miércoles, 12 de agosto de 2020

Excursión 521: Riberas de los ríos Eresma, Chamores y Tejadilla

FICHA TÉCNICA
Inicio: Segovia
Final: Segovia
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia:  14,3 Km
Desnivel [+]: 275 m
Desnivel [--]: 275 m
Tipo: Circular
Dificultad: Baja
Pozas y agua: 
Ciclable: Sí
Valoración: 4
Participantes: 17

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta












TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC
A las diez de la mañana de un miércoles del mes de agosto soleado pero fresquito, nos reunimos en esta ocasión diecisiete senderomagos en la Real Casa de Moneda, desde donde comenzamos nuestra excursión de hoy. 

Iniciamos nuestra ruta por la orilla del Eresma, disfrutando del bello entorno del paseo que discurre paralelo al río, por el que los segoviano sienten un especial cariño a la hora de hacer deporte.

Pasamos bajo el puente al que algunos llaman de Castilla, en las proximidades de la Iglesia de San Marcos, a cuya verde pradera llegamos para hacernos la turística foto de grupo con el histórico e impresionante espolón del Alcázar de fondo.

En la confluencia con el río Clamores, a los pies del Alcázar, cruzamos el puente de madera que da acceso al valle del Clamores, actualmente soterrado, por el que caminamos entre abundante vegetación hasta llegar al antiguo puente de La Estrella que comunicaba el barrio judío con el cementerio hebreo situado en lo que hoy denominamos el Pinarillo.

Accediendo por unas escaleras y el túnel que cruza la carretera, observamos algunas de las tumbas antropomorfas excavadas en la roca caliza, algunas, las de los más pudientes, con cueva incluida, hoy día cerradas por rejas para evitar pillajes.

Continuamos ascendiendo, en dirección sureste, por la bonita senda que a media ladera y entre pinos alcanza la entrada al colegio Maristas, que me evoca muchos recuerdos, y un poco más arriba llega al cerro de La Piedad, lugar desde donde se divisa gran parte de la ciudad, y sus monumentos más significativos: el Alcázar, la Catedral, el Acueducto, e incluso la sierra de Guadarrama, al fondo.

Junto a un calvario y otras cruces, en este lugar existe una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de la Piedad, que mandó erigir allá por el siglo XV Enrique IV,.

Sobre esa ermita ya desaparecida se construyó la que hoy en día podemos contemplar junto a un Vía Crucis de granito que unía el hospital de Sancti Spiritu y el cerro, dicho Vía Crucis data de 1674.

Continuamos caminando, dejando el hospital de Segovia a nuestra derecha y atravesando el paraje denominado las Lastras, habitualmente sembrado de cereal, en el que podíamos ver un montón enorme de paquetes de paja apilados, gracias a la estupenda cosecha de este año.

Especialmente recomendable es caminar por aquí en primavera, en el que el rojo de la flor de las amapolas rivaliza con el verde de los trigales en ofrecernos unas magníficas vistas de Segovia.

Y tras una larga travesía, llegamos al valle del arroyo Tejadilla, que realiza unas hoces, parecidas a las del Duratón, pero a pequeña escala. Comenzamos recorriéndolo en su parte más alta y justo al borde de los cortados, donde en algunas partes del recorrido, había que ir en fila de a uno.

Durante este recorrido se pueden ver numerosas cuevas y una cantera donde paramos, a las doce, a tomar un tentempié, además de unas estupendas vistas hacia el sur del valle del Tejadilla, la antigua estación, el puente de hierro y la vía verde que hoy día han construido sobre el antiguo trazado ferroviario.

Sorteando algún barranco más, continuamos por la parte alta hasta llegar a un sendero por el que bajar al valle y, paralelos al Tejadilla, seguir su arbolada ribera, muy espesa en vegetación, encajada entre los escarpados murallones, en donde abundaban cuevas y cavidades donde anidan los buitres.

Pasamos junto al puente de la carretera que va a Perofordo y un poco más adelante bajo uno de los dos ojos del puente de la carretera N-110, hasta que, en las proximidades de la depuradora, alcanzamos el río Eresma.

Después de ascender una pequeña cuesta volvimos a bajar para continuar por el cuidado camino, que a la orilla del Eresma pasa por el Abrigo del Molino, yacimiento arqueológico de los antiguos pobladores de Segovia y poco después por un cartel que explica que esta zona era una playa caribeña allá por el cretácico, cosa que a Nico le costaba creer....

Cuarto de hora antes de lo previsto llegamos al Santuario de la Fuencisla donde Ángel Vallés nos tenía preparada una sorpresa: visitar la sacristía que habitualmente está cerrada, pues posee un valioso cuadro," La Asunción de la Virgen" de José Rivera "El españoleto". 

Este cuadro antes situado en el altar mayor sobre el trono de la Virgen, es considerado una de las obras más importantes del artista valenciano; en el presbiterio, donde estaba antes se ha colocado una copia de la obra original.

Para finalizar la visita al santuario, las monjas que ahora residen en la Casa Rectoral, nos deleitaron con el canto del himno a la Virgen de la Fuencisla.

Decir que la orden que actualmente reside en dicha casa es Carmelitas Samaritanas todas ellas con una sorprendente media de edad de treinta años; dicha Casa Rectoral fue restaurada tras el desprendimiento de dos mil toneladas de rocas que sufrió en el 2005.

A eso de las dos y media, siguiendo de nuevo el paseo del Eresma, llegamos al restaurante " El Ingenio Chico", donde repartidos convenientemente en mesas de seis, degustamos su suculento y variado menú.

Por la estupenda temperatura para ser un día de principios de agosto y las fantásticas e inusuales vistas del cañón del Tejadilla, le doy a esta excursión 4 sicarias.
Carolina Santa Engracia

FOTOS
* Fotos de Ángel Vallés
* Fotos de Paco Nieto

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