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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Excursión 594: Peña Citores con mucha nieve

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 4,8 Km 
Desnivel [+]: 378 m 
Desnivel [--]: 378 m
Tipo: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 3
Participantes: 25

MAPAS 
* Mapas de localización y 3D de la ruta


















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx) 

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH 
* Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
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RESUMEN
Había ganas de pisar las primeras nieves de la temporada, por lo que Antonio nos convocó en el puerto de Cotos con la idea de subir a Peñalara. No se auguraba buen tiempo, al final de la mañana estaba previsto mucho viento, pero teníamos la esperanza de estar de vuelta para entonces.

Conforme nos acercábamos al puerto de Navacerrada, el cielo se ponía cada vez más cubierto, lo que presagiaba que en el de Cotos aún estaría peor, como así fue.

Al llegar al aparcamiento de Cotos, había más coches de lo esperado para un día entre semana. Mientras nos poníamos todo el equipamiento invernal recomendable, nos visitó Peñalaru, un zorrillo que se ha aficionado a buscar comida por allí y al que los asiduos han acabado por ponerle ese nombre.

La poca visibilidad que había en el puerto nos hizo cambiar de idea, en lugar de subir a Peñalara, iríamos a Peña Citores, para después regresar por el Camino Viejo del Paular. Una vez habíamos llegado todos, formamos dos grupos. Del primero comencé a tirar yo, del segundo Antonio.

Por la escalinata de madera que hay detrás de Venta Marcelino llegamos a la explanada que hay junto al antiguo albergue del Club Alpino Peñalara para, rodeándolo, alcanzar el Mirador de Lucio, donde comienza la senda del Batallón Alpino.

Por ella nos internamos en el denso pinar, comenzando así un ascenso constante por la loma de Dos Hermanas, con mucha nieve, aunque al estar pisada, no se hacia muy difícil avanzar por ella, afortunadamente para el grupo.

La senda discurre por un bosque de pinos silvestres, que estaban cargados de un blanco manto de nieve. Asciende en dirección noroeste, con vistas a la Bola de Mundo y las pistas de Valdesqui y está marcada con algún que otro hito y círculos amarillos.

El Batallón Alpio, fue organizado en septiembre de 1936 para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja. Ellos abrieron desde el puerto de Cotos (1.848 metros) esta senda para abastecer las posiciones de Peña Citores (2.181), Dos Hermanas (2.285) y Peñalara (2.428), superando aquí los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama.

A poco de llevar una hora caminando, dejamos la emboscada y sombría ascensión por el pinar para intentar continuar por el lampiño piornal, completamente cubierto de nieve, con la intención de alcanzar el collado raso donde nace el arroyo del Infierno, paradójicamente en un manantial con nombre mucho más angelical: la Fuente de los Pájaros.

Pero de repente la senda desapareció, engullida por la nieve, traté de recuperarla, pensando que quedaba algo más arriba de por donde íbamos, pero no, entonces la busqué algo más abajo, pero tampoco. Hasta me costó volver a la senda original, donde esperaba el resto.

Estaba claro que avanzar con tanta nieve blanda sin raquetas era materialmente imposible, nos hundíamos hasta las rodillas a cada paso, cuando de repente, cerca de nosotros contemplamos con asombro cómo descendía trabajosamente, ladera abajo, un montañero con claros síntomas de estar agotado, con los labios blancos y mirada perdida, incluso, en una de las zancadas se cayó y, no sin cierta dificultad, pudo volverse a ponerse en pie.

Le pedimos que se acercara a nosotros, donde la senda pisada le haría más fácil caminar, allí nos contó que sobre las siete de la mañana inicio el ascenso a Peñalara para sacar unas estupendas fotos del amanecer desde su cumbre, pero que al descender, llegando a Dos Hermanas, se desorientó por la densa niebla y ventisca que asolaba sin clemencia la zona y, en lugar de ir a parar al inicio de las zetas que bajan hacia Cotos, debió de descender hacia el collado de Peña Citores, por un fatigoso infierno que acabó agotándolo y sin saber dónde estaba.

¿Dónde estoy?, nos preguntó en varias ocasiones y por más que le decíamos que en la Senda del Batallón Alpino, no acababa de ubicarse.

Los ladridos de los perros, les hizo ir a nuestra búsqueda, porque de lo contrario hubiese acabado en el barranco del Infierno y con la que se esperaba por la tarde, no quiero ni pensar qué le hubiese pasado de no habernos encontrado.

Este suceso y el ver que sin raquetas era imposible avanzar mucho más, nos hizo tomar la decisión más sensata, regresar a Cotos. Una vez le oí decir a Carlos Soria, que se había dado la vuelta muchas veces. No pasaba nada, por eso nunca le habían tenido que rescatar, ni asistir por congelación. ¡Cuánta razón tenía!

Y así lo hicimos, descendimos por donde habíamos subido, ahora con uno más, nuestro rescatado. A mitad del camino, Oleg nos hizo una nueva demostración de que la nieve es idónea para darse un baño casi sin ropa, rememorando sus costumbres siberianas.

Al llegar de nuevo a la explanada del albergue, nos hicimos la foto de grupo y nos fuimos a Venta Marcelino a tomarnos el almuerzo de media mañana, con la idea de que luego intentaríamos subir a Dos Hermanas por las zetas, pero una vez reconfortados con calditos y cafés y viendo que el temporal iba a más, se diluyeron las ganas de continuar y decidimos dar por terminada esta accidentada excursión, a la que le otorgo un 3 de nota.

Al menos nos fuimos contentos por haber ayudado a Miguel (Me habéis salvado la vida, nos dijo al despedirse) y además disfrutamos de las primeras nieves, con eso nos contentamos.
Paco Nieto

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Excursión 440: Peñalara

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos

Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 4 a 5 horas
Distancia: 12,3 Km
Desnivel [+]: 657 m
Desnivel [--]: 657 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 16

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta

















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
La marcha de hoy 26 de diciembre de 2018 creo que será irrepetible por dos razones: la climatología y la nieve, con la que nos recibía el pico más alto de la sierra de Guadarrama, Peñalara.

Como decía, el tiempo ha sido increíble para el día de diciembre en que nos encontramos, unos 15º C al sol en el pico, lo cual permitía a algunos montañeros estar en manga corta, cosas de la inversión térmica.

Como casi todos los miércoles la hora de encuentro ha sido las 10,30 y el lugar en esta ocasión el aparcamiento de Cotos, antes llamado del Paular. Comenzábamos el ascenso dejando a nuestra izquierda el mirador de Lucio, continuando por la senda del Batallón Alpino que nos conducía por una buena pendiente, ya desde el principio de nuestra marcha, hacia Peña Citores (2.180 m).

Con el grupo muy estirado, salimos del bosque, suavizándose la pendiente, pasamos junto a la fuente de los Pájaros, bastante tapada por la nieve, y poco antes de alcanzar la cumbre de Peña Citores nos acercamos al muro de piedra de lo que fue una posición fortificada circular de la Guerra Civil, junto a la cual, medio tapada por unas piedras, se encuentra una emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale que su hijo le dedicó. 

Una vez reagrupados nos dirigimos hacia la vertiente segoviana de la cumbre, donde se encuentran unas largas trincheras de la Guerra Civil. Junto sus muros de piedra realizamos nuestra primera parada para tomar un tentempié y reponer fuerzas.

Desde allí nos dirigimos hacia el Pico Peñalara, en esta ocasión pisando nieve en todo momento. El ascenso en mi caso fue un poco duro, quizá sea debido a que ésta ha sido mi quinta marcha y todavía me queda para estar en plena forma. Sobre las dos de la tarde ya estábamos todos en el alto de Peñalara disfrutando del sol y las impresionantes vistas de la Cuerda Larga y los valles que desde la montaña más alta de Madrid y Segovia se tienen, mientras compartíamos vino y dulces navideños que algunos compañeros han tenido a bien llevar hasta allí.

A las dos y media aproximadamente comenzábamos el descenso, siempre acompañados por dos preciosos pastores alemanes, Twitter y Vito, que por su ímpetu a nuestro amigo Antonio hoy han hecho que se pegara un buen revolcón tratando de sujetarlos.

En parte hemos regresado sobre nuestros pasos hasta encontrar la senda de las Zetas, pasadas las peñas de Dos Hermanas, por la que hemos descendido, con bonitas vistas de la Bola del Mundo, Siete Picos, Montón de Trigo, que lo tengo pendiente, y la Mujer Muerta, a la que sí he ido.

Como broche final a este bonito día hemos tomado una refrescante cerveza a la que nos han invitado Jorge Montero por sus 150 marchas y Lucio por sus cinco primeras excursiones.

En lo que a mí respecta ha sido un auténtico placer realizar con todos vosotros mis cinco primeras marchas . ¡ Sois un grupo de gente increíble ! Y como no podía ser de otra forma, le otorgo a esta excursión un 5, la máxima nota.
Carolina Santa Engracia
P.D. Otra Chorreja

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Excursión 381: Peña Citores y Fuente de la Peseta

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: 
Puerto de Cotos
Tiempo: 5 a 6 horas
Distancia:  13,2 Km
Desnivel [+]: 854 m
Desnivel [--]: 854 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas/Agua: No/Sí
Ciclable: No
Valoración: 4
Participantes: 31

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta





















PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta














TRACK
Track de la ruta (archivo gpx)

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
Mapa 3D (archivo kmz)

RUTA EN WIKILOC
Ver esta ruta en Wikiloc

RESUMEN
Iniciamos en el aparcamiento de Cotos esta ruta de marcado ambiente invernal, con cielo despejado y algo de nieve por la primera parte de su recorrido.

Nos acercamos a por agua a la fuente Constancio Bernaldo de Quirós, erigida aquí en honor del que fuera símbolo del excursionismo y montañismo en el Guadarrama. Está situada frente a la Venta Marcelino, que con su tejado de pizarra a dos aguas semicubierto por la nieve y sus travesaños de madera, nos hace trasladarnos a los Alpes.

Dejamos a nuestra derecha el que fue el Albergue de la Real Sociedad Española de Alpinismo, de los más antiguos de España, desgraciadamente abandonado hoy día a su suerte, y a su lado, el centro de Interpretación del Parque, para dirigirnos al comienzo de la Senda del Batallón Alpino.

Pasamos junto al Mirador de Lucio y nos internamos en el denso bosque, comenzando así un ascenso constante por la loma de Dos Hermanas, con algo de nieve helada se hacía más duro de lo habitual. La senda discurre por un pinar de pino silvestre, en dirección noroeste, con vistas a la Bola de Mundo y las pistas de Valdesqui y marcada con algún que otro hito y círculos amarillos.


El Batallón Alpino
, fue organizado en septiembre de 1936 para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja. Ellos abrieron desde el puerto de Cotos (1.848 metros) esta senda para abastecer las posiciones de Peña Citores (2.181), Dos Hermanas (2.285) y Peñalara (2.428), superando aquí los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama.


A poco más de una hora, dejamos la emboscada y sombría ascensión por el pinar para continuar por el lampiño piornal, completamente cubierto de nieve, alcanzando enseguida un collado raso donde nace el arroyo del Infierno, paradójicamente en un manantial con nombre mucho más angelical: la Fuente de los Pájaros.

Tras refrescarnos con su gélida agua, reanudamos la marcha, en dirección oeste, directos a la cumbre de Peña Citores, ascendiendo con cierta dificultad, por los numerosos agujeros que el piornal o
frecía medio ocultos por el blanco manto.

Coronamos enseguida una posición fortificada circular, del tamaño de una plaza de toros, situada a caballo entre Peña Citores, a nuestra izquierda, y Dos Hermanas, a la diestra, junto a la cual se encuentra una emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale que su hijo le dedicó.

Momento que aprovechó Antonio para leernos varias cartas del libro Madrina de Guerra que Ángel Vallés le había dejado para esta ocasión, 
escritas por el Teniente Píter, mítico soldado-guerrillero republicano del Batallón Alpino del Guadarrama, a su Madrina de Guerra, falangista, y es que el amor no entiende de bandos ni de fronteras. Un resumen del mismo se puede ver aquí.

Desde este espolón se atalayan las más altas cumbres de la sierra: desde Peñalara, Dos Hermanas, hasta la Mujer Muerta, pasando por Cabezas de Hierro, las Guarramillas, Siete Picos, Montón de Trigo, pinares de Valsaín...un festín para nuestra vista.

No es de extrañar que eligieran este privilegiado lugar de vigilancia quienes llenaron esta cresta de trincheras y parapetos durante la Guerra Civil, con excelentes vistas a Valsaín y su pinar, La Granja y todas las tierras de Segovia.


Desde allí, surcando piornos y claros de nieve, nos dirigimos hacia el este para contemplar los fortines que tan esforzados soldados alpinistas utilizaron para vigilar las tropas franquistas asentadas en la Granja de San Ildefonso y Valsaín.

Tras cruzar la quebrada línea de trincheras, formadas por dos gruesos muros de piedra paralelos de tosca mampostería de más de un metro de espesor, paramos a su resguardo a tomar el tentempié, pensando en lo duro que tuvo que ser pasar aquí días y noches.

Terminado el breve descanso, los que tenían prisa por regresar a Madrid se dieron la vuelta y el resto nos dirigimos, en dirección suroeste, hacia el refugio de Citores, situado en el conocido como Mirador del Cancho.

Al abrigo de su pequeño recinto, contemplábamos las hermosas vistas que ofrece este espigón, la proa más occidental de la Sierra de Guadarrama.

Conseguido el objetivo de la ruta, iniciamos el regreso rodeando el roquedal del refugio por el noroeste, buscando azarosamente los hitos de la casi oculta senda que desciende al Boquete Bajo de Majalgrillo, donde continuamos el descenso no exento de resbalones, por el hielo acumulado en la sombría loma y el ritmo frenético que imprimió Antonio para que una que yo me sé no llegara tarde a una cita.


Al poco alcanzamos una hermosa pradera por la que descendimos siguiendo la senda marcada con algún que otro hito, que a la carrera me
esforcé, en lo que pude, mejorar para que el resto pudiera seguirnos sin perdernos.

Al llegar a una pista que recorre loma en dirección este sin apenas pendiente paramos a tomar los bocadillos, en una extensa y soleada pradera que había junto a ella.

Con el el último bocado y a toda prisa nos hicimos la foto de grupo, dejando a los que no tenían que acompañar a la de las prisas que terminaran tranquilamente su sobremesa, no sé si con siesta incluida.

Los cinco restantes aligeramos al paso, aprovechando la bondad del camino y la excelente temperatura, disfrutando de la luz tamizada por las copas de los pinos. Sin apenas darnos cuenta, cruzamos el arroyo de las Lombrices para poco después alcanzar la curiosa y famosa fuente de la Peseta, de la que desconocemos de dónde le viene el nombre.


Al poco, en una de las revueltas de la pista, cruzamos por un cómodo puente el arroyo del Cancho, que bajaba ruidoso del Mirador del mismo nombre. Al alcanzar el empinado Camino Viejo del Paular (GR-10.1), que antaño se utilizaba para ir de éste a la Granja, en los tiempos que el monasterio vivió sus mejores momentos de esplendor, giramos a la izquierda para seguir por él el resto del camino, señalizado con 3,2 Km, hasta alcanzar con fuerte pendiente el Puerto de Cotos, previo cruce con el arroyo Iniesto y del Infierno, que para nuestra sorpresa también llevaban bastante agua.


Entramos en el puerto justo por donde terminan las vías del ferrocarril de Cercedilla a Cotos, donde un portón metálico cierra un túnel inacabado, que estaba previsto permitiese pasar bajo la divisoria del puerto y prolongar las vías hasta Gargantilla de Lozoya, proyecto aplazado "sine die".


Y tras refrescarnos en Venta Marcelino, descendimos los pocos metros que nos separaban del aparcamiento, dando así por finalizada esta bonita ruta invernal a medias y que la hace merecedora de 4 sicarias.

Paco Nieto.

FOTO REPORTAJE

miércoles, 8 de marzo de 2017

Excursión 337: Peñalara y su Laguna

FICHA TÉCNICA
Inicio: Puerto de Cotos
Final: Puerto de Cotos
Tiempo: 3 a 4 horas
Distancia:  12,8 Km
Desnivel [+]: 579 m
Desnivel [--]: 579 m
Tipo: Circular
Dificultad: Media
Pozas y agua: No
Ciclable: No
Valoración: 5
Participantes: 38

MAPAS
* Mapas de localización y 3D de la ruta























PERFIL
* Perfil, alturas y distancias de la ruta















TRACK

PANORÁMICA 3D GOOGLE EARTH
 
RESUMEN
Antonio se buscó una excusa para volver a pisar nieve: había que ir a busca el lugar donde se encuentra una plaquita en recuerdo de un militar de la Guerra Civil en Peña Citores y de paso subir a Peñalara (ahí es nada!) y de paso bajar al refugio Zabala y a la Laguna Grande, para remate de la fiesta blanca, por si no había bastante.

En el aparcamiento de Cotos iniciamos la aventura propuesta para esta ruta de marcado ambiente invernal, con cielo algo nublado y mucha nieve por la mayoría de su recorrido.

Remontamos el aparcamiento hasta llegar a la fuente Bernaldo de Quirós, erigida aquí en honor del que fuera símbolo del excursionismo y montañismo en el Guadarrama. Está situada frente a la Venta Marcelino, que con su tejado de pizarra a dos aguas semicubierto por la nieve y sus travesaños de madera, nos hace trasladarnos a los Alpes.

Dejamos a nuestra izquierda el que fue el Albergue de la Real Sociedad Española de Alpinismo, de los más antiguos de España, desgraciadamente abandonado hoy día a su suerte, y a la derecha, el centro de Interpretación del Parque, para dirigirnos al comienzo de la exigente Senda del Batallón Alpino.

Pasamos junto al Mirador de Lucio, con estupendas vistas, y nos internamos en el denso bosque, comenzando así un ascenso constante por la loma de Dos Hermanas. La senda discurre por un bosque de pino silvestre, en dirección noroeste, con vistas a la Bola de Mundo y las pistas de Valdesqui, hoy
aparentemente fuera de servicio, y está marcada con algún que otro hito y círculos amarillos.

El Batallón Alpino, fue organizado en septiembre de 1936 para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja. Ellos abrieron desde el puerto de Cotos (1.848 metros) esta senda para abastecer las posiciones de Peña Citores (2.181), Dos Hermanas (2.285) y Peñalara (2.428), superando aquí los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama.

A poco más de una hora, dejamos la emboscada y sombría ascensión por el pinar para continuar por el piornal, semicubierto de nieve, alcanzando enseguida un collado raso donde nace el arroyo del Infierno, paradójicamente en un manantial con nombre mucho más angelical: la Fuente de los Pájaros.


Sin pararnos en ella, continuamos en dirección oeste, directos a nuestro objetivo, la posición fortificada circular, del tamaño de una plaza de toros, situada a caballo entre Peña Citores, a nuestra izquierda, y Dos Hermanas, a la diestra, por allí teníamos que buscar la placa, faena en la que puso gran empeño nuestro único zapador gallego, que pala en mano cavó en los puntos que le iba indicando nuestro pintor, más guiado por la intuición que por el acierto. Hubo que esperar a que llegara Antonio para acertar, gps en mano, con el lugar exacto.

Mientras tanto, fuimos tomando el aperitivo contemplando desde privilegiado espolón cómo se señorean las más altas cumbres de la sierra: desde Peñalara, Dos Hermanas, hasta la Mujer Muerta, pasando por Cabezas de Hierro, las Guarramillas, Siete Picos, Montón de Trigo...un festín para nuestra vista.


No es de extrañar que eligieran este excepcional lugar de vigilancia quienes llenaron esta cresta de trincheras y parapetos durante la guerra civil, con excelentes vistas además de Valsaín y su pinar, La Granja y todas las tierras de Segovia.

Tras encontrar la emotiva placa homenaje al capitán Leatherdale que su hijo le dedicó, nos asomamos a la vertiente segoviana, que con la claridad del día dejaba ver, como si de maquetas se tratase, Segovia y todos los pueblos de sus alrededores. Tras la fotos de rigor, iniciamos la subida a Peñalara, ascendiendo con bastante nieve buscando el PR-32, que discurre por la cuerda de la misma.


En el collado antesala de la gran subida nos abandonaron los que tenían prisa para regresar a Madrid, o al menos eso dijeron, mientras miraban de reojo la empinada planicie de subida a la cumbre más alta de la Sierra de Guadarrama.

Fatigados por el sobresfuerzo de caminar con nieve, alcanzamos los 2.428 metros de su cumbre, coronada por un vértice geodésico junto al cual paramos a comer los bocadillos y alguno hasta se echó una cabezadita.


El descenso lo realizamos, volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar a Hermana Mayor (2.284 m) donde nos desviamos para seguir por ella y continuar por Hermana Menor (2.269 m) en busca de las zetas del PR-3 y su continuación, hasta llegar a una de las revueltas de donde sale la senda que va al refugio Zabala, tramo con mucha nieve y donde muchos hundimos el pie, la pierna y medio fuimos engullidos por la blanda nieve.

Tras deleitarnos con las vistas desde el refugio, bajamos al pie de la Laguna Grande, que estaba completamente congelada, excepto por la parte de su
desagüe, convertido en un gélido manantial.

Más fotos en el incomparable marco del Circo de Peñalara, donde es fácil ensimismarse ante tanta belleza, y comenzamos el regreso al Puerto de Cotos, descendiendo por el sendero, con tablas de madera que protegen el entorno, hasta el chozo de vigilancia que hay junto al arroyo de la Laguna, continuamos por el PR-15, disfrutando de las espectaculares vistas de la Cuerda Larga y el Valle de la Angostura a la que pasábamos por la fuente del Cedrón y nos internábamos en el pinar.

Alcanzada la pista de las zetas que habíamos dejado en el desvío al refugio de Zabala, en el Cobertizo del Depósito, descendimos por ella, parando en el Mirador de la Gitana, para ver si su reloj de sol estaba en hora, y que como era de esperar, así fue.


Sólo quedaba dejarse caer en cómodo paseo hasta el puerto, pasando por la fuente Cubeiro, que últimamente nunca tiene agua, y en línea recta de nuevo estábamos en Venta Marcelino, donde nos esperaban los hermanos Anaya, que de toda la ruta, no querían perderse la parte más gratificante de la excursión: las cervecitas al sol en su incomparable terraza.

Por todo lo anterior esta excursión, de nieve, sol, investigación, diversión, emoción y gratificación bien se merece la nota máxima: 5.
Una Rosa

FOTO REPORTAJES