi todos para tomar el ángelus y reponer fuerzas.

Aquí es donde empecé a tomar conciencia de la trágica travesía que habíamos hecho hasta Cabeza Líjar. Durante el ascenso nos habíamos distanciado de los del final del grupo y según iban llegando nos contaban.

A Mª Ágeles le ha dado una pájara…

A José Mª un mareo…

Y Niko nos decía: “Estoy bien. Podía haberme hecho una avería. No sé si he tropezado o me he resbalado, pero me he trastavillado y he caído de cabeza en una piedra grande. Me he hecho una herida con las gafas y un chichón en la frente” ¡Madre mía, madre mía!

Y pensaba que solo era yo el que se había accidentado.

Pues para más INRI, Paco D “El Alcalaino”, después de que avisamos de que se tenga cuidado con la puerta del refugio… va y se da en la cabeza con el marco de hierro. ¿Puede suceder algo más?

Visto lo visto, Antonio decide que desde allí emprendiéramos la vuelta al Alto del León, así que comenzamos a descender hacia el Collado de la Mina, donde nos espera de nuevo la pista de Peguerinos.

Al bajar atravesamos otra valla y pasamos a la provincia de Ávila en el término municipal de Peguerinos. Hemos pisado suelo de las tres provincias, Ávila, Segovia y Madrid.

Una vez en el collado, y al abrigo de los vientos norteños, el clima parece que cambia radicalmente. La sensación térmica ha ascendido unos grados Celsius y nos da un poco de tregua.

Ya en la pista, solo nos queda recórrela tranquilamente hacia el Alto del León y, si no fuera por las nubes bajas, deleitarnos con las magnificas vistas que desde allí se contemplan.

Ya no nieva, ni llueve, ni hace aire y se puede disfrutar del paseo. 

Muchas veces no somos conscientes de la gran diferencia de climas que hay en la montaña y que estos pueden cambiar de un momento a otro. Por eso siempre es recomendable ir provisto de todo lo necesario para combatir el mal tiempo, que yo me sé de algunas personas (genero indeterminado para no dar pistas) que llevan una mochilita que les cabe el bocata, una mini-botellita de agua y… ya. Aunque también me sé de otros que llevan siempre unos 15 kg a cuestas y pueden resolver cualquier imprevisto que surja, incluso hacer vicac si fuera necesario.

Una vez alcanzamos el aparcamiento del Puerto de Guadarrama, llega la hora de la cervecita y como hemos vuelto deprisa resulta que es la hora de comer, por lo que algunos decidimos quedarnos en el Asador del León y disfrutar de un rato comentando los avatares de la ruta junto a un buen plato caliente.

Al final bonita excursión con nieve, viento, lluvia, niebla, tropezones, algo de sol, risas, buenas vistas, muy buena compañía, muy adecuada para ser la primera del año y con final feliz.

Por lo entretenida de la ruta, le doy cuatro sicarias.
Jorge Isidro Sánchez