Mostrando entradas con la etiqueta Dos Hermanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dos Hermanas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de julio de 2022

Excursión 637: Circular de Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos. Rascafría
Final: Puerto de Cotos. Rascafría
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia: 12,2 Km 
Desnivel [+]: 764 m 
Desnivel [--]: 764 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas/Agua: Sí/Sí
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 26

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH

RUTA EN WIKILOC

RUTA EN RELIVE
Ver esta ruta en Relive

RESUMEN
En esta ocasión nos dirigimos hacia Peñalara, ese lugar entre Madrid y Segovia en el que se juntan la tierra y el cielo. Se trata del gran referente de la sierra desde la antigüedad, el que ya fuera montaña sagrada para el pueblo celta de los arévacos.

Iniciamos nuestra ruta en el aparcamiento del Puerto de Cotos, justo por detrás del antiguo edificio del club Alpino. Escogemos el sendero menos transitado, que va subiendo por la ladera de la montaña en dirección  a Peña Citores.

La primera cuesta es un poco empinada y no tardamos mucho en superar la cota de los 1.800 m. Se percibe claramente porque los pinos empiezan a desaparecer a nuestro alrededor y son sustituidos por piornos, brezos y enebros rastreros.

Llegamos al Collado de Citores donde se suavizan las pendientes. Sobre este lugar reza una leyenda que menciona a dos pastoras, Raimunda y Leocadia, que resultan ser las -Dos Hermanas- que se elevan a nuestra derecha camino de Peñalara.

Según reza esa leyenda, la segunda de las hermanas, socorrió a cierto Rey en un accidente de caza. Éste, quedando prendado por su belleza, le solicitó una próxima cita en estas praderas y de ahí el nombre de la montaña: citó rex, (donde se citó con el Rey).

A los pocos metros, a nuestra izquierda, se va alzando el promontorio que es la cumbre de Peña Citores. Para llegar a ella, salimos de la senda principal y por veredas desordenadas, poco marcadas entre piornos, alcanzamos la cimera marcada por un bonito hito de piedras.

Desde su cumbre redondeada, disfrutamos de impresionantes vistas de la llanura segoviana, los bosques de Valsaín, Dos Hermanas y de nuestro siguiente objetivo: Penna Lara / Peñalara.

Como curiosidad, indicar que la senda por la que hemos subido desde el Puerto de Cotos es denominada del Batallón Alpino. Los republicanos, construyeron las trincheras hacia la vertiente segoviana, entre Dos Hermanas y Peña Cítores.

El objetivo fue tener vigiladas a las fuerzas “nacionales”, que se localizaban en La Granja de San Ildefonso. Para soportar las adversas condiciones climatológicas, los mandos republicanos aprovecharon la experiencia de montañeros para formar este Batallón Alpino.

La imposibilidad de cavar en estas cimeras de roca granítica, obligó a construir un pasillo levantando dos tabiques de piedra seca. Imagino el Batallón Alpino soportando las bajas temperaturas con el único calor que provoca el inevitable miedo. En este vídeo las muestro.

No puedo dejar de pensar en aquellos jóvenes montañeros con mosquetones en lugar de piolets. Debieron sentir pánico observando cómo su enemigo se organizaba ladera abajo, antes de entrar en las escasas escaramuzas que se produjeron en la sierra de Guadarrama.

Encontramos, además, la escondida placa, que el hijo del capitán José Pérez Leatherdale, puso en honor a los hombres del bando republicano.

Retomamos las veredas entre los piornos, hacia el cauce del arroyo que baja de Dos Hermanas, este cauce será el que nos dirija hasta el collado pasado la Hermana Mayor, para tomar el sendero principal (PR-3) que, desde aquí, llega con pendientes moderadas al Peñalara.

En la cumbre, consideramos el momento perfecto para buscar asiento entre las rocas y dar cuenta de los bocatas y golosinas habituales. Desde aquí, disfrutamos de las magníficas vistas de toda la sierra de Guadarrama.

El horizonte amenaza tormenta, así que no hay mucho tiempo que perder antes de reanudar nuestra ruta hacia el Risco de los Claveles, un paso que según circunstancias puede estar complicado (se trata del lugar con una de las mayores concentraciones de accidentes del Guadarrama).

La recomendación, sobre todo en invierno, es rodearlos por la cara Noroeste. Ahí se puede encontrar una vereda segura pegado a ellos y/o huella abierta en la nieve.

Desde la cima de los riscos, disfrutamos de los impresionantes balcones que dan vista hacia las lagunas siempre con el fondo de Cuerda Larga y el valle de Lozoya a sus pies. Continuamos descendiendo por el Risco de los Pájaros desde donde encontramos una imagen maravillosa del Risco de los Claveles.

Seguimos la ruta hasta bajar a la espectacular Laguna de los Pájaros, 5 lagunas, y más adelante las lagunillas, donde se tiene una pequeña subida, en la que protestan nuestras piernas, ya acostumbradas al descenso.

Desde aquí nos vamos directos a cruzar el río principal de la Laguna Grande, por el puente de los guardas. A partir de aquí, un descenso continuo por un sendero bien marcado, hasta enlazar con la pista de las zetas que desciende a Cotos. Por supuesto, con parada en la venta Marcelino.

Un pequeño resumen en las sencillas rimas, que me evocan el recuerdo de esta ruta:

Vuelvo con mi eterna amante, la de siempre, la nueva, la deseada. Hoy repito en mis sueños, tus suaves cimas Peñalara. 

Zigzagueo lento por tus pliegues, con las piernas ya calientes por tus  empinadas faldas. Respiro hondo, el aliento que ya me falta.

 Alcanzo tus fuentes y sigo suave para acariciar tu guardián Citores, sus lomas de frontera y las rocas heridas de trincheras.

El viento trae sufrimiento Alpino, llantos jóvenes y sus temores.

Avanzo entre piornos hacia la collada, hasta alcanzar tus erectas par de hermanas. Lentamente me recuesto en tu cordada, mientras te tumbas sin perdernos la mirada.

 Mi amante nocturna y de mañana, en ocasiones blanca, otras dorada. Unos días amable y muchos enfadada. A veces me acoges, muchas, me rechazas.

Peñalara siempre tendrá una catalogación alta, pero reservo las 4 sicarias para cuando tenga nieve, le otorgo 3.
Fran Ríos

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Excursión 440: Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos

Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,3 Km
Desnivel [+]: 657 m
Desnivel [--]: 657 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 16

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
La marcha de hoy 26 de diciembre de 2018 creo que será irrepetible por dos razones: la climatología y la nieve, con la que nos recibía el pico más alto de la sierra de Guadarrama, Peñalara.

Como decía, el tiempo ha sido increíble para el día de diciembre en que nos encontramos, unos 15º C al sol en el pico, lo cual permitía a algunos montañeros estar en manga corta, cosas de la inversión térmica.

Como casi todos los miércoles la hora de encuentro ha sido las 10,30 y el lugar en esta ocasión el aparcamiento de Cotos, antes llamado del Paular. Comenzábamos el ascenso dejando a nuestra izquierda el mirador de Lucio, continuando por la senda del Batallón Alpino que nos conducía por una buena pendiente, ya desde el principio de nuestra marcha, hacia Peña Citores (2.180 m).

Con el grupo muy estirado, salimos del bosque, suavizándose la pendiente, pasamos junto a la fuente de los Pájaros, bastante tapada por la nieve, y poco antes de alcanzar la cumbre de Peña Citores nos acercamos al muro de piedra de lo que fue una posición fortificada circular de la Guerra Civil, junto a la cual, medio tapada por unas piedras, se encuentra una emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale que su hijo le dedicó. 

Una vez reagrupados nos dirigimos hacia la vertiente segoviana de la cumbre, donde se encuentran unas largas trincheras de la Guerra Civil. Junto sus muros de piedra realizamos nuestra primera parada para tomar un tentempié y reponer fuerzas.

Desde allí nos dirigimos hacia el Pico Peñalara, en esta ocasión pisando nieve en todo momento. El ascenso en mi caso fue un poco duro, quizá sea debido a que ésta ha sido mi quinta marcha y todavía me queda para estar en plena forma. Sobre las dos de la tarde ya estábamos todos en el alto de Peñalara disfrutando del sol y las impresionantes vistas de la Cuerda Larga y los valles que desde la montaña más alta de Madrid y Segovia se tienen, mientras compartíamos vino y dulces navideños que algunos compañeros han tenido a bien llevar hasta allí.

A las dos y media aproximadamente comenzábamos el descenso, siempre acompañados por dos preciosos pastores alemanes, Twitter y Vito, que por su ímpetu a nuestro amigo Antonio hoy han hecho que se pegara un buen revolcón tratando de sujetarlos.

En parte hemos regresado sobre nuestros pasos hasta encontrar la senda de las Zetas, pasadas las peñas de Dos Hermanas, por la que hemos descendido, con bonitas vistas de la Bola del Mundo, Siete Picos, Montón de Trigo, que lo tengo pendiente, y la Mujer Muerta, a la que sí he ido.

Como broche final a este bonito día hemos tomado una refrescante cerveza a la que nos han invitado Jorge Montero por sus 150 marchas y Lucio por sus cinco primeras excursiones.

En lo que a mí respecta ha sido un auténtico placer realizar con todos vosotros mis cinco primeras marchas . ¡ Sois un grupo de gente increíble ! Y como no podía ser de otra forma, le otorgo a esta excursión un 5, la máxima nota.
Carolina Santa Engracia
P.D. Otra Chorreja

miércoles, 13 de junio de 2018

Excursión 408: Integral de Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: 
Puerto de Cotos
Tiempo: 6 a 7 horas
Distancia:  13,5 Km
Desnivel [+]: 655 m
Desnivel [--]: 655 m
Tipo: Circular
Dificultad: Alta
Pozas y agua: Sí
Ciclable: No
Valoración: 5+
Participantes: 36

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta













TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
A pesar de las más de 400 excursiones que lleva el grupo y las múltiples subidas al pico de Peñalara y otras tantas a la Laguna de los Pájaros, nunca habíamos cerrado el círculo, conocido como Integral de Peñalara.

Y con esa intención nos plantamos en Cotos los 36 participantes dispuestos a correr esta aventura. Previa solicitud de acceso del grupo, echamos a andar desde la Venta Marcelino, remontando rápidamente la pista de piedra que bordea el Centro de Visitantes del Parque, que pasa a ser de tierra al llegar a la caseta de información y en suave pendiente alcanza en menos de 500 metros la fuente de Cubeiro y enseguida el Mirador de la Gitana, desde donde se tiene una de las mejores vistas de Cabezas de Hierro y del resto de la Cuerda Larga, que podremos identificar fácilmente mediante la flecha giratoria de su identificador de cumbres. Y junto a él, un reloj solar en el suelo, que con la complicidad de nuestra sombra marcaba las diez menos cuarto, las 10:45 en nuestros relojes digitales.

Frente al mirador, la pista continua describiendo una pronunciada curva, pasa junto al cobertizo del Depósito, que dejamos a nuestra derecha, sin desviarnos a las escaleras de piedra, por las que bajaremos de regreso de la Laguna Grande, ahora nuestro objetivo es subir al Pico de Peñalara.

Nada más dar una cerrada curva a la derecha, la pista comienza a empinarse, es el anticipo de la larga docena de eses que componen las llamadas Zetas, que en unos 2,5 km desde el cobertizo, salvan unos 300 metros de desnivel. Nos cruzamos con una joven pareja que buscaban la laguna Grande de Peñalara y con un japonés de avanzada edad que cabizbajo y sin pronunciar palabra nos encontramos en varias ocasiones del ascenso, porque aunque le adelantábamos, en cuanto parábamos nos volvía a pasar.

La última zeta nos dejó a los pies de la Hermana Menor (2.269 m), que nos queda a nuestra izquierda. Al alcanzar la cuerda, el viento hizo que la temperatura bajase rápidamente, lo que nos obligó a buscar algo de ropa en el fondo de las mochilas, momento que aprovechamos para, resguardarnos tras unas rocas y tomar el tentempié de media mañana. Con la vista puesta en un gran nevero que parecía precipitarse hacia el abismo del gran circo de Peñalara, nos hicimos la foto de grupo.

Ya solo nos quedan poco más de 150 metros para alcanzar la cumbre más alta de Madrid y Segovia, a la que alcanzamos tras dejar la Hermana Mayor (2.284 m) a nuestra derecha, pasar por el Collado de Dos Hermanas y acometer el último tramo siguiendo el PR-32, donde curiosamente volvimos a adelantar al japonés y me encontré con unos antiguos compañeros de trabajo, los mismos de la excursión anterior, casualidades de la vida.

En el hito de conmemoración de los 100 años del Club Peñalara nos hicimos fotos con bonitas vistas, antes de alcanzar la cumbre dominada por el vértice geodésico que se señorea a 2428 metros, a sabiendas de que nadie a muchos kilómetros le hace sombra y que disfruta de las mejores vistas de la Sierra de Guadarrama.

Tras un breve descanso, y antes de que la niebla se cerniese sobre nosotros, continuamos por la cuerda, mermados en tres miembros que regresaron por el mismo camino al tener que estar pronto en Madrid. Estábamos dispuestos a acometer el tramo más complicado de la ruta, el paso por el Risco de los Claveles (2.387 m), un paso siempre complicado, tanto que a priori muchos optaron por salvarlo más cómodamente por la senda que lo rodea por la izquierda.

Otro grupo inició el paso, pero tras las dos primeras trepadas, en vista de lo peligroso que se veía era continuar, con una fuerte pendiente a nuestra derecha y grandes rocas que esquivar, decidieron abandonar la cresta y seguir por la mencionada senda.

Solo doce recorrimos toda la cresta y aunque esta vez las condiciones climatológicas eran favorables, doy fe que en circunstancias adversas, como fuerte viento, rocas húmedas, hielo, etc. puede ser MUY peligroso, las fotos que he puesto de la travesía dan idea de lo que digo, eso sí las vistas casi cenitales hacia las lagunas de los Pájaros, y Claveles, eran de quitar el hipo, si el precipicio no nos lo hubiera quitado ya, todo un premio al valor montañero de los que nos atrevimos a disfrutarlo.

Acompañados de dos chicas de Segovia que se nos unieron en el Risco de los Claveles, iniciamos el descenso al Risco de los Pajaros (2.334 m). En su rellano paramos a emborracharnos de panorámicas impresionantes, mirásemos a donde mirásemos, en especial al echar la vista atrás y contemplar el majestuoso Riscos de los Claveles que acabábamos de superar, es el punto donde se comprende el porqué del nombre de Los Claveles.

Continuamos el descenso, en ocasiones muy rocoso, pasamos por un gran nevero donde las fotos de nuevo no se hicieron esperar. A poco de alcanzar la Laguna de los Pájaros, paramos a tomarnos el aperitivo, cobijados tras unas rocas que hacían de balcón-mirador de la espectacular laguna.

El descenso a la laguna se hizo muy divertido, por la loma repleta de nieve, cada cual la aprovechó a su estilo, unos simulando que esquiaban, otras deslizándose por ella y el resto disfrutando del sonido al pisarla.

Esta somera y larguirucha laguna no es la más grande de las de Peñalara, pero sí la más bella, con sus orillas tapizadas de blanda hierba y azafrán serrano y su extremo oriental fundiéndose visualmente con el cielo, siguiendo el arroyuelo que forma su desagüe.

Además es, de todas las lagunas del Parque Natural de Peñalara, la situada a una mayor altitud: 2.180 metros. No exageraba, pues, el poeta Enrique de Mesa cuando dijo que era "espejo el más alto y puro donde se copia la seda joyante del cielo castellano" (Andanzas serranas, 1910).

Las fotos de la laguna desde todos los ángulos eran inevitables, y máxime con el estupendo día que se nos había quedado. Desde tan paradisíaco paraje, iniciamos el regreso siguiendo el PR-15, en dirección a la Laguna de los Claveles, no sin antes pasar junto a otra lagunilla, normalmente seca en época estival y que hoy estaba repleta de agua y mantenía algo de nieve, tanto era así, que algunos la confundieron con la de claveles y hasta le cantaron aquello de "clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón" como si de la tuna de Alcalá se tratase.

Con el deleite de contemplar agua por doquier, ya fuera en cascadas, arroyuelos o chorreras que se deslizaban desde el macizo de Peñalara, continuamos, pasando junto a las Cinco Lagunas, protegidas por pasarelas de madera hasta ascender, con cierta fatiga, a un mirador natural señalizado por un enorme hito de piedras, con vistas al siguiente objetivo, el Mirador de Javier, al que descendemos por la larga senda que bordea la loma de Peñalara.

Desde el mirador, algunos no estaban para más lagunas y descendieron directos al puente que hay junto al chozo de los guardas y el arroyo de la Laguna Grande, el resto nos desviamos a la derecha en pequeños grupos, en dirección a dicha laguna, que con sus 650 metros de perímetro, es la mayor del Parque y, por su fácil acceso -una hora a pie desde el puerto de los Cotos, por camino bien señalizado-, el lugar más visitado, a tal punto que lleva más de una década vallada para evitar la erosión de sus orillas. Sus linfas quietas, casi negras, dieron pie a leyendas sobre monstruos acuáticos, que se acabaron en cuanto se descubrió que no tenía ni nueve metros de profundidad. La salamandra, el tritón alpino, el sapo partero y la ranita de San Antonio son las únicas bestias que habitan en esta laguna, considerada como la madre del Lozoya.

Mantuvimos una amistosa conversación con la simpática guarda de la laguna sobre las medidas de protección vigentes, que contrastan gratamente con las que hubo desde 1927 al 97, años en los que se celebraba el primer domingo de agosto la travesía a nado, con más de 2.000 personas contemplándola alrededor de ella, dañando sobremanera sus riberas lacustres. Eran otros tiempos.

Al ver que llegaba el siguiente grupo, a fin de evitar más de 15 personas en la laguna, iniciamos el plácido descenso por el magnífico recorrido, con pasarelas de madera, que atraviesa el circo de Peñalara, con las vacas pastando bajo el refugio de Zabala, toda una estampa que en nada tiene que envidiar a las de montañas suizas.

Al paso por el chozo, recogimos a los avezados que nos esperaban y ya sin más paradas nos plantamos en el cobertizo del Depósito, pasando a mitad de camino por la fuente Cedrón, y desde allí, por la pista ya recorrida por la mañana, alcanzamos el puerto de Cotos, y en la Venta Marcelino, (quién te ha visto y quién te ve), celebramos el fin exitoso de esta preciosa excursión que según me dijo más de uno, las 5 sicarias se quedaban cortas.
Paco Nieto

miércoles, 8 de marzo de 2017

Excursión 337: Peñalara y su Laguna

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  12,8 Km
Desnivel [+]: 579 m
Desnivel [--]: 579 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 38

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Antonio se buscó una excusa para volver a pisar nieve: había que ir a busca el lugar donde se encuentra una plaquita en recuerdo de un militar de la Guerra Civil en Peña Citores y de paso subir a Peñalara (ahí es nada!) y de paso bajar al refugio Zabala y a la Laguna Grande, para remate de la fiesta blanca, por si no había bastante.

En el aparcamiento de Cotos iniciamos la aventura propuesta para esta ruta de marcado ambiente invernal, con cielo algo nublado y mucha nieve por la mayoría de su recorrido.

Remontamos el aparcamiento hasta llegar a la fuente Bernaldo de Quirós, erigida aquí en honor del que fuera símbolo del excursionismo y montañismo en el Guadarrama. Está situada frente a la Venta Marcelino, que con su tejado de pizarra a dos aguas semicubierto por la nieve y sus travesaños de madera, nos hace trasladarnos a los Alpes.

Dejamos a nuestra izquierda el que fue el Albergue de la Real Sociedad Española de Alpinismo, de los más antiguos de España, desgraciadamente abandonado hoy día a su suerte, y a la derecha, el centro de Interpretación del Parque, para dirigirnos al comienzo de la exigente Senda del Batallón Alpino.

Pasamos junto al Mirador de Lucio, con estupendas vistas, y nos internamos en el denso bosque, comenzando así un ascenso constante por la loma de Dos Hermanas. La senda discurre por un bosque de pino silvestre, en dirección noroeste, con vistas a la Bola de Mundo y las pistas de Valdesqui, hoy
aparentemente fuera de servicio, y está marcada con algún que otro hito y círculos amarillos.

El Batallón Alpino, fue organizado en septiembre de 1936 para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja. Ellos abrieron desde el puerto de Cotos (1.848 metros) esta senda para abastecer las posiciones de Peña Citores (2.181), Dos Hermanas (2.285) y Peñalara (2.428), superando aquí los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama.

A poco más de una hora, dejamos la emboscada y sombría ascensión por el pinar para continuar por el piornal, semicubierto de nieve, alcanzando enseguida un collado raso donde nace el arroyo del Infierno, paradójicamente en un manantial con nombre mucho más angelical: la Fuente de los Pájaros.


Sin pararnos en ella, continuamos en dirección oeste, directos a nuestro objetivo, la posición fortificada circular, del tamaño de una plaza de toros, situada a caballo entre Peña Citores, a nuestra izquierda, y Dos Hermanas, a la diestra, por allí teníamos que buscar la placa, faena en la que puso gran empeño nuestro único zapador gallego, que pala en mano cavó en los puntos que le iba indicando nuestro pintor, más guiado por la intuición que por el acierto. Hubo que esperar a que llegara Antonio para acertar, gps en mano, con el lugar exacto.

Mientras tanto, fuimos tomando el aperitivo contemplando desde privilegiado espolón cómo se señorean las más altas cumbres de la sierra: desde Peñalara, Dos Hermanas, hasta la Mujer Muerta, pasando por Cabezas de Hierro, las Guarramillas, Siete Picos, Montón de Trigo...un festín para nuestra vista.


No es de extrañar que eligieran este excepcional lugar de vigilancia quienes llenaron esta cresta de trincheras y parapetos durante la guerra civil, con excelentes vistas además de Valsaín y su pinar, La Granja y todas las tierras de Segovia.

Tras encontrar la emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale que su hijo le dedicó, nos asomamos a la vertiente segoviana, que con la claridad del día dejaba ver, como si de maquetas se tratase, Segovia y todos los pueblos de sus alrededores. Tras la fotos de rigor, iniciamos la subida a Peñalara, ascendiendo con bastante nieve buscando el PR-32, que discurre por la cuerda de la misma.


En el collado antesala de la gran subida nos abandonaron los que tenían prisa para regresar a Madrid, o al menos eso dijeron, mientras miraban de reojo la empinada planicie de subida a la cumbre más alta de la Sierra de Guadarrama.

Fatigados por el sobresfuerzo de caminar con nieve, alcanzamos los 2.428 metros de su cumbre, coronada por un vértice geodésico junto al cual paramos a comer los bocadillos y alguno hasta se echó una cabezadita.


El descenso lo realizamos, volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar a Hermana Mayor (2.284 m) donde nos desviamos para seguir por ella y continuar por Hermana Menor (2.269 m) en busca de las zetas del PR-3 y su continuación, hasta llegar a una de las revueltas de donde sale la senda que va al refugio Zabala, tramo con mucha nieve y donde muchos hundimos el pie, la pierna y medio fuimos engullidos por la blanda nieve.

Tras deleitarnos con las vistas desde el refugio, bajamos al pie de la Laguna Grande, que estaba completamente congelada, excepto por la parte de su
desagüe, convertido en un gélido manantial.

Más fotos en el incomparable marco del Circo de Peñalara, donde es fácil ensimismarse ante tanta belleza, y comenzamos el regreso al Puerto de Cotos, descendiendo por el sendero, con tablas de madera que protegen el entorno, hasta el chozo de vigilancia que hay junto al arroyo de la Laguna, continuamos por el PR-15, disfrutando de las espectaculares vistas de la Cuerda Larga y el Valle de la Angostura a la que pasábamos por la fuente del Cedrón y nos internábamos en el pinar.

Alcanzada la pista de las zetas que habíamos dejado en el desvío al refugio de Zabala, en el Cobertizo del Depósito, descendimos por ella, parando en el Mirador de la Gitana, para ver si su reloj de sol estaba en hora, y que como era de esperar, así fue.


Sólo quedaba dejarse caer en cómodo paseo hasta el puerto, pasando por la fuente Cubeiro, que últimamente nunca tiene agua, y en línea recta de nuevo estábamos en Venta Marcelino, donde nos esperaban los hermanos Anaya, que de toda la ruta, no querían perderse la parte más gratificante de la excursión: las cervecitas al sol en su incomparable terraza.

Por todo lo anterior esta excursión, de nieve, sol, investigación, diversión, emoción y gratificación bien se merece la nota máxima: 5.
Una Rosa

FOTO REPORTAJES