miércoles, 6 de marzo de 2024

Excursión 758: Cerro de la Cabeza desde Valdemanco

FICHA TÉCNICA
Inicio: Valdemanco 
Final: Valdemanco
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 11,7 Km 
Desnivel [+]: 358 m 
Desnivel [--]: 358 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 16

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta



















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

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RESUMEN
Para este miércoles, me había pedido Antonio que propusiera una salida sin muchas complicaciones, para los integrantes del grupo que no habíamos viajado a tierras granaínas esta semana. Por las fotos de las excursiones que están enviando, hay que ver lo que nos estamos perdiendo.

¡!!Disfrutad todo lo que podáis y seguid enviando fotos de esas bonitas excursiones que ha planificado Luis!!!!

Nosotros, en la ruta de hoy vamos a visitar las dos zonas arqueológicas más interesantes de la sierra de la Cabrera. Aunque el punto de comienzo está ubicado en el término municipal de Valdemanco, nuestros dos objetivos principales se hallan dentro del término municipal de La Cabrera: el Castro Arévaco y la tumba del Moro.

Se había fijado el punto de encuentro, en el Cementerio-Tanatorio de Valdemanco. Situado en un punto elevado de la población, su pequeño aparcamiento permite estacionar los vehículos sin problemas de espacio.

Como es habitual habíamos sido citados a las 10:30h. Pero antes de llegar, ya algunos compañeros nos avisaron que habían tenido problemas para salir de la capital y que por tanto se demoraría su llegada. Lo que en un principio iban a ser 10 minutos de retraso, fue incrementándose hasta casi 25. Parece ser que el GPS se volvió loco y también aportó su granito de arena a esta demora. ¿o será que los que se enredaron fueron los que lo manipulaban? No sé, a saber.

Sea como fuere, el caso es que al final conseguimos reunirnos los 16 integrantes, y con la observación de algunos que tenían compromisos ineludibles por la tarde, sin más dilaciones emprendimos la marcha.

Desde el mismo aparcamiento tomamos a nuestra izquierda, la senda marcada con pintura roja y blanca del Sendero de Gran Recorrido GR-10, en dirección a la población de la Cabrera. Este sendero transita por la vertiente sur de su cordal montañoso, el segundo conjunto granítico más grande de la Madrid, después de la Pedriza de Manzanares.

Este primer tramo es de ligero ascenso hasta un pequeño colladito, desde donde ya tenemos la primera vista del Cerro de la Cabeza y del collado por el que se accede al mismo.

Sin entretenernos mucho más, enfilamos una pequeña bajada, con algún tramo descarnado por las torrenteras y por el paso de vehículos motorizados de dos ruedas, antes de acometer la subida hacia el Collado de la Cabeza, bajo la atenta mirada de la torre de Valdemanco.

Una vez ganado el collado, nos encontramos con dos motos todoterreno que transitaban por el GR. Muchos nos preguntamos ¿pero esta actividad no está prohibida? ¿Cómo es posible que tanto en esta zona como en el cercano cerro del Pendón nos encontremos los fines de semana y a diario, motos por todos los senderos, erosionando el terreno y destrozando los caminos a pesar de los carteles que prohíben expresamente el paso de vehículos motorizados? En fin, por lo menos en este caso fueron bastante respetuosos.

En este punto, teníamos intención de desviarnos hacia el sur por un pequeño sendero y atacar el cerro por su cara oeste. Pero esta primera cuestecita, porque era una cuestecita, ya hizo mella en alguno, que pensaba que por ser facilita la ruta de hoy, no iba a tener subidas.

Visto lo visto, decidimos continuar por el sendero GR, al encuentro del camino más cómodo para acceder al cerro. Este parte a la derecha de un poste de señalización que encontramos unos cuantos metros más adelante.

Se trata de un bonito sendero que sin complicación y en ligero ascenso se va aproximando a la base del cerro, entre rocas y jaras. Un poco más adelante vemos, a nuestra izquierda, el camino hitado, que luego vamos a utilizar para descender hacia la dehesa de Roblellano.

Según nos aproximamos al cerro, vamos ganando poco a poco altura, pero sin mayor complejidad ya que caminamos por un sendero muy transitado. En pocos minutos llegamos a la parte inferior del Castro Celta-Arévaco, donde se pueden apreciar de forma difusa restos de posibles viviendas, y de lo que parece ser una muralla que protegía el emplazamiento.

Hay que indicar que los restos que podemos encontrar en el castro del Cerro de la Cabeza no están manipulados, ni se encuentran paneles informativos, En ellos no se han realizado ningún tipo de actuación, por lo tanto, no esperemos encontrar en esta zona castros reconstruidos ni nada similar. Los restos que se pueden ver son en su mayoría agrupamientos circulares de piedras y rocas que nos permite tener una pequeña idea de lo que pudo ser en su día este asentamiento.

En tiempos inmemoriales, aquí se establecieron un grupo de arévacos, uno de los pueblos celtas que poblaron esta zona.

Como se puede apreciar no eligieron mal emplazamiento, ya que se trata de una zona oculta a la vista de sus potenciales enemigos, al abrigo del cerro, y protegido por sus grandes rocas y su escarpada cara sur, lo que seguramente facilitaba su defensa y con amplas vistas hacia las dehesas que lo rodean. Dedicaban la mayor parte de su tiempo a la agricultura y en guerrear con todos aquellos que se les pusieran a tiro.

Retomamos el sendero y un poco más arriba, encontramos otra pequeña explanada con más vestigios de lo que podrían haber sido viviendas de planta circular. Llegamos a contar por lo menos 5 o 6, separadas unas de otras.

El sendero finaliza unos pocos metros más adelante, en una gran roca lisa con varias pilillas, que hoy están llenas de agua de las recientes lluvias. Su ubicación constituye una atalaya inmejorable con magníficas vistas.

Hacia el norte podemos ver la Sierra de la Cabrera, donde alcanzamos a distinguir el Cancho Gordo, su punto más elevado, donde también hubo otro asentamiento, el Risco del Fraile y el Cancho Largo, debajo del cual se encuentra el convento de San Antonio erigido entre los siglos XI y XII. A su derecha se llega a intuir la subida hacia el collado Alfrecho. Si recorremos con la vista más hacia el este su afilada silueta pasa por varias agujas hasta llegar al pico más oriental, y quizás más conocido, el famoso Pico de la Miel, y más al este se encuentra el embalse del Atazar escoltado por los cerros de Cabeza Cerugea y el Cancho de la Cabeza. Si dirigimos la mirada un poco más abajo, podemos ver las praderas de la dehesa de Roblellano, donde hoy podemos ver mucha agua y varias charcas estacionales.

Al sur, las dehesas de Cabanillas y una bonita vista de la laguna de Valdemanco conocida también como la laguna del Carrizal, por la abundancia de carrizo, integrada dentro de los humedales protegidos de la Comunidad de Madrid.

Si dirigimos la vista al oeste, podemos ver el cerro del Pendón, con su collado y Cabeza Arcón. Sobresaliendo por encima de este collado, la silueta nevada de la Najarra, y un poco mas allá los ricos de la Pedriza, con el collado de la Dehesilla, a su derecha la Pared de Santillana y Las Torres y a su izquierda Los Fantasmas. También alcanzamos a distinguir el pico de la Perdiguera, y cabeza la Braña.

Aprovechamos para realizar aquí una pequeña parada, reponer fuerzas y deleitarnos con las vistas, y con los vuelos cercanos de buitres, ya que entre los roquedos de la Sierra de la Cabrera se asienta la segunda colonia más importante de buitre leonado de Madrid.

Al cabo de un rato, volvemos sobre nuestros pasos, hasta la altura de un poste de señalización, para girar a nuestra derecha por un sendero no muy visible al principio, pero marcado con algunos hitos, y vamos al encuentro de la dehesa de Roblellano que vemos más abajo, cubierta de encinas, fresnos y robles y encharcada por todos los lados.

Al principio se transita cómodamente por el sendero, pero un poco más adelante comienza a bajar de forma un poco más abrupta, y ya empiezan a oírse algunos comentarios del tipo, “menos mal que era facilita”. O “vaya con la bajadita”. Joer, que tampoco es para tanto, y si os mete por aquí Antonio, seguro que bajáis todos calladitos y sin rechistar.

Vamos bajando con cuidado y un poco más adelante comienzan a aparecer las marcas de pintura roja de la ruta por la Historia de La Cabrera, un itinerario que une varios rincones emblemáticos de la Cabrera. Estas marcas están realizadas en la cara de las rocas mas visibles en subida, por lo que o el sendero se desvía hacia algún lado, o yo no conseguí ver esas marcas desde el punto donde tomamos el desvío para bajar.

Una vez que nos encontramos a la altura de la dehesa de Roblellano, giramos a nuestra derecha hacia una pequeña puerta-somier muy disimulada, que nos permite superar una valla de alambre. Descendemos entre algunos tramos de piedra y encinas, para desembocar en una gran pradera, prácticamente debajo del Cerro de la Cabeza.

En este punto, alguno echa de menos sus bastones, y retrocede para ir en su busca, esperando que el punto donde los haya dejado no esté muy alejado y no tenga que subir mucho para poder recuperarlos.

En esta pradera encontramos varias fincas, algunas muy bien acondicionadas. Para realizar la espera un poco más amena de los que habían vuelto hacia atrás, el resto del grupo nos dirigimos al otro lado de la pradera, donde nos espera una pequeña sorpresa que sé que va a levantar la curiosidad de más de uno.

Se trata de un vagón vivienda, ubicado entre encinas, y muy bien camuflado. Resulta curioso que, para fijarlo, hayan traído hasta este punto balasto, traviesas de hormigón y railes. Las ruedas de su eje delantero están fijadas mediante un pequeño calzo soldado a los raíles.

Imaginaros, la foto. Todos alrededor del vagón. Uno realizándose fotos delante de la escalera que sube hacia la puerta.

Otro tumbándose sobre los raíles delante de las ruedas e inmortalizando el momento, otro probando los enganches que lo uniría a otros vagones, uno que, si tiene chimenea, otro que dónde tiene las ventanas, otros haciéndose fotos sentados en los topes, etc. Como dice Jorge, al fin y al cabo, somos niños grandes.

Cuando ya vemos que vuelven los rezagados, retomamos la marcha. Ahora nos encontramos muy cerca del segundo objetivo del día, la Tumba del Moro.

Solo resta por seguir las ultimas marcas de pintura rojas que, justo antes de llegar al encuentro de la carretera M-610 que une las poblaciones de Valdemanco y la Cabrera, gira a la derecha y entre un pequeño bosque de encinas, llega al vallado que protege el conjunto.

Este está compuesto por 9 tumbas visigodas y una tumba de origen árabe tallada en la roca y que es la que da nombre al conjunto. Algunas de estas tumbas son simples, pero otras son sepulturas dobles, lo que hace pensar que podía tratarse de enterramientos familiares.

Esta necrópolis data del siglo VII, y posteriormente estuvo situada dentro de la llamada Marca Media durante la ocupación musulmana, en la frontera que separaba los territorios cristianos y musulmanes. Algo sobre este tema ya nos estuvo contando Paz cuando estuvimos visitando las atalayas árabes de Venturada y el Vellón.

La llamada "Tumba del Moro" es un sepulcro excavado en roca que tiene una longitud de 1,80 metros y una anchura máxima de 0,54 metro. Se estima que puede datar de los siglos IX - X.

Salimos del recinto, y vamos a tomar durante unos 200 mts la carretera M-610 en dirección hacia La Cabrera. Al principio tenemos que ir unos 40 mts por el arcén, pero luego se puede coger un pequeño sendero en el lado derecho que nos evita transitar por la carretera, y unos metros más adelante, si cruzamos de nuevo al lado izquierdo de la carretera, ya podemos tomar un sendero mucho más marcado que conduce a la población de la Cabrera. Cuando llegamos a un cruce evidente, giramos a derechas para de nuevo cruzar la carretera y enfilar el camino de Cabanillas.

Se trata de un camino sombreado que pasa entre fincas valladas, y en esta época se encuentra bastante encharcado, pero al tener un firme en buenas condiciones, no resulta dificultoso transitar por él. A ambos lados las fincas rebosan agua a raudales por todos los costados.

Rodeamos el Lanchar de la Condesa donde hay restos de una antigua cantera, y pasada la misma, abandonamos la pista por su derecha y proseguimos por un pequeño sendero en dirección noroeste hacia el collado de San Pedro. Vamos avanzando a buen ritmo entre hierba y jaras, en algunos puntos con bastante barro. Más adelante dejamos a nuestra derecha una piedra caballera cuya vista nos venía acompañando desde hacía bastante rato ya que destaca sobre el resto del berrocal.

Nuestro objetivo era realizar la parada para la comida y el reagrupamiento, en la laguna de Valdemanco, donde poco a poco van llegando todos los integrantes.

Se trata de un humedal de origen natural que mantiene una lámina de agua la mayor parte del año, sin ningún arroyo que la alimente, y cuyo principal aporte es la escorrentía superficial. Por ese motivo, durante el estiaje suele llegar a secarse por completo.

Desde aquí ya solo resta seguir la ancha pista que va en dirección hacia Valdemanco, y luego ir cogiendo pequeños senderos, hasta llegar a la fuente de Juan de Redueña.

En ese punto cruzamos la M-610 y enfilamos al otro lado una corta pero fuerte pendiente, siguiendo las trazas del PR. por un pequeño cordal, y donde vamos tomando los ramales que van saliendo hacia la izquierda.

Una vez atravesado el cordal a media ladera, ya tenemos a la vista los pocos metros que nos separan del aparcamiento donde habíamos dejado los vehículos esta mañana.

Desde el cruce de la carretera hasta el aparcamiento hemos subido unos 110 mts de desnivel, y algunos compañeros prefieren ahorrarse este tramo de subida y esperan junto a la fuente a que se les recoja en coche. En resumen, bonita ruta para ser un itinerario fácil de unos 12 kms y unos 360 mts de desnivel. Le otorgo una puntuación de 4 sicarias por los bonitos rincones por los que hemos pasado.
Carlos Revilla

Excursión 757: De Puerto Lobo a Huétor Santillán. Granada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto Lobo 
Final: Huétor Santillán
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia: 10,2 Km 
Desnivel [+]: 247 m 
Desnivel [--]: 684 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 30

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RESUMEN
Haciendo méritos para recibir una estrella de senderista que por número de excursiones aún no me merezco, me he hecho responsable de escribir la crónica de la excursión 757, “De Puerto Lobo a Huétor Santillán”.

Fue la tercera excursión de las programadas por Luis Cano en la semana de Granada, excursión de medio día, que nos permitiría aprovechar la tarde para visitar la ciudad, especialmente la Alhambra. El tiempo fue magnífico, día primaveral sin viento, que hizo que pronto nos sobraran todas las capas para combatir el frío que llevábamos puestas.

El grupo casi al completo (Ana Chini no pudo venir, tras la dura excursión del día anterior y los senderistas con perro tuvieron que hacer su propia ruta), tomó el autobús a las 9:00 h como todos los días en la plaza del Palacio de Congresos y alrededor de 40 minutos después comenzamos a caminar desde Puerto Lobo con la “subidita” anunciada por Luis de 250 m de desnivel en 2 Km.

Volando sobre mis manoletinas (como fueron bautizadas por el Boss), y controlando que no se quedara nadie por el camino, para lo cual estratégicamente me quedé el último del grupo, llegamos al collado de Víznar.

Allí algunos descansamos un rato, de hecho Antonio se tumbó y se durmió, no por sueño, sino porque estaba con algo de fiebre, como luego nos reconoció.

El resto del grupo, ávido de experiencias, subió a la Cruz de Víznar y a un mirador donde había una antiguo puesto de vigilancia contra incendios, con una magnífica vista 360º que permitía distinguir hasta Cazorla, patria chica de este cronista.

Reanudamos la excursión iniciando el descenso desde el Collado por el barranco de la Umbría, zona de pinares y pinsapos muy bonita de ver y pasear.

Llegamos a una pequeña explanada, desde donde, abandonando el camino, se asciende a la cueva del Gato (debía ser un gato enorme, porque la entrada tiene varios metros de alto y de ancho). Esta cueva parece ser que se usaba para resguardar el ganado.

Aprovechamos para hacer la parada del Ángelus y una vez repuestitos, continuamos la bajada por el barranco del Polvorite rumbo al nacimiento del río Darro. Este, como todos los nacimientos, no deja de ser una fuentecilla en medio de unas rocas, pero enseguida va tomando caudal, y más con las abundantes lluvias caídas durante el año.

Teníamos que llegar a Huétor de Santillán a las 13:45, pues era la hora acordada con el transporte, que nos permitiría no perder las actividades culturales de la tarde. Luis le imprimió marcha a la marcha y siguiendo el río Darro, 10 minutos antes de la hora tope, llegamos a nuestro destino y pudimos tomar una de las cervezas más frías y ricas que recuerdo.

En total fueron casi 11 Km de camino, unos 250 m de subida y casi 700 m de bajada, magníficas vistas de la sierra de Huétor y sus pinares y un día para recordar.

Como valoración de la excursión pondría un 4 en una escala de 1-5, siendo 5 excelente.
Fernando Ostos

martes, 5 de marzo de 2024

Excursión 756: Del Collado de La Sabina a Güejar. Granada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Collado de La Sabina 
Final: Güejar Sierra
Tiempo: 7 a 8 horas
Distancia: 19,6 Km 
Desnivel [+]: 253 m 
Desnivel [--]: 1.422 m
Tipo: Sólo ida
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 28

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RESUMEN
Empezamos la ruta granadina de hoy en el Palacio de Congresos, punto donde nos recoge el autobús que nos llevaría a Sierra Nevada. Íbamos 26 sendero magos , aunque la ruta la hicimos 28, Carolina y Lucio junto con Kiro nos dieron el encuentro en el Collado del Diablo, ya que no dejaban a Kiro ir en el bus.

Por el camino, según nos acercábamos a Sierra Nevada, ya se podían ver las montañas cubiertas de nieve y, según comentaba Luis, con la cota de nieve mas baja que hace 2 semanas cuando fue a hacer un reconocimiento de la ruta.

El bus nos dejo en el Collado de La Sabina, momento de prepararse, ponerse pinchitos, abrigarse y empezar la ruta.

“Desde donde nos deja el bus es todo bajada”, eso decían….. pues no! Todo subida! No mucha ni muy pronunciada pero subida!, afortunadamente había muy poca nieve, por lo que se podía subir con comodidad.

El día era magnifico! Con sol, despejado, sin viento y no hacia nada de frio. En el Collado del Diablo nos encontramos con Carolina, Lucio y Kiro y se hizo la foto de grupo.

Las vistas desde el collado eran preciosas! Aquí Luis nos transmitió sus muchos conocimientos que tiene de la zona y nos nombró y señaló cada una de las montañas en 360 grados, recuerdo sobre todo La Veleta por su característica forma y porque no la perdimos de vista en buena parte del camino.

Ya con los 28 participantes de hoy continuamos con la ruta, entre los paisajes, la temperatura y la buena compañía, estaba siendo una ruta muy agradable, algunas veces por una senda, otras por una pista forestal.

Llegamos al refugio de San Francisco, donde aprovechamos para tomar el ángelus, el bar del refugio estaba cerrado pero habían unas mesas que nos vinieron muy bien. Desde aquí, al frente del refugio se veía un camino ya sin nieve por el cual continuaba la ruta.

Una vez terminado el ángelus seguimos descendiendo. A partir de aquí se terminó la pista forestal y empezó una senda virgen, para los que encabezaban el grupo, los que íbamos mas atrás ya teníamos el camino marcado.

Cruzamos el arroyo de San Juan y la nieve en muchos sitios nos llegaba hasta la rodillas, debíamos seguir la pisada del que iba por delante y clavar bien los bastones. Una zona muy bonita pero que resultaba cansada y lenta, algunas veces a pesar de pisar la huella del que iba delante aún te hundías más.

En este punto Carolina y Lucio volvieron por donde habíamos venido, ya que Kiro no podría subir al bus. Poco a poco los íbamos viendo como se alejaban y cada vez era más difícil identificarles. Se puede ver el excelente video que nos hicieron desde lo alto.

Una vez pasada la nieve el camino era más cómodo con charcos y algún resto de nieve, algunos se quitaron los pinchitos, lo que nos permitió ir más relajados tooooodo cuesta abajo.

De repente en una explanada nos cruzamos con un grupo grande de cabras que bajaban a todas velocidad, nos pasaron por delante pero se pararon a un lado a mirarnos, posar para las fotos o quizás preguntarse “ ¿Qué hace esta gente por aquí?”

Avanzamos un poco más y paramos a comer en una pradera muy cómoda desde donde veíamos, en frente, el refugio de San Francisco. Ya habíamos cambiado de cara.

A partir de aquí el paisaje fue completamente diferente sin nieve y con muchos árboles todo cuesta abajo y la temperatura seguía siendo muy buena. Era la Vereda de la Estrella.

Llegamos a un punto donde habían algunas casas derruidas y otras en pie. Oh sorpresa !!!Luis retira algunas piedra de una pared y sacó un par de cervezas!! que fue compartida por el grupo.

Luis nos explicó que por aquí iba un tranvía que llevaba a los neveros pero dejó de usarse.

El grupo se fue distanciando, cruzamos un par de puentes colgantes sobre el río Genil y vimos los restos del tranvía que Luis nos había comentado. Fuimos un tramo por carretera hasta que cogimos un camino muy bonito que iba paralelo al río y después pasaba por un túnel.

Ya se hacia larga la vuelta y deseábamos llegar a Güejar para disfrutar de la cervecita y nos encontramos con un bar/terraza a lado del rio, donde ya los sendero magos que iban a la cabeza estaban disfrutando de unas cervezas con su tapa.

La primera intención fue tomar aquí las cervezas pero aún quedaban unos 2 kms al pueblo. Luis recomendó “mejor tomarla en el pueblo” así es que la mayoría siguió el camino y se resignó a esperar tomar la cerveza en el pueblo.

Nos acercamos a la meta y tuvimos una sorpresa, un “subidita” hasta llegar al pueblo, con el cansancio que tenia y las “curvas” que no tenían cuando acabar para subir al pueblo pensé que no llegaba, poco a poco me iban pasando el resto del grupo, incluso los que se habían tomado la cerveza en el bar/ terraza a lado del rio. Por fin!!!

Llegamos a Guejar!!!! Por la cerveza, era tal mi cansancio que me quedé en el bus, para ir al bar había otra cuesta!! Preferí pasar de la cerveza.

Fue una ruta muy bonita, buena temperatura, muy variada en lindos paisajes y a pesar de mi cansancio me gustó y la disfrute mucho! Muchas gracias Luis.

Le doy 5 sicarias.
Ana Chini

FOTOS

lunes, 4 de marzo de 2024

Excursión 755: Ruta del Gollizno. Granada

FICHA TÉCNICA
Inicio: Olivares. Granada 
Final: Olivares. Granada 
Tiempo: 2 a 3 horas
Distancia: 7,6 Km 
Desnivel [+]: 427 m 
Desnivel [--]: 427 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4,5
Participantes: 20

MAPAS 
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RESUMEN
Como estaba previsto, nos encontramos 21 gemesmanos en el barrio Alto de Oivares. La gran mayoría después de un viaje desde Madrid. Ya se notaban las ganas de marcha. Aunque estaba prevista la posibilidad de subir en autobús hasta Moclin, para evitarnos el desnivel inicial y exigente de los primeros 350 metros, nadie optó por esa posibilidad y cual aguerridos senderomagos todos optamos por coger el toro por los cuernos desde el primer paso.

Con ganas pero sin prisas, dejando atrás el área recreativa de Olivares, subimos por el camino mozárabe hasta el pueblo de Mochín, con su impresionante castillo dominando la cima del pueblo. Una de las mejores estructuras defensivas de la época nazarí. Las torres vigías, diseminadas estratégicamente en los puntos más altos, entorno al castillo.

Casi sin darnos cuenta ya estábamos al lado de sus impresionantes murallas, cuando empezó a molestarnos un suave “chirimiri u orballo”. A cubierto de la ermita de San Sebastián, aprovechamos para dar cuenta de nuestras viandas, bien regadas por el excelente vino que Luis, en su línea habitual, había subido en su mochila.

Calmado la suave lluvia, continuamos camino abajo. Un poco más adelante nos encontramos la ermita de San Antón, en su puerta rezan los famosos versos adaptados al lugar: “Dale limosna mujer, por ti y por tu marido, que es ciego y no puede ver los encantos de Mochín”. En uno de sus laterales están representadas las 14 estaciones de un moderno vía crucis. Allí mismo nos hicimos la foto de grupo, teniendo como fondo el bonito perfil del Castillo.

El sendero de bajada serpentea entre sabinas y pinos, dejándose ver las múltiples cabras que existen en la zona. Bajando dejamos a nuestra izquierda la ermita de las Angustias. Llegamos a la fuente de la Corcuera, donde un bonito dibujo, marca un surco en espiral en el suelo, por donde el agua de la fuente corre mansamente.

Poco más adelante nos encontramos un mirador sobre el tajo del rio Velillos, afluente del Cubillas, donde apreciamos los recovecos que va dejando su curso.

Bajando en zigzag por la ladera llegamos a la hoz del rio Velillos, al gollizno (estrechamiento de un paraje natural o garganta).

Siguiendo un poco más nos encontramos con una pasarela colgada a la pared, por donde pasamos con cuidado pegados a la roca hasta llegar a una bonita pasarela colgante, donde los instintos infantiles de algunas senderomagas hacen moverse peligrosamente y que nos hace pasar flotando en el aire hasta la otra orilla del rio.

Pasamos por la fuente de la Buena Ventura entre una frondosa vegetación y llegamos otra vez adonde habíamos dejado los coches.

Por lo bonito de sus paisajes y escasa dificultad le otorgamos 4,5 sicarias
Julián Suela

FOTOS